Violación
Escrito por Tiestes el Domingo 13 dic, 2009Mi prima Yolanda es una de esas mujeres excepcionales, es muy inteligente, tiene veinticinco años y está terminando su segunda carrera, es cariñosa, siempre está pendiente de todos, muy detallista y simpática pero sobre todo lo que es cachondisima. Tiene unas piernas largas interminables y un pecho redondo perfecto, su boca es una llamada a la concupiscencia, unos ojos grandes verdes y llenos de luz que iluminan su preciosa sonrisa que firma con una dentadura muy blanca y cuidada.
Yo soy de su misma edad, soy muy alto, no demasiado agraciado, un poco desgarbado y tengo acné aun con mi edad, mis dientes por más que los limpio jamás fueron blancos, son de fumador , trabajo de pintor de obras ya que como estudiante siempre fui un desastre y todos se encargaron de hacerme notar que mi prima era muy inteligente.
Nuestras familias vivían en el mismo edificio Yoli en el séptimo y nosotros en el octavo y último piso, por encima de nuestra vivienda, estaban los trasteros y más arriba la terraza. Algunas veces subía a la terraza a tomar el sol, bueno esa era mi disculpa, pero en realidad me gustaba ver en el tendedero su ropa interior, sus sujetares grandes y sus braguitas muy pequeñas. Me gustaba oler su ropa que recién lavada posiblemente sólo olieran a detergente o suavizante pero yo imaginaba mil fantasías con ellas en mis manos.
Había en la azotea, un cuartito pequeño que nadie utilizaba ya que nadie tenía ni se preocupaba de la llave y yo me encerraba en el y allí hacía que mis sueños gozaran del placer de una realidad que yo podía vivir. Guardaba un sinfín de fetiches, juguetes de cuando era una niña, alguna prenda interior que extrañamente había desaparecido, y fotografías de Yolanda en biquini. Todo perfectamente ordenado y dispuesto.
Algunas veces me quise acercar a ella, pero ni como primo ni mucho menos como amigo me aceptó, creo que sentía un rechazo natural por mi presencia y se iba inmediatamente cuando yo estaba en alguna parte. Tal vez la miraba demasiado y se sentía un poco como yo la veía, completamente desnuda.
Tengo una grabadora y cuando había alguna reunión familiar me gustaba grabar todo, después en mi ordenador iba separando vías hasta aislar su voz y de su grabación fui sacando frases completas hasta conseguir una autentica declaración de amor por mi:
“Si no fuéramos primos, el hombre de mi vida sería sin dudo Joan, es tan guapo y tan fuerte, me gusta cuando le acaricio los huevos y metérmela en la boca, tengo ganas de que me la meta por atrás y sentir como me rompe por dentro. Juan te deseo ven a buscarme y hazme tuya para siempre”.
Escuchaba mi grabación una y otra vez mientras sentado en mi cuartito me la cascaba una y otra vez, impregnaba de mi semen sus braguitas y después las olía como si fuera realmente el olor de nuestras experiencias sexuales.
Los sábados que ella salía con su novio, los esperaba escondidos en el garaje y les hacía fotografías aprovechando la luz que alguien encendía. Fotografías de sus tetas al aire con las manos de su novio, o de su mano acariciando su polla, o con su boca haciéndole una mamada en la plaza. Esas fotos me iban aturdiendo de deseo, yo me acariciaba allí escuchando sus gemidos en el coche ya que siempre dejaban un poco abierta la ventanilla y tapado el parabrisa con un tornasol para que desde fuera nadie pudiera verlos.
Ese día, llegaron como a las doce de la noche, aparcaron el coche en la plaza que tenía su familia y que estaba libre y comenzaron sus besos y caricias. Yo me acerque por detrás de una columna que coincidía con su plaza y ya agachado entre las sombras podía verles desde atrás y escucharles murmurar sus deseos. Ella le besaba por la cara, y el metía sus manos por debajo de su jersey, acariciando sus tetas entre suspiros de placer. Pude escuchar el ruido se la cremallera del pantalón del novio como se bajaba y ella desesperada de deseo le sacaba la polla y la besaba, le decía casi imperceptiblemente, dámela toda y el toma mi amor, es toda tuya, y su lengua y el chapoteo al entrar y salir de boca y de pronto como el comenzaba a corresponder a sus caricias, en su falda, metiendo su mano y levantándosela y son sus dedos acariciando su coñito. Aquello hacía saltar los resortes de mi deseo hasta límites imposibles y cuando ella pareció llegar al orgasmo no me pude contener y vacié mi polla apretándola en mi mano y seguí acariciándomela con ella mojada durante el tiempo en que ellos componían su impecable imagen para regresar a su casa.
Me adelanté a ellos y esperé detrás de la puerta que daba acceso a los ascensores, oí el coche de su novio como encendía, la puerta que se cerraba y los pasos de Yolanda firmes y como siempre seguros que venía hacia donde yo estaba.
Llamó el ascensor mientras yo me cubría con un pasamontañas y cuando dio un paso para entrar con una mano tapé su boca y coloque un cuchillo en su cuello, ella no se movió, no intento defenderse de nada, marque el último piso y subimos las escaleras al trastero y a la azotea, seguía sin oponer ninguna resistencia, caminamos hasta el cuartucho, entramos y cerré la puerta. Tenía todo preparado, un colchó en el suelo que había comprado de esos hinchables, dos barras a los pies y la cabecera y todo lo que necesitaba, la empujé para que se tumbara allí y opuso resistencia, no dude en apretar un poco con el cuchillo y dócilmente se dejó caer de rodillas para tumbarse en la posición que yo esperaba. Con paciencia, sin ningún miedo a que pudiera gritar ya que estaba perfectamente aislado y difícilmente aun sin estarlo podrían oírla. esposé sus manos a cada una de las barras y comencé a sacarle la ropa sin dejar de pasar mis manos por todo su cuerpo en mil caricias de deseo.
Estaba sólo con la camisa, la braguita y el sujetador y tan hermosa que me costaba continuar, pero al mismo tiempo mis deseos me golpeaban en las sienes; tome uno de sus pies y lo esposé dejando el otro libre. Ella no decía nada se retorcía un poco como intentando liberarse de alguna forma, yo detrás del pasamontañas sonreía y ella me dijo: no me hagas daño y haré todo lo que me pidas, su voz era sincera e intentaba ser cálida como siempre.
Desabroché su camisa y pude ver aquel sujetador un balconet que dejaba ver desde su aureola la mitad de su pecho, con mi mano tire de el para abajo dejando sus pezones libres , eran morenos sin arruguitas, estaban tersos, y en punta, ya no pude resistir y saque mi lengua por el corte de mi pasamontañas y comencé a lamerlos y succionarlos , ella se mostraba incomoda, pero intenté dentro de la situación darle confianza y sobre todo no hacerle ningún daño, fui bajando por su cuerpo recorriéndolo con mi lengua, ella se estremecía pero no podía ofrecer ninguna resistencia y yo seguía en mi exploración, cada caricia estudiaba la respuesta en su rostro, el tiempo no importaba, pase mi lengua por encima de sus braguitas, tenían un ligero olor a sexo aun, de sus manoseos en el auto; aquello, me puso aun más loco de deseo, separé un poco la braguita y comencé a lamer sus ingles, perfectamente recortadas ella, fue relajando su cuerpo, mis caricias la recorrían una y otra vez pacientemente. Comencé a bajarle la braguita, enrollándola sobre si misma hasta descubrir su sexo, era perfecto, estaba depilado y con sus labios vaginales abultados, su vulva era como sus labios, carnosos saque por su pierna libre la braguita y se quedó sujeta en la otra ya esposada, tomé su pie y me disponía para atarlo y me dijo _ No necesitas hacerlo. Su voz era limpia, sin un ápice de miedo o temblor, la miré, dudé y le hice caso. Ahora era toda mía, pero no quería poseer a una muerta. Necesitaba su respuesta, quería que ella también disfrutara de mi perversión, estaba seguro de que en ese momento ella sabía quién era yo, ya nada me importaba, saque el pasamontañas y ella no mostró ningún asombro.
Cuando me levanté para besarla, aprovechó mi momento de descuido y me lanzó una patada con furia con el pie que tenía libre, caí sobre ella con un dolor enorme y mis manos fueron a su garganta y apreté con deseos de matarla, pero logré contenerme cuando ella ya estaba amoratada. Como pude me levanté y até su pie, ahora estaba así abierta para mí sin poder moverse, con rabia metí mi cabeza entre sus piernas y lamí su sexo, ella se contraía y comenzó a insultarme con desprecio, ¡Cerdo! Y cuanto más me insultaba, mas fuerte lamia , metiendo su clítoris en mis labios hasta que contraía su rostro y se lamentaba, entonces se lo soltaba y con la lengua se lo acariciaba hasta que se relajaba. No quise sacarme la ropa, me baje el pantalón un poco, ella no podía verme ya que las esposas de las manos no le permitían moverse mucho. Me tumbé encima de ella y mi pene rozó sus piernas, su piel era muy suave, cogí mi cuchillo y se lo acerque a su precioso rostro , con el filo tracé sin apenas tocarle un línea, comenzó a temblar, se dio cuenta que aquello ya no era un juego, dos lagrimas empañaron sus ojos. Me senté a su lado y volvió a insultarme .así que metí un pañuelo en su boca; encendí un cigarrillo y me quedé quieto observándola, apenas se movía, sus ojos mojados me miraban suplicantes por instantes y cargados de odio en otros.
Me puse de pie delante de su cara, y comencé a acariciarme la polla, ella debió reparar en el tamaño, ahora estaba aun más asustada , yo me la meneaba, le saque el pañuelo de la boca y cuando la quiso cerrar, se la abrí y le ordené que la dejara así, abierta, volví a masturbarme, mi polla estaba enorme, no deje que se terminara , me agaché y se la roce con cierta precaución por su cara._ Si se te ocurre hacer resistirte no saldrás de aquí. Note que me creía en sus ojos, y cuando le roce los labios, no hizo ademan de separarlos ; le ordené que abriera la boca y roce sus labios una y otra vez, la abrió un poco más y le metí mi flor que estaba apunto de romper.
Otra vez baje a su coño, y comencé a comérselo con mucho cuidado de no hacerle daño, mis babas la iban mojando y tal vez algo de los líquidos de su cuerpo, pase mis dedos , los moje en ella y comencé a acariciarle su culito, ella lo apretaba, cerraba sus esfínteres la posición me resultaba incomoda , así que subí de la barra las esposas de los pies y dejó su culo a mi disposición. Mi lengua volvió a su coño y mis dedos empapados buscaban su culo, metí con suavidad mi dedo índice al tiempo que con la punta de mi lengua hacia circulitos en su clítoris, el dedo iba entrando a mis impulsos de bombeo. Ella, solo intentaba moverse, pero en su mirada no había ese rechazo o desprecio que antes mostraba, se le veía asustada pero no decía nada , solo algún hay cuando yo me aceleraba mucho con el deseo de meter mi dedo. Mi cara se levanto empapada y creía que ya estaba preparada para recibir la embestida, tome la punta de mi polla en la mano y la emboque en su coño, empuje de un golpe de mi pelvis y note como entraba la cabeza, ella se mordía el labio inferior , me quede quiero en esa posición, deje caer mi cuerpo sin forzar la entrada de mi sexo. Tome sus tetas en mis manos y comencé a chupárselas, atrayendo su contracción a ese punto, senté que su coño se iba aflojando y como mi polla se deslizaba en su interior, me moví un poco y otra vez mordió sus labios ya la tenía casi toda dentro, las paredes de su vagina me estrangulaban la polla y sentía como los latidos del corazón en ese punto me palpitaban. Bombeé cada vez con mas fuerza, tratando de entrar hasta donde no llegaba más, ella pareció relajarse y mi polla arriba y abajo ya no podía mas, me iba a correr pero pude aguantar , la saqué y la lleve a su cara, salió un chorro de semen a sus labios, ella cerró un poco la boca, y mis borbotones le caían en todas partes. Le obligue a abrir su boca y mi leche se escurría por la comisura de labios a su lengua. Caí sin fuerzas a su lado, pase un brazo por encima de su pecho y disfrute en silencio de tantos años de deseo acumulado.
Mientras, recostado boca abajo a su lado pensaba en como iba a salir de todo eso, ella me denunciaría, un escándalo terrible en la familia, , pensé en que me habría compensado, pasara lo que pasara pero había que salir bien, pensar en algún plan que dejara impugne mi gran noche.
Después de un tiempo pensado, ella estaba serena, me miraba expectante, me acerqué y le solté un pie, esta vez tomando mis precauciones pues ya sabía como se las gastaba la zorra, después la mano del mismo lado y el otro pie, le obligue a darse la vuelta y quedó boca abajo, rápidamente sujete sus manos, solté el otro pie y quedó perfectamente boca abajo. Ella previendo lo que iba a pasar comenzó a suplicarme, no hice caso, todo estaba decidido y aquel culo no se podía marchar así. Comencé a acariciárselo con mis dedos , me agache sobe ella y le fui pasando mi lengua entre sus nalgas, la mojaba y paraba para ir metiendo mi dedo despacito, ella se quejaba, lloraba amargamente y eso me ponía aun más, cuando me dedo entró con facilidad fui forzando dos, siguiendo la misma técnica, al principio con mucho cuidado, pero iba delatando lo suficiente, tomé mi polla en la mano y comencé a rozarle el culito, cada vez que le tocaba ella se contraía hasta que quedó cansada y rendida, me ayudé con la mano y apreté fuerte y mi verga entró con mas facilidad de lo que yo pensaba, ella intentaba sacudirme de encima y con la mano le di un azote fuerte en las nalgas y apretó mi polla con tanta fuerza que pensé que me la trituraba pero sólo consiguió que entrara más, llevé mis manos hasta su pecho y no podía contenerme cada vez la apretaba más fuerte, la escena me excitaba cada vez mas , me moví más rápido con fuertes embestidas y note como salía un buen chorro y caí sobre su espalda bañado en sudor.
Tenía preparado un barreño con agua y una esponja, así que comencé a limpiarla con delicadeza, le obligué a ponerse de pie y fui limpiando su cuerpo desnudo y la dejé así, mirándome como pretendiendo ver más allá de mí.
Me senté mirándola y en voz grave y baja le dije: ahora puedes denunciarme y seguramente me meten en la cárcel, yo trataré de defenderme diciendo que tu consentías, será un gran escándalo, tu noviecito y su mama comenzaran a correr sin parar, tu padre es posible que se muera con otro infarto, mi madre y la tuya que son hermanas, dejaran de hablarse y tu brillante futuro, sufrirá un revés, pero eso sí tu tendrás tu venganza. Se quedó callada, podía escuchar su precioso disco duro volando a gran velocidad procesando las palabras de su primo el tonto.
Ya casí amanecía cuando se fue, tranquilamente y sin volver su vista atrás. Me pasé el día en mi habitación esperando lo que podía suceder, estaba dispuesto a pagar por mi pecado pero no pasó nada, ni ese día ni el siguiente; al tercero, me cruce con ella en el portal y me saludó con una sonrisa…


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julio 19th, 2011 el 13:04 pm
dios,que crack xD