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	<title>Puro incesto &#187; papa</title>
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	<description>Historias de sexo entre familiares</description>
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		<title>MI HIJA ES UNA LOLITA</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Apr 2011 11:11:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Pedro nos manda este relato y le damos las gracias por ser tan amable. Hay momentos en la vida de una persona, que se guardan ocultos para la eternidad. No sé cuanto pude haber guardado este recuerdo, no tanto por el miedo a contarlo y si como el miedo a perderlo en el baúl de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> <strong>Pedro  nos manda este relato  y le damos las gracias  por ser tan amable.<br />
</strong><br />
Hay  momentos en la  vida  de una persona, que se guardan ocultos para la  eternidad. No  sé cuanto pude haber guardado este recuerdo, no tanto por el miedo  a contarlo    y  si  como  el miedo  a perderlo  en el baúl de  las cosas  más maravillosas de la vida.</p>
<p>Ana  y  yo  nos casamos  muy  jovencitos, yo  tenía  veinte años y Ana dieciocho,  a  los  siete meses de casarnos  nació  Lara, nuestra hija.  Era  una niña preciosa  a la que mimamos  muchísimo.  </p>
<p>Los años fueron pasando  y Lara se hizo mujer, una mujercita preciosa, muy cariñosa  y dulce con nosotros. Nunca se cansaba de darnos mimos , caricias, besos y achuchones  de niña. Hasta que un día comencé a sentirme incomodo  con aquellos  abrazos, algo  me turbaba  y no  quería reconocer el  que pero  me sentía  muy incomodo y cortaba rápido  sus caricias.</p>
<p>Lara desde muy niña, solía venir los domingos temprano y se metía en nuestra cama, normalmente al lado de mi  mujer  y dormía  un rato  aun con nosotros. Ya a media mañana mi  mujer se levantaba y  nos traía un café unas magdalenas  y un zumo; se sentaba a nuestro lado  y  yo trataba de leer el periódico, pero ellas se burlaban de mí, jugando  con el diario.</p>
<p>Los últimos  domingos, cuando  mi mujer se levantaba, yo  aprovechaba para  hacerlo también con la disculpa de ducharme   de primero para no estar esperando por ellas.  La verdad es  que   la  idea  de mi niña  en la cama  sola  y a  mi  lado me había excitado  un par de veces y  claro estaba con un miedo atroz  que  ella  o  mi esposa se acercaran a mí  y lo notaran, no  sabría  que hacer o decir.<br />
<span id="more-350"></span><br />
Pero un día  cuando me iba a levantar, Lara se abalanzó  sobre mí, gritándome que no me dejaría  marchar  entre risas, me agarró por el cuello  haciéndome pelear como siempre pero  el roce con sus pequeñas y durísimas tetitas de nuevo despertaron en mí a la fiera sedienta de aquella atrocidad  de la que fríamente me sentiría incapaz.</p>
<p>Mi mujer se reía viéndonos pelear y yo procuraba no  rozar a la niña  con nada  y  sobre todo  que no se me viera, en el fondo estaba deseando  que saliera   mi esposa, no por hacer algo   pero  me quemaba el  deseo, el morbo  y el miedo.</p>
<p>Mi esposa, nos trajo el desayuno  y  nos dijo que se iba  en un momento hasta la casa de su madre que está  en un pueblecito a 70 Km. De  nuestra  casa. El  corazón me daba saltos, iba a disponer de todo  el tiempo con mi  niña, bueno  sólo pensaba en mi imaginación y después en la ducha   cascármela.
<p>Vi como mi esposa se acercaba a la  cama y nos daba un beso  ambos  y después se iba con una sonrisa. Me legró  no ver ninguna duda   o reserva y l verdad ¿de qué iba a tener miedo? Cuando     escuchamos  la  puerta del garaje cerrarse, de nuevo Lara se abrazó  a mi pretendiendo seguir el juego    y  yo  más temeroso pero a la  vez más suelto, comencé  hacerle cosquillas  y mientras, aprovechaba para  rozar  mis dedos y manos a sus tetas a su  culo o  descuidadamente agarrarla entre las piernas, solo  un instante, pero  suficiente para notar en mi mano  su conchita que ya notaba mullidita e increíblemente apetitosa.</p><p style="float: right;margin: 4px;"><!-- Inicio código JUGUETESPARADULTOS.com -->
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</p></p>
<p>Lara inocente no se daba cuenta del calvario de placer que yo tenía y  continuaba con sus risas, pero cada vez más descuidaba se rozaba en mí  y yo  no sabía  cómo ocultar  que mi pene estaba tieso  y a punto de reventar de cachondo. Se ponía encima y en uno de esos  juegos aun sin proponérmelo    noté como mi polla la rozaba. La niña pareció darse cuenta de que me estaba pasando; puso  una mirada que me pareció pícara pero continuó  y  esta vez  más como  una Lolita que se sentía dominadora  y  con el poder de controlar  a  un hombre  que era nada menos  que su progenitor, su padre adorado.</p>
<p>Yo  viendo  que todo aquello  ya me estaba haciendo daño  y que si no paraba   no podría contenerme, le  pedí a ella que parará  que de verdad quería  leer  un poco y  ella, hizo morritos   como  si fuera  un bebe haciendo pucheros  y  se tapó  la cara con las sábanas. Yo  hacía  que leía el periódico, tratando  de enfriarme  de aquella locura y muy serio, Pero  mi “lolita” había comenzado su ataque imparable, poco a  poco, se fue arrimando  a mí y noté el roce de su pierna en la mía. Por un momento pensé en separarme o separarla, pero  una fuerza  interior más fuerte que yo, me hizo  bajar mi pierna  para  que ella pudiera  poner encima la suya, y  no tardó  nada en hacerlo, pasó su pierna izquierda sobre la mía y  mis  huesos comenzaron a hacerme cosquillas. No dije nada, continué como  si estuviera muy centrado  en el diario, mientras Lara se acercaba más; tanto que yo notaba el calor de su entrepierna  y el roce de su sexo  en la mía.</p>
<p>No  hice nada, como distraído  continué con la lectura  y cuando miré  un poco, estaba haciéndose la dormida, pero de vez en cuando se movía  un poco  como  tratando de ajustar   su chochito al roce de mi pierna. Yo no sabía si realmente ya podía dormir , así que descuidadamente encogí  un poco  mi pierna para provocar más el  roce y  entonces ella se arrimó  acurrucándose más. Ella  estaba a mi izquierda  y yo sujetaba el  periódico  con las dos manos, sin sacar la vista del periódico del que no había leído  ni una palabra, solté mí manó  izquierda y la metí debajo de la sábana. Quería  tocarme, calmar aquel torbellino  de deseo enfermizo pero  el remedio fue peor. No me conformé   acariciándome por encima del  pijama; metí  mi mano y  noté que mi polla estaba   empalmada hasta  los topes. Me quedé quieto  con mi mano ahí pero  mi hija volvió  a moverse y esta vez  se ajustó  con distintos movimientos  pero  haciéndose la dormida. Aquello  fue el culmen de mis ardores, saque mi mano  de la polla y con sumo cuidado la fui acercando  a ella y con el canto de mi mano  y mi dedo meñique, el roce  suavemente, sólo un instante, ella parecía  percibir mi roce y se ciñó más a mi mano. Yo me atreví a separar el  meñique y tocarle directamente sobre su  conchita  pero  en un solo movimiento. Echó más su pierna, ya casi estaba sobre la mía  y ahora    su rajita estaba sobre mi  mano. No me atreví ni  a  respirar, notaba los latidos del  corazón en mi polla. En ese momento  quería ponerme encima de Lara  y metérsela  aun sin sacarle la ropa, pero  era  su  padre, no podía hacer eso. </p>
<p>Me calmé  un poco, unos  instantes pero ya no era capaz de parar, la situación era tan increíblemente morbosa    que  me turbaba la razón; nada de mi consciencia paterna, podía controlar, el animal se había apoderado de mí y volvía  mover mis dedos, muy despacito, casi imperceptiblemente para ella  que se suponía estaba dormida, pero ella, al  sentir mi roce, se apretó  a mi mano y comenzó a refregarse despacio contra mis dedos que  ya no escapaban. Miré fijamente le periódico, quería parecer distraído en eso   si realmente estaba dormida  y  se despertaba pero entonces noté como se movía un poco  y  casi me vuelvo loco cuando  vi  que aun haciéndose la dormida, bajaba el pantalón de su pijama sacándolo  con los pies. Yo, seguía haciendo  que leía, pero  no dejaba de mover un poco mi mano  buscando  el lugar que ella parecía ofrecerme. Mi dedo comenzó a marcar su rajita, era  pequeña, un poco abultada y  tras las braguitas se notaba un poco de vello púbico, de un pelo  que yo necesitaba tocar con mis dedos para  no gritar mi locura.</p>
<p>Fue en ese momento, que noté un poco de humedad  o me pareció  y eso  me hizo lanzarme algo más; mis caricias ahora eran más firmes, ya no había disculpa, ya no  había  forma de disimular, yo  estaba acariciando  con mis dedos   el coñito de mi joven hija, un coñito virginal  y puro, un coñito  que   yo  descubrí por primera vez  que había pasado a  ser  de mujer.  Ella, se colocó boca arriba, yo  cuando se movía quise separar  mi mano,  pero ella aun sin abrir sus ojos, la agarró  y la volvió  a colocar en el sitio, como yo me quedara  quieto, ella comenzó  a moverse buscando el roce. Ya  no  podía disimular más, estaba pasando y tenía  que hacerlo  bien, tenía que darle placer  a mi  dulce pequeña. Cambie de mano, ahora era  yo el que me volcaba un poco sobre ella que seguía  a mi izquierda  pero para  llegarle  con mi mano diestra. Mi dedo medio, comenzó a hacer su trabajo y la  niña se abría las piernas, mi polla  era   un volcán a punto de entrar en erupción. Se separó  su braguita y de nuevo  atrajo mi mano  a su  coñito. Mi pequeña putita estaba gozando  de toda esa locura. Busqué su clítoris  y comencé  a rodar en él; pequeños círculos que de vez en cuando parecían dolerle   y se retiraba un instante  como indicándome que más despacito. A penas era  perceptible el tacto para  mí  pero  ella apretaba mi mano de vez en cuando  con sus dos piernas. No  esperó  nada más. Se quitó la parte de arriba   del pijama  y me dejo sus preciosísimas tetitas  redondas   al alcance de mi desesperada  boca.  Lamí  sus pezones  y noté como se endurecían aun más. Los apreté con mis labios  pero si paraba con mi mano  ella me lo recordaba moviéndose.  La oí  jadear, su respiración era aceleradísima, apreté en ese momento más en sus tetas, pando de una a otra y se estremeció en mi mano   y en mi boca; apretó con sus piernas mi mano  sin dejármela sacar de allí    que era lo  que yo quería hacer y darme la vuelta   o  encerrarme en la ducha o escapar corriendo pero ella me sujetaba con fuerza la mano y no me quedó más remedio que lamer sus pezones  suavemente y dejar que mi  corazón reventara de una vez.</p>
<p>Se erguió un poco, y me dio un beso en la comisura de los labios y no  dijo nada, metió  su mano  en mi pijama, casi salto cuando sus deditos, rozaron mi polla, la sujeto con torpeza  y comenzó a acariciarla, pero no sabía  cómo hacerlo, yo le conduje su mano un instante  y   ella pareció  aprender al momento. Yo encogía las piernas, me mordía los labios, estaba a punto de correrme, de cometer el mayor y más increíble disparate de mi  vida. Ella como  si adivinara que ese era mi  momento, metió la cabeza debajo  de las sabanas  y  yo  no esperaba eso, no  de ella; noté sus labios rozándome el capullo y su lengua que me lo mojaba, no pude más, la quise separar pero se resistió metiéndola más dentro de su boca y me rendí ya nada importaba nada, me corrí  una eternidad   en su  boca y  ella rozaba mi semen  sobre la polla  para lamerlo  suavemente  y  comérselo  como  si no  quisiera que nada pudiera manchar la inmaculada sábana.</p>
<p>Se levantó, cogió su ropita en la mano  y se metió  en la ducha. Salió después de un buen rato y se fue  su  habitación a vestirse  mientras yo me duchaba. Cuando entré en la cocina, estaba tomando  un cola cao y me preguntó  si quería  uno. Le sonreí y se cerco  a darme un casto beso de buenos días.</p>
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		<title>Mi papaito V</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Mar 2010 18:24:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cada vez que teníamos una ocasión papá y yo, buscábamos un tiempo para estar juntos, algunas veces en casa cuando estábamos muy seguros de que mama no aparecía, otras veces yo iba a su oficina y si tenía algún viaje que no coincidiera con mis clases me pedía que le acompañara. Yo sabía lo que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cada vez que teníamos una ocasión  papá y yo, buscábamos un tiempo para estar juntos, algunas veces en casa cuando estábamos muy seguros de que mama no aparecía, otras veces  yo iba a su oficina  y si tenía algún viaje que no  coincidiera con mis clases  me pedía que le acompañara. </p>
<p>Yo  sabía lo  que le gustaba a mi padre y trataba de dárselo, algunas veces lo sorprendía  y  le hacía una mamada  mientras el conducía, otras veces  le hacía parar a  un lado de la carretera  y follábamos en el coche , a él le gustaba despelotarme  y comerme el coño  y a  mí me volvía loca pero  lo  que más parecía  ser nuestro punto  de explosión era  cuando  estábamos muy seguros  y me follaba el culo. Yo  había aprendido a disfrutar de eso,  mi padre me acariciaba  con los dedos mientras me follaba y sentir toda  se leche dentro de mi  culito era una sensación increíble.</p>
<p>La vida de mi padre y mi madre iba cada día peor, las discusiones eran constantes  y parecía que mama tenía otra persona desde hacía tiempo. Un día la discusión se elevó demasiado  y  decidieron separarse. Mama hizo mucha fuerza para que yo  me quedara con ella  y  en la  intimidad con papá, decidimos que sería mejor así de momento.</p>
<p>Un día papá me vino a buscar a la salida del instituto,  comenzamos a  hablar de cómo estaba viviendo él y me contó  que  había comprado  hace tiempo  un apartamento,  que ya lo  tenía hacía  algo de tiempo  en previsión de lo que iba a pasar  pero  que se lo  había dejado a Ana su secretaria. Yo sabía o  suponía que entre mi padre y  su secretaria   había  una gran amistad pero  fue ese día cuando me enteré  que estaban viviendo juntos.<span id="more-309"></span></p>
<p>Yo me puse a llorar, estaba muy triste, mi padre me engañaba, el me contó  que no, que yo era su hija y  su gran amor, que en todo caso a  quien había engañado era a Ana ya que  tenía relaciones con ella  mucho  antes de haberlas tenido  a nivel sexual conmigo.</p>
<p>Pero todo era  sorprendente para  mí, ¿Cómo  Ana participaba de la intimidad de mis visitas? ¿Sabía algo Ana de lo que pasaba conmigo? Ella siempre era especialmente  dulce conmigo y era una especie de cómplice mía.</p>
<p>Bueno  las  cosas se fueron calmando, mamá tenía sus aventurillas  y desde hacía  un tiempo estaba saliendo  con un compañero de trabajo. Yo me quedaba muchas veces sóla y lamentaba siempre no poder estar con mi padre.</p>
<p>Un día mama, me dijo que  tenía que ir a un congreso  en el extranjero,  yo sabía que era  una disculpa, que en realidad quería pasar  unos  días con su amiguito. Decidimos que me quedaría con mi padre esos días  y lo llamamos para preguntarle. Resultó  que papá se tenía que ir de viaje y habló  conmigo me dijo  que me quedaría con Ana y que sólo serían tres o  cuatro días  y que el  regresaría lo antes posible. Me pidió  que no le dijera nada  a mi madre ya que si ella sabía que me quedaba con Ana   no  se iría, así lo  hicimos y cuando llegó  el día con mi maletamama me dejó en casa de Ana.</p>
<p>Papá tenía que salir  ese mismo día, pero estaba esperando  mi llegada,  fue muy cariñoso conmigo  y Ana  estaba como muy contenta, iríamos de compras, al cine, a ver algunos espectáculos como dos amigas. A mí  como Ana me caía muy  bien también me hizo ilusión y mi padre se marchó  tranquilo  y feliz.
<p>Ana  y yo  salimos esa misma tarde de tiendas,  la  verdad es  que nos lo pasamos increíblemente bien, compramos muchas cosas preciosas para mí. Ana me maquilló  y  yo  me veía guapísima, paramos  en una heladería  y  tomamos dos helados magníficos   y los hombres nos miraban al pasar y  algunos hasta nos piropeaban.</p><p style="float: left;"><iframe scrolling="no" frameborder="0" src="http://banners.promocionesweb.com?id=12&login=blogin&lop=false&color=000000" width="686" height="180"></iframe></p></p>
<p>En la noche fuimos  a comer a un restaurante italiano  precioso,  tenían unas mesas   muy adornadas  con velas  y una música increíble.  Ana y  yo  coincidíamos   mucho a pesar de que ella me llevaba  unos diez años. El tema de papá  no se tocó, yo no sabía  que podía saber Ana  y ella por discreción  también mantuvo silencio sobre el tema.</p>
<p>El  vino  de la comida  me había mareado un poco,  yo  nunca había tomado vino y la  verdad es  que era  muy  agradable así  fresquito  pero  sin darme cuenta  se me iba subiendo  y me ponía muy contenta; hablaba mucho y me reía por todo  y Ana  me acompañaba.</p>
<p>Ya en la  casa, comenzamos  a reinos  y  yo decidí probarme bien toda la ropa,  me encerré en el dormitorio principal y Ana estaba en la sala, sentada  en un sofá. Decidí  salir como si fuera  una modelo y hacer un pase para Ana.  La verdad es que todo era precioso y me encantaba   desfilar para mi amiga.<br />
Ana  me ayudaba a colocar alguna prenda y  lo hacía con mucha ternura, que si  el largo de una falda, que si los tirantes de una camiseta o  un jersey que tenía que lucir más  flojo. Por fín ya estaba terminando entre risas   y Ana me dijo – Te falta la lencería   Yo me quedé algo sorprendida  y me puse a reír, pero  ella insistió  y  me armé de valor  con el descaro del vinito y  comencé a vestirme con un conjunto precioso de braguita y sujetador.  Ana al  verme  se mostró   como orgullosa  y admirada, la verdad es que mi cuerpo  es muy bonito,  Ana  se acercó para moverme los brazos  y verlo perfectamente, me abrazó  y me dio un beso en la mejilla,  yo, estaba realmente agradecida  de toda  su simpatía y la abrace  con  más  fuerza. De pronto ella me dijo –Señorita quiere bailar, nos  reímos y nos pusimos  a bailar al compás de la música. No paramos de reír  y entonces le dije que le tocaba a ella. Dudó  un poco pero ante mi insistencia  cedió  y comenzó a pasarme su  ropa. Llegó el momento de su ropa interior, yo estaba  aun con la mía  y una batita de seda  de Ana.  Cuando salió la verdad es que casi me desmallo, era increíble, a  mi  me pareció  perfecta,  con unas formas increíbles  y un pecho precioso. Ahora fui yo la que  me mostré  así y también la invite a bailar las dos nos abrazamos, nuestros cuerpos pegados   y  un montón de risas pero una sensación nueva para mí,  me gustaba sentirla así tan cerca.</p>
<p> Llegó  la  hora de acostarnos  yo me fui  a mi habitación  y   cogí  un libro, no podía dormir y parece que Ana tampoco ya que tenía la luz  encendida. Después  de un buen rato le pregunte ¿No duermes Ana?  Y me respondió  que no  tenía  nada de sueño, me dijo ¡Ven para  aquí!   Yo  no lo dudé ni un momento  y me fui a su habitación, estaba sólo con la braguita, me puse la  bata  y fui corriendo.  La habitación olía a papá y eso me hizo estremecer , me metí  en la cama  y me sentía mimosa con ganas de cariño; Ana me abrazó  y  noté su cuerpo, ella también dormía solo  con la braguita y nuestros cuerpos se juntaron,  sentí  en mi pecho el roce del suyo  y no se que  pasó, comenzamos sin más a acariciarnos y a besarnos, primero en las  mejillas pero  sus labios buscaron los míos  y me sentí increíblemente excitada y sorprendida, estaba descubriendo que una mujer me podía excitar, deseaba  acariciarla, besarla , poseerla.  Ana  era  increíblemente hábil , sus manos acariciaban  de una forma cálida, sus besos eran deliciosos.  Sus manos acariciaban mi cabello  y mientras sus labios recorrían mi  cuello, apenas podía abrir los ojos, no quería pensar    y sólo disfrutar  todas esas sensaciones . Sus labios besaron mi pecho y eso sí  que era nuevo, era una nueva sensación para mí, nada que ver con lo que hacía mi padre, los labios de Ana , eran certeros, su lengua  me hacia estremecer  y  deseaba corresponderle; acaricié sus tetas con mis manos, su piel tenía un tacto aterciopelado, sus pezones  era  más  bien grandes   en comparación con los míos, más oscuros; tenía un olor delicioso  que invitaba a estar lamiendo su cuerpo  pero no era capaz de concentrarme cada vez que ella me acariciaba.</p>
<p>Noté como bajaba sus manos y  se quitaba la  braguita,  no  dudé  e hice lo  mismo, ella  me ayudó y comenzó a besar mis muslos, creía estar volviéndome loca de placer, sus manos comenzaron a acariciar mi sexo,  era  como    un fuego abrasador entre mis piernas  y  ocurrió,    Ana   comenzó a lamer mi coñito  y  no tarde  nada  en tener  un orgasmo  increíble,  me lance  sobre  su  cuerpo, nos abrazamos y nuestros coños se rozaron mientras yo seguía corriéndome, casi no podía contener las lagrimas , metí  mi  cabeza  entre sus piernas  y con mis manos separe sus labios vaginales , mi lengua  rozaba y buscaba su interior, me llegó  ese sabor a mujer   increíble, ella  acariciaba mi pelo  y doblaba las piernas de vez en cuando   de pronto apretó  mi  cara contra  su chocho    y  sentí  que me mojaba con sus jugos. </p>
<p>Me dio la vuelta, yo estaba ahora debajo  y metió una de sus piernas entre las mías  y nuestros coñitos  quedaron  juntos, Ana comenzó a moverse    y yo estaba tan sorprendida  con mi placer que sólo pudo abrazarla    y las dos nos corrimos   entre jadeos y gritos de placer  enorme.</p>
<p>Cada vez  que teníamos un orgasmo, volvíamos a comenzar,  nos levantamos a por un refresco  pero era corriendo y volver a juntar nuestros  cuerpos  y a disfrutar.</p>
<p>Pasamos  todo el tiempo, día  y noche en la cama, comíamos de lo que había en la nevera  y de nuevo  a dormir y gozar    hasta que llamó  papaá   para decirnos que regresaba.   Bueno eso  ya os lo contaré    mañana. Besos</p>
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		<title>Mi papaito -IV</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Mar 2010 12:02:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El tiempo iba transcurriendo, comenzaba un nuevo curso y yo tenía que estudiar, sabía que mi tiempo libre dependía mucho de mis estudios. Papa no perdía ninguna oportunidad de besarme o acariciarme a escondidas. Algunas veces incluso con la presencia de mama pero eso sí muy discreto, lo normal entre un padre y una hija. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El tiempo iba transcurriendo, comenzaba un nuevo curso  y yo tenía que estudiar, sabía que mi tiempo libre  dependía mucho de mis estudios. </p>
<p>Papa  no perdía ninguna oportunidad de besarme o acariciarme a escondidas. Algunas veces incluso  con la presencia de mama  pero  eso  sí  muy discreto, lo  normal entre  un padre y una hija. </p>
<p>Cuando coincidíamos solos en casa, aprovechaba para acariciarme las tetas  e  incluso me pasaba la mano  por el coño mientras me besaba. No podíamos hacer nada más ya que  el temor a ser descubiertos nos tenía atenazados.</p>
<p>Ocurrió llegando  a navidad, mama, tenía una cena con sus  compañeros de trabajo , era  un viernes  por la noche. Yo la  vi arreglándose  y  papa estaba en su escritorio como  disimulando. Yo deseando que se fuera , por fin lo hizo   y desde la  ventana la vi salir con su coche. Mi padre debía estar viendo lo mismo  ya que al  alejarse el coche  pude escuchar sus pasos, me volví y venía hacia mí  con sus  brazos abiertos, corrí hasta él  y  me lancé en su cuello. Me abrazó  y sus manos  me buscaban  con fervor, acariciaba mis tetas, las apretaba y trataba de abrir mi camisa, de repente las bajaba a mi culo  y me acariciaba las  nalgas, o trataba de pasar sus dedos  por mi  pantalón marcando mi  rajita.<span id="more-307"></span></p>
<p>Nos fuimos a mi habitación , mi  cama es pequeña pero  en ella están mis olores  y siempre  está  bajo  mi responsabilidad  y  control. Mi padre comenzó a sacarme la  ropa,  y  yo trataba de ayudarle con la suya, estábamos acelerados, nerviosos, nuestra respiración muy  agitada. Nuestros cuerpos  quedaron completamente desnudos,  papa me besaba por todas partes , recorría mi cuerpo con su lengua  y  al llegar a mi rajita, la lamía  tratando como  metérmela dentro y yo estaba desesperada de deseo. </p>
<p>Nos revolcábamos  en la cama completamente desnudos  y yo  notaba su polla dura y deseosa que me rozaba  en cada movimiento. Me abrió las piernas  y  comencé a notar como  me rozaba mi coñito  con su polla, no  pensé en el dolor, no había dolor sólo el deseo  de que me la metiera toda  sin importar nada más. Me besó, era un beso increíble, como  si quisiera libar mi alma, creo que  con sólo ese beso iba a llegar mi orgasmo y cuando  estaba entregada  a  esa delicia, movió  un poco su pelvis  y noté como toda su tranca se apoderaba de mi  coño.</p>
<p>Pensé en lo que estaba pasando gráficamente, quería dibujar en mi mente la imagen de mi coñito abierto  por su polla entrando dentro de mí. </p>
<p>Comenzamos a  movernos los dos   y  papa  me acariciaba por todas partes, no pude contenerme más, quería morderle, arañarle, entregarme más   y    aquel orgasmo   llegó  como  un latigazo de incontrolado placer. Decidí darle lo mismo, responderle  con todo  mi deseo  y hacer que se corriera  hasta la última gota,  no me importaría nada  lo que pasara, le abrace con toda mi  fuerza  por la  cintura  decidida a no  dejar que se separara, papa se movía y  de pronto se paró, sus dedos acariciaban mis glúteos y buscaba algo más,  yo  ni podía imaginar   lo que quería hasta que uno  de sus dedos toco mi ano, casi doy un salto, le animé con un beso a que hiciera lo  que quisiera, no  me importaba nada  sólo  hacerlo feliz,  su dedo  intentaba  abrirse camino  en mi culito, para mí era una nueva caricia pero me estaba poniendo  como  una moto. Pro fin logró  meterme la puntita, me dolió un poco, pero papa no hacia fuerza con su dedo  ni  intentaba metérmelo más, yo estaba caliente de nuevo  como  una perra. Su polla parecía más dura  y rozaba dentro de mi  coño produciéndome un enorme placer.</p>
<p>Durante unos instantes, pensé que no  iba a poder aguantarme y  que de nuevo  otro orgasmo  me  iba a invadir pero papa se separó,  no sabía  que había pasado, si le había molestado algo o  si  había terminado  y yo no me había enterado. Papa  no se veía molesto  ni mucho menos, me besaba por todas partes, me acariciaba  y  de golpe me dio la  vuelta, en ese momento entendí lo que iba a pasar,  me asusté  un poco, había leído  algo sobre eso pero  me daba miedo ya que con la  punta de su dedo me había dolido  imaginaba lo que sería meterme todo  aquello.</p>
<p>Papa comenzó a pasar su lengua por mi espalda  y fue bajando  hasta mi culito, yo estaba algo cortada  y  muy expectante. Su  lengua  comenzó  a jugar con mi ano, y  con su saliva lo iba mojando  mientras con uno de sus dedos lo masajeaba,  comenzó a introducirlo  y note como salivaba  mi  culito, ahora el dedo ya entraba con facilidad  y  a  mi  me estaba volviendo  loca, era  una sensación nueva, muy extraña pero terriblemente placentera.  Fue subiendo un poco su cuerpo y  con sus manos separó mis nalgas  y  por primera  vez noté su polla entre ellas. Papa la cogió  con su mano derecha  mientras con la  izquierda intentaba mantener su cuerpo  sin dejarlo caer  sobre el mío. La  noté en su sitio  y cerré los ojos , papa apretó  un  poco  y no pudo evitar  un  pequeño grito de dolor, su polla  se había metido  abriendo mi culo,  que sentía mojado por su saliva  o tal vez  por mi  sangre ya que el dolor era enorme pero decidí  no  quejarme, le debía  eso  y todo lo  que quisiera para hacerlo  feliz, me  mordía los labios tratando de aguantar, papa  apenas se movía, su polla  iba  entrando suavemente en mi culito, yo trataba de relajarme, sabía que no  podía contraerme  o  el dolor  sería ya insoportable, él me besaba  por la espalda. Pasaba su lengua  en una caricia muy relajante, yo  apenas podía respirar.</p>
<p>Pasamos  unos  minutos así  donde sus besos y sus caricias  a lo largo de mi espalda se contraponían a  el dolo en mi culito, pero  poco a poco fue remitiendo, parecía dolerme menos  pero  no  me atrevía a moverme, papa noto mi relajación y comenzó a  bombear muy suavemente, despacito,  volvía algo el dolor pero  esta vez acompañado de una gran sensación de placer, yo estaba más cómoda   y  un poco maravillada   de encontrar ese placer en esa zona , papa lo fue metiendo   un poco más  y ahora yo  era  como  si  necesitara  el  dolor, quería  más  y  se lo pedí y papa me agarro con sus brazos y metió la almohada debajo de mi barriguita, apretó  fuerte su polla estaba llenando  mi  cuerpo   y  me cabalgó   en una mezcla  de placer  salvaje  y   enorme deseo. Una mano de papa  me acariciaba mi rajita  torpemente,  papa  me cogío la mano  y me la  condujo  a mi  coño invitándome a  acariciármelo,  me cortaba un poco  pero  la verdad es  que  me parecía  de una gran complicidad  entre los dos y  delante de mi padre mientras el me la metía en el culo  hasta el  fondo    me hice un dedo,  el mas  increíble  que jamás había  podido imaginar. Mi padre viendo mi  aceleración, también comenzó a acelerarse    y  de pronto  note   como  ese mar impetuoso de  semen me inundaba  hasta  el pensamiento. </p>
<p>Los dos caímos rendidos sin separarnos, yo  iba notando su leche corriendo  en mi  cuerpo, pero no podía  ni hablar una enorme sonrisa se dibujaba en mi rostro    y mi padre completamente relajado, respiraba su paz a mi lado.</p>
<p>Jamás podré olvidar ese día el día en que mi amado padre  descubrió para  mí el sexo anal.</p>
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		<title>Mi papaito -III-</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Feb 2010 18:45:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cada día mis deseos, la necesidad de mi padre era mayor, a todas horas me acariciaba pensando en nuestros momentos. Cuando llegaba a casa mis besos eran más que tiernos pero no teníamos un momento para nosotros. Era verano y continuaba de vacaciones, mama, pretendía que fuéramos a pasar unos días a la playa, para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cada día mis deseos, la necesidad de mi padre era mayor, a  todas  horas  me acariciaba  pensando en nuestros momentos. Cuando llegaba a casa  mis besos eran más  que tiernos pero  no teníamos un momento para nosotros.</p>
<p>Era verano  y continuaba de vacaciones, mama, pretendía que fuéramos  a pasar  unos días  a la playa, para mí, era  una catástrofe, no podía estar tantos días sin verlo, sin notar sus brazos rodeándome o sus caricias escondidas. No  había solución, tenía  que irme  y la  idea  no me gustaba, pensé en ponerme enferma pero no  serviría de nada, mama no  se iría sin mí. Por fín llegó el día de partir y  nos fuimos en el coche de mi madre.</p>
<p>Cada día mi padre cuando llamaba quería hablar conmigo y disimuladamente me decía  cosas  muy picantes que cada vez  me ponían más a cien. Papa me dijo que vendría a buscarme, para comprar los libros y todo el material escolar. Vendría el viernes para  ir el sábado de compras  y el domingo regresaría a la playa con mama.</p>
<p>No me lo podía creer, iba a pasar dos  noches enteras  con mi papaíto, los dos solos en el piso ¿ocurriría? Llevaba mucho  tiempo pensando en ese momento, soñaba con entregarle  mi sexo a mi padre, tenía un poco de miedo, alguna de mis amigas me había dicho  que dolía pero  nada  podía dolerme, lo deseaba tanto  que  no podía dejar de pensar en ello.</p>
<p>El viernes apareció  mi padre, los vi retirarse a la habitación de mama  y por primera vez  sentí celos, muchos  celos, se la estaría follando, pensaba que todo ese deseo  tenía que ser para mí, pero  me conformé. No tardaron mucho en salir y  vi cierta tensión entre ellos como  si hubieran discutido. Sin  querer, me alegré, pensé en que el no  había querido  hacer nada con ella, que me esperaba, que deseaba  mis caricias y eso me hizo sentir  muy bien.</p>
<p>Apenas tenía que hacer maleta ya que  en casa tenía de todo y  volveríamos el  domingo, en un bolso de playa puse las cosas imprescindibles  y  ya  anochecía cuando salimos. Cuando llegamos a la ciudad, papa  llamó  a  Ana su secretaría  y la invitó a cenar con nosotros en un restaurante  precioso  en el centro. Ana era  guapísima, la secretaria de papa me parecía ser algo más que su secretaria pero  los dos guardaron las formas. Ana  tendría  unos veinticinco años, y  un cuerpo de esos de película.  Era muy dulce  y  muy simpática conmigo, yo no podía verla  como mi rival ya que era un encanto y  me parecía la  mujer ideal para papa.</p>
<p> Después  de una buena sobremesa donde hablaron del trabajo  y  algo de mí, de mi cuerpo, mi belleza o mi simpatía, Ana se fue  y papa  y yo  fuimos para casa. Nada más llegar, le dije que me iba a dar una ducha, que todo el día con calor  me hacía estar incómoda. Me metí en la ducha  con una braguita y un pijama corto que yo sabía que era muy sexy. </p>
<p>Cuando salí, fui corriendo al sofá y me recosté  como  siempre que podía en las piernas de mi papa. Él me quedo mirando sorprendido, parecía  que yo  había dado  un estirón o había quitado más cuerpo  ya que el pijama   me quedaba más ceñido  y mi pecho parecía a punto de explotar.<br />
<span id="more-297"></span></p>
<p>No tardó nada  en comenzar sus caricias, sus manos iban dibujando todo mi cuerpo  y  yo estaba ardiendo de deseo, quería apretarlo contra mi cuerpo, quería  hacerlo desearme   hasta que perdiera el control. </p>
<p>Desabroché su camisa y metí mis manos en su pecho, se lo iba acariciando con suavidad   mientras  el ya estaba  con su mano  en mis muslos, internamente  y  yo  notaba como algunas veces tocaba en mi sexo. Abrí  un poco más su camisa  y  con mi lengua comencé a lamer su pecho, el estiraba las piernas y  yo podía notar aquel enorme bulto en su pantalón, bajé con mi lengua hasta su ombligo  y el  no pudo resistir más, sus dedos comenzaron a acariciar mi rajita, era  muy delicado  y  suave, yo quería que apretara más, que me lo agarrara  con fuerza  o me iba a morir de deseo. </p>
<p>Tenía que excitarle más, tenía  que hacerle perder la cabeza  y  perder el miedo  a mi poca edad, quería  que me  viera  como  una mujer.  Desabroche  su pantalón  y su polla se salía del calzoncillo, ahora sus dedos  ya no  dibujaban mi coñito con suavidad, me estaba agarrando  el  coño con deseo, estiré mi  cuerpo, él seguía  agarrándome el chochito pero  yo quería más, conduje su mano por mi cintura, debajo del pijama, yo  notaba ardiendo  mi sexo y comenzó a tocarme por encima de la braguita, yo  acariciaba su polla con la punta de mis dedos, quería volver a meterla en mi boca pero sabía  que eso  tal  vez  calmara su deseo y  no era  lo que yo quería.</p>
<p>Comencé a  moverme  en su mano, movía mi  cadera adelante y atrás, quería darle  a entender   que deseaba que lo  hiciera con su polla. En uno de los movimientos atrás, su mano se metió por debajo de mi braguita y con sus dedos jugaba con mi vello , me moví hacia arriba y  sus dedos alcanzaron mi rajita, estaba muy mojada, papa comenzó sus caricias, y  yo  me apretaba contra su mano. Alcancé su cuello  y  comencé a besárselo, papa ayudado por  su brazo,  empujo o arrastró mi ropa hacia abajo, la bajó  casi hasta la rodilla  y me dejo el chocho al aire.</p>
<p>Iba a lamerme el coño, pero  yo quería más , lo subí un poco como  si no me gustara y bajé sus calzoncillos, su polla salía fuera  y  metí  mi  boca para comérmela. Papa  estaba  a cien por hora   y  comenzó en mi boca un mete y saca. Tenía sus pantalones bajados  hasta la rodilla.  Yo, me separé y le saque los calcetines y tiré por su pantalón para abajo, saque su camisa, y mi pantaloncito, estábamos casi  desnudos los dos. Me senté con cuidado en sus piernas  y saque la camisa de mi pijama, mis tetas  estaban enormes  y duras,  mis pezones amenazantes  eran una provocación para él  que no tardo en lanzarse a ellos , yo sentada en sus piernas  me fui moviendo hacia adelante, hasta sentir que su  enorme polla me rozaba.  Mi  padre estaba  ardiendo, se movía con cuidado como  si no  quisiera romperme  o tacarme demasiado. Me tumbé sobre el sofá y  separé mis piernas. Él estaba de pie delante y  su polla tan dura  que a mi me parecía que  no  podría follarme, yo  no me veía capaz de meterme aquella  enorme tranca.  Papa no lo pensó más, me tomó en sus brazos  como cuando era chica y  hacíamos nuestros juegos  y me llevó a su  habitación, separó la colcha   y volvió  a besar  mi coño; yo le subí la cara hasta mis tetas y el sin apenas apoyar su  cuerpo en el mío, comenzó a lamerme el pecho; yo me atreví y metí  mi mano por debajo  hasta alcanzar  su polla, el apenas respiraba, la tenía en mis dedos   y comencé  a jugar con ella  pasándola por mi ardiente raja, papa  mordía mis tetitas y se apoyaba en sus brazos, yo seguía rozando su polla contra mi  coñito  y trataba de meter la punta, sentía como me llenaba toda   y me parecía imposible    que pudiera entrar , se soltó una mano  y entonces agarró  su polla con ella. La noté más fuerte  en mi  coño  y de pronto dejó caer el peso  de su cuerpo un poco y empujo con su cadera, fue  algo desgarrador,  entro   hasta hacerme morder los  labios para no  gritar. Su polla estaba entrando  y parecía destrozarme por dentro, contraje  mi  coño y el  dolor era casi insoportable, me relaje  de nuevo   y noté como entraba un poco más. </p>
<p>Mi padre apenas se movía  mientras mi  coño  se iba acostumbrando, comenzó de nuevo a acariciar mis tetas, yo estaba aterrada, ¿Cómo podía dolerme tanto? Pero sus labios jugando con mis pezones, lograron hacerme olvidar  de aquello que quemaba mi  coño. Me estaba poniendo caliente hasta no poder más  y  mi  cuerpo  no se aguantaba quieto, comencé a moverme un poco, el dolor se mezclaba con el placer, pero llegó un momento  en que no  había dolor, lo  quería  cada  vez más  dentro  de mí . Papa  viendo que ya no  me dolía comenzó a bombear    era  una locura aquello,  de pronto  se puso  como  a temblar  y se separo  de mí, me dolió  cuando la sacaba  tan rápido  y noté  que su leche caía sobre mi  vientre, le abrace la cabeza  y  acaricié su pelo mientras   dejaba que se corriera  hasta la última gota.</p>
<p>Mientras papa se duchaba , yo  trate de limpiar con una tolla  la  cama, había  un poco de sangre  pero  nada  importante, saqué la sabana    la metí  en la lavadora  y puse otras. Cuando papa salió  del baño la  camita estaba cambiada  y  entré yo. No  sentía dolor en el baño, pero no  me había corrido  y  al lavarme   volvía  a sentir deseo, pero  sabía que si volvía a metérmela me dolería. </p>
<p>Me perfume un poco y completamente desnuda , bueno  con una braguita, volví a los  brazos de papa que  con sus caricias   colmó  todos mis deseos. Los dos  quedamos dormidos en un abrazo.</p>
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		<title>Mi Papaito-II</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Feb 2010 23:58:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los días iban pasando y en casa papa y yo parecíamos más alejados cada vez, era como si los tuviéramos miedo a nuestro secreto. Papa me guiñaba un ojo, o me hacía una caricia normal pero yo recordaba nuestro día en su oficina. Algunas veces miraba a la altura de su sexo como si quisiera [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los días iban pasando y  en casa papa y  yo parecíamos más alejados cada vez,  era como si los tuviéramos miedo  a nuestro secreto. Papa me guiñaba un ojo, o me hacía una caricia normal pero yo recordaba  nuestro día en su oficina. Algunas veces  miraba  a la altura de su sexo como  si quisiera verlo excitado, pretendía recordar  esa sensación de tenerlo en mi mano o  de acariciarlo hasta hacerlo feliz. Seguía soñando y  buscando  formas de hacerlo  feliz cuando volviéramos a estar solos.</p>
<p>Llegaron mis vacaciones, los últimos días de curso con exámenes, apenas había tenido tiempo para nada, me gustaba sacar buenas notas para que se sintiera orgulloso de mí  y sobre todo para tener más tiempo para el verano y soñar y  soñar.</p>
<p>Ya hacía una semana que  estaba esperando  en casa, papa  había ido de viaje y mis deseos  eran cada vez más fuertes, pero  no  quería acariciarme, no  quería más que alimentar ese deseo  para ser capaz de hacer todo lo que soñaba.  Un día   me preguntó  si le acompañaba a una ciudad   cercana   que esta a unos cien kilómetros de la nuestra, tenía que ir a comer con un cliente y me dijo que si me apetecía acompañarle   y  no lo dudé.  Como íbamos a comer con un  cliente, aproveché para ponerme  lo más guapa que pude, suelo andar siempre muy arregladita  pero ese día tenía una disculpa para ponerme mis mejores galas. Pensé en ponerme lo más atrevido pero  a mi papa  seguro  que no le gustaría que yo pareciera su putita, así  que me arreglé destacando mi  figura y mi pecho.<br />
<span id="more-295"></span></p>
<p>Durante el viaje, fuimos hablando de todas las cosas, él como siempre muy cariñoso conmigo, algunas veces me cogía la mano y en mitad de camino paramos a tomar un refresco, me llevaba cogida por la cintura  como si fuera su amante pero con la suficiente discreción para que no dejaran de notar que éramos padre e hija. Su mano en mi cintura, me envolvía y al caminar  casi me rozaba el pecho  y  yo  estaba   ya excitadísima.</p>
<p>Cuando llegamos al restaurante  su cliente nos estaba esperando, era  una persona mayor pero muy  agradable con nosotros, durante la comida  pude  ver como se desenvolvía mi padre en su trabajo  y me quede  encantada,  mi príncipe  además  era   muy inteligente. Nos despedimos del cliente   que me dio dos besos y  emprendimos el viaje de regreso  cuando comenzaba a oscurecer.</p>
<p>Papa parecía especialmente contento  por algo de su trabajo  y me dijo que me tenía que llevar de viaje con más frecuencia que le había dado  mucha suerte.</p>
<p>Cuando ya de regreso llegamos a  la zona de servicios  de la autopista, era ya noche oscura , papa me abrió la puerta para ayudarme a bajar y cuando pasé por su lado   lo rocé, no  fue sin querer, yo  quería rozarme con él, tenía que hacer algo para  iniciar nuestro juego. </p>
<p>Pedimos algo para cenar  en el restaurante  y papa llamó a casa para decir que ya “salíamos” me llamó la atención ya que estábamos a medio camino, mi padre  captó mi mirada  y  sonrió  y a mi comenzó a recorrerme algo  por dentro de mi  cuerpo ¿Qué íbamos hacer?  No  había hoteles, ni  nada  y llevarme a su oficina a esa hora   podía resultar raro. No dije  nada  pero me quedé pensando  y  sobre todo frenando todos mis deseos    que   eran  una estampida de emociones en mi cuerpo.</p>
<p>La zona donde habíamos dejado el coche estaba especialmente oscura y la noche aun siendo de verano  era  sin luna, papa se acercó a mi como  si fuera a abrocharme el cinturón de seguridad  y me dio un beso en la mejilla,  yo suspiré sin querer,  era tal mi deseo que no pude contenerme y comenzó a besarme  por el cuello, me acariciaba con la lengua, pasaba justo  por el nacimiento de mi cabello, por mi cuello, mientras  sus manos  me acariciaban los pechos por encima de la ropa, pensé que no  aguantaría más, me abrió  la camisa  y comenzó a  pasarme la lengua  por el escote y  por encima al borde de sujetador,  estaba tan deseosa  que  quería  que me lo sacara  o  soltarlo yo para dejarle que me comiera  mis  ardientes tetas. Cuando estaba  disfrutando de sus caricias en mi pecho, mi sexo estaba  ardiendo  y mojado, papa metió su mano por debajo de mi  falda   y sentí  sus dedos acariciando  mi  chochito por encima de la braguita, no podía más, comencé a respirar fuete, estaba temblando, levantó  mi  braguita por una pierna y medio sus dedos.  Yo recordaba su  polla en mi mano  y pensaba que aquel dedo era su polla, papa me acariciaba claro  si intentar meterlo, yo  abría mis piernas   por el placer  y una yema de su dedo comenzó a acariciar suavemente mi  clítoris, No pude más, eche mi mano desesperada  a su  pantalón pero  sus caricias   eran increíbles   como  un gran maestro, grite, me asustó  que alguien pudiera oírnos, me mordí los labios  y tuve un orgasmo  increíble. Papa  paró  su  caricia y con toda  su mano sujetaba  mi  coño mientras me corría  hasta perder el aliento.</p>
<p>Justo en ese momento, un coche maniobraba para ponerse a nuestro lado, nos  recompusimos  y papa encendió el coche para salir. Mientras daba para atrás   apoye mi mano en su polla, estaba durísima,  me dio pena que se quedará así  y  pensé en que podía hacer,  no  había ningún sitio para parar pero se arrimó a su derecha y bajó la velocidad, apenas había coches  y yo comencé a  bajarle la cremallera, él seguía conduciendo y yo estaba sacando su enorme polla con mis dedos. Sabía que si se la sacudía un poco   podía correrse en mi mano como la otra vez así que me puse a la preciosa tarea y  su polla cada vez se ponía mas tiesa   y viéndola crecer   crecían mis deseos  de caricias.</p>
<p>Papa apenas podía conducir, iba superlento cuando no venía  ningún coche detrás, yo  quería darle placer todo el tiempo  sin prisa, me sentía torpe, pensaba en las formas de acariciarle su polla  y por fía  se me ocurrió ¿Me dejaría? ¿Sabría hacerlo? Afloje un poco el cinturón, me incline a su lado   y bajé mi cabeza.  Papa  casi se para, yo me la metí en mis labios y comencé a pasarle la lengua. No tenía ni idea pero aquello parecía gustarle y  a mí me parecía   como lamer el cielo.</p>
<p>Algún coche al pasar nos daba luces,  a mí la idea de pensar que alguien me viera  haciéndole esa mamada  me encantaba, papa algunas veces me acariciaba el pelo  con su manó, fui perdiendo el miedo y encontrándome con el enorme deseo  de meterla dentro de mi boca  y así lo  hice, se la chupaba como uno de esos caramelos  que   aun me gustaban. Papa estaba jadeando, parecía que  yo  había encontrado la forma  de hacerlo disfrutar  y me entregaba con ardor a ello. Bajaba y  subía la  cabeza , de vez en cuando me paraba y le rozaba la lengua por la punta o  abría más mi boca tratando de meterla hasta la garganta para volver aese ritmo  de mi cabeza subiendo y  bajando  por su polla. Papa encontró una salida de autopista  y se metió, yo  no paraba de chupar, pasamos por el peaje automático  y solamente salir  mi padre más que parar  se tiro con el coche  a un lado, paró y al mismo tiempo me agarró la cabeza.<br />
El sitio era menos peligroso que la autopista para  un accidente, pero  cualquiera  que pasara  le llamaría la atención ese coche parado  ahí   así  que me esforcé, llenaba de saliva su polla para  que   se rozara suavemente  , la metía hasta  el fondo  y acariciaba sus pelotas como  había  visto    en aquel video  de nuevo la lengua  y otra vez más  caricias, note como  si  su polla se hinchara , como  si algo pasara  dentro, me emocioné la quería tragar toda   me llegaba hasta la garganta y de pronto sentí aquel enorme chorro  que me golpeaba casi dejándome sin respiración , y mi boca se llenaba  de su  leche , me la trague, tenía un sabor como  a limón  y  canela, se la lamí  con cuidado toda mientras él se dejaba  reposar en el asiento.</p>
<p>Cuando me levante, aun noté que un poco de su semen corría por la comisura de mi  boca, papa cogió mi cara con su mano  y me besó en los labios.  Había tanta ternura en aquel beso  que  no lo cambiaría por nada del  mundo.</p>
<p>Quería hacerme mayor, quería hacerme mujer, quería hacerlo disfrutar, quería aprender  todo sobre el sexo para  ser su  hija, su novia, su amante, su puta.<br />
continuará</p>
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		<title>Mi papaito-I-</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Feb 2010 19:02:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi infancia transcurrió entre las manos de mi papa, no sé cuando comenzó todo ya que siempre pareció unido a mi vida, recuerdo que era muy pequeña cuando me di cuenta de que lo que me hacía papa, era algo malo para los demás aun cuando a mi no me lo pareciera. Papa le llamaba [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi infancia transcurrió entre las manos de mi papa, no sé cuando comenzó todo ya que siempre pareció unido a mi vida, recuerdo que era muy pequeña  cuando me di cuenta de que lo que me hacía papa, era algo malo para los demás aun cuando a mi  no me lo pareciera. Papa le llamaba “nuestro juego secreto” y a  mí me gustaba mucho jugar a ello pero no tanto tener que disimular con mama y con la abuela.</p>
<p>Cuando papa estaba en su cama, yo me iba corriendo a su habitación y él me acaricia, algunas veces si no había nadie en casa me lamía como si yo fuera “su caramelo” así me llamaba.</p>
<p>Los años fueron pasando y yo me hice una mujercita, comencé a desarrollar  todas mis formas y la  vida era generosa conmigo en eso; pronto usé más talla de sujetador que mi madre.  Ninguna de mis compañeras de colegio tenía ni la mitad  y los chicos  me miraban con deseo; bueno y algunos no tan chicos.<br />
<span id="more-292"></span><br />
Los juegos con mi papa eran ahora más escasos; queríamos mantener nuestro secreto, era  algo que nos pertenecía a nosotros solamente y yo  ya era consciente de a que juegos jugábamos pero de ninguna forma quería perder esos momentos tan íntimos con papa.</p>
<p>Mis padres vivían en discusiones permanentes y simplemente se soportaban por mí, por la familia  y seguramente por razones económicas. Mi padre tenía otra vida y yo lo sabía, el me había dicho que un día me contaría su verdad, yo sentía pena de que ese ser tan adorable  no fuera más feliz.</p>
<p>Un día salí del instituto temprano y en mi casa sabía que no había nadie, así  que llamé a la oficina y mi padre me preguntó si quería ir a buscarle y  daríamos un paseo por ahí. La idea de estar en la ciudad a solas con mi padre me pareció magnífica, tal vez papa tendría en la oficina un lugar privado donde los dos pudiéramos jugar a nuestro juego  sin miedo. Tal vez esta vez y fuera de casa   yo pasara a ser algo más que su caramelito. </p>
<p>Pasé por la oficina y rápidamente le dijo a Ana su secretaría que no le molestara nadie que quería estar a solas con su hija. Ana me pareció  muy guapa, la verdad es que me sentí un poco celosa, me pareció  ver una sonrisa cómplice con papa.</p>
<p>Mi padre nada más que verme, me había abrazado y besado, cuando los dos quedamos solos en su despacho, cerró bien la puerta. Su despacho era muy grande, con un saloncito y un baño completo. De los muebles en las paredes bajaban las cosas más increíbles como un bar muy surtido, una pantalla de cine y tele, un equipo de sonido impresionante. Papá se lo tenía muy bien montado.</p>
<p>Después de mostrarme su enorme despacho, nos sentamos en el sofá, papa con una cerveza y yo con  una coca con mucho hielo como a  mí me gustaba. </p>
<p>Yo estaba deseando jugar a nuestro juego en realidad ya no  era nuestro juego, era que papa me tocara mis tetas  y me comiera el coño mientras yo veía algunas veces como crecía su polla, pero el,  jamás me había invitado a acariciársela  y yo haciéndome la tonta me moría de ganas de hacerlo pero lo disimulaba.<br />
Una vez en el sofá, papa me rodeó con sus brazos, yo sabía que había iniciado el juego y ya me hacia cosquillas el cuerpo. Esta vez, no  había ningún peligro, estábamos los dos solos, como dos adultos, como dos amantes; aquello me emocionaba, hacía que mis fantasías volaran en mi imaginación hasta lugares a donde nunca había llegado. Cuando comenzó el juego, yo le dije a papa si podía usar su ducha. Venía del instituto y me apetecía ponerme muy cómoda. Papa llamó a la abuela para avisar que yo estaba con él y  que no se preocupara. Me  metí en el baño, me di una deliciosa ducha y me puse un albornoz que él tenía  en un armario y sin nada más en mi  cuerpo. Me miré en el espejo, la verdad es que tenía un cuerpo muy bonito y con su albornoz enorme  sin otra prenda  resultaba muy picante.</p>
<p>Cuando salí de nuevo al despacho, mi padre  me sonreí de admiración, me cogió  por los hombros y me dijo que estaba preciosa, yo disimulando solté el cinturón y el albornos se abrió dejando  mi cuerpo como un caramelo desenvuelto. No dudó  me recostó sobre el sofá y comenzó a pasarme su lengua por mis piernas, me cogió los pies y comenzó a lamerlos, mi lívido estaba por las nubes, deseaba que subiera  hasta mi  coño y lo chupara sin miedo, mucho tiempo. No se lo tomó con prisa, como si quisiera volver a lavar mis pies son su lengua,  y fue subiendo por mis piernas , yo quería  ver su paquete, quería saber hasta que extremo  mi padre se excitaba con nuestro juego. </p>
<p>Esta vez no me iba a limitar a ser su caramelo, yo también quería participar, mi padre acariciaba mis piernas y me iba recorriendo con su lengua, yo  ya notaba un cosquilleo en mi sexo, quería que llegara pronto  y me lo comiera  pero al mismo tiempo aquellos preliminares en mis muslos me ponían a  tope. Separó del todo el albornoz y mi cuerpo completamente desnudo, tendida en el sofá se ofrecía  como el de una sacerdotisa. Papa, se quedó contemplándome en sus ojos se podía ver la admiración y el deseo. Me dijo:  _ Ya eres toda una mujer  y de mis muslos subió a mis pechos, el estaba agachado  delante del sofá en una postura que no me pareció muy cómoda y yo  con el albornoz abierto, los ojos entrecerrados disfrutaba de sus caricias, y pensaba en como era su excitación, como estaría su sexo.</p>
<p>Mis pechos son grandes, con una areola oscura, los pezones  aun no  son muy grandes, pero tan pronto me toco se ponen muy duros. Él, comenzó a pasar su lengua, intentaba meter mi teta en su boca, pero sólo podía abarcar  una parte por más que se esforzaba  en darme bocados de deseo, y de nuevo volvía  a rozar mis pezones, mi  cuello. Se alzó un poco descansando su cuerpo en el sofá con el fin de alcanzar mi otro pecho yo seguía pensando en darle placer  en aportar algo que compensara aquel goce   y dejé caer mi mano como distraída  entre sus piernas  y casi  doy un salto  cuando sobre el pantalón mis dedos notaron todo su enorme deseo.  No me pude frenar  un deseo irreprimible de agarrársela, él me miró sorprendido y  volvió a la carga  pero voraz en mis pechos, yo torpemente  intentaba bajar su  cremallera con una sola mano, me estaba poniendo muy nerviosa y cada vez más torpe, mi padre a cada avance mío se encendía más , por fin logré bajar la cremallera y mi  mano se metió por la petrina tenía su bóxer y no podía tocarle, pero ya mis dedos notaban  como  su polla estaba como un palo, nunca había tocado  algo así, fue como una descarga en mi cuerpo, apretar mis dedos sobre la tela de su calzoncillo y su pinga parecía  tener vida propia, autonomía, mi papa apenas podía moverse, simplemente cuando yo me paraba  con mi mano el  lamía  con fuerza  mis pezones, ya no  podía seguir por encima de la ropa y metí  mi s dedos buscando tocársela  y por fin encontré el camino y mis dedos la rozaron con un poco de miedo , era grande o eso me parecía, era muy suave y  caliente, mi padre se cambió de posición  ahora estaba mas erguido y mi mano rozaba con torpeza su polla, había visto alguna película pero no tenía nada claro lo que debería hacer pero a él parecía gustarle. Se agacho  sobre mi chochito, separaba mis pelitos con su lengua, él siempre lo  hacía como  algo  natural pero esta vez  se notaba muy excitado, a mi esa situación y tener  su polla en la mano me estaba poniendo  sin frenos, note como  se estremecía mi cuerpo, esta vez  estaba teniendo  un orgasmo de mujer, ya no era el  gusto de una niña, estaba mojada  y  mi estremecimiento era más interior- Papá  comenzó  a moverse   como con compulsiones, jadeaba sobre mi  chocho y noté como mojaba mi mano con algo viscoso y caliente, me di  cuenta que se había corrido y sentí unos enormes deseos de abrazarlo y llenarlo de besos.</p>
<p>Continuará </p>
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		<title>Obsesión incestuosa</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Jan 2010 12:09:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi vida es una autentica mierda, vivo en un cuerpo que no me gusta, soy lo que nunca quisiera ser, tengo lo que no deseo y lo que deseo la sociedad me lo prohíbe. Hay montón de cosas que las hago contra mi forma natural de sentir y no es un sentimiento banal, descerebrado e [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi vida es una autentica mierda, vivo en un cuerpo que no me gusta, soy lo que nunca quisiera ser, tengo lo que no deseo  y lo que deseo la sociedad me lo prohíbe. Hay  montón de cosas que las hago contra mi forma natural de sentir y no es  un sentimiento banal, descerebrado  e irreflexivo.</p>
<p>Se que mi pensamiento no está en la línea de lo que la sociedad, mi  sociedad, considera correcto, he visitado psicólogos, psiquiatras y me hablan de mis problemas como  desviaciones de mi conducta o de la conducta normal, ninguno me da soluciones ni es capaz de razonar donde esta mi error, o de cuando  comenzó  mi enfermedad.</p>
<p>Me llamo Simeón, tengo un cargo intermedio en una empresa u buen sueldo, algunos ahorros y vivo con mi  esposa y mi hija. No  soy feliz pero creo que la felicidad es una situación que sólo dura instantes en la vida, que el resto es vivir buscando ese imposible duradero.</p>
<p>Mi vida con mi  mujer es “normal” le tengo cariño, es una buena mujer  y  buena madre, no estoy enamorado de ella pero es que no  creo que se pueda  vivir enamorado de dos mujeres y hace muchos, muchos años que estoy enamorado  de quien según la sociedad  no  debiera.<br />
<span id="more-269"></span></p>
<p>Hoy salí de trabajar más temprano, no  aguantaba más tiempo allí, me vine para casa, necesito verla, se que otro día más me tendré que conformar con mirarla, con adivinar su cuerpo, con imaginar sus fantasías  conmigo  y  ser feliz en mi  mundo de fantasía.</p>
<p>El tráfico estaba tranquilo, aun no es la hora punta y se circula muy bien, no  me gusta conducir, no me gustan las aglomeraciones, ni la gente muy cerca, por eso conducir  así casi en solitario representa un gran placer para mí. Tengo  un coche alemán de tamaño medio, es muy confortable, no suelo escuchar más música que la clásica o  música ambiental muy suave; odio las canciones que hablan de amor, ninguna hablará de mi amor.</p>
<p>Llego a mi casa, no está el auto de mi esposa, respiro  muy tranquilo, cuando ella no está es como si todo el espacio  fuera nuestro, es como  si  la  vida  fuera  igual que en mis sueños. Nadie sale a recibirme, cierro mi coche tranquilamente, cierro el garaje, me recompongo un poco, y comienzo a subir las escaleras. En el garaje, una tabla de surf se mueve al tropezarla, la coloco y me parece percibir su olor, sonrío recordando cuando la fuimos a comprar, era mucho mas alta que ella. Estaba con su pequeño biquini y  ya tenía un esbozo de cuerpo que apuntaba perfecto. Ya marcaba sus curvitas, y dos pechos incipientes, perfectamente formados, turgentes, frescos y deseables. Ese tal vez  fue el primer día que golpeé mis pensamientos, ese fue el primer día de un largo  camino de amor torturado por el miedo.</p>
<p>Subo las escaleras, entro en el salón, no parece haber nadie, mi corazón  comienza a latir mezcla de excitación y miedo a la soledad deseada. Me acerco a la nevera y abro una cerveza. Hay una botella de champan enfriando  y me asaltan un montón de imágenes, ella y yo  desnudos, dos copas de vino  francés y su risa de cascabel, mi coba dejando  caer por su cuello un poco de liquido dorado, de nuevo  sus risas, mi  imaginación, su imagen y mi deseo. Sacudo mi cabeza, bebo un poco de la cerveza y comienzo a subir las escaleras. </p>
<p>Debería salir corriendo a darme un beso, lo  hace siempre  y hoy lo  necesito, oigo la música en su  habitación, no  quiero hacer ruido, su puerta esta entornada pero desde el pasillo  la puedo ver, esta acostada en su cama, tiene un conjunto playero, su cintura al aire  y un pantalón corto. No se mueve, debe estar dormida,  sus piernas perfectamente torneadas y largas, su piel fina y  brillante, siempre está perfectísimamente depilada. Sigo  sus rodillas y  sus muslos, están separados, siento que me oprime entre sus piernas, por una pierna del pantaloncito, me parece adivinar su braguita, es azul, la conozco, conozco toda su ropa interior; lo  que no veo lo puedo imaginar ¿se depilará del todo? Tendrá un dibujito mínimo de vello? ¡Si, seguro que sí! Estaría perfecta y ese olor a limpio  que jamás sentí en otro  ser humano como en ella. Mueve un poco sus piernas, como si estuviera incomoda por mi observación. Noto como su sexo se marca perfectamente, creo volverme loco de deseo.</p>
<p>Estoy muy excitado, mi polla esta durísima, me gustaría tocármela, acariciármela, que ella no despertara    durante un tiempo  y poder acariciarme. Estoy más decidido, parece que duerme profundamente. Veo su  culito, es durísimo, algunas veces cuando me abraza, bajo  mis manos como accidentalmente y la acaricio. Ella se da un poco la vuelta, retrocedo, no  quiero que se asuste o que me vea así. Se pone mirando al techo y su mano derecha está metida en su cintura, es como si quisiera buscar su sexo. Se queda quieta, ¿Se habrá masturbado antes? Estará descansando después de un precioso orgasmo? ¿Pensará en mí alguna vez mientras se acaricia?</p>
<p>Doy dos pasos y me pongo  a su altura, percibo su calor y  su olor, meto mi mano en el bolsillo del pantalón , siento mi pene en mis dedos, con solo acariciarlo  me correría, la salpicaría, su  boca esta un poco abierta, sueño  con mi  polla pintando sus labios; su lengua que acaricia mi glande; estoy a  punto de correrme de placer.</p>
<p>Me agacho, quiero percibir de cerca el olor de su sexo, es dulce, es como  algo que se mete en mi cerebro, es como si lo sintiera en mi lengua; casi puedo tocarla, saco mi lengua un poco y la recorro por el aire; ella parece  como la sintiera, abre mas sus  piernas, su  mano se introduce más por su cintura, se está tocando. Pienso, podía, suavemente con mis dedos acompañarla, pero  ¿se despertará? No  puedo dejar de agarrar mi polla desde el bolsillo, quiero romper el forro  y acariciarme de verdad, se mueve algo  inquieta; contengo la respiración, sigue durmiendo y pienso en sus sueños. ¿Habrá follado  con alguno de esos amigos  imbéciles?¡No, ella no! Es como mi tesoro y será mía, solamente mía y de nadie mas. Siento que  me voy a correr, mi respiración se agita, esta acelerada, no  puedo hacer ruido, la voy a despertar, pero no, ella sigue durmiendo feliz.</p>
<p>Conseguí romper el bolsillo, ahora me acaricio, pienso en su boca, en sus pechos, en su ombligo, en su coñito rasurado, se vuelve a dar la vuelta boca abajo , me voy a correr, su  culo   es precioso, no puedo  aguantarme, veo  mi  polla entrando  y  saliendo  y  a ella pidiéndome mas. Me estremezco, me desparramo, me mancho todo, me corro durante un tiempo  infinito, aguantando mi respiración, siento como el semen resbala por mis piernas. Por fin me atrevo a despertar, salgo caminando para atrás, tengo  que llegar a mi  habitación y ducharme o cambiarme, tengo que ocultar lo  que me pasó.</p>
<p>Me meto en la ducha, ahora mi polla esta suela, esta libre, la acaricio y la aprieto  suavemente, siento deseos de masturbarme aí sin miedo, pero ella  no está  y nada es lo mismo. Salgo de la ducha, me seco, un poco de colonia, me visto, salgo oigo  que  grita Papiiiiiiiii, viene corriendo, se echa en mi cuello, la levanto como siempre, puedo notar su coño contra mi cuerpo. La deseo, la deseo  pero  hoy  aun no es el día; la acaricio, su pelo, la aprieto contra mi cuerpo, sus latidos se confunden con los míos, me besa en el cuello, sus labios los siento en mi polla, me dan escalofríos, acaricia mi cabello y le digo<br />
 Hola mi tesoro.</p>
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		<title>Incesto en el frío</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Jan 2010 02:54:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>El invierno es muy traicionero, bueno tal vez somos las personas las que nos retorcemos  tratando de encontrar disculpas que nadie nos pide, nadie más que nuestra conciencia que es la víctima de una  determinada educación. Como a  mi  hacer un relato de mi conciencia o mi educación me sería muy difícil y  más para este blog; dejarme  que os cuente un relato sobre lo crudo que puede ser el invierno.</p>
<p>Tengo pocos años, tan pocos que  os lo dejo a vuestra imaginación ya que os puede dar una pista el propio relato y mi edad importa poco.</p>
<p>Vivo en una zona del campo muy fría del norte de España.  Antes todos los años  hacíamos un esfuerzo en casa para comprar el gasoil de nuestra calefacción, una herencia que nos dejó mi padre a mi madre y a mí.  Ahora mi padre no está  y este año fue imposible llenar el depósito. La crisis tiene estas cosas  y la nuestra  es muy aguda.</p>
<p>Intentamos combatir el frío con un brasero en la cocina, pero tenemos miedo a quedarnos dormidos con él, así que en la noche lo apagamos y para no morirnos helados ponemos más mantas en la cama. No logramos sacarnos el frío de encima, así que acordamos mama y yo dormir juntos, siempre nos daríamos más calor.<br />
Por las noches, nos metemos en la cama y nos abrazamos y conseguimos dormirnos sin despertar helados.<br />
Los primeros días las cosas iban de forma normal, mi madre es una mujer joven  tiene treintaicuatro años, a mi me tuvo muy jovencita así que no nos llevamos  muchísimo tiempo. Cuando vamos para la cama, nos ponemos unos pijamas de algodón, nos abrazamos  y poco a poco vamos entrando en calor.<br />
<span id="more-236"></span></p>
<p>Como decía, los primeros días fueron normales, pero con el tiempo para mí resultaba difícil, yo tengo la costumbre de masturbarme en la cama, por el día con el trabajo de la granja y el frío la verdad es que ni me acordaba y en las noches estaba mama.</p>
<p>Un noche, mama se había dormido y yo aun estaba despierto, no lograba conciliar el sueño y estaba pensando en ir al baño y darme una alegría pero hacía tanto frío que la idea de levantarme  era menos tentadora.  De pronto aun con mis ojos abiertos, note que mama me ponía un brazo encima, no le di importancia y me acurruqué mas en ella; pasaron unos minutos y de ponto noté que su mano me estaba acariciando por encima del pijama; me quise separar un poco, pensaba que estaría dormida pero ya no había más espacio. Ahora mi madre, movía sus dedos y me tocaba en la pinga; no pude evitar empalmarme, que corte si se despertaba, lo mejor era hacerme el dormido también, así si se despertaba, pensaría que yo dormía pero que no me daba cuenta de nada. </p>
<p>Ella se animaba más cada vez, ya tenía en sus dedos  mi polla que dura le permitía acariciarla. La había cogido de una forma rara, ya que no era con la mano, lo hacía con la punta de los dedos por encima del pantalón, pero separaba mi prepucio, me descabezaba la polla y en pequeños movimientos  me estaba poniendo  a tope. Yo ni respiraba, pero cada vez estaba más tieso, no sabía que hacer, como librarme si yo no quería; me estaba encantando, pero no tanto como para correrme, además  no quería correrme así y ponerme perdido o despertarla a ella con su mano mojada por mi leche.</p>
<p>Un nuevo movimiento y sacó la mano, pensé que se acababa  mi tormento de placer , pero dos minutos después, la metía por mi cintura, apenas podía llegar, metí un poco la barriguita, y despacito me subí  poniéndome algo más de lado para que pudiera alcanzarla. </p>
<p>Mi polla estaba ya  a punto de explotar, tenía una erección enorme y ahora era su mano  la que me acariciaba un rato y como si notara cuando me iba a correr, me tocaba en los testículos y de nuevo volvía a mi polla.</p>
<p>Con un poco de miedo, eché mi mano para atrás y alcancé su muslo, la fui subiendo poco a poco hasta ponerla en la altura de su coño, y comencé a acariciarla muy despacito  con un dedo, buscando su rajita por encima de la ropa. La posición no era muy cómoda y cuando yo tenía su coñito más centrado y notaba su humedad, ella paraba un poco como si no pudiera atenderme.</p>
<p>Cada vez estaba más seguro de que no  podía hacer todo eso estando dormida, pero acepté que lo estaba, me puse mirando al techo para permitirle más y mejor y ella, continuó sus caricias con una maestría de madre. Yo cambié de mano, ahora con la derecha la podía acariciar mejor. Mi dedo seguía buscando su raja y ya notaba mojadito su pijama, extendí la mano e intenté agarrarle el coño, todo esto aun por encima de la ropa. Ella adaptó mejor su cuerpo para que pudiera acariciarla mejor pero yo aun no conforme, seguí como ella y metí mi mano por su cintura, cuando quise meterla por debajo de su braga, el elástico me hacía estar muy forzado. Desesperado acariciaba por encima de la braga pero tenía mucho vello y  apenas notaba la sensibilidad en mis dedos.</p>
<p>Ella me tiró por el pijama y el calzoncillo para abajo en las piernas, y ahora me tenía totalmente con la polla a su disposición. Yo no pude aguantar más y haciendo un esfuerzo, logre meterle la mano por debajo de la braga, pero estaba muy incomodo  así que intenté bajarle la ropa, pero ella estaba apoyada en la pierna y no podía. Después de forzar un rato, ella levantó su cadera  y baje su ropa hasta sus muslos. Tenía un conejo precioso, mucho vello rizado  y algo duro, mis dedos buscaban la humedad y el calor.  Yo no sabía nada de mujeres, una vez había ido a la ciudad a  putas con un vecino y esa era toda mi experiencia, además de lo que podía ver en alguna película de la tele. Metía mis dedos en su chocho, e intentaba follarla con ellos. Ella me cogió la mano, y colocó mi dedo en su clítoris y me movió la mano indicándome como quería las caricias. Aprendí muy rápido, cuando lo hacía bien  ella se movía tratando de conducirme y si me salía del sitio, me llevaba la mano  o el dedo al punto exacto.</p>
<p>De pronto levantó un poco la ropa y se metió debajo, yo no sabía que pasaba, hasta que note sus labios y su lengua en mi polla. Me estaba haciendo una mamada, la primera de mi vida, algo que había imaginado en mis masturbaciones, pero que  no sabía como se sentía. Juro que se siente y mucho, la mojaba con saliva y la metía en su boca. Yo de vez en cuando sólo tocaba su sexo, pero no podía apenas moverme de tanto placer.</p>
<p>Ya no pude más y puse una pierna encima de ella, al ver que ella se ponía más mirando al techo, me subí a ella; cogí la polla con mi mano  y la llevé a su coño. Sus pelos pe rozaban  pero  la metí con facilidad y casi me corro. Tuve que respirar fuerte, traté de pensar  en otra cosa para no irme y conseguí empujar un poco más. Mi madre me subió el jersey del pijama y comenzó a besarme en el pecho, yo me movía cada vez más fuerte, tratando de meterle más, hasta el fondo y note como se estremecía, aquello me hizo pensar  que era un orgasmo de mujer, quería dejarla satisfecha, la agarre por la cintura, apreté con fuerza y ella se sacó la ropa, tenía delante de mi boca sus tetas, eran grandes con unos pezones muy de punta. No sabía como hacerlo, las recorría con mi lengua y agarraba su pezón como si fuera a mamar. Los dos estábamos sudando, había un olor humano propio de personas como nosotros que trabajamos y vivimos del campo. Mi polla entraba y salía, ella me agarraba las piernas con los pies, yo no podía más , ella se  volvía a correr  y yo me quise separar, no fuera a ocurrir algo grave. Al salirme me corrí todo en sus muslos y dejé caer el peso de mi cuerpo sobre ella.</p>
<p>Mamá me acarició el pelo, no dijo nada y yo había vivido el momento más increíble de toda mi vida. No nos dijimos nada, de nuevo ella me acariciaba con su mano, tocándome la polla suavemente. Con discreción me limpié un poco con la sábana y de nuevo separé sus piernas. Yo estaba otra vez como mi burro, se la fui metiendo muy despacito y ella iba moviéndose muy lentamente como queriendo saborear cada envestida mía. Comenzó a gemir y otra vez se corrió apretándome por la cintura como pidiéndome que me corriera dentro. Aguanté unos segundos. Mama me fue aflojando y me hizo darme la vuelta. Otra vez metió su cabeza debajo de la ropa y lamía mi polla como queriendo limpiarla. Yo quería más y le apreté la cabeza, pareció entenderlo y la metió en su boca, no puedo contar con palabras tanta delicia, note como la leche llegaba, no sabía que hacer y ella me obligo a no salirme y me corrí en su boca  mientras ella apretaba con los labios y aflojaba tragándose toda mi leche.</p>
<p>El frío se terminó en nuestra casa, cada día a cualquier hora nos metemos en la cama o donde coincide y follamos hasta quedar extenuados.</p>
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		<title>Incesto criminal</title>
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		<pubDate>Sun, 03 Jan 2010 01:35:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En la parte más oriental de la provincia de Lugo en plena Sierra de los Ancares, muy cerca de la orilla del Rio Navia. En los meses de invierno la nieve cubre de nieve los valles y las montañas, tanto que pequeñas aldeas o alguna casa aislada como la de nuestrorelato, queda completamente incomunicada, se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En la parte más oriental de la provincia de Lugo en plena Sierra de los Ancares, muy cerca de la orilla del Rio Navia. En los meses de invierno la nieve cubre  de nieve los valles  y las montañas, tanto que pequeñas aldeas o alguna casa aislada  como la de nuestrorelato, queda completamente incomunicada, se va la luz y el teléfono es una quimera. </p>
<p>Muy cerca del lugar de Vilanoba do Pedredal, vivían dos familias, en realidad era la misma familia, que estaba formada por dos hermanos, Calros, y Bráis que habían heredado  casas  y fincas de sus padres  y abuelos. Calros, estaba casado  con Celsa y tenían una hija, Catarina; mientras que Bráis permaneció soltero viviendo con su madre.</p>
<p>Los años iban pasando y los hermanos cooperaban en el trabajo de las tierras, cazaban y pescaban  en  aquella zona. Mientras la  niña Catarina se iba haciendo mujer,  una hermosa mujer, no hermosa en el sentido de las revistas de moda o como  ven la hermosura en la ciudad. Catarina  era una mujer  fuerte, robusta, con unos brazos fuertes y un color rosado en sus mejillas. Ayudaba en las labores del campo desde muy niña y  siempre estaba pendiente de personas y animales.<br />
<span id="more-223"></span></p>
<p>No había cerca de su casa ninguna otra por lo que los años pasaban sin que apenas viera más gente que el paso de algún pescador o cazador, con el tiempo  esto también se había perdido ya que la caza  estaba prohibida en la zona.</p>
<p>Este invierno, el frío  y la nieve  cubrieron el lugar  de tal modo que apenas podían salir de casa. Ellos acostumbrados a los rigores del clima, hacían acopio  de los alimentos,medicinas y enseres  necesarios para pasar el invierno. Pero ocurrió que la madre de  Calros y Bráis, se puso muy enferma y Calros con Celsa, corrieron con el tractor para llevarla al pueblo y desde allí en ambulancia a Lugo.</p>
<p>En el lugar quedaron  Bráis y Catarina con la responsabilidad de los animales y del cuidado de  las casas.<br />
Era un sábado cuando la tormenta de viento y nieve arrasó el lugar, la nieve llegaba a las ventanas,  y el viento parecía arrancar los árboles. Los lobos, aullaban en competencia con el viento. Catarina ya estaba acostada  y muy acostumbrada a aquellos  terribles días, pero nunca había sentido la soledad de esa forma. La  luz se fue y  encendió un candil de carburo para alumbrarse y lo tenía en su mesilla de noche. El resto  de la casa estaba en la oscuridad y la sombras que producía la luz del candil.</p>
<p>Catarina, después de cenar, se dio un baño se puso un pijama y se acostó, deseando dormirse y que amaneciera el nuevo día con buenas noticias de su abuela y el regreso de sus padres.</p>
<p>Serian las dos de la madrugada  cuando oyó llamar en su puerta, pensó  que podía ser el viento y  no hizo mucho caso pero los golpes continuaban  y entonces pensó  que podían ser sus padres de regreso. Se levantó de la cama y a oscuras, fue hasta la puerta y abrió. Nada más hacerlo empujaron la puerta con fuerza  y Catarina cayó al suelo. Apenas le dio tiempo a reaccionar,  su tío Bráis, se lanzó sobre ella  y la golpeó en el rostro. Caterina  no  entendía nada de lo que pasaba, sorprendida. Quiso defenderse pero él, era muchísimo más fuerte,  Con sus manos arranco por la fuerza su pijama, dejándola completamente desnuda  en el suelo. Sabía que gritar no  valía de nada. No podía ni hablar, su tío, le abrió los brazos y puso una rodilla en cada uno; la agarro por el pelo  y la beso en la boca, ella pataleaba, sus ojos a punto de salirse de su órbita  no le quedaban fuerzas, su tío se había vuelto loco.</p>
<p>Cuando la vio rendida, la agarró por el pelo y la hizo levantar del suelo, un hilo de sangre corría por la comisura de  su boca. La empujó sobre la cama  y con una cuerda  comenzó a amordazarla. Sus manos y sus piernas  atados a los travesaños de la  cama  y  su cuerpo desnudo, temblando más del miedo que del frío.</p>
<p>Bráis, se bajó los pantalones, y Catarina, se preparó para lo peor, estaba dispuesta a vivir como fuera y  tenía que pensar, se había vuelto loco  y  sabía que si se resistía su vida  no tenía ningún valor. La presencia de su tío completamente desnudo apenas le dejaba un resquicio  de razón. El se movía a su alrededor, con todo su sexo erecto, a ella le pareció un animal, ya que aquello  le parecía desproporcionado. Movió un poco la cabeza, como no queriendo ver, y  notó como se le ponía encima. Sentía deseos de vomitar, de morderle  de matarlo, pero no podía hacer nada. </p>
<p>El  sujeto aquel enorme falo con una mano, y se lo colocó  delante de su sexo, estaba duro, sintió  como  se podía sentir una empalada. Ella calculaba  que todo aquello no podía entrar en ella, se mordió los labios, cerró sus ojos y sintió que la desgarraba por dentro. Su enorme palla, se abría paso por su cuerpo, mientras la humedad de su sangre corría por sus muslos. Dio  un grito y se rindió a la fuerza de hombre.</p>
<p>El, ya dentro de ella, comenzó a moverse, cada movimiento ella sentía el desgarro en su interior, el le gritaba, ¡Muévete puta! Y ella apenas podía hacer nada ¡Muévete! Catarina intentó  hacer algo de fuerza en su cadera, consiguió moverse un poco, el se estremeció  y broto  dentro de cuerpo un mar de semen que se mezclaba con sus jugos y su sangre.</p>
<p>Se quedó  un tiempo rendido  en su interior  mientras ella dejaba  escapar sus lágrimas. Notó como salía de ella, le ardía todo. El se aproximó a ella,  y cogió  su enorme polla con las dos manos, y se la acercó  a la boca;  Catarina, pensó en defenderse, pero estaba completamente inmovilizada  por las cuerdas  y  el dolor en todo su cuerpo, así que  decidió dejarse  ir,  comenzó a lamer su polla, sentía asco  y odio, por  su menta pasaban los recuerdos de niña, aquellos juegos de su tío  que nunca le hicieron sospechar nada en su inocencia. Él le separó los labios y se la metió en la boca, apenas podía respirar, le llegaba a la garganta  y  se abría en arcadas. Bráis se ayudo con su mano  y se corrió  en su cara, su boca, sus labios  y su lengua, empapados de semen. El se puso de rodillas en el suelo y con sus manos, callosas del trabajo, comenzó acariciando  su pelvis, como  si quisiera ensortijar su monte de Venus. Ella se estremecía con su contacto, sus pechos grandes, pálidos  y helados, se hicieron un reclamo a la boca de Bráis, que comenzó a lamer sus pezones, hasta hacerlos crecer  y ponerse duros. Le daba pequeños mordiscos y la soltaba. Ella ya apenas tenía sensibilidad.   De nuevo la volvió a llevar a su coño  y otra vez  la penetró  con toda la fuerza de ese enorme falo.</p>
<p>Después la dejo  allí tendida, y se fue corriendo a su casa. Cuando llegaron  sus padres,  la encontraron casi muerta y de esa forma. Calros, no pudo contener las lágrimas y cayó de bruces  delante de su hija a la que cubrió  con una manta y desató.</p>
<p>Celsa, no dijo  ni una palabra, cogió de un armario la escopeta de Calros y se metió entre la nieve a casa de su cuñado. La puerta estaba abierta y Brais lloraba sobre la mesa de la cocina. Celsa sin titubear, descerrajó dos disparos sobre su cara. Cuando Calros, saco el arma de las manos de su esposa, su hermano se desangraba hasta la muerte en un río de sangre.</p>
<p>Catarina, se recuperó, se fueron a vivir  a  Coruña donde nadie les conocía y con el tiempo nos conocimos  y me contó esta historia, que si no fue del todo así, así es como yo la recuerdo, una violación y un incesto salvaje.</p>
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		<title>Mi hija que no es mi hija (Parte 1)</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Dec 2009 12:30:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arturo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Parte I &#124; Parte II Antes de empezar, me gustaria darles un poco de antecedentes para que puedan entender mejor el como se llegó a la situaciones que describo en este relato. Mi nombre es Héctor y tengo 39 años. Me casé a muy temprana edad con la que fuera mi novia de toda la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Parte I | <a href="http://www.puroincesto.com/mi-hija-que-no-es-mi-hija-parte-ii/" target="_self">Parte II</a></p>
<p>Antes de empezar, me gustaria darles un poco de antecedentes para que puedan entender mejor el como se llegó a la situaciones que describo en este relato. Mi nombre es Héctor y tengo 39 años. Me casé a muy temprana edad con la que fuera mi novia de toda la juventud, pues cuando yo tenía 20 y ella 18, me informo que estaba embarazada. Su familia es muy conservadora, por lo que perferimos inventarnos una boda rápida y no tener que dar explicaciones del por qué ella estaba embarazada.</p>
<p>A los 7 meses de casados, se dió uno de los días mas felices de mi vida, el nacimiento de Mariana, nuestra hija. A pesar de no ser muy maduro a esa edad, me propuse ser el mejor papá que cualquier niña pudiera tener. Nuestra relación siempre fue muy cercana, ella sabía que en cualquier momento podía correr y sentarse en mis piernas para platicarme lo que quisiera y yo siempre la escucharía con total atención. Sin embargo, cuando ella tenía 15 o 16, noté que se distanciaba de mi, cada vez era menos lo que platicabamos como padre e hija y mas lo que discutíamos.<span id="more-32"></span></p>
<p>Por otra parte, mi matrimonio iba mal, cada vez tenía mas problemas con mi esposa (que no escribo su nombre pues acostumbra buscar documentos con su nombre en mi ordenador), cada noche era una pelea distinta, cada vez hablabamos menos, ella cada vez llegaba mas tarde del trabajo y por consiguiente, el sexo era algo que simplemente ya no existía.</p>
<p>La noche en que se dieron los hechos que a continuación relataré, inició igual, con una fuerte pelea con mi esposa&#8230;</p>
<p>Le llamé a su trabajo para ver a que hora llegaría a casa, yo estuve en casa todo el día pues la empresa en la que trabajo estaba cambiando de oficinas, asi que buscando mejorar la situación, le prepare la cena y tuve todo arreglado de forma muy romántica, tratando de revivir el romance que teníamos de jóvenes. Ella me había dicho que llegaría cerca de las 7 p.m., a las 8:30 p.m. decidí llamarle por teléfono y no me contestó. A las 10 p.m. y con la cena ya fría, oí que se abría la puerta de la casa.</p>
<p>Me dirigí hacia la puerta y la vi entrar, como si nada hubiera pasado, por lo que le pregunté &#8220;No me habías dicho que llegarías cerca de las 7?&#8221; cuando me respondió pude oler que había estado tomando y me dijo &#8220;si, pero para venir y aburrirme contigo, mejor fui a tomar unas copas con unos compañeros del trabajo&#8221;. Creo que no hace falta decir que se dió inicio a una nueva discusión, la cual fue haciéndose cada vez mas fuerte hasta que llegó a tocar el tema de Mariana. Yo le dije &#8220;mira que ejemplo das a Mariana, su madre llegando a las 10 de la noche y con aliento alcohólico&#8221; y fue entonces cuando para mi sorpresa me respondió &#8220;no deberías preocuparte tanto, es el ejemplo que le doy a mi hija y en el cual no tienes derecho a opinar pues no es tu hija&#8221;.</p>
<p>Durante los siguientes minutos me quedé en un estado de trance causado por la decepción, pero la oía decirme como uno de mis amigos de la escuela se la había llevado un fin de semana a la playa y que ahí fue cuando quedo embarazada. Cuando terminó de gritar, apagó las luces de la habitación y se dispuso a dormir sin siquiera quitarse la ropa.</p>
<p>Sin saber que hacer, salí de la habitación y me dirigí a mi estudio, en donde prendí mi ordenador pero realmente no hice mas que mirar la pantalla en la oscuridad durante no se cuanto tiempo, hasta que un ruido me hizo voltear y tratar de enfocar. Era Mariana, que tímidamente se acercaba a mí. Con una voz suave me dijo &#8220;papá, ¿puedo hablar contigo?&#8221; a lo que le dije &#8220;claro hija, ya sabes que siempre puedes hablar conmigo&#8221;. Se acercó y se sentó en mi escritorio, haciendo a un lado el teclado del ordenador para tener mas espacio. Fue hasta ese momento que me di cuenta de que Mariana acostumbraba dormir solo con una blusa que le había comprado cuando ella tenia 12 años y unas pantaletas de algodón blancas.</p>
<p>Tratando de que ella no notara que la estaba contemplando, la invité a que iniciara la plática y me dijo que desde su habitación había escuchado todo lo que su madre me había dicho y que se sentía muy mal pues yo no me merecía algo así. Le respondí que no se preocupara, que a su madre se le pasaría el enojo y que todo iba a estar bien al día siguiente. Su siguiente pregunta fue como una daga al corazón, pues me preguntó como afectaría a nuestra relación el hecho de que no fuera mi hija, a lo que le respondí -tratando de tranquilizarla- de que ella siempre sería mi hija, sin importar lo que dijera su madre.</p>
<p>Durante los dos días siguientes, Mariana volvió a ser la niña que buscaba platicar conmigo, muy amable y cariñosa, mientras que su madre no me hablaba para nada. Al tercer día, me encontraba viendo una serie en la t.v., aunque realmente lo que hacía era esperar a ver a que hora llegaba mi esposa. Mariana se acercó y me preguntó si podía sentarse conmigo, a lo que le dije que ella no necesitaba pedir permiso para estar con su papá.  Ella estaba recién saliendo de la ducha, por lo que estaba envuelta de pies a cabeza en una cómoda bata rosa que le regalé en navidad hace un par de años. Durante los comerciales, me dijo que tenía que confesarme algo&#8230; en ese momento supuse lo peor, que habría tenido algun error como el de su madre y yo. Para mi tranquilidad no fue así. Me explicó que durante los ultimos años se había distanciado de mi pues sentía que yo la seguía viendo como una niña y eso ya no le gustaba, pues a sus 18 años ya no era la chiquilla a la que le gustaran los juegos infantiles. Yo le dije que independientemente de su edad, para mi siempre sería mi chiquilla preferida a lo cual solo me respondió con una sonrisa y mirándome fijamente a los ojos me dijo &#8220;pero papá, ya no soy una niña&#8221; y de inmediato se levantó. Yo pensé que la habría ofendido diciendole niña, pero mayor fue mi sorpresa cuando se detuvo, dándome la espalda y empezó a quitarse la bata.</p>
<p>Para el momento en que la bata toco el suelo yo ya no sabía que hacer, ella volvió la mirada y me completo su frase &#8220;&#8230;¿o acaso me veo como una niña?&#8221; y con esas palabras se volvió totalmente mostrándome de frente su cuerpo desnudo. Para muchos ver a su hija desnuda puede no significar nada, pero eso es imposible con Mariana. Para ayudar a que me entiendan mejor, les diré que Mariana tiene una sonrisa que puede brillar en la oscuridad mas absoluta, su cara es la de una niña tierna de 12 o 13 años, pero su cuerpo ya no lo es. Tiene las tetas mas perfectas que he visto, un poco mas grandes que mis manos pero perfectamente firmes, la gravedad aún no tiene efectos sobre de ella. Su cintura es tan delgada que puedo rodearla completamente con un brazo mientras que sus nalgas son redondas y firmes, probablemente por todo el ejercicio que hace con sus amigas. Sus piernas son delgadas pero perfectamente bien formadas y terminan en el par de piés mas tiernos que he visto en mi vida.</p>
<p>Yo trataba de mirarla fijamente a los ojos y no demostrar que su cuerpo estaba teniendo un fuerte efecto en mi, pero ella se acercó y me dijo suavemente al oído &#8220;está bien, puedes mirar&#8230; no vine solo a platicar&#8221;, con ello reuní el valor necesario y observé completamente su cuerpo, empecé por admirar sus tetas y esos pezones chiquitos, duros y firmes&#8230; luego pase a su vientre, plano y firme con un ombligo chiquito y coqueto. Lo que mas me llamó la atención fue al llegar a su pubis y ver que lo tenía completamente depilado, no había un solo vello cubriendo la entrada a su vagina.</p>
<p>Mi instinto paternal se encendió y le dije, ya hija, tápate que no es correcto lo que estás haciendo. Ella se acercó, puso sus brazos al rededor de mi cuello y me dijo &#8220;pero no soy tu hija biológica, ¿recuerdas?&#8221;. Me dió un suave beso en los labios, apenas y tocándolos, se levantó, tomó su bata pero no se la puso y se alejó. Yo no podía mas que observar su culo perfecto mientras se alejaba y subía las escaleras hacia su habitación.</p>
<p>A los pocos minutos mi esposa abrió la puerta y entró a la casa sin dirigirme la palabra. Esa noche yo no fuí a mi habitación, decidí quedarme a dormir en la sala ya que no podía ocultar la erección que parecía jamás ceder en mis boxers. Pasé la noche soñando con Mariana y supe -o por lo menos deseaba- que este sería el inicio de algo mucho mejor&#8230; <a href="http://www.puroincesto.com/mi-hija-que-no-es-mi-hija-parte-ii/" target="_self">(continuará)</a></p>
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