<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Puro incesto &#187; padre</title>
	<atom:link href="http://www.puroincesto.com/tag/padre/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.puroincesto.com</link>
	<description>Historias de sexo entre familiares</description>
	<lastBuildDate>Tue, 07 Feb 2012 19:36:26 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.1</generator>
		<item>
		<title>Mi papaito-I-</title>
		<link>http://www.puroincesto.com/mi-papaito-i/</link>
		<comments>http://www.puroincesto.com/mi-papaito-i/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 01 Feb 2010 19:02:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Tiestes]]></category>
		<category><![CDATA[areola]]></category>
		<category><![CDATA[excitado]]></category>
		<category><![CDATA[hija]]></category>
		<category><![CDATA[padre]]></category>
		<category><![CDATA[papa]]></category>
		<category><![CDATA[sexo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.puroincesto.com/?p=292</guid>
		<description><![CDATA[Mi infancia transcurrió entre las manos de mi papa, no sé cuando comenzó todo ya que siempre pareció unido a mi vida, recuerdo que era muy pequeña cuando me di cuenta de que lo que me hacía papa, era algo malo para los demás aun cuando a mi no me lo pareciera. Papa le llamaba [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi infancia transcurrió entre las manos de mi papa, no sé cuando comenzó todo ya que siempre pareció unido a mi vida, recuerdo que era muy pequeña  cuando me di cuenta de que lo que me hacía papa, era algo malo para los demás aun cuando a mi  no me lo pareciera. Papa le llamaba “nuestro juego secreto” y a  mí me gustaba mucho jugar a ello pero no tanto tener que disimular con mama y con la abuela.</p>
<p>Cuando papa estaba en su cama, yo me iba corriendo a su habitación y él me acaricia, algunas veces si no había nadie en casa me lamía como si yo fuera “su caramelo” así me llamaba.</p>
<p>Los años fueron pasando y yo me hice una mujercita, comencé a desarrollar  todas mis formas y la  vida era generosa conmigo en eso; pronto usé más talla de sujetador que mi madre.  Ninguna de mis compañeras de colegio tenía ni la mitad  y los chicos  me miraban con deseo; bueno y algunos no tan chicos.<br />
<span id="more-292"></span><br />
Los juegos con mi papa eran ahora más escasos; queríamos mantener nuestro secreto, era  algo que nos pertenecía a nosotros solamente y yo  ya era consciente de a que juegos jugábamos pero de ninguna forma quería perder esos momentos tan íntimos con papa.</p>
<p>Mis padres vivían en discusiones permanentes y simplemente se soportaban por mí, por la familia  y seguramente por razones económicas. Mi padre tenía otra vida y yo lo sabía, el me había dicho que un día me contaría su verdad, yo sentía pena de que ese ser tan adorable  no fuera más feliz.</p>
<p>Un día salí del instituto temprano y en mi casa sabía que no había nadie, así  que llamé a la oficina y mi padre me preguntó si quería ir a buscarle y  daríamos un paseo por ahí. La idea de estar en la ciudad a solas con mi padre me pareció magnífica, tal vez papa tendría en la oficina un lugar privado donde los dos pudiéramos jugar a nuestro juego  sin miedo. Tal vez esta vez y fuera de casa   yo pasara a ser algo más que su caramelito. </p>
<p>Pasé por la oficina y rápidamente le dijo a Ana su secretaría que no le molestara nadie que quería estar a solas con su hija. Ana me pareció  muy guapa, la verdad es que me sentí un poco celosa, me pareció  ver una sonrisa cómplice con papa.
<p>Mi padre nada más que verme, me había abrazado y besado, cuando los dos quedamos solos en su despacho, cerró bien la puerta. Su despacho era muy grande, con un saloncito y un baño completo. De los muebles en las paredes bajaban las cosas más increíbles como un bar muy surtido, una pantalla de cine y tele, un equipo de sonido impresionante. Papá se lo tenía muy bien montado.</p><p style="float: right;margin: 4px;"><!-- Inicio código JUGUETESPARADULTOS.com -->
<a href="http://www.juguetesparadultos.com/mostrararticulo.asp?codigo=90493" target="_top"><img src="http://www.puroincesto.com/banner_24.gif" alt="JUGUETESPARADULTOS.com Sex Shop" border="0"></a>
<!-- Fin código JUGUETESPARADULTOS.com -->

</p></p>
<p>Después de mostrarme su enorme despacho, nos sentamos en el sofá, papa con una cerveza y yo con  una coca con mucho hielo como a  mí me gustaba. </p>
<p>Yo estaba deseando jugar a nuestro juego en realidad ya no  era nuestro juego, era que papa me tocara mis tetas  y me comiera el coño mientras yo veía algunas veces como crecía su polla, pero el,  jamás me había invitado a acariciársela  y yo haciéndome la tonta me moría de ganas de hacerlo pero lo disimulaba.<br />
Una vez en el sofá, papa me rodeó con sus brazos, yo sabía que había iniciado el juego y ya me hacia cosquillas el cuerpo. Esta vez, no  había ningún peligro, estábamos los dos solos, como dos adultos, como dos amantes; aquello me emocionaba, hacía que mis fantasías volaran en mi imaginación hasta lugares a donde nunca había llegado. Cuando comenzó el juego, yo le dije a papa si podía usar su ducha. Venía del instituto y me apetecía ponerme muy cómoda. Papa llamó a la abuela para avisar que yo estaba con él y  que no se preocupara. Me  metí en el baño, me di una deliciosa ducha y me puse un albornoz que él tenía  en un armario y sin nada más en mi  cuerpo. Me miré en el espejo, la verdad es que tenía un cuerpo muy bonito y con su albornoz enorme  sin otra prenda  resultaba muy picante.</p>
<p>Cuando salí de nuevo al despacho, mi padre  me sonreí de admiración, me cogió  por los hombros y me dijo que estaba preciosa, yo disimulando solté el cinturón y el albornos se abrió dejando  mi cuerpo como un caramelo desenvuelto. No dudó  me recostó sobre el sofá y comenzó a pasarme su lengua por mis piernas, me cogió los pies y comenzó a lamerlos, mi lívido estaba por las nubes, deseaba que subiera  hasta mi  coño y lo chupara sin miedo, mucho tiempo. No se lo tomó con prisa, como si quisiera volver a lavar mis pies son su lengua,  y fue subiendo por mis piernas , yo quería  ver su paquete, quería saber hasta que extremo  mi padre se excitaba con nuestro juego. </p>
<p>Esta vez no me iba a limitar a ser su caramelo, yo también quería participar, mi padre acariciaba mis piernas y me iba recorriendo con su lengua, yo  ya notaba un cosquilleo en mi sexo, quería que llegara pronto  y me lo comiera  pero al mismo tiempo aquellos preliminares en mis muslos me ponían a  tope. Separó del todo el albornoz y mi cuerpo completamente desnudo, tendida en el sofá se ofrecía  como el de una sacerdotisa. Papa, se quedó contemplándome en sus ojos se podía ver la admiración y el deseo. Me dijo:  _ Ya eres toda una mujer  y de mis muslos subió a mis pechos, el estaba agachado  delante del sofá en una postura que no me pareció muy cómoda y yo  con el albornoz abierto, los ojos entrecerrados disfrutaba de sus caricias, y pensaba en como era su excitación, como estaría su sexo.</p>
<p>Mis pechos son grandes, con una areola oscura, los pezones  aun no  son muy grandes, pero tan pronto me toco se ponen muy duros. Él, comenzó a pasar su lengua, intentaba meter mi teta en su boca, pero sólo podía abarcar  una parte por más que se esforzaba  en darme bocados de deseo, y de nuevo volvía  a rozar mis pezones, mi  cuello. Se alzó un poco descansando su cuerpo en el sofá con el fin de alcanzar mi otro pecho yo seguía pensando en darle placer  en aportar algo que compensara aquel goce   y dejé caer mi mano como distraída  entre sus piernas  y casi  doy un salto  cuando sobre el pantalón mis dedos notaron todo su enorme deseo.  No me pude frenar  un deseo irreprimible de agarrársela, él me miró sorprendido y  volvió a la carga  pero voraz en mis pechos, yo torpemente  intentaba bajar su  cremallera con una sola mano, me estaba poniendo muy nerviosa y cada vez más torpe, mi padre a cada avance mío se encendía más , por fin logré bajar la cremallera y mi  mano se metió por la petrina tenía su bóxer y no podía tocarle, pero ya mis dedos notaban  como  su polla estaba como un palo, nunca había tocado  algo así, fue como una descarga en mi cuerpo, apretar mis dedos sobre la tela de su calzoncillo y su pinga parecía  tener vida propia, autonomía, mi papa apenas podía moverse, simplemente cuando yo me paraba  con mi mano el  lamía  con fuerza  mis pezones, ya no  podía seguir por encima de la ropa y metí  mi s dedos buscando tocársela  y por fin encontré el camino y mis dedos la rozaron con un poco de miedo , era grande o eso me parecía, era muy suave y  caliente, mi padre se cambió de posición  ahora estaba mas erguido y mi mano rozaba con torpeza su polla, había visto alguna película pero no tenía nada claro lo que debería hacer pero a él parecía gustarle. Se agacho  sobre mi chochito, separaba mis pelitos con su lengua, él siempre lo  hacía como  algo  natural pero esta vez  se notaba muy excitado, a mi esa situación y tener  su polla en la mano me estaba poniendo  sin frenos, note como  se estremecía mi cuerpo, esta vez  estaba teniendo  un orgasmo de mujer, ya no era el  gusto de una niña, estaba mojada  y  mi estremecimiento era más interior- Papá  comenzó  a moverse   como con compulsiones, jadeaba sobre mi  chocho y noté como mojaba mi mano con algo viscoso y caliente, me di  cuenta que se había corrido y sentí unos enormes deseos de abrazarlo y llenarlo de besos.</p>
<p>Continuará </p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.puroincesto.com/mi-papaito-i/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Era mi padre (por Ananda)</title>
		<link>http://www.puroincesto.com/era-mi-padre-por-ananda/</link>
		<comments>http://www.puroincesto.com/era-mi-padre-por-ananda/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 21 Jan 2010 12:40:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Amigos]]></category>
		<category><![CDATA[filial]]></category>
		<category><![CDATA[hija]]></category>
		<category><![CDATA[padre]]></category>
		<category><![CDATA[violación]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.puroincesto.com/?p=282</guid>
		<description><![CDATA[Hola Tiestes: Te envió este relato por si tienes a bien publicarlo, no estoy muy segura que sea únicamente un relato de incesto y desde luego lo que si se es que no va unido a Edipo o Electra, mi relato es de rabia y de dolor, mi relato nada tiene que ver con la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola Tiestes:</p>
<p>Te envió este relato por si tienes a bien publicarlo, no estoy muy segura que sea  únicamente un relato de incesto y desde luego lo  que si se es que no va unido a Edipo o Electra, mi relato es de rabia y de dolor, mi relato nada tiene que ver con la ternura.</p>
<p>Apenas tenía catorce años cuando esto sucedió  y dejaría marcada mi vida para siempre. Voy a tratar de contarlo sin ese poso de amargura  y  con la mayor objetividad de que sea capaz.<br />
<span id="more-282"></span><br />
Desde siempre, mi padre  era mi cuidador, él tuvo mucha ilusión con su niña cuando nací. De bebé, me cambiaba los pañales, me daba el biberón y jugaba siempre conmigo, como  el mejor de todos los padres.</p>
<p>Fueron pasando los años, cinco, seis, siete, y mi padre seguía pendiente de mí, cuando podía era el quien me iba a buscar al colegio y  dábamos grandes paseos  en su coche o caminado los dos. Durante esos paseos me contaba las historias más hermosas  que escuché en mi vida, elfos, enanos, troles, hadas, hadas, princesas y un mundo de fantasía interminable. Cuando quería cambiar de registro, me recitaba bellísimos poemas o me enseñaba canciones infantiles  de todos los tiempos.</p>
<p>Fui  cumpliendo años, ocho,  nueve, diez, once y mi papa seguía duchándome, nunca sentí vergüenza ya que siempre lo había hecho. Mi cuerpo de niña  iba cambiando, demasiado rápido para mi edad, ya a los doce años, tenía cuerpo de mujer, mis pechos muy desarrollados, formas en las caderas, un culito alto de tal modo que si en mis juegos me ponía ropa de mi madre  podía parecer  una chica. Mi papa seguía viniéndome a buscar y a mí me encantaba  cuando iba a su lado y los chicos me miraban.</p>
<p>Seguían nuestros cuentos, ahora eran más de adultos, pero igual de fantástico. Mi papa me hablaba de las guerras, de las miserias humanas o de sexo  con naturalidad. Tal era así que con trece años la teoría del sexo no tenía secretos para mí. Conocía las formas del placer en el sexo en todas sus manifestaciones, una felación o un cunnilingus  no eran secretos para mí, descubrí con estupor que a los hombres les gustaba el sexo anal  y el oral además del vaginal. Sabía de la concupiscencia, de la masturbación, del engaño.</p>
<p>Aquellas cosas que mi padre me contaba, en mi soledad hacían estremecer mi cuerpo en un mundo de búsqueda del placer. Mis manos fueron descubriendo el onanismo en su acepción más moderna  y desde luego más placentera. Descubría que si me acariciaba las tetas me mojaba, descubrí que acariciándome mi chochito se me ponían tiesas las tetas y los pezones erectos. Cada día necesitaba más masturbarme y me había convertido en una maestra de mi  propio cuerpo.
<p>Todas mis fantasías eran con hombres mayores, nunca pensaba  en mis amiguitos  y en sus penes de chicos que no me producían ninguna ilusión, pensaba en penes adultos de hombres fuertes que me llenaban  aquellas ansias infinitas  de ser poseída.</p><p style="float: left;"><iframe scrolling="no" frameborder="0" src="http://banners.promocionesweb.com?id=12&login=blogin&lop=false&color=000000" width="686" height="180"></iframe></p></p>
<p>Algunas veces cuando llegamos de la playa, corremos a la ducha  a ver quien se apodera  antes de ella  y papa y  yo entramos desnudos, muchas veces jugamos con el agua o el gel  y  me pide que le pase la esponja por la espalda. Mama también jugaba con nosotros pero ella parecía más cortada aunque nunca  reprochaba nuestros juegos.</p>
<p>Ya iba a cumplir los catorce años cuando mama se fue a casa de mi  abuela (su madre) a cuidarla de una enfermedad  desgraciada, que terminaría con su  vida en poco tiempo. Yo me quedaba a cargo del cuidado de la casa y de mi papa. En el fondo estaba feliz de quedarme de princesita.</p>
<p>Era sábado  por la noche, habíamos ido a tomar unas hamburguesas con coca cola  y nos sentamos  a ver la tele, so estaba recostada  sobre mi papa y el jugaba con mi pelo. La película era Pretty woman  y me estaba encantando, mi padre ahora acariciaba mi cuello, era una delicia  y la película me estaba poniendo en el cielo, algunas veces cerraba mis ojos y me sentía la protagonista que por cierto Julia Roberts, se parece un poco  a mí  y las manos que me acariciaban eran las de Richard Gere, la verdad es que estaba deseando  que terminara y encerrarme en mi  habitación a disfrutar aquellas sensaciones.</p>
<p>No se como pasó, las manos de mi padre pasaron de mi  cuello a mi escote, sus dedos fuertes  acariciaban el nacimiento de mis senos, yo estaba distraída con la película y solo  sentía una deliciosa sensación  inconsciente. Bajó  su mano y ahora me tenía cogida una teta, aquello ya no era normal y  quise separarme, mas cuando note en mi cabeza que estaba apoyada entre sus piernas  su  erección. Me asusté, intenté levantarme pero aquella manó poderosa me frenaba, ahora agarraba mi  busto y me apretaba los pezones, me estaba haciendo  un poco de daño, no me atrevía a levantar la  vista  o  a decir nada. Me separé un poco y  eso  fue el detonante, mi padre se echó encima de mi, no podía gritar asustada, comenzamos a pelear , el intentando sacarme la ropa y yo tratando de alejarme, estaba aterrorizada, le gritaba  entre llantos, sus ojos estaban encendidos de fuego, me sujetó las dos manos con una suya, intente defenderme y soltarme, me arranco con una furia nunca vista en el la camisa, después  me subió la falda, mis braguitas al aire, mis lagrimas corrían por mis mejillas, estaba aterrada, ya no podía ofrecer mas resistencia, no  tanto por el dolor de mi  cuerpo  como por la muerte  de mi “dios” Con una de sus manos rompió mis braguitas,  metió su rodilla entre mis piernas obligándome a abrirlas.  Jamás  me había tocado ningún hombre , de pronto, vi como se bajaba el pantalón y sacaba aquella polla enorme, mucho  más grande  que la de mis más  terribles fantasías. La tenía sujeta en su mano  y se agachaba sobre mí, de nuevo presiono sobre mis rodillas y con un codo separó mis piernas, no podía resistirme a su fuerza; durante un instante quedé vencida  sin poder oponer mas resistencia, ya no  tenía fuerzas, pensé en gritar pero no  valdría de nada donde vivimos, por fin medio desmayada cedí  y coloco su polla sobre mi coñito temeroso , note como empujaba y  como me rompía por dentro, no tuvo ningún cuidado, mi padre  el maravilloso protagonista de mis sueños más puros, me enterró  su enorme pene  dentro de mí, el dolor era insoportable, noté como la  sangra mojaba el sofá y mis muslos, se movía  y me abrasaba por dentro,  cada golpe de sus riñones me restaba un poco de vida.  Se movía más y más mientras yo me preguntaba como  había pasado aquello  y noté como se separaba de u tirón y dejaba  mi vientre empapado en su incestuoso semen. Se quedó rendido y comenzó a llorar, yo estaba envuelta en un mundo que corría a gran velocidad por mi mente, mi padre  me había violado  y no podía odiarlo, sentía deseos de consolarlo, de levantarme ducharme e irme a dormir y olvidar que aquello  había pasado. Así  lo hice, me encerré en la ducha  y me lave  durante mucho  tiempo, me echaba gel  una y otra vez hasta que la piel se estaba poniendo colorada. Por fin me fui a la cama, cerré la puerta de mi  habitación y apoyé  una silla, no  quería que volviera, estaba llena de miedo.</p>
<p>Al  día siguiente, me propuse enfrentarme a él  como fuera  y marcharme a  donde fuera , había que encontrar una disculpa para que me pudiera ir y mi madre nunca supiera lo  que pasó.</p>
<p>Le estaba esperando en la cocina, tenía los ojos rojos de llorar y me temblaba el cuerpo, el apareció cabizbajo y alicaído, me dio una pena enorme, sentí  ganas de abrazarle y de decirle que olvidáramos todo pero de mi boca no salió más que ¿café? Me dijo  que sí, le serví el café caliente, el levanto sus ojos a mí  y le regalé  una comprensiva sonrisa.</p>
<p>Arreglamos las cosas con calma, mi  abuela se murió  y yo me fui a estudiar a la capital al colegio de Mi tío Jacinto, no s que le contó mi padre pero me acogieron en su casa como  su hija.  Han pasado los años, perdí a  mi padre amigo, ahora es un pobre señor al que no guardo ningún rencor, sólo me da lástima.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.puroincesto.com/era-mi-padre-por-ananda/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Incesto con mi hija -I-</title>
		<link>http://www.puroincesto.com/incesto-con-mi-hija-i/</link>
		<comments>http://www.puroincesto.com/incesto-con-mi-hija-i/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 05 Dec 2009 13:33:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Tiestes]]></category>
		<category><![CDATA[cariñosa]]></category>
		<category><![CDATA[filial]]></category>
		<category><![CDATA[hija]]></category>
		<category><![CDATA[incesto]]></category>
		<category><![CDATA[jovenes]]></category>
		<category><![CDATA[padre]]></category>
		<category><![CDATA[primera vez]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.puroincesto.com/?p=54</guid>
		<description><![CDATA[Cuando me encontré este blog, me puse a leer  ávido de saber que no era  un enfermo, de encontrar algún caso parecido al mío  y  que me sirviera para aclarar mis ideas. Como quiera que leerlo me hizo sentir menos el estar en una isla de la conciencia, me atrevo a contaros mi  historia. Tengo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando me encontré este blog, me puse a leer  ávido de saber que no era  un enfermo, de encontrar algún caso parecido al mío  y  que me sirviera para aclarar mis ideas. Como quiera que leerlo me hizo sentir menos el estar en una isla de la conciencia, me atrevo a contaros mi  historia.</p>
<p>Tengo cuarenta y siete años, siempre fui un amante del deporte por lo que me mantengo muy bien, sin kilos de más  y físicamente  fuerte.</p>
<p><span id="more-54"></span></p>
<p>Hace ya doce años que mi esposa se fue  sin dar ninguna explicación, un día simplemente al llegar a casa   me encontré  que no estaba  y mi hija estaba en casa de mi madre. No sabía que hacer, no éramos la pareja perfecta pero nuestro matrimonio  era o parecía estable, vivíamos desahogadamente  en una casíta en las afueras de Madrid  con nuestra hija que  entonces tenía siete años.</p>
<p>Bueno me encontré sólo con una niña  sin saber muy bien que hacer  y aunque mi madre se ofreció para cuidarnos a la niña y a mí,  pensé que  le debía eso a  mi hija, criarla como padre y madre y darle lo mejor que pudiera.</p>
<p>Los años fueron pasando, yo tenía alguna amiguita pero nunca nada serio ni nada que quisiera llevar a mi casa,  la casa era  nuestro castillo, el de mi princesa y el mío solamente. Fátima  que así se llama mi hija fue creciendo preciosa, cada día más dulce  con lo que para mí, el regreso a casa era una delicia. Era muy buena estudiante  por lo que fue sacando con muy buenas notas todos sus estudios  y  ahora su carrera, me siento  muy orgulloso de ella.</p>
<p>En casa me ayuda con las comidas  y  tenemos una chica que nos ayuda en esos quehaceres, pero  a Fátima le gusta cocinar y la comida , sobre todo las cenas las suele preparar ella. Como veis es  una vida  agradable y muy feliz.</p>
<p>Mi niña se fue haciendo una mujer espectacular  y siempre es muy cariñosa conmigo, después de cenar , nos tiramos en el sofá grande a ver la tele  y ella se recuesta sobre mis piernas  y  alguna veces se queda dormida mientras acaricio su pelo.</p>
<p>Pues bien el sábado pasado fue mi cumpleaños   y cuando  llegue a casa por la noche Fátima tenía preparada  una cena especial para los dos, la mesa adornada con flores y velas, una luz tenue  y una enorme sonrisa cuando me acerqué a besarla como siempre.</p>
<p>Durante la comida abrimos una botella de nuestro mejor vino  y ella alago mi aspecto a  mi edad, me decía que todas sus amigas estaban enamoradas de mí. Yo sonreía al ver su cara de complicidad  y ella me pregunto  sin ambages  por mis conquistas.</p>
<p>-          <strong>La verdad  es que nada, no tengo ni tiempo ni confianza para eso</strong>. Fátima bajo su mirada  algo triste de recuerdos  <strong>- ¿pero algo tendrás?  Eres muy joven y supongo que tienes necesidades </strong><strong>- Bueno tengo algunas amigas , pero nada importante ni ningún compromiso, mi vida eres tú. </strong>– Ella sonrió y me regalo un beso de esos que ella me daba en los labios y aquello parecía  mi mejor regalo.</p>
<p>-          Ya en los postres, Fátima me trajo una cajita de regalo que yo abrí con cariño y era un pijama de seda  realmente bonito.</p>
<p>-         <strong> Te lo tienes que probar </strong>–me dijo, yo sonreía pero insistió,  así que me fui a mi alcoba  y me puse el pijama  para salir como un modelo y hacerle un pase. Ella   corrió a abrazarme   y me dijo que estaba guapísimo-<strong> Gracias princesa</strong> y ella me dijo que sí que esa noche se sentía como mi princesa.</p>
<p>-          Ya  en el sofá  comenzó a preguntarme <strong>- ¿y tu vida sexual? </strong>Yo haciéndome el escandalizado  le respondí  -  <strong>¿Y la tuya?  Por esas cosas no se pregunta</strong> y ella estalló en  una carcajada  <strong>-  No tengo me dijo</strong> can cara  inocente-  <strong>No tengo tiempo para esas cosas ni apareció ninguna persona que me hiciera sentir ese deseo. Mi novio eres tú .</strong> y tomo mi cara en sus manos  y  me dio un sinfín de besos  cortos.</p>
<p>-          <strong>-¿Pero tu, como  es tu vida en ese aspecto? </strong>– <strong>nada , algunas veces  salgo con mis amigos, no me gustan las profesionales  así que  entre mis amigas  alguna cosa hay pero sin  ataduras de ningún tipo y  con muy poca frecuencia , ya sabes el sentido de la propiedad que tienen algunas personas .</strong></p>
<p>-          <strong>-Lo que me parece realmente rarísimo es que tu que eres preciosa, no tengas pretendientes  locos de deseo.</strong></p>
<p>-          _<strong> No doy pie a nadie, quiero pasar  mi vida con mi  único amor, con el único hombre  que puede llenarla en todo.</strong></p>
<p>-          Sus brazos me rodearon  y apoyó su cabeza en mis piernas  como buscando  sus caricias en el pelo que siempre le hacía. Yo lo entendí y  mientras seguíamos hablando del amor y el sexo la iba acariciando. Como el pijama era de esos cortos , note sus besos en mis muslos , eran como ligeras cosquillas que al principio me parecieron muy tiernas  pero poco a poco  me fueron creando un cosquilleo por dentro de los huesos  y en un movimiento de cabeza, note que me estaba poniendo duro. Creí dar un salto, avergonzado, pero apenas me dejo  moverme aferrada a mis piernas. Cerré los ojos, y mis manos cariciaron su cabello ahora  con más intensidad, de pronto, sentí como sus besos ya no eran en mis piernas  e iban subiendo por el pantaloncito de mi pijama, seguían con la misma ternura de niña pero ahora se acercaban peligrosamente a mi intimidad , tenía vergüenza de que ella  notara que me estaba empalmando así que me moví un poco y en ese momento noté  sus labios justo depositando uno de esos besos en mi erecto rabo. Agarré su pelo con más fuerza, no podía creer lo que estaba pasando.</p>
<p>Fátima se levantó un momento  y pensé en hacer alguna cosa o encerrarme en mi escritorio o en el baño pero escuché su voz que me decía _<strong><em>Espérame  ya regreso, es sólo un minuto-</em></strong> No pude moverme, tome mi copa para mojar mis labios y no quise pensar, no quería bajar  de esa nube en la que me encontraba- Cuando salió, estaba vestida  con una tentación, de esas en seda y muy, muy provocativa. Mi niña se había convertido en una mujer impresionante. Sus piernas largas, sus muslos redonditos y bien torneados, una cadera con formas de mujer que reclamaban unas manos que la sujetaran, su culito redondo y un poco respingón, una cintura perfecta  y ese ombliguito  que dejaba ver entre las dos piezas, no llevaba sujetador pero su pecho era firme , no demasiado grande  pero dejaba entrever su aureola por debajo el tejido y unos pezones pequeños pero bien marcados. No podía  ni pestañear al verla con su melena suelta caminado  hasta mí,  <strong>¡Estas preciosa! </strong>Ella sonrió  y vino corriendo a estrecharse en mis brazos.</p>
<p>Ya no podía contener el fuerte deseo y me negué a luchar contra mis principios, yo no iba a forzar nada pero tampoco a oponer resistencia a tanta tentación. Sus besos en mi cuello y como con un descuido su mano acariciaba  por encima de mi short  ya no había nada que disimular , sus dedos fueron palpando mi pene que en ese momento estaba en todo su esplendor. Fátima tomo una de mis manos y la llevó a su pecho invitándome a cogerlo y  mis dedos temblaban de deseo, mas besos y más caricias y sus palabras en mi oído <strong>–Tu eres mi hombre, el que siempre esperé- </strong>Ya nada  se podía detener,  en terremoto se había desencadenado en nuestro interior, ahora mi mano buscaba debajo de su camisa, el contacto con sus pechos, su piel era delicada  como  el terciopelo, y desprendía un calorcillo que me quemaba el pensamiento.</p>
<p>Ahora su mano se metía por mi cintura  y cuando sus dedos me tocaron creí morir de deseo, unas ligeras caricias y sus dedos  agarraron mi polla y una exclamación de sorpresa  casi inaudible pero sus ojos abiertos  eran todo un mapa de intenciones.  Mi mano fue acariciando su cuerpo, aquel vientre plano, hasta sus muslos, fuertes  tan duros  como no se podía ni imaginar, no pude pararme  y mis dedos  sobre su pantaloncito acariciaron su sexo, lo tenía allí en mis manos, la sensación  era  de entrega total de mi  alma al placer.</p>
<p>Ella fue bajando, y sacó mi polla en su mano, y comenzó a besarla dulcemente, sólo rozando los labios, yo pensaba que se me rompía de tanto crecer y en ese instante lo hizo, con su lengua la fue recorriendo  hasta meterla en su boca, sentí que me iba a correr , no podía más  así que intente centrarme en ella , le metí los dedos por la pernera  y entonces sentí se sexo depiladito en mis yemas  de los dedos, tenía unos labios vaginales abultaditos y desprendía como fuego; no le dejé hacer mas y le bajé su ropa interior, quedando ante mis ojos el coñito más hermoso que se pueda imaginar, no dude ni un instante  en besarlo, pero ya mi lengua comenzó  su trabajo iba rozándole poco a poco lamiendo su sabor y su olor a mujer, apenas tocaba su clítoris, mi lengua la iba explorando primero la punta y cada vez ofreciéndole mas superficie  de contacto. Ella abría sus piernas  mientras con su mano apretaba la mía y comencé  con unos movimientos regulares y repetidos  de mi lengua  a buscar su placer. Podía notar como se iba humedeciendo, con la lengua, busque su clítoris pequeño y redondito  y muy suavemente casi sin rozarla  comencé a hacer giros de mi lengua en caricias sobre el , ella respiraba agitadamente y  yo ya no podía parar, la tome en mis brazos recostada yla levé a mi habitación, ya sobe la cama, ella se sacó las pocas prendas que le quedaban , y yo la iba acariciando con mi lengua por todas partes, cuando sintió mi pene que rozaba en una de las caricias su piel tomó mi cabeza con sus manos y me dijo <strong>– Es mi primera vez …</strong></p>
<p>Otro día  os contaré   si pasó algo, ahora estoy tan excitado que ni puedo escribir.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.puroincesto.com/incesto-con-mi-hija-i/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Confesión</title>
		<link>http://www.puroincesto.com/confesion/</link>
		<comments>http://www.puroincesto.com/confesion/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 04 Dec 2009 19:43:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Yocasta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Amigos]]></category>
		<category><![CDATA[amigos lujuria]]></category>
		<category><![CDATA[hija]]></category>
		<category><![CDATA[incesto]]></category>
		<category><![CDATA[padre]]></category>
		<category><![CDATA[piscina]]></category>
		<category><![CDATA[sexo]]></category>
		<category><![CDATA[sexo no consentido]]></category>
		<category><![CDATA[violación]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.puroincesto.com/?p=37</guid>
		<description><![CDATA[Carlos nos manda este relato que, nos pide, reproduzcamos tal cual, de manera que, como es su deseo, así lo hacemos: Hola, amigos de Puro Incesto,  he decidido enviaros este relato de una situación que presencié, fui testigo e incluso participante, no me siento orgulloso ni de lo que vi, ni de lo que hice, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Carlos nos manda este relato que, nos pide, reproduzcamos tal cual, de manera que, como es su deseo, así lo hacemos:</strong></p>
<p>Hola, amigos de Puro Incesto,  he decidido enviaros este relato de una situación que presencié, fui testigo e incluso participante, no me siento orgulloso ni de lo que vi, ni de lo que hice, pero,  las sensaciones contradictorias que me produjo y me produce, aun con el paso de los años, sirven para que, en este momento pueda descargar, de manera  anónima, la culpa y la lujuria de ese suceso.</p>
<p><span id="more-37"></span></p>
<p>Hace algunos años  cuatro socios teníamos una empresa que comenzó siendo un negocio de amiguetes y que resultó convertirse en un próspero negocio que nos permitió a todos ganar mucho dinero, chalets de semilujo en Madrid, coches caros, ropas, joyas… Fernando, Mario, Roberto y yo, nos convertimos en inseparables dentro y fuera del negocio.</p>
<p>A menudo, íbamos todos, con nuestras familias, a pasar el día al chalet de Fernando, creo que todos le envidiábamos un poco, aun socios, él era digamos “el jefe” y quien más pelas amasaba en su cada vez mas importante aventura empresarial.  Se había casado con una miss, una mujer realmente espectacular y tenía  una hija de 19 años que estaba simplemente tremenda y era una de esas mujeres, porque con 19 años era toda una mujer,  en las que todo ella era sensualidad y lujuria, no digo esto como justificación, simplemente era así.</p>
<p>Aquel sábado era uno de nuestros “sábados de hombres”  sábados veraniegos y calurosos en los que nos metíamos en casa de Fernando, nos poníamos ciegos de todo y muchas veces terminábamos follándonos a unas cuantas putas. Alcohol, drogas, timbas de póker,  prostitutas, todo tenía cabida para combatir el tedio y las ansias de algo más. La familia de Fernando, no hay que decirlo, tenía prohibida la entrada a la casa ese día y “sus chicas” como él decía, aprovechaban para divertirse por ahí.</p>
<p>Los cuatro estábamos  alrededor de la piscina, cuando la vimos llegar, la hija, Miriam en todo su esplendor con un bikini blanco y una toalla colgada del hombro, Fernando fue hacia ella, a intentar espantarla, realmente íbamos hasta arriba de todo, la coca había pasado de mano en mano y desde  muy temprano habíamos estado bebiendo. Los oímos hablar, al parecer había discutido con la amiga con la que iba a pasar el fin de semana y se había vuelto a casa, Fernando intentó que se fuera y la cría, erre que erre, a veces pienso que se quedó por ese ramalazo de calientapollas que tenia, pensaba entretenerse poniendo cachondos a los amigos de su padre sabiendo que era intocable y es que es, o era en ese momento, ese tipo de chica a la que miras y solo puedes imaginarla chupando una polla. Si hubiera siquiera sospechado lo que pasaría después creo que habría salido a correr en ese momento, cuando aún podía.</p>
<p>Miriam se tiró a la piscina y todos nos miramos pensando que había venido a jodernos la tarde de juerga, nadó de un lado a otro y todos nos hicimos los indiferentes, hasta que salió del agua. No sé si fue por el colocón que llevaba, no sé si fue, en mi caso porque realmente hacía mucho tiempo que lo único que me follaba era a las strippers borrachas de los sábados de la noche de hombres, pero verla salir del agua fue ver a la mujer más deseable del mundo, el bikini blanco, mojado, se le transparentaba totalmente, era como verla desnuda, con unos pezones oscuros marcándose a través de la tela y su chocho perfectamente rasurado, dejando solo un rectángulo oscuro de vello transparentándose claramente a través de la tela.</p>
<p>Lo que sucedió durante la siguiente media hora es algo que está un poco nebuloso en mi mente, pero que recuerdo claramente, como un sueño que al despertar lo reconoces como vivido y que, años después, sigues recordando.</p>
<p>Miriam se fue a una de las hamacas diseminadas por el borde de la piscina y se tumbó bocabajo, la cabeza girada a un lado y con los ojos cerrados, el padre se acercó a ella muy resuelto, de los cuatro, Fernando era siempre el que más desfasaba, siempre era el que más bebía, el que más esnifaba, el que más dinero perdía (nada comparado con lo que ganaba) y el que siempre acababa tirándose a la tía mas buena del grupo.</p>
<p>Hoy pienso que se le fue de las manos, que realmente solo quería jugar y dar el espectáculo, tal vez demostrarnos que aquella lasciva muchachita era solo suya y él podía tocarla pero nadie más, pero jugando a “ser papá”, que con lo ciego que iba simplemente no sabía lo que hacía y por eso sucedió lo que sucedió.</p>
<p>Se puso crema en las manos y empezó a echársela por la espalda, Miriam abrió los ojos y al ver que era su padre volvió a cerrarlos, le pasaba las manos por la espalda, por los brazos, y después bajó a las piernas, en realidad todo parecía muy normal, aunque ninguno de los tres quitábamos los ojos de la escena, sin embargo, poco a poco le metía los dedos debajo de la braga del bikini y  estaba claramente empalmado. La hija no se movía, todo parecía normal, incluso le pidió que le desabrochara el sujetador del bikini para que no le quedara marca, Fernando lo hizo y aprovechaba para tocarle las tetas por los lados de manera que, para nosotros parecía evidente, pero que a ella debía parecerle un simple toque paterno, su padre le echaba crema en la espalda y nada más.</p>
<p>El resto mirábamos la escena, Mario parecía perplejo, pero Roberto se estaba manoseando la polla metiendo la mano por debajo del bañador, yo le imité, la escena me estaba calentando y total, la chica no nos vería, para mí al final ese era el juego simplemente, el padre jugando de manera “inocente” con el cuerpo de su hija,  hasta que se colocó sobre ella, con una pierna a cada lado de la hamaca, como para colocarse mejor para hacerle un masaje en la espalda, sin embargo, a esas alturas iba tan empalmado  que la tocó con la entrepierna y ella lo notó, abrió los ojos e intentó marcharse, creo que debió ver la lujuria  en la cara del padre, pero él no la dejó:</p>
<p>-“Tonta ¿pero para qué te vas a ir, con el calor que hace dentro?”</p>
<p>- “Sí, me marcho ya, tengo que llamar a Inés” – La pobre chica intentaba mantener la compostura y no ponerse a chillar.</p>
<p>El padre la sujetaba, no dejándola moverse, mientras seguía masajeándole la espalda sin parar, era obvio para todos que ella quería irse y el padre la mantenía sujeta, ella se asustó:</p>
<p>-“Me voy ya, tengo cosas que hacer, suelta, venga, que me tengo que ir a duchar” – se notaba incluso algo de histeria.</p>
<p>El padre puso una mano en la espalda  de su hija, sujetándola para no dejarla escapar y, con la otra mano, le bajó la braga del bikini, ¡dios mío, que culo! Era realmente perfecto, un culito joven y delicioso. Roberto se pajeaba ya sin recato alguno, algo en mi mente decía que aquello no estaba bien pero lo aparté de mi mente, mi polla era ya un mástil de carne erecta, creo que hubiera podido correrme solo con la visión de ese culo.</p>
<p>Miriam chillaba e intentaba liberarse pero era incapaz, el padre se sacó la polla y se dedicó a sujetarla más fuerte para que no se moviera y a restregársela por encima de esas dos nalgas perfectas, se pajeaba con las nalgas de su hija mientras le decía palabras cariñosas:</p>
<p>-“Shhh tontita, mi pequeña, mi niña bonita, te va  encantar, ya verás, además, si gritas me vas a obligar a taparte la boca ¿quieres eso? ¿Quieres? ¿Quieres que te ate? Puedo hacerlo.</p>
<p>Miriam se tranquilizó un poco y se relajó, quizá pensó que mejor dejarse llevar a ver si todo terminaba en eso, quizá aun tenía la esperanza de salir de esa situación con un magreo y poco más:</p>
<p>-“Venga, cielo, ponte de rodillas, anda, deja que veamos ese culito tuyo, tan delicioso”</p>
<p>Ella obedeció, que visión, esas tetas perfectas mirando hacia abajo, la cría de rodillas apoyada sobre las manos, completamente desnuda ya, también yo me pajeaba abiertamente esperando acontecimientos, ver esa cara llorosa y sometida, ese cuerpo increíble, era lo más morboso que había visto en mi vida, y la idea de que era su padre quien se lo hacía aun me ponía más y más cachondo.</p>
<p>Fernando restregaba su polla entre las piernas de ella, la sujetaba por las caderas sin parar de frotarse, Miriam parecía incluso colaborar y el padre se relajó, pero era un ardid, intentó zafarse y lo consiguió. Fernando saltó tras ella y la tiró al suelo, echándosele encima:</p>
<p>-“¿Ves, ya me has enfadado? –Cada vez se frotaba con mas ansia- Ella mantenía las piernas cerradas, intentando protegerse</p>
<p>-“Solo quería jugar, mi cielo, pero no, tú quieres más ¿a que si?, ¿te hace esto ese novio que tienes? ¿Qué le dejas hacerte a él? ¿Me dejas hacértelo a mi?”</p>
<p>Ella no respondía, aun intentaba escapar, pero Fernando consiguió meter una pierna entre las de ella y separárselas.</p>
<p>Creo que ese intento y conseguir escapar, aun brevemente, fue el detonante final, ella no conocía suficientemente a su padre, pero a Fernando no se le podía negar nada, quizá hasta ese mismo momento no pensaba follársela, pero ese momento en el que su hija consigue escapar, le desafia, incluso parece vencerle, lo cambió todo.</p>
<p>La tenia sujeta, ella apenas podía moverse, las dos piernas entre las de ella, tendida bocabajo en el césped, y se la metió, sin más y empezó a follarse con furia a su propia hija, ella lloraba, gritaba, y como pudo le puso la mano en la boca.</p>
<p>-“¿Te gusta? ¡A que te gusta! – Fernando jadeaba –</p>
<p>Algo en mi mente volvió a saltar y lo acallé de un manotazo, solo tenía tiempo en ese instante de pensar en mi polla.</p>
<p>Miriam dejó de debatirse, supongo que ya abandonada a su suerte y deseando que todo terminara, decidió que era mejor someterse que seguir prolongando aquello. El padre sacó la verga del coño de ella y tiró de su cuerpo por la cintura para levantarla, la hija obedeció pensando que ya se iba a acabar todo y él empezó de nuevo a restregarse.</p>
<p>-“Hoy papá te va a enseñar una cosita ¿vale?, pero te tienes que quedar muy quieta, así, relajadita” –ella estaba de todo menos relajada, pero creo que en la mente de Fernando lo que pasaba era algo muy distinto a la realidad del momento-</p>
<p>Siguió restregando su miembro arriba y abajo rozando el coño de Miriam y deslizándolo por entre esos dos montículos perfectos que eran las nalgas de su hija, ella tenía las piernas manchadas de césped, seguía ahí, esperando, previendo que su padre iba a correrse fuera y terminar de una vez con aquello, pero él sonrió, y sonrió con su media sonrisa característica de cuando tenía una buena mano en el póker, o de cuando conseguía ganar de nuevo en algunos de sus negocios, esa media sonrisa de triunfo, de logro, empañada por unos ojos ebrios y un pensamiento que, claramente, desvariaba, ahíto de cocaína.</p>
<p>Y la enculó, sin más, metió una polla enorme y erecta dentro del culo virgen de su hija de un solo empujón, Miriam gritó:</p>
<p>-“Papá, ahí nooooooooo”</p>
<p>Pero ya no podía hacer nada y su propio padre la estaba follando el culo, las lágrimas le caían sin parar.</p>
<p>Me corrí, me corrí en el orgasmo más intenso que había tenido en toda mi vida lanzando un chorro de semen que quedó como una mancha blanca en el impoluto y verde césped de mi amigo que su jardinero, Tomás, mantenía con tanto mimo, con la descarga de lefa creo que me  volvió un ápice de cordura y se esfumaron los últimos vapores narcóticos que aun me quedaban, vi  a Roberto correrse, sentado en el suelo, vi a Mario vomitar y salir corriendo hasta su coche (sin embargo se había quedado hasta el final) y vi a Fernando correrse dentro del culo de su hija quien, en cuanto pudo liberarse, salió corriendo hasta la casa.</p>
<p>A partir de aquí no es mucho más lo que se puede contar, a grandes rasgos, la familia se marchó de Madrid, nuestra sociedad se disolvió, Mario fue el primero en vender su parte. Nunca hablamos de lo sucedido ni sé que ha sido de Roberto. De Fernando aun alguna vez supe algo a través de los periódicos, pero nada escandaloso o nada que destapara el secreto que aquel día compartimos los cinco, también Miriam calló.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.puroincesto.com/confesion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

