Escrito por admin en la categoría Amigos el Viernes 15 ene, 2010
Soy el menor de tres hermanos y nacido con muchos años de diferencia respecto a Elvira María, mi hermana mayor, que es 20 años mayor que yo, y 12 con Augusto, mi hermano. MI madre se casó muy joven con mi padre, se quedó embarazada antes de tiempo, con 17 años, se casó con mi padre y les salió bien, aun están juntos en una larga vida de convivencia y amor (o eso dicen), la cuestión es que, después de un montón de años, decidieron tenerme a mí y realmente aun eran jóvenes, mamá tenía 37 años cuando yo nací, pero claro, ya tenía una hermana de 20, universitaria que, errores del destino, se quedó embarazada con 20 años y Angelina nació siendo dos años y medio (aproximadamente) menor que yo.
Seguir leyendo ‘La dulce boca de mi sobrina Angie (Por Lalo20)’
Escrito por Tiestes en la categoría Tiestes el Domingo 3 ene, 2010
En la parte más oriental de la provincia de Lugo en plena Sierra de los Ancares, muy cerca de la orilla del Rio Navia. En los meses de invierno la nieve cubre de nieve los valles y las montañas, tanto que pequeñas aldeas o alguna casa aislada como la de nuestrorelato, queda completamente incomunicada, se va la luz y el teléfono es una quimera.
Muy cerca del lugar de Vilanoba do Pedredal, vivían dos familias, en realidad era la misma familia, que estaba formada por dos hermanos, Calros, y Bráis que habían heredado casas y fincas de sus padres y abuelos. Calros, estaba casado con Celsa y tenían una hija, Catarina; mientras que Bráis permaneció soltero viviendo con su madre.
Los años iban pasando y los hermanos cooperaban en el trabajo de las tierras, cazaban y pescaban en aquella zona. Mientras la niña Catarina se iba haciendo mujer, una hermosa mujer, no hermosa en el sentido de las revistas de moda o como ven la hermosura en la ciudad. Catarina era una mujer fuerte, robusta, con unos brazos fuertes y un color rosado en sus mejillas. Ayudaba en las labores del campo desde muy niña y siempre estaba pendiente de personas y animales.
Seguir leyendo ‘Incesto criminal’