Escrito por Tiestes en la categoría Tiestes el Lunes 4 ene, 2010
Nuestro matrimonio iba mal, cada día las discusiones eran más frecuentes, las caras largas de todos para todos, el sin amor permanente y el aburrimiento.
Yo sabía que nuestra pareja se rompía, juntos formábamos un buen equipo: Mi esposo se encargaba del negocio, las niñas eran buenas estudiantes y además ayudaban un poco a mi esposo y yo me encargaba de la casa.
Todo había funcionado perfectamente pero comenzó a cambiar, mi esposo que era muy activo sexualmente, se estaba alejando de mí. Yo pensé en mi imagen, si me había descuidado y no era así, me mantenía en un peso aceptable, cuidaba siempre de estar lo más bonita que podía ya que estaba muy enamorada de mi marido pero nada funcionaba. Nuestro sexo se había hecho monótono y aburrido. Los dos intentamos darnos todo tipo de placer sin limitaciones, compartíamos algunas fantasías pero yo notaba que él tenía otras que no se atrevía a contarme.
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Escrito por Tiestes en la categoría Amigos el Sábado 12 dic, 2009
Cuando recibí este relato, no tenía la seguridad de que encajara muy bien en este blog ya que la temática, me pareció algo dura y muy serio para lo que pretendemos que es entretenernos con unos relatos donde la verdad y la ficción se confunden. Pienso que debemos ser respetuosos con quien tiene la gentileza de enviárnoslos y dentro de un nivel de aceptación alto os lo dejo con mi agradecimiento a la autora. Si hiere vuestra sensibilidad, disculparme y dejarlo en el punto que os incomode.
Algunas veces cometemos errores en la vida por no abrir nuestros ojos a lo inmediato, esto me pasó a mí: Nunca pensé en poder contárselo a nadie pero este blog de relatos de incesto, me da la oportunidad de compartir con más personas lo que fue un drama en mi vida y en la de mi querido hijo.
Seguir leyendo ‘Mi hijo es mi amante.’
Escrito por Tiestes en la categoría Tiestes el Viernes 11 dic, 2009
Aun era muy jovencito cuando un amigo me dijo que si quería saber si una chica era más o menos caliente, me fijara en sus dedos: índice y medio, que generalmente en las muy ardientes solían estar con las uñas muy recortadas.
Aquella enorme tontería, me mantuvo varios días mirando las manos de las chicas, algunas veces para verlas hasta torcía mi cuello de un modo cirquense. De todas las chicas en las que me fijé una me llamó especialmente la atención y fue mi hermana Raquel, que tenía justamente esas dos uñas muy cortas y sus dedos siempre inmaculados eran gorditos, por lo que comencé a mirárselos como si en la mano tuviera des pollitas con las que se daría placer cada noche.
Seguir leyendo ‘Amor filial’