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	<title>Puro incesto &#187; madre</title>
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	<description>Historias de sexo entre familiares</description>
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		<title>MI HIJA ES UNA LOLITA</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Apr 2011 11:11:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Pedro nos manda este relato y le damos las gracias por ser tan amable. Hay momentos en la vida de una persona, que se guardan ocultos para la eternidad. No sé cuanto pude haber guardado este recuerdo, no tanto por el miedo a contarlo y si como el miedo a perderlo en el baúl de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> <strong>Pedro  nos manda este relato  y le damos las gracias  por ser tan amable.<br />
</strong><br />
Hay  momentos en la  vida  de una persona, que se guardan ocultos para la  eternidad. No  sé cuanto pude haber guardado este recuerdo, no tanto por el miedo  a contarlo    y  si  como  el miedo  a perderlo  en el baúl de  las cosas  más maravillosas de la vida.</p>
<p>Ana  y  yo  nos casamos  muy  jovencitos, yo  tenía  veinte años y Ana dieciocho,  a  los  siete meses de casarnos  nació  Lara, nuestra hija.  Era  una niña preciosa  a la que mimamos  muchísimo.  </p>
<p>Los años fueron pasando  y Lara se hizo mujer, una mujercita preciosa, muy cariñosa  y dulce con nosotros. Nunca se cansaba de darnos mimos , caricias, besos y achuchones  de niña. Hasta que un día comencé a sentirme incomodo  con aquellos  abrazos, algo  me turbaba  y no  quería reconocer el  que pero  me sentía  muy incomodo y cortaba rápido  sus caricias.</p>
<p>Lara desde muy niña, solía venir los domingos temprano y se metía en nuestra cama, normalmente al lado de mi  mujer  y dormía  un rato  aun con nosotros. Ya a media mañana mi  mujer se levantaba y  nos traía un café unas magdalenas  y un zumo; se sentaba a nuestro lado  y  yo trataba de leer el periódico, pero ellas se burlaban de mí, jugando  con el diario.</p>
<p>Los últimos  domingos, cuando  mi mujer se levantaba, yo  aprovechaba para  hacerlo también con la disculpa de ducharme   de primero para no estar esperando por ellas.  La verdad es  que   la  idea  de mi niña  en la cama  sola  y a  mi  lado me había excitado  un par de veces y  claro estaba con un miedo atroz  que  ella  o  mi esposa se acercaran a mí  y lo notaran, no  sabría  que hacer o decir.<br />
<span id="more-350"></span><br />
Pero un día  cuando me iba a levantar, Lara se abalanzó  sobre mí, gritándome que no me dejaría  marchar  entre risas, me agarró por el cuello  haciéndome pelear como siempre pero  el roce con sus pequeñas y durísimas tetitas de nuevo despertaron en mí a la fiera sedienta de aquella atrocidad  de la que fríamente me sentiría incapaz.</p>
<p>Mi mujer se reía viéndonos pelear y yo procuraba no  rozar a la niña  con nada  y  sobre todo  que no se me viera, en el fondo estaba deseando  que saliera   mi esposa, no por hacer algo   pero  me quemaba el  deseo, el morbo  y el miedo.</p>
<p>Mi esposa, nos trajo el desayuno  y  nos dijo que se iba  en un momento hasta la casa de su madre que está  en un pueblecito a 70 Km. De  nuestra  casa. El  corazón me daba saltos, iba a disponer de todo  el tiempo con mi  niña, bueno  sólo pensaba en mi imaginación y después en la ducha   cascármela.
<p>Vi como mi esposa se acercaba a la  cama y nos daba un beso  ambos  y después se iba con una sonrisa. Me legró  no ver ninguna duda   o reserva y l verdad ¿de qué iba a tener miedo? Cuando     escuchamos  la  puerta del garaje cerrarse, de nuevo Lara se abrazó  a mi pretendiendo seguir el juego    y  yo  más temeroso pero a la  vez más suelto, comencé  hacerle cosquillas  y mientras, aprovechaba para  rozar  mis dedos y manos a sus tetas a su  culo o  descuidadamente agarrarla entre las piernas, solo  un instante, pero  suficiente para notar en mi mano  su conchita que ya notaba mullidita e increíblemente apetitosa.</p><p style="float: right;margin: 4px;"><!-- Inicio código JUGUETESPARADULTOS.com -->
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</p></p>
<p>Lara inocente no se daba cuenta del calvario de placer que yo tenía y  continuaba con sus risas, pero cada vez más descuidaba se rozaba en mí  y yo  no sabía  cómo ocultar  que mi pene estaba tieso  y a punto de reventar de cachondo. Se ponía encima y en uno de esos  juegos aun sin proponérmelo    noté como mi polla la rozaba. La niña pareció darse cuenta de que me estaba pasando; puso  una mirada que me pareció pícara pero continuó  y  esta vez  más como  una Lolita que se sentía dominadora  y  con el poder de controlar  a  un hombre  que era nada menos  que su progenitor, su padre adorado.</p>
<p>Yo  viendo  que todo aquello  ya me estaba haciendo daño  y que si no paraba   no podría contenerme, le  pedí a ella que parará  que de verdad quería  leer  un poco y  ella, hizo morritos   como  si fuera  un bebe haciendo pucheros  y  se tapó  la cara con las sábanas. Yo  hacía  que leía el periódico, tratando  de enfriarme  de aquella locura y muy serio, Pero  mi “lolita” había comenzado su ataque imparable, poco a  poco, se fue arrimando  a mí y noté el roce de su pierna en la mía. Por un momento pensé en separarme o separarla, pero  una fuerza  interior más fuerte que yo, me hizo  bajar mi pierna  para  que ella pudiera  poner encima la suya, y  no tardó  nada en hacerlo, pasó su pierna izquierda sobre la mía y  mis  huesos comenzaron a hacerme cosquillas. No dije nada, continué como  si estuviera muy centrado  en el diario, mientras Lara se acercaba más; tanto que yo notaba el calor de su entrepierna  y el roce de su sexo  en la mía.</p>
<p>No  hice nada, como distraído  continué con la lectura  y cuando miré  un poco, estaba haciéndose la dormida, pero de vez en cuando se movía  un poco  como  tratando de ajustar   su chochito al roce de mi pierna. Yo no sabía si realmente ya podía dormir , así que descuidadamente encogí  un poco  mi pierna para provocar más el  roce y  entonces ella se arrimó  acurrucándose más. Ella  estaba a mi izquierda  y yo sujetaba el  periódico  con las dos manos, sin sacar la vista del periódico del que no había leído  ni una palabra, solté mí manó  izquierda y la metí debajo de la sábana. Quería  tocarme, calmar aquel torbellino  de deseo enfermizo pero  el remedio fue peor. No me conformé   acariciándome por encima del  pijama; metí  mi mano y  noté que mi polla estaba   empalmada hasta  los topes. Me quedé quieto  con mi mano ahí pero  mi hija volvió  a moverse y esta vez  se ajustó  con distintos movimientos  pero  haciéndose la dormida. Aquello  fue el culmen de mis ardores, saque mi mano  de la polla y con sumo cuidado la fui acercando  a ella y con el canto de mi mano  y mi dedo meñique, el roce  suavemente, sólo un instante, ella parecía  percibir mi roce y se ciñó más a mi mano. Yo me atreví a separar el  meñique y tocarle directamente sobre su  conchita  pero  en un solo movimiento. Echó más su pierna, ya casi estaba sobre la mía  y ahora    su rajita estaba sobre mi  mano. No me atreví ni  a  respirar, notaba los latidos del  corazón en mi polla. En ese momento  quería ponerme encima de Lara  y metérsela  aun sin sacarle la ropa, pero  era  su  padre, no podía hacer eso. </p>
<p>Me calmé  un poco, unos  instantes pero ya no era capaz de parar, la situación era tan increíblemente morbosa    que  me turbaba la razón; nada de mi consciencia paterna, podía controlar, el animal se había apoderado de mí y volvía  mover mis dedos, muy despacito, casi imperceptiblemente para ella  que se suponía estaba dormida, pero ella, al  sentir mi roce, se apretó  a mi mano y comenzó a refregarse despacio contra mis dedos que  ya no escapaban. Miré fijamente le periódico, quería parecer distraído en eso   si realmente estaba dormida  y  se despertaba pero entonces noté como se movía un poco  y  casi me vuelvo loco cuando  vi  que aun haciéndose la dormida, bajaba el pantalón de su pijama sacándolo  con los pies. Yo, seguía haciendo  que leía, pero  no dejaba de mover un poco mi mano  buscando  el lugar que ella parecía ofrecerme. Mi dedo comenzó a marcar su rajita, era  pequeña, un poco abultada y  tras las braguitas se notaba un poco de vello púbico, de un pelo  que yo necesitaba tocar con mis dedos para  no gritar mi locura.</p>
<p>Fue en ese momento, que noté un poco de humedad  o me pareció  y eso  me hizo lanzarme algo más; mis caricias ahora eran más firmes, ya no había disculpa, ya no  había  forma de disimular, yo  estaba acariciando  con mis dedos   el coñito de mi joven hija, un coñito virginal  y puro, un coñito  que   yo  descubrí por primera vez  que había pasado a  ser  de mujer.  Ella, se colocó boca arriba, yo  cuando se movía quise separar  mi mano,  pero ella aun sin abrir sus ojos, la agarró  y la volvió  a colocar en el sitio, como yo me quedara  quieto, ella comenzó  a moverse buscando el roce. Ya  no  podía disimular más, estaba pasando y tenía  que hacerlo  bien, tenía que darle placer  a mi  dulce pequeña. Cambie de mano, ahora era  yo el que me volcaba un poco sobre ella que seguía  a mi izquierda  pero para  llegarle  con mi mano diestra. Mi dedo medio, comenzó a hacer su trabajo y la  niña se abría las piernas, mi polla  era   un volcán a punto de entrar en erupción. Se separó  su braguita y de nuevo  atrajo mi mano  a su  coñito. Mi pequeña putita estaba gozando  de toda esa locura. Busqué su clítoris  y comencé  a rodar en él; pequeños círculos que de vez en cuando parecían dolerle   y se retiraba un instante  como indicándome que más despacito. A penas era  perceptible el tacto para  mí  pero  ella apretaba mi mano de vez en cuando  con sus dos piernas. No  esperó  nada más. Se quitó la parte de arriba   del pijama  y me dejo sus preciosísimas tetitas  redondas   al alcance de mi desesperada  boca.  Lamí  sus pezones  y noté como se endurecían aun más. Los apreté con mis labios  pero si paraba con mi mano  ella me lo recordaba moviéndose.  La oí  jadear, su respiración era aceleradísima, apreté en ese momento más en sus tetas, pando de una a otra y se estremeció en mi mano   y en mi boca; apretó con sus piernas mi mano  sin dejármela sacar de allí    que era lo  que yo quería hacer y darme la vuelta   o  encerrarme en la ducha o escapar corriendo pero ella me sujetaba con fuerza la mano y no me quedó más remedio que lamer sus pezones  suavemente y dejar que mi  corazón reventara de una vez.</p>
<p>Se erguió un poco, y me dio un beso en la comisura de los labios y no  dijo nada, metió  su mano  en mi pijama, casi salto cuando sus deditos, rozaron mi polla, la sujeto con torpeza  y comenzó a acariciarla, pero no sabía  cómo hacerlo, yo le conduje su mano un instante  y   ella pareció  aprender al momento. Yo encogía las piernas, me mordía los labios, estaba a punto de correrme, de cometer el mayor y más increíble disparate de mi  vida. Ella como  si adivinara que ese era mi  momento, metió la cabeza debajo  de las sabanas  y  yo  no esperaba eso, no  de ella; noté sus labios rozándome el capullo y su lengua que me lo mojaba, no pude más, la quise separar pero se resistió metiéndola más dentro de su boca y me rendí ya nada importaba nada, me corrí  una eternidad   en su  boca y  ella rozaba mi semen  sobre la polla  para lamerlo  suavemente  y  comérselo  como  si no  quisiera que nada pudiera manchar la inmaculada sábana.</p>
<p>Se levantó, cogió su ropita en la mano  y se metió  en la ducha. Salió después de un buen rato y se fue  su  habitación a vestirse  mientras yo me duchaba. Cuando entré en la cocina, estaba tomando  un cola cao y me preguntó  si quería  uno. Le sonreí y se cerco  a darme un casto beso de buenos días.</p>
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		<title>Pecados</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Sep 2010 18:19:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Yo se las cosas que están mal y las que aun están peor, pero no soy capaz de saber las razones por las cuales unas se juzgan peores que las otras. Hacía mucho tiempo que ella formaba parte de mis fantasías más ocultas, de esas fantasías que casi te da vergüenza tenerlas y que sólo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Yo se las cosas que están mal  y las que aun están peor, pero  no  soy capaz de saber  las razones por las cuales   unas se juzgan peores  que las otras.</p>
<p>Hacía mucho tiempo que ella formaba parte de mis fantasías más ocultas, de esas fantasías  que casi te da vergüenza tenerlas  y  que sólo se guardan en lo más profundo de tus pensamientos. No  se aun como  puedo  intentar  plasmarlas en un papel, negro sobre blanco tal vez no parezcan horrendas, la  verdad es  que el  juicio de los demás  me da igual, se que soy un depravado para la  sociedad  y que posiblemente arda en el infierno   por los placeres de la  carne.</p>
<p>No puedo recordar cuando empezó todo esto ni  como  dejé que pasara pero  pasó, no  me siento arrepentido, no  siento más desprecio por mi persona que el que ya sentía antes por el hecho  de vivir pero no cambiaría nada   ya que los momentos de felicidad,compensan las amarguras de mi moral, una moral falsa que me fue impuesta y que nada tiene que ver con mi razón.</p>
<p>Se llama Anabel y es… ¿Cómo se define la pasión? Pues eso es mi pasión. Yo la vi nacer, la vi como se iba transformando desde muy jovencita  en algo  que irremediablemente movía mis deseos. <span id="more-318"></span></p>
<p>Apenas  una niña cuando comenzó  a marcar su pecho, apenas una niña cuando se colgaba en mi cuello  con  unas caricias  que  me turbaban sin remedio. Sus piernas largas, sus muslos rellenitos y  aquellos labios  carnosos y  sensuales sin edad.</p>
<p>Recuerdo un día que su madre le había comprado unas mallas, eran muy ajustadas  y al probarlas, su  cuerpo se marcaba como  una piel desnuda, mientras mis ojos la miraban tan atentamente como  fuerte era mi  deseo. Me reprimí, ¿Qué estaba pensando? Quise olvidarme de aquello y reprobar mi comportamiento más  morboso, pero ella no me dejó, con sus manitas de niña, se acariciaba como distraída  cuando  su madre se volvía y esa sonrisa  de pequeña putilla era  una constante provocación.
<p>En las noches me llamaba  para  que la arropase o le contara  algún cuento. Para mí se estaba haciendo un martirio  verla, algunas veces se acostaba sólo  con su braguita y es seguro  que muchas  lo  hiciera aun sin nada.  En cuanto me hacía el descuidado, me acariciaba las manos, lo  que podía parecer muy tierno pero las llevaba a  su pecho, a sus pequeñas tetitas  hasta que asustado  las retiraba prometiéndome no  volver a  consentirlo más.</p><p style="float: left;"><iframe scrolling="no" frameborder="0" src="http://banners.promocionesweb.com?id=12&login=blogin&lop=false&color=000000" width="686" height="180"></iframe></p></p>
<p>El tiempo iba pasando, cada vez su  cuerpo se desarrollaba más  y  cada vez mi deseo era mayor. Ahora se sentaba en mis piernas y acariciaba mi pelo, pero no  como una niña, aquellas caricias eran las de una mujer y yo  me iba excitando  siempre con la preocupación y el miedo de que alguien nos viera. Ella  que sabía de mis deseos de escapar, cada vez tenía más descaro y menos  reparo  a que su madre nos viera.</p>
<p>Mi matrimonio comenzó a ir mal, apenas tenía contacto con mi esposa, y la soledad de mi cama  era un martirio de placeres  y sueños que ella iba alimentando  a lo largo del día.</p>
<p>Una tarde, quedamos los dos solos, era un sábado de tórrido verano. Los dos en la sala y con ropa muy apropiada  a ese día de tanto calor. Yo  tenía unas bermudas  y una camiseta y ella con un short ajustadísimo dejaba marcar su rajita, sus tetas  y su precioso culito. Sabíamos que no había peligro  ya que su madre   había salido fuera de la ciudad  y regresaría muy de madrugada. En el ambiente latía mi deseo  de la misma forma que en cada pensamiento latía mi sexo  por el incontrolable deseo. No  quería hablar con ella, no  quería ni mirarla pero mis ojos iban en su búsqueda  como  si aquello fuera  una necesidad vital.</p>
<p>En una de esas miradas me sorprendió  y me sonrió  con esa malicia  que le era tan propia; yo  quise levantarme e irme a mi  habitación pero  ya se habían desencadenado todas las fuerzas  del infierno, ella venía a mi lado  y sin más se abrazó  a mi  cuello  y me beso, primero en la mejilla, después en la frente y  sin cortarse en mis labios. Hice  un gesto  como queriendo rechazarla   pero apretó más sus labios  y noté como  su lengua rozaba la humedad de los míos; me recorría  los dientes  y tropezaba en mi lengua. Era un beso adulto, era un beso de deseo, era un beso de sexo  y  mi instinto reaccionó. La respuesta fue una enorme erección   que me lastimaba y que ella  no  dejo pasar desapercibida. Pose su mano sobre mi  indiscreto pantaloncito y sus dedos jugaban como si fuera su flauta. Creía entrar en la locura  cuando de pronto  sonó  el timbre de la puerta; ella hizo ademán de levantarse e ir a abrir corriendo como hacía siempre, pero  en mi estado   no podía permitírselo; la  sujeté  y le pedí silencio. Ella  se echó a reír con unas carcajadas, dulces, cristalinas y picaronas.</p>
<p>Perdonarme  hoy no puedo seguir escribiendo, no me siento con fuerza para ello, tal  vez lo haga otro día  o tal  vez  nunca termine esta historia.</p>
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		<title>Mi papaito V</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Mar 2010 18:24:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Tiestes]]></category>
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		<description><![CDATA[Cada vez que teníamos una ocasión papá y yo, buscábamos un tiempo para estar juntos, algunas veces en casa cuando estábamos muy seguros de que mama no aparecía, otras veces yo iba a su oficina y si tenía algún viaje que no coincidiera con mis clases me pedía que le acompañara. Yo sabía lo que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cada vez que teníamos una ocasión  papá y yo, buscábamos un tiempo para estar juntos, algunas veces en casa cuando estábamos muy seguros de que mama no aparecía, otras veces  yo iba a su oficina  y si tenía algún viaje que no  coincidiera con mis clases  me pedía que le acompañara. </p>
<p>Yo  sabía lo  que le gustaba a mi padre y trataba de dárselo, algunas veces lo sorprendía  y  le hacía una mamada  mientras el conducía, otras veces  le hacía parar a  un lado de la carretera  y follábamos en el coche , a él le gustaba despelotarme  y comerme el coño  y a  mí me volvía loca pero  lo  que más parecía  ser nuestro punto  de explosión era  cuando  estábamos muy seguros  y me follaba el culo. Yo  había aprendido a disfrutar de eso,  mi padre me acariciaba  con los dedos mientras me follaba y sentir toda  se leche dentro de mi  culito era una sensación increíble.</p>
<p>La vida de mi padre y mi madre iba cada día peor, las discusiones eran constantes  y parecía que mama tenía otra persona desde hacía tiempo. Un día la discusión se elevó demasiado  y  decidieron separarse. Mama hizo mucha fuerza para que yo  me quedara con ella  y  en la  intimidad con papá, decidimos que sería mejor así de momento.</p>
<p>Un día papá me vino a buscar a la salida del instituto,  comenzamos a  hablar de cómo estaba viviendo él y me contó  que  había comprado  hace tiempo  un apartamento,  que ya lo  tenía hacía  algo de tiempo  en previsión de lo que iba a pasar  pero  que se lo  había dejado a Ana su secretaria. Yo sabía o  suponía que entre mi padre y  su secretaria   había  una gran amistad pero  fue ese día cuando me enteré  que estaban viviendo juntos.<span id="more-309"></span></p>
<p>Yo me puse a llorar, estaba muy triste, mi padre me engañaba, el me contó  que no, que yo era su hija y  su gran amor, que en todo caso a  quien había engañado era a Ana ya que  tenía relaciones con ella  mucho  antes de haberlas tenido  a nivel sexual conmigo.</p>
<p>Pero todo era  sorprendente para  mí, ¿Cómo  Ana participaba de la intimidad de mis visitas? ¿Sabía algo Ana de lo que pasaba conmigo? Ella siempre era especialmente  dulce conmigo y era una especie de cómplice mía.</p>
<p>Bueno  las  cosas se fueron calmando, mamá tenía sus aventurillas  y desde hacía  un tiempo estaba saliendo  con un compañero de trabajo. Yo me quedaba muchas veces sóla y lamentaba siempre no poder estar con mi padre.</p>
<p>Un día mama, me dijo que  tenía que ir a un congreso  en el extranjero,  yo sabía que era  una disculpa, que en realidad quería pasar  unos  días con su amiguito. Decidimos que me quedaría con mi padre esos días  y lo llamamos para preguntarle. Resultó  que papá se tenía que ir de viaje y habló  conmigo me dijo  que me quedaría con Ana y que sólo serían tres o  cuatro días  y que el  regresaría lo antes posible. Me pidió  que no le dijera nada  a mi madre ya que si ella sabía que me quedaba con Ana   no  se iría, así lo  hicimos y cuando llegó  el día con mi maletamama me dejó en casa de Ana.</p>
<p>Papá tenía que salir  ese mismo día, pero estaba esperando  mi llegada,  fue muy cariñoso conmigo  y Ana  estaba como muy contenta, iríamos de compras, al cine, a ver algunos espectáculos como dos amigas. A mí  como Ana me caía muy  bien también me hizo ilusión y mi padre se marchó  tranquilo  y feliz.</p>
<p>Ana  y yo  salimos esa misma tarde de tiendas,  la  verdad es  que nos lo pasamos increíblemente bien, compramos muchas cosas preciosas para mí. Ana me maquilló  y  yo  me veía guapísima, paramos  en una heladería  y  tomamos dos helados magníficos   y los hombres nos miraban al pasar y  algunos hasta nos piropeaban.</p>
<p>En la noche fuimos  a comer a un restaurante italiano  precioso,  tenían unas mesas   muy adornadas  con velas  y una música increíble.  Ana y  yo  coincidíamos   mucho a pesar de que ella me llevaba  unos diez años. El tema de papá  no se tocó, yo no sabía  que podía saber Ana  y ella por discreción  también mantuvo silencio sobre el tema.</p>
<p>El  vino  de la comida  me había mareado un poco,  yo  nunca había tomado vino y la  verdad es  que era  muy  agradable así  fresquito  pero  sin darme cuenta  se me iba subiendo  y me ponía muy contenta; hablaba mucho y me reía por todo  y Ana  me acompañaba.</p>
<p>Ya en la  casa, comenzamos  a reinos  y  yo decidí probarme bien toda la ropa,  me encerré en el dormitorio principal y Ana estaba en la sala, sentada  en un sofá. Decidí  salir como si fuera  una modelo y hacer un pase para Ana.  La verdad es que todo era precioso y me encantaba   desfilar para mi amiga.<br />
Ana  me ayudaba a colocar alguna prenda y  lo hacía con mucha ternura, que si  el largo de una falda, que si los tirantes de una camiseta o  un jersey que tenía que lucir más  flojo. Por fín ya estaba terminando entre risas   y Ana me dijo – Te falta la lencería   Yo me quedé algo sorprendida  y me puse a reír, pero  ella insistió  y  me armé de valor  con el descaro del vinito y  comencé a vestirme con un conjunto precioso de braguita y sujetador.  Ana al  verme  se mostró   como orgullosa  y admirada, la verdad es que mi cuerpo  es muy bonito,  Ana  se acercó para moverme los brazos  y verlo perfectamente, me abrazó  y me dio un beso en la mejilla,  yo, estaba realmente agradecida  de toda  su simpatía y la abrace  con  más  fuerza. De pronto ella me dijo –Señorita quiere bailar, nos  reímos y nos pusimos  a bailar al compás de la música. No paramos de reír  y entonces le dije que le tocaba a ella. Dudó  un poco pero ante mi insistencia  cedió  y comenzó a pasarme su  ropa. Llegó el momento de su ropa interior, yo estaba  aun con la mía  y una batita de seda  de Ana.  Cuando salió la verdad es que casi me desmallo, era increíble, a  mi  me pareció  perfecta,  con unas formas increíbles  y un pecho precioso. Ahora fui yo la que  me mostré  así y también la invite a bailar las dos nos abrazamos, nuestros cuerpos pegados   y  un montón de risas pero una sensación nueva para mí,  me gustaba sentirla así tan cerca.</p>
<p> Llegó  la  hora de acostarnos  yo me fui  a mi habitación  y   cogí  un libro, no podía dormir y parece que Ana tampoco ya que tenía la luz  encendida. Después  de un buen rato le pregunte ¿No duermes Ana?  Y me respondió  que no  tenía  nada de sueño, me dijo ¡Ven para  aquí!   Yo  no lo dudé ni un momento  y me fui a su habitación, estaba sólo con la braguita, me puse la  bata  y fui corriendo.  La habitación olía a papá y eso me hizo estremecer , me metí  en la cama  y me sentía mimosa con ganas de cariño; Ana me abrazó  y  noté su cuerpo, ella también dormía solo  con la braguita y nuestros cuerpos se juntaron,  sentí  en mi pecho el roce del suyo  y no se que  pasó, comenzamos sin más a acariciarnos y a besarnos, primero en las  mejillas pero  sus labios buscaron los míos  y me sentí increíblemente excitada y sorprendida, estaba descubriendo que una mujer me podía excitar, deseaba  acariciarla, besarla , poseerla.  Ana  era  increíblemente hábil , sus manos acariciaban  de una forma cálida, sus besos eran deliciosos.  Sus manos acariciaban mi cabello  y mientras sus labios recorrían mi  cuello, apenas podía abrir los ojos, no quería pensar    y sólo disfrutar  todas esas sensaciones . Sus labios besaron mi pecho y eso sí  que era nuevo, era una nueva sensación para mí, nada que ver con lo que hacía mi padre, los labios de Ana , eran certeros, su lengua  me hacia estremecer  y  deseaba corresponderle; acaricié sus tetas con mis manos, su piel tenía un tacto aterciopelado, sus pezones  era  más  bien grandes   en comparación con los míos, más oscuros; tenía un olor delicioso  que invitaba a estar lamiendo su cuerpo  pero no era capaz de concentrarme cada vez que ella me acariciaba.</p>
<p>Noté como bajaba sus manos y  se quitaba la  braguita,  no  dudé  e hice lo  mismo, ella  me ayudó y comenzó a besar mis muslos, creía estar volviéndome loca de placer, sus manos comenzaron a acariciar mi sexo,  era  como    un fuego abrasador entre mis piernas  y  ocurrió,    Ana   comenzó a lamer mi coñito  y  no tarde  nada  en tener  un orgasmo  increíble,  me lance  sobre  su  cuerpo, nos abrazamos y nuestros coños se rozaron mientras yo seguía corriéndome, casi no podía contener las lagrimas , metí  mi  cabeza  entre sus piernas  y con mis manos separe sus labios vaginales , mi lengua  rozaba y buscaba su interior, me llegó  ese sabor a mujer   increíble, ella  acariciaba mi pelo  y doblaba las piernas de vez en cuando   de pronto apretó  mi  cara contra  su chocho    y  sentí  que me mojaba con sus jugos. </p>
<p>Me dio la vuelta, yo estaba ahora debajo  y metió una de sus piernas entre las mías  y nuestros coñitos  quedaron  juntos, Ana comenzó a moverse    y yo estaba tan sorprendida  con mi placer que sólo pudo abrazarla    y las dos nos corrimos   entre jadeos y gritos de placer  enorme.</p>
<p>Cada vez  que teníamos un orgasmo, volvíamos a comenzar,  nos levantamos a por un refresco  pero era corriendo y volver a juntar nuestros  cuerpos  y a disfrutar.</p>
<p>Pasamos  todo el tiempo, día  y noche en la cama, comíamos de lo que había en la nevera  y de nuevo  a dormir y gozar    hasta que llamó  papaá   para decirnos que regresaba.   Bueno eso  ya os lo contaré    mañana. Besos</p>
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		<title>Mi Reencuentro con el Sexo (por Hugo)</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Feb 2010 17:19:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Un día le pregunté a mi mamá cómo o por qué había decidido hacerme su amante, ella me contó el por qué, ahora yo lo escribo como si mi mamá lo estuviera relatando&#8230; &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211; Hola, me llamo Ernestina, actualmente tengo 51 años, aunque vivo con mi esposo ya no tengo relaciones sexuales con él, la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un día le pregunté a mi mamá cómo o por qué había decidido hacerme su amante, ella me contó el por qué, ahora yo lo escribo como si mi mamá lo estuviera relatando&#8230;<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Hola, me llamo Ernestina, actualmente tengo 51 años, aunque vivo con mi esposo ya no tengo relaciones sexuales con él, la última vez que tuve relaciones por mi gusto con mi esposo fue cuando yo tenía 29 o 30 años, hace unos días leí el relato de una mujer que tiene el deseo de follar con su hijo, eso me hizo sentir la necesidad y el morbo de contarles lo que viví con mi hijo mayor hace algunos años&#8230;<br />
<span id="more-302"></span><br />
Tuve 11 hijos, 2 murieron siendo bebés, de los 9 vivos, 8 son de mi esposo y el último me lo engendró mi primogénito, pero déjenme explicarles&#8230; me casé a los 16, mi primer hijo nació un año después, y a la edad de 29 años ya había tenido ¡¡7 hijos!! uno de los cuales murió, a partir de entonces mi esposo se dedicó a beber y a beber(alcóhol) por lo que decidí ya no tener relaciones sexuales con él, era insoportable tenerlo cerca, si en sus cinco sentidos era un adicto al sexo imagínense borracho, además se volvió muy agresivo por lo que decididamente y de acuerdo con mis hijos le cerré la puerta de mi cuarto, pero principalmente le cerré mis piernas&#8230;</p>
<p>Aunque yo &#8220;moría&#8221; por tener sexo&#8230; me aguantaba, mi esposo me acostumbró a coger a cada rato, pero ahora él ya no estaba y yo me consolaba como podía, jamás pasó por mi mente conseguirme un amante, aunque de vez en cuando me imaginaba revolcándome con mi cuñado, pero mis hijos ya estaban grandes para hacerles algo así, así que aguanté mi &#8220;calentura&#8221; y reprimí mis deseos sexuales lo más que pude&#8230;</p>
<p>A pesar de prohibirle la entrada a mi cuarto, mi marido borracho entró y me forzó a coger con él, la fuerza del macho se impuso y siendo yo una mujer demasiado fértil me embarazó a la primera, tuve una linda hija a los 31 años, a los 33 hizo lo mismo y volvió a embarazarme, nació una niña que a los pocos meses murió, y a los 34 se repitió la historia y tuve otra niña, tanto mi esposo como yo éramos fértiles a más no poder, tres veces&#8230; tres hijas, a pesar de la felicidad que sentía con mis hijas lo sucedido me molestó y molestó a mis hijos mayores, por lo que obligaron a su padre alcohólico a respetarme y a no entrar a mi habitación o de lo contrario lo acusarían de violación, mi esposo juró no volver a hacerlo y hasta la fecha lo ha cumplido&#8230;</p>
<p>-Pero con casi 35 años, yo anhelaba sentir las caricias de un hombre, quería sentirme amada, penetrada por quien fuera a como diera lugar, y hubo sucesos que cambiaron para bien o para mal el sentido de las cosas&#8230;</p>
<p>Tina, mi hija de 14 años me confesó que ella y su hermano mayor habían tenido relaciones sexuales cuando ella tenía 12 o 13 años, y que muy probablemente había abortado un hijo de él, lo que me dijo me dejó en shok, ¿cómo era posible que dos hermanos fueran amantes?, le pregunté si todavía tenían relaciones sexuales, Tina me dijo que ya no, que su abuela los había sorprendido en plena acción y los regañó, y que desde ese día jamás volvieron a hacer nada&#8230;</p>
<p>Quedé intrigada y le preguntè a mi mamá al respecto, ella me confirmó lo dicho por mi hija, me dijo que muchas veces los vio en pleno acto sexual, pero que no hizo nada al principio, pero que ya después, viendo la frecuencia de esos &#8220;encuentros prohibidos&#8221; y preocupada por temor a que mi hijo embarazara a su hermana decidió terminar con esa relación, le pregunté a mi mamá que hacer, ella serena me dijo que nada, que eran mis hijos, que además &#8220;eso&#8221; ya había pasado, sin embargo me dijo que no perdiera de vista a mi hijo y a mi otra hija, mi mamá tenía sospechas de que mi hijo mayor tenía &#8220;algo&#8221; que ver con su otra hermana, esta hija mía se llama Mae&#8230;</p>
<p>Alertada por mi madre sobre una posible relación extranormal entre mi hijo mayor y otra de sus hermanas me dispuse a observarlos, noté que ellos se llevaban exageradamente bien, Mae lo atendía en todo, le daba de comer, le lavaba y le planchaba su ropa etc., siempre estaban juntos, ya sea en el cuarto de mi hija o en el cuarto de él, iban a pasear, al cine, a bailes, a fiestas, pero siempre juntos, sinceramente jamás de me ocurrió que ellos tuvieran algo que ver, además de eso, lo que me confirmó las sospechas de mi madre era que mi hija no tenía novio, sin embargo, ella se bañaba y se arreglaba todos los días ¿para quién?&#8230; yo le preguntaba que por qué no tenía novio&#8230; ella me respondìa que porque no, que no le interesaba nadie, esto a pesar de los muchos pretendientes que ella tenía&#8230;</p>
<p>Jamás cruzó por mi cabeza una relación más allá de lo normal entre ellos, pero lo que Tina me había dicho me llevó a espiarlos cuando ellos estuvieran en alguno de sus cuartos, y efectivamente, una noche inquieta por esa situación me levanté y me dirigí al cuarto de Mae, efectivamente, su hermano estaba con ella, oi que platicaban, que reían, más tarde escuché estraños jadeos, puse atención y eran gemidos de mi hija ¿por qué?&#8230; mi primer impulso fue entrar y sorprenderlos, sin embargo me contuve, no sé porque no lo hice, una sensación extraña invadió mi cuerpo, imaginando follar a mis hijos comencé a excitarme, suavemente entreabrí la puerta y pude ver a mis dos hijos desnudos, ¡mi hijo estaba entre las piernas de su hermana!, miré como ella era embestida salvajemente por su hermano, Mae tenía sus piernas hasta su cabeza, su hermano la tenía penetrada hasta el fondo de su ser, mi hija casi gritaba de placer, no pude más con esa imagen y me fui a mi cuarto temblando de emoción por lo que había visto, pensando en como mis hijos cogían comencé a masturbarme, me masturbé hasta lograr el ansiado orgasmo, quedé inmóvil pensando que hacer con mis hijos, ¿los debía enfrentar? ¿para qué? ¿qué podía conseguir haciéndolo? sólo me disgustaría con ellos, éramos una familia relativamente feliz, si ellos tenían sexo era porque se amaban, era sexo de común acuerdo, así qué&#8230; pues allá ellos&#8230;</p>
<p>Cada noche era un martirio para mí, el saber que mis hijos estaban cogiendo me hacía sufrir, ellos se entregaban al placer y eso me excitaba a más no poder, imaginaba a mi hijo encima de mí, lo soñaba haciéndome suya, deseaba estar en el lugar de mi hija cuando él se la estuviera cogiendo, despertaba sudada y mojada, que Dios me perdone pero empecé a desear a mi hijo desesperadamente, ese deseo se volvió una obsesión para mí, recordaba cuando lo bañaba, él era un niño de 12 años y siempre se excitaba al pasarle el jabón, yo no sentía nada entonces, pero ahora él era un hombre de 18 años, guapo, alto, esbelto y con todo el ímpetu dentro de él, mi hijo usaba bermudas frecuentemente y yo notaba cuando él tenía el pene erecto, se le hacía un bulto enorme, yo pensaba: -&#8221;dichosa mi hija de gozar con esa cosota&#8221;&#8230; le debía medir de 17 a 19 centimetros, más grande que la de mi marido, -&#8221;Dios mío perdóname&#8221;&#8230; yo deseaba tener ese miembro viril dentro de mí&#8230;</p>
<p>Veía feliz a Mae, radiante de felicidad, al parecer esa relación le hacía bien, coger con su hermano y recibir toda su &#8220;leche&#8221; la asentaba de maravilla, eso me causaba envidia, ella con 15 años tenía a su hermano a la hora que ella quisiera, mi hija es bonita, la más bonita de sus hermanas, alta, delgada, pelo largo, con una bubis no dignas de su edad, pero con tantas mamadas que seguramente le daba su hermano &#8220;estas&#8221; le habían crecido rápidamente, Tina envidiaba los pechos de su hermana, que dichosa era Mae, que envidia sentía yo&#8230;</p>
<p>Yo estaba desesperada, anhelaba tener a mi hijo conmigo, ¿pero cómo?, no tenía el valor para decirle: -&#8221;hazme tuya&#8221;, pero estaba dispuesta a conseguirlo como fuera, no me importaría compartirlo con mi hija, lo que yo deseaba era hacerlo mío, mío&#8230;</p>
<p>Deseándolo desesperadamente llegó mi cumpleaños, cumplía 36 años, en tres meses más mi hijo cumpliría 19, un macho en todo su esplendor, después del festejo y de que todos los invitados se fueron un tanto mareada me dirigí al cuarto de mi hijo y le pedí que viniera a mi habitación, él me dijo que sí, yo me fui a mi cuarto y me despojé de mis ropas, sólo me puse una bata sin nada abajo, mi hijo llegó minutos después&#8230;<br />
-&#8221;ya llegué mamá ¿para qué me quiere?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;siéntate, quiero platicar contigo&#8221;&#8230;</p>
<p>Mi deseado hijo se sentó a la orilla de mi cama, hice tremendos esfuerzos por no tumbarlo en mi cama y comérmelo a besos, luego sin rodeos le pregunté:<br />
-&#8221;¿verdad que tú y Mae son amantes?&#8221;&#8230; mi hijo no supo que decir&#8230;<br />
-&#8221;responde, ¿verdad que te estás acostando con Mae?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿yoooo?&#8230;<br />
-&#8221;sí, tú&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;no&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;no lo niegues que lo sé todo&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;no, de verdad&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;es inútil que lo niegues, también sé que te acostaste con Tina&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;no deveras, ¿quién le dijo eso?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;ella me lo dijo&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿quién?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;Tina&#8221;&#8230;</p>
<p>Ante eso él ya no dijo nada sólo agachó la cabeza aceptando su culpa, luego le volví a preguntar:<br />
-&#8221;ahora dime ¿verdad que te estás acostando con Mae?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;sí&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿desde cuándo?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;desde hace un año&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿la obligaste a acostarse contigo?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;no&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿y a Tina?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;tampoco&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;con razón, nunca me dijo nada hasta hace poco, ahora comprendo por qué Mae no tiene novio y todo el tiempo está metida contigo, chamacos hijos de la fregada&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿qué va usted a hacer?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿qué quieres que yo haga?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;nada&#8221;&#8230;</p>
<p>Ahora tenía a mi hijo en mis manos, podía pedirle lo que yo quisiera, si él se negaba yo podía amenazarlo con acusarlos a él y a su hermana de su romance, decidida le dije:<br />
-&#8221;no los voy a acusar con una condición&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿cuál?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;que también te acuestes conmigo&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿qué?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;que también me hagas el amor a mí&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¡mamá!&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿por qué te sorprendes?, ¿acaso no te acostaste con tus hermanas?, ¿acaso yo no soy mujer? ¿acaso no te gusto?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;sí pero&#8230;&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿pero qué?&#8221;&#8230;</p>
<p>Antes de que él respondiera me despojé de mi bata y ante los ojos de mi hijo quedé como Dios me trajo al mundo&#8230;¡desnuda!, mi hijo se me quedó mirando, su naturaleza emergió y noté como su miembro iba creciendo aceleradamente, yo le volví a preguntar acariciando mis tetas:<br />
-&#8221;¿entonces aceptas o no?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;está bien,sí&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;acércate&#8221;&#8230;</p>
<p>Se acercó a mí e inmediatamente vi el tremendo bulto que su verga hacía entre sus pantalones, se lo desabroché y le dije que se los quitara, él obedeció y también se quitó la playera, quedó desnudo frente a mí, su inmensa verga apuntaba hacia mi cara, le dije que se subiera a la cama y lo hizo, luego tomçe su verga entre mis manos, mis dos manos no eran suficientes para agarrarla toda ¡¡era enorme!!, no dije nada sólo la acaricié, era hermosa, llena de venas, esa verga que había desflorado las vaginas de mis hijas, esa verga que ahora era de Mae y que ahora sería para mí, yo la acariciaba desde la base hasta la punta, luego le dije&#8230;<br />
-&#8221;acuéstate&#8221;&#8230;</p>
<p>Ya acostado comencé a lamerle el pito de arriba a abajo, se lo empecé a mamar como seguramente nadie se lo había mamado antes, si acaso Mae lo habìa hecho pero nada comparado conmigo, le succionaba la verga como si quisiera sacarle toda la leche que él traía en esos momentos, mi hijo sólo se agarraba de la cama ante tal placer, sentía que iba a &#8220;venirse&#8221; en mi boca, continué chupándosela sin parar, ya tenía roja la verga de tanta fricción sin embargo el placer que sentía no se comparaba con nada hasta ese momento, yo metía sus huevos en mi boca, me tragaba su verga, lo hacía como una puta profesional, me di cuenta que mi hijo estaba a punto de &#8220;venirse&#8221; y le dije&#8230;<br />
-&#8221;¿te quiere salir verdad?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;sí&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;cuando sientas que ya &#8220;venga&#8221; me dices para parar&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;aja&#8221;&#8230;</p>
<p>Todavía le mamé la verga unos instantes más hasta que me dijo:<br />
-&#8221;ya mamá, ya me quiere salir&#8221;&#8230;</p>
<p>Dejé de chuparle y me acosté junto a él, luego le dije:<br />
-&#8221;ahora chúpame tú&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;pero&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;no me digas que no te gusta&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;es que casi no lo he hecho&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿ni a tu hermana?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;casì no&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿por qué?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;porque una vez que se la chupé me dio tos y desde entonces ya no lo hago&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;a lo mejor estaba sucìa, pero yo estoy limpiecita y no te va a pasar nada, anda chupa&#8221;&#8230;</p>
<p>Abrí mis piernas y acercó sus labios a mis gruesos &#8220;labios vaginales&#8221;, comenzó a lamer mi &#8220;panocha&#8221;, su lengua surcaba mi cerrada &#8220;rajada&#8221;, supongo que mi &#8220;concha&#8221; no le sabía mal, al contrario él disfrutaba chupándola, con mis manos guiaba sus lamidas, al tocar su lengua mi clítoris yo apretaba su cabeza contra mi &#8220;concha&#8221;, le decía que chupara y estirara mis labios menores, él me los jalaba como si fueran una liga, metía su lengua hasta donde esta llegara, mi &#8220;panocha&#8221; es grande, seguramente nada que ver con la &#8220;conchita&#8221; de su hermana, la &#8220;concha&#8221; de Mae debía ser mucho más chica y ajustada, mi &#8220;concha&#8221; es ancha, grande, consecuencia de tantos hijos que me salieron por ahí&#8230;</p>
<p>Él continuaba chupando mi &#8220;panocha&#8221;, esperaba que yo le dijera ¡¡ya cógeme!!&#8230; él mamaba y chupaba, succionaba y estiraba mis &#8220;labios menores&#8221;, y de tanto sexo oral que me hizo mi amado hijo me provocó el orgasmo que tanto habìa esperado por tantos y tantos años, quedé exhausta, cansada, agotada pero no vencida, apenas me recuperé y viendo el &#8220;mástil&#8221; de mi hijo en todo su esplendor le dije:<br />
-&#8221;ahora si cógeme mi amor&#8221;&#8230;</p>
<p>Abrí mis piernas y lo recibí entre ellas, su verga buscó su destino y lo encontró, le fue fácil penetrarme, su verga se perdió completamente en mi vagina, yo lo agaarré para que no me la sacara&#8230;<br />
-&#8221;espérate&#8221;&#8230; le dije, -&#8221;déjala ahí, déjame sentirla aahhh aahhh&#8221;&#8230;</p>
<p>su verga palpitaba en mi interior, él quería sacármela y metérmela sin cesar, luego de unos momentos le dije:<br />
-&#8221;ahora sí, muévete&#8221;&#8230;<br />
comenzó el mete-saca continuo, yo gozaba cada vez que él me embestía y me llegaba hasta el fondo de mi &#8220;panocha&#8221;, yo sólo gemía y decía:<br />
-&#8221;aahhh aahhh, sí así, cógeme cógeme, aahhh aahhh&#8221;&#8230;</p>
<p>Él entraba y salía de mi vagina, su verga abría y penetraba materialmente mi &#8220;concha&#8221;, mi &#8220;concha&#8221; que no había sido tocada por años por un macho, yo gozaba con el pito de mi hijo, estábamos embarradísimos de tantos jugos, yo sentía &#8220;venirme&#8221; mientrás él gozaba metiéndome su verga, luego me provocó otro orgasmo&#8230;<br />
-&#8221;sí sí, más más, cógeme cógeme, cógeme, hazme tuya hazme tuya aahhh aahhh aahhh&#8221;&#8230;<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<br />
Evitando eyacular y echar a perder el momento se salió de mí, su verga estaba al máximo, un poco más y hubiera &#8220;explotado&#8221; dentro de mí, yo estaba rendida de placer, pero él no me iba a dejar así, habiendo pasado el momento de querer eyacular volvió a la carga y me puso en cuatro patas, separó mis piernas y agarrándome por el culo volvió a penetrar mi &#8220;concha&#8221;, me montó cual perro monta a su perra, hubiese querido que mi hijo me abotonara y quedarme pegada a él como lo hacen los perros pero, eso era imposible, me hundió cientos de veces su verga, yo estaba vencida, 2 orgasmos más fueron suficientes para quedar a merced de mi hijo&#8230;</p>
<p>Mi hijo me cogía como a una puta, luego de varios minutos así&#8230; sentí que él estaba a punto de &#8220;explotar&#8221;, mi hijo ya no iba a poder impedir que su torrente de &#8220;leche&#8221; me invadiera, me volteó y quedé boca arriba, él sólo me miraba, separó mis piernas y las colocó en sus brazos, luego su verga buscó mi mojada &#8220;panocha&#8221; y la penetró hasta el fondo, su verga y mi vagina estaban unidas, eran una sola, su exceso de vellos contrastaban con los pocos pelos que yo tenía, me tenía bien prensada, mis ojos se perdieron en el infinito, mi hijo se me fue encima materialmente, mis piernas casi rozaban mi cabeza, me tenía como a su hermana, me tenía como muchas veces había soñado&#8230; totalmente doblada, completamente penetrada, ya no dije nada, sólo abrí la boca como diciéndole:<br />
-&#8221;métemela, métemela mi amor, métemela toda&#8221;&#8230;</p>
<p>Él entraba y salía de mi maltrecha vagina, su verga estaba a punto de &#8220;explotar&#8221;, mi vagina estaba calientísima lista para recibir todo el semen de mi amado hjio, luego de varios minutos más cogiéndome como a una perra ya no aguantó más y me dijo:<br />
-&#8221;¿se lo echo?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;échamelo mi amor, échamelo todo, quiero sentir tu leche caliente dentro de mí&#8221;&#8230;</p>
<p>Me embistió salvajemente, no le importo que yo fuera quien le dio la vida, cinco, diez, veinte, mil veces tal vez me embistió, sentí como su &#8220;leche&#8221; llenaba mi vagina, eyaculó completamente dentro de mí, todo el ímpetu de sus 18 años quedaron dentro de mí, cuando terminó se recostó sobre mi pecho y acarició mis senos, esos senos que él habìa olvidado tocar por el afán de hacerme suya, su verga continuaba dentro de mí, sentí como mi vagina se contraía, era como si esta jalara la verga de mi hijo hacía adentro, luego de un rato así se salió de mí y nos abrazamos, habíamos pasado una noche increible, una noche inolvidable&#8230;</p>
<p>luego de tan fogoso encuentro con mi hijo le pregunté:<br />
-&#8221;¿te gustó?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;sí, ¿y a usted?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;también&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿con quién aprendiste?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿con quién aprendí qué?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;a hacer lo que hicimos&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;ah, con mi tía Lupe, con Mary&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿con tía Lupe y Mary?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;sí&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿desde cuándo?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;desde hace&#8230; 5 años&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;con razón ya tienes &#8220;experiencia&#8221;, ¿y con quién más haz tenido relaciones?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;con Tina, con Mae y como con 4 o 5 novias&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;canijo, bien que ya tienes camino recorrido&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;aja, y ahora con usted&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿vas a seguir cogiéndote a Mae?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;sí&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿no la vas a dejar por mì?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;no&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿por qué?&#8221;<br />
-&#8221;porque la quiero mamá, porque me gusta, ademàs tengo suficiente para las dos&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;canijo, ¿le vas a decir lo nuestro?&#8230;<br />
-&#8221;no&#8221;&#8230;<br />
- bueno, este va a ser nuestro secreto pero, vamos a recuperarnos porque todavía quiero más&#8221;&#8230;</p>
<p>Y habiéndonos recuperados del primer encuentro sexual mi hijo y yo volvimos a coger, volvimos a entregarnos al amor, cogimos como nunca, lo cabalgué al derecho y al revés, lo cabalgué como mi hija según él no lo hacía, me provocó orgasmos intensos, eyaculó en mì como seguramente no lo hacía en su hermana Mae, estuvimos amándonos hasta el amanecer, y así inciamos un romance que duró entre 8 o 9 años, romance del cual nació un niño el primer año de nuestra relaciones&#8230;</p>
<p>en fin, lo que vivimos con mi hijo jamás lo olvidaremos, tenemos a alguien que nos recuerda permanentemente esa relación, Mae no sabe que ambas fuimos del mismo hombre, que en el mismo tiempo en que su hermano se la follaba a ella me cogía tambiín a mí, tal vez algún día se lo diga para liberarme y no llevarme ese secreto a la tumba. </p>
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		<title>La herencia</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Jan 2010 11:22:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi nombre es Elena, tengo casi cuarenta años y estoy separada desde hace quince, en realidad me separé a los cinco años de casarme. Cosas de el alcohol y los gritos. Desde que me separé volví a vivir con mis padres hasta que cuando tenía treinta mi madre se murió y yo vivo con mi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi nombre es Elena, tengo casi cuarenta años y estoy separada desde hace quince, en realidad me separé a los cinco años de casarme.  Cosas de el alcohol y los gritos.</p>
<p>Desde que me separé volví a vivir con mis padres  hasta que cuando tenía treinta mi madre se murió y yo vivo con mi padre. Somos cuatro hermanos y todos están casados  y viven lejos en otros países o ciudades. Mi padre  es  un hombre adinerado pero muy tacaño por lo que mis hermanos no le visitan mucho.<br />
Mi padre aun es relativamente joven, no ya tanto en edad que cumple los setenta como en su estado que se conserva muy bien. Tal vez demasiado bien.</p>
<p>Hace cosa de dos años  una noche después de cenar, estábamos sentaos en la cocina tomando un café  y se me ocurrió  preguntarle por su testamento, le pregunté si había hecho algo y me respondió que total para lo que había, no le parecía importante. Pensé que con eso daba por concluida la conversación cuando de pronto  me miró  y me  dijo ¿estás preocupada? Yo me puse colorada  y le dije que no, que sólo  era por hablar. Mi padre se levantó y fue a su habitación después de decirme que esperara un momento. Vino  con una carpeta, se sentó frente a mí  y comenzó a abrirla, me fue mostrando extractos de cuentas y las cantidades acumuladas a lo largo de su vida más lo que ya había recibido de herencia de sus antepasados, suponía una cifra mareante que ni  yo ni mis hermanos podíamos imaginar.<br />
<span id="more-290"></span><br />
Yo observaba  todo eso  tratando de disimular la impresión que me estaba dando, mi padre estaba muy serio y me iba danto una explicación muy detallada de todo.</p>
<p>Se me ocurrió preguntarle  por la razón de su forma austera de vivir, cuando todo ese dinero le podía haber permitido vivir siete vidas a cuerpo de rey. Mi padre me quedó mirando  y me dijo  que su vida  había sido feliz con mi madre y que tardó un tiempo en reponerse del palo que supuso para él su desaparición. Que después mi regreso a casa  y un poco la postura de mis hermanos  le había hecho  tomar una decisión que fue posponiendo por falta de ánimos y por mí.</p>
<p>Se levantó y se fue a guardar su tesoro mientras yo me quedé con ganas de conocer su decisión. No había por mi parte ningún temos, las cantidades eran tan absolutamente sorprendentes, que aun repartidas  como fuera con mis hermanos, la parte que me correspondería, sería más que suficiente para permitirme un futuro más que desahogado.</p>
<p>Mi padre  volvió y se sentó de nuevo a mi lado, yo ardía de deseo por saber más cosas y él comenzó a hablar:  Verás, me dijo,  Mi salud es francamente buena, recientemente me hice un chequeo general  y  me encuentro bien, por lo que había decidido, vivir mis últimos años a  tope. Pensé en encontrar una mujer que fuera  para mí como fue tu madre, que me hiciera disfrutar  el resto de mi vida, sin hacerse ninguna pregunta,  que se quedará con todo ya que tus hermanos no se preocupan de mí  para  nada  ni lo hicieron de tu madre. </p>
<p>Me asusté  y le pregunté ¿pero tienes a alguien? No, esta es la parte más interesante y no  sé si quiero contártela o prefiero dejar que pase el tiempo, se que para  tí, puede resultar muy dura y no  quiero perder a mi hija.  Ni podía imaginar de que se trataba, cual era aquel secreto  tan grave de mi padre y que no se atrevía a compartir conmigo.</p>
<p>Le dije, pero tú puedes contarme lo que quieras y sabes que jamás saldrá de mí. Me respondió tal vez esto  no, tal vez esto nunca quieras saberlo. En ese momento, comenzaron a desfilar por mi mente todas las posibilidades ¿Tendría otra familia? ¿Alguna o algún amante? Habría algún negocio oscuro de donde había salido tantísimo dinero? Todas eran preguntas  que se iban acumulando pero que no me atrevía a formularle.</p>
<p>Mi padre  al ver mi inquietud, me insistió en la posibilidad de que lo que podía contarme fuera  muy sorprendente y desagradable para mí.  Yo le dije que estaba dispuesta para escuchar lo que fuera   y  que nada me molestaría, si él quería decírmelo  que lo hiciera y  entre los dos podríamos llevar mejor su secreto.<br />
Bien, dijo mi padre   pues allá va: Verás  hace más de veinte años me enamore locamente de una mujer, lo miré sorprendida, ya que me había dicho  que no había nadie) continuó, cada día se hacía insoportable para mí, mi amor era tan grande que  tu madre  lo notó y lo hablamos, tu madre ya estaba enferma y me pidió  que no hiciera nada en el tiempo que le quedaba de vida. Yo le prometí callar  y no decir nada, ni hacer nada, hasta que se murió, después las cosas se precipitaron y comenzó mi miedo a la soledad y todos estos años  permanecí callado. ¿Pero quien es ella? Mi padre, bajo la vista, se quedó en silencio unos  segundos que me parecieron eternos  y de pronto me dijo: Tu, esa mujer eres tú, casi me da un patatús, no podía creerme lo que estaba oyendo, mi padre  había estado  veinte años enamorado de mí  y mi madre lo sabía. Me dieron deseos de pegarle, de arañarle  de matarlo pero me quedé pálida en silencio esperando más.</p>
<p>Bueno, ahora ya sabes la razón por la que no hice nada, tenía en mi casa  todo lo que me importaba en la vida  y  no iba a buscarlo fuera. En un momento, pensé en la posibilidad de irme muy lejos, de alejarme de ti para  siempre   pero no tuve fuerzas para hacerlo. Me había conformado con la imposibilidad  y prefería vivir contigo   sin contarte nunca nada que alejarme de ti. Cuando te casaste, lo pasé muy mal el tiempo que duró tu matrimonio  y cuando volviste a casa  era como si fuera el destino. Lo miraba con incredulidad, toda mi  vida con mi padre iba pasando en imágenes por mi mente. Por fin le dije: pero es algo enfermizo, ruin, ¿Cómo te pudiste enamorar de tu propia hija? ¿De tu propia sangre? Tú no eres de mi sangre, casi me caigo al suelo, ¿Qué estaba diciendo? Sí eres mi hija, ya que siempre te acepté como tal, pero no eres de mi sangre, tu madre  tuvo una historia con otra persona, yo lo supe siempre, ella me pidió perdón y me contó la verdad y yo la perdoné y te acepté como una hija más. ¿Y quién es mi padre?  Tu padre se fue  para América antes de que tu nacieras, y murió allí de un accidente.</p>
<p>No podía creerme nada de aquello, todo me parecía imposible, los días iban pasando  y apenas hablábamos en casa; yo no me atrevía a mirarle a los ojos, de repente, me daba como vergüenza, al vestirme o al sentarme o andar por casa como era normal en mí. Aquel hombre   ya no era mi padre, pensaba que esa persona me deseaba, que durante muchos años  yo había sido el centro de sus sueños, de sus fantasías.  Tenía que acostumbrarme a mi nueva vida, todo me parecía increíble.</p>
<p>Un día, mi padre  me cogió  de la mano y me hizo sentar a  su lado y comenzó a hablar: No podemos seguir así, sin apenas hablarnos,  yo te conté todo  porque suponía que tu eras suficientemente madura para conocer la verdad; no esperaba ni espero nada de ti, pero tampoco puedo perder lo que tenía por haber sido sincero.  Siempre te respeté  y te traté como  una hija y si ahora  se rompió todo entre nosotros prefiero desaparecer, no te preocupes por tu futuro o tu vida ya que quedarás completamente cubierta de todo. Yo no puedo vivir así y más cuando tu conoces la verdad.</p>
<p>Cogí sus manos con las mías y le dije  que no quería que se fuera pero que necesitaba tiempo, tiempo para recuperar mi nueva identidad, tiempo para saber que quería o que esperaba de la vida.  </p>
<p> Mi padre había dejado de ser mi padre, ahora era un hombre, un hombre cariñoso y respetuoso conmigo pero un hombre que siempre me había deseado como  mujer.  Yo me preguntaba  hasta donde aquel hombre  podía tener fantasías conmigo. Tengo que reconocer que mi mundo más íntimo  comenzó a cambiar. Algunas noches encerrada en mi habitación, imaginaba que él venía y me forzaba o simplemente era yo quien le provocaba.</p>
<p>Pasaba el tiempo y ninguno de los dos parecía querer  volver a hablar del tema, mi padre parecía más triste cada vez hasta que un día dijo que se encontraba mal; le pregunté si quería que llamara al médico  y me dijo que no que se iba a acostar un rato  a  ver si le pasaba.</p>
<p>Cuando llegó la hora de la comida, me acerque a su habitación para ver como se encontraba y me dijo que bien, pero  no le apetecía levantarse o comer; le dije que le traería algo y  así  lo hice, le preparé una bandeja  con algo de comida  y  se la llevé. Me senté a su lado, como  esperando a que  comiera algo, lo intentó pero lo separó. Yo le toqué en la frente  por ver si tenía fiebre pero no me pareció; le coloque un poco la ropa y él me cogió la mano y me atrajo hacia la cama. No sabía si resistirme o dejarme ir , así que simplemente  dejé que el me guiara. Quedé recostada a su lado y comenzó a acariciarme el rostro. No puedo decir que me sintiera mal, pero creo que no me hubiera importado. Tenía una edad que ya  no me parecía la ideal para buscarme un trabajo y hacer una nueva vida. Ese hombre era  un hombre cariñoso y muy limpio y para mí la gran solución, al final nadie tenía que saber nada.</p>
<p>Mi padre me acariciaba el pelo y de pronto sus labios se posaron en los míos, era una sensación increíble, se juntaba la visión de mi futuro con mis deseos de mujer  y esa increíble sensación de trasgredir. Me estaba desabrochando la ropa, yo no me atrevía a  hacer nada, pero poco a poco me fui soltando y respondiendo a sus caricias. ¿Qué debería hacer? Responder  a sus caricias y dejarme hacer o tomar iniciativas? Mi cuerpo estaba quedando desnudo a su disposición, me limitaba  a responder a cada caricia,  con besos suaves pero mi parte de mujer  se iba alterando.</p>
<p>Metí mis manos  por debajo de la sabana hasta su pecho y estaba sólo con el  calzoncillo, mis mans le acariciaban el pecho, el abrió mi boca con un beso  increíble y mi  mano bajo a su vientre, mis dedos comenzaron a acariciar hasta que toque su pene,  nadie podía imaginar su edad tocando aquello, estaba duro como  un jovencito. Era mi primera vez  tocando un hombre en muchos años.</p>
<p>Con su mano buscaba mi entrepierna, me acariciaba por encima de las bragas, yo  sabía que ya no había vuelta atrás, me metí a su lado ya desnuda solo con la braguita, me subí  a su cuerpo  y comenzó a acariciarme los pezones como jamás nadie había hecho. Rozaba con su lengua, mordía un poco los pezones  y metía todo lo  que podía de mis tetas en su boca.</p>
<p>El tiempo parecía no contar, estaba saboreando todo mi cuerpo como  si  fuera  un gran banquete que uno no quiere que termine. Yo pasaba mi lengua por sus tetillas, e iba bajando por su cuerpo. Me metí debajo de las sábanas  y bajé sus calzoncillos, su polla estaba durísima  y tiesa, la  acaricie con mis labios, me sentía algo torpe después de tanto tiempo. Tampoco quería que pensara  que era una golfa, pero no podía contenerme, la acaricie con mi lengua, pequeños toques casi  avergonzada, me bajó un poco la cabeza y abrí mi boca, su polla me entró  hasta lo más profundo y cerré un poco mis labios, mojándolo con mi lengua. Era delicioso, sentir toda su virilidad en mi boca. Ya  desinhibida comencé  a lamer con soltura, quería darle todo lo  que él había soñado. Me separó y ahora era el quien con su lengua iba bañando mi cuerpo, con sus dedos separó mis labios vaginales y  con una maestría increíble, me metía su lengua en mi  rajita, era como pequeños sorbos de mi sexo, creía  volverme loca, tanto tiempo de deseo no pude aguantarme y me llegó el primer orgasmo, el lo notó y simplemente apretó su lengua contra mi coño.<br />
Me volvió a acariciar muy suave con su lengua , mientras  yo ensortijaba su pelo. Fue subiendo por mi cuerpo y de nuevo acariciaba mis pezones  que estaban durísimos  de deseo, se metió entre mis piernas y note s polla rozándome, pasé mis manos por su cintura y apreté un poco, era mi invitación a penetrarme y lo hizo, ya lo creo  que lo hizo, era tal mi deseo quenada más meterla, me contraje, quería apretar con mis músculos  vaginales aquella preciosa polla en mi interior, de nuevo sentí como me empapaba el bombeo con fuerza, notaba el calor de su polla dentro de mí  con una sorpresa enorme, era  un gran amante  y de nuevo me corrí como una loba en celo. Al  hacerlo lo abracé con fuerza, el jadeaba y me besaba y de pronto sentí  un gran chorro en mi interior. No habíamos tomado ninguna precaución ni me importó nada en ese momento. Le besaba  llena de pasión , retiré la  ropa de la cama   y con mi lengua iba limpiando su polla, seguía muy firme y no tardó en ofrecerme más, la tenía en mi  boca y la acariciaba con mis labios, pude sentir como  subía su leche, era  como una corriente  viva que iba a llegar a mi boca, pensé en separarme un poco, pero quería hacerle disfrutar  sin límites y sacudió mi boca con un chorro de fuego, que libé  como néctar con mi lengua mientras el quedaba rendido a mis caricias.</p>
<p>El mundo éramos nosotros los dos, nadie podía molestarnos aquella tarde, nuestros cuerpos desnudos, descansaban de aquella dura batalla, mientras nuestras manos  continuaban en caricias  llenas de pasión. Sus dedos pasaban por mi sexo, sin prisas en una caricia constante que me encendía de deseo, no quería forzarle, teníamos todo el tiempo para nosotros pero él no necesitaba hacer esfuerzos, de nuevo su verga estaba como el mástil de un gran velero y yo la acariciaba entre mis dedos. Me empujo con suavidad, yo ni sabía lo que pretendía ya que  no esperaba eso, me dio la vuelta y comenzó a acariciar mis nalgas, nunca nadie me había tocado allí, con uno de sus dedos comenzó a acariciarme el ano, era una increíble sensación cuando  intentó meterlo,  yo estaba algo cortada, sus dedos mojados de mí se iban abriendo paso en mi culito. Se colocó encima  y me rozó con su polla, sabía por lo  que  había leído que me tenía que relajar todo lo posible  y en eso pensaba cuando noté que hacía presión, fue como un puñal que me entraba  desgarrando mi culo, quemándome por dentro, sentí deseos  de pedirle que parara que se saliera pero, el dolor iba remitiendo, el no se movía, solo dejaba que aquello  fuera entrando en mí. Ya no me dolía, era una sensación terrible de posesión, de pertenencia, deseaba que me la metiera más, al mismo tiempo  que la sentía abriéndose paso. Se quedaba quito cada vez que me penetraba un poco más. Después de unos instantes, comenzó a bombear, su mano buscaba mi coño y trataba de acariciarlo, pero yo sentía un enorme placer que me excitaba cada vez más en mi culito. Se movía  y  deseaba ser suya como jamás lo había sido de nadie, estaba bombeando en mi interior, llenándome de él , era como estar a punto de un orgasmo continuamente y  que no podía llegar, era  como esos instantes antes cuando sabes que te vas a correr; se clavó de nuevo en mi interior y noté una increíble sensación cuando  llenó mi culo con su semen. Se fue retirando dejándome completamente  llena de su corrida, me coloco con suavidad  y de nuevo comenzó a lamer mi  chocho, fue un orgasmo seco, duro como una sacudida de todo mi cuerpo, apreté su cabeza contra mí y no pude contener unas lagrimas de enorme placer.</p>
<p>Bueno  desde entonces vivo en un sueño  pero eso ya  no es importante en este relato.</p>
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		<title>Obsesión incestuosa</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Jan 2010 12:09:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi vida es una autentica mierda, vivo en un cuerpo que no me gusta, soy lo que nunca quisiera ser, tengo lo que no deseo y lo que deseo la sociedad me lo prohíbe. Hay montón de cosas que las hago contra mi forma natural de sentir y no es un sentimiento banal, descerebrado e [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi vida es una autentica mierda, vivo en un cuerpo que no me gusta, soy lo que nunca quisiera ser, tengo lo que no deseo  y lo que deseo la sociedad me lo prohíbe. Hay  montón de cosas que las hago contra mi forma natural de sentir y no es  un sentimiento banal, descerebrado  e irreflexivo.</p>
<p>Se que mi pensamiento no está en la línea de lo que la sociedad, mi  sociedad, considera correcto, he visitado psicólogos, psiquiatras y me hablan de mis problemas como  desviaciones de mi conducta o de la conducta normal, ninguno me da soluciones ni es capaz de razonar donde esta mi error, o de cuando  comenzó  mi enfermedad.</p>
<p>Me llamo Simeón, tengo un cargo intermedio en una empresa u buen sueldo, algunos ahorros y vivo con mi  esposa y mi hija. No  soy feliz pero creo que la felicidad es una situación que sólo dura instantes en la vida, que el resto es vivir buscando ese imposible duradero.</p>
<p>Mi vida con mi  mujer es “normal” le tengo cariño, es una buena mujer  y  buena madre, no estoy enamorado de ella pero es que no  creo que se pueda  vivir enamorado de dos mujeres y hace muchos, muchos años que estoy enamorado  de quien según la sociedad  no  debiera.<br />
<span id="more-269"></span></p>
<p>Hoy salí de trabajar más temprano, no  aguantaba más tiempo allí, me vine para casa, necesito verla, se que otro día más me tendré que conformar con mirarla, con adivinar su cuerpo, con imaginar sus fantasías  conmigo  y  ser feliz en mi  mundo de fantasía.</p>
<p>El tráfico estaba tranquilo, aun no es la hora punta y se circula muy bien, no  me gusta conducir, no me gustan las aglomeraciones, ni la gente muy cerca, por eso conducir  así casi en solitario representa un gran placer para mí. Tengo  un coche alemán de tamaño medio, es muy confortable, no suelo escuchar más música que la clásica o  música ambiental muy suave; odio las canciones que hablan de amor, ninguna hablará de mi amor.</p>
<p>Llego a mi casa, no está el auto de mi esposa, respiro  muy tranquilo, cuando ella no está es como si todo el espacio  fuera nuestro, es como  si  la  vida  fuera  igual que en mis sueños. Nadie sale a recibirme, cierro mi coche tranquilamente, cierro el garaje, me recompongo un poco, y comienzo a subir las escaleras. En el garaje, una tabla de surf se mueve al tropezarla, la coloco y me parece percibir su olor, sonrío recordando cuando la fuimos a comprar, era mucho mas alta que ella. Estaba con su pequeño biquini y  ya tenía un esbozo de cuerpo que apuntaba perfecto. Ya marcaba sus curvitas, y dos pechos incipientes, perfectamente formados, turgentes, frescos y deseables. Ese tal vez  fue el primer día que golpeé mis pensamientos, ese fue el primer día de un largo  camino de amor torturado por el miedo.</p>
<p>Subo las escaleras, entro en el salón, no parece haber nadie, mi corazón  comienza a latir mezcla de excitación y miedo a la soledad deseada. Me acerco a la nevera y abro una cerveza. Hay una botella de champan enfriando  y me asaltan un montón de imágenes, ella y yo  desnudos, dos copas de vino  francés y su risa de cascabel, mi coba dejando  caer por su cuello un poco de liquido dorado, de nuevo  sus risas, mi  imaginación, su imagen y mi deseo. Sacudo mi cabeza, bebo un poco de la cerveza y comienzo a subir las escaleras. </p>
<p>Debería salir corriendo a darme un beso, lo  hace siempre  y hoy lo  necesito, oigo la música en su  habitación, no  quiero hacer ruido, su puerta esta entornada pero desde el pasillo  la puedo ver, esta acostada en su cama, tiene un conjunto playero, su cintura al aire  y un pantalón corto. No se mueve, debe estar dormida,  sus piernas perfectamente torneadas y largas, su piel fina y  brillante, siempre está perfectísimamente depilada. Sigo  sus rodillas y  sus muslos, están separados, siento que me oprime entre sus piernas, por una pierna del pantaloncito, me parece adivinar su braguita, es azul, la conozco, conozco toda su ropa interior; lo  que no veo lo puedo imaginar ¿se depilará del todo? Tendrá un dibujito mínimo de vello? ¡Si, seguro que sí! Estaría perfecta y ese olor a limpio  que jamás sentí en otro  ser humano como en ella. Mueve un poco sus piernas, como si estuviera incomoda por mi observación. Noto como su sexo se marca perfectamente, creo volverme loco de deseo.</p>
<p>Estoy muy excitado, mi polla esta durísima, me gustaría tocármela, acariciármela, que ella no despertara    durante un tiempo  y poder acariciarme. Estoy más decidido, parece que duerme profundamente. Veo su  culito, es durísimo, algunas veces cuando me abraza, bajo  mis manos como accidentalmente y la acaricio. Ella se da un poco la vuelta, retrocedo, no  quiero que se asuste o que me vea así. Se pone mirando al techo y su mano derecha está metida en su cintura, es como si quisiera buscar su sexo. Se queda quieta, ¿Se habrá masturbado antes? Estará descansando después de un precioso orgasmo? ¿Pensará en mí alguna vez mientras se acaricia?</p>
<p>Doy dos pasos y me pongo  a su altura, percibo su calor y  su olor, meto mi mano en el bolsillo del pantalón , siento mi pene en mis dedos, con solo acariciarlo  me correría, la salpicaría, su  boca esta un poco abierta, sueño  con mi  polla pintando sus labios; su lengua que acaricia mi glande; estoy a  punto de correrme de placer.</p>
<p>Me agacho, quiero percibir de cerca el olor de su sexo, es dulce, es como  algo que se mete en mi cerebro, es como si lo sintiera en mi lengua; casi puedo tocarla, saco mi lengua un poco y la recorro por el aire; ella parece  como la sintiera, abre mas sus  piernas, su  mano se introduce más por su cintura, se está tocando. Pienso, podía, suavemente con mis dedos acompañarla, pero  ¿se despertará? No  puedo dejar de agarrar mi polla desde el bolsillo, quiero romper el forro  y acariciarme de verdad, se mueve algo  inquieta; contengo la respiración, sigue durmiendo y pienso en sus sueños. ¿Habrá follado  con alguno de esos amigos  imbéciles?¡No, ella no! Es como mi tesoro y será mía, solamente mía y de nadie mas. Siento que  me voy a correr, mi respiración se agita, esta acelerada, no  puedo hacer ruido, la voy a despertar, pero no, ella sigue durmiendo feliz.</p>
<p>Conseguí romper el bolsillo, ahora me acaricio, pienso en su boca, en sus pechos, en su ombligo, en su coñito rasurado, se vuelve a dar la vuelta boca abajo , me voy a correr, su  culo   es precioso, no puedo  aguantarme, veo  mi  polla entrando  y  saliendo  y  a ella pidiéndome mas. Me estremezco, me desparramo, me mancho todo, me corro durante un tiempo  infinito, aguantando mi respiración, siento como el semen resbala por mis piernas. Por fin me atrevo a despertar, salgo caminando para atrás, tengo  que llegar a mi  habitación y ducharme o cambiarme, tengo que ocultar lo  que me pasó.</p>
<p>Me meto en la ducha, ahora mi polla esta suela, esta libre, la acaricio y la aprieto  suavemente, siento deseos de masturbarme aí sin miedo, pero ella  no está  y nada es lo mismo. Salgo de la ducha, me seco, un poco de colonia, me visto, salgo oigo  que  grita Papiiiiiiiii, viene corriendo, se echa en mi cuello, la levanto como siempre, puedo notar su coño contra mi cuerpo. La deseo, la deseo  pero  hoy  aun no es el día; la acaricio, su pelo, la aprieto contra mi cuerpo, sus latidos se confunden con los míos, me besa en el cuello, sus labios los siento en mi polla, me dan escalofríos, acaricia mi cabello y le digo<br />
 Hola mi tesoro.</p>
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		<title>El hermano de mama</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Jan 2010 08:08:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Era un día de esos que no pasa nunca nada, un día gris, oscuro y triste: Yo estaba en casa, tumbada en el sofá leyendo una novela. Mi madre había ido a la aldea y no volvería hasta el lunes. Como era viernes, tenía toda la casa para mi sola. Cuando me quedo en casa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Era un día de esos que no pasa nunca nada, un día gris, oscuro y triste: Yo estaba en casa, tumbada en el sofá leyendo una novela. Mi madre había ido a la aldea  y no volvería hasta el lunes. Como era viernes, tenía toda la casa para mi sola.</p>
<p>Cuando me quedo en casa sola leo, veo la tele o hablo con algún amigo de internet. Pero ese día, no me apetecía ninguna película, estaba tomando un café, fumando un cigarro y con mi libro cuando sonó el timbre del portal. Estuve a punto de no contestar, la verdad es que no quería que nadie me diera la lata. Me decidí y ea mi tío, el hermano menor de mi madre. Es una persona muy simpática, muy agradable y siempre muy cariñoso conmigo. El oír su voz me alegró, como el telefonillo no va muy bien, le abrí el portal para que subiera. Oí el ascensor que subía, estaba realmente contenta de verlo. Él apareció, estaba muy guapo y elegante como siempre.</p>
<p>Casi me lancé a sus brazos muy efusiva, pero era auténtica, mi tío era el favorito de mi familia, siempre me defendía cuando mi madre no me entendía, él siempre estaba de mi lado. </p>
<p>Le invité a pasar, le pregunté si le apetecía un café, me dijo que si lo tenía hecho que sí,<br />
<span id="more-238"></span></p>
<p> ._ Ahora mismo lo acabo de hacer, de hecho me estaba tomando uno</p>
<p>._¿Y tu madre?</p>
<p>._ Se fue a la aldea a casa de mis vuelos (los padres de mi padre)</p>
<p>._vaya, debí haber llamado antes.</p>
<p>:_ ¿Es algo urgente?</p>
<p>,_ No que va, simplemente venía a visitaros.</p>
<p>._ Bueno pues visitas a tu sobrina favorita, ¿no?</p>
<p>Los dos nos reímos. Le serví un café en el salón  y cerré mi libro y comenzamos a hablar, me preguntó por mis estudios y yo le fui contando, el que tiene una vasta cultura, me preguntaba los temas que tratábamos y me hacia alguna anotación de lo que consideraba importante.</p>
<p>Después me preguntó  que tal de amores y le dije que nada, que los chicos de mi edad me parecían muy torpes y sosos y que prefería estar sola que perdiendo el tiempo con alguien que me atrofiara la poca inteligencia que me quedaba. De nuevo risas y me dijo que era terrible que pobre del hombre que me tocara en suerte.</p>
<p>._ Bueno tan mal no estoy ¿no? – de nuevo nos echamos a reir, el me dijo que no, que nada mal, que cada día era mas hermosa.</p>
<p>._ ¿Y tu tío, cuando te vas a casar?</p>
<p>._ Cuando tu seas un poco más mayor, me dijo con gracia, me sentí muy alagada y le dije ._ Claro, es lo que te decía, ¿Cómo me vana gustar los chicos de mi edad? De nuevo risas y ._ Si conociera una chica como tú, me casaría mañana, pero no las hay, la mayoría de las mujeres (perdóname) son tontas y a las dos horas te aburres con ellas.</p>
<p>Yo muy picante le solté._ ¿Dos horas nada mas? Y de nuevo esas risas de complicidad que los demás de la familia nunca entendían. Mi tío y yo apenas necesitábamos las palabras pare entendernos y los otros pensaban que éramos algo idiotas._ ¿ Y Pilar?</p>
<p>._ Ya no salimos hace tiempo, lo dejamos, ella quería casarse y yo no pienso en eso ._ ¿Por alguna razón? . _ por ti ya te dije, estoy esperándote. </p>
<p>Me pareció tan dulce que me acerque para abrazarlo y darle un beso. Le rodee el cuello con mis brazos y el hizo lo mismo, cuando le fui a besar el también lo hizo ¡Caray si lo hizo! Nuestros labios chocaron y  no se apartó, todo lo contrario, me agarró mejor y me besó como besa un hombre que desea.</p>
<p>Me puse muy nerviosa, no sabía que hacer o que decir, el se levantó y dijo,._ mejor me voy, ya vendré otro día</p>
<p>No podía creerme mi respuesta, pero estaba escuchándola, estaba saliendo de mis labios.</p>
<p>._ Te podías quedar y cenar conmigo, preparo algo rápido y cenamos juntos.</p>
<p>._ Bueno, si me dejas ayudarte.   _Ya estaba arrepentida de mis palabras, pero ya no había vuelta atrás, después del beso  mi invitación sonaba a quédate que  quiero más. La verdad es que no pensaba en eso, algo dentro de mí  me gritaba que no lo dejara marchar pero era mi tío.</p>
<p>Preparamos algo de la nevera, con un poco de vino y lo pusimos en el salón con un mantelito en la mesa del centro. Estar con el hombre de mis sueños, los dos solos en casa, con la seguridad de que nadie nos iba a molestar me hacía sentirme mujer, mujer ya que quien estaba conmigo no era mi pariente, era mi hombre, el hombre de mi fantasía.</p>
<p>La velada iba transcurriendo entre miradas furtivas, deseo contenido y risas de felicidad. Pero volvimos a los temas del alma, al amor, a los sentimientos, a mi forma de ser mujer a como compatibilizaba esa parte de mí, con mis pocos años y los menos que tenía la mayoría de gente de mi edad.</p>
<p>Sus palabras arañaban en esa parte oculta que nunca queremos mostrar, la perdida de mi padre, la soledad con mi madre y el amor perdido antes de aparecer: Ningún chico me había hecho sentir, no negaba ese acceso a mí por principios, simplemente era una constante decepción de semejantes.</p>
<p>Me emocionó cuando me contó que el también había desechado  la esperanza de amar, que se había esfumado con relaciones que no llenaban, amores que no duraban más que unos cuantos suspiros y me emocioné, mientras el me iba mostrando su alma desnuda mis ojos se llenaban de lágrimas. Se acerco a mí y me tomó en sus brazos, me volvió a besar y yo necesitaba entregarle toda aquella pasión. Devolví cada uno de sus besos con el interés de mi deseo que se iba acrecentando en esa sensación de aislamiento del mundo. El nuevo mundo lo formábamos para siempre, para todo el tiempo que durara la eternidad el y yo. Lágrimas y besos se confundían en un sabor salado en mis labios y en enormes latidos de mi corazón. Estaba abrazada a él, le apretaba fuerte contra mí, mis labios le buscaban en el único lenguaje de los besos y el deseo.</p>
<p>Ya los besos traspasaban  nuestros labios, su lengua era un falo que penetraba mi boca en una copula de fuego; sus manos acariciaban mi cuerpo con tanta suavidad como deseo, con tanta fuerza como amor y otra vez mi parte de mujer se había hecho suya. Besé su cuello y su pecho y cada beso me llevaba mas al abismo del  deseo irrefrenable. Me saco la chaqueta del pijama y sus labios se adueñaron de mi pecho, mi pecho  ya formado de mujer incipiente, de regalo al placer.</p>
<p>No podía contenerme, en sus brazos, sentía esa virilidad que mojaba mi sexo, quería pertenecerle, ser su amante, su  gata en celo, su puta de placer. Nos revolcamos en el sofá en el suelo  y en la cama y tal vez  en el paraíso  ya que perdí la consciencia de lo real. Nuestros cuerpos desnudos, formaron un todo de concupiscencia salvaje. Su lengua iba llenando mi boca, saciaba mis pechos, alteraba mis pezones, bajaba por mi cuerpo hasta lo más profundo de mi virginidad y me bañaba  en su ardor.</p>
<p>Separó mis piernas y note esa flecha de fuego clavándose en mis entrañas y me sentí suya, me sentí nacida para él que encajaba perfectamente en mi  cuerpo. Nuestro  deseo se aferraba a una danza mágica y se broto dentro de mí, abriéndome las esclusas de ímpetu, le abracé y le entregue mi alma para siempre.<br />
Pasamos todo el fin de semana juntos y el fue llenando todo mi cuerpo atiborrándolo de la realización de  mis eternas fantasías.</p>
<p> Cuando se fue, apenas podía caminar, me miré en el espejo y mis ojos habían cambiado, ahora estaban llenos de una luz especial que él me había dejado.</p>
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		<title>Incesto en el frío</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Jan 2010 02:54:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>El invierno es muy traicionero, bueno tal vez somos las personas las que nos retorcemos  tratando de encontrar disculpas que nadie nos pide, nadie más que nuestra conciencia que es la víctima de una  determinada educación. Como a  mi  hacer un relato de mi conciencia o mi educación me sería muy difícil y  más para este blog; dejarme  que os cuente un relato sobre lo crudo que puede ser el invierno.</p>
<p>Tengo pocos años, tan pocos que  os lo dejo a vuestra imaginación ya que os puede dar una pista el propio relato y mi edad importa poco.</p>
<p>Vivo en una zona del campo muy fría del norte de España.  Antes todos los años  hacíamos un esfuerzo en casa para comprar el gasoil de nuestra calefacción, una herencia que nos dejó mi padre a mi madre y a mí.  Ahora mi padre no está  y este año fue imposible llenar el depósito. La crisis tiene estas cosas  y la nuestra  es muy aguda.</p>
<p>Intentamos combatir el frío con un brasero en la cocina, pero tenemos miedo a quedarnos dormidos con él, así que en la noche lo apagamos y para no morirnos helados ponemos más mantas en la cama. No logramos sacarnos el frío de encima, así que acordamos mama y yo dormir juntos, siempre nos daríamos más calor.<br />
Por las noches, nos metemos en la cama y nos abrazamos y conseguimos dormirnos sin despertar helados.<br />
Los primeros días las cosas iban de forma normal, mi madre es una mujer joven  tiene treintaicuatro años, a mi me tuvo muy jovencita así que no nos llevamos  muchísimo tiempo. Cuando vamos para la cama, nos ponemos unos pijamas de algodón, nos abrazamos  y poco a poco vamos entrando en calor.<br />
<span id="more-236"></span></p>
<p>Como decía, los primeros días fueron normales, pero con el tiempo para mí resultaba difícil, yo tengo la costumbre de masturbarme en la cama, por el día con el trabajo de la granja y el frío la verdad es que ni me acordaba y en las noches estaba mama.</p>
<p>Un noche, mama se había dormido y yo aun estaba despierto, no lograba conciliar el sueño y estaba pensando en ir al baño y darme una alegría pero hacía tanto frío que la idea de levantarme  era menos tentadora.  De pronto aun con mis ojos abiertos, note que mama me ponía un brazo encima, no le di importancia y me acurruqué mas en ella; pasaron unos minutos y de ponto noté que su mano me estaba acariciando por encima del pijama; me quise separar un poco, pensaba que estaría dormida pero ya no había más espacio. Ahora mi madre, movía sus dedos y me tocaba en la pinga; no pude evitar empalmarme, que corte si se despertaba, lo mejor era hacerme el dormido también, así si se despertaba, pensaría que yo dormía pero que no me daba cuenta de nada. </p>
<p>Ella se animaba más cada vez, ya tenía en sus dedos  mi polla que dura le permitía acariciarla. La había cogido de una forma rara, ya que no era con la mano, lo hacía con la punta de los dedos por encima del pantalón, pero separaba mi prepucio, me descabezaba la polla y en pequeños movimientos  me estaba poniendo  a tope. Yo ni respiraba, pero cada vez estaba más tieso, no sabía que hacer, como librarme si yo no quería; me estaba encantando, pero no tanto como para correrme, además  no quería correrme así y ponerme perdido o despertarla a ella con su mano mojada por mi leche.</p>
<p>Un nuevo movimiento y sacó la mano, pensé que se acababa  mi tormento de placer , pero dos minutos después, la metía por mi cintura, apenas podía llegar, metí un poco la barriguita, y despacito me subí  poniéndome algo más de lado para que pudiera alcanzarla. </p>
<p>Mi polla estaba ya  a punto de explotar, tenía una erección enorme y ahora era su mano  la que me acariciaba un rato y como si notara cuando me iba a correr, me tocaba en los testículos y de nuevo volvía a mi polla.</p>
<p>Con un poco de miedo, eché mi mano para atrás y alcancé su muslo, la fui subiendo poco a poco hasta ponerla en la altura de su coño, y comencé a acariciarla muy despacito  con un dedo, buscando su rajita por encima de la ropa. La posición no era muy cómoda y cuando yo tenía su coñito más centrado y notaba su humedad, ella paraba un poco como si no pudiera atenderme.</p>
<p>Cada vez estaba más seguro de que no  podía hacer todo eso estando dormida, pero acepté que lo estaba, me puse mirando al techo para permitirle más y mejor y ella, continuó sus caricias con una maestría de madre. Yo cambié de mano, ahora con la derecha la podía acariciar mejor. Mi dedo seguía buscando su raja y ya notaba mojadito su pijama, extendí la mano e intenté agarrarle el coño, todo esto aun por encima de la ropa. Ella adaptó mejor su cuerpo para que pudiera acariciarla mejor pero yo aun no conforme, seguí como ella y metí mi mano por su cintura, cuando quise meterla por debajo de su braga, el elástico me hacía estar muy forzado. Desesperado acariciaba por encima de la braga pero tenía mucho vello y  apenas notaba la sensibilidad en mis dedos.</p>
<p>Ella me tiró por el pijama y el calzoncillo para abajo en las piernas, y ahora me tenía totalmente con la polla a su disposición. Yo no pude aguantar más y haciendo un esfuerzo, logre meterle la mano por debajo de la braga, pero estaba muy incomodo  así que intenté bajarle la ropa, pero ella estaba apoyada en la pierna y no podía. Después de forzar un rato, ella levantó su cadera  y baje su ropa hasta sus muslos. Tenía un conejo precioso, mucho vello rizado  y algo duro, mis dedos buscaban la humedad y el calor.  Yo no sabía nada de mujeres, una vez había ido a la ciudad a  putas con un vecino y esa era toda mi experiencia, además de lo que podía ver en alguna película de la tele. Metía mis dedos en su chocho, e intentaba follarla con ellos. Ella me cogió la mano, y colocó mi dedo en su clítoris y me movió la mano indicándome como quería las caricias. Aprendí muy rápido, cuando lo hacía bien  ella se movía tratando de conducirme y si me salía del sitio, me llevaba la mano  o el dedo al punto exacto.</p>
<p>De pronto levantó un poco la ropa y se metió debajo, yo no sabía que pasaba, hasta que note sus labios y su lengua en mi polla. Me estaba haciendo una mamada, la primera de mi vida, algo que había imaginado en mis masturbaciones, pero que  no sabía como se sentía. Juro que se siente y mucho, la mojaba con saliva y la metía en su boca. Yo de vez en cuando sólo tocaba su sexo, pero no podía apenas moverme de tanto placer.</p>
<p>Ya no pude más y puse una pierna encima de ella, al ver que ella se ponía más mirando al techo, me subí a ella; cogí la polla con mi mano  y la llevé a su coño. Sus pelos pe rozaban  pero  la metí con facilidad y casi me corro. Tuve que respirar fuerte, traté de pensar  en otra cosa para no irme y conseguí empujar un poco más. Mi madre me subió el jersey del pijama y comenzó a besarme en el pecho, yo me movía cada vez más fuerte, tratando de meterle más, hasta el fondo y note como se estremecía, aquello me hizo pensar  que era un orgasmo de mujer, quería dejarla satisfecha, la agarre por la cintura, apreté con fuerza y ella se sacó la ropa, tenía delante de mi boca sus tetas, eran grandes con unos pezones muy de punta. No sabía como hacerlo, las recorría con mi lengua y agarraba su pezón como si fuera a mamar. Los dos estábamos sudando, había un olor humano propio de personas como nosotros que trabajamos y vivimos del campo. Mi polla entraba y salía, ella me agarraba las piernas con los pies, yo no podía más , ella se  volvía a correr  y yo me quise separar, no fuera a ocurrir algo grave. Al salirme me corrí todo en sus muslos y dejé caer el peso de mi cuerpo sobre ella.</p>
<p>Mamá me acarició el pelo, no dijo nada y yo había vivido el momento más increíble de toda mi vida. No nos dijimos nada, de nuevo ella me acariciaba con su mano, tocándome la polla suavemente. Con discreción me limpié un poco con la sábana y de nuevo separé sus piernas. Yo estaba otra vez como mi burro, se la fui metiendo muy despacito y ella iba moviéndose muy lentamente como queriendo saborear cada envestida mía. Comenzó a gemir y otra vez se corrió apretándome por la cintura como pidiéndome que me corriera dentro. Aguanté unos segundos. Mama me fue aflojando y me hizo darme la vuelta. Otra vez metió su cabeza debajo de la ropa y lamía mi polla como queriendo limpiarla. Yo quería más y le apreté la cabeza, pareció entenderlo y la metió en su boca, no puedo contar con palabras tanta delicia, note como la leche llegaba, no sabía que hacer y ella me obligo a no salirme y me corrí en su boca  mientras ella apretaba con los labios y aflojaba tragándose toda mi leche.</p>
<p>El frío se terminó en nuestra casa, cada día a cualquier hora nos metemos en la cama o donde coincide y follamos hasta quedar extenuados.</p>
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		<title>Las hijas de mi mujer</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Jan 2010 02:24:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Nuestro matrimonio iba mal, cada día las discusiones eran más frecuentes, las caras largas de todos para todos, el sin amor permanente y el aburrimiento. Yo sabía que nuestra pareja se rompía, juntos formábamos un buen equipo: Mi esposo se encargaba del negocio, las niñas eran buenas estudiantes y además ayudaban un poco a mi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nuestro matrimonio iba mal, cada día las discusiones eran más frecuentes, las caras largas de todos para todos, el sin amor permanente y el aburrimiento.</p>
<p>Yo sabía que nuestra pareja se rompía,  juntos formábamos  un buen equipo: Mi esposo se encargaba del negocio, las niñas eran buenas estudiantes y además ayudaban un poco a mi esposo y yo me encargaba de la casa.</p>
<p>Todo  había funcionado perfectamente pero comenzó a cambiar, mi esposo que era muy activo sexualmente, se estaba alejando de mí. Yo pensé en mi imagen, si me había descuidado y no era así, me mantenía en un peso aceptable, cuidaba siempre de estar  lo más bonita que podía ya que estaba muy enamorada de mi marido pero nada funcionaba. Nuestro sexo se había hecho monótono y aburrido.  Los dos intentamos darnos todo tipo de placer sin limitaciones, compartíamos algunas fantasías pero yo notaba que él tenía otras  que no se atrevía a contarme.<br />
<span id="more-230"></span></p>
<p>Durante un tiempo pensé en darle  u poco de celos, me arreglaba aun más, algunas veces no estaba en casa cuando llegaba o  una amiga me llamaba por teléfono y en vez de hablar delante de todos como  hacía siempre  me retiraba   a otro lugar para hablar tranquila o  poniendo una voz de misterio.  Todo eso no importó demasiado a mi marido así que un día decidí tomar el toro por los cuernos  y preguntarle que le pasaba.</p>
<p>El me dijo que eran cosas de su trabajo, pero yo sabía por las niñas que todo en la empresa funcionaba mejor que bien, así que le insistí, mientras me mostraba muy cariñosa con el. Le estaba acariciando los testículos y el pene con mi mano, mientras besaba dulcemente sus labios. Para provocarlo un poco, le pregunté si le gustaría tener un intercambio sexual con nuestros amigos Marta y Juan, él reaccionó ante esa propuesta  pero me dijo  , ¿tú estas loca? Yo  con el afán de estimularlo más  le conté que un día  me lo había insinuado, un poco de bromas, me dijo que tu estabas muy bueno  y  que no le importaría cambiar de cama una noche  y que a juan también le gustaba yo.  Eso hizo  que mi esposo se pusiera como  una moto. Yo levanté la ropa de la cama, me senté en sus piernas y cogí su polla y me propuse hacerle la mejor mamada de mi vida.</p>
<p>En plena mamada, me separo suavemente  y me atrajo  a sus brazos, apoyé mi cabeza en su  hombro y me dijo: Me prometes que diga lo que diga, no te vas a enfadar conmigo, que lo vas a tomar como una de nuestras fantasías y lo vas a olvidar, sea lo que sea  y más aun si te molesta mucho.</p>
<p>._ Si, respondí con amor._ siempre compartimos estas cosas los dos.</p>
<p>._ Me gustaría que nos lo montáramos con las niñas, tú, yo y ellas.</p>
<p>._Me reí  un poco forzada, pero ya la situación  estaba ardiendo en mi cabeza. Mis hijas se habían convertido en dos hermosas mujercitas muy  apetecibles. Mi marido no era su padre y eso haría que fuera menos traumático, pero claro tendrían que querer ellas,   y si tenía que ser con alguien  mejor que quedara en casa entre nosotros. ¿Y yo? Como iba a participar yo de aquello, con mis propias hijas. Nos besamos e hicimos el amor, los dos teníamos en nuestra menta lo hablado pero  no  soltamos ni una palabra más, sólo follamos como fieras  locos de deseo.</p>
<p>Durante unos días no se volvió a hablar del tema, como si hubiese sido una fantasía compartida  y nada más.   Yo sabía la verdad, sabía que no  fuera una fantasía y si una propuesta en firme que ya estaba tomando forma en mi cabeza.  Yo  ya había superado mis limitaciones, y  pensaba  en el placer para todos  compartir ese grado de intimidad. Sabía que mis hijas no eran virgen ya que ellas me contaban  casi todo.  Pero no encontraba la forma de plantearles un asunto tan delicado.</p>
<p>Esa noche, comencé a hablar con mi Antón sobre el tema, le hablaba casi al oído como si estuviéramos conspirando, al mismo tiempo  que con su mano acariciaba mis ingles. El  según yo le iba contando, se ponía más duro  y su mano ya acariciaba mi rajita, subía la tensión y le hablaba de los cuatro desnudos allí en nuestra cama y el cada vez más caliente, me folló con desesperación, nuestro orgasmo fue mejor que en los mejores tiempos.</p>
<p>Cuando terminamos de follar, el se quedó mirando al techo pensativo  y entonces le dije:<br />
._ Creo que la mejor forma de lograrlo con éxito es que tú  se lo vayas proponiendo a cada una, tu las tienes en tu oficina y puedes separarlas e ir  intentando follarte una a una, sólo si ellas caen el encuentro entre los cuatro será posible.</p>
<p>._ Pero ¿Cómo las atraigo? Puede resultar un  cirio si una de las niñas  o las dos se niegan, yo  no creo que resulte atractivo ya para ellas.</p>
<p>._ Yo ya me encargué de tantear ese tema, las dos te ven muy atractivo y además deseable, pero tendrás que hacer el trabajo de conseguirlas sin enamorarlas mucho o les harás daño. Cuentas con mi complot, mi silencio  y el saber que yo  no os voy a descubrir.</p>
<p>Los días iban pasando y Antón era muy cariñoso con Celia y Anita, les hacía regalos en la oficina por separado, un día salía a comer con una mientras la otra hacía guardia y al día siguiente con la otra. Las llevaba a sitios muy lujosos donde las niñas se sentían princesas  y galanteaba con ellas todo lo que sabía.<br />
Un día les dijo  que tenían que viajar a Barcelona y que le gustaría que una de ellas le acompañara para tomar notas y hacerle de secretaria en la reunión. Las dos querían ir pero  se decidió  que iría Anita, la más joven  y así llegó el día de partir y salieron los dos emocionados y felices.</p>
<p>Antón cuando llegaron a Barcelona, llevo a  Anita a las mejores tiendas, y le compro  ropa para que estuviera muy guapa en las reuniones y además cosas para ella. Juntos  fueron a una lencería y ella le consultaba  sus prendas íntimas que la verdad eran impresionantes.</p>
<p>En la noche cenaron el u restaurante cercano al hotel  y antes de irse a la habitación tomaron una copa en el piano bar.  Anita estaba radiante  muy feliz, se sentía importante. Cuando llegaron a la habitación, ella no podía bajarse la cremallera de su vestido y le pidió ayuda a Antón. </p>
<p>Antón según la iba bajando la fue acariciando por la espalda con sus manos, Anita se estremeció, pero no dijo nada, inclino su cuello hacia atrás   y con su rostro acarició el del hombre. El ya no  dudo, le dio la vuelta y la beso apasionadamente. Estaban deseosos, no hablaron, no se preguntaron nada , solo se desnudaron y dejaron que sus cuerpos se unieran con pasión, sin reservas de ningún tipo. Antón procuró ser el amante más dulce para ella, él no importaba nada esa noche, solo buscaba su dicha su felicidad y que se sintiera muy bien.</p>
<p>Cuando regresaron a casa cargados de regalos, Antón me guiño un ojo, y  al retirarnos a nuestra habitación me contó todo con todo tipo de señales, y cada palabra que había hablado, Mientras los dos nos corríamos  enfebrecidos.</p>
<p> Ya teníamos dado el primer paso, Anita estaba más cariñosa con Antón pero no se mostraba enamorada persiguiéndole o reprochándole nada: Ella continuaba con su vida como si  no pasara  nada. </p>
<p>Mientras tanto Celia, se mostraba más distante, al principio pensamos que si su hermana le habría contado algo, pero no, de entre sus palabras fuimos sonsacando que era por el viaje de Barcelona, que ella estaba algo celosa.  </p>
<p>Antón que tenía mi complicidad, iba tratándola de acuerdo  con lo que yo le decía. Quiso la fortuna que Anita cogió una gripe y se puso muy mala por lo que  no podía ir por la oficina, Anton aprovecho  esos días para  hacerle la corte  a Celia, regalos, salidas, mimos y por fin un día en su despacho la sentó  sobre sus piernas. Antón creía volverse loco, cuando notó el calor de su sexo al sentarse, no pudo contenerse, la echó un poco para atrás y la beso.</p>
<p>Ella no dijo nada y agarro su cuello y sus labios se aferraron a  los Antón y sus manos iban recorriendo los cuerpos. Sobre el enorme sofá que tenía en su despacho los dos completamente desnudos follaron hasta que les salieron ojeras.  Ojeras que cuando llegaron a casa yo  vi con una sonrisa. Ya teníamos una parte del trabajo hecho. Esa noche di un masaje a mi esposo  y le dejé descansar tranquilo, mi  guerrero se había portado   y por la expresión de felicidad de mi  hija se portó  muy, muy bien.</p>
<p> Al día siguiente,  mientras Antón me iba contando cada segundo, todo mi coño se iba empapando de deseo. Ya no sólo deseaba a  mi esposo, quería tener así para mí  a mis  hijas: Juntos trazamos un plan y sería en nuestro chalet en el campo, donde teníamos un jacuzzi  enorme, y ese sería el punto de contacto.<br />
Todos nos fuimos contentos al chalet, Antón hablaba a cada  una de las chicas como si ese fuera  un viaje especial para ellos dos, y yo ayudaba en todo, entretenía a la otra cuando él me lo pedía o intentaba estar muy cariñosa y simpática con ellas.</p>
<p>Ya en el Chalet, pedimos una cena  a Ramón el del restaurante del pueblo, que nos sirvió  alguna de sus delicias. Después unas copas, hacía calor  y los cuatro estábamos felices, así que fue Antón cuando dijo, preparamos un jacuzzi, las dos niñas dijeron que si   y  los cuatro nos fuimos a la sala.</p>
<p>Antón fue el primero en entrar y se sacó su slip, tirándolo en el suelo, yo ni miré a la chicas, hice lo mismo, así que ellas, no se quedaron atrás y los cuatro completamente desnudos  nos relajamos a las burbujas.<br />
No tardamos en comenzar los juegos, Antón y yo   nos hacíamos bromas y las niñas desinhibidas , participan en nuestras bromas metiendo se con Antón, que entre bromas comenzó a relatar  una historia de sexo en grupo, donde él ara acosado  por tres ninfómanas sedientas de sexo. Las chicas  metiéndose con se lanzaron al unísono  sobre él como si estuvieran deseosas de placer y yo me uní a la fiesta, Antón se defendía tocando los senos de una, metiendo su mano al sexo de otra y a la que agarraba, la besaba en los labios. Cada vez buscamos más el contacto, no importaba de quien era una teta o la mano que acariciaba. De ponto teníamos sujeta la poya de Antón a tres manos y tres bocas. Manos  de hombre y de mujer rozaban mi chocho y ver a mi marido tan super-empalmado me ponía ciega de deseo, deseo de lo que mis manos o mis labios encontraran , y encontraron un coñito precioso, completamente depilado que correspondía a Anita y que se deshacía en placer en mi lengua.</p>
<p>Ya todos estamos en aquella bacanal  ardiendo de deseo, nos fuimos  al salón donde una enorme alfombra de piel nos sirvió de  “tatami” los cuerpos rodaban buscando contactos. Anita tenía en su boca la polla de Antón y este con su mano, acariciaba mis pechos, mientras yo me comía el riquísimo chochito de Celia. En medio del juego, las tres  lamiamos su polla, como si la quisiéramos comer pero sin dejar de acariciarnos. Antón comenzó metiéndole su enorme polla a Celia, mientras Anita y yo rozábamos  nuestros ardientes coños. Ver a mi marido follándose a una de mis hijas me ponía como loca. Celia dejó la polla de Antón libre y Anita se sentó sobre ella. Celia se metió entre mis piernas húmedas  de mis jugos. Me condujo a besar a Anita, se levantó y pensé que se iba y nos rompería la fiesta, pero apareció a los pocos segundos, traía una cajita y de ella sacó un juguete, era un pene doble y rápidamente me acarició con él. Jamás había sentido nada así y aquella vibración en mi clítoris era un milagro Con mucha paciencia, fue abriendo mi raja, y lo iba metiendo, primero  sólo la punta sin apagar el vibrador, y después lo fue enterrando dentro de mí. Tenia un pene pequeño que se fue introduciendo en mi culo. No pude aguantar más y me sobrevino el primer orgasmo.  Cuando me estaba corriendo mi hija metió su lengua entre mis labios vaginales como tratando de absorber  todos mis líquidos  y no podía contener mis gritos, cuando Antón me metió toda su polla, para bañarlo con mi corrida.</p>
<p>Las dos chicas jugaban ahora con el consolador, Antón se puso detrás de Anita y enfoco  su polla a su culito, dio un golpe la apretó contra él y no pudo contener un suspiro cuando se deslizó dentro de su culo. Yo pensando en que aquello podía dolerle, quise remediarlo acariciando su clítoris con mi lengua, ella se corría una vez detrás de otra.  Antón se estremeció, y en mi boca llegaba el sabor de su semen que resbalaba desde el culito de la niña. Mi marido, era incansable. Salió de Anita  y fue a por Celia, ella no se hizo de rogar, dispuso su culo en pompa y otra vez la polla de Antón en forma  se hundía en su interior. Ahora Anita y yo nos comíamos el coño en un precioso 69. No pude aguantar más y otro orgasmo enorme me broto desde más allá de mi cuerpo. Me quedé tumbada boca abajo y desde allí escuchaba los jadeos y gemidos   de Celia. Y de nuevo Antón corriéndose en su culo.</p>
<p>Las tres comenzamos de nuevo a lamer su polla, que parecía resistirse, pero que respondía a nuestras lametadas con una erección potente  que enterró en mi culo, mientras mis hijas lamian con  frenesí mis tetas. Sentí su leche en mi interior. Los tres caímos rendidos sobre la alfombra, hasta que el sueño se apoderó de nosotros. Cuando íbamos despertando, ardientes por el recuerdo de las imágenes, íbamos buscando otro cuerpo con quien compartir el calor  del incesto.</p>
<p>Este relato que puede parecer increíble, sucedió y sucede desde entonces cada día. Somos una familia muy bien unida.</p>
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		<title>Mi hijo es mi amante.</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Dec 2009 10:04:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando recibí este relato, no tenía la seguridad de que encajara muy bien en este blog ya que  la temática, me pareció algo dura y muy serio para lo que pretendemos que es entretenernos con unos relatos donde la verdad  y la ficción se confunden. Pienso que debemos ser respetuosos con quien tiene la gentileza de enviárnoslos y dentro de un nivel  de aceptación alto os lo dejo con mi agradecimiento a la autora. Si hiere vuestra sensibilidad, disculparme y dejarlo en el punto que os incomode. </p>
<p>Algunas veces cometemos errores en la vida por no abrir nuestros ojos a lo inmediato, esto me pasó a  mí: Nunca pensé en poder contárselo a nadie pero este blog de relatos de incesto, me da la oportunidad de compartir con más personas lo que fue un drama en mi vida y en la de mi querido hijo.</p>
<p><span id="more-154"></span></p>
<p>Tuve a mi hijo con diecisiete años, por esas cosas  de la vida,  antes de nacer el niño, me casé con su padre, un chico joven, siempre alegre, muy animoso y que me dio  un tiempo de enorme felicidad. Por desgracia, un accidente de trabajo me lo arrebato cuando aun éramos muy jovencitos. Viví sólo para mi niño  hasta hace dos años, pero la vida, hizo que se cruzara en mi camino Pedro con quien me volví a casar.</p>
<p>Desde ese momento las cosas en casa comenzaron a ir muy mal, ya no conmigo que no sería tan importante, pero con Alberto mi hijo.</p>
<p>Alberto, es un joven muy sensible, le encanta pintar, escribir poemas  y lo que a Pedro le parece peor, que es bailar. Desde muy niño, va a clases de ballet. Por su educación y creo que por su propia naturaleza, sus gestos son muy delicados, tal vez se puedan confundir con femeninos pero eso para mí jamás fue un problema, en todo caso lo contrario, me gusta esa sensibilidad y toda la ternura que me obsequia en cada día.</p>
<p>Lo que para mi le  hace ser más especial, se hizo motivo de odio,  para Pedro mi marido, continuamente le habla con desprecio, le insulta llamándole maricón o nenaza. Alberto, me mira y calla, pero yo se que va a su habitación y en soledad sufre los continuos desaires.</p>
<p>Cada día fue aumentando en sus gritos; son constantes los “no vales para nada” “me da vergüenza que te relacionen conmigo” “yo con ese no voy a ninguna parte”. Alberto, es un magnífico estudiante y cuando llega a casa contento con sus buenas notas, procura mostrármelas cuando no está mi marido y si por cualquier cosa el ve que estoy feliz o encuentra sus notas, las arruga como si fueran mierda  y se limita a decir que lo que tendría que hacer es ponerse a trabajar,  que el no va a trabajar para que ese mariquita siga viviendo del cuento.</p>
<p>Mi hijo ya cumplió los dieciocho años, y cada vez le cuesta más callar cuando Pedro apestando a alcohol le escupe todo su desprecio, pero  aguanta, se calla y ni a mí me da las quejas, lo veo que sufre en silencio y cuando estoy sola en casa con él, recupero a mi niño, me lee sus poemas, me canta alguna canción con su guitarra y sobre todo me llena de besos.</p>
<p>Ocurrió que el otro día Pedro regresó a casa y mi hijo y yo estábamos en el salón, mi hijo tocaba la  guitarra y  yo sentada frente a él lo escuchaba embelesada; de pronto entro Pedro como una fiera  y comenzó con sus insultos, sin ninguna razón, sin mediar palabra, se fue encendiendo de ira  y le arranco la guitarra de las manos y la estrelló contra el sofá. Alberto se levantó como con intención de repelerlo pero afortunadamente  se puso su cazadora y se fue a la calle. Poco después se fue Pedro y yo me quedé recogiendo los pedazos de la guitarra entre lágrimas.</p>
<p>Cuando regresó Alberto, traté de disimular mis lágrimas, pero él me cogió la cara, me miró a los ojos  y me dijo _ No tiene importancia ¿vale?  Y acaricio mi rostros como pretendiendo secar mis lágrimas.</p>
<p>Justo nos encontrábamos así medio abrazados cuando abrió la puerta Pedro, se abalanzó sobre Alberto y le golpeo como un salvaje en el rostro, yo grite  aterrada y en ese momento, me golpeó con el revés de su mano. Alberto dio un salto por encima del sofá y levantó una de sus piernas directa a la cara de Pedro, que al  no esperarlo cayó de bruces en medio del salón. Pedro dio un portazo en medio de los insultos  y se marchó a su cuarto.</p>
<p>Me fui a la habitación de mi hijo y estaba tumbado boca abajo sobre la cama, llorando pero en silencio. Le acaricie el pelo y se dio la vuelta,me miró y me pidió perdón. Cuanta ternura había en su mirada, cuanto amor que ningún golpe me podía restar toda esa felicidad de su cariño.</p>
<p>Desde ese momento, tomé la decisión de romper  con Pedro, ya no podía ni verlo, el apenas hablaba y una noche  quiso poseerme por la fuerza, a lo que me resistí todo lo que pude, pero me tumbó de espaldas, me bajó las bragas y me violó por atrás como para demostrarme que el era el rey. Yo me aguanté, no quería que se volviera a repetir la pelea con mi hijo, callé y me fui cuando pude al salón  y allí acurrucada sobre el sofá, lloré toda mi amargura.</p>
<p>En la mañana cuando Pedro se fue, Alberto me preparo un desayuno y me lo trajo al salón sin decir ni una palabra. Me abracé a él  y sus manos  comenzaron a acariciarme, y me enterré en sus brazos.</p>
<p>Esa noche, me quedé sola en casa ya que Alberto  tenía una cena con sus compañeros y cuando llegó Pedro le tenía su maleta preparada  y le pedí que se fuera, que no quería volver a verlo, comenzó a levantar la voz  y lo amenace, que un grito más y le denunciaría por todo. El  cogió miedo al verme tan firme, agarró su maleta y se fue.</p>
<p>Desde entonces vivo de nuevo con mi hijo que me cuida y me mima  sin límites y es aquí donde la historia encaja en este blog.</p>
<p>Hace un par de meses, estábamos sentados viendo la tele y nos abrazamos como siempre, yo le hacía mimos a Alberto, y él se iba acercando más a mí. Noté como sus caricias me estaban llegando más allá que a la parte de madre y me levante con la disculpa de colocar no se que cosa. Alberto me seguía con la mirada como si no entendiera que me separará,  así que deseché mis pensamientos y volví sin reservas a su lado; entonces me besó dulcemente en la mejilla, era un beso más delicado que me hizo estremecer , me dejé ir con la sensación y sus besos eran cada vez más apasionados, tanto, que me estaban volviendo loca, quería sacarme eso de la cabeza, no podía ser , era mi hijo , me atreví a volver mi cara y mirarlo de frente y sus labios se apoderaron de los míos, algo dentro de mí, me hacía alejarme, pero una fuerza  superior me atraía, me negué a pensar, me negué a ser madre y correspondí a sus besos, me inclino en el sofá y al ponerse sobre mí,  note como se había erguido su hombría, mi mente se debatía, en una lucha sin cuartel, pero sus caricias en mi cuello y sus manos bajando por mi escote llenas de deseo, iban ganado el combate, no sabía que hacer con las mías, le abrazaba la espalda, le acariciaba su cara y su cabeza, y conducía sus besos hasta mis pechos; me abrió la blusa, y dejó mi sujetador al descubierto y con su boca buscaba mi canalillo donde metió su lengua, yo no podía más, mi mano fue a su entrepierna  y por primera vez vi que aquello que apuntaba de niño a ser enorme se había hecho realidad. El desabrochó mi sujetador, y mis tetas aun muy firmes se le ofrecieron como cántaros de placer. Mi mano busco debajo de su ropa y no podía creerme lo que encontré, era grande, muy bien formada y ardiente, la acaricie con mi mano, mientras el bajaba la cremallera de mi falda, me recostó sobre el brazo del sofá y separó mi braguita a un lado y su lengua me mojaba no se si tanto como mis deseos, yo quería corresponderle, pero él, todo era entrega, me rozaba la lengua ,abría mi vagina con ella y lamia mi clítoris como jamás había hecho nadie. Estaba a punto de sobrevenir mi orgasmo cuando me beso en la boca y apretó su polla contra mí  y entro  hasta donde mis sentidos se perdieron, ya no pude más, grite, le abrace  con fuerza y sentí su leche regando todo mi interior.</p>
<p> </p>
<p>Después de un rato en esa posición, volvieron sus dulces besos y yo me sentía en deuda una deuda de amor apasionado, me puse de rodillas en el suelo justo delante de sus piernas  y  comencé a pasarle la lengua por su glande y no pude aguantar más, metí esa tranca en mi boca y comencé una mamada con todo lo que le podía entregar. Se estremeció y se brotó en mi cara, la rocé sobre mis labios, mis mejillas y en mis tetas. Me levanto de sus pies, tomo mi cara entre sus manos y me dio uno de esos besos tan delicados.</p>
<p>Pedro me llamó hace dos días para pedirme perdón y lo mandé a volar ¿Un macho? ¿para qué? Mi hijo baila en un ballet.</p>
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