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	<title>Puro incesto &#187; incesto</title>
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	<description>Historias de sexo entre familiares</description>
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		<title>MI HIJA ES UNA LOLITA</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Apr 2011 11:11:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Pedro nos manda este relato y le damos las gracias por ser tan amable. Hay momentos en la vida de una persona, que se guardan ocultos para la eternidad. No sé cuanto pude haber guardado este recuerdo, no tanto por el miedo a contarlo y si como el miedo a perderlo en el baúl de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> <strong>Pedro  nos manda este relato  y le damos las gracias  por ser tan amable.<br />
</strong><br />
Hay  momentos en la  vida  de una persona, que se guardan ocultos para la  eternidad. No  sé cuanto pude haber guardado este recuerdo, no tanto por el miedo  a contarlo    y  si  como  el miedo  a perderlo  en el baúl de  las cosas  más maravillosas de la vida.</p>
<p>Ana  y  yo  nos casamos  muy  jovencitos, yo  tenía  veinte años y Ana dieciocho,  a  los  siete meses de casarnos  nació  Lara, nuestra hija.  Era  una niña preciosa  a la que mimamos  muchísimo.  </p>
<p>Los años fueron pasando  y Lara se hizo mujer, una mujercita preciosa, muy cariñosa  y dulce con nosotros. Nunca se cansaba de darnos mimos , caricias, besos y achuchones  de niña. Hasta que un día comencé a sentirme incomodo  con aquellos  abrazos, algo  me turbaba  y no  quería reconocer el  que pero  me sentía  muy incomodo y cortaba rápido  sus caricias.</p>
<p>Lara desde muy niña, solía venir los domingos temprano y se metía en nuestra cama, normalmente al lado de mi  mujer  y dormía  un rato  aun con nosotros. Ya a media mañana mi  mujer se levantaba y  nos traía un café unas magdalenas  y un zumo; se sentaba a nuestro lado  y  yo trataba de leer el periódico, pero ellas se burlaban de mí, jugando  con el diario.</p>
<p>Los últimos  domingos, cuando  mi mujer se levantaba, yo  aprovechaba para  hacerlo también con la disculpa de ducharme   de primero para no estar esperando por ellas.  La verdad es  que   la  idea  de mi niña  en la cama  sola  y a  mi  lado me había excitado  un par de veces y  claro estaba con un miedo atroz  que  ella  o  mi esposa se acercaran a mí  y lo notaran, no  sabría  que hacer o decir.<br />
<span id="more-350"></span><br />
Pero un día  cuando me iba a levantar, Lara se abalanzó  sobre mí, gritándome que no me dejaría  marchar  entre risas, me agarró por el cuello  haciéndome pelear como siempre pero  el roce con sus pequeñas y durísimas tetitas de nuevo despertaron en mí a la fiera sedienta de aquella atrocidad  de la que fríamente me sentiría incapaz.</p>
<p>Mi mujer se reía viéndonos pelear y yo procuraba no  rozar a la niña  con nada  y  sobre todo  que no se me viera, en el fondo estaba deseando  que saliera   mi esposa, no por hacer algo   pero  me quemaba el  deseo, el morbo  y el miedo.</p>
<p>Mi esposa, nos trajo el desayuno  y  nos dijo que se iba  en un momento hasta la casa de su madre que está  en un pueblecito a 70 Km. De  nuestra  casa. El  corazón me daba saltos, iba a disponer de todo  el tiempo con mi  niña, bueno  sólo pensaba en mi imaginación y después en la ducha   cascármela.
<p>Vi como mi esposa se acercaba a la  cama y nos daba un beso  ambos  y después se iba con una sonrisa. Me legró  no ver ninguna duda   o reserva y l verdad ¿de qué iba a tener miedo? Cuando     escuchamos  la  puerta del garaje cerrarse, de nuevo Lara se abrazó  a mi pretendiendo seguir el juego    y  yo  más temeroso pero a la  vez más suelto, comencé  hacerle cosquillas  y mientras, aprovechaba para  rozar  mis dedos y manos a sus tetas a su  culo o  descuidadamente agarrarla entre las piernas, solo  un instante, pero  suficiente para notar en mi mano  su conchita que ya notaba mullidita e increíblemente apetitosa.</p><p style="float: right;margin: 4px;"><!-- Inicio código JUGUETESPARADULTOS.com -->
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</p></p>
<p>Lara inocente no se daba cuenta del calvario de placer que yo tenía y  continuaba con sus risas, pero cada vez más descuidaba se rozaba en mí  y yo  no sabía  cómo ocultar  que mi pene estaba tieso  y a punto de reventar de cachondo. Se ponía encima y en uno de esos  juegos aun sin proponérmelo    noté como mi polla la rozaba. La niña pareció darse cuenta de que me estaba pasando; puso  una mirada que me pareció pícara pero continuó  y  esta vez  más como  una Lolita que se sentía dominadora  y  con el poder de controlar  a  un hombre  que era nada menos  que su progenitor, su padre adorado.</p>
<p>Yo  viendo  que todo aquello  ya me estaba haciendo daño  y que si no paraba   no podría contenerme, le  pedí a ella que parará  que de verdad quería  leer  un poco y  ella, hizo morritos   como  si fuera  un bebe haciendo pucheros  y  se tapó  la cara con las sábanas. Yo  hacía  que leía el periódico, tratando  de enfriarme  de aquella locura y muy serio, Pero  mi “lolita” había comenzado su ataque imparable, poco a  poco, se fue arrimando  a mí y noté el roce de su pierna en la mía. Por un momento pensé en separarme o separarla, pero  una fuerza  interior más fuerte que yo, me hizo  bajar mi pierna  para  que ella pudiera  poner encima la suya, y  no tardó  nada en hacerlo, pasó su pierna izquierda sobre la mía y  mis  huesos comenzaron a hacerme cosquillas. No dije nada, continué como  si estuviera muy centrado  en el diario, mientras Lara se acercaba más; tanto que yo notaba el calor de su entrepierna  y el roce de su sexo  en la mía.</p>
<p>No  hice nada, como distraído  continué con la lectura  y cuando miré  un poco, estaba haciéndose la dormida, pero de vez en cuando se movía  un poco  como  tratando de ajustar   su chochito al roce de mi pierna. Yo no sabía si realmente ya podía dormir , así que descuidadamente encogí  un poco  mi pierna para provocar más el  roce y  entonces ella se arrimó  acurrucándose más. Ella  estaba a mi izquierda  y yo sujetaba el  periódico  con las dos manos, sin sacar la vista del periódico del que no había leído  ni una palabra, solté mí manó  izquierda y la metí debajo de la sábana. Quería  tocarme, calmar aquel torbellino  de deseo enfermizo pero  el remedio fue peor. No me conformé   acariciándome por encima del  pijama; metí  mi mano y  noté que mi polla estaba   empalmada hasta  los topes. Me quedé quieto  con mi mano ahí pero  mi hija volvió  a moverse y esta vez  se ajustó  con distintos movimientos  pero  haciéndose la dormida. Aquello  fue el culmen de mis ardores, saque mi mano  de la polla y con sumo cuidado la fui acercando  a ella y con el canto de mi mano  y mi dedo meñique, el roce  suavemente, sólo un instante, ella parecía  percibir mi roce y se ciñó más a mi mano. Yo me atreví a separar el  meñique y tocarle directamente sobre su  conchita  pero  en un solo movimiento. Echó más su pierna, ya casi estaba sobre la mía  y ahora    su rajita estaba sobre mi  mano. No me atreví ni  a  respirar, notaba los latidos del  corazón en mi polla. En ese momento  quería ponerme encima de Lara  y metérsela  aun sin sacarle la ropa, pero  era  su  padre, no podía hacer eso. </p>
<p>Me calmé  un poco, unos  instantes pero ya no era capaz de parar, la situación era tan increíblemente morbosa    que  me turbaba la razón; nada de mi consciencia paterna, podía controlar, el animal se había apoderado de mí y volvía  mover mis dedos, muy despacito, casi imperceptiblemente para ella  que se suponía estaba dormida, pero ella, al  sentir mi roce, se apretó  a mi mano y comenzó a refregarse despacio contra mis dedos que  ya no escapaban. Miré fijamente le periódico, quería parecer distraído en eso   si realmente estaba dormida  y  se despertaba pero entonces noté como se movía un poco  y  casi me vuelvo loco cuando  vi  que aun haciéndose la dormida, bajaba el pantalón de su pijama sacándolo  con los pies. Yo, seguía haciendo  que leía, pero  no dejaba de mover un poco mi mano  buscando  el lugar que ella parecía ofrecerme. Mi dedo comenzó a marcar su rajita, era  pequeña, un poco abultada y  tras las braguitas se notaba un poco de vello púbico, de un pelo  que yo necesitaba tocar con mis dedos para  no gritar mi locura.</p>
<p>Fue en ese momento, que noté un poco de humedad  o me pareció  y eso  me hizo lanzarme algo más; mis caricias ahora eran más firmes, ya no había disculpa, ya no  había  forma de disimular, yo  estaba acariciando  con mis dedos   el coñito de mi joven hija, un coñito virginal  y puro, un coñito  que   yo  descubrí por primera vez  que había pasado a  ser  de mujer.  Ella, se colocó boca arriba, yo  cuando se movía quise separar  mi mano,  pero ella aun sin abrir sus ojos, la agarró  y la volvió  a colocar en el sitio, como yo me quedara  quieto, ella comenzó  a moverse buscando el roce. Ya  no  podía disimular más, estaba pasando y tenía  que hacerlo  bien, tenía que darle placer  a mi  dulce pequeña. Cambie de mano, ahora era  yo el que me volcaba un poco sobre ella que seguía  a mi izquierda  pero para  llegarle  con mi mano diestra. Mi dedo medio, comenzó a hacer su trabajo y la  niña se abría las piernas, mi polla  era   un volcán a punto de entrar en erupción. Se separó  su braguita y de nuevo  atrajo mi mano  a su  coñito. Mi pequeña putita estaba gozando  de toda esa locura. Busqué su clítoris  y comencé  a rodar en él; pequeños círculos que de vez en cuando parecían dolerle   y se retiraba un instante  como indicándome que más despacito. A penas era  perceptible el tacto para  mí  pero  ella apretaba mi mano de vez en cuando  con sus dos piernas. No  esperó  nada más. Se quitó la parte de arriba   del pijama  y me dejo sus preciosísimas tetitas  redondas   al alcance de mi desesperada  boca.  Lamí  sus pezones  y noté como se endurecían aun más. Los apreté con mis labios  pero si paraba con mi mano  ella me lo recordaba moviéndose.  La oí  jadear, su respiración era aceleradísima, apreté en ese momento más en sus tetas, pando de una a otra y se estremeció en mi mano   y en mi boca; apretó con sus piernas mi mano  sin dejármela sacar de allí    que era lo  que yo quería hacer y darme la vuelta   o  encerrarme en la ducha o escapar corriendo pero ella me sujetaba con fuerza la mano y no me quedó más remedio que lamer sus pezones  suavemente y dejar que mi  corazón reventara de una vez.</p>
<p>Se erguió un poco, y me dio un beso en la comisura de los labios y no  dijo nada, metió  su mano  en mi pijama, casi salto cuando sus deditos, rozaron mi polla, la sujeto con torpeza  y comenzó a acariciarla, pero no sabía  cómo hacerlo, yo le conduje su mano un instante  y   ella pareció  aprender al momento. Yo encogía las piernas, me mordía los labios, estaba a punto de correrme, de cometer el mayor y más increíble disparate de mi  vida. Ella como  si adivinara que ese era mi  momento, metió la cabeza debajo  de las sabanas  y  yo  no esperaba eso, no  de ella; noté sus labios rozándome el capullo y su lengua que me lo mojaba, no pude más, la quise separar pero se resistió metiéndola más dentro de su boca y me rendí ya nada importaba nada, me corrí  una eternidad   en su  boca y  ella rozaba mi semen  sobre la polla  para lamerlo  suavemente  y  comérselo  como  si no  quisiera que nada pudiera manchar la inmaculada sábana.</p>
<p>Se levantó, cogió su ropita en la mano  y se metió  en la ducha. Salió después de un buen rato y se fue  su  habitación a vestirse  mientras yo me duchaba. Cuando entré en la cocina, estaba tomando  un cola cao y me preguntó  si quería  uno. Le sonreí y se cerco  a darme un casto beso de buenos días.</p>
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		<title>VIVIR CON MI HERMANA</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Jan 2011 18:35:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi hermana es una de esas mujeres de hoy o tal vez de siempre, una de esas que se decidió por una vida independiente sin compartir para nada su vida con un hombre o cargarse de hijos y dispuesta a sacrificar su vida y su carrera. Ainhoa, es joven, hermosa y culta, tiene algo más [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi hermana  es una de esas mujeres de hoy o  tal vez de siempre, una de esas que se decidió por una vida independiente sin compartir para  nada su  vida con un hombre  o cargarse de hijos y  dispuesta a sacrificar su vida y  su carrera.</p>
<p>Ainhoa, es joven, hermosa y  culta, tiene algo más de treinta años y vive sola  en un dúplex en el centro de la ciudad. Muchas veces comemos juntos en un restaurante muy cerca de su casa. Mi  hermana es mi  confidente, mi  confesora  y  un poco  mi  conciencia. Nunca se llevó muy bien con mi “ex”  y  eso  nos mantuvo  un poco alejados durante el tiempo  que duró  mi matrimonio, pero hemos  recuperado   nuestra infancia  y nuestros recuerdos  juntos.</p>
<p>Las comidas  con mi  hermana  y alguna cena, eran deliciosas, los dos nos reímos con el otro y algunas veces  yo le cuento  alguna anécdota de  mis  escarceos amorosos en mi nuevo estado de divorciado “solterón”<br />
Al comienzo de esta crisis, mi  situación económica era muy  buena pero cada día  la situación me iba arrastrando  a un abismo  imposible. Tenía una pequeña fábrica de carpintería de aluminio  que  se vio afectada por el paro en la construcción. Cada mes  me iba deshaciendo de nuevos empleados pero  no  tenía forma de frenar aquella caída. Maquinas carísimas que tenía  aun sin pagar del todo, despido y liquidación del personal  y todos mis intentos  por aguantar, eran imposibles.  Ainhoa, me ayudo  en todo,  pero llegó un momento  que ya no pude aceptar su ayuda, no podía arrastrar conmigo  a mi  hermana  y decidí  vender mi  casa.  Pensé  en buscarme un apartamento  en la ciudad  pero  no encontraba nada en alquiler  que pudiera gustarme un poco.<br />
Un día comiendo con mi  hermana, le conté  mi  desesperación y ella me ofreció su casa, ya que era muy grande el dúplex  y así  no tendría que gastar nada de dinero  en eso. Yo  me resistía  un poco a su propuesta  ya que no  quería  que la convivencia pudiera  estropear nuestra magnífica relación, paro  mi  hermana  insistió  y los dos adecuamos  una de sus habitaciones para mí. La  verdad es que el lugar era una delicia, tenía para  mí suficiente independencia  y consideraba que podía  vivir allí  sin interceder para   nada  en su  vida.<br />
<span id="more-341"></span><br />
Yo reestructure con el dinero de mi casa la empresa y frené  las perdidas, poco a poco  iba logrando  algo  de trabajo  y  beneficio  suficiente para tener una buena calidad de vida. Mi hermana no me dejaba ni participar en los gastos de casa. Ella decía que primero  me tenía que recuperar y se encargaba de todo. </p>
<p>Durante ese tiempo, yo  apenas salía, un poco por razones económicas y un mucho   por compartir  el tiempo libre con mí  querida hermana. Algunos días, poníamos una película en el DVD o  escuchábamos  música,  nuestros  gustos eran muy parecidos. Preparábamos alguna cosita para picar    y los dos tumbados en su sofá, nos relajábamos. Mi hermana. Parecía no tener vida íntima, siempre estaba pendiente de mí.</p>
<p>Una noche,  yo estaba en mi  habitación leyendo, en una mesita que tengo pero  con muy poca luz, tenía la puerta cerrada   y me pareció escuchar algo de ruido.  Abrí un poco la puerta y era  Ainhoa, estaba llegando. Ella pensaba que yo  no  estaría a esa hora,   Entró al salón, yo iba a salir a saludarla, pero no  se cual fue la razón que me contuvo,  me quedé silencioso como  espiando lo  que hacía. Mi hermana, sacó los zapatos  y comenzó  a desvestirse para tomar su ducha, pero lo hizo en la sala, creyéndose sola. Yo vi como  iba sacando  cada prenda, tenía un cuerpo precioso, vestida,  pero jamás la había visto  de esa forma.  Se fue quitando cada prenda hasta quedar en su ropa interior. Yo  no  sabía que me pasaba, realmente ver aquel cuerpo de mujer tan explosivo me estaba poniendo  a tope. Pensé en cerrar la puerta y esperar a que  se metiera en el baño, pero algo  en mí  me lo impedía, el placer de verla con su  braguita y  sujetador inmaculado me estaba poniendo  cachondo   sin límites. Ainhoa, echó sus manos a la espalada, mi  corazón latía con fuerza cuando desabrochó  su  sujetador y mostró  aquellos perfectos cántaros  de placer. Sus tetas eran realmente preciosas, redondeadas y firmes como  una esclava negra. Noté que mi polla  se ponía dura, el espectáculo era realmente increíble, mi hermana, como  si se tratara de una  profesional, comenzó a bajarse su tanga y dejándome a la vista, el más hermoso coño  que yo pudiera imaginar. Se acarició suavemente, como acomodándose  y se fue al baño. Yo no  pude más y me pajee  hasta la desesperación. Curiosamente no me sentí  ni  sucio ni  culpable. Había sido  una paja magnífica, una de esas que no se pueden comparar con nada, de esas que te dejan  plenamente satisfecho  pero  que al mismo tiempo  te produce un placer  que quieres repetir.</p>
<p>Ainhoa, salió del baño envuelta en una toalla. Yo aproveché para hacer un poco de ruido, para que se diera cuenta de que estaba allí. Ella no pareció inmutarse,  cogió sus cosas y  se fue a su  habitación, salió poco después con un pijamita corto, muy coqueto.   Yo salí de la habitación, para darle  un beso como siempre cuando llegaba o salía. Cuando rozaba sus mejillas, yo para nada notaba en mi cara su contacto,  era en mi pecho  y en mi entrepierna que como un resorte se puso  completamente tiesa. No  sabía cómo disimular, pero me di  la vuelta como si fuera a buscar algo a mi cuarto. Mi hermana preparó algo de cenar y lo  puso  en la mesa de centro  como siempre.  Esa noche, tocaba cine,  unas películas que  habíamos comprado. Cenamos y nos dispusimos en el sofá grande para ver  juntos como siempre  la peli.
<p>Yo  estaba  realmente sensible, el recuerdo de su desnudez  daba vueltas en mi cabeza y Ainhoa, se mostraba o eso me parecía a mí especialmente cariñosa, su cabeza apoyada en mí, mientras yo trataba de contener mi aceleración.  La película, era de esas de suspense, mi  hermana  cuando se asustaba, me apretaba sus dedos en mi  cuerpo y yo  me ponía más  y más acelerado. De pronto una escena de una violación, las imágenes eran algo crudas, pero normales en otra ocasión. No sé cómo pasó, los dedos de mi hermana estaban acariciando mis muslos; yo  quería disimular  pero  ya había perdido el control de mi erección, mi hermana parecía no darse cuenta de mi estado  y cada vez más, sus caricias subían hasta mis ingles, me moví  un poco acomodándome en el sofá y como descuidadamente  acaricie sus cabellos. Ainhoa se dejaba hacer  pero seguía jugando con sus dedos de forma muy peligrosa. Ya  no podía aguantar esa tensión sin hacer nada, mi  deseo  era  cada vez mayor y   era imposible que ella no lo notara; bajé mi mano  por cuello, acariciándola muy disimuladamente. La película mantenía la tensión y mi hermana parecía concentrada en ella por lo  que sus inquietantes caricias se hacían ingenuas y descuidadas. Yo  no era capaz de acariciar más allá de su cuello, pero  tenía  que hacer algo, lo  que fuera por avanzar.</p><p style="float: left;"><iframe scrolling="no" frameborder="0" src="http://banners.promocionesweb.com?id=12&login=blogin&lop=false&color=000000" width="686" height="180"></iframe></p></p>
<p>Notaba la sangre recorrer todo mi  cuerpo  y  parecía que toda se iba a parar  a mi  polla  que estaba a punto  de reventar. Mi postura  disimulaba un poco mi erección y también limitaba sus juegos a mis muslos. Me armé de valor y descrucé mis piernas, disimuladamente como estirándome, mi hermana  no  miraba  más que la televisión, pero mi polla marcaba una autentica tienda de campaña imposible de pasar desapercibida. Bajé mis dedos de su  cuello  a su escote, muy suavemente, no sabía cuál podía ser su reacción, en realidad  ella no me había dado pie para nada, tan sólo el  hecho  de haberla visto desnuda me había puesto en ese estado. Muchas veces  mientras estábamos viendo la tele, nos apoyábamos  el uno en el otro por lo  que   solamente mi  fantasía y  calentura  me estaba llevando  a una locura que podía suponer incluso una ruptura entre los dos.</p>
<p>Yo ya no atendía a ninguna película, necesitaba rozarme  contra ella, necesitaba decirle lo  que  me pasaba, necesitaba… Mejor marcharme a mi  habitación  y  darme una buena ducha  olvidando esa fiebre.<br />
Estaba decidido a moverme, pero  mi  deseo  era más fuerte que yo, era como  si  algo  me atara al sofá, era pensar que aquel delicioso martirio que me estaba matando de deseo  y placer al mismo tiempo, fuera una droga muy potente que impedía hasta respirar.</p>
<p>Quise entretener mi mente con pensamientos en mi empresa, en nuestra infancia, en un deporte. Parecía  que lo iba logrando, cuando  noté como  sus dedos  rozaron mi polla; casi  doy un grito, se iba a dar cuenta de mi estado, pero no, Ainhoa seguía atenta a la Tele, pero  ahora su  mano descansaba  sobre mi entrepierna y aquello parecía  un motor para mi  corazón que  no  dejaba de bombear sangre.</p>
<p>Me decidí  a bajar más mi mano, y las yemas de mis dedos   alcanzaron la base de sus seno, eran duros, abundantes y calientes. Mi hermana no  se movió, no  hizo ningún ademan de separarse.  Yo tampoco me atrevía a más, estaba notando aquel enorme torrente  de tacto que iba de mis dedos a mi cerebro pero  me mantenía paralizado por miedo  a que se terminara, a  que algo  rompiera aquel encanto infinito. Podía percibir ese olor a mujer, a hembra, a celo, a deseo pero  no  quería perderlo  ya que  todo mi  ser  se estremecía de gozo  y mil deseos. Apenas respiraba, apenas podía abrir los ojos y entonces, noté como  su  brazo movía su mano  y  esta jugaba con mi polla por encima de mi pantalón, ya no  era sin querer, ya no  era  un descuido, ella estaba  toqueteando  mi  ardiente falo. Bajé un poco más mi  mano y alcancé mejor su pecho; ahora la estaba sintiendo, ahora ya no  había  duda en mi  caricia de hermano, ahora era un hombre deseoso, acercándose a una mujer. Mi hermana, como  sin mirarme, desabrochó  los botones de petrina. Yo   ya no  disimulé más, ahora mi  mano  alcanzaba su  pezón  y  con mis dedos lo  acariciaba. Mientras ella, metía sus dedos  por mi bóxer y alcanzaba mi  polla, con sus dedos la sacaba, yo  apenas  podía  hacer nada. La sacó y comenzó a acariciarla, Pensé que no  podría resistir   cuando   bajo su cabeza. La película marcaba el final  cuando  sus labios en dulces caricias recorrieron mi  capullo. Intentaba  desde mi  posición alcanzar su  coñito para acariciárselo pero  era imposible.<br />
 Abrió  sus labios y  con la punta de su lengua, comenzó a hacer pequeños dibujos en la cabeza de mi polla. No pude contenerme y la bajé un poco la cabeza indicándole que quería más. Ella entendió perfectamente mi indicación   y la metió  en su  boca, con muchísima delicadeza, la  iba mojando  con su saliva. Yo  me retorcía en mi  asiento, ella cambiaba  a lamerla cuando me veía sin freno por lo  que cada vez acentuaba más el placer  pero aun más mi deseo. Estaba como decidida a no  parar, comenzó  a bajar y  subir con su cabeza, y  yo  estaba a punto  de correrme, ella lo notaba y esta vez no se paraba, bajaba y  subía cada vez más rápido  sin perder el  ritmo. Estiré mis piernas. Agarré su teta  con mis manos, tuve como  una convulsión, como  si  mi cuerpo se estremeciera y quise retirarle la polla de su  boca para correrme, pero  ella la sujeto  con más fuerza resistiéndose a mi  intento de separarla   y me rompí  dentro  de su garganta  como jamás había notado. Era un continuo de sacudidas de mi  cuerpo, era  como  un sinfín de semen brotando desde  lo más profundo de mí ser y  mi  dulce hermana, trataba de calmarme con ligeros lametazos de su lengua.</p>
<p>La levanté, no  me atreví a besarla en los labios, pero lo  hice en su pelo, en sus ojos y  en su  cuello. Mi mano buscó  su rajita, aquella tan hermosa  que habían disfrutado mis ojos. Ainhoa  dejó  que separará sus piernas,  se abrió  a mi mano, a mis dedos enormes que  buscaban su rajita por encima del pijama. Noté su humedad, note sus labios vaginales   y  mis dedos comenzaron a hacer su trabajo muy delicadamente  mientras ella , se sacaba la parte de arriba, dejando al alcance de mi boca  aquellos pezones amenazantes que yo lamí con pasión pero sin perder  el compas de mis dedos en su coño.</p>
<p>No podía más, se bajó el  pantaloncito y con él su tanga y note su abultado coño, como  una almohadilla de terciopelo  en mis dedos. Casi susurrando me dijo – Métemela, métemela toda-  No  me hice esperar, tiré mis pantalones y mi  calzoncillo   y ya mi polla estaba  supe dispuesta para buscar su  cueva. Ella dobló las rodillas, encogió  las piernas  y  mi polla la penetró  deslizándose dulcemente por su interior. Mi hermana, estaba a punto de su orgasmo, noté como  mi polla se mojaba en su  coño, aquel calorcito  y el roce de su apretado  chocho me ponían cada vez más feroz. Era como  si intentara  meterme yo  dentro de su  coño, jamás había follado  con tanto deseo  a nadie,  mis golpes de cadera  y pelvis eran cada vez más fuertes. Escuche  a mi  hermana gritando ¡Asiiii! ¡Asiiiii! Más!  Más!    ¡Córrete conmigo! ¿Córrete conmigo!  Y  de nuevo   entre sus gritos  y los míos dejamos  un mar de placer antes de rendir nuestros cuerpos a un silencio  de confirmación  de tanto placer.</p>
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		<title>Reencuentro</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Nov 2010 12:13:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi hermana Pilar se casó hace unos diez años, como su marido no me gusta, es un pedante y fatuo, apenas nos vemos, salvo en algún acontecimiento familiar. Cuando éramos jovencitos, pily y yo teníamos nuestros propios juegos que guardamos como nuestro gran secreto. Juegos que nunca pasaron más allá del nivel de caricias hasta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi  hermana Pilar se casó hace unos diez  años,  como su marido  no  me gusta, es un pedante y fatuo, apenas  nos vemos, salvo en algún acontecimiento familiar.</p>
<p>Cuando éramos jovencitos, pily y yo  teníamos  nuestros propios juegos que guardamos como  nuestro gran secreto. Juegos  que nunca pasaron más allá del  nivel de caricias hasta alcanzar  un placer que a los dos nos dejaba  muy inquietos.</p>
<p>Fue  hace un mes más  o  menos,  yo estaba de vacaciones y  decidí ir por su  casa  a media mañana a  buscarla para tomar un café  juntos o  una cervecita en alguna terraza. Cuando llegué a su portal eran menos de las once de la mañana, toque al timbre desde abajo  y me respondió  por el telefonillo. Su voz  aun estaba algo cascada  como  recién levantada y me dijo que subiera que acababa de despertarse.</p>
<p>Cuando me abrió la puerta, estaba aun con una camiseta larga que ella  usa para dormir, unas zapatillas  y su pelo alborotado. Le dije que venía a buscarla para tomar algo, que si era un mal momento. Ella me dijo que no  pero que antes tomábamos un café o algo que lo necesitaba para despertar. Pasamos a la cocina  y el olor a café recién hecho era muy agradable.</p>
<p>Mientras tomábamos el café, fuimos  hablando  de nuestras cosas  y  claro  como  siempre salió  mi  vida, mi  vida  que era  para  todos como  un misterio; nadie me conocía novias ni  amigas  más o menos íntimas, en realidad  nadie sabía  mucho  de mí. No  se como  fue, la conversación derivó  hasta el sexo  y vi en su rostro ciertos signos de tristeza. No me atrevía a preguntarle  nada de eso pero de pronto noté que en sus ojos había un brillo como de estar a punto de llorar. Ya no pude contener más mi educado silencio y le pregunté como le iba a ella.<span id="more-323"></span></p>
<p>Mi hermana me contó  que apenas tenía  vida sexual  con su marido, que siempre estaba como desganada e incómoda y  que simplemente cuando  insistía, accedía a ello pero  sin más. Pasamos  un buen rato  hablando del sexo y del deseo, yo estaba notando  que volver a hablar de esas cosas con ella  me excitaba muchísimo. Estaba algo cortado ya que me estaba empalmando y sentía ese cosquilleo que sólo ella  había logrado (en otros  tiempos)   y  que me hacia desear sexo y sexo  sin descanso.</p>
<p>Ella  iba cambiando la expresión de sus ojos, ahora tenían  brillo de felicidad, brillo de mujer, brillo de deseo. Se colocaba, se movía en la silla, se rascaba el escote y yo seguía su mano  como  si aquella fuera mi polla acariciándola.</p>
<p>De repente como  si no pudiera contenerse, se levanto y me dijo  que se daba una ducha rápido  y  salíamos  si  yo  quería. Yo pensé que no, que no quería ir a ningún lado, que quería  seguir allí  hablando de aquello con ella  y deseándola como siempre.</p>
<p>Su cuarto de baño está  justo detrás de la puerta que comunica el salón con las habitaciones. Yo  me quede mirándola, viendo su precioso culo moverse  y adiviné  que no tenía  braguita.</p>
<p>Ella entró al  baño pero no cerró la puerta, yo  escuchaba el sonido de la ducha  y no pude contenerme, me levanté  como  si quisiera ver los libros  de su salón , pero  miraba hasta la puerta,  pretendiendo  ver algo pero tenía que meterme al pasillo. Lo hice  con cuidado  y la vi  completamente desnuda en la ducha, su cuerpo era igual que siempre , escultural, algo más redondita, más  mujer  pero igual de buenísima.</p>
<p>Mi polla estaba a punto  de explotar, volví al salón  tratando de disimular , pero era imposible. Ella se acercó , traía puesto  solamente el albornoz, se quedó mirando y  me dijo: yo  conozco esa cara, esa forma de mirar- creo  que me puse colorado y  bajé  la  vista -¿Aun?  Yo le sonreí y ella me acarició el rostro.  Mientras lo hacía se soltó el cinturón de su albornoz  y justo delante de mí estaba Venus desgarrando mis deseos.</p>
<p>Casi temblando del deseo, alargue  mi mano a  su cintura para acariciarla  y ella  se pegó más a mí, agachándose  un poco, sus pechos a la altura de mi boca eran una enorme provocación que no dejé escapar. Mi lengua acariciaba sus pezones ardiente de deseo  y ella se retorcía entre mis manos. Nos dejamos caer sobre el sofá nuestros  cuerpos en un nudo de desesperado deseo y me ayudó a sacar la  ropa para quedar los dos desnudos. Su piel era tan tersa como yo recordaba, su olor a mujer me embriagaba y aumentaba mi feroz deseo.</p>
<p>Separé sus piernas y arrodillado en el suelo, fui  metiendo mi  lengua  dentro de su precioso coño. Ella gemía y levantaba su culito para  ofrecerme mejor el manjar, hasta que me pidió que se la metiera. La tumbé  recostada sobre el mismo  sofá  y metí mis piernas entre las suyas  y mi poya no  acertaba en el  nerviosismo  hasta que ella con su mano  la  guió   al más profundo de mis placeres. Hice  unos movimientos de mi pelvis circulares  y  ella  no pudo  evitar un grito de orgasmo  mientras   yo notaba aquel baño de humedad ardiente en su chocho.<br />
Me separó y ahora se puso  ella de rodillas entre mis piernas  y sus carnosos labios rodearon  mi polla de una forma  que me estaba haciendo  estallar el corazón. Noté  que no  podía contenerme  y ella  también lo noto pero se apartó un poco dejando libre su presa  y se sentó en mis piernas mirándome de frente  y de nuevo con su mano  introdujo mi miembro  en su coño  en esa posición en la que ella  dominaba  y me cabalgo como  una valkiria  mientras el sudor  caía entre sus pechos. Esta vez quería dominar yo  y me levanté un poco, la tumbé  y comencé a acariciarle las nalgas con mi lengua, ella estaba a punto de llorar de placer  cuando separé sus cachetes y pasé mi lengua sobre su culito mojándolo con mi saliva; la  punta  de mi lengua se iba introduciendo en su ano , ella se estremecía de placer, con mi dedo, fui explorando el camino ; ella al notarlo se contrajo  un poco; le di un golpe en las nalgas  suave y se soltó; apoyé mi cuerpo en el suyo, sobre su espalda y esta vez ayudé a mi  cipote a  entrar  en su  cuerpo  en una opresión casi imposible. Ella me pedía más  y mis cuidados cesaron, lo introduje hasta el fondo, ella golpeaba con sus puños cerrados el sofá  como tratando  de calmar su placer, esos movimientos  y  sus jadeos   hicieron reventar mei semen hasta  sus entrañas  y los dos nos rendimos  de placer culminado.</p>
<p>Nos dío tiempo a bajar a  una terraza  y con nuestras cervezas apenas nos miramos. Ella me acarició la mano y contemplamos el paso del mundo  llenos de paz.</p>
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		<title>Mi Reencuentro con el Sexo (por Hugo)</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Feb 2010 17:19:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Un día le pregunté a mi mamá cómo o por qué había decidido hacerme su amante, ella me contó el por qué, ahora yo lo escribo como si mi mamá lo estuviera relatando&#8230; &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211; Hola, me llamo Ernestina, actualmente tengo 51 años, aunque vivo con mi esposo ya no tengo relaciones sexuales con él, la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un día le pregunté a mi mamá cómo o por qué había decidido hacerme su amante, ella me contó el por qué, ahora yo lo escribo como si mi mamá lo estuviera relatando&#8230;<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Hola, me llamo Ernestina, actualmente tengo 51 años, aunque vivo con mi esposo ya no tengo relaciones sexuales con él, la última vez que tuve relaciones por mi gusto con mi esposo fue cuando yo tenía 29 o 30 años, hace unos días leí el relato de una mujer que tiene el deseo de follar con su hijo, eso me hizo sentir la necesidad y el morbo de contarles lo que viví con mi hijo mayor hace algunos años&#8230;<br />
<span id="more-302"></span><br />
Tuve 11 hijos, 2 murieron siendo bebés, de los 9 vivos, 8 son de mi esposo y el último me lo engendró mi primogénito, pero déjenme explicarles&#8230; me casé a los 16, mi primer hijo nació un año después, y a la edad de 29 años ya había tenido ¡¡7 hijos!! uno de los cuales murió, a partir de entonces mi esposo se dedicó a beber y a beber(alcóhol) por lo que decidí ya no tener relaciones sexuales con él, era insoportable tenerlo cerca, si en sus cinco sentidos era un adicto al sexo imagínense borracho, además se volvió muy agresivo por lo que decididamente y de acuerdo con mis hijos le cerré la puerta de mi cuarto, pero principalmente le cerré mis piernas&#8230;</p>
<p>Aunque yo &#8220;moría&#8221; por tener sexo&#8230; me aguantaba, mi esposo me acostumbró a coger a cada rato, pero ahora él ya no estaba y yo me consolaba como podía, jamás pasó por mi mente conseguirme un amante, aunque de vez en cuando me imaginaba revolcándome con mi cuñado, pero mis hijos ya estaban grandes para hacerles algo así, así que aguanté mi &#8220;calentura&#8221; y reprimí mis deseos sexuales lo más que pude&#8230;</p>
<p>A pesar de prohibirle la entrada a mi cuarto, mi marido borracho entró y me forzó a coger con él, la fuerza del macho se impuso y siendo yo una mujer demasiado fértil me embarazó a la primera, tuve una linda hija a los 31 años, a los 33 hizo lo mismo y volvió a embarazarme, nació una niña que a los pocos meses murió, y a los 34 se repitió la historia y tuve otra niña, tanto mi esposo como yo éramos fértiles a más no poder, tres veces&#8230; tres hijas, a pesar de la felicidad que sentía con mis hijas lo sucedido me molestó y molestó a mis hijos mayores, por lo que obligaron a su padre alcohólico a respetarme y a no entrar a mi habitación o de lo contrario lo acusarían de violación, mi esposo juró no volver a hacerlo y hasta la fecha lo ha cumplido&#8230;</p>
<p>-Pero con casi 35 años, yo anhelaba sentir las caricias de un hombre, quería sentirme amada, penetrada por quien fuera a como diera lugar, y hubo sucesos que cambiaron para bien o para mal el sentido de las cosas&#8230;</p>
<p>Tina, mi hija de 14 años me confesó que ella y su hermano mayor habían tenido relaciones sexuales cuando ella tenía 12 o 13 años, y que muy probablemente había abortado un hijo de él, lo que me dijo me dejó en shok, ¿cómo era posible que dos hermanos fueran amantes?, le pregunté si todavía tenían relaciones sexuales, Tina me dijo que ya no, que su abuela los había sorprendido en plena acción y los regañó, y que desde ese día jamás volvieron a hacer nada&#8230;</p>
<p>Quedé intrigada y le preguntè a mi mamá al respecto, ella me confirmó lo dicho por mi hija, me dijo que muchas veces los vio en pleno acto sexual, pero que no hizo nada al principio, pero que ya después, viendo la frecuencia de esos &#8220;encuentros prohibidos&#8221; y preocupada por temor a que mi hijo embarazara a su hermana decidió terminar con esa relación, le pregunté a mi mamá que hacer, ella serena me dijo que nada, que eran mis hijos, que además &#8220;eso&#8221; ya había pasado, sin embargo me dijo que no perdiera de vista a mi hijo y a mi otra hija, mi mamá tenía sospechas de que mi hijo mayor tenía &#8220;algo&#8221; que ver con su otra hermana, esta hija mía se llama Mae&#8230;</p>
<p>Alertada por mi madre sobre una posible relación extranormal entre mi hijo mayor y otra de sus hermanas me dispuse a observarlos, noté que ellos se llevaban exageradamente bien, Mae lo atendía en todo, le daba de comer, le lavaba y le planchaba su ropa etc., siempre estaban juntos, ya sea en el cuarto de mi hija o en el cuarto de él, iban a pasear, al cine, a bailes, a fiestas, pero siempre juntos, sinceramente jamás de me ocurrió que ellos tuvieran algo que ver, además de eso, lo que me confirmó las sospechas de mi madre era que mi hija no tenía novio, sin embargo, ella se bañaba y se arreglaba todos los días ¿para quién?&#8230; yo le preguntaba que por qué no tenía novio&#8230; ella me respondìa que porque no, que no le interesaba nadie, esto a pesar de los muchos pretendientes que ella tenía&#8230;</p>
<p>Jamás cruzó por mi cabeza una relación más allá de lo normal entre ellos, pero lo que Tina me había dicho me llevó a espiarlos cuando ellos estuvieran en alguno de sus cuartos, y efectivamente, una noche inquieta por esa situación me levanté y me dirigí al cuarto de Mae, efectivamente, su hermano estaba con ella, oi que platicaban, que reían, más tarde escuché estraños jadeos, puse atención y eran gemidos de mi hija ¿por qué?&#8230; mi primer impulso fue entrar y sorprenderlos, sin embargo me contuve, no sé porque no lo hice, una sensación extraña invadió mi cuerpo, imaginando follar a mis hijos comencé a excitarme, suavemente entreabrí la puerta y pude ver a mis dos hijos desnudos, ¡mi hijo estaba entre las piernas de su hermana!, miré como ella era embestida salvajemente por su hermano, Mae tenía sus piernas hasta su cabeza, su hermano la tenía penetrada hasta el fondo de su ser, mi hija casi gritaba de placer, no pude más con esa imagen y me fui a mi cuarto temblando de emoción por lo que había visto, pensando en como mis hijos cogían comencé a masturbarme, me masturbé hasta lograr el ansiado orgasmo, quedé inmóvil pensando que hacer con mis hijos, ¿los debía enfrentar? ¿para qué? ¿qué podía conseguir haciéndolo? sólo me disgustaría con ellos, éramos una familia relativamente feliz, si ellos tenían sexo era porque se amaban, era sexo de común acuerdo, así qué&#8230; pues allá ellos&#8230;</p>
<p>Cada noche era un martirio para mí, el saber que mis hijos estaban cogiendo me hacía sufrir, ellos se entregaban al placer y eso me excitaba a más no poder, imaginaba a mi hijo encima de mí, lo soñaba haciéndome suya, deseaba estar en el lugar de mi hija cuando él se la estuviera cogiendo, despertaba sudada y mojada, que Dios me perdone pero empecé a desear a mi hijo desesperadamente, ese deseo se volvió una obsesión para mí, recordaba cuando lo bañaba, él era un niño de 12 años y siempre se excitaba al pasarle el jabón, yo no sentía nada entonces, pero ahora él era un hombre de 18 años, guapo, alto, esbelto y con todo el ímpetu dentro de él, mi hijo usaba bermudas frecuentemente y yo notaba cuando él tenía el pene erecto, se le hacía un bulto enorme, yo pensaba: -&#8221;dichosa mi hija de gozar con esa cosota&#8221;&#8230; le debía medir de 17 a 19 centimetros, más grande que la de mi marido, -&#8221;Dios mío perdóname&#8221;&#8230; yo deseaba tener ese miembro viril dentro de mí&#8230;</p>
<p>Veía feliz a Mae, radiante de felicidad, al parecer esa relación le hacía bien, coger con su hermano y recibir toda su &#8220;leche&#8221; la asentaba de maravilla, eso me causaba envidia, ella con 15 años tenía a su hermano a la hora que ella quisiera, mi hija es bonita, la más bonita de sus hermanas, alta, delgada, pelo largo, con una bubis no dignas de su edad, pero con tantas mamadas que seguramente le daba su hermano &#8220;estas&#8221; le habían crecido rápidamente, Tina envidiaba los pechos de su hermana, que dichosa era Mae, que envidia sentía yo&#8230;</p>
<p>Yo estaba desesperada, anhelaba tener a mi hijo conmigo, ¿pero cómo?, no tenía el valor para decirle: -&#8221;hazme tuya&#8221;, pero estaba dispuesta a conseguirlo como fuera, no me importaría compartirlo con mi hija, lo que yo deseaba era hacerlo mío, mío&#8230;</p>
<p>Deseándolo desesperadamente llegó mi cumpleaños, cumplía 36 años, en tres meses más mi hijo cumpliría 19, un macho en todo su esplendor, después del festejo y de que todos los invitados se fueron un tanto mareada me dirigí al cuarto de mi hijo y le pedí que viniera a mi habitación, él me dijo que sí, yo me fui a mi cuarto y me despojé de mis ropas, sólo me puse una bata sin nada abajo, mi hijo llegó minutos después&#8230;<br />
-&#8221;ya llegué mamá ¿para qué me quiere?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;siéntate, quiero platicar contigo&#8221;&#8230;</p>
<p>Mi deseado hijo se sentó a la orilla de mi cama, hice tremendos esfuerzos por no tumbarlo en mi cama y comérmelo a besos, luego sin rodeos le pregunté:<br />
-&#8221;¿verdad que tú y Mae son amantes?&#8221;&#8230; mi hijo no supo que decir&#8230;<br />
-&#8221;responde, ¿verdad que te estás acostando con Mae?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿yoooo?&#8230;<br />
-&#8221;sí, tú&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;no&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;no lo niegues que lo sé todo&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;no, de verdad&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;es inútil que lo niegues, también sé que te acostaste con Tina&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;no deveras, ¿quién le dijo eso?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;ella me lo dijo&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿quién?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;Tina&#8221;&#8230;</p>
<p>Ante eso él ya no dijo nada sólo agachó la cabeza aceptando su culpa, luego le volví a preguntar:<br />
-&#8221;ahora dime ¿verdad que te estás acostando con Mae?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;sí&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿desde cuándo?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;desde hace un año&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿la obligaste a acostarse contigo?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;no&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿y a Tina?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;tampoco&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;con razón, nunca me dijo nada hasta hace poco, ahora comprendo por qué Mae no tiene novio y todo el tiempo está metida contigo, chamacos hijos de la fregada&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿qué va usted a hacer?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿qué quieres que yo haga?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;nada&#8221;&#8230;</p>
<p>Ahora tenía a mi hijo en mis manos, podía pedirle lo que yo quisiera, si él se negaba yo podía amenazarlo con acusarlos a él y a su hermana de su romance, decidida le dije:<br />
-&#8221;no los voy a acusar con una condición&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿cuál?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;que también te acuestes conmigo&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿qué?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;que también me hagas el amor a mí&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¡mamá!&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿por qué te sorprendes?, ¿acaso no te acostaste con tus hermanas?, ¿acaso yo no soy mujer? ¿acaso no te gusto?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;sí pero&#8230;&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿pero qué?&#8221;&#8230;</p>
<p>Antes de que él respondiera me despojé de mi bata y ante los ojos de mi hijo quedé como Dios me trajo al mundo&#8230;¡desnuda!, mi hijo se me quedó mirando, su naturaleza emergió y noté como su miembro iba creciendo aceleradamente, yo le volví a preguntar acariciando mis tetas:<br />
-&#8221;¿entonces aceptas o no?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;está bien,sí&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;acércate&#8221;&#8230;</p>
<p>Se acercó a mí e inmediatamente vi el tremendo bulto que su verga hacía entre sus pantalones, se lo desabroché y le dije que se los quitara, él obedeció y también se quitó la playera, quedó desnudo frente a mí, su inmensa verga apuntaba hacia mi cara, le dije que se subiera a la cama y lo hizo, luego tomçe su verga entre mis manos, mis dos manos no eran suficientes para agarrarla toda ¡¡era enorme!!, no dije nada sólo la acaricié, era hermosa, llena de venas, esa verga que había desflorado las vaginas de mis hijas, esa verga que ahora era de Mae y que ahora sería para mí, yo la acariciaba desde la base hasta la punta, luego le dije&#8230;<br />
-&#8221;acuéstate&#8221;&#8230;</p>
<p>Ya acostado comencé a lamerle el pito de arriba a abajo, se lo empecé a mamar como seguramente nadie se lo había mamado antes, si acaso Mae lo habìa hecho pero nada comparado conmigo, le succionaba la verga como si quisiera sacarle toda la leche que él traía en esos momentos, mi hijo sólo se agarraba de la cama ante tal placer, sentía que iba a &#8220;venirse&#8221; en mi boca, continué chupándosela sin parar, ya tenía roja la verga de tanta fricción sin embargo el placer que sentía no se comparaba con nada hasta ese momento, yo metía sus huevos en mi boca, me tragaba su verga, lo hacía como una puta profesional, me di cuenta que mi hijo estaba a punto de &#8220;venirse&#8221; y le dije&#8230;<br />
-&#8221;¿te quiere salir verdad?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;sí&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;cuando sientas que ya &#8220;venga&#8221; me dices para parar&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;aja&#8221;&#8230;</p>
<p>Todavía le mamé la verga unos instantes más hasta que me dijo:<br />
-&#8221;ya mamá, ya me quiere salir&#8221;&#8230;</p>
<p>Dejé de chuparle y me acosté junto a él, luego le dije:<br />
-&#8221;ahora chúpame tú&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;pero&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;no me digas que no te gusta&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;es que casi no lo he hecho&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿ni a tu hermana?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;casì no&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿por qué?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;porque una vez que se la chupé me dio tos y desde entonces ya no lo hago&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;a lo mejor estaba sucìa, pero yo estoy limpiecita y no te va a pasar nada, anda chupa&#8221;&#8230;</p>
<p>Abrí mis piernas y acercó sus labios a mis gruesos &#8220;labios vaginales&#8221;, comenzó a lamer mi &#8220;panocha&#8221;, su lengua surcaba mi cerrada &#8220;rajada&#8221;, supongo que mi &#8220;concha&#8221; no le sabía mal, al contrario él disfrutaba chupándola, con mis manos guiaba sus lamidas, al tocar su lengua mi clítoris yo apretaba su cabeza contra mi &#8220;concha&#8221;, le decía que chupara y estirara mis labios menores, él me los jalaba como si fueran una liga, metía su lengua hasta donde esta llegara, mi &#8220;panocha&#8221; es grande, seguramente nada que ver con la &#8220;conchita&#8221; de su hermana, la &#8220;concha&#8221; de Mae debía ser mucho más chica y ajustada, mi &#8220;concha&#8221; es ancha, grande, consecuencia de tantos hijos que me salieron por ahí&#8230;</p>
<p>Él continuaba chupando mi &#8220;panocha&#8221;, esperaba que yo le dijera ¡¡ya cógeme!!&#8230; él mamaba y chupaba, succionaba y estiraba mis &#8220;labios menores&#8221;, y de tanto sexo oral que me hizo mi amado hijo me provocó el orgasmo que tanto habìa esperado por tantos y tantos años, quedé exhausta, cansada, agotada pero no vencida, apenas me recuperé y viendo el &#8220;mástil&#8221; de mi hijo en todo su esplendor le dije:<br />
-&#8221;ahora si cógeme mi amor&#8221;&#8230;</p>
<p>Abrí mis piernas y lo recibí entre ellas, su verga buscó su destino y lo encontró, le fue fácil penetrarme, su verga se perdió completamente en mi vagina, yo lo agaarré para que no me la sacara&#8230;<br />
-&#8221;espérate&#8221;&#8230; le dije, -&#8221;déjala ahí, déjame sentirla aahhh aahhh&#8221;&#8230;</p>
<p>su verga palpitaba en mi interior, él quería sacármela y metérmela sin cesar, luego de unos momentos le dije:<br />
-&#8221;ahora sí, muévete&#8221;&#8230;<br />
comenzó el mete-saca continuo, yo gozaba cada vez que él me embestía y me llegaba hasta el fondo de mi &#8220;panocha&#8221;, yo sólo gemía y decía:<br />
-&#8221;aahhh aahhh, sí así, cógeme cógeme, aahhh aahhh&#8221;&#8230;</p>
<p>Él entraba y salía de mi vagina, su verga abría y penetraba materialmente mi &#8220;concha&#8221;, mi &#8220;concha&#8221; que no había sido tocada por años por un macho, yo gozaba con el pito de mi hijo, estábamos embarradísimos de tantos jugos, yo sentía &#8220;venirme&#8221; mientrás él gozaba metiéndome su verga, luego me provocó otro orgasmo&#8230;<br />
-&#8221;sí sí, más más, cógeme cógeme, cógeme, hazme tuya hazme tuya aahhh aahhh aahhh&#8221;&#8230;<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<br />
Evitando eyacular y echar a perder el momento se salió de mí, su verga estaba al máximo, un poco más y hubiera &#8220;explotado&#8221; dentro de mí, yo estaba rendida de placer, pero él no me iba a dejar así, habiendo pasado el momento de querer eyacular volvió a la carga y me puso en cuatro patas, separó mis piernas y agarrándome por el culo volvió a penetrar mi &#8220;concha&#8221;, me montó cual perro monta a su perra, hubiese querido que mi hijo me abotonara y quedarme pegada a él como lo hacen los perros pero, eso era imposible, me hundió cientos de veces su verga, yo estaba vencida, 2 orgasmos más fueron suficientes para quedar a merced de mi hijo&#8230;</p>
<p>Mi hijo me cogía como a una puta, luego de varios minutos así&#8230; sentí que él estaba a punto de &#8220;explotar&#8221;, mi hijo ya no iba a poder impedir que su torrente de &#8220;leche&#8221; me invadiera, me volteó y quedé boca arriba, él sólo me miraba, separó mis piernas y las colocó en sus brazos, luego su verga buscó mi mojada &#8220;panocha&#8221; y la penetró hasta el fondo, su verga y mi vagina estaban unidas, eran una sola, su exceso de vellos contrastaban con los pocos pelos que yo tenía, me tenía bien prensada, mis ojos se perdieron en el infinito, mi hijo se me fue encima materialmente, mis piernas casi rozaban mi cabeza, me tenía como a su hermana, me tenía como muchas veces había soñado&#8230; totalmente doblada, completamente penetrada, ya no dije nada, sólo abrí la boca como diciéndole:<br />
-&#8221;métemela, métemela mi amor, métemela toda&#8221;&#8230;</p>
<p>Él entraba y salía de mi maltrecha vagina, su verga estaba a punto de &#8220;explotar&#8221;, mi vagina estaba calientísima lista para recibir todo el semen de mi amado hjio, luego de varios minutos más cogiéndome como a una perra ya no aguantó más y me dijo:<br />
-&#8221;¿se lo echo?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;échamelo mi amor, échamelo todo, quiero sentir tu leche caliente dentro de mí&#8221;&#8230;</p>
<p>Me embistió salvajemente, no le importo que yo fuera quien le dio la vida, cinco, diez, veinte, mil veces tal vez me embistió, sentí como su &#8220;leche&#8221; llenaba mi vagina, eyaculó completamente dentro de mí, todo el ímpetu de sus 18 años quedaron dentro de mí, cuando terminó se recostó sobre mi pecho y acarició mis senos, esos senos que él habìa olvidado tocar por el afán de hacerme suya, su verga continuaba dentro de mí, sentí como mi vagina se contraía, era como si esta jalara la verga de mi hijo hacía adentro, luego de un rato así se salió de mí y nos abrazamos, habíamos pasado una noche increible, una noche inolvidable&#8230;</p>
<p>luego de tan fogoso encuentro con mi hijo le pregunté:<br />
-&#8221;¿te gustó?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;sí, ¿y a usted?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;también&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿con quién aprendiste?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿con quién aprendí qué?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;a hacer lo que hicimos&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;ah, con mi tía Lupe, con Mary&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿con tía Lupe y Mary?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;sí&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿desde cuándo?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;desde hace&#8230; 5 años&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;con razón ya tienes &#8220;experiencia&#8221;, ¿y con quién más haz tenido relaciones?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;con Tina, con Mae y como con 4 o 5 novias&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;canijo, bien que ya tienes camino recorrido&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;aja, y ahora con usted&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿vas a seguir cogiéndote a Mae?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;sí&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿no la vas a dejar por mì?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;no&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿por qué?&#8221;<br />
-&#8221;porque la quiero mamá, porque me gusta, ademàs tengo suficiente para las dos&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;canijo, ¿le vas a decir lo nuestro?&#8230;<br />
-&#8221;no&#8221;&#8230;<br />
- bueno, este va a ser nuestro secreto pero, vamos a recuperarnos porque todavía quiero más&#8221;&#8230;</p>
<p>Y habiéndonos recuperados del primer encuentro sexual mi hijo y yo volvimos a coger, volvimos a entregarnos al amor, cogimos como nunca, lo cabalgué al derecho y al revés, lo cabalgué como mi hija según él no lo hacía, me provocó orgasmos intensos, eyaculó en mì como seguramente no lo hacía en su hermana Mae, estuvimos amándonos hasta el amanecer, y así inciamos un romance que duró entre 8 o 9 años, romance del cual nació un niño el primer año de nuestra relaciones&#8230;</p>
<p>en fin, lo que vivimos con mi hijo jamás lo olvidaremos, tenemos a alguien que nos recuerda permanentemente esa relación, Mae no sabe que ambas fuimos del mismo hombre, que en el mismo tiempo en que su hermano se la follaba a ella me cogía tambiín a mí, tal vez algún día se lo diga para liberarme y no llevarme ese secreto a la tumba. </p>
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		<title>La herencia</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Jan 2010 11:22:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi nombre es Elena, tengo casi cuarenta años y estoy separada desde hace quince, en realidad me separé a los cinco años de casarme. Cosas de el alcohol y los gritos. Desde que me separé volví a vivir con mis padres hasta que cuando tenía treinta mi madre se murió y yo vivo con mi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi nombre es Elena, tengo casi cuarenta años y estoy separada desde hace quince, en realidad me separé a los cinco años de casarme.  Cosas de el alcohol y los gritos.</p>
<p>Desde que me separé volví a vivir con mis padres  hasta que cuando tenía treinta mi madre se murió y yo vivo con mi padre. Somos cuatro hermanos y todos están casados  y viven lejos en otros países o ciudades. Mi padre  es  un hombre adinerado pero muy tacaño por lo que mis hermanos no le visitan mucho.<br />
Mi padre aun es relativamente joven, no ya tanto en edad que cumple los setenta como en su estado que se conserva muy bien. Tal vez demasiado bien.</p>
<p>Hace cosa de dos años  una noche después de cenar, estábamos sentaos en la cocina tomando un café  y se me ocurrió  preguntarle por su testamento, le pregunté si había hecho algo y me respondió que total para lo que había, no le parecía importante. Pensé que con eso daba por concluida la conversación cuando de pronto  me miró  y me  dijo ¿estás preocupada? Yo me puse colorada  y le dije que no, que sólo  era por hablar. Mi padre se levantó y fue a su habitación después de decirme que esperara un momento. Vino  con una carpeta, se sentó frente a mí  y comenzó a abrirla, me fue mostrando extractos de cuentas y las cantidades acumuladas a lo largo de su vida más lo que ya había recibido de herencia de sus antepasados, suponía una cifra mareante que ni  yo ni mis hermanos podíamos imaginar.<br />
<span id="more-290"></span><br />
Yo observaba  todo eso  tratando de disimular la impresión que me estaba dando, mi padre estaba muy serio y me iba danto una explicación muy detallada de todo.</p>
<p>Se me ocurrió preguntarle  por la razón de su forma austera de vivir, cuando todo ese dinero le podía haber permitido vivir siete vidas a cuerpo de rey. Mi padre me quedó mirando  y me dijo  que su vida  había sido feliz con mi madre y que tardó un tiempo en reponerse del palo que supuso para él su desaparición. Que después mi regreso a casa  y un poco la postura de mis hermanos  le había hecho  tomar una decisión que fue posponiendo por falta de ánimos y por mí.</p>
<p>Se levantó y se fue a guardar su tesoro mientras yo me quedé con ganas de conocer su decisión. No había por mi parte ningún temos, las cantidades eran tan absolutamente sorprendentes, que aun repartidas  como fuera con mis hermanos, la parte que me correspondería, sería más que suficiente para permitirme un futuro más que desahogado.</p>
<p>Mi padre  volvió y se sentó de nuevo a mi lado, yo ardía de deseo por saber más cosas y él comenzó a hablar:  Verás, me dijo,  Mi salud es francamente buena, recientemente me hice un chequeo general  y  me encuentro bien, por lo que había decidido, vivir mis últimos años a  tope. Pensé en encontrar una mujer que fuera  para mí como fue tu madre, que me hiciera disfrutar  el resto de mi vida, sin hacerse ninguna pregunta,  que se quedará con todo ya que tus hermanos no se preocupan de mí  para  nada  ni lo hicieron de tu madre. </p>
<p>Me asusté  y le pregunté ¿pero tienes a alguien? No, esta es la parte más interesante y no  sé si quiero contártela o prefiero dejar que pase el tiempo, se que para  tí, puede resultar muy dura y no  quiero perder a mi hija.  Ni podía imaginar de que se trataba, cual era aquel secreto  tan grave de mi padre y que no se atrevía a compartir conmigo.</p>
<p>Le dije, pero tú puedes contarme lo que quieras y sabes que jamás saldrá de mí. Me respondió tal vez esto  no, tal vez esto nunca quieras saberlo. En ese momento, comenzaron a desfilar por mi mente todas las posibilidades ¿Tendría otra familia? ¿Alguna o algún amante? Habría algún negocio oscuro de donde había salido tantísimo dinero? Todas eran preguntas  que se iban acumulando pero que no me atrevía a formularle.</p>
<p>Mi padre  al ver mi inquietud, me insistió en la posibilidad de que lo que podía contarme fuera  muy sorprendente y desagradable para mí.  Yo le dije que estaba dispuesta para escuchar lo que fuera   y  que nada me molestaría, si él quería decírmelo  que lo hiciera y  entre los dos podríamos llevar mejor su secreto.<br />
Bien, dijo mi padre   pues allá va: Verás  hace más de veinte años me enamore locamente de una mujer, lo miré sorprendida, ya que me había dicho  que no había nadie) continuó, cada día se hacía insoportable para mí, mi amor era tan grande que  tu madre  lo notó y lo hablamos, tu madre ya estaba enferma y me pidió  que no hiciera nada en el tiempo que le quedaba de vida. Yo le prometí callar  y no decir nada, ni hacer nada, hasta que se murió, después las cosas se precipitaron y comenzó mi miedo a la soledad y todos estos años  permanecí callado. ¿Pero quien es ella? Mi padre, bajo la vista, se quedó en silencio unos  segundos que me parecieron eternos  y de pronto me dijo: Tu, esa mujer eres tú, casi me da un patatús, no podía creerme lo que estaba oyendo, mi padre  había estado  veinte años enamorado de mí  y mi madre lo sabía. Me dieron deseos de pegarle, de arañarle  de matarlo pero me quedé pálida en silencio esperando más.</p>
<p>Bueno, ahora ya sabes la razón por la que no hice nada, tenía en mi casa  todo lo que me importaba en la vida  y  no iba a buscarlo fuera. En un momento, pensé en la posibilidad de irme muy lejos, de alejarme de ti para  siempre   pero no tuve fuerzas para hacerlo. Me había conformado con la imposibilidad  y prefería vivir contigo   sin contarte nunca nada que alejarme de ti. Cuando te casaste, lo pasé muy mal el tiempo que duró tu matrimonio  y cuando volviste a casa  era como si fuera el destino. Lo miraba con incredulidad, toda mi  vida con mi padre iba pasando en imágenes por mi mente. Por fin le dije: pero es algo enfermizo, ruin, ¿Cómo te pudiste enamorar de tu propia hija? ¿De tu propia sangre? Tú no eres de mi sangre, casi me caigo al suelo, ¿Qué estaba diciendo? Sí eres mi hija, ya que siempre te acepté como tal, pero no eres de mi sangre, tu madre  tuvo una historia con otra persona, yo lo supe siempre, ella me pidió perdón y me contó la verdad y yo la perdoné y te acepté como una hija más. ¿Y quién es mi padre?  Tu padre se fue  para América antes de que tu nacieras, y murió allí de un accidente.</p>
<p>No podía creerme nada de aquello, todo me parecía imposible, los días iban pasando  y apenas hablábamos en casa; yo no me atrevía a mirarle a los ojos, de repente, me daba como vergüenza, al vestirme o al sentarme o andar por casa como era normal en mí. Aquel hombre   ya no era mi padre, pensaba que esa persona me deseaba, que durante muchos años  yo había sido el centro de sus sueños, de sus fantasías.  Tenía que acostumbrarme a mi nueva vida, todo me parecía increíble.</p>
<p>Un día, mi padre  me cogió  de la mano y me hizo sentar a  su lado y comenzó a hablar: No podemos seguir así, sin apenas hablarnos,  yo te conté todo  porque suponía que tu eras suficientemente madura para conocer la verdad; no esperaba ni espero nada de ti, pero tampoco puedo perder lo que tenía por haber sido sincero.  Siempre te respeté  y te traté como  una hija y si ahora  se rompió todo entre nosotros prefiero desaparecer, no te preocupes por tu futuro o tu vida ya que quedarás completamente cubierta de todo. Yo no puedo vivir así y más cuando tu conoces la verdad.</p>
<p>Cogí sus manos con las mías y le dije  que no quería que se fuera pero que necesitaba tiempo, tiempo para recuperar mi nueva identidad, tiempo para saber que quería o que esperaba de la vida.  </p>
<p> Mi padre había dejado de ser mi padre, ahora era un hombre, un hombre cariñoso y respetuoso conmigo pero un hombre que siempre me había deseado como  mujer.  Yo me preguntaba  hasta donde aquel hombre  podía tener fantasías conmigo. Tengo que reconocer que mi mundo más íntimo  comenzó a cambiar. Algunas noches encerrada en mi habitación, imaginaba que él venía y me forzaba o simplemente era yo quien le provocaba.</p>
<p>Pasaba el tiempo y ninguno de los dos parecía querer  volver a hablar del tema, mi padre parecía más triste cada vez hasta que un día dijo que se encontraba mal; le pregunté si quería que llamara al médico  y me dijo que no que se iba a acostar un rato  a  ver si le pasaba.</p>
<p>Cuando llegó la hora de la comida, me acerque a su habitación para ver como se encontraba y me dijo que bien, pero  no le apetecía levantarse o comer; le dije que le traería algo y  así  lo hice, le preparé una bandeja  con algo de comida  y  se la llevé. Me senté a su lado, como  esperando a que  comiera algo, lo intentó pero lo separó. Yo le toqué en la frente  por ver si tenía fiebre pero no me pareció; le coloque un poco la ropa y él me cogió la mano y me atrajo hacia la cama. No sabía si resistirme o dejarme ir , así que simplemente  dejé que el me guiara. Quedé recostada a su lado y comenzó a acariciarme el rostro. No puedo decir que me sintiera mal, pero creo que no me hubiera importado. Tenía una edad que ya  no me parecía la ideal para buscarme un trabajo y hacer una nueva vida. Ese hombre era  un hombre cariñoso y muy limpio y para mí la gran solución, al final nadie tenía que saber nada.</p>
<p>Mi padre me acariciaba el pelo y de pronto sus labios se posaron en los míos, era una sensación increíble, se juntaba la visión de mi futuro con mis deseos de mujer  y esa increíble sensación de trasgredir. Me estaba desabrochando la ropa, yo no me atrevía a  hacer nada, pero poco a poco me fui soltando y respondiendo a sus caricias. ¿Qué debería hacer? Responder  a sus caricias y dejarme hacer o tomar iniciativas? Mi cuerpo estaba quedando desnudo a su disposición, me limitaba  a responder a cada caricia,  con besos suaves pero mi parte de mujer  se iba alterando.</p>
<p>Metí mis manos  por debajo de la sabana hasta su pecho y estaba sólo con el  calzoncillo, mis mans le acariciaban el pecho, el abrió mi boca con un beso  increíble y mi  mano bajo a su vientre, mis dedos comenzaron a acariciar hasta que toque su pene,  nadie podía imaginar su edad tocando aquello, estaba duro como  un jovencito. Era mi primera vez  tocando un hombre en muchos años.</p>
<p>Con su mano buscaba mi entrepierna, me acariciaba por encima de las bragas, yo  sabía que ya no había vuelta atrás, me metí a su lado ya desnuda solo con la braguita, me subí  a su cuerpo  y comenzó a acariciarme los pezones como jamás nadie había hecho. Rozaba con su lengua, mordía un poco los pezones  y metía todo lo  que podía de mis tetas en su boca.</p>
<p>El tiempo parecía no contar, estaba saboreando todo mi cuerpo como  si  fuera  un gran banquete que uno no quiere que termine. Yo pasaba mi lengua por sus tetillas, e iba bajando por su cuerpo. Me metí debajo de las sábanas  y bajé sus calzoncillos, su polla estaba durísima  y tiesa, la  acaricie con mis labios, me sentía algo torpe después de tanto tiempo. Tampoco quería que pensara  que era una golfa, pero no podía contenerme, la acaricie con mi lengua, pequeños toques casi  avergonzada, me bajó un poco la cabeza y abrí mi boca, su polla me entró  hasta lo más profundo y cerré un poco mis labios, mojándolo con mi lengua. Era delicioso, sentir toda su virilidad en mi boca. Ya  desinhibida comencé  a lamer con soltura, quería darle todo lo  que él había soñado. Me separó y ahora era el quien con su lengua iba bañando mi cuerpo, con sus dedos separó mis labios vaginales y  con una maestría increíble, me metía su lengua en mi  rajita, era como pequeños sorbos de mi sexo, creía  volverme loca, tanto tiempo de deseo no pude aguantarme y me llegó el primer orgasmo, el lo notó y simplemente apretó su lengua contra mi coño.<br />
Me volvió a acariciar muy suave con su lengua , mientras  yo ensortijaba su pelo. Fue subiendo por mi cuerpo y de nuevo acariciaba mis pezones  que estaban durísimos  de deseo, se metió entre mis piernas y note s polla rozándome, pasé mis manos por su cintura y apreté un poco, era mi invitación a penetrarme y lo hizo, ya lo creo  que lo hizo, era tal mi deseo quenada más meterla, me contraje, quería apretar con mis músculos  vaginales aquella preciosa polla en mi interior, de nuevo sentí como me empapaba el bombeo con fuerza, notaba el calor de su polla dentro de mí  con una sorpresa enorme, era  un gran amante  y de nuevo me corrí como una loba en celo. Al  hacerlo lo abracé con fuerza, el jadeaba y me besaba y de pronto sentí  un gran chorro en mi interior. No habíamos tomado ninguna precaución ni me importó nada en ese momento. Le besaba  llena de pasión , retiré la  ropa de la cama   y con mi lengua iba limpiando su polla, seguía muy firme y no tardó en ofrecerme más, la tenía en mi  boca y la acariciaba con mis labios, pude sentir como  subía su leche, era  como una corriente  viva que iba a llegar a mi boca, pensé en separarme un poco, pero quería hacerle disfrutar  sin límites y sacudió mi boca con un chorro de fuego, que libé  como néctar con mi lengua mientras el quedaba rendido a mis caricias.</p>
<p>El mundo éramos nosotros los dos, nadie podía molestarnos aquella tarde, nuestros cuerpos desnudos, descansaban de aquella dura batalla, mientras nuestras manos  continuaban en caricias  llenas de pasión. Sus dedos pasaban por mi sexo, sin prisas en una caricia constante que me encendía de deseo, no quería forzarle, teníamos todo el tiempo para nosotros pero él no necesitaba hacer esfuerzos, de nuevo su verga estaba como el mástil de un gran velero y yo la acariciaba entre mis dedos. Me empujo con suavidad, yo ni sabía lo que pretendía ya que  no esperaba eso, me dio la vuelta y comenzó a acariciar mis nalgas, nunca nadie me había tocado allí, con uno de sus dedos comenzó a acariciarme el ano, era una increíble sensación cuando  intentó meterlo,  yo estaba algo cortada, sus dedos mojados de mí se iban abriendo paso en mi culito. Se colocó encima  y me rozó con su polla, sabía por lo  que  había leído que me tenía que relajar todo lo posible  y en eso pensaba cuando noté que hacía presión, fue como un puñal que me entraba  desgarrando mi culo, quemándome por dentro, sentí deseos  de pedirle que parara que se saliera pero, el dolor iba remitiendo, el no se movía, solo dejaba que aquello  fuera entrando en mí. Ya no me dolía, era una sensación terrible de posesión, de pertenencia, deseaba que me la metiera más, al mismo tiempo  que la sentía abriéndose paso. Se quedaba quito cada vez que me penetraba un poco más. Después de unos instantes, comenzó a bombear, su mano buscaba mi coño y trataba de acariciarlo, pero yo sentía un enorme placer que me excitaba cada vez más en mi culito. Se movía  y  deseaba ser suya como jamás lo había sido de nadie, estaba bombeando en mi interior, llenándome de él , era como estar a punto de un orgasmo continuamente y  que no podía llegar, era  como esos instantes antes cuando sabes que te vas a correr; se clavó de nuevo en mi interior y noté una increíble sensación cuando  llenó mi culo con su semen. Se fue retirando dejándome completamente  llena de su corrida, me coloco con suavidad  y de nuevo comenzó a lamer mi  chocho, fue un orgasmo seco, duro como una sacudida de todo mi cuerpo, apreté su cabeza contra mí y no pude contener unas lagrimas de enorme placer.</p>
<p>Bueno  desde entonces vivo en un sueño  pero eso ya  no es importante en este relato.</p>
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		<title>La dulce boca de mi sobrina Angie (Por Lalo20)</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 13:24:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Soy el menor de tres hermanos y nacido con muchos años de diferencia respecto a Elvira María, mi hermana mayor, que es 20 años mayor que yo, y 12 con Augusto, mi hermano. MI madre se casó muy joven con mi padre, se quedó embarazada antes de tiempo, con 17 años, se casó con mi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Soy el menor de tres hermanos y nacido con muchos años de diferencia respecto a Elvira María, mi hermana mayor, que es 20 años mayor que yo, y 12 con Augusto, mi hermano. MI madre se casó muy joven con mi padre, se quedó embarazada antes de tiempo, con 17 años,  se casó con mi padre y les salió bien, aun están juntos en una larga vida de convivencia y amor (o eso dicen), la cuestión es que, después de un montón de años, decidieron tenerme a mí y realmente aun eran jóvenes, mamá tenía 37 años cuando yo nací, pero claro, ya tenía una hermana de 20, universitaria que, errores del destino, se quedó embarazada con 20 años y Angelina nació siendo dos años y medio (aproximadamente) menor que yo.<br />
<span id="more-272"></span><br />
Elvira se vio incapaz de cuidar de Angie, estaba terminando la carrera y no entraba dentro de sus planes, mis padres le ofrecieron cuidar de Angelina durante un tiempo para que ella pudiera terminar y encontrar un trabajo, total, ya tenían un niño pequeño en casa.</p>
<p>Al pasar el tiempo, Elvira volvió a su vida de soltera, la hija con nuestra madre y ella volvía a tener su libertad, el padre de Angelina no quiso saber nada y Elvira ni dijo quien era siquiera, la cuestión es que, lo que serian unos años mientras mi hermana estabilizaba su vida, se convirtieron en toda una vida en sí mismos, 17, Vivi (así llamamos a mi hermana en casa) siempre tenía alguna excusa o motivo para no llevarse a Angelina consigo, primero no tenía trabajo, luego tuvo que irse fuera, terminó en Francia, lejos de nosotros y de su primera hija, con un trabajo importante para su empresa y un marido francés, con el que tuvo nuevos hijos francesitos. </p>
<p>A nosotros nos dedicaba alguna llamada o alguna carta ocasional pero yo creo que a su nueva familia no le había dicho nada de la existencia de Angelina.</p>
<p>Angelina y yo nos criamos juntos, casi como dos hermanos, pero siendo tío y sobrina, y yo estaba enamorado de mi querida sobrinita Angelina, no puedo definirlo de otra manera, adoraba cada cosa que hacía, de niños, cubría siempre sus travesuras y la mimaba, la protegía y la defendía.</p>
<p>Angelina llevaba únicamente los apellidos de su madre, mi hermana, por lo que todos pensaban que éramos hermanos y la familia no lo desmentía, eso hacia las cosas mucho más fáciles para todos y evitaba problemas a Angie.</p>
<p>La relación entre nosotros siempre fue muy especial, incluso salíamos juntos por ahí y nos hacíamos confidencias, cuando yo me vine a la universidad, hace dos años, la echaba mucho de menos, tanto su presencia, como poder verla cada día y soñar con ella, yo tenía 18 y realmente la deseaba, quería estar con ella, practicar sexo con ella.</p>
<p>Mis dos primeros años universitarios fueron buenos, disfruté, tuve novias y me inicié en el sexo con mis amigas y compañeras, lo normal, pero no podía olvidar a mi preciosa sobrina, yo solo iba en las fiestas a casa, pero a menudo hablábamos por MSN o por teléfono, un día saltó en mi ventana una frase picante, evidentemente hablaba con otra persona a la vez y se había confundido de ventana pero esa confusión, que a ella le dio mucha vergüenza, fue aprovechada por mí para entrar con ella en conversaciones de otro tipo, no digo que yo sea una persona experimentada, pero ahora se liga mucho por internet, tanto con conocidas como con desconocidas, y durante el último año las conversaciones con mi sobrina se han tornado cada vez más calientes, poco a poco, casi sin darnos cuenta o, más bien, casi sin darse cuenta ella, porque he sido yo quien la he conducido hasta esa situación que pretendía conseguir desde el principio.</p>
<p>Una noche, de madrugada, yo vivo solo en un piso propiedad de mis padres, era sábado y me había quedado en casa para charlar con Angelina, que no iba a salir esa noche porque mis padres habían salido fuera el fin de semana (otra daría una fiesta salvaje en casa, pero ella es muy responsable), era jugarme el todo o nada, hasta entonces todo había sido un decir sin decir nada, sin implicarse, yo sabía que a veces conseguía calentarla, y ni que decir de lo que ella me calentaba a mí, aun sin querer, pero yo sabía que ella tenía sus ligues a través de internet.</p>
<p>La conversación empezó normal,  y también como venía siendo normal últimamente derivó en temas de sexo, ella me contaba, yo le contaba (reconozco que diciendo lo que creía que ella quería oír), cada vez la conversación era más caliente, ella me dijo poner la webcam y me la puso, me quedé sin aliento, llevaba un pijama escasísimo y, al menos, estaba sin sujetador, porque se le transparentaban los pezones a través de la tela.</p>
<p>Estaba algo alterada, la conversación la estaba poniendo a tope, yo seguí hablando, “inocentemente” y a ella cada vez se la notaba mas como estaba, yo intentaba mantener la compostura y que ella no notara nada pero tenía la polla como un poste ya, la veía a ella, su carita, como cambiaba de postura constantemente, en un momento, sin más, “se cayó” de internet, al cabo de 10 min me mandó un sms diciendo que se le había caído la conexión y que no volvía, sonreí para mí mismo, había desconectado el cable y había dos opciones, o no quería seguir con aquello o bien no quería que yo notase que le gustaba, habría que esperar hasta vernos la próxima vez.</p>
<p>Yo me pajeé merecida y placenteramente aquella noche pensando en el cuerpo de mi sobrina Angie, en su dulce voz y en promesas de una felicidad mayor si actuaba con cuidado, aun cabía la posibilidad de que ella no quisiera seguir adelante, aun gustándole y yo podía equivocarme, pero creía que le había gustado.</p>
<p>Las semanas siguientes todo volvió a la normalidad, ella no volvió a ponerse tan escasa de ropa al poner la webcam y nuestras conversaciones no volvieron a ser tan calientes como la de aquella noche, aunque seguían en la línea habitual y yo continuaba trabajándomela, sin embargo todo volvió al cauce anterior tan rápido que ya comenzaba a pensar que había sido un espejismo.</p>
<p>Llegaron las vacaciones de navidad, yo me fui para casa, que estaba abarrotada casi a diario, yo ansiaba alguna oportunidad de quedarme a solas con Angelina, pero no hubo ocasión, estaba rabioso, la última noche que iba a dormir allí no podía conciliar el sueño, había contado con esos días para conseguir por fin el amor de mi sobrina, pero no había forma, ya eran las tantas y no conseguía dormirme, vi que la puerta se abría muy despacio y, entre las sombras, escuché la voz de Angelina:</p>
<p>-	¿Lalo? ¿estás despierto?</p>
<p>Mi nombre es Gonzalo, pero todo el mundo me llama Lalo, encendí la lámpara de la mesilla:</p>
<p>-	Si Angie, ¿Qué haces despierta a estas horas? Es tardísimo<br />
-	No podía dormir, tengo que hablar contigo.</p>
<p>Se echó en la cama a mi lado, no era algo anormal que se echara así conmigo o yo con ella, pero tenerla cerca ahora me suponía casi una tortura. Empezamos a hablar pero aun si dependiera mi vida de ello, no podría recordar de qué hablamos, tampoco sé quien comenzó, si ella o yo, yo quien dio el primer beso, pero me encontré besando la boca de mi sobrina Angie, comiéndole la boca y dándonos besos encendidos de pasión.</p>
<p>Nos acariciábamos, yo abrí la camisa de su pijama y, efectivamente, iba sin sujetador, me dediqué a chuparle las tetas como si no hubiera visto una en mi vida, realmente era solamente un magreo, no iba a hacer nada más en casa de mis padres y realmente ya era demasiado lo que estábamos haciendo, ella se dejaba hacer, jadeaba y gemía muy bajito, se ponía una mano entre las piernas, apretándolas, mientras yo pasaba mi lengua por cada rincón de su piel que había quedado al descubierto.</p>
<p>Se corrió, se corrió a mi lado mientras la acariciaba, con la mano metida entre sus piernas, por encima del pijama y no es que no me gustara, pero a esas alturas yo ya estaba más que empalmado y tenía un considerable dolor de huevos, no íbamos a follar allí ni en esas condiciones pero yo ya prefería que se marchara, por mucho que no quisiera hacerle un feo, y pajearme a gusto.</p>
<p>Sin embargo, ella me empujó hacia atrás para que quedara echado y empezó a bajar hasta mi entrepierna, empezó a acariciarme con la mano por encima del pantalón del pijama, yo me recosté un poco, medio incorporado, y creí besar el cielo cuando ella metió la mano por debajo del elástico de mi pantalón y del calzoncillo y me sacó la polla, tirando de la ropa hacia abajo.</p>
<p>Al quedar libre se hizo evidente la erección que llevaba, pensé que Angelina me masturbaría, simplemente, pero aplicó sus labios a mi capullo y empezó a hacerme una lenta mamada recorriendo toda mi polla.</p>
<p>Besaba la punta del capullo, succionaba, lamia, comía, bajaba despacio haciendo caricias con la lengua hasta la base de los testículos, los lamía con la lengua, volvía a subir y se metía mi polla en su boca, comenzando a mamarla con una intensidad que me estaba llevando al orgasmo inmediatamente. Intenté pensar en otra cosa, no podía correrme tan pronto, aun cuando cuanto más tiempo pasara más riesgo habría de que nos pudieran pillar (y menudo escándalo). </p>
<p>Ella seguía chupando con fruición, recorriendo mi verga como si no hubiera hecho otra cosa en su vida que comer pollas, yo estaba asombradísimo pero está claro que era muy joven y sus encuentros sexuales eran más así que de folleteo puro y duro, tal vez incluso aun era virgen.</p>
<p>Me dediqué a mirarla, tenía los ojos cerrados, a veces los abría para mirar mi reacción y yo la veía así, amarrada a mi entrepierna y comiéndome la polla sin parar, se la metía en la boca, me masturbaba a la vez con la mano, a veces jugaba con la punta del glande en el interior de su boca, haciéndome caricias con la lengua justo en la punta, chupeteando solo el capullo o soplando despacito, el placer me golpeaba en oleadas que me llegaban a lo más profundo de mi.</p>
<p>Llegué al orgasmo, sintiendo y viendo la dulce boca de Angelina comiéndome la polla, me aparté de ella sin brusquedad al notar que iba a correrme y puse la mano en mi polla para no eyacular en su cara o en su boca, no la primera vez.</p>
<p>Quedé derrotado, exhausto, ella me dio un beso en los labios y se fue de puntillas a su habitación.</p>
<p>Al día siguiente, Angelina tenía una sonrisa especial y un brillo en los ojos cuando me dio un casto beso en la mejilla al marcharme.</p>
<p>Hablamos mucho por internet, conversaciones picantes y subidas de tono y le cuento todo lo que le haría y ella todo lo que me haría a mí, es complicado porque ella vive con mis padres y no suelen dejarla sola, cuando voy allí, pasa igual, no hay momento para nosotros, y no queremos ir a un hotel ni hacerlo en el coche o donde alguien pueda vernos, pero mantenemos nuestra relación de amor y sexo viva a nuestra manera.</p>
<p>Este año, ella empieza la universidad, a mi aun me quedan dos años más, vamos a vivir juntos en el piso de mis padres, es lo más económico y, por supuesto, lo que queremos nosotros, ella se las ha apañado para conseguir plaza en una universidad en la misma ciudad que la mía  y, por fin, podremos tener todo el tiempo que queramos para nosotros solos.</p>
<p>Sin embargo, y aunque espero con muchas ganas  lo que está por suceder, creo que no podré olvidar nunca la primera vez que sentí la dulce boca de mi sobrina Angie acariciar mi polla como lo hizo.</p>
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		<title>Sexo con mi hija (Por Germán)</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Jan 2010 23:56:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[incesto]]></category>
		<category><![CDATA[padre con hija. sexo con hija. filial]]></category>

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		<description><![CDATA[Tengo 42 años, mi nombre es Germán y soy “padre soltero” lo cual significa que mi mujer me dejó con mi hija cuando ésta tenía 4 años y se fugó con un corredor de seguros que le prometía una vida sin responsabilidades que ella quería. La carta de despedida decía eso mismo, que ya no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tengo 42 años, mi nombre es Germán y soy “padre soltero” lo cual significa que mi mujer me dejó con mi hija cuando ésta tenía 4 años y se fugó con un corredor de seguros que le prometía una vida sin responsabilidades que ella quería.</p>
<p>La carta de despedida decía eso mismo, que ya no podía más con el peso de un matrimonio y la responsabilidad de la maternidad y que la perdonáramos ¿Qué la perdonáramos?, me dejó solo con María, con un trabajo absorbente que me ocupaba la mayor parte de mi tiempo, precisamente para darle a ella comodidades, y con el trabajo añadido de padre a jornada completa, no creo que pueda perdonar que se marchara.<br />
<span id="more-265"></span><br />
La cuestión es que me negué a dejar a Marieta, como la llamamos cariñosamente en casa, en manos de nadie salvo las mías, y yo mismo,  crié y cuide a mi pequeña que hoy tiene 17 espléndidos años y es toda  una mujer.</p>
<p>Siempre la traté con mimo, ella me hacia confidencias muy personales (más incluso de las que yo quería saber), a medida que fue creciendo ella tomó como suyas las responsabilidades de la casa que no hacia la asistenta o que eran necesarias entre visita y visita de ella para tener “nuestro hogar” siempre impecable. Mi niña se había convertido en toda una mujer.</p>
<p>Acostumbraba, cuando era niña, a ducharla o bañarla conmigo, tanto por economía de tiempo como porque era un momento de juegos para la pequeña, sin embargo, un día me sorprendí, mientras la enjabonaba, sintiendo cierto deseo hacia su cuerpo joven y me asusté, me asusté realmente de estar teniendo esos pensamientos y decidí que era el momento de cortar esos baños, ella era ya una preadolescente y eso no podía seguir así.</p>
<p>El recuerdo de ese día me atormentó durante años, Marieta era cariñosa y atenta y en parte, tenía un comportamiento que, ahora con el paso de los años, resultaba impropio, pero yo había alentado durante años ese comportamiento cariñoso y ahora no sabía cómo frenarlo, lo malo es que a mí, lo que antes eran muestras de cariño, ahora se me antojaban incitaciones sexuales por su parte, y ya me estaba volviendo loco pensando que me convertía en un enfermo día a día por no dejar de pensar sexualmente en el cuerpo de mi hija y pensar, además, que ella me estaba alentando.</p>
<p>Tenía mi vida sexual, amigas, ligues, que generalmente mantenía fuera de casa salvo que la relación fuera un poco adelante, algunas de mis “amigas” durmieron en casa, María lo aceptaba y trataba a mi amigas con consideración y respeto, quiero decir que mi vida sexual era activa y no tenia carencias en ese sentido entonces ¿qué hacia pensando en mantener relaciones sexuales con mi propia hija?, pensé incluso en ir al psicólogo, pero Marieta era menor de edad ¿y si me quitaban la custodia?.</p>
<p>Ella parecía no darse cuenta de nada, se subía a mis piernas, me abrazaba, me besaba, iba por la casa con pantaloncitos cortos, o recién levantada con el pijama y sin sujetador y yo había días que no podía más y tenía que hacerme una paja pensando en las tetas o en el culo de mi hija de 17 años.</p>
<p>Aquel domingo fue el detonante de todo, ella había venido tarde de fiesta la noche anterior, ya cuando salió me dejó enfermo de deseo, con unos pantalones ajustados de color negro y una camiseta entallada que dejaba ver sus formas en toda su rotundidad, maquillada suavemente, peinada de manera informal, verla así se me hacia el culmen del deseo, se despidió con un ligero beso en los labios, una costumbre que adquirió de niña y que yo ese día maldije no habérsela quitado, porque ese leve beso de hija a padre a mi me pareció un claro “piquito” de amantes.</p>
<p>Por la mañana, estaba desayunando había preparado desayuno para los dos,  ella se levantó y se sentó a la mesa de la cocina conmigo, venia aun en pijama, un pijama corto de pantaloncito y camiseta, los pezones se le transparentaban claramente debajo de la tela, con su edad, la verdad es que tenía mucho pecho ya (su mayor complejo y, sinceramente, a mi me volvían loco), cuando se puso de espaldas a mí para coger una cuchara del cajón, pude ver claramente que no llevaba braguitas, si no tanga, cuando se inclinó para abrir el armario y coger las servilletas, la tela del pijama se tensó sobre su culito respingón, yo ya no sabía ni qué hacer, me estaba poniendo cachondo y muy cachondo.</p>
<p>Desayunamos, me contaba no se qué sobre la otra noche, yo ni le hacía caso, solo quería irme de allí, irme al baño a pajearme sin que ella lo notara,  ella me miraba, no paraba de mirarme, a medio desayunar dije que me iba a la ducha y me marché.</p>
<p>Me fui al baño y me desnudé para darme una ducha, estaba empalmadisimo, me metí debajo del agua y empecé a enjabonarme con intención de masturbarme ayudándome con el jabón y, de pronto, se abrió la puerta y allí estaba ella, mi hija, mirándome.</p>
<p>Al principio yo solo la vi mirarme, solo pensaba en cómo estaba viendo a su padre, desnudo y con la polla enjabonada en la mano a punto de hacerse una paja, no vi nada más, hasta que entró del todo y vi que estaba completamente desnuda.</p>
<p>-	Hola papi, vengo a ducharme contigo, hace mucho que no nos duchamos juntos y aun me acuerdo de lo  divertido que era.</p>
<p>Yo no podía ni articular palabra, se metió conmigo en la ducha, primero de espaldas a mí, para mojarse con el agua, y mi polla rozó sus nalgas, lo cual hizo que me recorriera un escalofrío de deseo por todo el cuerpo.</p>
<p>-	María, creo que deberías salir de aquí ahora mismo –aún conseguí balbucear lo que creía que debía decir-<br />
-	He venido a ayudarte con la ducha, como tú me duchabas a mi cuando yo era pequeña</p>
<p>Se volvió y se puso frente a mí, pude verla en todo su esplendor, con sus tetas redondas, demasiado grandes aun para su figura, su piel tersa, el delicado pubis depilado  a la brasileña, esos pezones rosados que ahora apuntaban al frente, desafiantes, yo no podía dejar de mirarla mientras ella se enjabonaba las manos y empezaba a enjabonarme a mí el pecho.</p>
<p>Estábamos separados únicamente por el espacio que dejaba mi polla tiesa entre ambos, ella bajaba sus manos por mi espalda, a mi culo, jugando con el jabón, yo tenía que parar eso, pero era obvio que me gustaba, que lo deseaba, aunque no sabía por qué ni cómo estaba sucediendo.</p>
<p>De repente, mi hija llegó con su mano enjabonada a mi polla y empezó a masturbarme.</p>
<p>-	María, hija, esto no está bien…<br />
-	Yo creo que sí, llevo meses deseando esto, meses haciéndote ver que me muero por tocarte y ahora lo tengo, y si tú no lo desearas ya me habrías echado de aquí.</p>
<p>Jadeé ¿qué podía responder a eso?, yo lo deseaba y ella lo sabía, ella lo había sabido todo el tiempo, al menos  yo no estaba loco  y la realidad era que mi hija de 17 años llevaba meses, o quizá años, intentando seducirme.</p>
<p>Y me dejé llevar, me dejé llevar por el placer de tener por fin lo que llevaba queriendo tener hacia tanto tiempo, no tenía mucha experiencia en el sexo, pero resultaba evidente que ya no era virgen, la dejé aun unos momentos más pajeándome y después la puse de espaldas a mí para comenzar a acariciarla, mi verga erecta quedó aprisionada entre los cachetes de su culito, y cuando ella se movía, llevada por el placer de mis caricias, me hacia la paja mas deliciosa que jamás me hubieran hecho.</p>
<p>Estuvimos un rato bajo el agua, acariciándonos, y después nos fuimos a mi dormitorio, ella quería dárselas de experimentada, y comenzó una tierna mamada que, en sí, aun le faltaba mucho por aprender, pero que sentir los dulces labios de mi hija rodeando mi polla y ver su carita comiéndome el pito e intentando tragárselo todo, casi me hace correrme sin más.</p>
<p>Perdonadme si no ahondo mucho en cómo fueron esos momentos, ya que es algo que pertenece a nuestra intimidad y, aunque deseo compartir con otras personas que vivan como yo, mi experiencia, hay momentos muy íntimos que prefiero no contar.</p>
<p>Disfrutamos de una larguísima sesión de sexo, yo dudaba si penetrarla o no, aunque ya me dolían los huevos de mantener tanto tiempo la erección, mi idea era ir a correrme haciéndome una paja después de complacerla a ella, pero mi dulce niña se echó de espaldas, abriéndose de piernas y enseñándome su dulce chochito, para que se la metiera.</p>
<p>-	¡Fóllame! –me dijo-.</p>
<p>Fui a coger un condón de la mesilla, pero ella me agarró y me dijo muy bajito que tomaba anticonceptivos. E incluso se sonrojó, pero yo no esperé más invitación que esa, porque realmente lo necesitaba ya. Cuando metí la polla en el delicado coño de mi hijita fue como tocar el cielo, apenas empujé dos veces y me corrí, me corrí como un adolescente en su primera vez sin poder evitarlo y con una violencia que me dejó extenuado.</p>
<p>Cuando me separé me sentí fatal,  me había corrido sin más, bajé hacia abajo, entre sus piernas, y me puse a comerle el coño, estaba manchado de mi semen y en mis caricias con la lengua incluso probé su sabor, pero no me importó, quería hacer que se corriera, no dejarla a medias, y me apliqué todo lo que pude, recorriendo los labios de su chocho, su clítoris, metiendo la lengua dentro hasta que se corrió, se corrió en mi cara, en mi boca, apretándome la cara con sus muslos, se corrió gimiendo y gritando, y yo probé el dulce sabor de los jugos del coño de mi hija mezclado con el sabor de mi semen.</p>
<p>La cosa no acabó aquí, obviamente ha sido el comienzo de algo más, no voy a entrar en detalles, somos padre e hija y amantes, llevamos nuestra relación con discreción, ella hace su vida y yo sé que esto se acabará pero, mientras tanto, ambos estamos conformes y vamos a disfrutar de ello.</p>
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		<title>Violación a mi hermana (Por Psyco)</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Jan 2010 23:59:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Soy hijo de un padre distinto, eso resume plena y llanamente mi vida, no hay más y esa es la máxima que ha regido siempre mi vida. Mi madre se dejó embarazar por un cantamañanas que la dejó tirada y que resultó ser mi padre y después no tuvo el valor suficiente para abortarme, que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Soy hijo de un padre distinto, eso resume plena y llanamente mi vida, no hay más y esa es la máxima que ha regido siempre mi vida.</p>
<p>Mi madre se dejó embarazar por un cantamañanas que la dejó tirada y que resultó ser mi padre y después no tuvo el valor suficiente para abortarme, que me trajo al mundo como hijo ilegítimo de una estúpida madre soltera que, no contenta con eso, después se casó e nuevo con un tipo empeñado en ser mi padre durante los dos primeros años de convivencia pero que, después, y yo con 6 años ya, cuando nació mi “hermana” pasó a tratarme con condescendencia y desprecio, como “el hijo de otro” cuando ya tenía por fin una muñequita linda con sus propios genes.<br />
<span id="more-255"></span><br />
Yo estaba harto, harto de ser siempre el último mono de una casa donde todo el mundo me ignoraba una vez que ellos tres formaron su estupenda familia feliz y yo era solamente el hijo bastardo de la mujer de “mi padre” porque para la calle era mi padre, pero de puertas adentro era yo quien veía el desprecio con el que me trataban, tanto él como mi querida madre que, a estas alturas, me consideraba ya un error en su vida (aunque no lo admitiera).</p>
<p>Los años fueron pasando y yo les ofrecí a todos ellos la imagen de hijo/hermano/sobrino/nieto que deseaban, ya fuera con los propios o los postizos, pero fuera donde fuera, siempre me echaban la mirada del culpable de haber nacido. </p>
<p>Sacaba buenas notas, me portaba bien, no generaba problemas en casa, todo para ser el buen hijo que consiguiera ganarse el respeto que le negaban, nada era suficiente, seguía viendo esas miradas en sus ojos, entre de condescendencia y lástima, que tanto odiaba.</p>
<p>Crecimos, yo tenía ya 23 años, estaba terminando mi carrera universitaria, todo era éxito en mi y tampoco era suficiente mientras que “mi hermana” Isabel, con 17, hacia suya la noche madrileña de garito en garito, con sus minifaldas que casi ni llegaban a taparle las bragas o, más bien los cachetes del culo, porque bragas no parecía llevar, y sería el tercer año que repetiría curso después de aquel verano, pero daba igual, Isabel seria siempre la hija y yo el asqueroso bastardo, lo veía en sus ojos cada día, aun cuando las broncas en casa iban una tras otras por las altas horas de la madrugada a las que Isabelita había vuelto aquel Sábado.</p>
<p>Isabel me producía cierta indiferencia, su trato hacia mí era normal, no la considero una enemiga, sin embargo, ella se sabía la princesita del cuento y no me consideraba su hermano, solía llamarme “hermanito” (¿eso qué notaba es un ligero retintín cuando me decía hermanito con su voz de campanitas?), la cuestión es que ella, como salía a la calle, iba por la casa, es decir, vestida como una puta y enseñándolo todo.  No es que fuera especialmente guapa, ni estuviera especialmente buena, pero a base de enseñar más de lo que debía, al estilo de las adolescentes de ahora, la verdad, parecía mayor, de hecho muchas noches nos encontrábamos en las discotecas con su grupito de amigas y mis colegas andaban intentando meter ficha a la que se dejara.</p>
<p>No fue algo premeditado, ni respondió a algún odio oculto, que hacia ella no tenía, simplemente pensé en follármela con la misma motivación que ponía en otros aspectos de mi vida, porque me apetecía hacerlo y porque para mí sería un golpe de gracia a mi progenitora y su consorte.</p>
<p>Al final, la culpa es de ellas, por vestir como putas, y como una puta venia la pequeña Isabel (que ahora se había empeñado en que la llamaran “Bella” como la de Crepúsculo (prfff)), caminando por la calle con su amiga Lucy, que obviamente se llama Lucía, pero que en otro alarde de originalidad, también prefería que la llamasen “Lucy”.</p>
<p>5 a.m. ambas bajaban por la carretera de entrada a la urbanización, medio sin asfaltar, medio sin arcén, medio sin iluminar, si hubieran cogido un taxi, como deberían haber hecho, no habría pasado, pero allí venían ellas, claramente borrachas, cuchicheando como dos estúpidas y con sendas microfaldas y tops de tirantes.</p>
<p>5 a.m. y yo acechaba detrás del primer edificio que marca la bifurcación entre la ronda este y la ronda norte de la urba, donde Lucy dejaría sola a mi querida hermanita para irse a su chalet meneando su escuálido culito.</p>
<p>Isabel giró la esquina y se dispuso a subir la calle medio abotargada, iba beoda total y creo que, además, fumada, o  a saber qué más, y ahí fue mi oportunidad, la agarré del brazo y la apreté contra mí, tapándole la boca con la mano. Aún en su embriaguez se debatía, pero no me fue demasiado difícil arrastrarla unos metros más allá, a la zona más allá de la cuneta, entre los matojos y alejados del comienzo  más iluminado de los chalets.</p>
<p>Me había puesto un pasamontañas, claro, solo faltaría que me reconociera, la verdad es que la muy puta no dejaba de patalear, aquello iba a resultarme más difícil de lo que había planeado, incluso consiguió darme una patada en el muslo que casi consigue que la suelte.</p>
<p>La tiré en el suelo, entre la hierba, y me eché encima de ella mientras con una mano le tapaba la boca, intentaba gritar aun así y no dejaba de patalear, la minifalda ya la tenía en la cintura con tanto movimiento y debajo solo llevaba un tanga minúsculo, no pude fijarme mucho en los detalles, ya que la luz que llegaba de las escasas farolas de la carretera era muy tenue.</p>
<p>No sabía qué hacer con ella, no podía decirle nada o reconocería mi voz, tampoco quería pegarla ni hacerle ningún daño, lo único que quería era follarme a la querida muñequita de mi padrastro y, de paso, desfogarme un poco, así que le di una bofetada con suficiente dureza para que dejara de patalear como una posesa, se quedó mirándome sin moverse.</p>
<p>Este inciso me permitió sacar el rollo de cinta adhesiva que llevaba y  colocarle un buen pegote en su boca para que no se le ocurriera ponerse a berrear si la soltaba y ya, con las dos manos libres, procedí a inmovilizarle las muñecas atándoselas con la cinta adhesiva, eso estaba mejor, ella ya se dio cuenta de que la cosa iba en serio y dejó de dar patadas, debía estar en shock o definitivamente tan ebria que estaba alucinando, porque no opuso apenas resistencia cuando me coloqué entre sus piernas y le quedaron separadas.</p>
<p>De momento no hice nada, solo mirarla en la semioscuridad reinante, de todos modos tenía que darme prisa, pronto amanecería, sujeté sus manos juntas con firmeza y tiré hacia abajo del top, rompiendo los finos tirantes de la prenda y sus tetas quedaron al descubierto, la muy guarrilla iba hasta sin sujetador, las tenia redondas, las tetas turgentes de 17 años, impolutas, con las manos juntas hacia abajo quedaban juntas y apuntando al frente, mi polla estaba ya morcillona solo de mirárselas y no era mi intención ir de rollo caricias, pero no pude resistirme a chupar esos pezoncitos que coronaban esas dos bolas perfectas que eran las tetas de mi hermana, la miré, lloraba en silencio con la boca tapada por la cinta, esto me excitó aun más, no tenía tiempo que perder, con una mano seguí sujetando las suyas y con la otra me abrí el pantalón y me saqué la polla, en ese momento, me entró la duda ¿y si la dejaba preñada?&#8230; ¡mejor! Jajaja, su padre que tanto me despreciaba, tendría que vivir toda su vida con un nieto ilegitimo.</p>
<p>Me pajeé un poco, aun necesitaba un poco más para tenerla a punto y toqué a tientas el coño de mi hermana, estaba muy seca,  la manoseé un poco y se humedeció, supongo que involuntariamente, así que me escupí en la mano y me lo pasé por la punta de la polla antes de apartar el hilo del tanga y clavársela de golpe.</p>
<p>Se estremeció, pero no gritó de dolor ni hizo nada extraordinario, mas allá de seguir con su vena llorica que lo único que conseguía era que yo tuviera más ganas de clavársela más hondo aun. Subí sus brazos, apoyándome en ellos para que no se moviera y poder así hacer más fuerza para follármela una y otra vez, con cada empujón le temblaban como flanes esas tetitas perfectas, era evidente que no era virgen, aguantaba estoicamente mis embestidas y, aunque no estaba lubricada, su cuerpo reaccionaba al roce y mi endurecido miembro resbalaba casi suavemente en el coño de mi querida hermanita Isabel.</p>
<p>Me la follé rápido, no podía regodearme  mucho, me hubiera gustado ponerla a cuatro patas y hacerle el culito y, con este pensamiento, me corrí, me corrí y me corrí dentro del chocho de mi hermana en unos segundos bestiales en los que parecía que no iba acabar nunca de salirme leche de la polla.</p>
<p>Me cerré el pantalón con una mano mientras con la otra seguía sujetando las suyas, no podía descuidarme ahora, ella tenía los ojos cerrados, la cara manchada del maquillaje diluido en lágrimas, cuando me aparté, sin dejar de sujetarla aun, se quedó quieta, con las piernas abiertas y enseñando el chocho, ya  estaba empezando a amanecer y tenía que pirarme de allí a toda leche si no quería que me pillaran. No se movía, yo sabía que no la había hecho daño físico, más allá de violarla, claro, pero sin violencia, para mí que iba puesta de algo más que alcohol, agarrándola como pude con una mano, le junté las piernas y se las até por los tobillos con la cinta para que me diera más tiempo a escapar, después  así que la solté y  salí corriendo lejos de  la carretera sin pararme a mirar lo que hacia ella, que antes de ponerse a  gritar o hacer algo tenía que liberarse de las ataduras.</p>
<p>En cuanto llegué a la zona iluminada, me quite el pasamontañas y salí a la zona transitable, caminando hasta donde tenía mi coche aparcado, donde me cambié de ropa y conduje hasta donde debía estar a esa hora, un pueblo cercano a Madrid donde, supuestamente, iba a pasar el fin de semana, entré en el hotel por la puerta del portal, precisamente por eso había elegido ese, no tenían servicio de recepción 24h, me duché y me acosté, durmiendo el sueño de los justos después de echar un buen y merecido polvo.</p>
<p>Volví a casa el lunes, como había dicho que haría, esperaba encontrar una gran conmoción familiar a mi llegada, sin embargo, todo parecía anormalmente normal, me recibieron como siempre, si acaso su habitual desdén era algo conmocionado, yo entré como siempre, nadie me dijo nada, ni me informaron de la violación de mi hermana Isabel, mi padrastro y mi madre intentaban aparentar normalidad y conste que casi lo conseguían, si no hubiera sido porque yo lo sabía todo no habría notado la aureola que flotaba en derredor.</p>
<p>No hubo denuncia, no hubo gritos ni se rasgaron vestiduras, aun no he conseguido enterarme de cual es y cuál es la razón de la decisión tomada, pero sospecho que mi madre y “mi padre” habrán acordado taparlo todo y aparentar normalidad, realmente más daño que follarmela no le hice y hasta me da en la nariz que, si ella ha contado la historia, tal vez a mis padres no les ha resultado creíble, viniendo como venia puesta de todo hasta las cejas. A mí no me lo han contado, claro, solo soy el bastardo, ni puto interés tengo en que me lo cuenten, ya sé lo que ha pasado, jajaja, me he tirado a su hija, mi  hermana, como a una perra, follándomela en el campo mientras venia borracha y flipada.</p>
<p>En todo caso, yo creo que le he hecho un bien a Isabelita, ya no sale, ya no trasnocha, ya no bebe y este año por fin está sacando el curso, yo no he notado en ella secuelas visibles, igual ese polvo no fue tan distinto a los que solía echar por ahí en el coche de cualquier bakala de turno que la invitara a tres copas el sábado, jajaja.</p>
<p>Seguimos con nuestras vidas, aunque en lo que mí respecta, me gustaría volver a tirármela, pero esta vez bien, sin forzarla, me pregunto si será muy difícil una conquista así, pero me quedé con ganas de sus tetitas y, sobre todo, de ver mi polla salir y entrar de esas dos montañas  redondas que tiene por culito.</p>
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		<title>Mi hermana y yo 30 años atras (Por José Pescador Osuna)</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Jan 2010 00:35:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Somos de México, de Acapulco, y me da mucha emoción relatar que hace 30 años mi hermana y yo nos convertimos en amantes.</p>
<p>Ella se llama Malena y es cinco años menor que yo, siempre me gustó y es tuvo una madurez precoz. A los doce, trece años ya era dueña de un par de tetas deliciosas. Tetas que yo no dejaba de admirar cada vez que íbamos al mar. Debido al trabajo de nuestro padre, se fueron a vivir dos años a España, y a su regreso la vi más mujer, hermosa, radiante. Siendo hijos únicos y de padres sumamente ocupados, pasábamos la mayor parte del tiempo solos en casa. Así que una vez, cuando ella ya tenía 17 años me asomé por la ventana del baño para verla desnuda. ¡Qué sensación! Ver su panochita tapizada de gruesos rizos de vello rojizo y sus amplias nalgas, rotundas, de mujer costeña. Recuerdo que esa noche me masturbé varias veces pensando en su desnudez.</p>
<p><span id="more-246"></span><br />
Y sabía que estaba mal lo que hacía, que era un pecado enorme desear a mi hermana de esa forma, pero ella era tan linda, tan tierna y cariñosa conmigo que olvidaba todos mis prejuicios. Debido al calor yo dormía desnudo y una vez ella entró a mi cuarto cuando yo me estaba masturbando. No olvido la cara de sorpresa que puso cuando vio mi gruesa y venosa verga ante sus ojos. Estuvo unos segundos como hipnotizada mirándola y luego salió del cuarto balbuceando excusas.</p>
<p>A los pocos días, aprovechando que estábamos solos, me colé a su cuarto y la sorprendí desnuda saliendo del baño. Ella se tapó el pubis con una mano y con la otra trató de cubrir los globos de sus tetas. Yo me acerqué a ella y la abracé cálidamente. Su cuerpo se estremecía al sentir mi verga sobre sus muslos y para mi sorpresa me ofreció los labios. Nos besamos larga y sensualmente. Le quité la mano de sus tetas y me prendí goloso  los rojos y erectos pezones que parecían dos fresas a punto de reventar. Male empezó a sollozar suavemente, pero se dejó hacer y llevó su manita hacia la gruesa verga que frotaba su pubis. Para mi asombro, ella se hincó y me la empezó a mamar de una manera que me dejó asombrado. Era obvio que no era la primera verga que mamaba en su vida. Yo sentía que me iba a venir de un momento a otro, pero no me atreví a metérsela, ni ella lo iba a aceptar. Así que me monté sobre de ella para hacer una delicioso sesenta y nueve, lamiendo de arriba a abajo sus rojos labios vaginales, mientras ella se tragaba mi verga. A los pocos minutos se empezó a venir en mi boca mientras yo hacía lo mismo en la de ella. Los dos gemíamos y nos retorcíamos como poseídos batiéndonos de nuestros jugos internos.</p>
<p>Esa noche y muchas noches más la pasamos juntos en su recámara, y otras en la mía.</p>
<p>Nuestros padres vivían su mundo de compromisos laborales y sociales sin enterarse jamás de lo que pasaba entre nosotros. Nunca la penetré porque las pocas veces que lo intenté ella se negó terminante a hacerlo, aunque yo ya sabía que tenía relaciones completas con uno de sus novios, pero conmigo no se atrevió a hacerlo.</p>
<p>Así duramos casi tres años, hasta que poco a poco nos fuimos separando, y primero me casé yo, y a los cinco años ella. Lo que pasó a partir del 2005 será tema de otra historia.</p>
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		<title>Incesto con el Sabio</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Jan 2010 09:51:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hola soy Dorleta, tengo veinte años y vivo en el Norte, soy una persona muy alegre con muchas ganas de vivir, siempre muy vital y podíamos decir que feliz. Vivimos en casa Mi padre, mi madre mi hermano y yo, bueno mi hermano se marcha pronto pues ya encontró un trabajo nada más salir de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola soy Dorleta, tengo veinte años y vivo en el Norte, soy una persona muy alegre con muchas ganas de vivir, siempre muy vital  y podíamos decir que feliz.</p>
<p>Vivimos en casa Mi padre, mi madre mi hermano y yo, bueno mi hermano se marcha pronto pues ya encontró un trabajo nada más salir de la universidad y se va a Suiza. Mi hermano  quiere que me vaya con él, que así podemos ayudarnos los dos, pero yo no terminé mis estudios, trabajo en una tienda de calzado y aunque mis padres son todavía muy jóvenes me da pena dejarlos solos.</p>
<p>Por otra parte os cuento  todo lo que pasó y  que al mismo tiempo es la causa mayor de mis temores.<br />
Desde niños, mi hermano y  yo siempre nos llevamos muy bien, el tiene cuatro años más que yo  y siempre fui un poco su juguete y él el mío. De niños corríamos por la playa y nos revocábamos por la arena, nos disfrazábamos y hacíamos peleas de luchadores o de soldados.<br />
<span id="more-241"></span></p>
<p>Durante los años de su adolescencia, nos distanciamos un poco, el me rehuía enlas luchas, prefería irse con sus amigos y  me decía que yo era muy pequeña.</p>
<p>Pasó el tiempo y él se fue a Barcelona a la universidad, apenas venía al pueblo, mis padres le iban a visitar a casa de mis tíos para  que no se distrajera mucho con los estudios. Después en el verano lo mandaban  a distintos países para que practicara los idiomas que hablaba y desde los catorce años a los diecinueve prácticamente no nos vimos.</p>
<p>Cuando terminó su carrera, se había hecho ya un hombre mayor, y yo  toda una mujer. Desde el primer día que volvió a casa  volvimos los dos a estar muy unidos. Él, salía conmigo y con mis amigos, las chicas todas estaban coladitas por Andoni, que así se llama  mi hermano. Cuando alguna me decía algo, todas me parecían poco para él, era  una especie de Dios para mí, había hecho la carrera inmaculada con unas notas buenísimas. Y hablaba siete idiomas perfectamente. Mi hermanito se había convertido  en uno de esos científicos coquito.</p>
<p>No salía mucho en casa, siempre metido entre sus libros, eso lo hacía mas interesante para todas las chicas, ya que todas me preguntaban por él. Como consecuencia de un trabajo suyo que le habían publicado en la universidad, lo llamaron de algún programa de la televisión autonómica y de la dos en algún programa. Por lo que el coquito aun era más admirado por todos.</p>
<p>Un día hacía mucho calor  y yo estaba de vacaciones, así que decidí irme a la playa y le animé a que viniera conmigo; dudó como siempre pero al fin se animo; cogió un traje de baño y una toalla, lo metió  en mi bolsa y nos fuimos en mi Megán a una calita, que está un poco alejada de la ciudad, pero  que es muy tranquila y mucho más por la semana.</p>
<p>Llegamos a la playa, no había casi nadie, así que se cambio, se tapó un poco con la toalla y en la misma playa se puso su bañador. Yo llevaba mi biquini, pero en esa playa me gustaba hacer toplees, claro que al ir con él pensé que no debería hacerlo por si se cortaba. Nos sentamos en la arena y él con un libro como siempre, mientras yo me broceaba a su lado.</p>
<p>Pasó un buen  rato, y yo tenía mucho calor por lo que le dije de darnos un baño, me dijo que quería ver  antes una cosa. Yo me marche sola, me metí en el agua y cogí un poco en mis manos para mojarlo y obligarle a venir conmigo. </p>
<p>Cuando llegué a su lado poco agua tenía  pero el se levantó haciéndose el enfadado y yo corrí hasta el agua, vino detrás era desde niño un excelente nadador y me alcanzo enseguida. Comenzamos a jugar en el agua, el intentaba hundirme y yo a él. En una de estas me agarró en sus brazos, me dejó caer  al agua. La verdad es que nos reímos mucho y yo me di un buen trago.</p>
<p>El se escapó corriendo   y cuando me recuperé fui detrás, el se estaba secando  y le tiré arena en la espalda. Corrió detrás de mí, me agarró por una pierna, me tiro al suelo y los dos rodamos por la arena como cuando éramos niños.</p>
<p>Decía que como cuando éramos niños pero  había una diferencia, en uno de los giros por la arena, quedó encima de mí, sus piernas entre las mías  y noté que ya no éramos niños. Lo sentí pegado a mi cuerpo, el niño se había hecho un hombre  y por lo que yo notaba, ¡qué hombre! Los dos reíamos , pero seguíamos en esa posición y a mí me estaba encantando.</p>
<p>Por lo que fui notando a  el tampoco parecía desagradarle, ya que por instantes le iba notando más duro  y el contacto se hacía mayor. No se como pasó pero ahora su juego se había convertido en un beso en mis labios, yo aparenté que no me gustaba y me resistía, tratando de mover mi cadera, creo  que el fin era conseguir más roce. El buscaba mis labios, yo notaba su cimbel y me estaba poniendo cachondísima.</p>
<p>Dejamos de jugar, nos fuimos de nuevo al agua para limpiarnos la arena, y yo comencé a echarle agua en la espalda  y con la mano le iba quitando la arena, mi mano es su cuerpo  me ponía tanto que ni el frío del agua podía enfriarme. Él hizo lo mismo, pero sus manos eran una caricia en mi cuello, bajó limpiándome la arena  y  con las yemas de sus dedos acariciaba mis pechos. Me estaba volviendo loca de deseo.</p>
<p>Corrimos a la arena, nos secamos con las toallas  y nos tumbamos al sol. Yo no quería dejar de sentir lo que estaba sintiendo; sabía que era una locura pero no quería pensar en nada que no fuera  volverlo a sentir entre mis piernas, volver a sentirme dominada como en la arena.</p>
<p>Utilicé mis artimañas de mujer, me desabroche la parte de arriba del biquini y sin sacármelo, lo dejé car de mis brazos para que mi espalda quedara libre de posibles marcas. Mientras miraba sus reacciones, el trataba de disimular pero no podía evitar mirarme la parte de mis pechos descubierta.</p>
<p>Entonces , se acostó  pasándome un brazo por el cuello y me dijo ._ Te convertiste en una preciosa mujercita. Mi corazón era un “tam tam” volví el rostro y estaba pegado el suyo, le di un beso en los labios, le dije que también él era un hombre muy atractivo. Ahora fue él quien no se conformo, con rozar mis labios, abrió los suyos y yo me estaba haciendo agua. Sus labios con la boca abierta, acariciaban los míos y ya no pude aguantar, le besé, pero con todo mi ser, mi lengua jugaba con la suya. Me abrazó y de nuevo  sobre la toalla se puso encima de mí. ¡Dios mío! Estaba a mil por hora y su polla tan dura que podía follarme con los dos trajes de baño por el medio.</p>
<p>Ya había más gente en la playa por lo que decidimos  irnos. Durante el camino prácticamente no hablamos nada, no sabíamos que decirnos, había tanto fuego entre los dos, que si uno da un paso, nos ponemos a follar en el coche o el ascensor.</p>
<p>Ya en casa, todo volvió a la normalidad, parecía que no hubiera pasado nada, seguía todo normal hasta que una mañana nos cruzamos en el pasillo y él sin parar me apretó una mano.</p>
<p>Ese fin de semana, mis padres tenían que ir a Barcelona a llevar unas cosas a casa de mis tío y a traerse ya el resto de ropa y libros de mi hermano por lo que quedamos los dos solos el viernes en la tarde.<br />
Yo estaba con las faenas de casa, mis padres hacía ya más de una hora que se habían ido, el fue a la cocina y preparó dos batidos, como los hacía cuando éramos niños y me lo trajo a la sala. Yo le sonreí y el me dio un beso y después otro  y ya se desato todo el fuego contenido. Nos besamos con pasión, me apretaba contra su cuerpo, yo notaba su polla que estaba dura y deseosa. Otra vez, su lengua jugando con la mía, me metió la mano por debajo de la camiseta, yo no tenía sujetador y me acarició las tetas mientras me besaba. Me subió la ropa, se agachó un poco y comenzó a comérmelas, lo hacía bien el cabrón, tan bien que pensé que me iba a correr de gusto. Por fin me saco la camiseta y yo hice lo mismo con la suya. Nos volvimos a besar, cada vez nuestros besos eran mas de deseo desesperado. Desabroche su pantalón  y bajé dándole besos por el cuerpo, es estaba apoyado contra un mueble, bese su ombligo, bajé a su pubis, le bajé del todo el calzoncillo y su polla salió disparada como un látigo enorme contra mi boca, no me paré en juegos, la metí en mi boca y comencé a hacerle una mamada, el agarraba mi cabeza y se retercía de placer. Me levantó y me sacó mi pantalón, después me tumbó en el sofá y bajo suavemente mis braguitas; se fue hasta la puerta y pasó el pestillo, volvió sobre mi, me besó de nuevo y ahora era él quien hacia mi mismo camino. Yo sentada en el sofá, mi hermano entre mis piernas, me sentó al borde mismo y metió su cabeza en mi coño.</p>
<p> Sabía muy bien donde tocaba ya que en unos segundos me puse a jadear  y me vino un orgasmo terrible. El seguía comiéndome el coño y ya estaba a punto de tener otro orgasmo. Se sentó en el sofá y me subió sobre sus piernas; me sentó en su polla y fui notando como me penetraba todo su deseo. Yo comencé a moverme de arriba abajo y el con sus manos acariciaba mis nalgas, me estaba  rompiendo de placer, noté que me corría y el estaba conteniéndose, de pronto di un grito y justo en ese momento sentí como su leche me llegaba hasta lo más adentro.</p>
<p>Nos quedamos un rato quietos descansando, comenzó a bombear de nuevo, yo pensaba que le podía pesar, me separé y de rodillas en el suelo, le pasaba la lengua por sus testículos y recorría su polla, de nuevo estaba inmensa, le di la mano  y nos fuimos a mi cama, nos tiramos encima de la ropa y de nuevo me clavo toda su polla, era muy fuerte y estaba en muy buena forma física ya que bombeaba una y otra vez incansablemente. Estaba muy caliente, quería más, me dio la vuelta  y sin ninguna preparación note como me rompía el culo. Toda su polla dentro, me dolía  un poco, pero cuanto más me metía más quería, se aceleró, yo  jadeaba  como una perra  cuando se corrió dentro de mi culo. Note toda su leche que entraba con furia y aquello lejos de tranquilizarme me aceleró más.</p>
<p>Me dio la vuelta, levantó mis piernas sobre sus hombros  y metió su lengua, o tenía una lengua muy larga o conocía algún embrujo que me hacía sentirla como la mejor de las pollas, me estaba follando con la lengua, no era una comedura de coño, era una auténtica penetración.</p>
<p>Todo el fin de semana  lo pasamos follando, parábamos solo para comer y ducharnos y vuelta a follar a mi me dolía el culito y el chocho estaba rozado pero no podía parar.</p>
<p>Ahora quiere que me vaya con el a Suiza ¿Me voy a convertir en su amante? Es una relación incestuosa pero me da igual si es mi hermano, su polla es la mejor para hacerme sentir todo el placer del mundo.</p>
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