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	<title>Puro incesto &#187; hija</title>
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	<description>Historias de sexo entre familiares</description>
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		<title>MI HIJA ES UNA LOLITA</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Apr 2011 11:11:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Pedro nos manda este relato y le damos las gracias por ser tan amable. Hay momentos en la vida de una persona, que se guardan ocultos para la eternidad. No sé cuanto pude haber guardado este recuerdo, no tanto por el miedo a contarlo y si como el miedo a perderlo en el baúl de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> <strong>Pedro  nos manda este relato  y le damos las gracias  por ser tan amable.<br />
</strong><br />
Hay  momentos en la  vida  de una persona, que se guardan ocultos para la  eternidad. No  sé cuanto pude haber guardado este recuerdo, no tanto por el miedo  a contarlo    y  si  como  el miedo  a perderlo  en el baúl de  las cosas  más maravillosas de la vida.</p>
<p>Ana  y  yo  nos casamos  muy  jovencitos, yo  tenía  veinte años y Ana dieciocho,  a  los  siete meses de casarnos  nació  Lara, nuestra hija.  Era  una niña preciosa  a la que mimamos  muchísimo.  </p>
<p>Los años fueron pasando  y Lara se hizo mujer, una mujercita preciosa, muy cariñosa  y dulce con nosotros. Nunca se cansaba de darnos mimos , caricias, besos y achuchones  de niña. Hasta que un día comencé a sentirme incomodo  con aquellos  abrazos, algo  me turbaba  y no  quería reconocer el  que pero  me sentía  muy incomodo y cortaba rápido  sus caricias.</p>
<p>Lara desde muy niña, solía venir los domingos temprano y se metía en nuestra cama, normalmente al lado de mi  mujer  y dormía  un rato  aun con nosotros. Ya a media mañana mi  mujer se levantaba y  nos traía un café unas magdalenas  y un zumo; se sentaba a nuestro lado  y  yo trataba de leer el periódico, pero ellas se burlaban de mí, jugando  con el diario.</p>
<p>Los últimos  domingos, cuando  mi mujer se levantaba, yo  aprovechaba para  hacerlo también con la disculpa de ducharme   de primero para no estar esperando por ellas.  La verdad es  que   la  idea  de mi niña  en la cama  sola  y a  mi  lado me había excitado  un par de veces y  claro estaba con un miedo atroz  que  ella  o  mi esposa se acercaran a mí  y lo notaran, no  sabría  que hacer o decir.<br />
<span id="more-350"></span><br />
Pero un día  cuando me iba a levantar, Lara se abalanzó  sobre mí, gritándome que no me dejaría  marchar  entre risas, me agarró por el cuello  haciéndome pelear como siempre pero  el roce con sus pequeñas y durísimas tetitas de nuevo despertaron en mí a la fiera sedienta de aquella atrocidad  de la que fríamente me sentiría incapaz.</p>
<p>Mi mujer se reía viéndonos pelear y yo procuraba no  rozar a la niña  con nada  y  sobre todo  que no se me viera, en el fondo estaba deseando  que saliera   mi esposa, no por hacer algo   pero  me quemaba el  deseo, el morbo  y el miedo.</p>
<p>Mi esposa, nos trajo el desayuno  y  nos dijo que se iba  en un momento hasta la casa de su madre que está  en un pueblecito a 70 Km. De  nuestra  casa. El  corazón me daba saltos, iba a disponer de todo  el tiempo con mi  niña, bueno  sólo pensaba en mi imaginación y después en la ducha   cascármela.
<p>Vi como mi esposa se acercaba a la  cama y nos daba un beso  ambos  y después se iba con una sonrisa. Me legró  no ver ninguna duda   o reserva y l verdad ¿de qué iba a tener miedo? Cuando     escuchamos  la  puerta del garaje cerrarse, de nuevo Lara se abrazó  a mi pretendiendo seguir el juego    y  yo  más temeroso pero a la  vez más suelto, comencé  hacerle cosquillas  y mientras, aprovechaba para  rozar  mis dedos y manos a sus tetas a su  culo o  descuidadamente agarrarla entre las piernas, solo  un instante, pero  suficiente para notar en mi mano  su conchita que ya notaba mullidita e increíblemente apetitosa.</p><p style="float: right;margin: 4px;"><!-- Inicio código JUGUETESPARADULTOS.com -->
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</p></p>
<p>Lara inocente no se daba cuenta del calvario de placer que yo tenía y  continuaba con sus risas, pero cada vez más descuidaba se rozaba en mí  y yo  no sabía  cómo ocultar  que mi pene estaba tieso  y a punto de reventar de cachondo. Se ponía encima y en uno de esos  juegos aun sin proponérmelo    noté como mi polla la rozaba. La niña pareció darse cuenta de que me estaba pasando; puso  una mirada que me pareció pícara pero continuó  y  esta vez  más como  una Lolita que se sentía dominadora  y  con el poder de controlar  a  un hombre  que era nada menos  que su progenitor, su padre adorado.</p>
<p>Yo  viendo  que todo aquello  ya me estaba haciendo daño  y que si no paraba   no podría contenerme, le  pedí a ella que parará  que de verdad quería  leer  un poco y  ella, hizo morritos   como  si fuera  un bebe haciendo pucheros  y  se tapó  la cara con las sábanas. Yo  hacía  que leía el periódico, tratando  de enfriarme  de aquella locura y muy serio, Pero  mi “lolita” había comenzado su ataque imparable, poco a  poco, se fue arrimando  a mí y noté el roce de su pierna en la mía. Por un momento pensé en separarme o separarla, pero  una fuerza  interior más fuerte que yo, me hizo  bajar mi pierna  para  que ella pudiera  poner encima la suya, y  no tardó  nada en hacerlo, pasó su pierna izquierda sobre la mía y  mis  huesos comenzaron a hacerme cosquillas. No dije nada, continué como  si estuviera muy centrado  en el diario, mientras Lara se acercaba más; tanto que yo notaba el calor de su entrepierna  y el roce de su sexo  en la mía.</p>
<p>No  hice nada, como distraído  continué con la lectura  y cuando miré  un poco, estaba haciéndose la dormida, pero de vez en cuando se movía  un poco  como  tratando de ajustar   su chochito al roce de mi pierna. Yo no sabía si realmente ya podía dormir , así que descuidadamente encogí  un poco  mi pierna para provocar más el  roce y  entonces ella se arrimó  acurrucándose más. Ella  estaba a mi izquierda  y yo sujetaba el  periódico  con las dos manos, sin sacar la vista del periódico del que no había leído  ni una palabra, solté mí manó  izquierda y la metí debajo de la sábana. Quería  tocarme, calmar aquel torbellino  de deseo enfermizo pero  el remedio fue peor. No me conformé   acariciándome por encima del  pijama; metí  mi mano y  noté que mi polla estaba   empalmada hasta  los topes. Me quedé quieto  con mi mano ahí pero  mi hija volvió  a moverse y esta vez  se ajustó  con distintos movimientos  pero  haciéndose la dormida. Aquello  fue el culmen de mis ardores, saque mi mano  de la polla y con sumo cuidado la fui acercando  a ella y con el canto de mi mano  y mi dedo meñique, el roce  suavemente, sólo un instante, ella parecía  percibir mi roce y se ciñó más a mi mano. Yo me atreví a separar el  meñique y tocarle directamente sobre su  conchita  pero  en un solo movimiento. Echó más su pierna, ya casi estaba sobre la mía  y ahora    su rajita estaba sobre mi  mano. No me atreví ni  a  respirar, notaba los latidos del  corazón en mi polla. En ese momento  quería ponerme encima de Lara  y metérsela  aun sin sacarle la ropa, pero  era  su  padre, no podía hacer eso. </p>
<p>Me calmé  un poco, unos  instantes pero ya no era capaz de parar, la situación era tan increíblemente morbosa    que  me turbaba la razón; nada de mi consciencia paterna, podía controlar, el animal se había apoderado de mí y volvía  mover mis dedos, muy despacito, casi imperceptiblemente para ella  que se suponía estaba dormida, pero ella, al  sentir mi roce, se apretó  a mi mano y comenzó a refregarse despacio contra mis dedos que  ya no escapaban. Miré fijamente le periódico, quería parecer distraído en eso   si realmente estaba dormida  y  se despertaba pero entonces noté como se movía un poco  y  casi me vuelvo loco cuando  vi  que aun haciéndose la dormida, bajaba el pantalón de su pijama sacándolo  con los pies. Yo, seguía haciendo  que leía, pero  no dejaba de mover un poco mi mano  buscando  el lugar que ella parecía ofrecerme. Mi dedo comenzó a marcar su rajita, era  pequeña, un poco abultada y  tras las braguitas se notaba un poco de vello púbico, de un pelo  que yo necesitaba tocar con mis dedos para  no gritar mi locura.</p>
<p>Fue en ese momento, que noté un poco de humedad  o me pareció  y eso  me hizo lanzarme algo más; mis caricias ahora eran más firmes, ya no había disculpa, ya no  había  forma de disimular, yo  estaba acariciando  con mis dedos   el coñito de mi joven hija, un coñito virginal  y puro, un coñito  que   yo  descubrí por primera vez  que había pasado a  ser  de mujer.  Ella, se colocó boca arriba, yo  cuando se movía quise separar  mi mano,  pero ella aun sin abrir sus ojos, la agarró  y la volvió  a colocar en el sitio, como yo me quedara  quieto, ella comenzó  a moverse buscando el roce. Ya  no  podía disimular más, estaba pasando y tenía  que hacerlo  bien, tenía que darle placer  a mi  dulce pequeña. Cambie de mano, ahora era  yo el que me volcaba un poco sobre ella que seguía  a mi izquierda  pero para  llegarle  con mi mano diestra. Mi dedo medio, comenzó a hacer su trabajo y la  niña se abría las piernas, mi polla  era   un volcán a punto de entrar en erupción. Se separó  su braguita y de nuevo  atrajo mi mano  a su  coñito. Mi pequeña putita estaba gozando  de toda esa locura. Busqué su clítoris  y comencé  a rodar en él; pequeños círculos que de vez en cuando parecían dolerle   y se retiraba un instante  como indicándome que más despacito. A penas era  perceptible el tacto para  mí  pero  ella apretaba mi mano de vez en cuando  con sus dos piernas. No  esperó  nada más. Se quitó la parte de arriba   del pijama  y me dejo sus preciosísimas tetitas  redondas   al alcance de mi desesperada  boca.  Lamí  sus pezones  y noté como se endurecían aun más. Los apreté con mis labios  pero si paraba con mi mano  ella me lo recordaba moviéndose.  La oí  jadear, su respiración era aceleradísima, apreté en ese momento más en sus tetas, pando de una a otra y se estremeció en mi mano   y en mi boca; apretó con sus piernas mi mano  sin dejármela sacar de allí    que era lo  que yo quería hacer y darme la vuelta   o  encerrarme en la ducha o escapar corriendo pero ella me sujetaba con fuerza la mano y no me quedó más remedio que lamer sus pezones  suavemente y dejar que mi  corazón reventara de una vez.</p>
<p>Se erguió un poco, y me dio un beso en la comisura de los labios y no  dijo nada, metió  su mano  en mi pijama, casi salto cuando sus deditos, rozaron mi polla, la sujeto con torpeza  y comenzó a acariciarla, pero no sabía  cómo hacerlo, yo le conduje su mano un instante  y   ella pareció  aprender al momento. Yo encogía las piernas, me mordía los labios, estaba a punto de correrme, de cometer el mayor y más increíble disparate de mi  vida. Ella como  si adivinara que ese era mi  momento, metió la cabeza debajo  de las sabanas  y  yo  no esperaba eso, no  de ella; noté sus labios rozándome el capullo y su lengua que me lo mojaba, no pude más, la quise separar pero se resistió metiéndola más dentro de su boca y me rendí ya nada importaba nada, me corrí  una eternidad   en su  boca y  ella rozaba mi semen  sobre la polla  para lamerlo  suavemente  y  comérselo  como  si no  quisiera que nada pudiera manchar la inmaculada sábana.</p>
<p>Se levantó, cogió su ropita en la mano  y se metió  en la ducha. Salió después de un buen rato y se fue  su  habitación a vestirse  mientras yo me duchaba. Cuando entré en la cocina, estaba tomando  un cola cao y me preguntó  si quería  uno. Le sonreí y se cerco  a darme un casto beso de buenos días.</p>
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		<title>Pecados</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Sep 2010 18:19:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Yo se las cosas que están mal y las que aun están peor, pero no soy capaz de saber las razones por las cuales unas se juzgan peores que las otras. Hacía mucho tiempo que ella formaba parte de mis fantasías más ocultas, de esas fantasías que casi te da vergüenza tenerlas y que sólo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Yo se las cosas que están mal  y las que aun están peor, pero  no  soy capaz de saber  las razones por las cuales   unas se juzgan peores  que las otras.</p>
<p>Hacía mucho tiempo que ella formaba parte de mis fantasías más ocultas, de esas fantasías  que casi te da vergüenza tenerlas  y  que sólo se guardan en lo más profundo de tus pensamientos. No  se aun como  puedo  intentar  plasmarlas en un papel, negro sobre blanco tal vez no parezcan horrendas, la  verdad es  que el  juicio de los demás  me da igual, se que soy un depravado para la  sociedad  y que posiblemente arda en el infierno   por los placeres de la  carne.</p>
<p>No puedo recordar cuando empezó todo esto ni  como  dejé que pasara pero  pasó, no  me siento arrepentido, no  siento más desprecio por mi persona que el que ya sentía antes por el hecho  de vivir pero no cambiaría nada   ya que los momentos de felicidad,compensan las amarguras de mi moral, una moral falsa que me fue impuesta y que nada tiene que ver con mi razón.</p>
<p>Se llama Anabel y es… ¿Cómo se define la pasión? Pues eso es mi pasión. Yo la vi nacer, la vi como se iba transformando desde muy jovencita  en algo  que irremediablemente movía mis deseos. <span id="more-318"></span></p>
<p>Apenas  una niña cuando comenzó  a marcar su pecho, apenas una niña cuando se colgaba en mi cuello  con  unas caricias  que  me turbaban sin remedio. Sus piernas largas, sus muslos rellenitos y  aquellos labios  carnosos y  sensuales sin edad.</p>
<p>Recuerdo un día que su madre le había comprado unas mallas, eran muy ajustadas  y al probarlas, su  cuerpo se marcaba como  una piel desnuda, mientras mis ojos la miraban tan atentamente como  fuerte era mi  deseo. Me reprimí, ¿Qué estaba pensando? Quise olvidarme de aquello y reprobar mi comportamiento más  morboso, pero ella no me dejó, con sus manitas de niña, se acariciaba como distraída  cuando  su madre se volvía y esa sonrisa  de pequeña putilla era  una constante provocación.
<p>En las noches me llamaba  para  que la arropase o le contara  algún cuento. Para mí se estaba haciendo un martirio  verla, algunas veces se acostaba sólo  con su braguita y es seguro  que muchas  lo  hiciera aun sin nada.  En cuanto me hacía el descuidado, me acariciaba las manos, lo  que podía parecer muy tierno pero las llevaba a  su pecho, a sus pequeñas tetitas  hasta que asustado  las retiraba prometiéndome no  volver a  consentirlo más.</p><p style="float: left;"><iframe scrolling="no" frameborder="0" src="http://banners.promocionesweb.com?id=12&login=blogin&lop=false&color=000000" width="686" height="180"></iframe></p></p>
<p>El tiempo iba pasando, cada vez su  cuerpo se desarrollaba más  y  cada vez mi deseo era mayor. Ahora se sentaba en mis piernas y acariciaba mi pelo, pero no  como una niña, aquellas caricias eran las de una mujer y yo  me iba excitando  siempre con la preocupación y el miedo de que alguien nos viera. Ella  que sabía de mis deseos de escapar, cada vez tenía más descaro y menos  reparo  a que su madre nos viera.</p>
<p>Mi matrimonio comenzó a ir mal, apenas tenía contacto con mi esposa, y la soledad de mi cama  era un martirio de placeres  y sueños que ella iba alimentando  a lo largo del día.</p>
<p>Una tarde, quedamos los dos solos, era un sábado de tórrido verano. Los dos en la sala y con ropa muy apropiada  a ese día de tanto calor. Yo  tenía unas bermudas  y una camiseta y ella con un short ajustadísimo dejaba marcar su rajita, sus tetas  y su precioso culito. Sabíamos que no había peligro  ya que su madre   había salido fuera de la ciudad  y regresaría muy de madrugada. En el ambiente latía mi deseo  de la misma forma que en cada pensamiento latía mi sexo  por el incontrolable deseo. No  quería hablar con ella, no  quería ni mirarla pero mis ojos iban en su búsqueda  como  si aquello fuera  una necesidad vital.</p>
<p>En una de esas miradas me sorprendió  y me sonrió  con esa malicia  que le era tan propia; yo  quise levantarme e irme a mi  habitación pero  ya se habían desencadenado todas las fuerzas  del infierno, ella venía a mi lado  y sin más se abrazó  a mi  cuello  y me beso, primero en la mejilla, después en la frente y  sin cortarse en mis labios. Hice  un gesto  como queriendo rechazarla   pero apretó más sus labios  y noté como  su lengua rozaba la humedad de los míos; me recorría  los dientes  y tropezaba en mi lengua. Era un beso adulto, era un beso de deseo, era un beso de sexo  y  mi instinto reaccionó. La respuesta fue una enorme erección   que me lastimaba y que ella  no  dejo pasar desapercibida. Pose su mano sobre mi  indiscreto pantaloncito y sus dedos jugaban como si fuera su flauta. Creía entrar en la locura  cuando de pronto  sonó  el timbre de la puerta; ella hizo ademán de levantarse e ir a abrir corriendo como hacía siempre, pero  en mi estado   no podía permitírselo; la  sujeté  y le pedí silencio. Ella  se echó a reír con unas carcajadas, dulces, cristalinas y picaronas.</p>
<p>Perdonarme  hoy no puedo seguir escribiendo, no me siento con fuerza para ello, tal  vez lo haga otro día  o tal  vez  nunca termine esta historia.</p>
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		<title>Mi papaito -III-</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Feb 2010 18:45:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Tiestes]]></category>
		<category><![CDATA[caricias]]></category>
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		<description><![CDATA[Cada día mis deseos, la necesidad de mi padre era mayor, a todas horas me acariciaba pensando en nuestros momentos. Cuando llegaba a casa mis besos eran más que tiernos pero no teníamos un momento para nosotros. Era verano y continuaba de vacaciones, mama, pretendía que fuéramos a pasar unos días a la playa, para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cada día mis deseos, la necesidad de mi padre era mayor, a  todas  horas  me acariciaba  pensando en nuestros momentos. Cuando llegaba a casa  mis besos eran más  que tiernos pero  no teníamos un momento para nosotros.</p>
<p>Era verano  y continuaba de vacaciones, mama, pretendía que fuéramos  a pasar  unos días  a la playa, para mí, era  una catástrofe, no podía estar tantos días sin verlo, sin notar sus brazos rodeándome o sus caricias escondidas. No  había solución, tenía  que irme  y la  idea  no me gustaba, pensé en ponerme enferma pero no  serviría de nada, mama no  se iría sin mí. Por fín llegó el día de partir y  nos fuimos en el coche de mi madre.</p>
<p>Cada día mi padre cuando llamaba quería hablar conmigo y disimuladamente me decía  cosas  muy picantes que cada vez  me ponían más a cien. Papa me dijo que vendría a buscarme, para comprar los libros y todo el material escolar. Vendría el viernes para  ir el sábado de compras  y el domingo regresaría a la playa con mama.</p>
<p>No me lo podía creer, iba a pasar dos  noches enteras  con mi papaíto, los dos solos en el piso ¿ocurriría? Llevaba mucho  tiempo pensando en ese momento, soñaba con entregarle  mi sexo a mi padre, tenía un poco de miedo, alguna de mis amigas me había dicho  que dolía pero  nada  podía dolerme, lo deseaba tanto  que  no podía dejar de pensar en ello.</p>
<p>El viernes apareció  mi padre, los vi retirarse a la habitación de mama  y por primera vez  sentí celos, muchos  celos, se la estaría follando, pensaba que todo ese deseo  tenía que ser para mí, pero  me conformé. No tardaron mucho en salir y  vi cierta tensión entre ellos como  si hubieran discutido. Sin  querer, me alegré, pensé en que el no  había querido  hacer nada con ella, que me esperaba, que deseaba  mis caricias y eso me hizo sentir  muy bien.</p>
<p>Apenas tenía que hacer maleta ya que  en casa tenía de todo y  volveríamos el  domingo, en un bolso de playa puse las cosas imprescindibles  y  ya  anochecía cuando salimos. Cuando llegamos a la ciudad, papa  llamó  a  Ana su secretaría  y la invitó a cenar con nosotros en un restaurante  precioso  en el centro. Ana era  guapísima, la secretaria de papa me parecía ser algo más que su secretaria pero  los dos guardaron las formas. Ana  tendría  unos veinticinco años, y  un cuerpo de esos de película.  Era muy dulce  y  muy simpática conmigo, yo no podía verla  como mi rival ya que era un encanto y  me parecía la  mujer ideal para papa.</p>
<p> Después  de una buena sobremesa donde hablaron del trabajo  y  algo de mí, de mi cuerpo, mi belleza o mi simpatía, Ana se fue  y papa  y yo  fuimos para casa. Nada más llegar, le dije que me iba a dar una ducha, que todo el día con calor  me hacía estar incómoda. Me metí en la ducha  con una braguita y un pijama corto que yo sabía que era muy sexy. </p>
<p>Cuando salí, fui corriendo al sofá y me recosté  como  siempre que podía en las piernas de mi papa. Él me quedo mirando sorprendido, parecía  que yo  había dado  un estirón o había quitado más cuerpo  ya que el pijama   me quedaba más ceñido  y mi pecho parecía a punto de explotar.<br />
<span id="more-297"></span></p>
<p>No tardó nada  en comenzar sus caricias, sus manos iban dibujando todo mi cuerpo  y  yo estaba ardiendo de deseo, quería apretarlo contra mi cuerpo, quería  hacerlo desearme   hasta que perdiera el control. </p>
<p>Desabroché su camisa y metí mis manos en su pecho, se lo iba acariciando con suavidad   mientras  el ya estaba  con su mano  en mis muslos, internamente  y  yo  notaba como algunas veces tocaba en mi sexo. Abrí  un poco más su camisa  y  con mi lengua comencé a lamer su pecho, el estiraba las piernas y  yo podía notar aquel enorme bulto en su pantalón, bajé con mi lengua hasta su ombligo  y el  no pudo resistir más, sus dedos comenzaron a acariciar mi rajita, era  muy delicado  y  suave, yo quería que apretara más, que me lo agarrara  con fuerza  o me iba a morir de deseo. </p>
<p>Tenía que excitarle más, tenía  que hacerle perder la cabeza  y  perder el miedo  a mi poca edad, quería  que me  viera  como  una mujer.  Desabroche  su pantalón  y su polla se salía del calzoncillo, ahora sus dedos  ya no  dibujaban mi coñito con suavidad, me estaba agarrando  el  coño con deseo, estiré mi  cuerpo, él seguía  agarrándome el chochito pero  yo quería más, conduje su mano por mi cintura, debajo del pijama, yo  notaba ardiendo  mi sexo y comenzó a tocarme por encima de la braguita, yo  acariciaba su polla con la punta de mis dedos, quería volver a meterla en mi boca pero sabía  que eso  tal  vez  calmara su deseo y  no era  lo que yo quería.</p>
<p>Comencé a  moverme  en su mano, movía mi  cadera adelante y atrás, quería darle  a entender   que deseaba que lo  hiciera con su polla. En uno de los movimientos atrás, su mano se metió por debajo de mi braguita y con sus dedos jugaba con mi vello , me moví hacia arriba y  sus dedos alcanzaron mi rajita, estaba muy mojada, papa comenzó sus caricias, y  yo  me apretaba contra su mano. Alcancé su cuello  y  comencé a besárselo, papa ayudado por  su brazo,  empujo o arrastró mi ropa hacia abajo, la bajó  casi hasta la rodilla  y me dejo el chocho al aire.</p>
<p>Iba a lamerme el coño, pero  yo quería más , lo subí un poco como  si no me gustara y bajé sus calzoncillos, su polla salía fuera  y  metí  mi  boca para comérmela. Papa  estaba  a cien por hora   y  comenzó en mi boca un mete y saca. Tenía sus pantalones bajados  hasta la rodilla.  Yo, me separé y le saque los calcetines y tiré por su pantalón para abajo, saque su camisa, y mi pantaloncito, estábamos casi  desnudos los dos. Me senté con cuidado en sus piernas  y saque la camisa de mi pijama, mis tetas  estaban enormes  y duras,  mis pezones amenazantes  eran una provocación para él  que no tardo en lanzarse a ellos , yo sentada en sus piernas  me fui moviendo hacia adelante, hasta sentir que su  enorme polla me rozaba.  Mi  padre estaba  ardiendo, se movía con cuidado como  si no  quisiera romperme  o tacarme demasiado. Me tumbé sobre el sofá y  separé mis piernas. Él estaba de pie delante y  su polla tan dura  que a mi me parecía que  no  podría follarme, yo  no me veía capaz de meterme aquella  enorme tranca.  Papa no lo pensó más, me tomó en sus brazos  como cuando era chica y  hacíamos nuestros juegos  y me llevó a su  habitación, separó la colcha   y volvió  a besar  mi coño; yo le subí la cara hasta mis tetas y el sin apenas apoyar su  cuerpo en el mío, comenzó a lamerme el pecho; yo me atreví y metí  mi mano por debajo  hasta alcanzar  su polla, el apenas respiraba, la tenía en mis dedos   y comencé  a jugar con ella  pasándola por mi ardiente raja, papa  mordía mis tetitas y se apoyaba en sus brazos, yo seguía rozando su polla contra mi  coñito  y trataba de meter la punta, sentía como me llenaba toda   y me parecía imposible    que pudiera entrar , se soltó una mano  y entonces agarró  su polla con ella. La noté más fuerte  en mi  coño  y de pronto dejó caer el peso  de su cuerpo un poco y empujo con su cadera, fue  algo desgarrador,  entro   hasta hacerme morder los  labios para no  gritar. Su polla estaba entrando  y parecía destrozarme por dentro, contraje  mi  coño y el  dolor era casi insoportable, me relaje  de nuevo   y noté como entraba un poco más. </p>
<p>Mi padre apenas se movía  mientras mi  coño  se iba acostumbrando, comenzó de nuevo a acariciar mis tetas, yo estaba aterrada, ¿Cómo podía dolerme tanto? Pero sus labios jugando con mis pezones, lograron hacerme olvidar  de aquello que quemaba mi  coño. Me estaba poniendo caliente hasta no poder más  y  mi  cuerpo  no se aguantaba quieto, comencé a moverme un poco, el dolor se mezclaba con el placer, pero llegó un momento  en que no  había dolor, lo  quería  cada  vez más  dentro  de mí . Papa  viendo que ya no  me dolía comenzó a bombear    era  una locura aquello,  de pronto  se puso  como  a temblar  y se separo  de mí, me dolió  cuando la sacaba  tan rápido  y noté  que su leche caía sobre mi  vientre, le abrace la cabeza  y  acaricié su pelo mientras   dejaba que se corriera  hasta la última gota.</p>
<p>Mientras papa se duchaba , yo  trate de limpiar con una tolla  la  cama, había  un poco de sangre  pero  nada  importante, saqué la sabana    la metí  en la lavadora  y puse otras. Cuando papa salió  del baño la  camita estaba cambiada  y  entré yo. No  sentía dolor en el baño, pero no  me había corrido  y  al lavarme   volvía  a sentir deseo, pero  sabía que si volvía a metérmela me dolería. </p>
<p>Me perfume un poco y completamente desnuda , bueno  con una braguita, volví a los  brazos de papa que  con sus caricias   colmó  todos mis deseos. Los dos  quedamos dormidos en un abrazo.</p>
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		<title>Mi Papaito-II</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Feb 2010 23:58:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los días iban pasando y en casa papa y yo parecíamos más alejados cada vez, era como si los tuviéramos miedo a nuestro secreto. Papa me guiñaba un ojo, o me hacía una caricia normal pero yo recordaba nuestro día en su oficina. Algunas veces miraba a la altura de su sexo como si quisiera [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los días iban pasando y  en casa papa y  yo parecíamos más alejados cada vez,  era como si los tuviéramos miedo  a nuestro secreto. Papa me guiñaba un ojo, o me hacía una caricia normal pero yo recordaba  nuestro día en su oficina. Algunas veces  miraba  a la altura de su sexo como  si quisiera verlo excitado, pretendía recordar  esa sensación de tenerlo en mi mano o  de acariciarlo hasta hacerlo feliz. Seguía soñando y  buscando  formas de hacerlo  feliz cuando volviéramos a estar solos.</p>
<p>Llegaron mis vacaciones, los últimos días de curso con exámenes, apenas había tenido tiempo para nada, me gustaba sacar buenas notas para que se sintiera orgulloso de mí  y sobre todo para tener más tiempo para el verano y soñar y  soñar.</p>
<p>Ya hacía una semana que  estaba esperando  en casa, papa  había ido de viaje y mis deseos  eran cada vez más fuertes, pero  no  quería acariciarme, no  quería más que alimentar ese deseo  para ser capaz de hacer todo lo que soñaba.  Un día   me preguntó  si le acompañaba a una ciudad   cercana   que esta a unos cien kilómetros de la nuestra, tenía que ir a comer con un cliente y me dijo que si me apetecía acompañarle   y  no lo dudé.  Como íbamos a comer con un  cliente, aproveché para ponerme  lo más guapa que pude, suelo andar siempre muy arregladita  pero ese día tenía una disculpa para ponerme mis mejores galas. Pensé en ponerme lo más atrevido pero  a mi papa  seguro  que no le gustaría que yo pareciera su putita, así  que me arreglé destacando mi  figura y mi pecho.<br />
<span id="more-295"></span></p>
<p>Durante el viaje, fuimos hablando de todas las cosas, él como siempre muy cariñoso conmigo, algunas veces me cogía la mano y en mitad de camino paramos a tomar un refresco, me llevaba cogida por la cintura  como si fuera su amante pero con la suficiente discreción para que no dejaran de notar que éramos padre e hija. Su mano en mi cintura, me envolvía y al caminar  casi me rozaba el pecho  y  yo  estaba   ya excitadísima.</p>
<p>Cuando llegamos al restaurante  su cliente nos estaba esperando, era  una persona mayor pero muy  agradable con nosotros, durante la comida  pude  ver como se desenvolvía mi padre en su trabajo  y me quede  encantada,  mi príncipe  además  era   muy inteligente. Nos despedimos del cliente   que me dio dos besos y  emprendimos el viaje de regreso  cuando comenzaba a oscurecer.</p>
<p>Papa parecía especialmente contento  por algo de su trabajo  y me dijo que me tenía que llevar de viaje con más frecuencia que le había dado  mucha suerte.</p>
<p>Cuando ya de regreso llegamos a  la zona de servicios  de la autopista, era ya noche oscura , papa me abrió la puerta para ayudarme a bajar y cuando pasé por su lado   lo rocé, no  fue sin querer, yo  quería rozarme con él, tenía que hacer algo para  iniciar nuestro juego. </p>
<p>Pedimos algo para cenar  en el restaurante  y papa llamó a casa para decir que ya “salíamos” me llamó la atención ya que estábamos a medio camino, mi padre  captó mi mirada  y  sonrió  y a mi comenzó a recorrerme algo  por dentro de mi  cuerpo ¿Qué íbamos hacer?  No  había hoteles, ni  nada  y llevarme a su oficina a esa hora   podía resultar raro. No dije  nada  pero me quedé pensando  y  sobre todo frenando todos mis deseos    que   eran  una estampida de emociones en mi cuerpo.</p>
<p>La zona donde habíamos dejado el coche estaba especialmente oscura y la noche aun siendo de verano  era  sin luna, papa se acercó a mi como  si fuera a abrocharme el cinturón de seguridad  y me dio un beso en la mejilla,  yo suspiré sin querer,  era tal mi deseo que no pude contenerme y comenzó a besarme  por el cuello, me acariciaba con la lengua, pasaba justo  por el nacimiento de mi cabello, por mi cuello, mientras  sus manos  me acariciaban los pechos por encima de la ropa, pensé que no  aguantaría más, me abrió  la camisa  y comenzó a  pasarme la lengua  por el escote y  por encima al borde de sujetador,  estaba tan deseosa  que  quería  que me lo sacara  o  soltarlo yo para dejarle que me comiera  mis  ardientes tetas. Cuando estaba  disfrutando de sus caricias en mi pecho, mi sexo estaba  ardiendo  y mojado, papa metió su mano por debajo de mi  falda   y sentí  sus dedos acariciando  mi  chochito por encima de la braguita, no podía más, comencé a respirar fuete, estaba temblando, levantó  mi  braguita por una pierna y medio sus dedos.  Yo recordaba su  polla en mi mano  y pensaba que aquel dedo era su polla, papa me acariciaba claro  si intentar meterlo, yo  abría mis piernas   por el placer  y una yema de su dedo comenzó a acariciar suavemente mi  clítoris, No pude más, eche mi mano desesperada  a su  pantalón pero  sus caricias   eran increíbles   como  un gran maestro, grite, me asustó  que alguien pudiera oírnos, me mordí los labios  y tuve un orgasmo  increíble. Papa  paró  su  caricia y con toda  su mano sujetaba  mi  coño mientras me corría  hasta perder el aliento.</p>
<p>Justo en ese momento, un coche maniobraba para ponerse a nuestro lado, nos  recompusimos  y papa encendió el coche para salir. Mientras daba para atrás   apoye mi mano en su polla, estaba durísima,  me dio pena que se quedará así  y  pensé en que podía hacer,  no  había ningún sitio para parar pero se arrimó a su derecha y bajó la velocidad, apenas había coches  y yo comencé a  bajarle la cremallera, él seguía conduciendo y yo estaba sacando su enorme polla con mis dedos. Sabía que si se la sacudía un poco   podía correrse en mi mano como la otra vez así que me puse a la preciosa tarea y  su polla cada vez se ponía mas tiesa   y viéndola crecer   crecían mis deseos  de caricias.</p>
<p>Papa apenas podía conducir, iba superlento cuando no venía  ningún coche detrás, yo  quería darle placer todo el tiempo  sin prisa, me sentía torpe, pensaba en las formas de acariciarle su polla  y por fía  se me ocurrió ¿Me dejaría? ¿Sabría hacerlo? Afloje un poco el cinturón, me incline a su lado   y bajé mi cabeza.  Papa  casi se para, yo me la metí en mis labios y comencé a pasarle la lengua. No tenía ni idea pero aquello parecía gustarle y  a mí me parecía   como lamer el cielo.</p>
<p>Algún coche al pasar nos daba luces,  a mí la idea de pensar que alguien me viera  haciéndole esa mamada  me encantaba, papa algunas veces me acariciaba el pelo  con su manó, fui perdiendo el miedo y encontrándome con el enorme deseo  de meterla dentro de mi boca  y así lo  hice, se la chupaba como uno de esos caramelos  que   aun me gustaban. Papa estaba jadeando, parecía que  yo  había encontrado la forma  de hacerlo disfrutar  y me entregaba con ardor a ello. Bajaba y  subía la  cabeza , de vez en cuando me paraba y le rozaba la lengua por la punta o  abría más mi boca tratando de meterla hasta la garganta para volver aese ritmo  de mi cabeza subiendo y  bajando  por su polla. Papa encontró una salida de autopista  y se metió, yo  no paraba de chupar, pasamos por el peaje automático  y solamente salir  mi padre más que parar  se tiro con el coche  a un lado, paró y al mismo tiempo me agarró la cabeza.<br />
El sitio era menos peligroso que la autopista para  un accidente, pero  cualquiera  que pasara  le llamaría la atención ese coche parado  ahí   así  que me esforcé, llenaba de saliva su polla para  que   se rozara suavemente  , la metía hasta  el fondo  y acariciaba sus pelotas como  había  visto    en aquel video  de nuevo la lengua  y otra vez más  caricias, note como  si  su polla se hinchara , como  si algo pasara  dentro, me emocioné la quería tragar toda   me llegaba hasta la garganta y de pronto sentí aquel enorme chorro  que me golpeaba casi dejándome sin respiración , y mi boca se llenaba  de su  leche , me la trague, tenía un sabor como  a limón  y  canela, se la lamí  con cuidado toda mientras él se dejaba  reposar en el asiento.</p>
<p>Cuando me levante, aun noté que un poco de su semen corría por la comisura de mi  boca, papa cogió mi cara con su mano  y me besó en los labios.  Había tanta ternura en aquel beso  que  no lo cambiaría por nada del  mundo.</p>
<p>Quería hacerme mayor, quería hacerme mujer, quería hacerlo disfrutar, quería aprender  todo sobre el sexo para  ser su  hija, su novia, su amante, su puta.<br />
continuará</p>
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		<title>Mi papaito-I-</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Feb 2010 19:02:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi infancia transcurrió entre las manos de mi papa, no sé cuando comenzó todo ya que siempre pareció unido a mi vida, recuerdo que era muy pequeña cuando me di cuenta de que lo que me hacía papa, era algo malo para los demás aun cuando a mi no me lo pareciera. Papa le llamaba [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi infancia transcurrió entre las manos de mi papa, no sé cuando comenzó todo ya que siempre pareció unido a mi vida, recuerdo que era muy pequeña  cuando me di cuenta de que lo que me hacía papa, era algo malo para los demás aun cuando a mi  no me lo pareciera. Papa le llamaba “nuestro juego secreto” y a  mí me gustaba mucho jugar a ello pero no tanto tener que disimular con mama y con la abuela.</p>
<p>Cuando papa estaba en su cama, yo me iba corriendo a su habitación y él me acaricia, algunas veces si no había nadie en casa me lamía como si yo fuera “su caramelo” así me llamaba.</p>
<p>Los años fueron pasando y yo me hice una mujercita, comencé a desarrollar  todas mis formas y la  vida era generosa conmigo en eso; pronto usé más talla de sujetador que mi madre.  Ninguna de mis compañeras de colegio tenía ni la mitad  y los chicos  me miraban con deseo; bueno y algunos no tan chicos.<br />
<span id="more-292"></span><br />
Los juegos con mi papa eran ahora más escasos; queríamos mantener nuestro secreto, era  algo que nos pertenecía a nosotros solamente y yo  ya era consciente de a que juegos jugábamos pero de ninguna forma quería perder esos momentos tan íntimos con papa.</p>
<p>Mis padres vivían en discusiones permanentes y simplemente se soportaban por mí, por la familia  y seguramente por razones económicas. Mi padre tenía otra vida y yo lo sabía, el me había dicho que un día me contaría su verdad, yo sentía pena de que ese ser tan adorable  no fuera más feliz.</p>
<p>Un día salí del instituto temprano y en mi casa sabía que no había nadie, así  que llamé a la oficina y mi padre me preguntó si quería ir a buscarle y  daríamos un paseo por ahí. La idea de estar en la ciudad a solas con mi padre me pareció magnífica, tal vez papa tendría en la oficina un lugar privado donde los dos pudiéramos jugar a nuestro juego  sin miedo. Tal vez esta vez y fuera de casa   yo pasara a ser algo más que su caramelito. </p>
<p>Pasé por la oficina y rápidamente le dijo a Ana su secretaría que no le molestara nadie que quería estar a solas con su hija. Ana me pareció  muy guapa, la verdad es que me sentí un poco celosa, me pareció  ver una sonrisa cómplice con papa.</p>
<p>Mi padre nada más que verme, me había abrazado y besado, cuando los dos quedamos solos en su despacho, cerró bien la puerta. Su despacho era muy grande, con un saloncito y un baño completo. De los muebles en las paredes bajaban las cosas más increíbles como un bar muy surtido, una pantalla de cine y tele, un equipo de sonido impresionante. Papá se lo tenía muy bien montado.</p>
<p>Después de mostrarme su enorme despacho, nos sentamos en el sofá, papa con una cerveza y yo con  una coca con mucho hielo como a  mí me gustaba. </p>
<p>Yo estaba deseando jugar a nuestro juego en realidad ya no  era nuestro juego, era que papa me tocara mis tetas  y me comiera el coño mientras yo veía algunas veces como crecía su polla, pero el,  jamás me había invitado a acariciársela  y yo haciéndome la tonta me moría de ganas de hacerlo pero lo disimulaba.<br />
Una vez en el sofá, papa me rodeó con sus brazos, yo sabía que había iniciado el juego y ya me hacia cosquillas el cuerpo. Esta vez, no  había ningún peligro, estábamos los dos solos, como dos adultos, como dos amantes; aquello me emocionaba, hacía que mis fantasías volaran en mi imaginación hasta lugares a donde nunca había llegado. Cuando comenzó el juego, yo le dije a papa si podía usar su ducha. Venía del instituto y me apetecía ponerme muy cómoda. Papa llamó a la abuela para avisar que yo estaba con él y  que no se preocupara. Me  metí en el baño, me di una deliciosa ducha y me puse un albornoz que él tenía  en un armario y sin nada más en mi  cuerpo. Me miré en el espejo, la verdad es que tenía un cuerpo muy bonito y con su albornoz enorme  sin otra prenda  resultaba muy picante.</p>
<p>Cuando salí de nuevo al despacho, mi padre  me sonreí de admiración, me cogió  por los hombros y me dijo que estaba preciosa, yo disimulando solté el cinturón y el albornos se abrió dejando  mi cuerpo como un caramelo desenvuelto. No dudó  me recostó sobre el sofá y comenzó a pasarme su lengua por mis piernas, me cogió los pies y comenzó a lamerlos, mi lívido estaba por las nubes, deseaba que subiera  hasta mi  coño y lo chupara sin miedo, mucho tiempo. No se lo tomó con prisa, como si quisiera volver a lavar mis pies son su lengua,  y fue subiendo por mis piernas , yo quería  ver su paquete, quería saber hasta que extremo  mi padre se excitaba con nuestro juego. </p>
<p>Esta vez no me iba a limitar a ser su caramelo, yo también quería participar, mi padre acariciaba mis piernas y me iba recorriendo con su lengua, yo  ya notaba un cosquilleo en mi sexo, quería que llegara pronto  y me lo comiera  pero al mismo tiempo aquellos preliminares en mis muslos me ponían a  tope. Separó del todo el albornoz y mi cuerpo completamente desnudo, tendida en el sofá se ofrecía  como el de una sacerdotisa. Papa, se quedó contemplándome en sus ojos se podía ver la admiración y el deseo. Me dijo:  _ Ya eres toda una mujer  y de mis muslos subió a mis pechos, el estaba agachado  delante del sofá en una postura que no me pareció muy cómoda y yo  con el albornoz abierto, los ojos entrecerrados disfrutaba de sus caricias, y pensaba en como era su excitación, como estaría su sexo.</p>
<p>Mis pechos son grandes, con una areola oscura, los pezones  aun no  son muy grandes, pero tan pronto me toco se ponen muy duros. Él, comenzó a pasar su lengua, intentaba meter mi teta en su boca, pero sólo podía abarcar  una parte por más que se esforzaba  en darme bocados de deseo, y de nuevo volvía  a rozar mis pezones, mi  cuello. Se alzó un poco descansando su cuerpo en el sofá con el fin de alcanzar mi otro pecho yo seguía pensando en darle placer  en aportar algo que compensara aquel goce   y dejé caer mi mano como distraída  entre sus piernas  y casi  doy un salto  cuando sobre el pantalón mis dedos notaron todo su enorme deseo.  No me pude frenar  un deseo irreprimible de agarrársela, él me miró sorprendido y  volvió a la carga  pero voraz en mis pechos, yo torpemente  intentaba bajar su  cremallera con una sola mano, me estaba poniendo muy nerviosa y cada vez más torpe, mi padre a cada avance mío se encendía más , por fin logré bajar la cremallera y mi  mano se metió por la petrina tenía su bóxer y no podía tocarle, pero ya mis dedos notaban  como  su polla estaba como un palo, nunca había tocado  algo así, fue como una descarga en mi cuerpo, apretar mis dedos sobre la tela de su calzoncillo y su pinga parecía  tener vida propia, autonomía, mi papa apenas podía moverse, simplemente cuando yo me paraba  con mi mano el  lamía  con fuerza  mis pezones, ya no  podía seguir por encima de la ropa y metí  mi s dedos buscando tocársela  y por fin encontré el camino y mis dedos la rozaron con un poco de miedo , era grande o eso me parecía, era muy suave y  caliente, mi padre se cambió de posición  ahora estaba mas erguido y mi mano rozaba con torpeza su polla, había visto alguna película pero no tenía nada claro lo que debería hacer pero a él parecía gustarle. Se agacho  sobre mi chochito, separaba mis pelitos con su lengua, él siempre lo  hacía como  algo  natural pero esta vez  se notaba muy excitado, a mi esa situación y tener  su polla en la mano me estaba poniendo  sin frenos, note como  se estremecía mi cuerpo, esta vez  estaba teniendo  un orgasmo de mujer, ya no era el  gusto de una niña, estaba mojada  y  mi estremecimiento era más interior- Papá  comenzó  a moverse   como con compulsiones, jadeaba sobre mi  chocho y noté como mojaba mi mano con algo viscoso y caliente, me di  cuenta que se había corrido y sentí unos enormes deseos de abrazarlo y llenarlo de besos.</p>
<p>Continuará </p>
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		<title>La herencia</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Jan 2010 11:22:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi nombre es Elena, tengo casi cuarenta años y estoy separada desde hace quince, en realidad me separé a los cinco años de casarme. Cosas de el alcohol y los gritos. Desde que me separé volví a vivir con mis padres hasta que cuando tenía treinta mi madre se murió y yo vivo con mi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi nombre es Elena, tengo casi cuarenta años y estoy separada desde hace quince, en realidad me separé a los cinco años de casarme.  Cosas de el alcohol y los gritos.</p>
<p>Desde que me separé volví a vivir con mis padres  hasta que cuando tenía treinta mi madre se murió y yo vivo con mi padre. Somos cuatro hermanos y todos están casados  y viven lejos en otros países o ciudades. Mi padre  es  un hombre adinerado pero muy tacaño por lo que mis hermanos no le visitan mucho.<br />
Mi padre aun es relativamente joven, no ya tanto en edad que cumple los setenta como en su estado que se conserva muy bien. Tal vez demasiado bien.</p>
<p>Hace cosa de dos años  una noche después de cenar, estábamos sentaos en la cocina tomando un café  y se me ocurrió  preguntarle por su testamento, le pregunté si había hecho algo y me respondió que total para lo que había, no le parecía importante. Pensé que con eso daba por concluida la conversación cuando de pronto  me miró  y me  dijo ¿estás preocupada? Yo me puse colorada  y le dije que no, que sólo  era por hablar. Mi padre se levantó y fue a su habitación después de decirme que esperara un momento. Vino  con una carpeta, se sentó frente a mí  y comenzó a abrirla, me fue mostrando extractos de cuentas y las cantidades acumuladas a lo largo de su vida más lo que ya había recibido de herencia de sus antepasados, suponía una cifra mareante que ni  yo ni mis hermanos podíamos imaginar.<br />
<span id="more-290"></span><br />
Yo observaba  todo eso  tratando de disimular la impresión que me estaba dando, mi padre estaba muy serio y me iba danto una explicación muy detallada de todo.</p>
<p>Se me ocurrió preguntarle  por la razón de su forma austera de vivir, cuando todo ese dinero le podía haber permitido vivir siete vidas a cuerpo de rey. Mi padre me quedó mirando  y me dijo  que su vida  había sido feliz con mi madre y que tardó un tiempo en reponerse del palo que supuso para él su desaparición. Que después mi regreso a casa  y un poco la postura de mis hermanos  le había hecho  tomar una decisión que fue posponiendo por falta de ánimos y por mí.</p>
<p>Se levantó y se fue a guardar su tesoro mientras yo me quedé con ganas de conocer su decisión. No había por mi parte ningún temos, las cantidades eran tan absolutamente sorprendentes, que aun repartidas  como fuera con mis hermanos, la parte que me correspondería, sería más que suficiente para permitirme un futuro más que desahogado.</p>
<p>Mi padre  volvió y se sentó de nuevo a mi lado, yo ardía de deseo por saber más cosas y él comenzó a hablar:  Verás, me dijo,  Mi salud es francamente buena, recientemente me hice un chequeo general  y  me encuentro bien, por lo que había decidido, vivir mis últimos años a  tope. Pensé en encontrar una mujer que fuera  para mí como fue tu madre, que me hiciera disfrutar  el resto de mi vida, sin hacerse ninguna pregunta,  que se quedará con todo ya que tus hermanos no se preocupan de mí  para  nada  ni lo hicieron de tu madre. </p>
<p>Me asusté  y le pregunté ¿pero tienes a alguien? No, esta es la parte más interesante y no  sé si quiero contártela o prefiero dejar que pase el tiempo, se que para  tí, puede resultar muy dura y no  quiero perder a mi hija.  Ni podía imaginar de que se trataba, cual era aquel secreto  tan grave de mi padre y que no se atrevía a compartir conmigo.</p>
<p>Le dije, pero tú puedes contarme lo que quieras y sabes que jamás saldrá de mí. Me respondió tal vez esto  no, tal vez esto nunca quieras saberlo. En ese momento, comenzaron a desfilar por mi mente todas las posibilidades ¿Tendría otra familia? ¿Alguna o algún amante? Habría algún negocio oscuro de donde había salido tantísimo dinero? Todas eran preguntas  que se iban acumulando pero que no me atrevía a formularle.</p>
<p>Mi padre  al ver mi inquietud, me insistió en la posibilidad de que lo que podía contarme fuera  muy sorprendente y desagradable para mí.  Yo le dije que estaba dispuesta para escuchar lo que fuera   y  que nada me molestaría, si él quería decírmelo  que lo hiciera y  entre los dos podríamos llevar mejor su secreto.<br />
Bien, dijo mi padre   pues allá va: Verás  hace más de veinte años me enamore locamente de una mujer, lo miré sorprendida, ya que me había dicho  que no había nadie) continuó, cada día se hacía insoportable para mí, mi amor era tan grande que  tu madre  lo notó y lo hablamos, tu madre ya estaba enferma y me pidió  que no hiciera nada en el tiempo que le quedaba de vida. Yo le prometí callar  y no decir nada, ni hacer nada, hasta que se murió, después las cosas se precipitaron y comenzó mi miedo a la soledad y todos estos años  permanecí callado. ¿Pero quien es ella? Mi padre, bajo la vista, se quedó en silencio unos  segundos que me parecieron eternos  y de pronto me dijo: Tu, esa mujer eres tú, casi me da un patatús, no podía creerme lo que estaba oyendo, mi padre  había estado  veinte años enamorado de mí  y mi madre lo sabía. Me dieron deseos de pegarle, de arañarle  de matarlo pero me quedé pálida en silencio esperando más.</p>
<p>Bueno, ahora ya sabes la razón por la que no hice nada, tenía en mi casa  todo lo que me importaba en la vida  y  no iba a buscarlo fuera. En un momento, pensé en la posibilidad de irme muy lejos, de alejarme de ti para  siempre   pero no tuve fuerzas para hacerlo. Me había conformado con la imposibilidad  y prefería vivir contigo   sin contarte nunca nada que alejarme de ti. Cuando te casaste, lo pasé muy mal el tiempo que duró tu matrimonio  y cuando volviste a casa  era como si fuera el destino. Lo miraba con incredulidad, toda mi  vida con mi padre iba pasando en imágenes por mi mente. Por fin le dije: pero es algo enfermizo, ruin, ¿Cómo te pudiste enamorar de tu propia hija? ¿De tu propia sangre? Tú no eres de mi sangre, casi me caigo al suelo, ¿Qué estaba diciendo? Sí eres mi hija, ya que siempre te acepté como tal, pero no eres de mi sangre, tu madre  tuvo una historia con otra persona, yo lo supe siempre, ella me pidió perdón y me contó la verdad y yo la perdoné y te acepté como una hija más. ¿Y quién es mi padre?  Tu padre se fue  para América antes de que tu nacieras, y murió allí de un accidente.</p>
<p>No podía creerme nada de aquello, todo me parecía imposible, los días iban pasando  y apenas hablábamos en casa; yo no me atrevía a mirarle a los ojos, de repente, me daba como vergüenza, al vestirme o al sentarme o andar por casa como era normal en mí. Aquel hombre   ya no era mi padre, pensaba que esa persona me deseaba, que durante muchos años  yo había sido el centro de sus sueños, de sus fantasías.  Tenía que acostumbrarme a mi nueva vida, todo me parecía increíble.</p>
<p>Un día, mi padre  me cogió  de la mano y me hizo sentar a  su lado y comenzó a hablar: No podemos seguir así, sin apenas hablarnos,  yo te conté todo  porque suponía que tu eras suficientemente madura para conocer la verdad; no esperaba ni espero nada de ti, pero tampoco puedo perder lo que tenía por haber sido sincero.  Siempre te respeté  y te traté como  una hija y si ahora  se rompió todo entre nosotros prefiero desaparecer, no te preocupes por tu futuro o tu vida ya que quedarás completamente cubierta de todo. Yo no puedo vivir así y más cuando tu conoces la verdad.</p>
<p>Cogí sus manos con las mías y le dije  que no quería que se fuera pero que necesitaba tiempo, tiempo para recuperar mi nueva identidad, tiempo para saber que quería o que esperaba de la vida.  </p>
<p> Mi padre había dejado de ser mi padre, ahora era un hombre, un hombre cariñoso y respetuoso conmigo pero un hombre que siempre me había deseado como  mujer.  Yo me preguntaba  hasta donde aquel hombre  podía tener fantasías conmigo. Tengo que reconocer que mi mundo más íntimo  comenzó a cambiar. Algunas noches encerrada en mi habitación, imaginaba que él venía y me forzaba o simplemente era yo quien le provocaba.</p>
<p>Pasaba el tiempo y ninguno de los dos parecía querer  volver a hablar del tema, mi padre parecía más triste cada vez hasta que un día dijo que se encontraba mal; le pregunté si quería que llamara al médico  y me dijo que no que se iba a acostar un rato  a  ver si le pasaba.</p>
<p>Cuando llegó la hora de la comida, me acerque a su habitación para ver como se encontraba y me dijo que bien, pero  no le apetecía levantarse o comer; le dije que le traería algo y  así  lo hice, le preparé una bandeja  con algo de comida  y  se la llevé. Me senté a su lado, como  esperando a que  comiera algo, lo intentó pero lo separó. Yo le toqué en la frente  por ver si tenía fiebre pero no me pareció; le coloque un poco la ropa y él me cogió la mano y me atrajo hacia la cama. No sabía si resistirme o dejarme ir , así que simplemente  dejé que el me guiara. Quedé recostada a su lado y comenzó a acariciarme el rostro. No puedo decir que me sintiera mal, pero creo que no me hubiera importado. Tenía una edad que ya  no me parecía la ideal para buscarme un trabajo y hacer una nueva vida. Ese hombre era  un hombre cariñoso y muy limpio y para mí la gran solución, al final nadie tenía que saber nada.</p>
<p>Mi padre me acariciaba el pelo y de pronto sus labios se posaron en los míos, era una sensación increíble, se juntaba la visión de mi futuro con mis deseos de mujer  y esa increíble sensación de trasgredir. Me estaba desabrochando la ropa, yo no me atrevía a  hacer nada, pero poco a poco me fui soltando y respondiendo a sus caricias. ¿Qué debería hacer? Responder  a sus caricias y dejarme hacer o tomar iniciativas? Mi cuerpo estaba quedando desnudo a su disposición, me limitaba  a responder a cada caricia,  con besos suaves pero mi parte de mujer  se iba alterando.</p>
<p>Metí mis manos  por debajo de la sabana hasta su pecho y estaba sólo con el  calzoncillo, mis mans le acariciaban el pecho, el abrió mi boca con un beso  increíble y mi  mano bajo a su vientre, mis dedos comenzaron a acariciar hasta que toque su pene,  nadie podía imaginar su edad tocando aquello, estaba duro como  un jovencito. Era mi primera vez  tocando un hombre en muchos años.</p>
<p>Con su mano buscaba mi entrepierna, me acariciaba por encima de las bragas, yo  sabía que ya no había vuelta atrás, me metí a su lado ya desnuda solo con la braguita, me subí  a su cuerpo  y comenzó a acariciarme los pezones como jamás nadie había hecho. Rozaba con su lengua, mordía un poco los pezones  y metía todo lo  que podía de mis tetas en su boca.</p>
<p>El tiempo parecía no contar, estaba saboreando todo mi cuerpo como  si  fuera  un gran banquete que uno no quiere que termine. Yo pasaba mi lengua por sus tetillas, e iba bajando por su cuerpo. Me metí debajo de las sábanas  y bajé sus calzoncillos, su polla estaba durísima  y tiesa, la  acaricie con mis labios, me sentía algo torpe después de tanto tiempo. Tampoco quería que pensara  que era una golfa, pero no podía contenerme, la acaricie con mi lengua, pequeños toques casi  avergonzada, me bajó un poco la cabeza y abrí mi boca, su polla me entró  hasta lo más profundo y cerré un poco mis labios, mojándolo con mi lengua. Era delicioso, sentir toda su virilidad en mi boca. Ya  desinhibida comencé  a lamer con soltura, quería darle todo lo  que él había soñado. Me separó y ahora era el quien con su lengua iba bañando mi cuerpo, con sus dedos separó mis labios vaginales y  con una maestría increíble, me metía su lengua en mi  rajita, era como pequeños sorbos de mi sexo, creía  volverme loca, tanto tiempo de deseo no pude aguantarme y me llegó el primer orgasmo, el lo notó y simplemente apretó su lengua contra mi coño.<br />
Me volvió a acariciar muy suave con su lengua , mientras  yo ensortijaba su pelo. Fue subiendo por mi cuerpo y de nuevo acariciaba mis pezones  que estaban durísimos  de deseo, se metió entre mis piernas y note s polla rozándome, pasé mis manos por su cintura y apreté un poco, era mi invitación a penetrarme y lo hizo, ya lo creo  que lo hizo, era tal mi deseo quenada más meterla, me contraje, quería apretar con mis músculos  vaginales aquella preciosa polla en mi interior, de nuevo sentí como me empapaba el bombeo con fuerza, notaba el calor de su polla dentro de mí  con una sorpresa enorme, era  un gran amante  y de nuevo me corrí como una loba en celo. Al  hacerlo lo abracé con fuerza, el jadeaba y me besaba y de pronto sentí  un gran chorro en mi interior. No habíamos tomado ninguna precaución ni me importó nada en ese momento. Le besaba  llena de pasión , retiré la  ropa de la cama   y con mi lengua iba limpiando su polla, seguía muy firme y no tardó en ofrecerme más, la tenía en mi  boca y la acariciaba con mis labios, pude sentir como  subía su leche, era  como una corriente  viva que iba a llegar a mi boca, pensé en separarme un poco, pero quería hacerle disfrutar  sin límites y sacudió mi boca con un chorro de fuego, que libé  como néctar con mi lengua mientras el quedaba rendido a mis caricias.</p>
<p>El mundo éramos nosotros los dos, nadie podía molestarnos aquella tarde, nuestros cuerpos desnudos, descansaban de aquella dura batalla, mientras nuestras manos  continuaban en caricias  llenas de pasión. Sus dedos pasaban por mi sexo, sin prisas en una caricia constante que me encendía de deseo, no quería forzarle, teníamos todo el tiempo para nosotros pero él no necesitaba hacer esfuerzos, de nuevo su verga estaba como el mástil de un gran velero y yo la acariciaba entre mis dedos. Me empujo con suavidad, yo ni sabía lo que pretendía ya que  no esperaba eso, me dio la vuelta y comenzó a acariciar mis nalgas, nunca nadie me había tocado allí, con uno de sus dedos comenzó a acariciarme el ano, era una increíble sensación cuando  intentó meterlo,  yo estaba algo cortada, sus dedos mojados de mí se iban abriendo paso en mi culito. Se colocó encima  y me rozó con su polla, sabía por lo  que  había leído que me tenía que relajar todo lo posible  y en eso pensaba cuando noté que hacía presión, fue como un puñal que me entraba  desgarrando mi culo, quemándome por dentro, sentí deseos  de pedirle que parara que se saliera pero, el dolor iba remitiendo, el no se movía, solo dejaba que aquello  fuera entrando en mí. Ya no me dolía, era una sensación terrible de posesión, de pertenencia, deseaba que me la metiera más, al mismo tiempo  que la sentía abriéndose paso. Se quedaba quito cada vez que me penetraba un poco más. Después de unos instantes, comenzó a bombear, su mano buscaba mi coño y trataba de acariciarlo, pero yo sentía un enorme placer que me excitaba cada vez más en mi culito. Se movía  y  deseaba ser suya como jamás lo había sido de nadie, estaba bombeando en mi interior, llenándome de él , era como estar a punto de un orgasmo continuamente y  que no podía llegar, era  como esos instantes antes cuando sabes que te vas a correr; se clavó de nuevo en mi interior y noté una increíble sensación cuando  llenó mi culo con su semen. Se fue retirando dejándome completamente  llena de su corrida, me coloco con suavidad  y de nuevo comenzó a lamer mi  chocho, fue un orgasmo seco, duro como una sacudida de todo mi cuerpo, apreté su cabeza contra mí y no pude contener unas lagrimas de enorme placer.</p>
<p>Bueno  desde entonces vivo en un sueño  pero eso ya  no es importante en este relato.</p>
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		<title>Era mi padre (por Ananda)</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Jan 2010 12:40:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hola Tiestes: Te envió este relato por si tienes a bien publicarlo, no estoy muy segura que sea únicamente un relato de incesto y desde luego lo que si se es que no va unido a Edipo o Electra, mi relato es de rabia y de dolor, mi relato nada tiene que ver con la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola Tiestes:</p>
<p>Te envió este relato por si tienes a bien publicarlo, no estoy muy segura que sea  únicamente un relato de incesto y desde luego lo  que si se es que no va unido a Edipo o Electra, mi relato es de rabia y de dolor, mi relato nada tiene que ver con la ternura.</p>
<p>Apenas tenía catorce años cuando esto sucedió  y dejaría marcada mi vida para siempre. Voy a tratar de contarlo sin ese poso de amargura  y  con la mayor objetividad de que sea capaz.<br />
<span id="more-282"></span><br />
Desde siempre, mi padre  era mi cuidador, él tuvo mucha ilusión con su niña cuando nací. De bebé, me cambiaba los pañales, me daba el biberón y jugaba siempre conmigo, como  el mejor de todos los padres.</p>
<p>Fueron pasando los años, cinco, seis, siete, y mi padre seguía pendiente de mí, cuando podía era el quien me iba a buscar al colegio y  dábamos grandes paseos  en su coche o caminado los dos. Durante esos paseos me contaba las historias más hermosas  que escuché en mi vida, elfos, enanos, troles, hadas, hadas, princesas y un mundo de fantasía interminable. Cuando quería cambiar de registro, me recitaba bellísimos poemas o me enseñaba canciones infantiles  de todos los tiempos.</p>
<p>Fui  cumpliendo años, ocho,  nueve, diez, once y mi papa seguía duchándome, nunca sentí vergüenza ya que siempre lo había hecho. Mi cuerpo de niña  iba cambiando, demasiado rápido para mi edad, ya a los doce años, tenía cuerpo de mujer, mis pechos muy desarrollados, formas en las caderas, un culito alto de tal modo que si en mis juegos me ponía ropa de mi madre  podía parecer  una chica. Mi papa seguía viniéndome a buscar y a mí me encantaba  cuando iba a su lado y los chicos me miraban.</p>
<p>Seguían nuestros cuentos, ahora eran más de adultos, pero igual de fantástico. Mi papa me hablaba de las guerras, de las miserias humanas o de sexo  con naturalidad. Tal era así que con trece años la teoría del sexo no tenía secretos para mí. Conocía las formas del placer en el sexo en todas sus manifestaciones, una felación o un cunnilingus  no eran secretos para mí, descubrí con estupor que a los hombres les gustaba el sexo anal  y el oral además del vaginal. Sabía de la concupiscencia, de la masturbación, del engaño.</p>
<p>Aquellas cosas que mi padre me contaba, en mi soledad hacían estremecer mi cuerpo en un mundo de búsqueda del placer. Mis manos fueron descubriendo el onanismo en su acepción más moderna  y desde luego más placentera. Descubría que si me acariciaba las tetas me mojaba, descubrí que acariciándome mi chochito se me ponían tiesas las tetas y los pezones erectos. Cada día necesitaba más masturbarme y me había convertido en una maestra de mi  propio cuerpo.</p>
<p>Todas mis fantasías eran con hombres mayores, nunca pensaba  en mis amiguitos  y en sus penes de chicos que no me producían ninguna ilusión, pensaba en penes adultos de hombres fuertes que me llenaban  aquellas ansias infinitas  de ser poseída.</p>
<p>Algunas veces cuando llegamos de la playa, corremos a la ducha  a ver quien se apodera  antes de ella  y papa y  yo entramos desnudos, muchas veces jugamos con el agua o el gel  y  me pide que le pase la esponja por la espalda. Mama también jugaba con nosotros pero ella parecía más cortada aunque nunca  reprochaba nuestros juegos.</p>
<p>Ya iba a cumplir los catorce años cuando mama se fue a casa de mi  abuela (su madre) a cuidarla de una enfermedad  desgraciada, que terminaría con su  vida en poco tiempo. Yo me quedaba a cargo del cuidado de la casa y de mi papa. En el fondo estaba feliz de quedarme de princesita.</p>
<p>Era sábado  por la noche, habíamos ido a tomar unas hamburguesas con coca cola  y nos sentamos  a ver la tele, so estaba recostada  sobre mi papa y el jugaba con mi pelo. La película era Pretty woman  y me estaba encantando, mi padre ahora acariciaba mi cuello, era una delicia  y la película me estaba poniendo en el cielo, algunas veces cerraba mis ojos y me sentía la protagonista que por cierto Julia Roberts, se parece un poco  a mí  y las manos que me acariciaban eran las de Richard Gere, la verdad es que estaba deseando  que terminara y encerrarme en mi  habitación a disfrutar aquellas sensaciones.</p>
<p>No se como pasó, las manos de mi padre pasaron de mi  cuello a mi escote, sus dedos fuertes  acariciaban el nacimiento de mis senos, yo estaba distraída con la película y solo  sentía una deliciosa sensación  inconsciente. Bajó  su mano y ahora me tenía cogida una teta, aquello ya no era normal y  quise separarme, mas cuando note en mi cabeza que estaba apoyada entre sus piernas  su  erección. Me asusté, intenté levantarme pero aquella manó poderosa me frenaba, ahora agarraba mi  busto y me apretaba los pezones, me estaba haciendo  un poco de daño, no me atrevía a levantar la  vista  o  a decir nada. Me separé un poco y  eso  fue el detonante, mi padre se echó encima de mi, no podía gritar asustada, comenzamos a pelear , el intentando sacarme la ropa y yo tratando de alejarme, estaba aterrorizada, le gritaba  entre llantos, sus ojos estaban encendidos de fuego, me sujetó las dos manos con una suya, intente defenderme y soltarme, me arranco con una furia nunca vista en el la camisa, después  me subió la falda, mis braguitas al aire, mis lagrimas corrían por mis mejillas, estaba aterrada, ya no podía ofrecer mas resistencia, no  tanto por el dolor de mi  cuerpo  como por la muerte  de mi “dios” Con una de sus manos rompió mis braguitas,  metió su rodilla entre mis piernas obligándome a abrirlas.  Jamás  me había tocado ningún hombre , de pronto, vi como se bajaba el pantalón y sacaba aquella polla enorme, mucho  más grande  que la de mis más  terribles fantasías. La tenía sujeta en su mano  y se agachaba sobre mí, de nuevo presiono sobre mis rodillas y con un codo separó mis piernas, no podía resistirme a su fuerza; durante un instante quedé vencida  sin poder oponer mas resistencia, ya no  tenía fuerzas, pensé en gritar pero no  valdría de nada donde vivimos, por fin medio desmayada cedí  y coloco su polla sobre mi coñito temeroso , note como empujaba y  como me rompía por dentro, no tuvo ningún cuidado, mi padre  el maravilloso protagonista de mis sueños más puros, me enterró  su enorme pene  dentro de mí, el dolor era insoportable, noté como la  sangra mojaba el sofá y mis muslos, se movía  y me abrasaba por dentro,  cada golpe de sus riñones me restaba un poco de vida.  Se movía más y más mientras yo me preguntaba como  había pasado aquello  y noté como se separaba de u tirón y dejaba  mi vientre empapado en su incestuoso semen. Se quedó rendido y comenzó a llorar, yo estaba envuelta en un mundo que corría a gran velocidad por mi mente, mi padre  me había violado  y no podía odiarlo, sentía deseos de consolarlo, de levantarme ducharme e irme a dormir y olvidar que aquello  había pasado. Así  lo hice, me encerré en la ducha  y me lave  durante mucho  tiempo, me echaba gel  una y otra vez hasta que la piel se estaba poniendo colorada. Por fin me fui a la cama, cerré la puerta de mi  habitación y apoyé  una silla, no  quería que volviera, estaba llena de miedo.</p>
<p>Al  día siguiente, me propuse enfrentarme a él  como fuera  y marcharme a  donde fuera , había que encontrar una disculpa para que me pudiera ir y mi madre nunca supiera lo  que pasó.</p>
<p>Le estaba esperando en la cocina, tenía los ojos rojos de llorar y me temblaba el cuerpo, el apareció cabizbajo y alicaído, me dio una pena enorme, sentí  ganas de abrazarle y de decirle que olvidáramos todo pero de mi boca no salió más que ¿café? Me dijo  que sí, le serví el café caliente, el levanto sus ojos a mí  y le regalé  una comprensiva sonrisa.</p>
<p>Arreglamos las cosas con calma, mi  abuela se murió  y yo me fui a estudiar a la capital al colegio de Mi tío Jacinto, no s que le contó mi padre pero me acogieron en su casa como  su hija.  Han pasado los años, perdí a  mi padre amigo, ahora es un pobre señor al que no guardo ningún rencor, sólo me da lástima.</p>
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		<title>Obsesión incestuosa</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Jan 2010 12:09:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi vida es una autentica mierda, vivo en un cuerpo que no me gusta, soy lo que nunca quisiera ser, tengo lo que no deseo y lo que deseo la sociedad me lo prohíbe. Hay montón de cosas que las hago contra mi forma natural de sentir y no es un sentimiento banal, descerebrado e [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi vida es una autentica mierda, vivo en un cuerpo que no me gusta, soy lo que nunca quisiera ser, tengo lo que no deseo  y lo que deseo la sociedad me lo prohíbe. Hay  montón de cosas que las hago contra mi forma natural de sentir y no es  un sentimiento banal, descerebrado  e irreflexivo.</p>
<p>Se que mi pensamiento no está en la línea de lo que la sociedad, mi  sociedad, considera correcto, he visitado psicólogos, psiquiatras y me hablan de mis problemas como  desviaciones de mi conducta o de la conducta normal, ninguno me da soluciones ni es capaz de razonar donde esta mi error, o de cuando  comenzó  mi enfermedad.</p>
<p>Me llamo Simeón, tengo un cargo intermedio en una empresa u buen sueldo, algunos ahorros y vivo con mi  esposa y mi hija. No  soy feliz pero creo que la felicidad es una situación que sólo dura instantes en la vida, que el resto es vivir buscando ese imposible duradero.</p>
<p>Mi vida con mi  mujer es “normal” le tengo cariño, es una buena mujer  y  buena madre, no estoy enamorado de ella pero es que no  creo que se pueda  vivir enamorado de dos mujeres y hace muchos, muchos años que estoy enamorado  de quien según la sociedad  no  debiera.<br />
<span id="more-269"></span></p>
<p>Hoy salí de trabajar más temprano, no  aguantaba más tiempo allí, me vine para casa, necesito verla, se que otro día más me tendré que conformar con mirarla, con adivinar su cuerpo, con imaginar sus fantasías  conmigo  y  ser feliz en mi  mundo de fantasía.</p>
<p>El tráfico estaba tranquilo, aun no es la hora punta y se circula muy bien, no  me gusta conducir, no me gustan las aglomeraciones, ni la gente muy cerca, por eso conducir  así casi en solitario representa un gran placer para mí. Tengo  un coche alemán de tamaño medio, es muy confortable, no suelo escuchar más música que la clásica o  música ambiental muy suave; odio las canciones que hablan de amor, ninguna hablará de mi amor.</p>
<p>Llego a mi casa, no está el auto de mi esposa, respiro  muy tranquilo, cuando ella no está es como si todo el espacio  fuera nuestro, es como  si  la  vida  fuera  igual que en mis sueños. Nadie sale a recibirme, cierro mi coche tranquilamente, cierro el garaje, me recompongo un poco, y comienzo a subir las escaleras. En el garaje, una tabla de surf se mueve al tropezarla, la coloco y me parece percibir su olor, sonrío recordando cuando la fuimos a comprar, era mucho mas alta que ella. Estaba con su pequeño biquini y  ya tenía un esbozo de cuerpo que apuntaba perfecto. Ya marcaba sus curvitas, y dos pechos incipientes, perfectamente formados, turgentes, frescos y deseables. Ese tal vez  fue el primer día que golpeé mis pensamientos, ese fue el primer día de un largo  camino de amor torturado por el miedo.</p>
<p>Subo las escaleras, entro en el salón, no parece haber nadie, mi corazón  comienza a latir mezcla de excitación y miedo a la soledad deseada. Me acerco a la nevera y abro una cerveza. Hay una botella de champan enfriando  y me asaltan un montón de imágenes, ella y yo  desnudos, dos copas de vino  francés y su risa de cascabel, mi coba dejando  caer por su cuello un poco de liquido dorado, de nuevo  sus risas, mi  imaginación, su imagen y mi deseo. Sacudo mi cabeza, bebo un poco de la cerveza y comienzo a subir las escaleras. </p>
<p>Debería salir corriendo a darme un beso, lo  hace siempre  y hoy lo  necesito, oigo la música en su  habitación, no  quiero hacer ruido, su puerta esta entornada pero desde el pasillo  la puedo ver, esta acostada en su cama, tiene un conjunto playero, su cintura al aire  y un pantalón corto. No se mueve, debe estar dormida,  sus piernas perfectamente torneadas y largas, su piel fina y  brillante, siempre está perfectísimamente depilada. Sigo  sus rodillas y  sus muslos, están separados, siento que me oprime entre sus piernas, por una pierna del pantaloncito, me parece adivinar su braguita, es azul, la conozco, conozco toda su ropa interior; lo  que no veo lo puedo imaginar ¿se depilará del todo? Tendrá un dibujito mínimo de vello? ¡Si, seguro que sí! Estaría perfecta y ese olor a limpio  que jamás sentí en otro  ser humano como en ella. Mueve un poco sus piernas, como si estuviera incomoda por mi observación. Noto como su sexo se marca perfectamente, creo volverme loco de deseo.</p>
<p>Estoy muy excitado, mi polla esta durísima, me gustaría tocármela, acariciármela, que ella no despertara    durante un tiempo  y poder acariciarme. Estoy más decidido, parece que duerme profundamente. Veo su  culito, es durísimo, algunas veces cuando me abraza, bajo  mis manos como accidentalmente y la acaricio. Ella se da un poco la vuelta, retrocedo, no  quiero que se asuste o que me vea así. Se pone mirando al techo y su mano derecha está metida en su cintura, es como si quisiera buscar su sexo. Se queda quieta, ¿Se habrá masturbado antes? Estará descansando después de un precioso orgasmo? ¿Pensará en mí alguna vez mientras se acaricia?</p>
<p>Doy dos pasos y me pongo  a su altura, percibo su calor y  su olor, meto mi mano en el bolsillo del pantalón , siento mi pene en mis dedos, con solo acariciarlo  me correría, la salpicaría, su  boca esta un poco abierta, sueño  con mi  polla pintando sus labios; su lengua que acaricia mi glande; estoy a  punto de correrme de placer.</p>
<p>Me agacho, quiero percibir de cerca el olor de su sexo, es dulce, es como  algo que se mete en mi cerebro, es como si lo sintiera en mi lengua; casi puedo tocarla, saco mi lengua un poco y la recorro por el aire; ella parece  como la sintiera, abre mas sus  piernas, su  mano se introduce más por su cintura, se está tocando. Pienso, podía, suavemente con mis dedos acompañarla, pero  ¿se despertará? No  puedo dejar de agarrar mi polla desde el bolsillo, quiero romper el forro  y acariciarme de verdad, se mueve algo  inquieta; contengo la respiración, sigue durmiendo y pienso en sus sueños. ¿Habrá follado  con alguno de esos amigos  imbéciles?¡No, ella no! Es como mi tesoro y será mía, solamente mía y de nadie mas. Siento que  me voy a correr, mi respiración se agita, esta acelerada, no  puedo hacer ruido, la voy a despertar, pero no, ella sigue durmiendo feliz.</p>
<p>Conseguí romper el bolsillo, ahora me acaricio, pienso en su boca, en sus pechos, en su ombligo, en su coñito rasurado, se vuelve a dar la vuelta boca abajo , me voy a correr, su  culo   es precioso, no puedo  aguantarme, veo  mi  polla entrando  y  saliendo  y  a ella pidiéndome mas. Me estremezco, me desparramo, me mancho todo, me corro durante un tiempo  infinito, aguantando mi respiración, siento como el semen resbala por mis piernas. Por fin me atrevo a despertar, salgo caminando para atrás, tengo  que llegar a mi  habitación y ducharme o cambiarme, tengo que ocultar lo  que me pasó.</p>
<p>Me meto en la ducha, ahora mi polla esta suela, esta libre, la acaricio y la aprieto  suavemente, siento deseos de masturbarme aí sin miedo, pero ella  no está  y nada es lo mismo. Salgo de la ducha, me seco, un poco de colonia, me visto, salgo oigo  que  grita Papiiiiiiiii, viene corriendo, se echa en mi cuello, la levanto como siempre, puedo notar su coño contra mi cuerpo. La deseo, la deseo  pero  hoy  aun no es el día; la acaricio, su pelo, la aprieto contra mi cuerpo, sus latidos se confunden con los míos, me besa en el cuello, sus labios los siento en mi polla, me dan escalofríos, acaricia mi cabello y le digo<br />
 Hola mi tesoro.</p>
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		<title>Las hijas de mi mujer</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Jan 2010 02:24:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Nuestro matrimonio iba mal, cada día las discusiones eran más frecuentes, las caras largas de todos para todos, el sin amor permanente y el aburrimiento. Yo sabía que nuestra pareja se rompía, juntos formábamos un buen equipo: Mi esposo se encargaba del negocio, las niñas eran buenas estudiantes y además ayudaban un poco a mi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nuestro matrimonio iba mal, cada día las discusiones eran más frecuentes, las caras largas de todos para todos, el sin amor permanente y el aburrimiento.</p>
<p>Yo sabía que nuestra pareja se rompía,  juntos formábamos  un buen equipo: Mi esposo se encargaba del negocio, las niñas eran buenas estudiantes y además ayudaban un poco a mi esposo y yo me encargaba de la casa.</p>
<p>Todo  había funcionado perfectamente pero comenzó a cambiar, mi esposo que era muy activo sexualmente, se estaba alejando de mí. Yo pensé en mi imagen, si me había descuidado y no era así, me mantenía en un peso aceptable, cuidaba siempre de estar  lo más bonita que podía ya que estaba muy enamorada de mi marido pero nada funcionaba. Nuestro sexo se había hecho monótono y aburrido.  Los dos intentamos darnos todo tipo de placer sin limitaciones, compartíamos algunas fantasías pero yo notaba que él tenía otras  que no se atrevía a contarme.<br />
<span id="more-230"></span></p>
<p>Durante un tiempo pensé en darle  u poco de celos, me arreglaba aun más, algunas veces no estaba en casa cuando llegaba o  una amiga me llamaba por teléfono y en vez de hablar delante de todos como  hacía siempre  me retiraba   a otro lugar para hablar tranquila o  poniendo una voz de misterio.  Todo eso no importó demasiado a mi marido así que un día decidí tomar el toro por los cuernos  y preguntarle que le pasaba.</p>
<p>El me dijo que eran cosas de su trabajo, pero yo sabía por las niñas que todo en la empresa funcionaba mejor que bien, así que le insistí, mientras me mostraba muy cariñosa con el. Le estaba acariciando los testículos y el pene con mi mano, mientras besaba dulcemente sus labios. Para provocarlo un poco, le pregunté si le gustaría tener un intercambio sexual con nuestros amigos Marta y Juan, él reaccionó ante esa propuesta  pero me dijo  , ¿tú estas loca? Yo  con el afán de estimularlo más  le conté que un día  me lo había insinuado, un poco de bromas, me dijo que tu estabas muy bueno  y  que no le importaría cambiar de cama una noche  y que a juan también le gustaba yo.  Eso hizo  que mi esposo se pusiera como  una moto. Yo levanté la ropa de la cama, me senté en sus piernas y cogí su polla y me propuse hacerle la mejor mamada de mi vida.</p>
<p>En plena mamada, me separo suavemente  y me atrajo  a sus brazos, apoyé mi cabeza en su  hombro y me dijo: Me prometes que diga lo que diga, no te vas a enfadar conmigo, que lo vas a tomar como una de nuestras fantasías y lo vas a olvidar, sea lo que sea  y más aun si te molesta mucho.</p>
<p>._ Si, respondí con amor._ siempre compartimos estas cosas los dos.</p>
<p>._ Me gustaría que nos lo montáramos con las niñas, tú, yo y ellas.</p>
<p>._Me reí  un poco forzada, pero ya la situación  estaba ardiendo en mi cabeza. Mis hijas se habían convertido en dos hermosas mujercitas muy  apetecibles. Mi marido no era su padre y eso haría que fuera menos traumático, pero claro tendrían que querer ellas,   y si tenía que ser con alguien  mejor que quedara en casa entre nosotros. ¿Y yo? Como iba a participar yo de aquello, con mis propias hijas. Nos besamos e hicimos el amor, los dos teníamos en nuestra menta lo hablado pero  no  soltamos ni una palabra más, sólo follamos como fieras  locos de deseo.</p>
<p>Durante unos días no se volvió a hablar del tema, como si hubiese sido una fantasía compartida  y nada más.   Yo sabía la verdad, sabía que no  fuera una fantasía y si una propuesta en firme que ya estaba tomando forma en mi cabeza.  Yo  ya había superado mis limitaciones, y  pensaba  en el placer para todos  compartir ese grado de intimidad. Sabía que mis hijas no eran virgen ya que ellas me contaban  casi todo.  Pero no encontraba la forma de plantearles un asunto tan delicado.</p>
<p>Esa noche, comencé a hablar con mi Antón sobre el tema, le hablaba casi al oído como si estuviéramos conspirando, al mismo tiempo  que con su mano acariciaba mis ingles. El  según yo le iba contando, se ponía más duro  y su mano ya acariciaba mi rajita, subía la tensión y le hablaba de los cuatro desnudos allí en nuestra cama y el cada vez más caliente, me folló con desesperación, nuestro orgasmo fue mejor que en los mejores tiempos.</p>
<p>Cuando terminamos de follar, el se quedó mirando al techo pensativo  y entonces le dije:<br />
._ Creo que la mejor forma de lograrlo con éxito es que tú  se lo vayas proponiendo a cada una, tu las tienes en tu oficina y puedes separarlas e ir  intentando follarte una a una, sólo si ellas caen el encuentro entre los cuatro será posible.</p>
<p>._ Pero ¿Cómo las atraigo? Puede resultar un  cirio si una de las niñas  o las dos se niegan, yo  no creo que resulte atractivo ya para ellas.</p>
<p>._ Yo ya me encargué de tantear ese tema, las dos te ven muy atractivo y además deseable, pero tendrás que hacer el trabajo de conseguirlas sin enamorarlas mucho o les harás daño. Cuentas con mi complot, mi silencio  y el saber que yo  no os voy a descubrir.</p>
<p>Los días iban pasando y Antón era muy cariñoso con Celia y Anita, les hacía regalos en la oficina por separado, un día salía a comer con una mientras la otra hacía guardia y al día siguiente con la otra. Las llevaba a sitios muy lujosos donde las niñas se sentían princesas  y galanteaba con ellas todo lo que sabía.<br />
Un día les dijo  que tenían que viajar a Barcelona y que le gustaría que una de ellas le acompañara para tomar notas y hacerle de secretaria en la reunión. Las dos querían ir pero  se decidió  que iría Anita, la más joven  y así llegó el día de partir y salieron los dos emocionados y felices.</p>
<p>Antón cuando llegaron a Barcelona, llevo a  Anita a las mejores tiendas, y le compro  ropa para que estuviera muy guapa en las reuniones y además cosas para ella. Juntos  fueron a una lencería y ella le consultaba  sus prendas íntimas que la verdad eran impresionantes.</p>
<p>En la noche cenaron el u restaurante cercano al hotel  y antes de irse a la habitación tomaron una copa en el piano bar.  Anita estaba radiante  muy feliz, se sentía importante. Cuando llegaron a la habitación, ella no podía bajarse la cremallera de su vestido y le pidió ayuda a Antón. </p>
<p>Antón según la iba bajando la fue acariciando por la espalda con sus manos, Anita se estremeció, pero no dijo nada, inclino su cuello hacia atrás   y con su rostro acarició el del hombre. El ya no  dudo, le dio la vuelta y la beso apasionadamente. Estaban deseosos, no hablaron, no se preguntaron nada , solo se desnudaron y dejaron que sus cuerpos se unieran con pasión, sin reservas de ningún tipo. Antón procuró ser el amante más dulce para ella, él no importaba nada esa noche, solo buscaba su dicha su felicidad y que se sintiera muy bien.</p>
<p>Cuando regresaron a casa cargados de regalos, Antón me guiño un ojo, y  al retirarnos a nuestra habitación me contó todo con todo tipo de señales, y cada palabra que había hablado, Mientras los dos nos corríamos  enfebrecidos.</p>
<p> Ya teníamos dado el primer paso, Anita estaba más cariñosa con Antón pero no se mostraba enamorada persiguiéndole o reprochándole nada: Ella continuaba con su vida como si  no pasara  nada. </p>
<p>Mientras tanto Celia, se mostraba más distante, al principio pensamos que si su hermana le habría contado algo, pero no, de entre sus palabras fuimos sonsacando que era por el viaje de Barcelona, que ella estaba algo celosa.  </p>
<p>Antón que tenía mi complicidad, iba tratándola de acuerdo  con lo que yo le decía. Quiso la fortuna que Anita cogió una gripe y se puso muy mala por lo que  no podía ir por la oficina, Anton aprovecho  esos días para  hacerle la corte  a Celia, regalos, salidas, mimos y por fin un día en su despacho la sentó  sobre sus piernas. Antón creía volverse loco, cuando notó el calor de su sexo al sentarse, no pudo contenerse, la echó un poco para atrás y la beso.</p>
<p>Ella no dijo nada y agarro su cuello y sus labios se aferraron a  los Antón y sus manos iban recorriendo los cuerpos. Sobre el enorme sofá que tenía en su despacho los dos completamente desnudos follaron hasta que les salieron ojeras.  Ojeras que cuando llegaron a casa yo  vi con una sonrisa. Ya teníamos una parte del trabajo hecho. Esa noche di un masaje a mi esposo  y le dejé descansar tranquilo, mi  guerrero se había portado   y por la expresión de felicidad de mi  hija se portó  muy, muy bien.</p>
<p> Al día siguiente,  mientras Antón me iba contando cada segundo, todo mi coño se iba empapando de deseo. Ya no sólo deseaba a  mi esposo, quería tener así para mí  a mis  hijas: Juntos trazamos un plan y sería en nuestro chalet en el campo, donde teníamos un jacuzzi  enorme, y ese sería el punto de contacto.<br />
Todos nos fuimos contentos al chalet, Antón hablaba a cada  una de las chicas como si ese fuera  un viaje especial para ellos dos, y yo ayudaba en todo, entretenía a la otra cuando él me lo pedía o intentaba estar muy cariñosa y simpática con ellas.</p>
<p>Ya en el Chalet, pedimos una cena  a Ramón el del restaurante del pueblo, que nos sirvió  alguna de sus delicias. Después unas copas, hacía calor  y los cuatro estábamos felices, así que fue Antón cuando dijo, preparamos un jacuzzi, las dos niñas dijeron que si   y  los cuatro nos fuimos a la sala.</p>
<p>Antón fue el primero en entrar y se sacó su slip, tirándolo en el suelo, yo ni miré a la chicas, hice lo mismo, así que ellas, no se quedaron atrás y los cuatro completamente desnudos  nos relajamos a las burbujas.<br />
No tardamos en comenzar los juegos, Antón y yo   nos hacíamos bromas y las niñas desinhibidas , participan en nuestras bromas metiendo se con Antón, que entre bromas comenzó a relatar  una historia de sexo en grupo, donde él ara acosado  por tres ninfómanas sedientas de sexo. Las chicas  metiéndose con se lanzaron al unísono  sobre él como si estuvieran deseosas de placer y yo me uní a la fiesta, Antón se defendía tocando los senos de una, metiendo su mano al sexo de otra y a la que agarraba, la besaba en los labios. Cada vez buscamos más el contacto, no importaba de quien era una teta o la mano que acariciaba. De ponto teníamos sujeta la poya de Antón a tres manos y tres bocas. Manos  de hombre y de mujer rozaban mi chocho y ver a mi marido tan super-empalmado me ponía ciega de deseo, deseo de lo que mis manos o mis labios encontraran , y encontraron un coñito precioso, completamente depilado que correspondía a Anita y que se deshacía en placer en mi lengua.</p>
<p>Ya todos estamos en aquella bacanal  ardiendo de deseo, nos fuimos  al salón donde una enorme alfombra de piel nos sirvió de  “tatami” los cuerpos rodaban buscando contactos. Anita tenía en su boca la polla de Antón y este con su mano, acariciaba mis pechos, mientras yo me comía el riquísimo chochito de Celia. En medio del juego, las tres  lamiamos su polla, como si la quisiéramos comer pero sin dejar de acariciarnos. Antón comenzó metiéndole su enorme polla a Celia, mientras Anita y yo rozábamos  nuestros ardientes coños. Ver a mi marido follándose a una de mis hijas me ponía como loca. Celia dejó la polla de Antón libre y Anita se sentó sobre ella. Celia se metió entre mis piernas húmedas  de mis jugos. Me condujo a besar a Anita, se levantó y pensé que se iba y nos rompería la fiesta, pero apareció a los pocos segundos, traía una cajita y de ella sacó un juguete, era un pene doble y rápidamente me acarició con él. Jamás había sentido nada así y aquella vibración en mi clítoris era un milagro Con mucha paciencia, fue abriendo mi raja, y lo iba metiendo, primero  sólo la punta sin apagar el vibrador, y después lo fue enterrando dentro de mí. Tenia un pene pequeño que se fue introduciendo en mi culo. No pude aguantar más y me sobrevino el primer orgasmo.  Cuando me estaba corriendo mi hija metió su lengua entre mis labios vaginales como tratando de absorber  todos mis líquidos  y no podía contener mis gritos, cuando Antón me metió toda su polla, para bañarlo con mi corrida.</p>
<p>Las dos chicas jugaban ahora con el consolador, Antón se puso detrás de Anita y enfoco  su polla a su culito, dio un golpe la apretó contra él y no pudo contener un suspiro cuando se deslizó dentro de su culo. Yo pensando en que aquello podía dolerle, quise remediarlo acariciando su clítoris con mi lengua, ella se corría una vez detrás de otra.  Antón se estremeció, y en mi boca llegaba el sabor de su semen que resbalaba desde el culito de la niña. Mi marido, era incansable. Salió de Anita  y fue a por Celia, ella no se hizo de rogar, dispuso su culo en pompa y otra vez la polla de Antón en forma  se hundía en su interior. Ahora Anita y yo nos comíamos el coño en un precioso 69. No pude aguantar más y otro orgasmo enorme me broto desde más allá de mi cuerpo. Me quedé tumbada boca abajo y desde allí escuchaba los jadeos y gemidos   de Celia. Y de nuevo Antón corriéndose en su culo.</p>
<p>Las tres comenzamos de nuevo a lamer su polla, que parecía resistirse, pero que respondía a nuestras lametadas con una erección potente  que enterró en mi culo, mientras mis hijas lamian con  frenesí mis tetas. Sentí su leche en mi interior. Los tres caímos rendidos sobre la alfombra, hasta que el sueño se apoderó de nosotros. Cuando íbamos despertando, ardientes por el recuerdo de las imágenes, íbamos buscando otro cuerpo con quien compartir el calor  del incesto.</p>
<p>Este relato que puede parecer increíble, sucedió y sucede desde entonces cada día. Somos una familia muy bien unida.</p>
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		<title>Incesto criminal</title>
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		<pubDate>Sun, 03 Jan 2010 01:35:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>En la parte más oriental de la provincia de Lugo en plena Sierra de los Ancares, muy cerca de la orilla del Rio Navia. En los meses de invierno la nieve cubre  de nieve los valles  y las montañas, tanto que pequeñas aldeas o alguna casa aislada  como la de nuestrorelato, queda completamente incomunicada, se va la luz y el teléfono es una quimera. </p>
<p>Muy cerca del lugar de Vilanoba do Pedredal, vivían dos familias, en realidad era la misma familia, que estaba formada por dos hermanos, Calros, y Bráis que habían heredado  casas  y fincas de sus padres  y abuelos. Calros, estaba casado  con Celsa y tenían una hija, Catarina; mientras que Bráis permaneció soltero viviendo con su madre.</p>
<p>Los años iban pasando y los hermanos cooperaban en el trabajo de las tierras, cazaban y pescaban  en  aquella zona. Mientras la  niña Catarina se iba haciendo mujer,  una hermosa mujer, no hermosa en el sentido de las revistas de moda o como  ven la hermosura en la ciudad. Catarina  era una mujer  fuerte, robusta, con unos brazos fuertes y un color rosado en sus mejillas. Ayudaba en las labores del campo desde muy niña y  siempre estaba pendiente de personas y animales.<br />
<span id="more-223"></span></p>
<p>No había cerca de su casa ninguna otra por lo que los años pasaban sin que apenas viera más gente que el paso de algún pescador o cazador, con el tiempo  esto también se había perdido ya que la caza  estaba prohibida en la zona.</p>
<p>Este invierno, el frío  y la nieve  cubrieron el lugar  de tal modo que apenas podían salir de casa. Ellos acostumbrados a los rigores del clima, hacían acopio  de los alimentos,medicinas y enseres  necesarios para pasar el invierno. Pero ocurrió que la madre de  Calros y Bráis, se puso muy enferma y Calros con Celsa, corrieron con el tractor para llevarla al pueblo y desde allí en ambulancia a Lugo.</p>
<p>En el lugar quedaron  Bráis y Catarina con la responsabilidad de los animales y del cuidado de  las casas.<br />
Era un sábado cuando la tormenta de viento y nieve arrasó el lugar, la nieve llegaba a las ventanas,  y el viento parecía arrancar los árboles. Los lobos, aullaban en competencia con el viento. Catarina ya estaba acostada  y muy acostumbrada a aquellos  terribles días, pero nunca había sentido la soledad de esa forma. La  luz se fue y  encendió un candil de carburo para alumbrarse y lo tenía en su mesilla de noche. El resto  de la casa estaba en la oscuridad y la sombras que producía la luz del candil.</p>
<p>Catarina, después de cenar, se dio un baño se puso un pijama y se acostó, deseando dormirse y que amaneciera el nuevo día con buenas noticias de su abuela y el regreso de sus padres.</p>
<p>Serian las dos de la madrugada  cuando oyó llamar en su puerta, pensó  que podía ser el viento y  no hizo mucho caso pero los golpes continuaban  y entonces pensó  que podían ser sus padres de regreso. Se levantó de la cama y a oscuras, fue hasta la puerta y abrió. Nada más hacerlo empujaron la puerta con fuerza  y Catarina cayó al suelo. Apenas le dio tiempo a reaccionar,  su tío Bráis, se lanzó sobre ella  y la golpeó en el rostro. Caterina  no  entendía nada de lo que pasaba, sorprendida. Quiso defenderse pero él, era muchísimo más fuerte,  Con sus manos arranco por la fuerza su pijama, dejándola completamente desnuda  en el suelo. Sabía que gritar no  valía de nada. No podía ni hablar, su tío, le abrió los brazos y puso una rodilla en cada uno; la agarro por el pelo  y la beso en la boca, ella pataleaba, sus ojos a punto de salirse de su órbita  no le quedaban fuerzas, su tío se había vuelto loco.</p>
<p>Cuando la vio rendida, la agarró por el pelo y la hizo levantar del suelo, un hilo de sangre corría por la comisura de  su boca. La empujó sobre la cama  y con una cuerda  comenzó a amordazarla. Sus manos y sus piernas  atados a los travesaños de la  cama  y  su cuerpo desnudo, temblando más del miedo que del frío.</p>
<p>Bráis, se bajó los pantalones, y Catarina, se preparó para lo peor, estaba dispuesta a vivir como fuera y  tenía que pensar, se había vuelto loco  y  sabía que si se resistía su vida  no tenía ningún valor. La presencia de su tío completamente desnudo apenas le dejaba un resquicio  de razón. El se movía a su alrededor, con todo su sexo erecto, a ella le pareció un animal, ya que aquello  le parecía desproporcionado. Movió un poco la cabeza, como no queriendo ver, y  notó como se le ponía encima. Sentía deseos de vomitar, de morderle  de matarlo, pero no podía hacer nada. </p>
<p>El  sujeto aquel enorme falo con una mano, y se lo colocó  delante de su sexo, estaba duro, sintió  como  se podía sentir una empalada. Ella calculaba  que todo aquello no podía entrar en ella, se mordió los labios, cerró sus ojos y sintió que la desgarraba por dentro. Su enorme palla, se abría paso por su cuerpo, mientras la humedad de su sangre corría por sus muslos. Dio  un grito y se rindió a la fuerza de hombre.</p>
<p>El, ya dentro de ella, comenzó a moverse, cada movimiento ella sentía el desgarro en su interior, el le gritaba, ¡Muévete puta! Y ella apenas podía hacer nada ¡Muévete! Catarina intentó  hacer algo de fuerza en su cadera, consiguió moverse un poco, el se estremeció  y broto  dentro de cuerpo un mar de semen que se mezclaba con sus jugos y su sangre.</p>
<p>Se quedó  un tiempo rendido  en su interior  mientras ella dejaba  escapar sus lágrimas. Notó como salía de ella, le ardía todo. El se aproximó a ella,  y cogió  su enorme polla con las dos manos, y se la acercó  a la boca;  Catarina, pensó en defenderse, pero estaba completamente inmovilizada  por las cuerdas  y  el dolor en todo su cuerpo, así que  decidió dejarse  ir,  comenzó a lamer su polla, sentía asco  y odio, por  su menta pasaban los recuerdos de niña, aquellos juegos de su tío  que nunca le hicieron sospechar nada en su inocencia. Él le separó los labios y se la metió en la boca, apenas podía respirar, le llegaba a la garganta  y  se abría en arcadas. Bráis se ayudo con su mano  y se corrió  en su cara, su boca, sus labios  y su lengua, empapados de semen. El se puso de rodillas en el suelo y con sus manos, callosas del trabajo, comenzó acariciando  su pelvis, como  si quisiera ensortijar su monte de Venus. Ella se estremecía con su contacto, sus pechos grandes, pálidos  y helados, se hicieron un reclamo a la boca de Bráis, que comenzó a lamer sus pezones, hasta hacerlos crecer  y ponerse duros. Le daba pequeños mordiscos y la soltaba. Ella ya apenas tenía sensibilidad.   De nuevo la volvió a llevar a su coño  y otra vez  la penetró  con toda la fuerza de ese enorme falo.</p>
<p>Después la dejo  allí tendida, y se fue corriendo a su casa. Cuando llegaron  sus padres,  la encontraron casi muerta y de esa forma. Calros, no pudo contener las lágrimas y cayó de bruces  delante de su hija a la que cubrió  con una manta y desató.</p>
<p>Celsa, no dijo  ni una palabra, cogió de un armario la escopeta de Calros y se metió entre la nieve a casa de su cuñado. La puerta estaba abierta y Brais lloraba sobre la mesa de la cocina. Celsa sin titubear, descerrajó dos disparos sobre su cara. Cuando Calros, saco el arma de las manos de su esposa, su hermano se desangraba hasta la muerte en un río de sangre.</p>
<p>Catarina, se recuperó, se fueron a vivir  a  Coruña donde nadie les conocía y con el tiempo nos conocimos  y me contó esta historia, que si no fue del todo así, así es como yo la recuerdo, una violación y un incesto salvaje.</p>
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