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	<title>Puro incesto &#187; hermana</title>
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	<description>Historias de sexo entre familiares</description>
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		<title>VIVIR CON MI HERMANA</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Jan 2011 18:35:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi hermana es una de esas mujeres de hoy o tal vez de siempre, una de esas que se decidió por una vida independiente sin compartir para nada su vida con un hombre o cargarse de hijos y dispuesta a sacrificar su vida y su carrera. Ainhoa, es joven, hermosa y culta, tiene algo más [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi hermana  es una de esas mujeres de hoy o  tal vez de siempre, una de esas que se decidió por una vida independiente sin compartir para  nada su  vida con un hombre  o cargarse de hijos y  dispuesta a sacrificar su vida y  su carrera.</p>
<p>Ainhoa, es joven, hermosa y  culta, tiene algo más de treinta años y vive sola  en un dúplex en el centro de la ciudad. Muchas veces comemos juntos en un restaurante muy cerca de su casa. Mi  hermana es mi  confidente, mi  confesora  y  un poco  mi  conciencia. Nunca se llevó muy bien con mi “ex”  y  eso  nos mantuvo  un poco alejados durante el tiempo  que duró  mi matrimonio, pero hemos  recuperado   nuestra infancia  y nuestros recuerdos  juntos.</p>
<p>Las comidas  con mi  hermana  y alguna cena, eran deliciosas, los dos nos reímos con el otro y algunas veces  yo le cuento  alguna anécdota de  mis  escarceos amorosos en mi nuevo estado de divorciado “solterón”<br />
Al comienzo de esta crisis, mi  situación económica era muy  buena pero cada día  la situación me iba arrastrando  a un abismo  imposible. Tenía una pequeña fábrica de carpintería de aluminio  que  se vio afectada por el paro en la construcción. Cada mes  me iba deshaciendo de nuevos empleados pero  no  tenía forma de frenar aquella caída. Maquinas carísimas que tenía  aun sin pagar del todo, despido y liquidación del personal  y todos mis intentos  por aguantar, eran imposibles.  Ainhoa, me ayudo  en todo,  pero llegó un momento  que ya no pude aceptar su ayuda, no podía arrastrar conmigo  a mi  hermana  y decidí  vender mi  casa.  Pensé  en buscarme un apartamento  en la ciudad  pero  no encontraba nada en alquiler  que pudiera gustarme un poco.<br />
Un día comiendo con mi  hermana, le conté  mi  desesperación y ella me ofreció su casa, ya que era muy grande el dúplex  y así  no tendría que gastar nada de dinero  en eso. Yo  me resistía  un poco a su propuesta  ya que no  quería  que la convivencia pudiera  estropear nuestra magnífica relación, paro  mi  hermana  insistió  y los dos adecuamos  una de sus habitaciones para mí. La  verdad es que el lugar era una delicia, tenía para  mí suficiente independencia  y consideraba que podía  vivir allí  sin interceder para   nada  en su  vida.<br />
<span id="more-341"></span><br />
Yo reestructure con el dinero de mi casa la empresa y frené  las perdidas, poco a poco  iba logrando  algo  de trabajo  y  beneficio  suficiente para tener una buena calidad de vida. Mi hermana no me dejaba ni participar en los gastos de casa. Ella decía que primero  me tenía que recuperar y se encargaba de todo. </p>
<p>Durante ese tiempo, yo  apenas salía, un poco por razones económicas y un mucho   por compartir  el tiempo libre con mí  querida hermana. Algunos días, poníamos una película en el DVD o  escuchábamos  música,  nuestros  gustos eran muy parecidos. Preparábamos alguna cosita para picar    y los dos tumbados en su sofá, nos relajábamos. Mi hermana. Parecía no tener vida íntima, siempre estaba pendiente de mí.</p>
<p>Una noche,  yo estaba en mi  habitación leyendo, en una mesita que tengo pero  con muy poca luz, tenía la puerta cerrada   y me pareció escuchar algo de ruido.  Abrí un poco la puerta y era  Ainhoa, estaba llegando. Ella pensaba que yo  no  estaría a esa hora,   Entró al salón, yo iba a salir a saludarla, pero no  se cual fue la razón que me contuvo,  me quedé silencioso como  espiando lo  que hacía. Mi hermana, sacó los zapatos  y comenzó  a desvestirse para tomar su ducha, pero lo hizo en la sala, creyéndose sola. Yo vi como  iba sacando  cada prenda, tenía un cuerpo precioso, vestida,  pero jamás la había visto  de esa forma.  Se fue quitando cada prenda hasta quedar en su ropa interior. Yo  no  sabía que me pasaba, realmente ver aquel cuerpo de mujer tan explosivo me estaba poniendo  a tope. Pensé en cerrar la puerta y esperar a que  se metiera en el baño, pero algo  en mí  me lo impedía, el placer de verla con su  braguita y  sujetador inmaculado me estaba poniendo  cachondo   sin límites. Ainhoa, echó sus manos a la espalada, mi  corazón latía con fuerza cuando desabrochó  su  sujetador y mostró  aquellos perfectos cántaros  de placer. Sus tetas eran realmente preciosas, redondeadas y firmes como  una esclava negra. Noté que mi polla  se ponía dura, el espectáculo era realmente increíble, mi hermana, como  si se tratara de una  profesional, comenzó a bajarse su tanga y dejándome a la vista, el más hermoso coño  que yo pudiera imaginar. Se acarició suavemente, como acomodándose  y se fue al baño. Yo no  pude más y me pajee  hasta la desesperación. Curiosamente no me sentí  ni  sucio ni  culpable. Había sido  una paja magnífica, una de esas que no se pueden comparar con nada, de esas que te dejan  plenamente satisfecho  pero  que al mismo tiempo  te produce un placer  que quieres repetir.</p>
<p>Ainhoa, salió del baño envuelta en una toalla. Yo aproveché para hacer un poco de ruido, para que se diera cuenta de que estaba allí. Ella no pareció inmutarse,  cogió sus cosas y  se fue a su  habitación, salió poco después con un pijamita corto, muy coqueto.   Yo salí de la habitación, para darle  un beso como siempre cuando llegaba o salía. Cuando rozaba sus mejillas, yo para nada notaba en mi cara su contacto,  era en mi pecho  y en mi entrepierna que como un resorte se puso  completamente tiesa. No  sabía cómo disimular, pero me di  la vuelta como si fuera a buscar algo a mi cuarto. Mi hermana preparó algo de cenar y lo  puso  en la mesa de centro  como siempre.  Esa noche, tocaba cine,  unas películas que  habíamos comprado. Cenamos y nos dispusimos en el sofá grande para ver  juntos como siempre  la peli.
<p>Yo  estaba  realmente sensible, el recuerdo de su desnudez  daba vueltas en mi cabeza y Ainhoa, se mostraba o eso me parecía a mí especialmente cariñosa, su cabeza apoyada en mí, mientras yo trataba de contener mi aceleración.  La película, era de esas de suspense, mi  hermana  cuando se asustaba, me apretaba sus dedos en mi  cuerpo y yo  me ponía más  y más acelerado. De pronto una escena de una violación, las imágenes eran algo crudas, pero normales en otra ocasión. No sé cómo pasó, los dedos de mi hermana estaban acariciando mis muslos; yo  quería disimular  pero  ya había perdido el control de mi erección, mi hermana parecía no darse cuenta de mi estado  y cada vez más, sus caricias subían hasta mis ingles, me moví  un poco acomodándome en el sofá y como descuidadamente  acaricie sus cabellos. Ainhoa se dejaba hacer  pero seguía jugando con sus dedos de forma muy peligrosa. Ya  no podía aguantar esa tensión sin hacer nada, mi  deseo  era  cada vez mayor y   era imposible que ella no lo notara; bajé mi mano  por cuello, acariciándola muy disimuladamente. La película mantenía la tensión y mi hermana parecía concentrada en ella por lo  que sus inquietantes caricias se hacían ingenuas y descuidadas. Yo  no era capaz de acariciar más allá de su cuello, pero  tenía  que hacer algo, lo  que fuera por avanzar.</p><p style="float: right;margin: 4px;"><!-- Inicio código JUGUETESPARADULTOS.com -->
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</p></p>
<p>Notaba la sangre recorrer todo mi  cuerpo  y  parecía que toda se iba a parar  a mi  polla  que estaba a punto  de reventar. Mi postura  disimulaba un poco mi erección y también limitaba sus juegos a mis muslos. Me armé de valor y descrucé mis piernas, disimuladamente como estirándome, mi hermana  no  miraba  más que la televisión, pero mi polla marcaba una autentica tienda de campaña imposible de pasar desapercibida. Bajé mis dedos de su  cuello  a su escote, muy suavemente, no sabía cuál podía ser su reacción, en realidad  ella no me había dado pie para nada, tan sólo el  hecho  de haberla visto desnuda me había puesto en ese estado. Muchas veces  mientras estábamos viendo la tele, nos apoyábamos  el uno en el otro por lo  que   solamente mi  fantasía y  calentura  me estaba llevando  a una locura que podía suponer incluso una ruptura entre los dos.</p>
<p>Yo ya no atendía a ninguna película, necesitaba rozarme  contra ella, necesitaba decirle lo  que  me pasaba, necesitaba… Mejor marcharme a mi  habitación  y  darme una buena ducha  olvidando esa fiebre.<br />
Estaba decidido a moverme, pero  mi  deseo  era más fuerte que yo, era como  si  algo  me atara al sofá, era pensar que aquel delicioso martirio que me estaba matando de deseo  y placer al mismo tiempo, fuera una droga muy potente que impedía hasta respirar.</p>
<p>Quise entretener mi mente con pensamientos en mi empresa, en nuestra infancia, en un deporte. Parecía  que lo iba logrando, cuando  noté como  sus dedos  rozaron mi polla; casi  doy un grito, se iba a dar cuenta de mi estado, pero no, Ainhoa seguía atenta a la Tele, pero  ahora su  mano descansaba  sobre mi entrepierna y aquello parecía  un motor para mi  corazón que  no  dejaba de bombear sangre.</p>
<p>Me decidí  a bajar más mi mano, y las yemas de mis dedos   alcanzaron la base de sus seno, eran duros, abundantes y calientes. Mi hermana no  se movió, no  hizo ningún ademan de separarse.  Yo tampoco me atrevía a más, estaba notando aquel enorme torrente  de tacto que iba de mis dedos a mi cerebro pero  me mantenía paralizado por miedo  a que se terminara, a  que algo  rompiera aquel encanto infinito. Podía percibir ese olor a mujer, a hembra, a celo, a deseo pero  no  quería perderlo  ya que  todo mi  ser  se estremecía de gozo  y mil deseos. Apenas respiraba, apenas podía abrir los ojos y entonces, noté como  su  brazo movía su mano  y  esta jugaba con mi polla por encima de mi pantalón, ya no  era sin querer, ya no  era  un descuido, ella estaba  toqueteando  mi  ardiente falo. Bajé un poco más mi  mano y alcancé mejor su pecho; ahora la estaba sintiendo, ahora ya no  había  duda en mi  caricia de hermano, ahora era un hombre deseoso, acercándose a una mujer. Mi hermana, como  sin mirarme, desabrochó  los botones de petrina. Yo   ya no  disimulé más, ahora mi  mano  alcanzaba su  pezón  y  con mis dedos lo  acariciaba. Mientras ella, metía sus dedos  por mi bóxer y alcanzaba mi  polla, con sus dedos la sacaba, yo  apenas  podía  hacer nada. La sacó y comenzó a acariciarla, Pensé que no  podría resistir   cuando   bajo su cabeza. La película marcaba el final  cuando  sus labios en dulces caricias recorrieron mi  capullo. Intentaba  desde mi  posición alcanzar su  coñito para acariciárselo pero  era imposible.<br />
 Abrió  sus labios y  con la punta de su lengua, comenzó a hacer pequeños dibujos en la cabeza de mi polla. No pude contenerme y la bajé un poco la cabeza indicándole que quería más. Ella entendió perfectamente mi indicación   y la metió  en su  boca, con muchísima delicadeza, la  iba mojando  con su saliva. Yo  me retorcía en mi  asiento, ella cambiaba  a lamerla cuando me veía sin freno por lo  que cada vez acentuaba más el placer  pero aun más mi deseo. Estaba como decidida a no  parar, comenzó  a bajar y  subir con su cabeza, y  yo  estaba a punto  de correrme, ella lo notaba y esta vez no se paraba, bajaba y  subía cada vez más rápido  sin perder el  ritmo. Estiré mis piernas. Agarré su teta  con mis manos, tuve como  una convulsión, como  si  mi cuerpo se estremeciera y quise retirarle la polla de su  boca para correrme, pero  ella la sujeto  con más fuerza resistiéndose a mi  intento de separarla   y me rompí  dentro  de su garganta  como jamás había notado. Era un continuo de sacudidas de mi  cuerpo, era  como  un sinfín de semen brotando desde  lo más profundo de mí ser y  mi  dulce hermana, trataba de calmarme con ligeros lametazos de su lengua.</p>
<p>La levanté, no  me atreví a besarla en los labios, pero lo  hice en su pelo, en sus ojos y  en su  cuello. Mi mano buscó  su rajita, aquella tan hermosa  que habían disfrutado mis ojos. Ainhoa  dejó  que separará sus piernas,  se abrió  a mi mano, a mis dedos enormes que  buscaban su rajita por encima del pijama. Noté su humedad, note sus labios vaginales   y  mis dedos comenzaron a hacer su trabajo muy delicadamente  mientras ella , se sacaba la parte de arriba, dejando al alcance de mi boca  aquellos pezones amenazantes que yo lamí con pasión pero sin perder  el compas de mis dedos en su coño.</p>
<p>No podía más, se bajó el  pantaloncito y con él su tanga y note su abultado coño, como  una almohadilla de terciopelo  en mis dedos. Casi susurrando me dijo – Métemela, métemela toda-  No  me hice esperar, tiré mis pantalones y mi  calzoncillo   y ya mi polla estaba  supe dispuesta para buscar su  cueva. Ella dobló las rodillas, encogió  las piernas  y  mi polla la penetró  deslizándose dulcemente por su interior. Mi hermana, estaba a punto de su orgasmo, noté como  mi polla se mojaba en su  coño, aquel calorcito  y el roce de su apretado  chocho me ponían cada vez más feroz. Era como  si intentara  meterme yo  dentro de su  coño, jamás había follado  con tanto deseo  a nadie,  mis golpes de cadera  y pelvis eran cada vez más fuertes. Escuche  a mi  hermana gritando ¡Asiiii! ¡Asiiiii! Más!  Más!    ¡Córrete conmigo! ¿Córrete conmigo!  Y  de nuevo   entre sus gritos  y los míos dejamos  un mar de placer antes de rendir nuestros cuerpos a un silencio  de confirmación  de tanto placer.</p>
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		<title>Reencuentro</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Nov 2010 12:13:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi hermana Pilar se casó hace unos diez años, como su marido no me gusta, es un pedante y fatuo, apenas nos vemos, salvo en algún acontecimiento familiar. Cuando éramos jovencitos, pily y yo teníamos nuestros propios juegos que guardamos como nuestro gran secreto. Juegos que nunca pasaron más allá del nivel de caricias hasta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi  hermana Pilar se casó hace unos diez  años,  como su marido  no  me gusta, es un pedante y fatuo, apenas  nos vemos, salvo en algún acontecimiento familiar.</p>
<p>Cuando éramos jovencitos, pily y yo  teníamos  nuestros propios juegos que guardamos como  nuestro gran secreto. Juegos  que nunca pasaron más allá del  nivel de caricias hasta alcanzar  un placer que a los dos nos dejaba  muy inquietos.</p>
<p>Fue  hace un mes más  o  menos,  yo estaba de vacaciones y  decidí ir por su  casa  a media mañana a  buscarla para tomar un café  juntos o  una cervecita en alguna terraza. Cuando llegué a su portal eran menos de las once de la mañana, toque al timbre desde abajo  y me respondió  por el telefonillo. Su voz  aun estaba algo cascada  como  recién levantada y me dijo que subiera que acababa de despertarse.</p>
<p>Cuando me abrió la puerta, estaba aun con una camiseta larga que ella  usa para dormir, unas zapatillas  y su pelo alborotado. Le dije que venía a buscarla para tomar algo, que si era un mal momento. Ella me dijo que no  pero que antes tomábamos un café o algo que lo necesitaba para despertar. Pasamos a la cocina  y el olor a café recién hecho era muy agradable.</p>
<p>Mientras tomábamos el café, fuimos  hablando  de nuestras cosas  y  claro  como  siempre salió  mi  vida, mi  vida  que era  para  todos como  un misterio; nadie me conocía novias ni  amigas  más o menos íntimas, en realidad  nadie sabía  mucho  de mí. No  se como  fue, la conversación derivó  hasta el sexo  y vi en su rostro ciertos signos de tristeza. No me atrevía a preguntarle  nada de eso pero de pronto noté que en sus ojos había un brillo como de estar a punto de llorar. Ya no pude contener más mi educado silencio y le pregunté como le iba a ella.<span id="more-323"></span></p>
<p>Mi hermana me contó  que apenas tenía  vida sexual  con su marido, que siempre estaba como desganada e incómoda y  que simplemente cuando  insistía, accedía a ello pero  sin más. Pasamos  un buen rato  hablando del sexo y del deseo, yo estaba notando  que volver a hablar de esas cosas con ella  me excitaba muchísimo. Estaba algo cortado ya que me estaba empalmando y sentía ese cosquilleo que sólo ella  había logrado (en otros  tiempos)   y  que me hacia desear sexo y sexo  sin descanso.</p>
<p>Ella  iba cambiando la expresión de sus ojos, ahora tenían  brillo de felicidad, brillo de mujer, brillo de deseo. Se colocaba, se movía en la silla, se rascaba el escote y yo seguía su mano  como  si aquella fuera mi polla acariciándola.
<p>De repente como  si no pudiera contenerse, se levanto y me dijo  que se daba una ducha rápido  y  salíamos  si  yo  quería. Yo pensé que no, que no quería ir a ningún lado, que quería  seguir allí  hablando de aquello con ella  y deseándola como siempre.</p><p style="float: left;"><iframe scrolling="no" frameborder="0" src="http://banners.promocionesweb.com?id=12&login=blogin&lop=false&color=000000" width="686" height="180"></iframe></p></p>
<p>Su cuarto de baño está  justo detrás de la puerta que comunica el salón con las habitaciones. Yo  me quede mirándola, viendo su precioso culo moverse  y adiviné  que no tenía  braguita.</p>
<p>Ella entró al  baño pero no cerró la puerta, yo  escuchaba el sonido de la ducha  y no pude contenerme, me levanté  como  si quisiera ver los libros  de su salón , pero  miraba hasta la puerta,  pretendiendo  ver algo pero tenía que meterme al pasillo. Lo hice  con cuidado  y la vi  completamente desnuda en la ducha, su cuerpo era igual que siempre , escultural, algo más redondita, más  mujer  pero igual de buenísima.</p>
<p>Mi polla estaba a punto  de explotar, volví al salón  tratando de disimular , pero era imposible. Ella se acercó , traía puesto  solamente el albornoz, se quedó mirando y  me dijo: yo  conozco esa cara, esa forma de mirar- creo  que me puse colorado y  bajé  la  vista -¿Aun?  Yo le sonreí y ella me acarició el rostro.  Mientras lo hacía se soltó el cinturón de su albornoz  y justo delante de mí estaba Venus desgarrando mis deseos.</p>
<p>Casi temblando del deseo, alargue  mi mano a  su cintura para acariciarla  y ella  se pegó más a mí, agachándose  un poco, sus pechos a la altura de mi boca eran una enorme provocación que no dejé escapar. Mi lengua acariciaba sus pezones ardiente de deseo  y ella se retorcía entre mis manos. Nos dejamos caer sobre el sofá nuestros  cuerpos en un nudo de desesperado deseo y me ayudó a sacar la  ropa para quedar los dos desnudos. Su piel era tan tersa como yo recordaba, su olor a mujer me embriagaba y aumentaba mi feroz deseo.</p>
<p>Separé sus piernas y arrodillado en el suelo, fui  metiendo mi  lengua  dentro de su precioso coño. Ella gemía y levantaba su culito para  ofrecerme mejor el manjar, hasta que me pidió que se la metiera. La tumbé  recostada sobre el mismo  sofá  y metí mis piernas entre las suyas  y mi poya no  acertaba en el  nerviosismo  hasta que ella con su mano  la  guió   al más profundo de mis placeres. Hice  unos movimientos de mi pelvis circulares  y  ella  no pudo  evitar un grito de orgasmo  mientras   yo notaba aquel baño de humedad ardiente en su chocho.<br />
Me separó y ahora se puso  ella de rodillas entre mis piernas  y sus carnosos labios rodearon  mi polla de una forma  que me estaba haciendo  estallar el corazón. Noté  que no  podía contenerme  y ella  también lo noto pero se apartó un poco dejando libre su presa  y se sentó en mis piernas mirándome de frente  y de nuevo con su mano  introdujo mi miembro  en su coño  en esa posición en la que ella  dominaba  y me cabalgo como  una valkiria  mientras el sudor  caía entre sus pechos. Esta vez quería dominar yo  y me levanté un poco, la tumbé  y comencé a acariciarle las nalgas con mi lengua, ella estaba a punto de llorar de placer  cuando separé sus cachetes y pasé mi lengua sobre su culito mojándolo con mi saliva; la  punta  de mi lengua se iba introduciendo en su ano , ella se estremecía de placer, con mi dedo, fui explorando el camino ; ella al notarlo se contrajo  un poco; le di un golpe en las nalgas  suave y se soltó; apoyé mi cuerpo en el suyo, sobre su espalda y esta vez ayudé a mi  cipote a  entrar  en su  cuerpo  en una opresión casi imposible. Ella me pedía más  y mis cuidados cesaron, lo introduje hasta el fondo, ella golpeaba con sus puños cerrados el sofá  como tratando  de calmar su placer, esos movimientos  y  sus jadeos   hicieron reventar mei semen hasta  sus entrañas  y los dos nos rendimos  de placer culminado.</p>
<p>Nos dío tiempo a bajar a  una terraza  y con nuestras cervezas apenas nos miramos. Ella me acarició la mano y contemplamos el paso del mundo  llenos de paz.</p>
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		<title>Mi hermanito gigante</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Sep 2010 11:24:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi nombre es Nuria, tengo diecinueve años y estoy pasando un momento “comprometido” en mi vida, un momento que hace un tiempo necesito compartir pero que me costaba ya que tal vez yo nunca lo entendiera de otra persona. Desde muy niña tengo despierto el apetito sexual, siempre sentí el deseo de acariciarme de arrancarle [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi  nombre es Nuria, tengo diecinueve años y estoy pasando un momento “comprometido” en mi vida, un momento que hace un tiempo  necesito compartir  pero que me costaba ya que tal vez  yo  nunca lo entendiera de otra persona.</p>
<p>Desde muy  niña tengo despierto el apetito sexual, siempre sentí el deseo de acariciarme de arrancarle placer a  mi cuerpo de la forma que pudiese, mis manos fueron siempre mis grandes aliadas como  una especie de explorador que enviaba a recorrer  mis recovecos  y que me traían los tesoros del placer.</p>
<p>Mi primera vez, fue con un compañero del instituto, los dos teníamos quince años y fue en la fiesta del pueblo de mis abuelos. La familia  íbamos todos los años y  teníamos  allí  nuestros amigos, muchos chicos que querían ser amigos de mi hermano que ya por entonces  comenzaba  ser famoso y  salir en los periódicos deportivos  como la mejor promesa joven del baloncesto  nacional.<br />
<span id="more-316"></span><br />
También las chicas  revoloteaban cerca ya que aun con su altura  mi hermano era muy bien parecido.</p>
<p>Uno  de los chicos del pueblo, ya desde mi pequeños, siempre estaba conmigo, a  mi me gustaba coquetear con él  y algunas veces le llevaba hasta extremos de deseo que lo desencajaban un poco. Un día regresábamos de la verbena los dos solos, la noche era muy calurosa  y decidimos bajar hasta la playa, nos echamos en la arena  y note como Pablo  (que así se llamaba) acercaba su cuerpo al mío, aquello me resultaba agradable pero me daba un poco de miedo, no había nadie más en la arena y me beso, era  el primer beso no infantil, era el primer beso que despertaba mis deseos, esos deseos que jamás había compartido  con nadie  y que esa noche parecían recibir eco en Pablo.</p>
<p>Nuestros besos comenzaron torpes pero poco a poco nos fuimos acoplando y sus manos iban recorriendo mi cuerpo en una prolongación real de todas mis fantasías. Mi sujetador dejó libres mis pechos turgentes y abundantes  y sus manos los estrujaban en torpes caricias  que yo intentaba conducir entre mis  besos. Sus manos iban encontrando los resortes  en mi que en realidad no estaban escasos ni escondidos, una de sus manos me acarició por encima de la braguita y casi doy  un grito mezcla de sorpresa y deseo, pero lo contuve en sus labios.</p>
<p>Nuestras caricias   eran circulares, ya no avanzaban más, besos, manos, insinuaciones y otra vez besos y el roce de nuestros cuerpos; algunas veces se ponía encima de mí  y  otras era yo  la que dejaba que mi  cuerpo sintiera  el deseo manifiesto del suyo.</p>
<p>No podía contenerme, deseaba más y me atreví  con mis manos a buscar sus genitales  y acariciarlos con las yemas de mis dedos, era la primera vez  que sentía el tacto de un pene, la verdad  es que apenas sabía que podía hacer con él, pero  notaba como se ponía  nervioso, tenso y lleno de excitación, había visto imágenes de cómo se chupaba  pero no me atrevía, no  quería que pensara que era  una perra, pero  cerré los ojos  y me lo metí  entre los labios, comencé a succionar   y  Pablo  gemía  a punto  de correrse en mi  boca; me di cuenta y paré  y el  estaba como loco, se puso  encima  y mordía mis pechos, con su mano apartó mi ropa  y  note sus dedos acariciando mi coñito; separé las piernas como indicándole y note su polla como  contactaba con mi cuerpo, dio  un golpe con su cadera  y  aquello parecía abrasarme por dentro, me dolía, tenía ganas de sacármelo de encima, el  se estremeció y  se separo bruscamente dejándome su  semen en las piernas.<br />
No  fue  la mejor de las experiencias, la sensación de estar con un niño  nada tenía que ver con mis sueños  de un hombre, de una persona más desarrollada   que me llenara plenamente.</p>
<p>Desde ese día, cada vez  que encontraba una película porno o alguna revista, siempre comparaba  esos hombres con Pablo  que aun era un niño y la idea de pensar en esas pollas enormes, llenando todo mi coño  me producía  un enorme placer en mis caricias, la  sensación de sentir una polla grande enorme  era  mi gran fantasía.</p>
<p>Un día estábamos  en casa Juan José  (mi hermano)  y  yo, era verano  y habíamos estado  en la piscina, los dos corrimos a la ducha grande  peleándonos por ella, Juan José, iba corriendo  y separándome al tiempo  que tiró  el traje de baño en el camino,  yo  apenas me fijaba tratando de correr más que él, pero  se volvió en la puerta para cerrarme el paso  y  allí estaba mi hermanazo  de más de dos metros de altura  y entre sus piernas pendía  un enorme pollón  proporcional  a su  gran altura. No pude evitar mirar  con cierta sorpresa, mi  hermano  se dio  cuenta y  se tapo un poco y yo me fui  al otro baño a ducharme.</p>
<p>Durante mi  ducha no podía apartar de mi mente la imagen de mi  hermano, el agua caliente, el  jabón y  mis manos, fueron  haciendo aparecer  mis deseos e imaginaba como sería aquella enorme verga excitada  y eso me excitaba cada vez más a mí.</p>
<p>Los  días iban pasando  y  cada vez  aquella fantasía con mi  hermano  iba tomando  más forma y más deseo. Cuando desayunábamos juntos, miraba con la discreción que podía  tratando de ver  por debajo de su ropa, lo imaginaba empalmado, deseoso pidiéndome que se la chupara o  me la metiera, pero me avergonzaba de mis pensamientos    y trataba de buscar   la forma de evadirme.</p>
<p>Cada día era peor, le vigilaba a todas horas, si estábamos en la piscina, veía su enorme paquete, si se acostaba  en una tumbona  pasaba por delante tratando de ver lo  que fuera. Después me iba a mi habitación y  me desnudaba completamente   y me acariciaba con la mano, cerraba mi puño  y lo pasaba por mi sexo ya que imaginaba su polla como  mi mano cerrada,  no podía  intentar meterme aquello,  pensaba en como  sería recibirlo deseoso.</p>
<p>Un día sentados en la piscina, yo estaba de espaldas con el sostén del biquini  desatado, para broncearme, Juan José me hablaba  y me di  la vuelta, la prenda se me cayó al  suelo y mis tetas quedaron delante de su vista; yo me fijé en su rostro, tratando de adivinar sus sensaciones, como  sin darle importancia, pero  el no sacaba sus ojos de mis tetas, me acerque a el  como  queriendo jugar, pero estaba caliente como  una perra; le agarré por la cintura y note como  mis pezones le rozaban, el me abrazó y entre juegos noté su polla que estaba durísima , tiesa  y muy deseosa. No me corté  y  seguí  rozándome, sabiendo  que el efecto  que  causaba en mi  hermanito era de deseo  y  que este era cada vez mayor.</p>
<p>Entre juegos  le pellizque una nalga con fuerza  y  comencé a correr hasta dentro de la casa, Juan José, vino corriendo detrás de mí, me metí en mi habitación y me dejé capturar  por sus enormes brazos que me tumbaron sobre la cama  quedando  su  cuerpo encima del mío.<br />
Ahora su poya  ya no era imaginaria, la sentí  contra  mi sexo y  lo llenaba todo, mi hermanito estaba   ardiendo de deseo y con su lengua lamía mis pechos, mis pezones estaban de punta  y ya no pude resistir más, bajé mi mano  y sobre su bañador agarré lo que pude de su  enorme polla. Él me desnudó sin preámbulos y se bajo el traje de baño y sujetando  con su mano su falo, comenzó  a rozármelo, creía morirme de deseo y miedo, pero  lo apreté contra mí  como  invitándole  a hacerlo  ya, con un dedo  abría  mi sexo  y  toda esa mole comenzó a presionar  y fui notando esa invasión  de placer  que rozaba cada célula de mi  coño  que se rompía a su paso.</p>
<p>Ya dentro de mí apenas nos movíamos, el miedo y  el placer se mezclaban  con un deseo  irrefrenable  de  llenarme de polla. Poco a poco comenzó  unos movimientos de balanceo que hacía que la sangre corriera por mi  cuerpo como lava de un volcán.  No  pude aguantar más, lo  abrace por la cintura con todas mis fuerzas  y  me corrí  como  jamás  había soñado. Mi  hermanito quiso  seguirme, se quería separar  pero  no le deje, lo apreté más dentro de mí  y  noté   un rio de ardiente semen salpicando las paredes de mi interior   y  explotando  en mi locura.</p>
<p>Los dos quedamos rendidos   sobre la cama, como  dos amantes  repletos de placer , me ardía el sexo  pero tenía necesidad de más, de disfrutar de aquello que  tal  vez  nunca se repitiera. Me fui aproximando más a  su cuerpo, hasta sentirlo de nuevo  en contacto  con el mío, mi  hermanito me beso en la espalda y su mano  iba recorriendo mis nalgas, su dedo  acarició  mi culito, separó  las nalgas  y su lengua comenzó  a rozar  mi  ano, me asusté  muchísimo, no podía querer eso  o me mataría,  pero  su lengua entraba abriéndose paso  en mi  culito y ya no  pude pensar, sentí su peso sobre mi espalda  y  su enorme polla tratando  de encontrar  un camino  imposible,  de nuevo sus dedos me acariciaban y  note como me los introducía, apreté fuerte mis ojos, trataba de soportar el dolor  cuando presiono y su polla abrió mi culito como  si se tratara de un parto doloroso, note ese hierro candente que me abrasaba, no podá  moverme, no podía ni respirar cuando de pronto noté como  su  leche entraba en mi  culo  recorriendo todo mi interior, sin apenas moverme  me corrí , me corrí  tanto  que todos los orgasmos de mi  vida  me parecieron insignificantes, y  mientras su  semen serbala por mi  cuerpo  creí morirme de placer.</p>
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		<title>MI Cuñadita</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Mar 2010 10:22:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Siempre me había llevado muy bien con la hermanita de mi mujer, a los dos nos gustaba burlarnos en buen tono el uno del otro y siempre había un poco de coquetería entre nosotros pero nada importante. Mi cuñada vive en mi misma manzana unas casas más arriba. Algunas veces cuando bajo al pueblo caminando [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Siempre  me había llevado  muy bien con la hermanita de mi  mujer,  a  los  dos  nos  gustaba  burlarnos en buen tono el uno del  otro y siempre  había  un poco de coquetería entre nosotros pero  nada  importante.<br />
Mi  cuñada  vive en mi  misma manzana  unas casas  más arriba. Algunas veces cuando  bajo  al  pueblo  caminando a comprar la prense, me encuentro  con ella  y charlamos   en el jardín un rato los dos solos.<br />
Se llama  África y está casada  con  Angel  un  político local   al que no soporté  nunca,  las  ocasiones  familiares  en las que  nos reunimos, yo  me limito  a charlar   lo  que puedo  con ella  si  nos  dejan solos, pero  rápidamente el “cuidaconchas” de su marido  se nos  viene encima.</p>
<p>Hace  ya un mes,  yo iba a comprar la prensa  como  siempre y al pasar por delante de su casa, la  vi  en una pelea  con el tendal de la ropa,  se le había caído  y luchaba por  levantarlo  y  tensarlo,  yo, viéndola  tan apurada, me ofrecí  para  ayudarle y entre los dos  tiramos por las cuerdas  en una buena pelea   hasta lograr ponerlas bien.</p>
<p>Ella  se vió  un poco obligada a  invitarme a un café  y  nos sentamos en el  sofá de su salón. Ella  se notaba que   recién había salido de la ducha, tenía una bata puesta por encima del  camisón.  Cuando se sentó  en su  sofá, subió las piernas  para recostarse ,  y  por debajo del camisón vi  sus preciosas  rodillas    y  un poco  de sus muslos.  La  verdad  es  que  no  pude evitar ponerme cachondísimo, sus piernas un poco rellenitas, se ven de carnes durísimas y prietas, ella tiene una voz angelical   y  unos labios  que son una invitación a los pensamientos mas  concupiscentes.<span id="more-312"></span></p>
<p>Según íbamos  hablando, ella se mostraba más simpática, reía todos mis  chistes y de vez  en cuando  me soltaba alguna puya contra su maridito. La  conversación  derivó   rápidamente al sexo,  y no  se cortaba nada en sus detalles. Me dijo  que el sexo para ella resultaba aburrido  o  por lo menos monótono, que su  marido era muy tradicionalista, que a ella le gustaba mucho más  la  fantasía pero  que claro  eran personas  muy  distintas.</p>
<p> A  mí me pareció  una puerta abierta a  mis  deseos  su forma de contarme  así  que no  la desperdiciaría,  tan pronto  vi  la  ocasión me lancé a  contarle   algo  sobre mi mundo , sobre mis relatos, ella  no  sabía  que  yo escribía    y  me dijo  que quería leer alguno.</p>
<p>Subimos  al escritorio de su marido  y allí  puso esta url   y  comenzó  a leer  uno de mis relatos.  Yo , estaba a  su lado   y podía verla  toda interesada, apenas respiraba  y  de vez  en  cuando  se le escaba alguna exclamación  o  asombre  ante mi descaro  al  narrar.  Yo,  no  quería quedarme atrás, prefería un corte que   quedarme escaso, así que apoyé  mis manos en sus  hombros mientras  leía,  yo  le  iba acariciando  su  cuello  y el pelo y  ella   no  parecía  incomoda. El relato estaba en su  clímax   y  ella parecía estar igual, su rostro estaba  colorado  y  su respiración se iba entrecortando,  parecía no darse  cuenta  de lo  que hacían mis manos  pero yo sabía  que sí, que lo estaba disfrutando,  me atreví a  lanzarme un poco más y mis manos desde atrás comenzaron a acariciar  su escote, ella se movía  como  queriéndome indicar por donde  deberían ir mis caricias.</p>
<p>En ningún momento paraba de leer pero  no bajaba la página así que    me di  cuenta que ya  no leía, que simplemente simulaba  estar distraída. Bajé mis dedos  hasta que las yemas   notaron sus senos, mi  cuerpo estaba  electrizado, mi polla estaba durísima   y apunto de reventar  de deseo. Ella se inclinó  un poco  a un lado y mi mano  se bajo  hasta acariciar sus pezones, mis dedos comenzaron a dibujar su pecho  y  con la  otra mano  abrí  un poco su camisón, para  meter mis dos manos  y  alcanzar    sus tetas  con mis dedos, ella ya no  podía más  y echó  su cabeza para atrás   dejándome aquellos carnosos  labios   ardientes de  deseo, no  dudé y la  basé, se dio la vuelta en la silla, yo me agaché  un poco   y mi lengua acariciaba la suya  como intentando emparejarlas   en un beso    tan sexual que   ya hubiera merecido la pena.</p>
<p>Se levantó y me volvió  a besar  mientras sus manos  tiraron de mi  camiseta, dejando el pecho descubierto, me empujo  sobre una pequeña camita que tenían allí para  algún invitado  y se abalanzó  encima   de mi cuerpo. Mientras  con sus manos intentaba desabrocharme el  cinturón, no  dejaba de besarme, noté  como  abría la hebilla, sus manos eran ágiles   y bajaba mi  cremallera,  mi polla parecía querer  romper  mi  calzoncillo, ahora  yo le abría el camisón y ella  me ayudó sacándoselo por la cabeza  y  dejándome todo  su cuerpo desnudo, con sus manos  bajó mi calzoncillo  y mi polla se disparó deseosa. Ella  parecía poseída   al  verla  la agarró  con las dos  manos, se agacho  un poco  y se la metió  en su  boca como  queriendo devorarla.</p>
<p>Los  dos  estábamos completamente desnudos  y  yo  deseaba metérsela, pero   no  podía  hacer del sexo  lo que  siempre había sido para ella, le di  la  vuelta y me puse encima, me dejé deslizar hasta alcanzar  el suelo  con mis rodillas , separé sus muslos  y  ante mi  tenía aquel tesoro  que tanto  había deseado, tenía el  bello  recortadito  y  muy  rizado, lo aparte discretamente con mis labios  y  poco a poco  fui  acariciándola con mi lengua, ella  se estremecía, se notaba que aquello era nuevo para ella, apenas respiraba, introduje la  punta de mi  lengua  y  comencé a rozársela, muy delicadamente pero sin tregua, yo  iba notando  su humedad en mi  boca  y  escuchaba su agitada respiración entremezclada con suspiros y  jadeos. Alcancé  su  clítoris y comencé   unos movimientos  en circulo  con mi lengua  y  cuando  sentía  que ella  se iba  acorrer, lo apretaba un poco  con mis labios,  en una de estas no  pude parar, ella  gritaba,  me llamaba cabrón y  me apretó la  cabeza  contra su coño. Yo  baje la  intensidad de mis lametones, ahora eran caricias  suaves.</p>
<p>Africa, to mi cara en sus manos y me atrajo  hacia arriba, hasta sus labios, yo noté  su  húmedo chocho en la punta de mi polla, estaba encima y apreté pero no acertaba sin ayuda de mi mano, tomé  mi polla con ella  y la  conduje a  su  coño, la  pinté  un rato   dulcemente y apreté, noté  como   su  coño  atenazaba mi  polla  y me deslice en su  interior, comenzamos a movernos los dos y  me estaba volviendo loco.  Ella  me mordía suavemente en las tetillas    yo  sujetaba sus muslos  buscando más penetración  y  los  dos    nos  aceleramos  y en medio de su orgasmo  mi polla  se brotó  en un chorro   de deseo contenido.</p>
<p>Ella  me dio  la  vuelta dejando  que mi espalda reposara  en el colchón y   bajó a  mi  mojada polla   con sus labios   y  su lengua, me hizo  una mamada   que poco a poco  iba recuperando mi  deseo, la agarré por el pelo  y la apreté  contra mí  y de nuevo me corrí  pero esta vez  en su boca. Ella  no se separó  y saboreaba mi  polla  como  si fuera un helado  mientras yo  me quedaba derrotado   dejándome hacer  sobre la cama.</p>
<p>Cada día  bajo  a buscar la prensa y  dedicamos  un tiempo  a  disfrutar   de nuestro  sexo  sin limitaciones .</p>
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		<title>Mi hermana tiene el sueño pesado (por Hugo)</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Jan 2010 11:34:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Amigos]]></category>
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		<category><![CDATA[incesto fraternal]]></category>
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		<description><![CDATA[Esta es la historia, mi historia de como me inicié en el hermoso incesto, todo empezó por una casualidad, viendo a mi tía bañarse descubrí lo bello del cuerpo de una mujer, tanto me gustó que espié a todas las mujeres de mi casa cuando estas se bañaban, y así seguí hasta coseguir los favores [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esta es la historia, mi historia de como me inicié en el hermoso incesto, todo empezó por una casualidad, viendo a mi tía bañarse descubrí lo bello del cuerpo de una mujer, tanto me gustó que espié a todas las mujeres de mi casa cuando estas se bañaban, y así seguí hasta coseguir los favores de una de mis hermanas, disfruten de uno de los pasajes más bellos de mi vida&#8230;<br />
<span id="more-288"></span></p>
<p>-A raíz de ver a una de mis tías cuando esta se bañaba&#8230; me hice adicto al vouyerismo, específicamente a espiar mujeres cuando estas se bañaban&#8230;</p>
<p>-todo comenzo circunstancialmente, recuerdo que mi madre me había regañado por alguna travesura que había hecho, por esa razón me escondí en el cuarto que había en el baño, si acaso alguien me buscaba sería difícil que me encontraran&#8230;</p>
<p>-asimilando el regaño de mi madre no me di cuenta que mi tía Mauricia (una preciosa morena de 20 años) había entrado dispuesta a darse su ducha acostumbrada de todos los dias, reparé al oir el sonido del agua y vi a mi tía desnuda debajo de la regadera, de pronto no supe que hacer, ¿debía salir o debía quedarme dentro del cuartito mirando hacia la pared? o mejor ¿debía yo ver a mi tía desnuda a través de las rendijas de la puerta?&#8230; </p>
<p>-sin decidirme, levanté y dirigí mi mirada hacía mi tía y lo que vi me dejo impávido, mi tía quien estaba prácticamente frente a mí se enjabonaba su pubis, y era un pubis completamente poblado de vellos, vellos negros como la noche, el monte de venus de mi tía era inmenso, hoy&#8230; muchos años después de eso puedo decir que mi tía Mauricia es la mujer más velluda de la panocha que he visto (y miren que he visto peludas eh)&#8230;</p>
<p>-pero dejenme describirles como era mi tía en ese tiempo, era una morena de 20 años, entre 1.65 y 1.70 de estatura, tal vez por mi edad pero yo vi que poseía un cuerpo casi perfecto, una tetas grandes y redondas, una piernotas preciosas y un culo hermoso, y su panocha&#8230; peluda como sólo ella lo podía tener, vaya agasajo que me di con mi tía&#8230;</p>
<p>-bien, después de agasajarme viendo en todo su esplendor a mi tía no pude dejar de hacer esto, y esto se volvió una adicción para mí, hacía lo mismo con quien fuera, tuve la fortuna de tener en ese tiempo alrededor de 8 mujeres a quien poder espiar, y fue así que todos los días al llegar de la escuela mi sitio preferido fue el cuartito del baño&#8230;</p>
<p>-viendo desnudas a todas las mujeres de mi casa aprendí a masturbarme, me había hecho de la llave del cuartito, así yo podía estar ahí sin que nadie se diera cuenta, todos los días tenía mi espectáculo asegurado, mi mamá, mis hermanas y mis tías me daban función gratis todos los días, quería saber sobre todo quien de ellas estaba más peluda que mi tía pero&#8230; nadie le ganó a la morena..</p>
<p>-tal vez durante un año estuve mirando a mis mujeres bañándose, en el cuartito tenía una cubetita con agua para depositar todo el semen que mis mujeres me hacian desechar, sin embargo, fui creciendo y descubrí que existía otro lugar donde depositar ese semen, un lugar más hermoso que me daría mayor placer, por meses había despesperdiciado &#8220;mi lechita&#8221; en alguna prenda, en el suelo y en el agua, no quise perder tiempo en salir a buscar a la calle lo que yo nesesitaba, así que lo yo quería&#8230; lo busqué en mi propia casa&#8230;</p>
<p>-puse mis ojos en la más grande de mis hermanas, la más bonita, con la que mejor me llevaba, con la que más jugaba, la que estaba siempre conmigo pero, ¿cómo conseguir sus favores?&#8230; comencé a flirtear con ella, la abrazaba, la acariciaba más de la cuenta, jugando le agarraba sus tetitas, le palmeaba su culito, ella me decía que parara, que no estaba bien lo que yo le hacía, que éramos hermanos, pero lo que me animaba a seguir era que mi hermana no se enojaba, ni le avisaba a mamá lo que yo le hacía, me daba cuenta que tal vez insistiendo lograría mi cometido&#8230;</p>
<p>-otra vez, no quize perder tiempo y aprovechando que mi hermana tiene el sueño sumamente pesado me introduje a su cuarto una noche, ella dormía plácidamente sin saber de mis intenciones, le hablé en repetidas ocasiones pero no me escuchó, confiado pero nervioso comencé a acariciarla, mi hermana dormía y no iba a despertar, excitado me saqué la verga y comencé a masturbarme cerca de su cara, excitado froté mi miembro en la cara de mi hermana, en su boca, mi glande jugaba con sus labios, ella no despertaba y yo continuaba frotándole mi verga, cuando ya no aguanté me retiré y &#8220;me vine&#8221;, luego me fui a dormir pero, había comprobado que con mi hermana tendría lo que tanto deseaba&#8230;</p>
<p>-cada día, cada noche era un regadero de semen, en el día mirándolas bañarse, por la noche masturbándome con mi hermana, cada noche repetía lo mismo con ella, pero yo deseaba más, ya no me confirmaba con pasarle mi verga por toda su cara, ahora me acostaba junto a ella y simulaba cogérmela, mi proceder dependía de como estaba ella acostada, mi hermana se acostaba de dos maneras: de lado y boca-arriba, por ejemplo: si ella estaba acostada de lado, yo me acostaba atrás de ella, me sacaba la verga y se la empujaba en su culo, le metía le verga entre sus piernas hasta venirme, la dejana toda embarrada y si ella estaba acostada boca-arriba&#8230; la destapaba, le subía su vestido y me le encimaba ligeramemente, ella quedaba entre mis piernas, yo le metía mi verga entre sus piernas y así me movía sobre ella hasta &#8220;venirme&#8221;, dejaba toda su ropa íntima llena de &#8220;leche&#8221;, ojo, le hacía todo esto a mi hermana siempre con su pantaleta puesta, todavía no me animaba a quitársela o echársela a un lado&#8230;</p>
<p>-mi hermana jamás se dio cuenta de todo lo que yo le hacía, salvo una vez que me descubrió en el cuartito del baño, pero ella pensó que yo estaba ahí casualmente, no que la estuviera espiando, no le dijo a nadie, lo tomó como si nada, yo seguía día a día con lo mismo, pero los días y los meses pasaban hasta que&#8230;</p>
<p>-casi dos años tuve que esperar para dar el siguiente paso, esto sucedió en navidad en casa de mis abuelos, habíamos brindado por lo mismo y todos (hermanas y hermanos) nos quedamos a dormir ahí, no acostamos todos juntos y óbviamente yo busqué a mi hermana y me acoste atrás de ella, cuando ella ya dormía me armé de valor y le subi su falda, poco a poco le fui bajando su pantaleta, fue fácil pues todos mis hermanas usaban pantaletas de algodón, cuando se la bajé lo suficiente me saqué la verga y me pegué a ella, fue la sensación mas hermosa que hasta ese entonces había sentido, sentir la piel caliente de mi hermana pegada a la mía fue lo máximo, la abracé por su cintura y lentamente comencé a moverme, mo me importaba que mis hermanos estuvieran junto a nosotros, yo seguía con mis movimientos de cadera sobre el culo de mi hermana, mi verga entraba y se deslizaba por toda la &#8220;raja&#8221; de mi hermana, por mi inexperiencia no la penetré, pero no me importó, había logrado acercarme más a mi objetivo (su vagina), mi verga ya había hecho contacto con su vulva y pronto iría más alla, y así estuve hasta que me vine, &#8220;mi leche&#8221; volvió a inundar las partes íntimas de mi hermana, quien por supuesto no despertó, habiendo &#8220;terminado&#8221;, le subí su pantaleta y me dormí&#8230;</p>
<p>-por motivos que no vale la pena contar, tanto mi hermana como yo nos fuimos a vivir con mis abuelos,<br />
las &#8220;cosas&#8221; no cambiaron estando ahí, por el contrario fue más facíl, pues en mi casa cada quien tenía su cuarto, ahora en casa de mis abuelos ambos dormíamos en la misma habitación, noche a noche después de las once me pasaba a la cama de mi hermana para &#8220;hacerle el amor&#8221;, a veces por atrás y a veces por arriba, pero ahora ya le bajaba su pantaleta o se la hacía a un lado, pero no la penetraba, me conformaba con sólo pasarle mi verga por su vulva, inconcientemente sabía que penetrarla podía despertarla si la penetraba, si mi hermana despertaba se me acababa la fiesta&#8230;</p>
<p>-todo lo que hacía lo hacía a obscuras, no veía claramente a mi hermana y yo deseaba verle su &#8220;puchita&#8221; , me hice de una lámpara de mano y con ella me metía entre su cobija, fue así que descubrí que a mi hermana ya le estaba &#8220;floreciendo&#8221; su &#8220;panocha&#8221;, eso me excitó a más no poder, yo miraba y miraba su peludita &#8220;panocha&#8221;, y después de &#8220;venirme&#8221; sobre ella me fascinaba ver &#8220;mi leche&#8221; sobre sus vellitos&#8230;</p>
<p>-sin embargo, no sé como mi abuela se dio cuenta de mis actos con mi hermana, un día, ella me dijo que ya sabía lo que yo le hacía a mi hermana, que sabía que yo me acostaba con ella, no me regañó, pero me dijo que &#8220;eso&#8221; estaba mal, que no debía hacerlo porque era mi hermana, que si yo &#8220;quería mujer&#8221; que le dijera y ella me daría dinero para ir con una prostituta, tal vez le prometí no volver a hacerlo, pero esa promesa no la iba a cumplir, dejé de &#8220;hacerle el amor&#8221; a mi hermana por unas noches, noches en las cuales mi abuela entraba a nuestro cuarto y revisaba las partes íntimas de mi hermana, al no encontrar nada dejó de hacerlo y yo volví a la carga&#8230;</p>
<p>-sin embargo la insensibilidad de mi hermana estaba por terminar y una de tantas noches que yo le &#8220;hacía el amor&#8221;&#8230;</p>
<p>-esa noche mi hermana estaba acostada boca-arriba, la destapè y suavemente le bajé su pantaleta hasta dejar al descubierto su &#8220;pucha&#8221;, yo ya estaba desnudo de la partre de abajo y me coloqué arriba de ella, primero la besé a placer, luego le puse mi glande en su &#8220;rajita&#8221; y comencé a moverme, yo me calentaba más y más, mi verga entraba entre sus piernas, se deslizaba por toda la vulva de mi hermana, era tanta mi caletura que estaba dispuesto a llegar más alla, yo continuaba, más fuerte, más rápido, ya no me importaba sangolotear a mi hermana, yo quería &#8220;explotar&#8221; sobre ella, y estaba a punto de hacerlo, &#8220;mi leche&#8221; ya venía cuando mi hermana abrió sus ojos y me dijo:<br />
Mi_Hna: &#8220;¿qué me estás haciendo?&#8221;&#8230;</p>
<p>-yo sólo la escuché y moviéndome con fuerza sobre mi hermana terminé de &#8220;venirme&#8221;&#8230;<br />
Mi_Hna: &#8220;¿qué me estás haciendo te digo?&#8221;&#8230;<br />
> : &#8220;nada&#8221;&#8230;<br />
Mi_Hna: &#8220;como que nada, mira como estoy embarrada, ¿qué me echaste?&#8221;&#8230;<br />
>: &#8220;nada&#8221;&#8230;<br />
Mi_Hna: &#8220;abuelita&#8230; abuelita&#8221;&#8230;<br />
> : &#8220;cállate&#8221;&#8230;<br />
Mi_Abue: &#8220;¿qué está pasando aquí?&#8221;&#8230;<br />
Mi_Hna: &#8220;abuelita, mi hermano estaba ariiba de mí no sé que me estaba haciendo, pero mire, tengo mi calzón abajo y no sé que me echó&#8221;&#8230;<br />
Mi_Abue: &#8220;límpiate y súbete los calzones, y tu chamaco vete a dormir, mañana hablamos&#8221;&#8230;</p>
<p>-mi hermana hizo lo ordenado y yo me fui a mi cama, a la mañana siguiente mi abuela primero habló con mi hermana y luego lo hizo conmigo, me volvió a decir que eso que le había echo a mi hermana estaba muy mal, porque era mi hermana, que buscara otras mujeres, me pregunto en otra palabras si yo le había metido mi verga a mi hermana, yo le dije que no, quizo asustarme y me dijo que si volviá a &#8220;meterme&#8221; con mi hermana Dios me iba a castigar, me hizo prometer que no volvería a hacerlo y yo se lo prometí, si faltaba a mi promesa le avisaría a mi abuelo y mi abuelo si me daría una tunda&#8230;</p>
<p>-a mi hermana no sé que le dijo, pero mi hermana tomó lo ocurrido como cualquier cosa, dejé de meterme en su cama por algún tiempo, pero mi hermana era una pinga y cuando jugábamos siempre me preguntaba que le había hecho, y que era &#8220;esa cosa pegajosa&#8221; que le había hechado, yo le decía que no le había hecho nada, pero ella insistía en saber todo, tanto me preguntaba, que un día le dije que si ella quería saber que le había hecho y que le había echado se lo volvería a hacer, y una de tantas veces ella me dijo que sí&#8230;</p>
<p>-y una madrugada me metí en su cama, ella ya me esperaba dispuesta a saber que le había hecho y que le había echado, pero esa noche yo llegaría hasta el final y mi hermana sería mía completamente, me entregaría su virginidad y a partir de ahí haríamos el amor como desesperados, todas las noches, después cogeríamos a todas horas, en todos lo lugares, por muchos muchos años&#8230;</p>
<p>-esta fue una parte muy bella de mi vida, la recuerdo cada día, cada noche, esos momentos vivirán conmigo para siempre, espero le haya gustado, si hay comentarios a mi favor les contaré en otro relato como desfloré a mi hermana&#8230; Adios</p>
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		<title>Incesto en el mar</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Jan 2010 19:02:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hace ya algunos años que tenemos un velero de doce metros, normalmente salimos a navegar toda la familia, mi padre, mi madre, mi hermano y yo. El barco es todo automaico por lo que no tenemos que ir trabajando siempre. Mama y yo nos encargamos del aseo y la cocina y los chicos de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace ya  algunos  años que tenemos un velero de doce metros, normalmente salimos  a navegar   toda la familia, mi padre, mi madre, mi hermano  y  yo. El barco es todo automaico por lo  que no  tenemos que ir trabajando siempre.</p>
<p>Mama  y  yo  nos  encargamos del  aseo  y la  cocina  y los chicos de la cubierta  y de la navegación. Papa y mi  hermano son excelentes navegantes  y mama y yo  que también tenemos la titulación  nunca salimos  solas.</p>
<p>En la primavera  mis  padres decidieron irse  a Canarias desde  Galicia. Mi  hermano  y  yo  quedamos con mi abuela ya  que por los estudios no podíamos ir en esa fecha.</p>
<p>Llegando a Tenerife, mi  madre tuvo  un accidente y se rompió  un tobillo así  que decidieron dejar el  barco  atracado y venirse en avión. Bueno  la  cosa no tenía demasiada  importancia, pero  decidimos que había que ir a buscar el barco, mi  padre  ya tenía  que incorporarse a su trabajo  y acordamos que iríamos  Victor y  yo.<br />
<span id="more-279"></span><br />
Nos  llevamos bien y  la idea de pasar  un mes navegando con mi hermano me parecía  que podía  unirnos aun más.</p>
<p>Mi  hermano  es  un  chico  atlético, es  muy alto y  fuerte, su carácter es siempre alegre, tiene una sonrisa preciosa y  siempre está muy pendiente de mí.</p>
<p>Ya  en el barco revisamos: arboladura, jarcias, velas, herrajes, los dos  somos muy meticulosos, no dejamos escapar ningún detalle. Cuando consideramos que todo  estaba en su punto, salimos amurados a estribor.</p>
<p>El  mar estaba tranquilo, por lo  que apenas había  que hacer otra cosa  que preparar las camas, las comidas, estibar  bien todo y disfrutar del sol.</p>
<p>La  idea era  hacer la  travesía hasta la península, tranquilamente y entrar  en las costas del  sur de Portugal para  reponer víveres  o lo que fuera necesario.</p>
<p>Hacía  un tiempo fantástico y yo pasaba muchas horas recostada  sobre  una colchoneta en la cubierta, Victor algunas veces me hacía compañía con una cerveza o  con su  guitarra cantando  una de esas canciones  suyas.</p>
<p>En el tercer día el sol pegaba muy fuerte y  después de un tiempo tumbada, decidí  refrescarme con  la ducha de la bañera. Me volví  a echar en la colchoneta y como tenía el bikini mojado, me saque el  sostén. Victor se estaba duchando  y estaba completamente desnudo. No  pude evitar mirar  con disimulo y la  verdad es que merecía la pena, mi  hermano estaba superbién dotado; pensé que si  duchándose y en reposo estaba así  como  sería excitado.  Noté que me ruborizaba con ese pensamiento  y  volví  mi vista a otro lado.</p>
<p>Victor, estaba sentado  a mi lado, mirándome, pensé que quería hablar  y me levanté pero  no tenía la parte de arriba de mi bañador, intenté taparme con las manos pero me pareció  ridículo, así que me despreocupé. Como  hacía  calor, me senté como estaba, justo delante de mi  cara estaban las rodillas de Victor y cuando las separaba  su pene quedaba  justo enfrente de mis  ojos.</p>
<p>Él me miraba, me pareció que observaba mi cuerpo al detalle  y parecía por su gesto aprobar  lo  que veía. Hablamos del tiempo, de la bondad del mar  y de tonterías, ya que ninguno de los dos estaba demasiado  atento  a lo que hablaba y si  a lo que veía. Me giré un poco separando mis piernas y la  mirada de mi hermanito era libidinosa fija en mi entrepierna o mis muslos. Me pareció  que se turbaba y como si  mi parte de animal se  pusiera en marcha con el celo. Pasé mi mano por mis pechos casi disimuladamente  y de pronto vi  que  no  había duda. La enorme polla de mi  hermano fue tomando unas dimensiones  de vida que hicieron que mi interior se revolucionara. Me quedé fija como hipnotizada, mirando  aquello. Mi hermano trató de juntar las piernas y yo sonreí, el al verme, comenzó  a reírse y me acarició  el pelo.</p>
<p>Durante las noches dejamos el piloto automático descansamos. Como hacía calor yo dejé mi camarote abierto y me metí  en la cama, todo me estorbaba  así  que estaba completamente desnuda tapada por la sabana. Victor  hacía su  turno de guardia, pero cómodamente viendo  alguna película en el DVD . Me di una vuelta durmiendo, por el calor y  el sueño con lo  que había visto en la tarde. Mi hermano desde el sofá podía verme , ver mi cuerpo desnudo, mis piernas abiertas y  seguramente mi mano recorriendo inconsciente mi  deseo.</p>
<p>Me desperté, con los ojos cerrados, me di  cuenta de la situación sin mirar, intente taparme disimuladamente, me quedé  quieta, escuchaba su  respiración agitada, abrí  un poco  los ojos y vi a mi hermano  haciéndose  una paja a  mi salud. Pensé en que si era eso lo  que quería  lo  iba a tener de verdad, de nuevo  haciéndome la dormida, deje mi  cuerpo al descubierto, me di una vuelta para mostrarle mi  culito, él seguía con su propia fiesta, así que decidí darle más. De nuevo me volví  y dejé car mi mano distraídamente sobre mi sexo y como quien no quiere, me acariciaba suavemente quería que él lo disfrutara.</p>
<p>Victor  parecía no tener prisa y estar pasándoselo  muy bien, mis dedos rozaban mi clítoris, de vez  en cuando  abría  un poco los ojos para  ver aquella enorme polla excitada  en su  mano y sin pretenderlo  cada vez  me encontraba más caliente, ahora mis caricias ya no  eran para provocarle, ahora realmente estaba  buscando mi  placer  y  decidí  echarle más  valor; me pose así boca arriba  y como soñando le dije : Ven, ven , ven conmigo. No pareció dudar mucho, se acerco  a mí y comenzó  a acariciarme las  piernas con su mano, yo pensaba en que  que no debería perder el  tiempo  y meterme todo  aquello de una vez  o  me volvería loca, separé más  mis piernas  y noté como metía su cara entre ellas, le dejé  hacer y su lengua era virtuosa, iba de arriba abajo , de pronto acariciaba mi clítoris, yo me notaba completamente mojada, no  podía creerse que estaba dormida, se puso en postura del 69 y me rozó los labios con su pollón. Yo lo quería en mi  coño pero  me moría de vergüenza para decírselo, quería seguir simulando  un sueño y abrí mi  boca, más que un 69  me estaba follando la boca, pensaba que estaba teniendo  una relación incestuosa con mi hermano, pero el  muy cabrón lo  hacía francamente bien, apreté su polla con mis labios y me  vino un orgasmo, con su polla en mi  boca casi  no podía respirar y de pronto noté un chorro de semen ardiendo en mi garganta. Mi hermano se levantó  y yo me  dí  una vuelta para seguir durmiendo.</p>
<p>Ya en la mañana, desayunamos juntos, le  dije que había dormido  mal  que había tenido  un sueño  muy raro. Mi hermano me sonrió, acaricio mi pelo y se fue a descansar de su guardia.</p>
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		<title>Incesto criminal</title>
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		<pubDate>Sun, 03 Jan 2010 01:35:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En la parte más oriental de la provincia de Lugo en plena Sierra de los Ancares, muy cerca de la orilla del Rio Navia. En los meses de invierno la nieve cubre de nieve los valles y las montañas, tanto que pequeñas aldeas o alguna casa aislada como la de nuestrorelato, queda completamente incomunicada, se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En la parte más oriental de la provincia de Lugo en plena Sierra de los Ancares, muy cerca de la orilla del Rio Navia. En los meses de invierno la nieve cubre  de nieve los valles  y las montañas, tanto que pequeñas aldeas o alguna casa aislada  como la de nuestrorelato, queda completamente incomunicada, se va la luz y el teléfono es una quimera. </p>
<p>Muy cerca del lugar de Vilanoba do Pedredal, vivían dos familias, en realidad era la misma familia, que estaba formada por dos hermanos, Calros, y Bráis que habían heredado  casas  y fincas de sus padres  y abuelos. Calros, estaba casado  con Celsa y tenían una hija, Catarina; mientras que Bráis permaneció soltero viviendo con su madre.</p>
<p>Los años iban pasando y los hermanos cooperaban en el trabajo de las tierras, cazaban y pescaban  en  aquella zona. Mientras la  niña Catarina se iba haciendo mujer,  una hermosa mujer, no hermosa en el sentido de las revistas de moda o como  ven la hermosura en la ciudad. Catarina  era una mujer  fuerte, robusta, con unos brazos fuertes y un color rosado en sus mejillas. Ayudaba en las labores del campo desde muy niña y  siempre estaba pendiente de personas y animales.<br />
<span id="more-223"></span></p>
<p>No había cerca de su casa ninguna otra por lo que los años pasaban sin que apenas viera más gente que el paso de algún pescador o cazador, con el tiempo  esto también se había perdido ya que la caza  estaba prohibida en la zona.</p>
<p>Este invierno, el frío  y la nieve  cubrieron el lugar  de tal modo que apenas podían salir de casa. Ellos acostumbrados a los rigores del clima, hacían acopio  de los alimentos,medicinas y enseres  necesarios para pasar el invierno. Pero ocurrió que la madre de  Calros y Bráis, se puso muy enferma y Calros con Celsa, corrieron con el tractor para llevarla al pueblo y desde allí en ambulancia a Lugo.</p>
<p>En el lugar quedaron  Bráis y Catarina con la responsabilidad de los animales y del cuidado de  las casas.<br />
Era un sábado cuando la tormenta de viento y nieve arrasó el lugar, la nieve llegaba a las ventanas,  y el viento parecía arrancar los árboles. Los lobos, aullaban en competencia con el viento. Catarina ya estaba acostada  y muy acostumbrada a aquellos  terribles días, pero nunca había sentido la soledad de esa forma. La  luz se fue y  encendió un candil de carburo para alumbrarse y lo tenía en su mesilla de noche. El resto  de la casa estaba en la oscuridad y la sombras que producía la luz del candil.</p>
<p>Catarina, después de cenar, se dio un baño se puso un pijama y se acostó, deseando dormirse y que amaneciera el nuevo día con buenas noticias de su abuela y el regreso de sus padres.</p>
<p>Serian las dos de la madrugada  cuando oyó llamar en su puerta, pensó  que podía ser el viento y  no hizo mucho caso pero los golpes continuaban  y entonces pensó  que podían ser sus padres de regreso. Se levantó de la cama y a oscuras, fue hasta la puerta y abrió. Nada más hacerlo empujaron la puerta con fuerza  y Catarina cayó al suelo. Apenas le dio tiempo a reaccionar,  su tío Bráis, se lanzó sobre ella  y la golpeó en el rostro. Caterina  no  entendía nada de lo que pasaba, sorprendida. Quiso defenderse pero él, era muchísimo más fuerte,  Con sus manos arranco por la fuerza su pijama, dejándola completamente desnuda  en el suelo. Sabía que gritar no  valía de nada. No podía ni hablar, su tío, le abrió los brazos y puso una rodilla en cada uno; la agarro por el pelo  y la beso en la boca, ella pataleaba, sus ojos a punto de salirse de su órbita  no le quedaban fuerzas, su tío se había vuelto loco.</p>
<p>Cuando la vio rendida, la agarró por el pelo y la hizo levantar del suelo, un hilo de sangre corría por la comisura de  su boca. La empujó sobre la cama  y con una cuerda  comenzó a amordazarla. Sus manos y sus piernas  atados a los travesaños de la  cama  y  su cuerpo desnudo, temblando más del miedo que del frío.</p>
<p>Bráis, se bajó los pantalones, y Catarina, se preparó para lo peor, estaba dispuesta a vivir como fuera y  tenía que pensar, se había vuelto loco  y  sabía que si se resistía su vida  no tenía ningún valor. La presencia de su tío completamente desnudo apenas le dejaba un resquicio  de razón. El se movía a su alrededor, con todo su sexo erecto, a ella le pareció un animal, ya que aquello  le parecía desproporcionado. Movió un poco la cabeza, como no queriendo ver, y  notó como se le ponía encima. Sentía deseos de vomitar, de morderle  de matarlo, pero no podía hacer nada. </p>
<p>El  sujeto aquel enorme falo con una mano, y se lo colocó  delante de su sexo, estaba duro, sintió  como  se podía sentir una empalada. Ella calculaba  que todo aquello no podía entrar en ella, se mordió los labios, cerró sus ojos y sintió que la desgarraba por dentro. Su enorme palla, se abría paso por su cuerpo, mientras la humedad de su sangre corría por sus muslos. Dio  un grito y se rindió a la fuerza de hombre.</p>
<p>El, ya dentro de ella, comenzó a moverse, cada movimiento ella sentía el desgarro en su interior, el le gritaba, ¡Muévete puta! Y ella apenas podía hacer nada ¡Muévete! Catarina intentó  hacer algo de fuerza en su cadera, consiguió moverse un poco, el se estremeció  y broto  dentro de cuerpo un mar de semen que se mezclaba con sus jugos y su sangre.</p>
<p>Se quedó  un tiempo rendido  en su interior  mientras ella dejaba  escapar sus lágrimas. Notó como salía de ella, le ardía todo. El se aproximó a ella,  y cogió  su enorme polla con las dos manos, y se la acercó  a la boca;  Catarina, pensó en defenderse, pero estaba completamente inmovilizada  por las cuerdas  y  el dolor en todo su cuerpo, así que  decidió dejarse  ir,  comenzó a lamer su polla, sentía asco  y odio, por  su menta pasaban los recuerdos de niña, aquellos juegos de su tío  que nunca le hicieron sospechar nada en su inocencia. Él le separó los labios y se la metió en la boca, apenas podía respirar, le llegaba a la garganta  y  se abría en arcadas. Bráis se ayudo con su mano  y se corrió  en su cara, su boca, sus labios  y su lengua, empapados de semen. El se puso de rodillas en el suelo y con sus manos, callosas del trabajo, comenzó acariciando  su pelvis, como  si quisiera ensortijar su monte de Venus. Ella se estremecía con su contacto, sus pechos grandes, pálidos  y helados, se hicieron un reclamo a la boca de Bráis, que comenzó a lamer sus pezones, hasta hacerlos crecer  y ponerse duros. Le daba pequeños mordiscos y la soltaba. Ella ya apenas tenía sensibilidad.   De nuevo la volvió a llevar a su coño  y otra vez  la penetró  con toda la fuerza de ese enorme falo.</p>
<p>Después la dejo  allí tendida, y se fue corriendo a su casa. Cuando llegaron  sus padres,  la encontraron casi muerta y de esa forma. Calros, no pudo contener las lágrimas y cayó de bruces  delante de su hija a la que cubrió  con una manta y desató.</p>
<p>Celsa, no dijo  ni una palabra, cogió de un armario la escopeta de Calros y se metió entre la nieve a casa de su cuñado. La puerta estaba abierta y Brais lloraba sobre la mesa de la cocina. Celsa sin titubear, descerrajó dos disparos sobre su cara. Cuando Calros, saco el arma de las manos de su esposa, su hermano se desangraba hasta la muerte en un río de sangre.</p>
<p>Catarina, se recuperó, se fueron a vivir  a  Coruña donde nadie les conocía y con el tiempo nos conocimos  y me contó esta historia, que si no fue del todo así, así es como yo la recuerdo, una violación y un incesto salvaje.</p>
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		<title>Mi novia y mi hermana (Por Kadmanchu)</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Dec 2009 11:50:43 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Kadmanchu nos envia este relato que a continuación publicamos: Buenas mi nombre es (digamos Manuel) y hace un par de años mi hermana me confeso, que era lesbiana. Yo no le di importancia, hasta el día justo en que empecé a salir con una chica, y ella la miraba con otros ojos. Yo me considero [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Kadmanchu nos envia este relato que a continuación publicamos:</p>
<p>Buenas mi nombre es (digamos Manuel) y hace un par de años mi hermana me confeso, que era lesbiana. Yo no le di importancia, hasta el día justo en que empecé a salir con una chica, y ella la miraba con otros ojos. Yo me considero un chico normal, del montón ni feo ni guapo, eso si mido 1.90 cm estoy un poquitín gordito y me mide aproximadamente unos 20 cm, 23 años. Mi hermana María es de 1.70 cm 63 kilos aproximadamente 95/70/90 aproximadamente, cara de angelita, tiene 18 años.</p>
<p><span id="more-204"></span><br />
Como iba diciendo, notaba a mi hermana en sus miradas que había algo más que un saludo o una sonrisa, me resultaba curioso, para nada algo molesto. Mi chica es morena 1.65 cm 60 kilos aproximadamente 100/70/95 aproximadamente y muy caliente.<br />
La cosa empezó una tarde que mis padres se habían ido, entonces claramente mi chica vino a mi casa y nos fuimos al cuarto directamente por razones obvias jaja. Claro mi hermana llego en mitad de la pasión y no nos dimos cuenta, al salir del cuarto a media tarde, bajamos las escaleras y al llegar a la cocina la vemos viendo la tele y con una sonrisa picarona, me dio un poco de vergüenza, y mi chica se sonrojo también un poco. Despedí a mi chica en la puerta con un beso tierno y me dirigí a la cocina para merendar, cuando estaba sacando la leche del frigorífico mi hermana me pregunto lo siguiente:<br />
-Manuel se te nota en forma- con risa picarona y yo no supe que contestar se hizo otro silencio y me pregunto entonces.<br />
-¿Tiene Messenger ella?- y respondí<br />
-Sí.  ¿Para qué lo quieres?-<br />
-Me cae bien quiero quedar un día con ella para ir a tomar algo, no te importa ¿no?<br />
-Para nada aquí tienes-<br />
Se lo apunte en un papel y bueno no paso nada más trascendental aquella noche.<br />
Los días pasaron, ellas de vez en cuando quedaban, ninguna novedad y no se volvió a repetir la situación incomoda, andaba con más cuidado y todas esas cosas.<br />
Un día volvíamos de la calle de marcha mi chica y yo, mis padres estaban de viaje, y María estaría de marcha también. Veníamos con unas cervezas de mas, y nos fuimos directos a mi cuarto, la puerta se quedo abierta sin darnos cuenta y ella comenzó a bajarme los pantalones poco a poco nos desnudamos y me sentó en la cama. Ella comenzó ha lamerme el pene de arriba a abajo de una manera increíble, estaba en cuatro patas al suelo con su culo mirando a la puerta y cuando más dura la tenia, levante la mirada y allí estaba mi hermana mirándonos con cara de lasciva, en ese momento no sabía qué hacer, y sin que mi chica se diera cuenta con la mirada y la cabeza le hice el gesto de que se fuera, entonces se fue dirección a su cuarto, en parte no sabía qué hacer yo, así que seguí disfrutando y entonces apareció ella a los 5 minutos, desnuda, con esos pechos tan tersos y esos pezones tan jugosos, y traía un arnés a la cintura con un pene de goma, tan grande como el mío, y se acercó poco a poco a nosotros.</p>
<p> En ese momento no sabía qué hacer, entonces mi chica giro la cabeza y saludo a María como si nada diciendo</p>
<p>- Hola preciosa –</p>
<p>Entonces me quede atónito sin saber qué hacer, mi hermana como si no estuviera yo, se arrodillo tras mi chica y con su falo de goma, comenzó a metérselo en la vagina poco a poco. Mi chica gemía mientras no paraba de tragársela entera hasta el fondo, y de ver esa imagen ya no pude mas y me vine bien dentro de su garganta, tragándose ella un poco, y lo otro que salió de sus boquita lo lamio bien para dejarme limpito.<br />
Mi chica y María se levantaron para ir a mi cama. María coloco a mi chica en la cama a 4 patas giro su cabeza y me dijo:<br />
-Manuel dame por atrás mientras se lo hago a tu chica-<br />
En ese momento se volvió a poner dura como un roble y mientras ella comenzaba a cabalgar a mi chica, me coloque tras mi hermanita con la punta bien dura en su entrada y ella fue la que con el vaivén de hacérselo a mi chica iba metiéndose mi pene en su cola, cuando estaba a mitad, me suplico que se la clavara entera por favor. Sin poder mas, agarre su cintura me clave entero y comencé un vaivén frenético, que hacía que mi hermana se cogiera de forma acompasada a mi chica.</p>
<p>Cuando ya no pude más le dije a mi hermana que me venía, entonces me dijo lo quería en la boca, así que se arrodillaron ambas en el suelo, María me pajeaba con su boca abierta mi chica me lamia las bolas termine por segunda vez en la angelical cara de mi hermana. Acto seguido mi chica limpio la cara de mi hermana y se besaron largo tiempo, bajando así en este momento a la cocina a por una bebida.<br />
Cuando subí, la imagen que vi fue la siguiente, mi hermana con el arnés puesto tumbada en la cama y mi chica cabalgando encima del pene de goma, con sus manos abriendo las nalgas, y pidiéndome que la cogiera por atrás.  Sin pensármelo, cuando hube lubricado bien mi pene comencé a meter la punta poco a poco hasta llegar al final, acompasándome con los movimientos de mi hermana, entrando yo, saliendo María y viceversa poco a poco aceleramos los movimientos, mi chica temblaba de placer, lloraba a veces, pedía mas, hasta que se vino dos veces, mojando a mi hermana del todo, finalmente sin poder evitarlo me vine dentro de ella llenándola de mi calor.<br />
Mi chica fue al baño a limpiarse, y yo me quede con mi hermana tumbado en la cama desnudo diciéndole al oído que la quería y la amaba, y ella me dijo al oído, &#8211; ¿te ha gustado lo que teníamos planeado para ti?, llevamos un mes planeando para que nos cogieras a las dos &#8211; y comenzó a reírse, cuando volvió mi chica se tumbo en mi otro lado de la cama y nos quedamos dormidos. Cuando nos despertamos se fue mi chica, y nada más cerrar la puerta al darme media vuelta estaba mi hermana con cara de diablita, desnuda y llamándome con el dedo indicie, pero esa historia os la contare en el siguiente relato, si os ha gustado este.<br />
Un saludo y espero les guste chaoo</p>
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		<title>Amor filial</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Dec 2009 13:13:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Aun era muy jovencito cuando un amigo  me dijo que si quería saber si una chica era más o menos caliente, me fijara en sus dedos:  índice y medio, que  generalmente en las muy ardientes  solían estar con las uñas muy recortadas. Aquella enorme tontería, me mantuvo varios días mirando las manos de las chicas, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Aun era muy jovencito cuando un amigo  me dijo que si quería saber si una chica era más o menos caliente, me fijara en sus dedos:  índice y medio, que  generalmente en las muy ardientes  solían estar con las uñas muy recortadas.</p>
<p>Aquella enorme tontería, me mantuvo varios días mirando las manos de las chicas, algunas veces para verlas hasta torcía mi cuello de un modo cirquense. De todas las chicas en las que me fijé una me llamó especialmente la atención  y fue mi hermana Raquel, que tenía justamente esas dos uñas muy cortas  y sus dedos  siempre inmaculados eran gorditos, por lo que comencé a mirárselos como si en la mano tuviera  des pollitas con las que se daría placer cada noche.</p>
<p><span id="more-148"></span></p>
<p>Aquello, llamó mi atención y durante muchos días comencé a estudiar los movimientos de mi hermana en su intimidad, calculaba el tiempo que pasaba en el baño, el tiempo que estaba en su habitación retirada, me fijaba en su cara cuando salía, si podía escuchaba en la ducha  con el fin de confirmar la teoría de los dedos de mi espabilado amigo.</p>
<p>Ocurrió que un ser transparente y absurdo  como mi hermana, que apenas existía se hizo el centro de toda mi vida y no dejaba de observarla, pero claro, comencé a ver la mujer, sus tetas, sus manos, sus hombros, su cuello, su culo  y cuando tenía ocasión intentaba ver su coñito por medio de su ropa. Buscaba su ropa interior para olerla y cuando podía la llevaba a mi habitación o el cuarto de baño   y me la cascaba tantas veces que pensaba que podía enfermar .</p>
<p>Una cosa llamó mi atención, que cuando mi padre se iba de viaje, mi hermana se iba directamente a la cama de mi madre para hacerle compañía. Esto que siempre había sido así, comenzó a llamar  mi atención especialmente  y me propuse investigar. Por las noches me hacia el dormido, apagaba la luz y me acercaba a la pared , tratando de escuchar lo que hablaban o decían, tan solo un suave murmullo pero yo imaginaba cosas que me la ponían  como un palo de tiesa . Cada noche me pajeaba hasta tres veces seguidas imaginándolas a las dos  retozando.</p>
<p>Yo deje de ver a mi madre como aquella vieja que vivía en mi casa y era insoportable con sus gritos y ordenes y me di cuenta de que en realidad era una jamona, con unas tetas enormes y un culo muy prieto y levantado. Mi madre y mi hermana eran mis dos putitas de referencia.</p>
<p>Un día ya no podía aguantar más, era verano y  hacía mucho calor, con mis pensamientos en la habitación de al lado, me levanté silencioso con la intención de escuchar en la puerta de su dormitorio que seguramente oiría mejor. Salí descalzo al pasillo con las luces apagadas y para mi sorpresa, su puerta estaba entreabierta, con lo que los cuchicheos me llegan con mucha claridad; la voz de mi hermana  que le decía más, más, así, así. Mi polla parecía explotar, no pude aguantarme y me acerqué un poco más para tratar de verlas, las dos estaban desnudas, mi madre de rodillas tenía su cara metida entre las piernas de mi hermana y las dos completamente desnudas.</p>
<p>No pude aguantar más, y entre con mucho cuidado, no se dieron cuenta ocupadas en su tarea, con mi mano acaricie el culito de mi madre, que se asustó. Se quedó como petrificada, mi hermana también me vio aun en la oscuridad, pero nadie encendió la luz. Yo continué con mis caricias y puse mi dedo en la boca “chisssssss” y me tumbe al lado de mi hermana. Se habían parado, pero al ver mi naturalidad  mi madre se puso a reír  y los tres  nos abrazamos.</p>
<p>Las dos se echaron jugando encima de mí y me sacaron el slip, mi hermana dio un grito de sorpresa al verme de esa forma y mi madre comenzó a besar  todo aquello que era mi polla. Mi hermana miraba y se acariciaba las tetas con una mano , mientras con la otra lo hacía en mis testículos, se puso también de rodillas y mi madre la saco de su boca y se la ofreció, ella se abalanzó sobre mi polla, su melena caía sobre mi pubis haciéndome un suave cosquilleo, mi madre con un dedo comenzó a apretarme entre mis huevos y mi ano dándome un ligero masaje.</p>
<p>No aguanté mas  y derrame mi lefa en la boca de mi hermana que la dejaba resbalar por su barbilla y mi madre la lamía desesperada entre besos en sus labios. Los tres caímos rendidos en un abrazo y nuestras respiraciones agitadas se mezclaban en una sinfonía  de pasión.</p>
<p>De nuevo sus labios acariciando mis tetillas, sus lenguas recorriéndome y mi polla en ristre preparada para otra batalla; mi hermana tomó la iniciativa y se puso encima de mí, con su mano condujo mi polla a su depilado coño y yo noté como resbalaba  por sus paredes; mama se fue encima de mi cara y metió su precioso chocho delante de mi boca y comencé a lamerlo desesperadamente , mi lengua  se iba metiendo como un falo dentro de ella, y notaba el sabor a mujer que me parecía delicioso, mi hermana se contrajo y me mojó en un feroz orgasmo; le levantó y con su lengua me limpiaba la minga y mi madre viendo ese asiento libre no dudó en ocuparlo dejando a mi hermana el delantero; con mi madre clavada hasta lo más profundo; las dos se movían desesperadamente   y yo no sabía a cual atender. Mi madre se corrió como una loca y mi hermana la besaba en su boca con lo que las dos me bañaban en sus jugos.</p>
<p>Mi polla  se mantenía con firmeza y yo quería meterla donde fuera, reclamaba una boca, un coño o.. ¡Si! El culo de mi madre, no dudé y se la emboqué, mi madre me dijo que con cuidado que nunca lo había hecho así, pero  no estaba yo en disposición de tener cuidado , apreté con fuerza , mi madre dio un grito, mi hermana lo apago  con sus besos y caricias y mi polla se desparramo dentro de su culo, lo que me parecieron litros de placer.</p>
<p>Nos besamos los tres y nos fuimos juntos a la ducha, mientras el agua nos caía repartiéndonos el chorro, las tetas firmes de mi hermana  se pararon en mi boca y mi madre se agacho con toda el agua patinando por su cara  para beberla  en mi polla que de nuevo estaba pidiendo guerra.</p>
<p>Todos deseamos la salida de viaje de mi padre, para de nuevo volver a darnos todo el amor filial. Continuare con mis relatos.</p>
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		<title>Recuperé a mi hermana</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Dec 2009 19:08:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Leer la saga: Fin de la inocencia &#124; Recuperé a mi hermana Me gusta leer algunos relatos de sexo, pero en todos hay una constante que me asusta, tal vez cuando nos gusta escribir vemos el mundo de bellos colores  y a las personas con la misma belleza, tal es así que todas nuestras protagonistas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Leer la saga: <a href="http://www.puroincesto.com/fin-de-la-inocencia/" target="_self">Fin de la inocencia </a>| Recuperé a mi hermana</p>
<p>Me gusta leer algunos relatos de sexo, pero en todos hay una constante que me asusta, tal vez cuando nos gusta escribir vemos el mundo de bellos colores  y a las personas con la misma belleza, tal es así que todas nuestras protagonistas son preciosas y tienen un gran cuerpo.</p>
<p>En este relato, las cosas no parecían así pero creo que aun sin tratarse de monumentos esterotipados, nuestra protagonista es una de las personas más hermosas que conozco.</p>
<p><span id="more-100"></span></p>
<p>Ana, es mi hermana mayor, no es  una mujer a la que podríamos llamar cañón, es simplemente  una chica, una chica en toda la extensión de la palabra. No es delgadita llena de curvas enormes y con un pecho precioso, no tiene la cara de un ángel (si los ángeles tiene cara) pero es tan hermosa  que ninguna mujer se le podría comparar.</p>
<p>Hace ya muchos años, apenas niños, entre nosotros  pasó algo especial que en otra parte os relato y que no es importante ahora, aquello marcó mi vida con las mujeres, el nivel era tan alto en cariño, en calor, en entrega que pocas veces en mi vida  pude encontrar algo que tan sólo se le pareciera.</p>
<p>Los  años  y la vida fueron separándonos, mi hermana se casó y quedó viuda muy joven, con menos de cuarenta años y nunca tuvo hijos. Ella estaba viviendo en Madrid y salvo en algunos  de mis viajes por negocios, apenas nos veíamos y  su relación con mi madre era fría y distante, por lo que aun echándola de menos apenas sabía nada de su vida.</p>
<p>Cuando murió su esposo, ella intentó sacar el negocio familiar adelante, pero  todo era demasiado para ella y  al pasar dos años, agotada mi hermana   nos pidió ayuda a todos los hermanos. No  ayuda económica que no la necesita para nada, pero si en su negocio, alguien de confianza ya que lo intento con personal de fuera  y  nunca acertaba.</p>
<p>Nos desplazamos todos a Madrid para una reunión familiar  y concluimos que la persona indicada era yo  ya que me mantengo soltero, no tengo grandes ataduras en mi ciudad y siendo economista parecía lo mejor.</p>
<p>Decidimos que de momento viviría en su casa, hasta que yo me asentara y  entonces buscaríamos  algo para mí.</p>
<p>Cuando tenía todo preparado, me desplace a Madrid  y  poco a poco me fui incorporando a su empresa. En poco tiempo  fui tomando responsabilidades  y la empresa  nos va muy bien,  tanto es así que el sábado  decidimos  salir a cenar  con  los jefes de cada departamento como muestra de nuestro agradecimiento y cariño.</p>
<p>Mi hermana esta radiante, como si decidiera aparcar  sus ropas de viuda o su tristeza, se había puesto muy elegante y  hasta sus ojos parecían tener un acento especial.</p>
<p>Bueno, estos meses que yo  llevaba en su casa, fueron  de una relación normal entre hermanos. Yo algunas veces la miraba y recordaba nuestra juventud pero intentaba pensar que eran cosas del pasado y ella era ahora otra persona.</p>
<p>Después de la cena, ella y yo  nos fuimos a casa  y entonces me preparó una copa  de coñac  como a mi me gustaba, calentó la copa con paciencia y me la trajo y juntos brindamos  por la marcha de los negocios. Fue justo en el brindis que vi un brillo especial en su mirada, una mirada que me condujo  a nuestro pasado, a nuestra complicidad  a nuestra oscura y silenciosa habitación del placer.</p>
<p>Ana puso un poco de música suave  y me invitó a bailar, mis manos querían temblar  pero domine mi nerviosismo, no  quería dar ningún paso en falso pero en el momento de tomarla en mis brazos  el olor de su piel  condujo mis recuerdos y todos mis deseos. Ana como dándose cuenta de lo que estaba pasando  apretó con delicadeza mi mano y su cuerpo se acercó al mío hasta casi fundirse en el recuerdo. Sentía los latidos de su  corazón  y el mío se aceleraba mas y mas,  la luz del salón era muy tenue y la música  nos iba embelesando. No necesitamos hablar de nada , no había pasado para nosotros estábamos en el día siguiente, Ana me besó en el cuello  y esa era como la marca de partida  de una carrera al encuentro de horas anteriores.</p>
<p>La apreté contra mi cuerpo, tal vez yo no era aquel cuerpo del pasado, pero mis sensaciones  eran cuando menos tan fuertes, con mis manos aparte a los brazos los tirantes de su vestido, y su escote precioso estaba allí para mí. No hizo ningún gesto para frenarme, echó su cuerpo un poco para atrás y su pecho cubierto de un precioso sujetador era una invitación al desenfreno. No podía contenerme y mis labios comenzaron a recorrerlo  mientras  con mis manos en su espalda  lo desabrochaban  y otra vez aquellos hermosos pezones  que aun se mantenían firme parecían tener mi nombre  y encajaron en mi boca  de la forma  que acostumbraba de antaño.</p>
<p>El vestido iba cayendo en el suelo al tiempo que los botones de mi camisa  que ella no tuvo paciencia de desabotonar,  nuestros cuerpos desnudos  ya no tenían la tersura de antes  pero el mismo o más deseo. Fue bajando sus besos por mi vientre  y sacándome el cinturón; me bajó el pantalón y sus manos acariciaron mi paquete  como  un avaro acaricia su tesoro.  Mi polla estaba en todo su esplendor, cuando sus dedos la buscaron, la acaricio un poco pasando la palma de su mano que me rozaba  excitándome aun mas, era la misma técnica que sabía  que me ponía mas y mas duro y entonces sus labios sin preámbulos se lanzaron sobre  ella y comenzó a succionar  como pretendiendo recuperar el tiempo pasado.  No pude aguantar  y me quise separar pero no me dejó, me vine en su  boca y sus labios y su lengua estaban llenos de mí.</p>
<p>Era mi turno, pero casi no tenía fuerzas, bajé sus braguitas  y ante mi apareció su velludo coño, que tenía perfectamente recortado y fue tal mi deseo  que entré a el con todo mi  ser , mi lengua se deslizaba dentro de ella  como si pretendiera encontrar el placer en lo más recóndito de su sexo; comencé a moverme dentro y fuera con lametazos largos  y sedientos y cada paso mío  notaba mas su humedad, abría sus piernas para dejarme hacer  y gemía desesperada, no necesitaba allí mi polla, mi lengua parecía que encontraba su lugar natural en ella, chupaba su clítoris primero  con delicadeza, después mas fuerte casi sin medida hasta que ella me indicaba con sus manos en mi cabeza que bajara la presión  y entonces como por el aire  con toda la delicadeza me toma los años , los meses los días y hasta las horas perdidas , una a una  sin que transcurriera el tiempo, cuando notaba sus orgasmos me indicaba un poco de calma  y de nuevo volvía a lamer  sin descanso su néctar y ya no pudo más como si sintiera vergüenza me apretó contra  su pubis y mojó toda mi cara de placer contenido.</p>
<p>Los dos caímos sobre el sofá totalmente vencidos por el ardor  y ni una sola palabra, nada  había que decir, abrí sus piernas en el sofá  y  mi polla se enterró en aquel  paraíso. Su sexo estaba mojado y se podían oír mis envestidas y de nuevo  ¡ay dios mío! Y dos cuerpos estremecidos  por aquella explosión  de años contenida.</p>
<p>Al  final nos miramos, nos abrazamos  como hermanos  y los dos reímos al decir “Como decíamos ayer”</p>
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