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	<title>Puro incesto &#187; filial</title>
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	<description>Historias de sexo entre familiares</description>
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		<title>Mi Reencuentro con el Sexo (por Hugo)</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Feb 2010 17:19:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Amigos]]></category>
		<category><![CDATA[filial]]></category>
		<category><![CDATA[hijo]]></category>
		<category><![CDATA[incesto]]></category>
		<category><![CDATA[madre]]></category>
		<category><![CDATA[madre con hijo]]></category>

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		<description><![CDATA[Un día le pregunté a mi mamá cómo o por qué había decidido hacerme su amante, ella me contó el por qué, ahora yo lo escribo como si mi mamá lo estuviera relatando&#8230; &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211; Hola, me llamo Ernestina, actualmente tengo 51 años, aunque vivo con mi esposo ya no tengo relaciones sexuales con él, la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un día le pregunté a mi mamá cómo o por qué había decidido hacerme su amante, ella me contó el por qué, ahora yo lo escribo como si mi mamá lo estuviera relatando&#8230;<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Hola, me llamo Ernestina, actualmente tengo 51 años, aunque vivo con mi esposo ya no tengo relaciones sexuales con él, la última vez que tuve relaciones por mi gusto con mi esposo fue cuando yo tenía 29 o 30 años, hace unos días leí el relato de una mujer que tiene el deseo de follar con su hijo, eso me hizo sentir la necesidad y el morbo de contarles lo que viví con mi hijo mayor hace algunos años&#8230;<br />
<span id="more-302"></span><br />
Tuve 11 hijos, 2 murieron siendo bebés, de los 9 vivos, 8 son de mi esposo y el último me lo engendró mi primogénito, pero déjenme explicarles&#8230; me casé a los 16, mi primer hijo nació un año después, y a la edad de 29 años ya había tenido ¡¡7 hijos!! uno de los cuales murió, a partir de entonces mi esposo se dedicó a beber y a beber(alcóhol) por lo que decidí ya no tener relaciones sexuales con él, era insoportable tenerlo cerca, si en sus cinco sentidos era un adicto al sexo imagínense borracho, además se volvió muy agresivo por lo que decididamente y de acuerdo con mis hijos le cerré la puerta de mi cuarto, pero principalmente le cerré mis piernas&#8230;</p>
<p>Aunque yo &#8220;moría&#8221; por tener sexo&#8230; me aguantaba, mi esposo me acostumbró a coger a cada rato, pero ahora él ya no estaba y yo me consolaba como podía, jamás pasó por mi mente conseguirme un amante, aunque de vez en cuando me imaginaba revolcándome con mi cuñado, pero mis hijos ya estaban grandes para hacerles algo así, así que aguanté mi &#8220;calentura&#8221; y reprimí mis deseos sexuales lo más que pude&#8230;</p>
<p>A pesar de prohibirle la entrada a mi cuarto, mi marido borracho entró y me forzó a coger con él, la fuerza del macho se impuso y siendo yo una mujer demasiado fértil me embarazó a la primera, tuve una linda hija a los 31 años, a los 33 hizo lo mismo y volvió a embarazarme, nació una niña que a los pocos meses murió, y a los 34 se repitió la historia y tuve otra niña, tanto mi esposo como yo éramos fértiles a más no poder, tres veces&#8230; tres hijas, a pesar de la felicidad que sentía con mis hijas lo sucedido me molestó y molestó a mis hijos mayores, por lo que obligaron a su padre alcohólico a respetarme y a no entrar a mi habitación o de lo contrario lo acusarían de violación, mi esposo juró no volver a hacerlo y hasta la fecha lo ha cumplido&#8230;</p>
<p>-Pero con casi 35 años, yo anhelaba sentir las caricias de un hombre, quería sentirme amada, penetrada por quien fuera a como diera lugar, y hubo sucesos que cambiaron para bien o para mal el sentido de las cosas&#8230;</p>
<p>Tina, mi hija de 14 años me confesó que ella y su hermano mayor habían tenido relaciones sexuales cuando ella tenía 12 o 13 años, y que muy probablemente había abortado un hijo de él, lo que me dijo me dejó en shok, ¿cómo era posible que dos hermanos fueran amantes?, le pregunté si todavía tenían relaciones sexuales, Tina me dijo que ya no, que su abuela los había sorprendido en plena acción y los regañó, y que desde ese día jamás volvieron a hacer nada&#8230;</p>
<p>Quedé intrigada y le preguntè a mi mamá al respecto, ella me confirmó lo dicho por mi hija, me dijo que muchas veces los vio en pleno acto sexual, pero que no hizo nada al principio, pero que ya después, viendo la frecuencia de esos &#8220;encuentros prohibidos&#8221; y preocupada por temor a que mi hijo embarazara a su hermana decidió terminar con esa relación, le pregunté a mi mamá que hacer, ella serena me dijo que nada, que eran mis hijos, que además &#8220;eso&#8221; ya había pasado, sin embargo me dijo que no perdiera de vista a mi hijo y a mi otra hija, mi mamá tenía sospechas de que mi hijo mayor tenía &#8220;algo&#8221; que ver con su otra hermana, esta hija mía se llama Mae&#8230;</p>
<p>Alertada por mi madre sobre una posible relación extranormal entre mi hijo mayor y otra de sus hermanas me dispuse a observarlos, noté que ellos se llevaban exageradamente bien, Mae lo atendía en todo, le daba de comer, le lavaba y le planchaba su ropa etc., siempre estaban juntos, ya sea en el cuarto de mi hija o en el cuarto de él, iban a pasear, al cine, a bailes, a fiestas, pero siempre juntos, sinceramente jamás de me ocurrió que ellos tuvieran algo que ver, además de eso, lo que me confirmó las sospechas de mi madre era que mi hija no tenía novio, sin embargo, ella se bañaba y se arreglaba todos los días ¿para quién?&#8230; yo le preguntaba que por qué no tenía novio&#8230; ella me respondìa que porque no, que no le interesaba nadie, esto a pesar de los muchos pretendientes que ella tenía&#8230;</p>
<p>Jamás cruzó por mi cabeza una relación más allá de lo normal entre ellos, pero lo que Tina me había dicho me llevó a espiarlos cuando ellos estuvieran en alguno de sus cuartos, y efectivamente, una noche inquieta por esa situación me levanté y me dirigí al cuarto de Mae, efectivamente, su hermano estaba con ella, oi que platicaban, que reían, más tarde escuché estraños jadeos, puse atención y eran gemidos de mi hija ¿por qué?&#8230; mi primer impulso fue entrar y sorprenderlos, sin embargo me contuve, no sé porque no lo hice, una sensación extraña invadió mi cuerpo, imaginando follar a mis hijos comencé a excitarme, suavemente entreabrí la puerta y pude ver a mis dos hijos desnudos, ¡mi hijo estaba entre las piernas de su hermana!, miré como ella era embestida salvajemente por su hermano, Mae tenía sus piernas hasta su cabeza, su hermano la tenía penetrada hasta el fondo de su ser, mi hija casi gritaba de placer, no pude más con esa imagen y me fui a mi cuarto temblando de emoción por lo que había visto, pensando en como mis hijos cogían comencé a masturbarme, me masturbé hasta lograr el ansiado orgasmo, quedé inmóvil pensando que hacer con mis hijos, ¿los debía enfrentar? ¿para qué? ¿qué podía conseguir haciéndolo? sólo me disgustaría con ellos, éramos una familia relativamente feliz, si ellos tenían sexo era porque se amaban, era sexo de común acuerdo, así qué&#8230; pues allá ellos&#8230;</p>
<p>Cada noche era un martirio para mí, el saber que mis hijos estaban cogiendo me hacía sufrir, ellos se entregaban al placer y eso me excitaba a más no poder, imaginaba a mi hijo encima de mí, lo soñaba haciéndome suya, deseaba estar en el lugar de mi hija cuando él se la estuviera cogiendo, despertaba sudada y mojada, que Dios me perdone pero empecé a desear a mi hijo desesperadamente, ese deseo se volvió una obsesión para mí, recordaba cuando lo bañaba, él era un niño de 12 años y siempre se excitaba al pasarle el jabón, yo no sentía nada entonces, pero ahora él era un hombre de 18 años, guapo, alto, esbelto y con todo el ímpetu dentro de él, mi hijo usaba bermudas frecuentemente y yo notaba cuando él tenía el pene erecto, se le hacía un bulto enorme, yo pensaba: -&#8221;dichosa mi hija de gozar con esa cosota&#8221;&#8230; le debía medir de 17 a 19 centimetros, más grande que la de mi marido, -&#8221;Dios mío perdóname&#8221;&#8230; yo deseaba tener ese miembro viril dentro de mí&#8230;</p>
<p>Veía feliz a Mae, radiante de felicidad, al parecer esa relación le hacía bien, coger con su hermano y recibir toda su &#8220;leche&#8221; la asentaba de maravilla, eso me causaba envidia, ella con 15 años tenía a su hermano a la hora que ella quisiera, mi hija es bonita, la más bonita de sus hermanas, alta, delgada, pelo largo, con una bubis no dignas de su edad, pero con tantas mamadas que seguramente le daba su hermano &#8220;estas&#8221; le habían crecido rápidamente, Tina envidiaba los pechos de su hermana, que dichosa era Mae, que envidia sentía yo&#8230;</p>
<p>Yo estaba desesperada, anhelaba tener a mi hijo conmigo, ¿pero cómo?, no tenía el valor para decirle: -&#8221;hazme tuya&#8221;, pero estaba dispuesta a conseguirlo como fuera, no me importaría compartirlo con mi hija, lo que yo deseaba era hacerlo mío, mío&#8230;</p>
<p>Deseándolo desesperadamente llegó mi cumpleaños, cumplía 36 años, en tres meses más mi hijo cumpliría 19, un macho en todo su esplendor, después del festejo y de que todos los invitados se fueron un tanto mareada me dirigí al cuarto de mi hijo y le pedí que viniera a mi habitación, él me dijo que sí, yo me fui a mi cuarto y me despojé de mis ropas, sólo me puse una bata sin nada abajo, mi hijo llegó minutos después&#8230;<br />
-&#8221;ya llegué mamá ¿para qué me quiere?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;siéntate, quiero platicar contigo&#8221;&#8230;</p>
<p>Mi deseado hijo se sentó a la orilla de mi cama, hice tremendos esfuerzos por no tumbarlo en mi cama y comérmelo a besos, luego sin rodeos le pregunté:<br />
-&#8221;¿verdad que tú y Mae son amantes?&#8221;&#8230; mi hijo no supo que decir&#8230;<br />
-&#8221;responde, ¿verdad que te estás acostando con Mae?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿yoooo?&#8230;<br />
-&#8221;sí, tú&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;no&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;no lo niegues que lo sé todo&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;no, de verdad&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;es inútil que lo niegues, también sé que te acostaste con Tina&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;no deveras, ¿quién le dijo eso?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;ella me lo dijo&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿quién?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;Tina&#8221;&#8230;</p>
<p>Ante eso él ya no dijo nada sólo agachó la cabeza aceptando su culpa, luego le volví a preguntar:<br />
-&#8221;ahora dime ¿verdad que te estás acostando con Mae?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;sí&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿desde cuándo?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;desde hace un año&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿la obligaste a acostarse contigo?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;no&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿y a Tina?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;tampoco&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;con razón, nunca me dijo nada hasta hace poco, ahora comprendo por qué Mae no tiene novio y todo el tiempo está metida contigo, chamacos hijos de la fregada&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿qué va usted a hacer?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿qué quieres que yo haga?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;nada&#8221;&#8230;</p>
<p>Ahora tenía a mi hijo en mis manos, podía pedirle lo que yo quisiera, si él se negaba yo podía amenazarlo con acusarlos a él y a su hermana de su romance, decidida le dije:<br />
-&#8221;no los voy a acusar con una condición&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿cuál?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;que también te acuestes conmigo&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿qué?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;que también me hagas el amor a mí&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¡mamá!&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿por qué te sorprendes?, ¿acaso no te acostaste con tus hermanas?, ¿acaso yo no soy mujer? ¿acaso no te gusto?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;sí pero&#8230;&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿pero qué?&#8221;&#8230;
<p>Antes de que él respondiera me despojé de mi bata y ante los ojos de mi hijo quedé como Dios me trajo al mundo&#8230;¡desnuda!, mi hijo se me quedó mirando, su naturaleza emergió y noté como su miembro iba creciendo aceleradamente, yo le volví a preguntar acariciando mis tetas:<br />
-&#8221;¿entonces aceptas o no?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;está bien,sí&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;acércate&#8221;&#8230;</p><p style="float: right;margin: 4px;"><!-- Inicio código JUGUETESPARADULTOS.com -->
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</p></p>
<p>Se acercó a mí e inmediatamente vi el tremendo bulto que su verga hacía entre sus pantalones, se lo desabroché y le dije que se los quitara, él obedeció y también se quitó la playera, quedó desnudo frente a mí, su inmensa verga apuntaba hacia mi cara, le dije que se subiera a la cama y lo hizo, luego tomçe su verga entre mis manos, mis dos manos no eran suficientes para agarrarla toda ¡¡era enorme!!, no dije nada sólo la acaricié, era hermosa, llena de venas, esa verga que había desflorado las vaginas de mis hijas, esa verga que ahora era de Mae y que ahora sería para mí, yo la acariciaba desde la base hasta la punta, luego le dije&#8230;<br />
-&#8221;acuéstate&#8221;&#8230;</p>
<p>Ya acostado comencé a lamerle el pito de arriba a abajo, se lo empecé a mamar como seguramente nadie se lo había mamado antes, si acaso Mae lo habìa hecho pero nada comparado conmigo, le succionaba la verga como si quisiera sacarle toda la leche que él traía en esos momentos, mi hijo sólo se agarraba de la cama ante tal placer, sentía que iba a &#8220;venirse&#8221; en mi boca, continué chupándosela sin parar, ya tenía roja la verga de tanta fricción sin embargo el placer que sentía no se comparaba con nada hasta ese momento, yo metía sus huevos en mi boca, me tragaba su verga, lo hacía como una puta profesional, me di cuenta que mi hijo estaba a punto de &#8220;venirse&#8221; y le dije&#8230;<br />
-&#8221;¿te quiere salir verdad?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;sí&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;cuando sientas que ya &#8220;venga&#8221; me dices para parar&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;aja&#8221;&#8230;</p>
<p>Todavía le mamé la verga unos instantes más hasta que me dijo:<br />
-&#8221;ya mamá, ya me quiere salir&#8221;&#8230;</p>
<p>Dejé de chuparle y me acosté junto a él, luego le dije:<br />
-&#8221;ahora chúpame tú&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;pero&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;no me digas que no te gusta&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;es que casi no lo he hecho&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿ni a tu hermana?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;casì no&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿por qué?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;porque una vez que se la chupé me dio tos y desde entonces ya no lo hago&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;a lo mejor estaba sucìa, pero yo estoy limpiecita y no te va a pasar nada, anda chupa&#8221;&#8230;</p>
<p>Abrí mis piernas y acercó sus labios a mis gruesos &#8220;labios vaginales&#8221;, comenzó a lamer mi &#8220;panocha&#8221;, su lengua surcaba mi cerrada &#8220;rajada&#8221;, supongo que mi &#8220;concha&#8221; no le sabía mal, al contrario él disfrutaba chupándola, con mis manos guiaba sus lamidas, al tocar su lengua mi clítoris yo apretaba su cabeza contra mi &#8220;concha&#8221;, le decía que chupara y estirara mis labios menores, él me los jalaba como si fueran una liga, metía su lengua hasta donde esta llegara, mi &#8220;panocha&#8221; es grande, seguramente nada que ver con la &#8220;conchita&#8221; de su hermana, la &#8220;concha&#8221; de Mae debía ser mucho más chica y ajustada, mi &#8220;concha&#8221; es ancha, grande, consecuencia de tantos hijos que me salieron por ahí&#8230;</p>
<p>Él continuaba chupando mi &#8220;panocha&#8221;, esperaba que yo le dijera ¡¡ya cógeme!!&#8230; él mamaba y chupaba, succionaba y estiraba mis &#8220;labios menores&#8221;, y de tanto sexo oral que me hizo mi amado hijo me provocó el orgasmo que tanto habìa esperado por tantos y tantos años, quedé exhausta, cansada, agotada pero no vencida, apenas me recuperé y viendo el &#8220;mástil&#8221; de mi hijo en todo su esplendor le dije:<br />
-&#8221;ahora si cógeme mi amor&#8221;&#8230;</p>
<p>Abrí mis piernas y lo recibí entre ellas, su verga buscó su destino y lo encontró, le fue fácil penetrarme, su verga se perdió completamente en mi vagina, yo lo agaarré para que no me la sacara&#8230;<br />
-&#8221;espérate&#8221;&#8230; le dije, -&#8221;déjala ahí, déjame sentirla aahhh aahhh&#8221;&#8230;</p>
<p>su verga palpitaba en mi interior, él quería sacármela y metérmela sin cesar, luego de unos momentos le dije:<br />
-&#8221;ahora sí, muévete&#8221;&#8230;<br />
comenzó el mete-saca continuo, yo gozaba cada vez que él me embestía y me llegaba hasta el fondo de mi &#8220;panocha&#8221;, yo sólo gemía y decía:<br />
-&#8221;aahhh aahhh, sí así, cógeme cógeme, aahhh aahhh&#8221;&#8230;</p>
<p>Él entraba y salía de mi vagina, su verga abría y penetraba materialmente mi &#8220;concha&#8221;, mi &#8220;concha&#8221; que no había sido tocada por años por un macho, yo gozaba con el pito de mi hijo, estábamos embarradísimos de tantos jugos, yo sentía &#8220;venirme&#8221; mientrás él gozaba metiéndome su verga, luego me provocó otro orgasmo&#8230;<br />
-&#8221;sí sí, más más, cógeme cógeme, cógeme, hazme tuya hazme tuya aahhh aahhh aahhh&#8221;&#8230;<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<br />
Evitando eyacular y echar a perder el momento se salió de mí, su verga estaba al máximo, un poco más y hubiera &#8220;explotado&#8221; dentro de mí, yo estaba rendida de placer, pero él no me iba a dejar así, habiendo pasado el momento de querer eyacular volvió a la carga y me puso en cuatro patas, separó mis piernas y agarrándome por el culo volvió a penetrar mi &#8220;concha&#8221;, me montó cual perro monta a su perra, hubiese querido que mi hijo me abotonara y quedarme pegada a él como lo hacen los perros pero, eso era imposible, me hundió cientos de veces su verga, yo estaba vencida, 2 orgasmos más fueron suficientes para quedar a merced de mi hijo&#8230;</p>
<p>Mi hijo me cogía como a una puta, luego de varios minutos así&#8230; sentí que él estaba a punto de &#8220;explotar&#8221;, mi hijo ya no iba a poder impedir que su torrente de &#8220;leche&#8221; me invadiera, me volteó y quedé boca arriba, él sólo me miraba, separó mis piernas y las colocó en sus brazos, luego su verga buscó mi mojada &#8220;panocha&#8221; y la penetró hasta el fondo, su verga y mi vagina estaban unidas, eran una sola, su exceso de vellos contrastaban con los pocos pelos que yo tenía, me tenía bien prensada, mis ojos se perdieron en el infinito, mi hijo se me fue encima materialmente, mis piernas casi rozaban mi cabeza, me tenía como a su hermana, me tenía como muchas veces había soñado&#8230; totalmente doblada, completamente penetrada, ya no dije nada, sólo abrí la boca como diciéndole:<br />
-&#8221;métemela, métemela mi amor, métemela toda&#8221;&#8230;</p>
<p>Él entraba y salía de mi maltrecha vagina, su verga estaba a punto de &#8220;explotar&#8221;, mi vagina estaba calientísima lista para recibir todo el semen de mi amado hjio, luego de varios minutos más cogiéndome como a una perra ya no aguantó más y me dijo:<br />
-&#8221;¿se lo echo?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;échamelo mi amor, échamelo todo, quiero sentir tu leche caliente dentro de mí&#8221;&#8230;</p>
<p>Me embistió salvajemente, no le importo que yo fuera quien le dio la vida, cinco, diez, veinte, mil veces tal vez me embistió, sentí como su &#8220;leche&#8221; llenaba mi vagina, eyaculó completamente dentro de mí, todo el ímpetu de sus 18 años quedaron dentro de mí, cuando terminó se recostó sobre mi pecho y acarició mis senos, esos senos que él habìa olvidado tocar por el afán de hacerme suya, su verga continuaba dentro de mí, sentí como mi vagina se contraía, era como si esta jalara la verga de mi hijo hacía adentro, luego de un rato así se salió de mí y nos abrazamos, habíamos pasado una noche increible, una noche inolvidable&#8230;</p>
<p>luego de tan fogoso encuentro con mi hijo le pregunté:<br />
-&#8221;¿te gustó?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;sí, ¿y a usted?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;también&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿con quién aprendiste?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿con quién aprendí qué?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;a hacer lo que hicimos&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;ah, con mi tía Lupe, con Mary&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿con tía Lupe y Mary?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;sí&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿desde cuándo?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;desde hace&#8230; 5 años&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;con razón ya tienes &#8220;experiencia&#8221;, ¿y con quién más haz tenido relaciones?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;con Tina, con Mae y como con 4 o 5 novias&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;canijo, bien que ya tienes camino recorrido&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;aja, y ahora con usted&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿vas a seguir cogiéndote a Mae?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;sí&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿no la vas a dejar por mì?&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;no&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;¿por qué?&#8221;<br />
-&#8221;porque la quiero mamá, porque me gusta, ademàs tengo suficiente para las dos&#8221;&#8230;<br />
-&#8221;canijo, ¿le vas a decir lo nuestro?&#8230;<br />
-&#8221;no&#8221;&#8230;<br />
- bueno, este va a ser nuestro secreto pero, vamos a recuperarnos porque todavía quiero más&#8221;&#8230;</p>
<p>Y habiéndonos recuperados del primer encuentro sexual mi hijo y yo volvimos a coger, volvimos a entregarnos al amor, cogimos como nunca, lo cabalgué al derecho y al revés, lo cabalgué como mi hija según él no lo hacía, me provocó orgasmos intensos, eyaculó en mì como seguramente no lo hacía en su hermana Mae, estuvimos amándonos hasta el amanecer, y así inciamos un romance que duró entre 8 o 9 años, romance del cual nació un niño el primer año de nuestra relaciones&#8230;</p>
<p>en fin, lo que vivimos con mi hijo jamás lo olvidaremos, tenemos a alguien que nos recuerda permanentemente esa relación, Mae no sabe que ambas fuimos del mismo hombre, que en el mismo tiempo en que su hermano se la follaba a ella me cogía tambiín a mí, tal vez algún día se lo diga para liberarme y no llevarme ese secreto a la tumba. </p>
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		<title>Era mi padre (por Ananda)</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Jan 2010 12:40:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hola Tiestes: Te envió este relato por si tienes a bien publicarlo, no estoy muy segura que sea únicamente un relato de incesto y desde luego lo que si se es que no va unido a Edipo o Electra, mi relato es de rabia y de dolor, mi relato nada tiene que ver con la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola Tiestes:</p>
<p>Te envió este relato por si tienes a bien publicarlo, no estoy muy segura que sea  únicamente un relato de incesto y desde luego lo  que si se es que no va unido a Edipo o Electra, mi relato es de rabia y de dolor, mi relato nada tiene que ver con la ternura.</p>
<p>Apenas tenía catorce años cuando esto sucedió  y dejaría marcada mi vida para siempre. Voy a tratar de contarlo sin ese poso de amargura  y  con la mayor objetividad de que sea capaz.<br />
<span id="more-282"></span><br />
Desde siempre, mi padre  era mi cuidador, él tuvo mucha ilusión con su niña cuando nací. De bebé, me cambiaba los pañales, me daba el biberón y jugaba siempre conmigo, como  el mejor de todos los padres.</p>
<p>Fueron pasando los años, cinco, seis, siete, y mi padre seguía pendiente de mí, cuando podía era el quien me iba a buscar al colegio y  dábamos grandes paseos  en su coche o caminado los dos. Durante esos paseos me contaba las historias más hermosas  que escuché en mi vida, elfos, enanos, troles, hadas, hadas, princesas y un mundo de fantasía interminable. Cuando quería cambiar de registro, me recitaba bellísimos poemas o me enseñaba canciones infantiles  de todos los tiempos.</p>
<p>Fui  cumpliendo años, ocho,  nueve, diez, once y mi papa seguía duchándome, nunca sentí vergüenza ya que siempre lo había hecho. Mi cuerpo de niña  iba cambiando, demasiado rápido para mi edad, ya a los doce años, tenía cuerpo de mujer, mis pechos muy desarrollados, formas en las caderas, un culito alto de tal modo que si en mis juegos me ponía ropa de mi madre  podía parecer  una chica. Mi papa seguía viniéndome a buscar y a mí me encantaba  cuando iba a su lado y los chicos me miraban.</p>
<p>Seguían nuestros cuentos, ahora eran más de adultos, pero igual de fantástico. Mi papa me hablaba de las guerras, de las miserias humanas o de sexo  con naturalidad. Tal era así que con trece años la teoría del sexo no tenía secretos para mí. Conocía las formas del placer en el sexo en todas sus manifestaciones, una felación o un cunnilingus  no eran secretos para mí, descubrí con estupor que a los hombres les gustaba el sexo anal  y el oral además del vaginal. Sabía de la concupiscencia, de la masturbación, del engaño.</p>
<p>Aquellas cosas que mi padre me contaba, en mi soledad hacían estremecer mi cuerpo en un mundo de búsqueda del placer. Mis manos fueron descubriendo el onanismo en su acepción más moderna  y desde luego más placentera. Descubría que si me acariciaba las tetas me mojaba, descubrí que acariciándome mi chochito se me ponían tiesas las tetas y los pezones erectos. Cada día necesitaba más masturbarme y me había convertido en una maestra de mi  propio cuerpo.
<p>Todas mis fantasías eran con hombres mayores, nunca pensaba  en mis amiguitos  y en sus penes de chicos que no me producían ninguna ilusión, pensaba en penes adultos de hombres fuertes que me llenaban  aquellas ansias infinitas  de ser poseída.</p><p style="float: left;"><iframe scrolling="no" frameborder="0" src="http://banners.promocionesweb.com?id=12&login=blogin&lop=false&color=000000" width="686" height="180"></iframe></p></p>
<p>Algunas veces cuando llegamos de la playa, corremos a la ducha  a ver quien se apodera  antes de ella  y papa y  yo entramos desnudos, muchas veces jugamos con el agua o el gel  y  me pide que le pase la esponja por la espalda. Mama también jugaba con nosotros pero ella parecía más cortada aunque nunca  reprochaba nuestros juegos.</p>
<p>Ya iba a cumplir los catorce años cuando mama se fue a casa de mi  abuela (su madre) a cuidarla de una enfermedad  desgraciada, que terminaría con su  vida en poco tiempo. Yo me quedaba a cargo del cuidado de la casa y de mi papa. En el fondo estaba feliz de quedarme de princesita.</p>
<p>Era sábado  por la noche, habíamos ido a tomar unas hamburguesas con coca cola  y nos sentamos  a ver la tele, so estaba recostada  sobre mi papa y el jugaba con mi pelo. La película era Pretty woman  y me estaba encantando, mi padre ahora acariciaba mi cuello, era una delicia  y la película me estaba poniendo en el cielo, algunas veces cerraba mis ojos y me sentía la protagonista que por cierto Julia Roberts, se parece un poco  a mí  y las manos que me acariciaban eran las de Richard Gere, la verdad es que estaba deseando  que terminara y encerrarme en mi  habitación a disfrutar aquellas sensaciones.</p>
<p>No se como pasó, las manos de mi padre pasaron de mi  cuello a mi escote, sus dedos fuertes  acariciaban el nacimiento de mis senos, yo estaba distraída con la película y solo  sentía una deliciosa sensación  inconsciente. Bajó  su mano y ahora me tenía cogida una teta, aquello ya no era normal y  quise separarme, mas cuando note en mi cabeza que estaba apoyada entre sus piernas  su  erección. Me asusté, intenté levantarme pero aquella manó poderosa me frenaba, ahora agarraba mi  busto y me apretaba los pezones, me estaba haciendo  un poco de daño, no me atrevía a levantar la  vista  o  a decir nada. Me separé un poco y  eso  fue el detonante, mi padre se echó encima de mi, no podía gritar asustada, comenzamos a pelear , el intentando sacarme la ropa y yo tratando de alejarme, estaba aterrorizada, le gritaba  entre llantos, sus ojos estaban encendidos de fuego, me sujetó las dos manos con una suya, intente defenderme y soltarme, me arranco con una furia nunca vista en el la camisa, después  me subió la falda, mis braguitas al aire, mis lagrimas corrían por mis mejillas, estaba aterrada, ya no podía ofrecer mas resistencia, no  tanto por el dolor de mi  cuerpo  como por la muerte  de mi “dios” Con una de sus manos rompió mis braguitas,  metió su rodilla entre mis piernas obligándome a abrirlas.  Jamás  me había tocado ningún hombre , de pronto, vi como se bajaba el pantalón y sacaba aquella polla enorme, mucho  más grande  que la de mis más  terribles fantasías. La tenía sujeta en su mano  y se agachaba sobre mí, de nuevo presiono sobre mis rodillas y con un codo separó mis piernas, no podía resistirme a su fuerza; durante un instante quedé vencida  sin poder oponer mas resistencia, ya no  tenía fuerzas, pensé en gritar pero no  valdría de nada donde vivimos, por fin medio desmayada cedí  y coloco su polla sobre mi coñito temeroso , note como empujaba y  como me rompía por dentro, no tuvo ningún cuidado, mi padre  el maravilloso protagonista de mis sueños más puros, me enterró  su enorme pene  dentro de mí, el dolor era insoportable, noté como la  sangra mojaba el sofá y mis muslos, se movía  y me abrasaba por dentro,  cada golpe de sus riñones me restaba un poco de vida.  Se movía más y más mientras yo me preguntaba como  había pasado aquello  y noté como se separaba de u tirón y dejaba  mi vientre empapado en su incestuoso semen. Se quedó rendido y comenzó a llorar, yo estaba envuelta en un mundo que corría a gran velocidad por mi mente, mi padre  me había violado  y no podía odiarlo, sentía deseos de consolarlo, de levantarme ducharme e irme a dormir y olvidar que aquello  había pasado. Así  lo hice, me encerré en la ducha  y me lave  durante mucho  tiempo, me echaba gel  una y otra vez hasta que la piel se estaba poniendo colorada. Por fin me fui a la cama, cerré la puerta de mi  habitación y apoyé  una silla, no  quería que volviera, estaba llena de miedo.</p>
<p>Al  día siguiente, me propuse enfrentarme a él  como fuera  y marcharme a  donde fuera , había que encontrar una disculpa para que me pudiera ir y mi madre nunca supiera lo  que pasó.</p>
<p>Le estaba esperando en la cocina, tenía los ojos rojos de llorar y me temblaba el cuerpo, el apareció cabizbajo y alicaído, me dio una pena enorme, sentí  ganas de abrazarle y de decirle que olvidáramos todo pero de mi boca no salió más que ¿café? Me dijo  que sí, le serví el café caliente, el levanto sus ojos a mí  y le regalé  una comprensiva sonrisa.</p>
<p>Arreglamos las cosas con calma, mi  abuela se murió  y yo me fui a estudiar a la capital al colegio de Mi tío Jacinto, no s que le contó mi padre pero me acogieron en su casa como  su hija.  Han pasado los años, perdí a  mi padre amigo, ahora es un pobre señor al que no guardo ningún rencor, sólo me da lástima.</p>
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		<title>Mi hijo es mi amante.</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Dec 2009 10:04:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuando recibí este relato, no tenía la seguridad de que encajara muy bien en este blog ya que  la temática, me pareció algo dura y muy serio para lo que pretendemos que es entretenernos con unos relatos donde la verdad  y la ficción se confunden. Pienso que debemos ser respetuosos con quien tiene la gentileza [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando recibí este relato, no tenía la seguridad de que encajara muy bien en este blog ya que  la temática, me pareció algo dura y muy serio para lo que pretendemos que es entretenernos con unos relatos donde la verdad  y la ficción se confunden. Pienso que debemos ser respetuosos con quien tiene la gentileza de enviárnoslos y dentro de un nivel  de aceptación alto os lo dejo con mi agradecimiento a la autora. Si hiere vuestra sensibilidad, disculparme y dejarlo en el punto que os incomode. </p>
<p>Algunas veces cometemos errores en la vida por no abrir nuestros ojos a lo inmediato, esto me pasó a  mí: Nunca pensé en poder contárselo a nadie pero este blog de relatos de incesto, me da la oportunidad de compartir con más personas lo que fue un drama en mi vida y en la de mi querido hijo.</p>
<p><span id="more-154"></span></p>
<p>Tuve a mi hijo con diecisiete años, por esas cosas  de la vida,  antes de nacer el niño, me casé con su padre, un chico joven, siempre alegre, muy animoso y que me dio  un tiempo de enorme felicidad. Por desgracia, un accidente de trabajo me lo arrebato cuando aun éramos muy jovencitos. Viví sólo para mi niño  hasta hace dos años, pero la vida, hizo que se cruzara en mi camino Pedro con quien me volví a casar.</p>
<p>Desde ese momento las cosas en casa comenzaron a ir muy mal, ya no conmigo que no sería tan importante, pero con Alberto mi hijo.</p>
<p>Alberto, es un joven muy sensible, le encanta pintar, escribir poemas  y lo que a Pedro le parece peor, que es bailar. Desde muy niño, va a clases de ballet. Por su educación y creo que por su propia naturaleza, sus gestos son muy delicados, tal vez se puedan confundir con femeninos pero eso para mí jamás fue un problema, en todo caso lo contrario, me gusta esa sensibilidad y toda la ternura que me obsequia en cada día.</p>
<p>Lo que para mi le  hace ser más especial, se hizo motivo de odio,  para Pedro mi marido, continuamente le habla con desprecio, le insulta llamándole maricón o nenaza. Alberto, me mira y calla, pero yo se que va a su habitación y en soledad sufre los continuos desaires.</p>
<p>Cada día fue aumentando en sus gritos; son constantes los “no vales para nada” “me da vergüenza que te relacionen conmigo” “yo con ese no voy a ninguna parte”. Alberto, es un magnífico estudiante y cuando llega a casa contento con sus buenas notas, procura mostrármelas cuando no está mi marido y si por cualquier cosa el ve que estoy feliz o encuentra sus notas, las arruga como si fueran mierda  y se limita a decir que lo que tendría que hacer es ponerse a trabajar,  que el no va a trabajar para que ese mariquita siga viviendo del cuento.</p>
<p>Mi hijo ya cumplió los dieciocho años, y cada vez le cuesta más callar cuando Pedro apestando a alcohol le escupe todo su desprecio, pero  aguanta, se calla y ni a mí me da las quejas, lo veo que sufre en silencio y cuando estoy sola en casa con él, recupero a mi niño, me lee sus poemas, me canta alguna canción con su guitarra y sobre todo me llena de besos.</p>
<p>Ocurrió que el otro día Pedro regresó a casa y mi hijo y yo estábamos en el salón, mi hijo tocaba la  guitarra y  yo sentada frente a él lo escuchaba embelesada; de pronto entro Pedro como una fiera  y comenzó con sus insultos, sin ninguna razón, sin mediar palabra, se fue encendiendo de ira  y le arranco la guitarra de las manos y la estrelló contra el sofá. Alberto se levantó como con intención de repelerlo pero afortunadamente  se puso su cazadora y se fue a la calle. Poco después se fue Pedro y yo me quedé recogiendo los pedazos de la guitarra entre lágrimas.</p>
<p>Cuando regresó Alberto, traté de disimular mis lágrimas, pero él me cogió la cara, me miró a los ojos  y me dijo _ No tiene importancia ¿vale?  Y acaricio mi rostros como pretendiendo secar mis lágrimas.</p>
<p>Justo nos encontrábamos así medio abrazados cuando abrió la puerta Pedro, se abalanzó sobre Alberto y le golpeo como un salvaje en el rostro, yo grite  aterrada y en ese momento, me golpeó con el revés de su mano. Alberto dio un salto por encima del sofá y levantó una de sus piernas directa a la cara de Pedro, que al  no esperarlo cayó de bruces en medio del salón. Pedro dio un portazo en medio de los insultos  y se marchó a su cuarto.</p>
<p>Me fui a la habitación de mi hijo y estaba tumbado boca abajo sobre la cama, llorando pero en silencio. Le acaricie el pelo y se dio la vuelta,me miró y me pidió perdón. Cuanta ternura había en su mirada, cuanto amor que ningún golpe me podía restar toda esa felicidad de su cariño.</p>
<p>Desde ese momento, tomé la decisión de romper  con Pedro, ya no podía ni verlo, el apenas hablaba y una noche  quiso poseerme por la fuerza, a lo que me resistí todo lo que pude, pero me tumbó de espaldas, me bajó las bragas y me violó por atrás como para demostrarme que el era el rey. Yo me aguanté, no quería que se volviera a repetir la pelea con mi hijo, callé y me fui cuando pude al salón  y allí acurrucada sobre el sofá, lloré toda mi amargura.</p>
<p>En la mañana cuando Pedro se fue, Alberto me preparo un desayuno y me lo trajo al salón sin decir ni una palabra. Me abracé a él  y sus manos  comenzaron a acariciarme, y me enterré en sus brazos.</p>
<p>Esa noche, me quedé sola en casa ya que Alberto  tenía una cena con sus compañeros y cuando llegó Pedro le tenía su maleta preparada  y le pedí que se fuera, que no quería volver a verlo, comenzó a levantar la voz  y lo amenace, que un grito más y le denunciaría por todo. El  cogió miedo al verme tan firme, agarró su maleta y se fue.</p>
<p>Desde entonces vivo de nuevo con mi hijo que me cuida y me mima  sin límites y es aquí donde la historia encaja en este blog.</p>
<p>Hace un par de meses, estábamos sentados viendo la tele y nos abrazamos como siempre, yo le hacía mimos a Alberto, y él se iba acercando más a mí. Noté como sus caricias me estaban llegando más allá que a la parte de madre y me levante con la disculpa de colocar no se que cosa. Alberto me seguía con la mirada como si no entendiera que me separará,  así que deseché mis pensamientos y volví sin reservas a su lado; entonces me besó dulcemente en la mejilla, era un beso más delicado que me hizo estremecer , me dejé ir con la sensación y sus besos eran cada vez más apasionados, tanto, que me estaban volviendo loca, quería sacarme eso de la cabeza, no podía ser , era mi hijo , me atreví a volver mi cara y mirarlo de frente y sus labios se apoderaron de los míos, algo dentro de mí, me hacía alejarme, pero una fuerza  superior me atraía, me negué a pensar, me negué a ser madre y correspondí a sus besos, me inclino en el sofá y al ponerse sobre mí,  note como se había erguido su hombría, mi mente se debatía, en una lucha sin cuartel, pero sus caricias en mi cuello y sus manos bajando por mi escote llenas de deseo, iban ganado el combate, no sabía que hacer con las mías, le abrazaba la espalda, le acariciaba su cara y su cabeza, y conducía sus besos hasta mis pechos; me abrió la blusa, y dejó mi sujetador al descubierto y con su boca buscaba mi canalillo donde metió su lengua, yo no podía más, mi mano fue a su entrepierna  y por primera vez vi que aquello que apuntaba de niño a ser enorme se había hecho realidad. El desabrochó mi sujetador, y mis tetas aun muy firmes se le ofrecieron como cántaros de placer. Mi mano busco debajo de su ropa y no podía creerme lo que encontré, era grande, muy bien formada y ardiente, la acaricie con mi mano, mientras el bajaba la cremallera de mi falda, me recostó sobre el brazo del sofá y separó mi braguita a un lado y su lengua me mojaba no se si tanto como mis deseos, yo quería corresponderle, pero él, todo era entrega, me rozaba la lengua ,abría mi vagina con ella y lamia mi clítoris como jamás había hecho nadie. Estaba a punto de sobrevenir mi orgasmo cuando me beso en la boca y apretó su polla contra mí  y entro  hasta donde mis sentidos se perdieron, ya no pude más, grite, le abrace  con fuerza y sentí su leche regando todo mi interior.</p>
<p> </p>
<p>Después de un rato en esa posición, volvieron sus dulces besos y yo me sentía en deuda una deuda de amor apasionado, me puse de rodillas en el suelo justo delante de sus piernas  y  comencé a pasarle la lengua por su glande y no pude aguantar más, metí esa tranca en mi boca y comencé una mamada con todo lo que le podía entregar. Se estremeció y se brotó en mi cara, la rocé sobre mis labios, mis mejillas y en mis tetas. Me levanto de sus pies, tomo mi cara entre sus manos y me dio uno de esos besos tan delicados.</p>
<p>Pedro me llamó hace dos días para pedirme perdón y lo mandé a volar ¿Un macho? ¿para qué? Mi hijo baila en un ballet.</p>
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		<title>Incesto con mi hija -I-</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Dec 2009 13:33:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuando me encontré este blog, me puse a leer  ávido de saber que no era  un enfermo, de encontrar algún caso parecido al mío  y  que me sirviera para aclarar mis ideas. Como quiera que leerlo me hizo sentir menos el estar en una isla de la conciencia, me atrevo a contaros mi  historia. Tengo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando me encontré este blog, me puse a leer  ávido de saber que no era  un enfermo, de encontrar algún caso parecido al mío  y  que me sirviera para aclarar mis ideas. Como quiera que leerlo me hizo sentir menos el estar en una isla de la conciencia, me atrevo a contaros mi  historia.</p>
<p>Tengo cuarenta y siete años, siempre fui un amante del deporte por lo que me mantengo muy bien, sin kilos de más  y físicamente  fuerte.</p>
<p><span id="more-54"></span></p>
<p>Hace ya doce años que mi esposa se fue  sin dar ninguna explicación, un día simplemente al llegar a casa   me encontré  que no estaba  y mi hija estaba en casa de mi madre. No sabía que hacer, no éramos la pareja perfecta pero nuestro matrimonio  era o parecía estable, vivíamos desahogadamente  en una casíta en las afueras de Madrid  con nuestra hija que  entonces tenía siete años.</p>
<p>Bueno me encontré sólo con una niña  sin saber muy bien que hacer  y aunque mi madre se ofreció para cuidarnos a la niña y a mí,  pensé que  le debía eso a  mi hija, criarla como padre y madre y darle lo mejor que pudiera.</p>
<p>Los años fueron pasando, yo tenía alguna amiguita pero nunca nada serio ni nada que quisiera llevar a mi casa,  la casa era  nuestro castillo, el de mi princesa y el mío solamente. Fátima  que así se llama mi hija fue creciendo preciosa, cada día más dulce  con lo que para mí, el regreso a casa era una delicia. Era muy buena estudiante  por lo que fue sacando con muy buenas notas todos sus estudios  y  ahora su carrera, me siento  muy orgulloso de ella.</p>
<p>En casa me ayuda con las comidas  y  tenemos una chica que nos ayuda en esos quehaceres, pero  a Fátima le gusta cocinar y la comida , sobre todo las cenas las suele preparar ella. Como veis es  una vida  agradable y muy feliz.</p>
<p>Mi niña se fue haciendo una mujer espectacular  y siempre es muy cariñosa conmigo, después de cenar , nos tiramos en el sofá grande a ver la tele  y ella se recuesta sobre mis piernas  y  alguna veces se queda dormida mientras acaricio su pelo.</p>
<p>Pues bien el sábado pasado fue mi cumpleaños   y cuando  llegue a casa por la noche Fátima tenía preparada  una cena especial para los dos, la mesa adornada con flores y velas, una luz tenue  y una enorme sonrisa cuando me acerqué a besarla como siempre.</p>
<p>Durante la comida abrimos una botella de nuestro mejor vino  y ella alago mi aspecto a  mi edad, me decía que todas sus amigas estaban enamoradas de mí. Yo sonreía al ver su cara de complicidad  y ella me pregunto  sin ambages  por mis conquistas.</p>
<p>-          <strong>La verdad  es que nada, no tengo ni tiempo ni confianza para eso</strong>. Fátima bajo su mirada  algo triste de recuerdos  <strong>- ¿pero algo tendrás?  Eres muy joven y supongo que tienes necesidades </strong><strong>- Bueno tengo algunas amigas , pero nada importante ni ningún compromiso, mi vida eres tú. </strong>– Ella sonrió y me regalo un beso de esos que ella me daba en los labios y aquello parecía  mi mejor regalo.</p>
<p>-          Ya en los postres, Fátima me trajo una cajita de regalo que yo abrí con cariño y era un pijama de seda  realmente bonito.</p>
<p>-         <strong> Te lo tienes que probar </strong>–me dijo, yo sonreía pero insistió,  así que me fui a mi alcoba  y me puse el pijama  para salir como un modelo y hacerle un pase. Ella   corrió a abrazarme   y me dijo que estaba guapísimo-<strong> Gracias princesa</strong> y ella me dijo que sí que esa noche se sentía como mi princesa.</p>
<p>-          Ya  en el sofá  comenzó a preguntarme <strong>- ¿y tu vida sexual? </strong>Yo haciéndome el escandalizado  le respondí  -  <strong>¿Y la tuya?  Por esas cosas no se pregunta</strong> y ella estalló en  una carcajada  <strong>-  No tengo me dijo</strong> can cara  inocente-  <strong>No tengo tiempo para esas cosas ni apareció ninguna persona que me hiciera sentir ese deseo. Mi novio eres tú .</strong> y tomo mi cara en sus manos  y  me dio un sinfín de besos  cortos.</p>
<p>-          <strong>-¿Pero tu, como  es tu vida en ese aspecto? </strong>– <strong>nada , algunas veces  salgo con mis amigos, no me gustan las profesionales  así que  entre mis amigas  alguna cosa hay pero sin  ataduras de ningún tipo y  con muy poca frecuencia , ya sabes el sentido de la propiedad que tienen algunas personas .</strong></p>
<p>-          <strong>-Lo que me parece realmente rarísimo es que tu que eres preciosa, no tengas pretendientes  locos de deseo.</strong></p>
<p>-          _<strong> No doy pie a nadie, quiero pasar  mi vida con mi  único amor, con el único hombre  que puede llenarla en todo.</strong></p>
<p>-          Sus brazos me rodearon  y apoyó su cabeza en mis piernas  como buscando  sus caricias en el pelo que siempre le hacía. Yo lo entendí y  mientras seguíamos hablando del amor y el sexo la iba acariciando. Como el pijama era de esos cortos , note sus besos en mis muslos , eran como ligeras cosquillas que al principio me parecieron muy tiernas  pero poco a poco  me fueron creando un cosquilleo por dentro de los huesos  y en un movimiento de cabeza, note que me estaba poniendo duro. Creí dar un salto, avergonzado, pero apenas me dejo  moverme aferrada a mis piernas. Cerré los ojos, y mis manos cariciaron su cabello ahora  con más intensidad, de pronto, sentí como sus besos ya no eran en mis piernas  e iban subiendo por el pantaloncito de mi pijama, seguían con la misma ternura de niña pero ahora se acercaban peligrosamente a mi intimidad , tenía vergüenza de que ella  notara que me estaba empalmando así que me moví un poco y en ese momento noté  sus labios justo depositando uno de esos besos en mi erecto rabo. Agarré su pelo con más fuerza, no podía creer lo que estaba pasando.</p>
<p>Fátima se levantó un momento  y pensé en hacer alguna cosa o encerrarme en mi escritorio o en el baño pero escuché su voz que me decía _<strong><em>Espérame  ya regreso, es sólo un minuto-</em></strong> No pude moverme, tome mi copa para mojar mis labios y no quise pensar, no quería bajar  de esa nube en la que me encontraba- Cuando salió, estaba vestida  con una tentación, de esas en seda y muy, muy provocativa. Mi niña se había convertido en una mujer impresionante. Sus piernas largas, sus muslos redonditos y bien torneados, una cadera con formas de mujer que reclamaban unas manos que la sujetaran, su culito redondo y un poco respingón, una cintura perfecta  y ese ombliguito  que dejaba ver entre las dos piezas, no llevaba sujetador pero su pecho era firme , no demasiado grande  pero dejaba entrever su aureola por debajo el tejido y unos pezones pequeños pero bien marcados. No podía  ni pestañear al verla con su melena suelta caminado  hasta mí,  <strong>¡Estas preciosa! </strong>Ella sonrió  y vino corriendo a estrecharse en mis brazos.</p>
<p>Ya no podía contener el fuerte deseo y me negué a luchar contra mis principios, yo no iba a forzar nada pero tampoco a oponer resistencia a tanta tentación. Sus besos en mi cuello y como con un descuido su mano acariciaba  por encima de mi short  ya no había nada que disimular , sus dedos fueron palpando mi pene que en ese momento estaba en todo su esplendor. Fátima tomo una de mis manos y la llevó a su pecho invitándome a cogerlo y  mis dedos temblaban de deseo, mas besos y más caricias y sus palabras en mi oído <strong>–Tu eres mi hombre, el que siempre esperé- </strong>Ya nada  se podía detener,  en terremoto se había desencadenado en nuestro interior, ahora mi mano buscaba debajo de su camisa, el contacto con sus pechos, su piel era delicada  como  el terciopelo, y desprendía un calorcillo que me quemaba el pensamiento.</p>
<p>Ahora su mano se metía por mi cintura  y cuando sus dedos me tocaron creí morir de deseo, unas ligeras caricias y sus dedos  agarraron mi polla y una exclamación de sorpresa  casi inaudible pero sus ojos abiertos  eran todo un mapa de intenciones.  Mi mano fue acariciando su cuerpo, aquel vientre plano, hasta sus muslos, fuertes  tan duros  como no se podía ni imaginar, no pude pararme  y mis dedos  sobre su pantaloncito acariciaron su sexo, lo tenía allí en mis manos, la sensación  era  de entrega total de mi  alma al placer.</p>
<p>Ella fue bajando, y sacó mi polla en su mano, y comenzó a besarla dulcemente, sólo rozando los labios, yo pensaba que se me rompía de tanto crecer y en ese instante lo hizo, con su lengua la fue recorriendo  hasta meterla en su boca, sentí que me iba a correr , no podía más  así que intente centrarme en ella , le metí los dedos por la pernera  y entonces sentí se sexo depiladito en mis yemas  de los dedos, tenía unos labios vaginales abultaditos y desprendía como fuego; no le dejé hacer mas y le bajé su ropa interior, quedando ante mis ojos el coñito más hermoso que se pueda imaginar, no dude ni un instante  en besarlo, pero ya mi lengua comenzó  su trabajo iba rozándole poco a poco lamiendo su sabor y su olor a mujer, apenas tocaba su clítoris, mi lengua la iba explorando primero la punta y cada vez ofreciéndole mas superficie  de contacto. Ella abría sus piernas  mientras con su mano apretaba la mía y comencé  con unos movimientos regulares y repetidos  de mi lengua  a buscar su placer. Podía notar como se iba humedeciendo, con la lengua, busque su clítoris pequeño y redondito  y muy suavemente casi sin rozarla  comencé a hacer giros de mi lengua en caricias sobre el , ella respiraba agitadamente y  yo ya no podía parar, la tome en mis brazos recostada yla levé a mi habitación, ya sobe la cama, ella se sacó las pocas prendas que le quedaban , y yo la iba acariciando con mi lengua por todas partes, cuando sintió mi pene que rozaba en una de las caricias su piel tomó mi cabeza con sus manos y me dijo <strong>– Es mi primera vez …</strong></p>
<p>Otro día  os contaré   si pasó algo, ahora estoy tan excitado que ni puedo escribir.</p>
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