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	<title>Puro incesto &#187; escote</title>
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	<description>Historias de sexo entre familiares</description>
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		<title>Reencuentro</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Nov 2010 12:13:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi hermana Pilar se casó hace unos diez años, como su marido no me gusta, es un pedante y fatuo, apenas nos vemos, salvo en algún acontecimiento familiar. Cuando éramos jovencitos, pily y yo teníamos nuestros propios juegos que guardamos como nuestro gran secreto. Juegos que nunca pasaron más allá del nivel de caricias hasta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi  hermana Pilar se casó hace unos diez  años,  como su marido  no  me gusta, es un pedante y fatuo, apenas  nos vemos, salvo en algún acontecimiento familiar.</p>
<p>Cuando éramos jovencitos, pily y yo  teníamos  nuestros propios juegos que guardamos como  nuestro gran secreto. Juegos  que nunca pasaron más allá del  nivel de caricias hasta alcanzar  un placer que a los dos nos dejaba  muy inquietos.</p>
<p>Fue  hace un mes más  o  menos,  yo estaba de vacaciones y  decidí ir por su  casa  a media mañana a  buscarla para tomar un café  juntos o  una cervecita en alguna terraza. Cuando llegué a su portal eran menos de las once de la mañana, toque al timbre desde abajo  y me respondió  por el telefonillo. Su voz  aun estaba algo cascada  como  recién levantada y me dijo que subiera que acababa de despertarse.</p>
<p>Cuando me abrió la puerta, estaba aun con una camiseta larga que ella  usa para dormir, unas zapatillas  y su pelo alborotado. Le dije que venía a buscarla para tomar algo, que si era un mal momento. Ella me dijo que no  pero que antes tomábamos un café o algo que lo necesitaba para despertar. Pasamos a la cocina  y el olor a café recién hecho era muy agradable.</p>
<p>Mientras tomábamos el café, fuimos  hablando  de nuestras cosas  y  claro  como  siempre salió  mi  vida, mi  vida  que era  para  todos como  un misterio; nadie me conocía novias ni  amigas  más o menos íntimas, en realidad  nadie sabía  mucho  de mí. No  se como  fue, la conversación derivó  hasta el sexo  y vi en su rostro ciertos signos de tristeza. No me atrevía a preguntarle  nada de eso pero de pronto noté que en sus ojos había un brillo como de estar a punto de llorar. Ya no pude contener más mi educado silencio y le pregunté como le iba a ella.<span id="more-323"></span></p>
<p>Mi hermana me contó  que apenas tenía  vida sexual  con su marido, que siempre estaba como desganada e incómoda y  que simplemente cuando  insistía, accedía a ello pero  sin más. Pasamos  un buen rato  hablando del sexo y del deseo, yo estaba notando  que volver a hablar de esas cosas con ella  me excitaba muchísimo. Estaba algo cortado ya que me estaba empalmando y sentía ese cosquilleo que sólo ella  había logrado (en otros  tiempos)   y  que me hacia desear sexo y sexo  sin descanso.</p>
<p>Ella  iba cambiando la expresión de sus ojos, ahora tenían  brillo de felicidad, brillo de mujer, brillo de deseo. Se colocaba, se movía en la silla, se rascaba el escote y yo seguía su mano  como  si aquella fuera mi polla acariciándola.
<p>De repente como  si no pudiera contenerse, se levanto y me dijo  que se daba una ducha rápido  y  salíamos  si  yo  quería. Yo pensé que no, que no quería ir a ningún lado, que quería  seguir allí  hablando de aquello con ella  y deseándola como siempre.</p><p style="float: right;margin: 4px;"><!-- Inicio código JUGUETESPARADULTOS.com -->
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</p></p>
<p>Su cuarto de baño está  justo detrás de la puerta que comunica el salón con las habitaciones. Yo  me quede mirándola, viendo su precioso culo moverse  y adiviné  que no tenía  braguita.</p>
<p>Ella entró al  baño pero no cerró la puerta, yo  escuchaba el sonido de la ducha  y no pude contenerme, me levanté  como  si quisiera ver los libros  de su salón , pero  miraba hasta la puerta,  pretendiendo  ver algo pero tenía que meterme al pasillo. Lo hice  con cuidado  y la vi  completamente desnuda en la ducha, su cuerpo era igual que siempre , escultural, algo más redondita, más  mujer  pero igual de buenísima.</p>
<p>Mi polla estaba a punto  de explotar, volví al salón  tratando de disimular , pero era imposible. Ella se acercó , traía puesto  solamente el albornoz, se quedó mirando y  me dijo: yo  conozco esa cara, esa forma de mirar- creo  que me puse colorado y  bajé  la  vista -¿Aun?  Yo le sonreí y ella me acarició el rostro.  Mientras lo hacía se soltó el cinturón de su albornoz  y justo delante de mí estaba Venus desgarrando mis deseos.</p>
<p>Casi temblando del deseo, alargue  mi mano a  su cintura para acariciarla  y ella  se pegó más a mí, agachándose  un poco, sus pechos a la altura de mi boca eran una enorme provocación que no dejé escapar. Mi lengua acariciaba sus pezones ardiente de deseo  y ella se retorcía entre mis manos. Nos dejamos caer sobre el sofá nuestros  cuerpos en un nudo de desesperado deseo y me ayudó a sacar la  ropa para quedar los dos desnudos. Su piel era tan tersa como yo recordaba, su olor a mujer me embriagaba y aumentaba mi feroz deseo.</p>
<p>Separé sus piernas y arrodillado en el suelo, fui  metiendo mi  lengua  dentro de su precioso coño. Ella gemía y levantaba su culito para  ofrecerme mejor el manjar, hasta que me pidió que se la metiera. La tumbé  recostada sobre el mismo  sofá  y metí mis piernas entre las suyas  y mi poya no  acertaba en el  nerviosismo  hasta que ella con su mano  la  guió   al más profundo de mis placeres. Hice  unos movimientos de mi pelvis circulares  y  ella  no pudo  evitar un grito de orgasmo  mientras   yo notaba aquel baño de humedad ardiente en su chocho.<br />
Me separó y ahora se puso  ella de rodillas entre mis piernas  y sus carnosos labios rodearon  mi polla de una forma  que me estaba haciendo  estallar el corazón. Noté  que no  podía contenerme  y ella  también lo noto pero se apartó un poco dejando libre su presa  y se sentó en mis piernas mirándome de frente  y de nuevo con su mano  introdujo mi miembro  en su coño  en esa posición en la que ella  dominaba  y me cabalgo como  una valkiria  mientras el sudor  caía entre sus pechos. Esta vez quería dominar yo  y me levanté un poco, la tumbé  y comencé a acariciarle las nalgas con mi lengua, ella estaba a punto de llorar de placer  cuando separé sus cachetes y pasé mi lengua sobre su culito mojándolo con mi saliva; la  punta  de mi lengua se iba introduciendo en su ano , ella se estremecía de placer, con mi dedo, fui explorando el camino ; ella al notarlo se contrajo  un poco; le di un golpe en las nalgas  suave y se soltó; apoyé mi cuerpo en el suyo, sobre su espalda y esta vez ayudé a mi  cipote a  entrar  en su  cuerpo  en una opresión casi imposible. Ella me pedía más  y mis cuidados cesaron, lo introduje hasta el fondo, ella golpeaba con sus puños cerrados el sofá  como tratando  de calmar su placer, esos movimientos  y  sus jadeos   hicieron reventar mei semen hasta  sus entrañas  y los dos nos rendimos  de placer culminado.</p>
<p>Nos dío tiempo a bajar a  una terraza  y con nuestras cervezas apenas nos miramos. Ella me acarició la mano y contemplamos el paso del mundo  llenos de paz.</p>
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		<title>MI Cuñadita</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Mar 2010 10:22:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<category><![CDATA[caricias]]></category>
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		<description><![CDATA[Siempre me había llevado muy bien con la hermanita de mi mujer, a los dos nos gustaba burlarnos en buen tono el uno del otro y siempre había un poco de coquetería entre nosotros pero nada importante. Mi cuñada vive en mi misma manzana unas casas más arriba. Algunas veces cuando bajo al pueblo caminando [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Siempre  me había llevado  muy bien con la hermanita de mi  mujer,  a  los  dos  nos  gustaba  burlarnos en buen tono el uno del  otro y siempre  había  un poco de coquetería entre nosotros pero  nada  importante.<br />
Mi  cuñada  vive en mi  misma manzana  unas casas  más arriba. Algunas veces cuando  bajo  al  pueblo  caminando a comprar la prense, me encuentro  con ella  y charlamos   en el jardín un rato los dos solos.<br />
Se llama  África y está casada  con  Angel  un  político local   al que no soporté  nunca,  las  ocasiones  familiares  en las que  nos reunimos, yo  me limito  a charlar   lo  que puedo  con ella  si  nos  dejan solos, pero  rápidamente el “cuidaconchas” de su marido  se nos  viene encima.</p>
<p>Hace  ya un mes,  yo iba a comprar la prensa  como  siempre y al pasar por delante de su casa, la  vi  en una pelea  con el tendal de la ropa,  se le había caído  y luchaba por  levantarlo  y  tensarlo,  yo, viéndola  tan apurada, me ofrecí  para  ayudarle y entre los dos  tiramos por las cuerdas  en una buena pelea   hasta lograr ponerlas bien.</p>
<p>Ella  se vió  un poco obligada a  invitarme a un café  y  nos sentamos en el  sofá de su salón. Ella  se notaba que   recién había salido de la ducha, tenía una bata puesta por encima del  camisón.  Cuando se sentó  en su  sofá, subió las piernas  para recostarse ,  y  por debajo del camisón vi  sus preciosas  rodillas    y  un poco  de sus muslos.  La  verdad  es  que  no  pude evitar ponerme cachondísimo, sus piernas un poco rellenitas, se ven de carnes durísimas y prietas, ella tiene una voz angelical   y  unos labios  que son una invitación a los pensamientos mas  concupiscentes.<span id="more-312"></span></p>
<p>Según íbamos  hablando, ella se mostraba más simpática, reía todos mis  chistes y de vez  en cuando  me soltaba alguna puya contra su maridito. La  conversación  derivó   rápidamente al sexo,  y no  se cortaba nada en sus detalles. Me dijo  que el sexo para ella resultaba aburrido  o  por lo menos monótono, que su  marido era muy tradicionalista, que a ella le gustaba mucho más  la  fantasía pero  que claro  eran personas  muy  distintas.</p>
<p> A  mí me pareció  una puerta abierta a  mis  deseos  su forma de contarme  así  que no  la desperdiciaría,  tan pronto  vi  la  ocasión me lancé a  contarle   algo  sobre mi mundo , sobre mis relatos, ella  no  sabía  que  yo escribía    y  me dijo  que quería leer alguno.</p>
<p>Subimos  al escritorio de su marido  y allí  puso esta url   y  comenzó  a leer  uno de mis relatos.  Yo , estaba a  su lado   y podía verla  toda interesada, apenas respiraba  y  de vez  en  cuando  se le escaba alguna exclamación  o  asombre  ante mi descaro  al  narrar.  Yo,  no  quería quedarme atrás, prefería un corte que   quedarme escaso, así que apoyé  mis manos en sus  hombros mientras  leía,  yo  le  iba acariciando  su  cuello  y el pelo y  ella   no  parecía  incomoda. El relato estaba en su  clímax   y  ella parecía estar igual, su rostro estaba  colorado  y  su respiración se iba entrecortando,  parecía no darse  cuenta  de lo  que hacían mis manos  pero yo sabía  que sí, que lo estaba disfrutando,  me atreví a  lanzarme un poco más y mis manos desde atrás comenzaron a acariciar  su escote, ella se movía  como  queriéndome indicar por donde  deberían ir mis caricias.
<p>En ningún momento paraba de leer pero  no bajaba la página así que    me di  cuenta que ya  no leía, que simplemente simulaba  estar distraída. Bajé mis dedos  hasta que las yemas   notaron sus senos, mi  cuerpo estaba  electrizado, mi polla estaba durísima   y apunto de reventar  de deseo. Ella se inclinó  un poco  a un lado y mi mano  se bajo  hasta acariciar sus pezones, mis dedos comenzaron a dibujar su pecho  y  con la  otra mano  abrí  un poco su camisón, para  meter mis dos manos  y  alcanzar    sus tetas  con mis dedos, ella ya no  podía más  y echó  su cabeza para atrás   dejándome aquellos carnosos  labios   ardientes de  deseo, no  dudé y la  basé, se dio la vuelta en la silla, yo me agaché  un poco   y mi lengua acariciaba la suya  como intentando emparejarlas   en un beso    tan sexual que   ya hubiera merecido la pena.</p><p style="float: left;"><iframe scrolling="no" frameborder="0" src="http://banners.promocionesweb.com?id=12&login=blogin&lop=false&color=000000" width="686" height="180"></iframe></p></p>
<p>Se levantó y me volvió  a besar  mientras sus manos  tiraron de mi  camiseta, dejando el pecho descubierto, me empujo  sobre una pequeña camita que tenían allí para  algún invitado  y se abalanzó  encima   de mi cuerpo. Mientras  con sus manos intentaba desabrocharme el  cinturón, no  dejaba de besarme, noté  como  abría la hebilla, sus manos eran ágiles   y bajaba mi  cremallera,  mi polla parecía querer  romper  mi  calzoncillo, ahora  yo le abría el camisón y ella  me ayudó sacándoselo por la cabeza  y  dejándome todo  su cuerpo desnudo, con sus manos  bajó mi calzoncillo  y mi polla se disparó deseosa. Ella  parecía poseída   al  verla  la agarró  con las dos  manos, se agacho  un poco  y se la metió  en su  boca como  queriendo devorarla.</p>
<p>Los  dos  estábamos completamente desnudos  y  yo  deseaba metérsela, pero   no  podía  hacer del sexo  lo que  siempre había sido para ella, le di  la  vuelta y me puse encima, me dejé deslizar hasta alcanzar  el suelo  con mis rodillas , separé sus muslos  y  ante mi  tenía aquel tesoro  que tanto  había deseado, tenía el  bello  recortadito  y  muy  rizado, lo aparte discretamente con mis labios  y  poco a poco  fui  acariciándola con mi lengua, ella  se estremecía, se notaba que aquello era nuevo para ella, apenas respiraba, introduje la  punta de mi  lengua  y  comencé a rozársela, muy delicadamente pero sin tregua, yo  iba notando  su humedad en mi  boca  y  escuchaba su agitada respiración entremezclada con suspiros y  jadeos. Alcancé  su  clítoris y comencé   unos movimientos  en circulo  con mi lengua  y  cuando  sentía  que ella  se iba  acorrer, lo apretaba un poco  con mis labios,  en una de estas no  pude parar, ella  gritaba,  me llamaba cabrón y  me apretó la  cabeza  contra su coño. Yo  baje la  intensidad de mis lametones, ahora eran caricias  suaves.</p>
<p>Africa, to mi cara en sus manos y me atrajo  hacia arriba, hasta sus labios, yo noté  su  húmedo chocho en la punta de mi polla, estaba encima y apreté pero no acertaba sin ayuda de mi mano, tomé  mi polla con ella  y la  conduje a  su  coño, la  pinté  un rato   dulcemente y apreté, noté  como   su  coño  atenazaba mi  polla  y me deslice en su  interior, comenzamos a movernos los dos y  me estaba volviendo loco.  Ella  me mordía suavemente en las tetillas    yo  sujetaba sus muslos  buscando más penetración  y  los  dos    nos  aceleramos  y en medio de su orgasmo  mi polla  se brotó  en un chorro   de deseo contenido.</p>
<p>Ella  me dio  la  vuelta dejando  que mi espalda reposara  en el colchón y   bajó a  mi  mojada polla   con sus labios   y  su lengua, me hizo  una mamada   que poco a poco  iba recuperando mi  deseo, la agarré por el pelo  y la apreté  contra mí  y de nuevo me corrí  pero esta vez  en su boca. Ella  no se separó  y saboreaba mi  polla  como  si fuera un helado  mientras yo  me quedaba derrotado   dejándome hacer  sobre la cama.</p>
<p>Cada día  bajo  a buscar la prensa y  dedicamos  un tiempo  a  disfrutar   de nuestro  sexo  sin limitaciones .</p>
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		<title>Mi Papaito-II</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Feb 2010 23:58:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<category><![CDATA[caricias]]></category>
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		<description><![CDATA[Los días iban pasando y en casa papa y yo parecíamos más alejados cada vez, era como si los tuviéramos miedo a nuestro secreto. Papa me guiñaba un ojo, o me hacía una caricia normal pero yo recordaba nuestro día en su oficina. Algunas veces miraba a la altura de su sexo como si quisiera [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los días iban pasando y  en casa papa y  yo parecíamos más alejados cada vez,  era como si los tuviéramos miedo  a nuestro secreto. Papa me guiñaba un ojo, o me hacía una caricia normal pero yo recordaba  nuestro día en su oficina. Algunas veces  miraba  a la altura de su sexo como  si quisiera verlo excitado, pretendía recordar  esa sensación de tenerlo en mi mano o  de acariciarlo hasta hacerlo feliz. Seguía soñando y  buscando  formas de hacerlo  feliz cuando volviéramos a estar solos.</p>
<p>Llegaron mis vacaciones, los últimos días de curso con exámenes, apenas había tenido tiempo para nada, me gustaba sacar buenas notas para que se sintiera orgulloso de mí  y sobre todo para tener más tiempo para el verano y soñar y  soñar.</p>
<p>Ya hacía una semana que  estaba esperando  en casa, papa  había ido de viaje y mis deseos  eran cada vez más fuertes, pero  no  quería acariciarme, no  quería más que alimentar ese deseo  para ser capaz de hacer todo lo que soñaba.  Un día   me preguntó  si le acompañaba a una ciudad   cercana   que esta a unos cien kilómetros de la nuestra, tenía que ir a comer con un cliente y me dijo que si me apetecía acompañarle   y  no lo dudé.  Como íbamos a comer con un  cliente, aproveché para ponerme  lo más guapa que pude, suelo andar siempre muy arregladita  pero ese día tenía una disculpa para ponerme mis mejores galas. Pensé en ponerme lo más atrevido pero  a mi papa  seguro  que no le gustaría que yo pareciera su putita, así  que me arreglé destacando mi  figura y mi pecho.<br />
<span id="more-295"></span></p>
<p>Durante el viaje, fuimos hablando de todas las cosas, él como siempre muy cariñoso conmigo, algunas veces me cogía la mano y en mitad de camino paramos a tomar un refresco, me llevaba cogida por la cintura  como si fuera su amante pero con la suficiente discreción para que no dejaran de notar que éramos padre e hija. Su mano en mi cintura, me envolvía y al caminar  casi me rozaba el pecho  y  yo  estaba   ya excitadísima.</p>
<p>Cuando llegamos al restaurante  su cliente nos estaba esperando, era  una persona mayor pero muy  agradable con nosotros, durante la comida  pude  ver como se desenvolvía mi padre en su trabajo  y me quede  encantada,  mi príncipe  además  era   muy inteligente. Nos despedimos del cliente   que me dio dos besos y  emprendimos el viaje de regreso  cuando comenzaba a oscurecer.</p>
<p>Papa parecía especialmente contento  por algo de su trabajo  y me dijo que me tenía que llevar de viaje con más frecuencia que le había dado  mucha suerte.</p>
<p>Cuando ya de regreso llegamos a  la zona de servicios  de la autopista, era ya noche oscura , papa me abrió la puerta para ayudarme a bajar y cuando pasé por su lado   lo rocé, no  fue sin querer, yo  quería rozarme con él, tenía que hacer algo para  iniciar nuestro juego. </p>
<p>Pedimos algo para cenar  en el restaurante  y papa llamó a casa para decir que ya “salíamos” me llamó la atención ya que estábamos a medio camino, mi padre  captó mi mirada  y  sonrió  y a mi comenzó a recorrerme algo  por dentro de mi  cuerpo ¿Qué íbamos hacer?  No  había hoteles, ni  nada  y llevarme a su oficina a esa hora   podía resultar raro. No dije  nada  pero me quedé pensando  y  sobre todo frenando todos mis deseos    que   eran  una estampida de emociones en mi cuerpo.</p>
<p>La zona donde habíamos dejado el coche estaba especialmente oscura y la noche aun siendo de verano  era  sin luna, papa se acercó a mi como  si fuera a abrocharme el cinturón de seguridad  y me dio un beso en la mejilla,  yo suspiré sin querer,  era tal mi deseo que no pude contenerme y comenzó a besarme  por el cuello, me acariciaba con la lengua, pasaba justo  por el nacimiento de mi cabello, por mi cuello, mientras  sus manos  me acariciaban los pechos por encima de la ropa, pensé que no  aguantaría más, me abrió  la camisa  y comenzó a  pasarme la lengua  por el escote y  por encima al borde de sujetador,  estaba tan deseosa  que  quería  que me lo sacara  o  soltarlo yo para dejarle que me comiera  mis  ardientes tetas. Cuando estaba  disfrutando de sus caricias en mi pecho, mi sexo estaba  ardiendo  y mojado, papa metió su mano por debajo de mi  falda   y sentí  sus dedos acariciando  mi  chochito por encima de la braguita, no podía más, comencé a respirar fuete, estaba temblando, levantó  mi  braguita por una pierna y medio sus dedos.  Yo recordaba su  polla en mi mano  y pensaba que aquel dedo era su polla, papa me acariciaba claro  si intentar meterlo, yo  abría mis piernas   por el placer  y una yema de su dedo comenzó a acariciar suavemente mi  clítoris, No pude más, eche mi mano desesperada  a su  pantalón pero  sus caricias   eran increíbles   como  un gran maestro, grite, me asustó  que alguien pudiera oírnos, me mordí los labios  y tuve un orgasmo  increíble. Papa  paró  su  caricia y con toda  su mano sujetaba  mi  coño mientras me corría  hasta perder el aliento.</p>
<p>Justo en ese momento, un coche maniobraba para ponerse a nuestro lado, nos  recompusimos  y papa encendió el coche para salir. Mientras daba para atrás   apoye mi mano en su polla, estaba durísima,  me dio pena que se quedará así  y  pensé en que podía hacer,  no  había ningún sitio para parar pero se arrimó a su derecha y bajó la velocidad, apenas había coches  y yo comencé a  bajarle la cremallera, él seguía conduciendo y yo estaba sacando su enorme polla con mis dedos. Sabía que si se la sacudía un poco   podía correrse en mi mano como la otra vez así que me puse a la preciosa tarea y  su polla cada vez se ponía mas tiesa   y viéndola crecer   crecían mis deseos  de caricias.</p>
<p>Papa apenas podía conducir, iba superlento cuando no venía  ningún coche detrás, yo  quería darle placer todo el tiempo  sin prisa, me sentía torpe, pensaba en las formas de acariciarle su polla  y por fía  se me ocurrió ¿Me dejaría? ¿Sabría hacerlo? Afloje un poco el cinturón, me incline a su lado   y bajé mi cabeza.  Papa  casi se para, yo me la metí en mis labios y comencé a pasarle la lengua. No tenía ni idea pero aquello parecía gustarle y  a mí me parecía   como lamer el cielo.</p>
<p>Algún coche al pasar nos daba luces,  a mí la idea de pensar que alguien me viera  haciéndole esa mamada  me encantaba, papa algunas veces me acariciaba el pelo  con su manó, fui perdiendo el miedo y encontrándome con el enorme deseo  de meterla dentro de mi boca  y así lo  hice, se la chupaba como uno de esos caramelos  que   aun me gustaban. Papa estaba jadeando, parecía que  yo  había encontrado la forma  de hacerlo disfrutar  y me entregaba con ardor a ello. Bajaba y  subía la  cabeza , de vez en cuando me paraba y le rozaba la lengua por la punta o  abría más mi boca tratando de meterla hasta la garganta para volver aese ritmo  de mi cabeza subiendo y  bajando  por su polla. Papa encontró una salida de autopista  y se metió, yo  no paraba de chupar, pasamos por el peaje automático  y solamente salir  mi padre más que parar  se tiro con el coche  a un lado, paró y al mismo tiempo me agarró la cabeza.<br />
El sitio era menos peligroso que la autopista para  un accidente, pero  cualquiera  que pasara  le llamaría la atención ese coche parado  ahí   así  que me esforcé, llenaba de saliva su polla para  que   se rozara suavemente  , la metía hasta  el fondo  y acariciaba sus pelotas como  había  visto    en aquel video  de nuevo la lengua  y otra vez más  caricias, note como  si  su polla se hinchara , como  si algo pasara  dentro, me emocioné la quería tragar toda   me llegaba hasta la garganta y de pronto sentí aquel enorme chorro  que me golpeaba casi dejándome sin respiración , y mi boca se llenaba  de su  leche , me la trague, tenía un sabor como  a limón  y  canela, se la lamí  con cuidado toda mientras él se dejaba  reposar en el asiento.</p>
<p>Cuando me levante, aun noté que un poco de su semen corría por la comisura de mi  boca, papa cogió mi cara con su mano  y me besó en los labios.  Había tanta ternura en aquel beso  que  no lo cambiaría por nada del  mundo.</p>
<p>Quería hacerme mayor, quería hacerme mujer, quería hacerlo disfrutar, quería aprender  todo sobre el sexo para  ser su  hija, su novia, su amante, su puta.<br />
continuará</p>
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		<title>Sexo entre hermanos</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Dec 2009 13:24:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuando llegó el momento de trasladarme a Madrid para cursar mis estudios universitarios, en casa se convino que lo hiciera al piso de mi hermano, que ya estaba en su último año de derecho. Mi nombre es Belén, tengo diecinueve años mido un metro setenta, soy muy morena de melena larga y abundante, piernas largas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando llegó el momento de trasladarme a Madrid para cursar mis estudios universitarios, en casa se convino que lo hiciera al piso de mi hermano, que ya estaba en su último año de derecho.<br />
Mi nombre es  Belén, tengo diecinueve años  mido un metro setenta, soy muy morena de melena larga y abundante, piernas largas y muy bien formadas, bueno tal vez algo gorditas pero las disimulo con zapatos siempre de tacón alto; tengo buena figura y carnes muy prietas, soy lo que los chicos llamarán una “jamona”</p>
<p>Apenas tenía trato con mi hermano, el había estudiado interno y el mes de vacaciones que venía a casa  en el verano, yo me pasaba todas las vacaciones  con mis  abuelos en el campo. Después mi hermano se fue a Madrid a estudiar  y  nuestro contacto se podía resumir en unos cuantos días al año.<br />
<span id="more-170"></span></p>
<p>Soy muy presumida  y me compro mucha ropa, cuando es mi santo o en cualquier fiesta,  me gusta que me regalen moda y yo intento combinarla  con cierta gracia.</p>
<p>Cuando llegué a la estación, mi hermano me estaba esperando, me ayudó con las maletas hasta su utilitario  y juntos nos dirigimos  a Goya y allí se metió por unas callecitas estrechas hasta el garaje de nuestro apartamento. Subimos en el ascensor y con tantas maletas, un ascensor muy pequeño, quedamos como muy pegados. ¡Qué bien olía el condenado! Su invasión de mi espacio vital, no me molesto como me pasaba siempre con todo el mundo. Inmediatamente note el calor de su cuerpo  y me dieron unos grandes deseos de abrazarle  y así lo hice, mostrándole mi gratitud por sus atenciones.</p>
<p>El apartamento, era muy coqueto y se notaba  que mi hermano lo había ordenado  pulcramente para mi llegada. Me lo fue enseñando, el salón, la cocina, el baño  y me dijo que me dejaba para mí su habitación ya que yo era una chica y necesitaría más espacio en los armarios  y para tantas maletas.</p>
<p>Decidí darme una ducha y los dos bajaríamos a un chino cerca de casa donde dijo que se comía muy bien.<br />
Cuando terminé de vestirme, mi pelo aun estaba mojado pero decidí secármelo un poco con una toalla y bajar con el aun así húmedo. Me  puse unos pantalones vaqueros, una jersey corto que dejaba mi ombligo al aire y bajamos en la calurosa  noche de septiembre madrileño.</p>
<p>El “chino” estaba muy típicamente  decorado, como todos, pero tal vez con un poco más de lujo, nos acompañaron a una mesa que mi hermano tenía reservada en un rinconcito del fondo; mi hermano me ayudo muy galante a sentarme. El estaba francamente guapo, era un gran deportista, tez morena y espalda muy ancha, tenía una sonrisa encantadora iluminada  por unos dientes blanquísimos y unos labios carnosos y muy sensuales.</p>
<p>Durante la cena, montañas de risas, estaba descubriendo que mi hermano además de guapísimo era muy simpático y  un gran conquistador. Los dos nos pusimos serios para hablar de las normas que deberíamos seguir ara que nuestra convivencia no resultara incomoda para ninguno. Hablamos de la limpieza de los espacios comunes y sobre todo de un acuerdo que me resulto un poco extraño, Guillermo me dijo que nada de parejas, para ninguno, el piso era sólo para nosotros y si alguno tenía una pareja, tenía que buscarse la vida  fuera. Aquello me ruborizó un poco yo aun era virgen  y la verdad es que no tenía en mi mente empatarme con nadie  nada más llegar. Por mi mente pasó que claro, si mi hermano tenía un amigo así como el   no me importaría perder mi virginidad   cuantas veces fuera necesario. Sonreí con mis pensamientos y acepté las normas  sin cambiar nada y para sellar nuestro pacto Guille, me dio un beso que yo esperaba en las mejillas y el estampó suavemente en mis labios.</p>
<p>Los días iban pasando, comenzó el curso y nuestra vida transcurría en armonía y paz, mi hermano era muy detallista conmigo, me regalaba de vez en cuando una rosa, algunos días salíamos de vinos juntos, me presentaba a sus amigos  pero siempre regresaba acompañándome. En las noches que me quedaba a estudiar, el se sentaba en el sillón con un libro sin hacer el más mínimo ruido  que pudiera molestarme. Mi vida  era muy feliz, no necesitaba a nadie, mi príncipe vivía allí en mi casa ¿Podía  haber más hombres así? No me interesaba nada ni nadie, tan pronto como  podía, corría a nuestro apartamento ya que con el era con la persona que más me gustaba estar.</p>
<p>Llegó el invierno frío de Madrid y con el las gripes  y lo que realmente daba de bueno es que no apetecía salir a ninguna parte por lo que teníamos más  tiempo para ver juntos alguna película de video, jugar con él con su play, o simplemente hablar de las cosas de la vida.</p>
<p>Un día mi hermano comenzó a encontrarse mal, se mareaba y no  dudé en llamar al médico, mi hermano estaba en su cama y tiritaba como de frio, que no podía ser  ya que teníamos la calefacción puesta. El médico recomendó que tomara un caldito o  una sopa calentita nada más y que se quedara en la cama, no parecía nada importante pero que dejara pasar un par de días de descanso y si no se encontraba mejor  que lo llamáramos.</p>
<p>Preparé un caldo limpio y se lo llevé a su habitación, estaba un poco pálido y cuando le acerque la taza, estaba titiritando, cogí la  taza e intenté dárselo  yo, pero no cesaba su temblor, con mis manos comencé a rozar sus piernas  y parecía calmarse  pero cuando paraba, volvía a temblar, yo le daba friegas en la espalda, los brazos y las piernas y en ellas , mis manos se acercaron peligrosamente a su intimidad  que noté que estaba apuntando con fuerza al cielo.</p>
<p>El contacto con su cuerpo me produjo una sensación muy extraña, no sabía como calmar aquella temblequera  y me senté  a su lado acariciando su cabello, mientras sus ojos me seguían con ternura.</p>
<p>La noche se iba haciendo larga, parecía encontrarse mejor, pero no quería dejarlo solo, me fui posicionando en un lado de su  cama  y apoyé mi espalda en el cabecero. Mi hermano se había quedado dormido, y dio un giro y me rodeo las piernas con su brazo, casi doy un salto, su mano había caído en mi regazo, de una forma muy peligrosa para mí. No podía apartarme pero tampoco estoy segura de que quisiera hacerlo, me estaba quedando traspuesta y hacía un poco de frio, así que como pude, pase por encima de mí un poco de la colcha, mi hermano se acurrucaba  más y su  abrazo ahora era más fuerte. Se movió y separó la ropa de la cama, como haciéndome un sitio y  no dudé en meterme así como estaba medio vestida.</p>
<p>El me arrimó a su cuerpo, estaba como inquieto, respiraba un poco agitado, pero entre sueños, comenzó a desabrocharme la camisa, y sus manos me abrazaron ahora en contacto directo sobre mi piel, seguía medio dormido, pero me arrimaba más y más, me desabrocho el botón del pantalón  y yo medio temblando lo fui bajando, quedando mi cuerpo  vestido con la braguita, un tanga  muy provocativo, el sujetador y una camisa desabrochada. Guillermo me arrimo contra el, mi cuerpo estaba ardiendo, mis ojos cerrados como si no quisieran ver, pero no podía evitar sentirlo. Su pierna  se metió entre las mías y mi pecho quedo a la altura de su cara, me saca la camisa y me acerqué más a él como si pretendiera darle calor con mi cuerpo  y a fe mía que se la debía de estar dando; noté sobre mi tanga el bulto enorme de su pijama que me apuntaba con fuerza. Jamás había sentido esa sensación, el deseo de apretarme más contra él, se iba apoderando de mí  y entonces note sus labios en mi cuello, eran como escalofríos  o descargas eléctricas que él iba dejando al paso de sus labios, abrí un poco mas mis piernas  y ahora la mitad de su cuerpo estaba sobre el mío y  su miembro parapetado en el pijama me presionaba en un enfurecido envite.</p>
<p>No sabía que debería hacer, no cambiaría eso por nada, pero ¿y si eran causa de la fiebre, de alucinaciones y despertaba del todo? Nada me importaba, nada me haría repudiar aquellos minutos así. Seguía con sus besos en mi cuello y bajaba por mi escote hasta mis pechos, su mano desabrochó con destreza mi sujetador  y en ese instante me acerqué aun más. El con su mano derecha se bajó el pantalón del pijama, sus labios comenzaron a reconocer mis pezones  de uno a otro, su lengua  era una caricia constante y abrió su boca, metió todo lo que pudo de mis tetas  cada vez mientras su lengua dibujaba circulitos en mis pezones. </p>
<p>Se sacó el calzoncillo y ahora sobre mis diminutas braguitas, note que la cabeza de su glande  hacia presión como queriendo traspasar el camino, sus labios eran un sedante para mis nervios que impedía volverme loca de placer. Me eché un poco  para un lado y baje  mi tanga, dejando libre mi depilado chochito, en ese instante, acercó su polla, noté su contacto y tenía que avisarle de que ara virgen, al oído le dije _ nunca lo hice- El me besó en los labios, abrió mi boca con su lengua, su flor  estaba sobre  mi rajita, me besó profundamente  y note que entraba hasta su corona, dio  un pequeño grito, empujó de nuevo y  toda su polla se apoderó de mí, me  quemaba por dentro  y una locomotora de placer  inundaba  mi coño, su cálido cuerpo pegado al mío, lo abracé con fuerza, el apenas se movía, de pronto aquel bamboleo que removía  todo mi ser , cada vez más rápido, mi cuerpo y el suyo se acompasaron, estaba muy mojada y ya no sentía más que un enorme placer, mordía mis pezones con fuerza, yo deseaba más, que los retorciera, que me hiciera daño , que me matara y… Ya solo quería el cielo, un enorme orgasmo  me sobrevino, grité sin preocuparme de nada ni de nadie   y el acompaño mi grito con el suyo.  Sentí como una sacudida de fuego líquido en mi interior, hasta lo más profundo de mi ser, me besó de nuevo y los dos quedamos rendidos y ardiendo de calor. Se había terminado su temblor y todos sus males, pasamos la noche abrazados y repetimos dos veces  aquel gozo hasta que sentía dolor, del roce. Amanecimos y el me trajo un desayuno, un autentico festín de zumo, chocolate, galletas  y su rosa de siempre. Terminé de desayunar  y me levante al baño, me di una ducha  y comencé a recordar la noche que habíamos pasado, y de nuevo el deseo se apoderó de todo mi ser, salí  corriendo y jugando salte entre sus brazos, me beso   y me dijo ¡mi niña! Me tendió sobre la cama y comenzó a darme un masaje por la espalda, se paró un momento y noté que con sus dedos acariciaba muy culito, algo frío, como  una pomada, era vaselina, ¿Qué iba hacer!  Casi no pude ni pensarlo, metió su dedo impregnado en la vaselina, apartó mis piernas y comenzó a meter su polla, me parecía imposible que aquello me estuviera entrando, me dolía un poco, pero    me hacía sentir muy suya, era como tan intimo, un golpe de su cadera y la sentí en todo mi interior, quería más, mas que ya no  podría entrar ya que me estaba llenando de polla  todo mi culito, sus manos en mis tetas  y creía volverme loca, bajo una mano a mi clítoris , apenas movía su polla, sólo me acariciaba, comencé a respirar agitadamente,  me estaba viniendo  él se acelero, apretó más fuerte en mi culo y nos corrimos los dos,  de tal forma que no se contarlo.</p>
<p>Un relato de incesto se puede hacer más bonito, pero  nunca será más real que lo que yo estoy viviendo nada puede ser mejor que follar con mi hermano.</p>
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		<title>Recuperé a mi hermana</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Dec 2009 19:08:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Leer la saga: Fin de la inocencia &#124; Recuperé a mi hermana Me gusta leer algunos relatos de sexo, pero en todos hay una constante que me asusta, tal vez cuando nos gusta escribir vemos el mundo de bellos colores  y a las personas con la misma belleza, tal es así que todas nuestras protagonistas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Leer la saga: <a href="http://www.puroincesto.com/fin-de-la-inocencia/" target="_self">Fin de la inocencia </a>| Recuperé a mi hermana</p>
<p>Me gusta leer algunos relatos de sexo, pero en todos hay una constante que me asusta, tal vez cuando nos gusta escribir vemos el mundo de bellos colores  y a las personas con la misma belleza, tal es así que todas nuestras protagonistas son preciosas y tienen un gran cuerpo.</p>
<p>En este relato, las cosas no parecían así pero creo que aun sin tratarse de monumentos esterotipados, nuestra protagonista es una de las personas más hermosas que conozco.</p>
<p><span id="more-100"></span></p>
<p>Ana, es mi hermana mayor, no es  una mujer a la que podríamos llamar cañón, es simplemente  una chica, una chica en toda la extensión de la palabra. No es delgadita llena de curvas enormes y con un pecho precioso, no tiene la cara de un ángel (si los ángeles tiene cara) pero es tan hermosa  que ninguna mujer se le podría comparar.</p>
<p>Hace ya muchos años, apenas niños, entre nosotros  pasó algo especial que en otra parte os relato y que no es importante ahora, aquello marcó mi vida con las mujeres, el nivel era tan alto en cariño, en calor, en entrega que pocas veces en mi vida  pude encontrar algo que tan sólo se le pareciera.</p>
<p>Los  años  y la vida fueron separándonos, mi hermana se casó y quedó viuda muy joven, con menos de cuarenta años y nunca tuvo hijos. Ella estaba viviendo en Madrid y salvo en algunos  de mis viajes por negocios, apenas nos veíamos y  su relación con mi madre era fría y distante, por lo que aun echándola de menos apenas sabía nada de su vida.</p>
<p>Cuando murió su esposo, ella intentó sacar el negocio familiar adelante, pero  todo era demasiado para ella y  al pasar dos años, agotada mi hermana   nos pidió ayuda a todos los hermanos. No  ayuda económica que no la necesita para nada, pero si en su negocio, alguien de confianza ya que lo intento con personal de fuera  y  nunca acertaba.</p>
<p>Nos desplazamos todos a Madrid para una reunión familiar  y concluimos que la persona indicada era yo  ya que me mantengo soltero, no tengo grandes ataduras en mi ciudad y siendo economista parecía lo mejor.</p>
<p>Decidimos que de momento viviría en su casa, hasta que yo me asentara y  entonces buscaríamos  algo para mí.</p>
<p>Cuando tenía todo preparado, me desplace a Madrid  y  poco a poco me fui incorporando a su empresa. En poco tiempo  fui tomando responsabilidades  y la empresa  nos va muy bien,  tanto es así que el sábado  decidimos  salir a cenar  con  los jefes de cada departamento como muestra de nuestro agradecimiento y cariño.</p>
<p>Mi hermana esta radiante, como si decidiera aparcar  sus ropas de viuda o su tristeza, se había puesto muy elegante y  hasta sus ojos parecían tener un acento especial.</p>
<p>Bueno, estos meses que yo  llevaba en su casa, fueron  de una relación normal entre hermanos. Yo algunas veces la miraba y recordaba nuestra juventud pero intentaba pensar que eran cosas del pasado y ella era ahora otra persona.</p>
<p>Después de la cena, ella y yo  nos fuimos a casa  y entonces me preparó una copa  de coñac  como a mi me gustaba, calentó la copa con paciencia y me la trajo y juntos brindamos  por la marcha de los negocios. Fue justo en el brindis que vi un brillo especial en su mirada, una mirada que me condujo  a nuestro pasado, a nuestra complicidad  a nuestra oscura y silenciosa habitación del placer.</p>
<p>Ana puso un poco de música suave  y me invitó a bailar, mis manos querían temblar  pero domine mi nerviosismo, no  quería dar ningún paso en falso pero en el momento de tomarla en mis brazos  el olor de su piel  condujo mis recuerdos y todos mis deseos. Ana como dándose cuenta de lo que estaba pasando  apretó con delicadeza mi mano y su cuerpo se acercó al mío hasta casi fundirse en el recuerdo. Sentía los latidos de su  corazón  y el mío se aceleraba mas y mas,  la luz del salón era muy tenue y la música  nos iba embelesando. No necesitamos hablar de nada , no había pasado para nosotros estábamos en el día siguiente, Ana me besó en el cuello  y esa era como la marca de partida  de una carrera al encuentro de horas anteriores.</p>
<p>La apreté contra mi cuerpo, tal vez yo no era aquel cuerpo del pasado, pero mis sensaciones  eran cuando menos tan fuertes, con mis manos aparte a los brazos los tirantes de su vestido, y su escote precioso estaba allí para mí. No hizo ningún gesto para frenarme, echó su cuerpo un poco para atrás y su pecho cubierto de un precioso sujetador era una invitación al desenfreno. No podía contenerme y mis labios comenzaron a recorrerlo  mientras  con mis manos en su espalda  lo desabrochaban  y otra vez aquellos hermosos pezones  que aun se mantenían firme parecían tener mi nombre  y encajaron en mi boca  de la forma  que acostumbraba de antaño.</p>
<p>El vestido iba cayendo en el suelo al tiempo que los botones de mi camisa  que ella no tuvo paciencia de desabotonar,  nuestros cuerpos desnudos  ya no tenían la tersura de antes  pero el mismo o más deseo. Fue bajando sus besos por mi vientre  y sacándome el cinturón; me bajó el pantalón y sus manos acariciaron mi paquete  como  un avaro acaricia su tesoro.  Mi polla estaba en todo su esplendor, cuando sus dedos la buscaron, la acaricio un poco pasando la palma de su mano que me rozaba  excitándome aun mas, era la misma técnica que sabía  que me ponía mas y mas duro y entonces sus labios sin preámbulos se lanzaron sobre  ella y comenzó a succionar  como pretendiendo recuperar el tiempo pasado.  No pude aguantar  y me quise separar pero no me dejó, me vine en su  boca y sus labios y su lengua estaban llenos de mí.</p>
<p>Era mi turno, pero casi no tenía fuerzas, bajé sus braguitas  y ante mi apareció su velludo coño, que tenía perfectamente recortado y fue tal mi deseo  que entré a el con todo mi  ser , mi lengua se deslizaba dentro de ella  como si pretendiera encontrar el placer en lo más recóndito de su sexo; comencé a moverme dentro y fuera con lametazos largos  y sedientos y cada paso mío  notaba mas su humedad, abría sus piernas para dejarme hacer  y gemía desesperada, no necesitaba allí mi polla, mi lengua parecía que encontraba su lugar natural en ella, chupaba su clítoris primero  con delicadeza, después mas fuerte casi sin medida hasta que ella me indicaba con sus manos en mi cabeza que bajara la presión  y entonces como por el aire  con toda la delicadeza me toma los años , los meses los días y hasta las horas perdidas , una a una  sin que transcurriera el tiempo, cuando notaba sus orgasmos me indicaba un poco de calma  y de nuevo volvía a lamer  sin descanso su néctar y ya no pudo más como si sintiera vergüenza me apretó contra  su pubis y mojó toda mi cara de placer contenido.</p>
<p>Los dos caímos sobre el sofá totalmente vencidos por el ardor  y ni una sola palabra, nada  había que decir, abrí sus piernas en el sofá  y  mi polla se enterró en aquel  paraíso. Su sexo estaba mojado y se podían oír mis envestidas y de nuevo  ¡ay dios mío! Y dos cuerpos estremecidos  por aquella explosión  de años contenida.</p>
<p>Al  final nos miramos, nos abrazamos  como hermanos  y los dos reímos al decir “Como decíamos ayer”</p>
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