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	<title>Puro incesto &#187; culo</title>
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	<description>Historias de sexo entre familiares</description>
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		<title>Reencuentro</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Nov 2010 12:13:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi hermana Pilar se casó hace unos diez años, como su marido no me gusta, es un pedante y fatuo, apenas nos vemos, salvo en algún acontecimiento familiar. Cuando éramos jovencitos, pily y yo teníamos nuestros propios juegos que guardamos como nuestro gran secreto. Juegos que nunca pasaron más allá del nivel de caricias hasta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi  hermana Pilar se casó hace unos diez  años,  como su marido  no  me gusta, es un pedante y fatuo, apenas  nos vemos, salvo en algún acontecimiento familiar.</p>
<p>Cuando éramos jovencitos, pily y yo  teníamos  nuestros propios juegos que guardamos como  nuestro gran secreto. Juegos  que nunca pasaron más allá del  nivel de caricias hasta alcanzar  un placer que a los dos nos dejaba  muy inquietos.</p>
<p>Fue  hace un mes más  o  menos,  yo estaba de vacaciones y  decidí ir por su  casa  a media mañana a  buscarla para tomar un café  juntos o  una cervecita en alguna terraza. Cuando llegué a su portal eran menos de las once de la mañana, toque al timbre desde abajo  y me respondió  por el telefonillo. Su voz  aun estaba algo cascada  como  recién levantada y me dijo que subiera que acababa de despertarse.</p>
<p>Cuando me abrió la puerta, estaba aun con una camiseta larga que ella  usa para dormir, unas zapatillas  y su pelo alborotado. Le dije que venía a buscarla para tomar algo, que si era un mal momento. Ella me dijo que no  pero que antes tomábamos un café o algo que lo necesitaba para despertar. Pasamos a la cocina  y el olor a café recién hecho era muy agradable.</p>
<p>Mientras tomábamos el café, fuimos  hablando  de nuestras cosas  y  claro  como  siempre salió  mi  vida, mi  vida  que era  para  todos como  un misterio; nadie me conocía novias ni  amigas  más o menos íntimas, en realidad  nadie sabía  mucho  de mí. No  se como  fue, la conversación derivó  hasta el sexo  y vi en su rostro ciertos signos de tristeza. No me atrevía a preguntarle  nada de eso pero de pronto noté que en sus ojos había un brillo como de estar a punto de llorar. Ya no pude contener más mi educado silencio y le pregunté como le iba a ella.<span id="more-323"></span></p>
<p>Mi hermana me contó  que apenas tenía  vida sexual  con su marido, que siempre estaba como desganada e incómoda y  que simplemente cuando  insistía, accedía a ello pero  sin más. Pasamos  un buen rato  hablando del sexo y del deseo, yo estaba notando  que volver a hablar de esas cosas con ella  me excitaba muchísimo. Estaba algo cortado ya que me estaba empalmando y sentía ese cosquilleo que sólo ella  había logrado (en otros  tiempos)   y  que me hacia desear sexo y sexo  sin descanso.</p>
<p>Ella  iba cambiando la expresión de sus ojos, ahora tenían  brillo de felicidad, brillo de mujer, brillo de deseo. Se colocaba, se movía en la silla, se rascaba el escote y yo seguía su mano  como  si aquella fuera mi polla acariciándola.
<p>De repente como  si no pudiera contenerse, se levanto y me dijo  que se daba una ducha rápido  y  salíamos  si  yo  quería. Yo pensé que no, que no quería ir a ningún lado, que quería  seguir allí  hablando de aquello con ella  y deseándola como siempre.</p><p style="float: right;margin: 4px;"><!-- Inicio código JUGUETESPARADULTOS.com -->
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</p></p>
<p>Su cuarto de baño está  justo detrás de la puerta que comunica el salón con las habitaciones. Yo  me quede mirándola, viendo su precioso culo moverse  y adiviné  que no tenía  braguita.</p>
<p>Ella entró al  baño pero no cerró la puerta, yo  escuchaba el sonido de la ducha  y no pude contenerme, me levanté  como  si quisiera ver los libros  de su salón , pero  miraba hasta la puerta,  pretendiendo  ver algo pero tenía que meterme al pasillo. Lo hice  con cuidado  y la vi  completamente desnuda en la ducha, su cuerpo era igual que siempre , escultural, algo más redondita, más  mujer  pero igual de buenísima.</p>
<p>Mi polla estaba a punto  de explotar, volví al salón  tratando de disimular , pero era imposible. Ella se acercó , traía puesto  solamente el albornoz, se quedó mirando y  me dijo: yo  conozco esa cara, esa forma de mirar- creo  que me puse colorado y  bajé  la  vista -¿Aun?  Yo le sonreí y ella me acarició el rostro.  Mientras lo hacía se soltó el cinturón de su albornoz  y justo delante de mí estaba Venus desgarrando mis deseos.</p>
<p>Casi temblando del deseo, alargue  mi mano a  su cintura para acariciarla  y ella  se pegó más a mí, agachándose  un poco, sus pechos a la altura de mi boca eran una enorme provocación que no dejé escapar. Mi lengua acariciaba sus pezones ardiente de deseo  y ella se retorcía entre mis manos. Nos dejamos caer sobre el sofá nuestros  cuerpos en un nudo de desesperado deseo y me ayudó a sacar la  ropa para quedar los dos desnudos. Su piel era tan tersa como yo recordaba, su olor a mujer me embriagaba y aumentaba mi feroz deseo.</p>
<p>Separé sus piernas y arrodillado en el suelo, fui  metiendo mi  lengua  dentro de su precioso coño. Ella gemía y levantaba su culito para  ofrecerme mejor el manjar, hasta que me pidió que se la metiera. La tumbé  recostada sobre el mismo  sofá  y metí mis piernas entre las suyas  y mi poya no  acertaba en el  nerviosismo  hasta que ella con su mano  la  guió   al más profundo de mis placeres. Hice  unos movimientos de mi pelvis circulares  y  ella  no pudo  evitar un grito de orgasmo  mientras   yo notaba aquel baño de humedad ardiente en su chocho.<br />
Me separó y ahora se puso  ella de rodillas entre mis piernas  y sus carnosos labios rodearon  mi polla de una forma  que me estaba haciendo  estallar el corazón. Noté  que no  podía contenerme  y ella  también lo noto pero se apartó un poco dejando libre su presa  y se sentó en mis piernas mirándome de frente  y de nuevo con su mano  introdujo mi miembro  en su coño  en esa posición en la que ella  dominaba  y me cabalgo como  una valkiria  mientras el sudor  caía entre sus pechos. Esta vez quería dominar yo  y me levanté un poco, la tumbé  y comencé a acariciarle las nalgas con mi lengua, ella estaba a punto de llorar de placer  cuando separé sus cachetes y pasé mi lengua sobre su culito mojándolo con mi saliva; la  punta  de mi lengua se iba introduciendo en su ano , ella se estremecía de placer, con mi dedo, fui explorando el camino ; ella al notarlo se contrajo  un poco; le di un golpe en las nalgas  suave y se soltó; apoyé mi cuerpo en el suyo, sobre su espalda y esta vez ayudé a mi  cipote a  entrar  en su  cuerpo  en una opresión casi imposible. Ella me pedía más  y mis cuidados cesaron, lo introduje hasta el fondo, ella golpeaba con sus puños cerrados el sofá  como tratando  de calmar su placer, esos movimientos  y  sus jadeos   hicieron reventar mei semen hasta  sus entrañas  y los dos nos rendimos  de placer culminado.</p>
<p>Nos dío tiempo a bajar a  una terraza  y con nuestras cervezas apenas nos miramos. Ella me acarició la mano y contemplamos el paso del mundo  llenos de paz.</p>
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		<title>Pecados</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Sep 2010 18:19:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Yo se las cosas que están mal y las que aun están peor, pero no soy capaz de saber las razones por las cuales unas se juzgan peores que las otras. Hacía mucho tiempo que ella formaba parte de mis fantasías más ocultas, de esas fantasías que casi te da vergüenza tenerlas y que sólo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Yo se las cosas que están mal  y las que aun están peor, pero  no  soy capaz de saber  las razones por las cuales   unas se juzgan peores  que las otras.</p>
<p>Hacía mucho tiempo que ella formaba parte de mis fantasías más ocultas, de esas fantasías  que casi te da vergüenza tenerlas  y  que sólo se guardan en lo más profundo de tus pensamientos. No  se aun como  puedo  intentar  plasmarlas en un papel, negro sobre blanco tal vez no parezcan horrendas, la  verdad es  que el  juicio de los demás  me da igual, se que soy un depravado para la  sociedad  y que posiblemente arda en el infierno   por los placeres de la  carne.</p>
<p>No puedo recordar cuando empezó todo esto ni  como  dejé que pasara pero  pasó, no  me siento arrepentido, no  siento más desprecio por mi persona que el que ya sentía antes por el hecho  de vivir pero no cambiaría nada   ya que los momentos de felicidad,compensan las amarguras de mi moral, una moral falsa que me fue impuesta y que nada tiene que ver con mi razón.</p>
<p>Se llama Anabel y es… ¿Cómo se define la pasión? Pues eso es mi pasión. Yo la vi nacer, la vi como se iba transformando desde muy jovencita  en algo  que irremediablemente movía mis deseos. <span id="more-318"></span></p>
<p>Apenas  una niña cuando comenzó  a marcar su pecho, apenas una niña cuando se colgaba en mi cuello  con  unas caricias  que  me turbaban sin remedio. Sus piernas largas, sus muslos rellenitos y  aquellos labios  carnosos y  sensuales sin edad.</p>
<p>Recuerdo un día que su madre le había comprado unas mallas, eran muy ajustadas  y al probarlas, su  cuerpo se marcaba como  una piel desnuda, mientras mis ojos la miraban tan atentamente como  fuerte era mi  deseo. Me reprimí, ¿Qué estaba pensando? Quise olvidarme de aquello y reprobar mi comportamiento más  morboso, pero ella no me dejó, con sus manitas de niña, se acariciaba como distraída  cuando  su madre se volvía y esa sonrisa  de pequeña putilla era  una constante provocación.
<p>En las noches me llamaba  para  que la arropase o le contara  algún cuento. Para mí se estaba haciendo un martirio  verla, algunas veces se acostaba sólo  con su braguita y es seguro  que muchas  lo  hiciera aun sin nada.  En cuanto me hacía el descuidado, me acariciaba las manos, lo  que podía parecer muy tierno pero las llevaba a  su pecho, a sus pequeñas tetitas  hasta que asustado  las retiraba prometiéndome no  volver a  consentirlo más.</p><p style="float: left;"><iframe scrolling="no" frameborder="0" src="http://banners.promocionesweb.com?id=12&login=blogin&lop=false&color=000000" width="686" height="180"></iframe></p></p>
<p>El tiempo iba pasando, cada vez su  cuerpo se desarrollaba más  y  cada vez mi deseo era mayor. Ahora se sentaba en mis piernas y acariciaba mi pelo, pero no  como una niña, aquellas caricias eran las de una mujer y yo  me iba excitando  siempre con la preocupación y el miedo de que alguien nos viera. Ella  que sabía de mis deseos de escapar, cada vez tenía más descaro y menos  reparo  a que su madre nos viera.</p>
<p>Mi matrimonio comenzó a ir mal, apenas tenía contacto con mi esposa, y la soledad de mi cama  era un martirio de placeres  y sueños que ella iba alimentando  a lo largo del día.</p>
<p>Una tarde, quedamos los dos solos, era un sábado de tórrido verano. Los dos en la sala y con ropa muy apropiada  a ese día de tanto calor. Yo  tenía unas bermudas  y una camiseta y ella con un short ajustadísimo dejaba marcar su rajita, sus tetas  y su precioso culito. Sabíamos que no había peligro  ya que su madre   había salido fuera de la ciudad  y regresaría muy de madrugada. En el ambiente latía mi deseo  de la misma forma que en cada pensamiento latía mi sexo  por el incontrolable deseo. No  quería hablar con ella, no  quería ni mirarla pero mis ojos iban en su búsqueda  como  si aquello fuera  una necesidad vital.</p>
<p>En una de esas miradas me sorprendió  y me sonrió  con esa malicia  que le era tan propia; yo  quise levantarme e irme a mi  habitación pero  ya se habían desencadenado todas las fuerzas  del infierno, ella venía a mi lado  y sin más se abrazó  a mi  cuello  y me beso, primero en la mejilla, después en la frente y  sin cortarse en mis labios. Hice  un gesto  como queriendo rechazarla   pero apretó más sus labios  y noté como  su lengua rozaba la humedad de los míos; me recorría  los dientes  y tropezaba en mi lengua. Era un beso adulto, era un beso de deseo, era un beso de sexo  y  mi instinto reaccionó. La respuesta fue una enorme erección   que me lastimaba y que ella  no  dejo pasar desapercibida. Pose su mano sobre mi  indiscreto pantaloncito y sus dedos jugaban como si fuera su flauta. Creía entrar en la locura  cuando de pronto  sonó  el timbre de la puerta; ella hizo ademán de levantarse e ir a abrir corriendo como hacía siempre, pero  en mi estado   no podía permitírselo; la  sujeté  y le pedí silencio. Ella  se echó a reír con unas carcajadas, dulces, cristalinas y picaronas.</p>
<p>Perdonarme  hoy no puedo seguir escribiendo, no me siento con fuerza para ello, tal  vez lo haga otro día  o tal  vez  nunca termine esta historia.</p>
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		<title>Mi hermanito gigante</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Sep 2010 11:24:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi nombre es Nuria, tengo diecinueve años y estoy pasando un momento “comprometido” en mi vida, un momento que hace un tiempo necesito compartir pero que me costaba ya que tal vez yo nunca lo entendiera de otra persona. Desde muy niña tengo despierto el apetito sexual, siempre sentí el deseo de acariciarme de arrancarle [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi  nombre es Nuria, tengo diecinueve años y estoy pasando un momento “comprometido” en mi vida, un momento que hace un tiempo  necesito compartir  pero que me costaba ya que tal vez  yo  nunca lo entendiera de otra persona.</p>
<p>Desde muy  niña tengo despierto el apetito sexual, siempre sentí el deseo de acariciarme de arrancarle placer a  mi cuerpo de la forma que pudiese, mis manos fueron siempre mis grandes aliadas como  una especie de explorador que enviaba a recorrer  mis recovecos  y que me traían los tesoros del placer.</p>
<p>Mi primera vez, fue con un compañero del instituto, los dos teníamos quince años y fue en la fiesta del pueblo de mis abuelos. La familia  íbamos todos los años y  teníamos  allí  nuestros amigos, muchos chicos que querían ser amigos de mi hermano que ya por entonces  comenzaba  ser famoso y  salir en los periódicos deportivos  como la mejor promesa joven del baloncesto  nacional.<br />
<span id="more-316"></span><br />
También las chicas  revoloteaban cerca ya que aun con su altura  mi hermano era muy bien parecido.</p>
<p>Uno  de los chicos del pueblo, ya desde mi pequeños, siempre estaba conmigo, a  mi me gustaba coquetear con él  y algunas veces le llevaba hasta extremos de deseo que lo desencajaban un poco. Un día regresábamos de la verbena los dos solos, la noche era muy calurosa  y decidimos bajar hasta la playa, nos echamos en la arena  y note como Pablo  (que así se llamaba) acercaba su cuerpo al mío, aquello me resultaba agradable pero me daba un poco de miedo, no había nadie más en la arena y me beso, era  el primer beso no infantil, era el primer beso que despertaba mis deseos, esos deseos que jamás había compartido  con nadie  y que esa noche parecían recibir eco en Pablo.</p>
<p>Nuestros besos comenzaron torpes pero poco a poco nos fuimos acoplando y sus manos iban recorriendo mi cuerpo en una prolongación real de todas mis fantasías. Mi sujetador dejó libres mis pechos turgentes y abundantes  y sus manos los estrujaban en torpes caricias  que yo intentaba conducir entre mis  besos. Sus manos iban encontrando los resortes  en mi que en realidad no estaban escasos ni escondidos, una de sus manos me acarició por encima de la braguita y casi doy  un grito mezcla de sorpresa y deseo, pero lo contuve en sus labios.</p>
<p>Nuestras caricias   eran circulares, ya no avanzaban más, besos, manos, insinuaciones y otra vez besos y el roce de nuestros cuerpos; algunas veces se ponía encima de mí  y  otras era yo  la que dejaba que mi  cuerpo sintiera  el deseo manifiesto del suyo.</p>
<p>No podía contenerme, deseaba más y me atreví  con mis manos a buscar sus genitales  y acariciarlos con las yemas de mis dedos, era la primera vez  que sentía el tacto de un pene, la verdad  es que apenas sabía que podía hacer con él, pero  notaba como se ponía  nervioso, tenso y lleno de excitación, había visto imágenes de cómo se chupaba  pero no me atrevía, no  quería que pensara que era  una perra, pero  cerré los ojos  y me lo metí  entre los labios, comencé a succionar   y  Pablo  gemía  a punto  de correrse en mi  boca; me di cuenta y paré  y el  estaba como loco, se puso  encima  y mordía mis pechos, con su mano apartó mi ropa  y  note sus dedos acariciando mi coñito; separé las piernas como indicándole y note su polla como  contactaba con mi cuerpo, dio  un golpe con su cadera  y  aquello parecía abrasarme por dentro, me dolía, tenía ganas de sacármelo de encima, el  se estremeció y  se separo bruscamente dejándome su  semen en las piernas.<br />
No  fue  la mejor de las experiencias, la sensación de estar con un niño  nada tenía que ver con mis sueños  de un hombre, de una persona más desarrollada   que me llenara plenamente.</p>
<p>Desde ese día, cada vez  que encontraba una película porno o alguna revista, siempre comparaba  esos hombres con Pablo  que aun era un niño y la idea de pensar en esas pollas enormes, llenando todo mi coño  me producía  un enorme placer en mis caricias, la  sensación de sentir una polla grande enorme  era  mi gran fantasía.</p>
<p>Un día estábamos  en casa Juan José  (mi hermano)  y  yo, era verano  y habíamos estado  en la piscina, los dos corrimos a la ducha grande  peleándonos por ella, Juan José, iba corriendo  y separándome al tiempo  que tiró  el traje de baño en el camino,  yo  apenas me fijaba tratando de correr más que él, pero  se volvió en la puerta para cerrarme el paso  y  allí estaba mi hermanazo  de más de dos metros de altura  y entre sus piernas pendía  un enorme pollón  proporcional  a su  gran altura. No pude evitar mirar  con cierta sorpresa, mi  hermano  se dio  cuenta y  se tapo un poco y yo me fui  al otro baño a ducharme.</p>
<p>Durante mi  ducha no podía apartar de mi mente la imagen de mi  hermano, el agua caliente, el  jabón y  mis manos, fueron  haciendo aparecer  mis deseos e imaginaba como sería aquella enorme verga excitada  y eso me excitaba cada vez más a mí.</p>
<p>Los  días iban pasando  y  cada vez  aquella fantasía con mi  hermano  iba tomando  más forma y más deseo. Cuando desayunábamos juntos, miraba con la discreción que podía  tratando de ver  por debajo de su ropa, lo imaginaba empalmado, deseoso pidiéndome que se la chupara o  me la metiera, pero me avergonzaba de mis pensamientos    y trataba de buscar   la forma de evadirme.</p>
<p>Cada día era peor, le vigilaba a todas horas, si estábamos en la piscina, veía su enorme paquete, si se acostaba  en una tumbona  pasaba por delante tratando de ver lo  que fuera. Después me iba a mi habitación y  me desnudaba completamente   y me acariciaba con la mano, cerraba mi puño  y lo pasaba por mi sexo ya que imaginaba su polla como  mi mano cerrada,  no podía  intentar meterme aquello,  pensaba en como  sería recibirlo deseoso.</p>
<p>Un día sentados en la piscina, yo estaba de espaldas con el sostén del biquini  desatado, para broncearme, Juan José me hablaba  y me di  la vuelta, la prenda se me cayó al  suelo y mis tetas quedaron delante de su vista; yo me fijé en su rostro, tratando de adivinar sus sensaciones, como  sin darle importancia, pero  el no sacaba sus ojos de mis tetas, me acerque a el  como  queriendo jugar, pero estaba caliente como  una perra; le agarré por la cintura y note como  mis pezones le rozaban, el me abrazó y entre juegos noté su polla que estaba durísima , tiesa  y muy deseosa. No me corté  y  seguí  rozándome, sabiendo  que el efecto  que  causaba en mi  hermanito era de deseo  y  que este era cada vez mayor.</p>
<p>Entre juegos  le pellizque una nalga con fuerza  y  comencé a correr hasta dentro de la casa, Juan José, vino corriendo detrás de mí, me metí en mi habitación y me dejé capturar  por sus enormes brazos que me tumbaron sobre la cama  quedando  su  cuerpo encima del mío.<br />
Ahora su poya  ya no era imaginaria, la sentí  contra  mi sexo y  lo llenaba todo, mi hermanito estaba   ardiendo de deseo y con su lengua lamía mis pechos, mis pezones estaban de punta  y ya no pude resistir más, bajé mi mano  y sobre su bañador agarré lo que pude de su  enorme polla. Él me desnudó sin preámbulos y se bajo el traje de baño y sujetando  con su mano su falo, comenzó  a rozármelo, creía morirme de deseo y miedo, pero  lo apreté contra mí  como  invitándole  a hacerlo  ya, con un dedo  abría  mi sexo  y  toda esa mole comenzó a presionar  y fui notando esa invasión  de placer  que rozaba cada célula de mi  coño  que se rompía a su paso.</p>
<p>Ya dentro de mí apenas nos movíamos, el miedo y  el placer se mezclaban  con un deseo  irrefrenable  de  llenarme de polla. Poco a poco comenzó  unos movimientos de balanceo que hacía que la sangre corriera por mi  cuerpo como lava de un volcán.  No  pude aguantar más, lo  abrace por la cintura con todas mis fuerzas  y  me corrí  como  jamás  había soñado. Mi  hermanito quiso  seguirme, se quería separar  pero  no le deje, lo apreté más dentro de mí  y  noté   un rio de ardiente semen salpicando las paredes de mi interior   y  explotando  en mi locura.</p>
<p>Los dos quedamos rendidos   sobre la cama, como  dos amantes  repletos de placer , me ardía el sexo  pero tenía necesidad de más, de disfrutar de aquello que  tal  vez  nunca se repitiera. Me fui aproximando más a  su cuerpo, hasta sentirlo de nuevo  en contacto  con el mío, mi  hermanito me beso en la espalda y su mano  iba recorriendo mis nalgas, su dedo  acarició  mi culito, separó  las nalgas  y su lengua comenzó  a rozar  mi  ano, me asusté  muchísimo, no podía querer eso  o me mataría,  pero  su lengua entraba abriéndose paso  en mi  culito y ya no  pude pensar, sentí su peso sobre mi espalda  y  su enorme polla tratando  de encontrar  un camino  imposible,  de nuevo sus dedos me acariciaban y  note como me los introducía, apreté fuerte mis ojos, trataba de soportar el dolor  cuando presiono y su polla abrió mi culito como  si se tratara de un parto doloroso, note ese hierro candente que me abrasaba, no podá  moverme, no podía ni respirar cuando de pronto noté como  su  leche entraba en mi  culo  recorriendo todo mi interior, sin apenas moverme  me corrí , me corrí  tanto  que todos los orgasmos de mi  vida  me parecieron insignificantes, y  mientras su  semen serbala por mi  cuerpo  creí morirme de placer.</p>
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		<title>DESEOS</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Aug 2010 12:01:50 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La veo desde mi ventana, está jugando en el jardín, se agacha y me muestra su culito, sus amigas juegan con ella y me estoy poniendo ciego. Corro la cortina un poco para que no me vean, me estoy empalmando y deseo acariciarme. La imagino aquí a mi lado dándome besitos en la polla. Me [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La veo desde mi  ventana, está jugando en el jardín, se agacha y me muestra su culito, sus amigas juegan con ella  y  me estoy poniendo ciego. Corro la cortina un poco para  que no me vean, me estoy empalmando y  deseo  acariciarme. La imagino  aquí a mi lado dándome besitos en la polla. Me acaricio  y siento deseos de  comerle su coñito.</p>
<p>Se está abrazando con una amiga  y veo como sus tetas se rozan, la imagino desnuda, las dos desnudas  y rozándose. Quiero tener sus tetitas en mi boca y comérmelas, quiero meterletodo  esto en su apretado chochito.</p>
<p>Ya  no puedo más  me voy a correr  e imagina su  lengua recogiendo mi semen , sus labios empapados en mi placer, cada día la deseo un poco más.</p>
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		<title>Mi papaito -IV</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Mar 2010 12:02:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El tiempo iba transcurriendo, comenzaba un nuevo curso y yo tenía que estudiar, sabía que mi tiempo libre dependía mucho de mis estudios. Papa no perdía ninguna oportunidad de besarme o acariciarme a escondidas. Algunas veces incluso con la presencia de mama pero eso sí muy discreto, lo normal entre un padre y una hija. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El tiempo iba transcurriendo, comenzaba un nuevo curso  y yo tenía que estudiar, sabía que mi tiempo libre  dependía mucho de mis estudios. </p>
<p>Papa  no perdía ninguna oportunidad de besarme o acariciarme a escondidas. Algunas veces incluso  con la presencia de mama  pero  eso  sí  muy discreto, lo  normal entre  un padre y una hija. </p>
<p>Cuando coincidíamos solos en casa, aprovechaba para acariciarme las tetas  e  incluso me pasaba la mano  por el coño mientras me besaba. No podíamos hacer nada más ya que  el temor a ser descubiertos nos tenía atenazados.</p>
<p>Ocurrió llegando  a navidad, mama, tenía una cena con sus  compañeros de trabajo , era  un viernes  por la noche. Yo la  vi arreglándose  y  papa estaba en su escritorio como  disimulando. Yo deseando que se fuera , por fin lo hizo   y desde la  ventana la vi salir con su coche. Mi padre debía estar viendo lo mismo  ya que al  alejarse el coche  pude escuchar sus pasos, me volví y venía hacia mí  con sus  brazos abiertos, corrí hasta él  y  me lancé en su cuello. Me abrazó  y sus manos  me buscaban  con fervor, acariciaba mis tetas, las apretaba y trataba de abrir mi camisa, de repente las bajaba a mi culo  y me acariciaba las  nalgas, o trataba de pasar sus dedos  por mi  pantalón marcando mi  rajita.<span id="more-307"></span></p>
<p>Nos fuimos a mi habitación , mi  cama es pequeña pero  en ella están mis olores  y siempre  está  bajo  mi responsabilidad  y  control. Mi padre comenzó a sacarme la  ropa,  y  yo trataba de ayudarle con la suya, estábamos acelerados, nerviosos, nuestra respiración muy  agitada. Nuestros cuerpos  quedaron completamente desnudos,  papa me besaba por todas partes , recorría mi cuerpo con su lengua  y  al llegar a mi rajita, la lamía  tratando como  metérmela dentro y yo estaba desesperada de deseo. </p>
<p>Nos revolcábamos  en la cama completamente desnudos  y yo  notaba su polla dura y deseosa que me rozaba  en cada movimiento. Me abrió las piernas  y  comencé a notar como  me rozaba mi coñito  con su polla, no  pensé en el dolor, no había dolor sólo el deseo  de que me la metiera toda  sin importar nada más. Me besó, era un beso increíble, como  si quisiera libar mi alma, creo que  con sólo ese beso iba a llegar mi orgasmo y cuando  estaba entregada  a  esa delicia, movió  un poco su pelvis  y noté como toda su tranca se apoderaba de mi  coño.</p>
<p>Pensé en lo que estaba pasando gráficamente, quería dibujar en mi mente la imagen de mi coñito abierto  por su polla entrando dentro de mí. </p>
<p>Comenzamos a  movernos los dos   y  papa  me acariciaba por todas partes, no pude contenerme más, quería morderle, arañarle, entregarme más   y    aquel orgasmo   llegó  como  un latigazo de incontrolado placer. Decidí darle lo mismo, responderle  con todo  mi deseo  y hacer que se corriera  hasta la última gota,  no me importaría nada  lo que pasara, le abrace con toda mi  fuerza  por la  cintura  decidida a no  dejar que se separara, papa se movía y  de pronto se paró, sus dedos acariciaban mis glúteos y buscaba algo más,  yo  ni podía imaginar   lo que quería hasta que uno  de sus dedos toco mi ano, casi doy un salto, le animé con un beso a que hiciera lo  que quisiera, no  me importaba nada  sólo  hacerlo feliz,  su dedo  intentaba  abrirse camino  en mi culito, para mí era una nueva caricia pero me estaba poniendo  como  una moto. Pro fin logró  meterme la puntita, me dolió un poco, pero papa no hacia fuerza con su dedo  ni  intentaba metérmelo más, yo estaba caliente de nuevo  como  una perra. Su polla parecía más dura  y rozaba dentro de mi  coño produciéndome un enorme placer.</p>
<p>Durante unos instantes, pensé que no  iba a poder aguantarme y  que de nuevo  otro orgasmo  me  iba a invadir pero papa se separó,  no sabía  que había pasado, si le había molestado algo o  si  había terminado  y yo no me había enterado. Papa  no se veía molesto  ni mucho menos, me besaba por todas partes, me acariciaba  y  de golpe me dio la  vuelta, en ese momento entendí lo que iba a pasar,  me asusté  un poco, había leído  algo sobre eso pero  me daba miedo ya que con la  punta de su dedo me había dolido  imaginaba lo que sería meterme todo  aquello.</p>
<p>Papa comenzó a pasar su lengua por mi espalda  y fue bajando  hasta mi culito, yo estaba algo cortada  y  muy expectante. Su  lengua  comenzó  a jugar con mi ano, y  con su saliva lo iba mojando  mientras con uno de sus dedos lo masajeaba,  comenzó a introducirlo  y note como salivaba  mi  culito, ahora el dedo ya entraba con facilidad  y  a  mi  me estaba volviendo  loca, era  una sensación nueva, muy extraña pero terriblemente placentera.  Fue subiendo un poco su cuerpo y  con sus manos separó mis nalgas  y  por primera  vez noté su polla entre ellas. Papa la cogió  con su mano derecha  mientras con la  izquierda intentaba mantener su cuerpo  sin dejarlo caer  sobre el mío. La  noté en su sitio  y cerré los ojos , papa apretó  un  poco  y no pudo evitar  un  pequeño grito de dolor, su polla  se había metido  abriendo mi culo,  que sentía mojado por su saliva  o tal vez  por mi  sangre ya que el dolor era enorme pero decidí  no  quejarme, le debía  eso  y todo lo  que quisiera para hacerlo  feliz, me  mordía los labios tratando de aguantar, papa  apenas se movía, su polla  iba  entrando suavemente en mi culito, yo trataba de relajarme, sabía que no  podía contraerme  o  el dolor  sería ya insoportable, él me besaba  por la espalda. Pasaba su lengua  en una caricia muy relajante, yo  apenas podía respirar.</p>
<p>Pasamos  unos  minutos así  donde sus besos y sus caricias  a lo largo de mi espalda se contraponían a  el dolo en mi culito, pero  poco a poco fue remitiendo, parecía dolerme menos  pero  no  me atrevía a moverme, papa noto mi relajación y comenzó a  bombear muy suavemente, despacito,  volvía algo el dolor pero  esta vez acompañado de una gran sensación de placer, yo estaba más cómoda   y  un poco maravillada   de encontrar ese placer en esa zona , papa lo fue metiendo   un poco más  y ahora yo  era  como  si  necesitara  el  dolor, quería  más  y  se lo pedí y papa me agarro con sus brazos y metió la almohada debajo de mi barriguita, apretó  fuerte su polla estaba llenando  mi  cuerpo   y  me cabalgó   en una mezcla  de placer  salvaje  y   enorme deseo. Una mano de papa  me acariciaba mi rajita  torpemente,  papa  me cogío la mano  y me la  condujo  a mi  coño invitándome a  acariciármelo,  me cortaba un poco  pero  la verdad es  que  me parecía  de una gran complicidad  entre los dos y  delante de mi padre mientras el me la metía en el culo  hasta el  fondo    me hice un dedo,  el mas  increíble  que jamás había  podido imaginar. Mi padre viendo mi  aceleración, también comenzó a acelerarse    y  de pronto  note   como  ese mar impetuoso de  semen me inundaba  hasta  el pensamiento. </p>
<p>Los dos caímos rendidos sin separarnos, yo  iba notando su leche corriendo  en mi  cuerpo, pero no podía  ni hablar una enorme sonrisa se dibujaba en mi rostro    y mi padre completamente relajado, respiraba su paz a mi lado.</p>
<p>Jamás podré olvidar ese día el día en que mi amado padre  descubrió para  mí el sexo anal.</p>
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		<title>La herencia</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Jan 2010 11:22:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi nombre es Elena, tengo casi cuarenta años y estoy separada desde hace quince, en realidad me separé a los cinco años de casarme. Cosas de el alcohol y los gritos. Desde que me separé volví a vivir con mis padres hasta que cuando tenía treinta mi madre se murió y yo vivo con mi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi nombre es Elena, tengo casi cuarenta años y estoy separada desde hace quince, en realidad me separé a los cinco años de casarme.  Cosas de el alcohol y los gritos.</p>
<p>Desde que me separé volví a vivir con mis padres  hasta que cuando tenía treinta mi madre se murió y yo vivo con mi padre. Somos cuatro hermanos y todos están casados  y viven lejos en otros países o ciudades. Mi padre  es  un hombre adinerado pero muy tacaño por lo que mis hermanos no le visitan mucho.<br />
Mi padre aun es relativamente joven, no ya tanto en edad que cumple los setenta como en su estado que se conserva muy bien. Tal vez demasiado bien.</p>
<p>Hace cosa de dos años  una noche después de cenar, estábamos sentaos en la cocina tomando un café  y se me ocurrió  preguntarle por su testamento, le pregunté si había hecho algo y me respondió que total para lo que había, no le parecía importante. Pensé que con eso daba por concluida la conversación cuando de pronto  me miró  y me  dijo ¿estás preocupada? Yo me puse colorada  y le dije que no, que sólo  era por hablar. Mi padre se levantó y fue a su habitación después de decirme que esperara un momento. Vino  con una carpeta, se sentó frente a mí  y comenzó a abrirla, me fue mostrando extractos de cuentas y las cantidades acumuladas a lo largo de su vida más lo que ya había recibido de herencia de sus antepasados, suponía una cifra mareante que ni  yo ni mis hermanos podíamos imaginar.<br />
<span id="more-290"></span><br />
Yo observaba  todo eso  tratando de disimular la impresión que me estaba dando, mi padre estaba muy serio y me iba danto una explicación muy detallada de todo.</p>
<p>Se me ocurrió preguntarle  por la razón de su forma austera de vivir, cuando todo ese dinero le podía haber permitido vivir siete vidas a cuerpo de rey. Mi padre me quedó mirando  y me dijo  que su vida  había sido feliz con mi madre y que tardó un tiempo en reponerse del palo que supuso para él su desaparición. Que después mi regreso a casa  y un poco la postura de mis hermanos  le había hecho  tomar una decisión que fue posponiendo por falta de ánimos y por mí.</p>
<p>Se levantó y se fue a guardar su tesoro mientras yo me quedé con ganas de conocer su decisión. No había por mi parte ningún temos, las cantidades eran tan absolutamente sorprendentes, que aun repartidas  como fuera con mis hermanos, la parte que me correspondería, sería más que suficiente para permitirme un futuro más que desahogado.</p>
<p>Mi padre  volvió y se sentó de nuevo a mi lado, yo ardía de deseo por saber más cosas y él comenzó a hablar:  Verás, me dijo,  Mi salud es francamente buena, recientemente me hice un chequeo general  y  me encuentro bien, por lo que había decidido, vivir mis últimos años a  tope. Pensé en encontrar una mujer que fuera  para mí como fue tu madre, que me hiciera disfrutar  el resto de mi vida, sin hacerse ninguna pregunta,  que se quedará con todo ya que tus hermanos no se preocupan de mí  para  nada  ni lo hicieron de tu madre. </p>
<p>Me asusté  y le pregunté ¿pero tienes a alguien? No, esta es la parte más interesante y no  sé si quiero contártela o prefiero dejar que pase el tiempo, se que para  tí, puede resultar muy dura y no  quiero perder a mi hija.  Ni podía imaginar de que se trataba, cual era aquel secreto  tan grave de mi padre y que no se atrevía a compartir conmigo.</p>
<p>Le dije, pero tú puedes contarme lo que quieras y sabes que jamás saldrá de mí. Me respondió tal vez esto  no, tal vez esto nunca quieras saberlo. En ese momento, comenzaron a desfilar por mi mente todas las posibilidades ¿Tendría otra familia? ¿Alguna o algún amante? Habría algún negocio oscuro de donde había salido tantísimo dinero? Todas eran preguntas  que se iban acumulando pero que no me atrevía a formularle.</p>
<p>Mi padre  al ver mi inquietud, me insistió en la posibilidad de que lo que podía contarme fuera  muy sorprendente y desagradable para mí.  Yo le dije que estaba dispuesta para escuchar lo que fuera   y  que nada me molestaría, si él quería decírmelo  que lo hiciera y  entre los dos podríamos llevar mejor su secreto.<br />
Bien, dijo mi padre   pues allá va: Verás  hace más de veinte años me enamore locamente de una mujer, lo miré sorprendida, ya que me había dicho  que no había nadie) continuó, cada día se hacía insoportable para mí, mi amor era tan grande que  tu madre  lo notó y lo hablamos, tu madre ya estaba enferma y me pidió  que no hiciera nada en el tiempo que le quedaba de vida. Yo le prometí callar  y no decir nada, ni hacer nada, hasta que se murió, después las cosas se precipitaron y comenzó mi miedo a la soledad y todos estos años  permanecí callado. ¿Pero quien es ella? Mi padre, bajo la vista, se quedó en silencio unos  segundos que me parecieron eternos  y de pronto me dijo: Tu, esa mujer eres tú, casi me da un patatús, no podía creerme lo que estaba oyendo, mi padre  había estado  veinte años enamorado de mí  y mi madre lo sabía. Me dieron deseos de pegarle, de arañarle  de matarlo pero me quedé pálida en silencio esperando más.</p>
<p>Bueno, ahora ya sabes la razón por la que no hice nada, tenía en mi casa  todo lo que me importaba en la vida  y  no iba a buscarlo fuera. En un momento, pensé en la posibilidad de irme muy lejos, de alejarme de ti para  siempre   pero no tuve fuerzas para hacerlo. Me había conformado con la imposibilidad  y prefería vivir contigo   sin contarte nunca nada que alejarme de ti. Cuando te casaste, lo pasé muy mal el tiempo que duró tu matrimonio  y cuando volviste a casa  era como si fuera el destino. Lo miraba con incredulidad, toda mi  vida con mi padre iba pasando en imágenes por mi mente. Por fin le dije: pero es algo enfermizo, ruin, ¿Cómo te pudiste enamorar de tu propia hija? ¿De tu propia sangre? Tú no eres de mi sangre, casi me caigo al suelo, ¿Qué estaba diciendo? Sí eres mi hija, ya que siempre te acepté como tal, pero no eres de mi sangre, tu madre  tuvo una historia con otra persona, yo lo supe siempre, ella me pidió perdón y me contó la verdad y yo la perdoné y te acepté como una hija más. ¿Y quién es mi padre?  Tu padre se fue  para América antes de que tu nacieras, y murió allí de un accidente.</p>
<p>No podía creerme nada de aquello, todo me parecía imposible, los días iban pasando  y apenas hablábamos en casa; yo no me atrevía a mirarle a los ojos, de repente, me daba como vergüenza, al vestirme o al sentarme o andar por casa como era normal en mí. Aquel hombre   ya no era mi padre, pensaba que esa persona me deseaba, que durante muchos años  yo había sido el centro de sus sueños, de sus fantasías.  Tenía que acostumbrarme a mi nueva vida, todo me parecía increíble.</p>
<p>Un día, mi padre  me cogió  de la mano y me hizo sentar a  su lado y comenzó a hablar: No podemos seguir así, sin apenas hablarnos,  yo te conté todo  porque suponía que tu eras suficientemente madura para conocer la verdad; no esperaba ni espero nada de ti, pero tampoco puedo perder lo que tenía por haber sido sincero.  Siempre te respeté  y te traté como  una hija y si ahora  se rompió todo entre nosotros prefiero desaparecer, no te preocupes por tu futuro o tu vida ya que quedarás completamente cubierta de todo. Yo no puedo vivir así y más cuando tu conoces la verdad.</p>
<p>Cogí sus manos con las mías y le dije  que no quería que se fuera pero que necesitaba tiempo, tiempo para recuperar mi nueva identidad, tiempo para saber que quería o que esperaba de la vida.  </p>
<p> Mi padre había dejado de ser mi padre, ahora era un hombre, un hombre cariñoso y respetuoso conmigo pero un hombre que siempre me había deseado como  mujer.  Yo me preguntaba  hasta donde aquel hombre  podía tener fantasías conmigo. Tengo que reconocer que mi mundo más íntimo  comenzó a cambiar. Algunas noches encerrada en mi habitación, imaginaba que él venía y me forzaba o simplemente era yo quien le provocaba.</p>
<p>Pasaba el tiempo y ninguno de los dos parecía querer  volver a hablar del tema, mi padre parecía más triste cada vez hasta que un día dijo que se encontraba mal; le pregunté si quería que llamara al médico  y me dijo que no que se iba a acostar un rato  a  ver si le pasaba.</p>
<p>Cuando llegó la hora de la comida, me acerque a su habitación para ver como se encontraba y me dijo que bien, pero  no le apetecía levantarse o comer; le dije que le traería algo y  así  lo hice, le preparé una bandeja  con algo de comida  y  se la llevé. Me senté a su lado, como  esperando a que  comiera algo, lo intentó pero lo separó. Yo le toqué en la frente  por ver si tenía fiebre pero no me pareció; le coloque un poco la ropa y él me cogió la mano y me atrajo hacia la cama. No sabía si resistirme o dejarme ir , así que simplemente  dejé que el me guiara. Quedé recostada a su lado y comenzó a acariciarme el rostro. No puedo decir que me sintiera mal, pero creo que no me hubiera importado. Tenía una edad que ya  no me parecía la ideal para buscarme un trabajo y hacer una nueva vida. Ese hombre era  un hombre cariñoso y muy limpio y para mí la gran solución, al final nadie tenía que saber nada.</p>
<p>Mi padre me acariciaba el pelo y de pronto sus labios se posaron en los míos, era una sensación increíble, se juntaba la visión de mi futuro con mis deseos de mujer  y esa increíble sensación de trasgredir. Me estaba desabrochando la ropa, yo no me atrevía a  hacer nada, pero poco a poco me fui soltando y respondiendo a sus caricias. ¿Qué debería hacer? Responder  a sus caricias y dejarme hacer o tomar iniciativas? Mi cuerpo estaba quedando desnudo a su disposición, me limitaba  a responder a cada caricia,  con besos suaves pero mi parte de mujer  se iba alterando.</p>
<p>Metí mis manos  por debajo de la sabana hasta su pecho y estaba sólo con el  calzoncillo, mis mans le acariciaban el pecho, el abrió mi boca con un beso  increíble y mi  mano bajo a su vientre, mis dedos comenzaron a acariciar hasta que toque su pene,  nadie podía imaginar su edad tocando aquello, estaba duro como  un jovencito. Era mi primera vez  tocando un hombre en muchos años.</p>
<p>Con su mano buscaba mi entrepierna, me acariciaba por encima de las bragas, yo  sabía que ya no había vuelta atrás, me metí a su lado ya desnuda solo con la braguita, me subí  a su cuerpo  y comenzó a acariciarme los pezones como jamás nadie había hecho. Rozaba con su lengua, mordía un poco los pezones  y metía todo lo  que podía de mis tetas en su boca.</p>
<p>El tiempo parecía no contar, estaba saboreando todo mi cuerpo como  si  fuera  un gran banquete que uno no quiere que termine. Yo pasaba mi lengua por sus tetillas, e iba bajando por su cuerpo. Me metí debajo de las sábanas  y bajé sus calzoncillos, su polla estaba durísima  y tiesa, la  acaricie con mis labios, me sentía algo torpe después de tanto tiempo. Tampoco quería que pensara  que era una golfa, pero no podía contenerme, la acaricie con mi lengua, pequeños toques casi  avergonzada, me bajó un poco la cabeza y abrí mi boca, su polla me entró  hasta lo más profundo y cerré un poco mis labios, mojándolo con mi lengua. Era delicioso, sentir toda su virilidad en mi boca. Ya  desinhibida comencé  a lamer con soltura, quería darle todo lo  que él había soñado. Me separó y ahora era el quien con su lengua iba bañando mi cuerpo, con sus dedos separó mis labios vaginales y  con una maestría increíble, me metía su lengua en mi  rajita, era como pequeños sorbos de mi sexo, creía  volverme loca, tanto tiempo de deseo no pude aguantarme y me llegó el primer orgasmo, el lo notó y simplemente apretó su lengua contra mi coño.<br />
Me volvió a acariciar muy suave con su lengua , mientras  yo ensortijaba su pelo. Fue subiendo por mi cuerpo y de nuevo acariciaba mis pezones  que estaban durísimos  de deseo, se metió entre mis piernas y note s polla rozándome, pasé mis manos por su cintura y apreté un poco, era mi invitación a penetrarme y lo hizo, ya lo creo  que lo hizo, era tal mi deseo quenada más meterla, me contraje, quería apretar con mis músculos  vaginales aquella preciosa polla en mi interior, de nuevo sentí como me empapaba el bombeo con fuerza, notaba el calor de su polla dentro de mí  con una sorpresa enorme, era  un gran amante  y de nuevo me corrí como una loba en celo. Al  hacerlo lo abracé con fuerza, el jadeaba y me besaba y de pronto sentí  un gran chorro en mi interior. No habíamos tomado ninguna precaución ni me importó nada en ese momento. Le besaba  llena de pasión , retiré la  ropa de la cama   y con mi lengua iba limpiando su polla, seguía muy firme y no tardó en ofrecerme más, la tenía en mi  boca y la acariciaba con mis labios, pude sentir como  subía su leche, era  como una corriente  viva que iba a llegar a mi boca, pensé en separarme un poco, pero quería hacerle disfrutar  sin límites y sacudió mi boca con un chorro de fuego, que libé  como néctar con mi lengua mientras el quedaba rendido a mis caricias.</p>
<p>El mundo éramos nosotros los dos, nadie podía molestarnos aquella tarde, nuestros cuerpos desnudos, descansaban de aquella dura batalla, mientras nuestras manos  continuaban en caricias  llenas de pasión. Sus dedos pasaban por mi sexo, sin prisas en una caricia constante que me encendía de deseo, no quería forzarle, teníamos todo el tiempo para nosotros pero él no necesitaba hacer esfuerzos, de nuevo su verga estaba como el mástil de un gran velero y yo la acariciaba entre mis dedos. Me empujo con suavidad, yo ni sabía lo que pretendía ya que  no esperaba eso, me dio la vuelta y comenzó a acariciar mis nalgas, nunca nadie me había tocado allí, con uno de sus dedos comenzó a acariciarme el ano, era una increíble sensación cuando  intentó meterlo,  yo estaba algo cortada, sus dedos mojados de mí se iban abriendo paso en mi culito. Se colocó encima  y me rozó con su polla, sabía por lo  que  había leído que me tenía que relajar todo lo posible  y en eso pensaba cuando noté que hacía presión, fue como un puñal que me entraba  desgarrando mi culo, quemándome por dentro, sentí deseos  de pedirle que parara que se saliera pero, el dolor iba remitiendo, el no se movía, solo dejaba que aquello  fuera entrando en mí. Ya no me dolía, era una sensación terrible de posesión, de pertenencia, deseaba que me la metiera más, al mismo tiempo  que la sentía abriéndose paso. Se quedaba quito cada vez que me penetraba un poco más. Después de unos instantes, comenzó a bombear, su mano buscaba mi coño y trataba de acariciarlo, pero yo sentía un enorme placer que me excitaba cada vez más en mi culito. Se movía  y  deseaba ser suya como jamás lo había sido de nadie, estaba bombeando en mi interior, llenándome de él , era como estar a punto de un orgasmo continuamente y  que no podía llegar, era  como esos instantes antes cuando sabes que te vas a correr; se clavó de nuevo en mi interior y noté una increíble sensación cuando  llenó mi culo con su semen. Se fue retirando dejándome completamente  llena de su corrida, me coloco con suavidad  y de nuevo comenzó a lamer mi  chocho, fue un orgasmo seco, duro como una sacudida de todo mi cuerpo, apreté su cabeza contra mí y no pude contener unas lagrimas de enorme placer.</p>
<p>Bueno  desde entonces vivo en un sueño  pero eso ya  no es importante en este relato.</p>
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		<title>Incesto deportivo homo</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Jan 2010 12:21:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hola amigos. Me llamó Ángel, soy el hijo menor de mi padre y único de su segunda esposa Clara, tengo dos hermanos mayores. Adolfo y Leonardo, que son hijos de su primera mujer. Vivimos en una gran ciudad durante el invierno y en el verano, tenemos una casa en el campo. Es una casa muy [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola amigos.</p>
<p>Me llamó Ángel, soy el hijo  menor de mi padre  y único de su segunda esposa Clara, tengo dos hermanos mayores. Adolfo  y Leonardo, que son hijos de su primera mujer. Vivimos en una gran ciudad  durante el invierno  y en el verano, tenemos una casa en el campo. Es una casa  muy grande que ya era del abuelo de mi abuela la madre de mi padre y que ahora pertenece a este.</p>
<p>Mi padre es un empresario de la construcción importante, mis hermanos estudian arquitectura los dos  y yo de momento voy al instituto.</p>
<p>No nos llevamos  muy  bien, en realidad mis hermanos me ignoran con mucha frecuencia algunas veces no desperdician la ocasión de hacerme alguna maldad, darme algún empujón o ponerme alguna zancadilla pero no mucho más allá. De  niño me hacían salir de la  habitación en la que estaban ellos, no  me dejaban participar en sus juegos o me insultaban si  estaba practicando  mis clases de ballet. Para ellos eso era de afeminados.<br />
<span id="more-243"></span><br />
Yo me entretengo en mi mundo, me gusta leer, tocar el piano, hacer gimnasia y escuchar música clásica. Nunca participo en los deportes o  juegos de mis hermanos, ellos practican deportes como básquet, futbol o lucha, que se me dan bien ya que en el insti formo parte de los equipos  y el entrenador y mis compañeros  me dicen que soy bueno.</p>
<p>En la parte de atrás de la casa,  tenemos  una especie de pista polideportiva, que hizo  nuestro  padre ya hace tiempo, está cubierta y se adapta  a distintos deportes . Mis hermanos  suelen pasar allí mucho tiempo   y  yo  para evitar choques con ellos, algunas veces les espío desde fuera, no me envidia verlos o deseos de jugar, pero como son muy brutos entre ellos se dan unos mamporros enormes.</p>
<p>Alguna s veces  vienen amigos de la ciudad, como  tenemos vestuarios se duchan todos allí y gritan muchísimo. Yo  aprovecho sus invitados para  sentarme en una pequeña grada, donde se ponen los amigos que acompañan o las novias y me divierte ver como se toman todo tan seriamente. Hacen apuestas considerables y los que ganan se suelen burlar de los perdedores.</p>
<p>Hay unos chicos de la ciudad, que tienen una enorme rivalidad con mis hermanos, por lo que yo se en todo pero que se manifiesta de una forma total en las chicas y el deporte. Son amigos-enemigos-rivales pero la tensión entre ellos es grande.  Algunas veces hacen carreras ilegales con las motos ya que todos son muy aficionados y tienen motos muy grandes.</p>
<p>En los días que llevamos de verano, yo  oía a mis hermanos  hablar del gran día, al principio no sabía de que se trataba, pero después  me enteré que había organizado dos grupos de  cuatro  para jugar un partido de baloncesto. Había una apuesta muy grande entre ellos, pero no sabía de cuento. La verdad es que me pareció  interesante. Sabía que los que perdieran no lo iban a llevar muy bien y que seguramente las palabras  no  serían las que dieran por terminada su discusión. </p>
<p>La idea de ver a mis dos prepotentes hermanos derrotados, me hacía ilusión, claro que no se me ocurría decirles nada ni de opinar.</p>
<p>Llegó  el día de la cita  y me llamó la atención que no había más que chicas viéndolo, novias de unos y de otros, pero ni un solo chico además de los contendientes. Yo  aproveche los  en este caso las invitadas para sentarme con ellas. Ocurrió  que del cuarteto rival, faltaba uno de los chicos,  pensaron en hacer los equipos de tres, pero ninguno quería sentarse y además tres  ya eran muy pocos. Como no encontraban solución, Andrés, uno de los rivales, propuso que jugara yo con ellos, Mis hermanos se burlaban,  sus compañeros le decían que no  y yo estaba a punto de echarme a correr. Mis hermanos aceptaron  burlándose y Andrés me llamó  para que me vistiera. Las chicas que me conocían murmuraban, Andrés traba de convencer a sus compañeros  que no importaba que yo  fuera una bailarina, que  ellos tres solos podían ganar.</p>
<p>Por fin comenzó el partido, nadie me pasaba el balón, jugaban entre ellos y  el equipo de mis hermanos se iba adelantando cada vez más. Andrés estaba nervioso y en un momento se le escapo que iba a perder su moto. (esa era la apuesta).</p>
<p>Comenzamos a jugar de nuevo  y todo seguía igual, ellos eran cuatro y  los nuestros tres ya que a mi no me llegaba nada. Me decidí a buscar la pelota, buscar rebotes  y tratar de chupar un poco. Logré ponerle un tapón a Leonardo, y me escapé solo a su canasta y di un salto  de ballet con adornos y logré un mate. Mis hermanos me miraban con un odio infinito, Andrés estaba entusiasmado, comenzaron a llegarme balones y  yo me movía como lo que soy, para ellos imposible cubrirme. Cuanto mas cabreado estaba Adolfo, más  intentaba lucirme,  hasta llegué a hacer puntas. Leonardo se me tiro encima y decidieron antideportiva.</p>
<p>Faltaban quince segundos y estábamos empatados a noventa puntos. Andrés sacaba de banda, me mandó un pase muy largo, casi desde la línea de tiros libres di un salto por encima de todos y me colgué de la canasta, justo cuando se terminaba el tiempo.</p>
<p>Las discusiones fueron enormes, no quise meterme, discutían que había sido fuera de tiempo, pero la verdad es que no, yo me retiré   y vi como Adolfo le tiraba a Andrés las llaves de malas maneras. Los de mi equipo vinieron a felicitarme, las chicas me besaban y las burlas y  risas eran enormes<br />
.<br />
Los chicos marcharon todos sin ducharse, para no poner más fuego, mis padres no estaban en casa, así que nos duchamos en los vestuarios.</p>
<p>Ahí fue donde comenzó todo. Yo me estaba enjabonando  cuando mis hermanos me agarraron. Entre los dos me golpearon y Leonardo me sujetaba con los brazos atrás retorcidos, me hizo agachar. Adolfo  se acercó  mi cara, y comenzó a rozarme su  polla en la cara, buscando metérmela en la boca. Me propuse no resistirme tenía miedo, así que acepté disimulando un poco, comencé a mamársela lo mejor que sabía, Adolfo que me sujetaba se estaba poniendo cachondo y su pija rozaba mi culito. Yo intentaba  por todos los medios darle placer a Adolfo  que estaba a punto de correrse en mi boca. De pronto noté como Leonardo me metía un dedo en el culo, me agarraba las dos nalgas tratando de separarlas  y me envistió  con su pollón hasta el fondo. Adolfo viendo a su hermano de esa forma se corrió en mi boca, yo no hice nada por separarme y continué lamiendo su polla, mientras Leonardo me la tenía metida y bombeaba en mi culo . Adolfo, le mandó cambiarse para ser ahora él quien follara mi  culito, su polla era más grande, noté como me entraba y no pude evitar una erección, Leonardo la había metido en mi boca, los dos  gemían, se meneaban  locos de placer y casi al unísono me llenaron de nuevo con su leche. No conformes, siguieron abusando de mi, me hacían lamer su polla una y otra vez hasta que me dejaron allí tendido.</p>
<p>Nadie habló nada de aquello, los días iban pasando y ahora mis hermanos cada uno por su cuenta trataba de acercarse a mí, me mostraban su deseo continuamente aunque cuando estaban juntos seguían con sus bromas pesadas, pero  ya no  tanto.</p>
<p>En la intimidad, me gozaron los dos muchas veces y entre ellos comenzaron los celos, por lo que terminaron pegándose. Esas vacaciones terminaron, ahora mis hermanitos, son gays y vienen los fines de semana alternos, nunca juntos, mis padres están encantados y yo la verdad estoy muy bien protegido. </p>
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		<title>Mi primera vez</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Dec 2009 20:18:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Cuando empezó todo esto? Tal vez  fue ya hace mucho tiempo, no voy  a dar mi edad de entonces  ya que no se trata de escandalizar a nadie y sólo de contar experiencias vividas  que  nunca se cuentan   o que tal vez no fueran más que fantasías  de jóvenes que comienzan su vida homosexual.</p>
<p><span id="more-46"></span></p>
<p>Dormíamos juntos desde muy niños pero nunca había pasado nada ya  que aun siendo hermanos y de edades muy cercanas  no éramos amigos. Aun no puedo precisar como fue, la primera vez o quien dio el primer paso. Yo se que aquella noche me había acostado  solo con un slip  y sin camiseta ya que era verano y hacía calor. Habíamos estado en la playa, eran los primeros días y yo estaba colorado del sol, pero en realidad nos criamos en la playa y estábamos curtidos.</p>
<p>Hacia como media hora que habíamos apagado la luz  y no dormíamos inquietos pero en silencio. Yo me di la vuelta  para dormir  y el se arrimó a mi; noté su sexo y me aparté un poco, el se quedó quieto pero en dos minutos volvió a pegarse a mi. No hice nada, me quede tranquilo pero con una sensación muy extraña; otro par de minutos en que apenas nos movíamos  y de pronto su mano en m cadera, no  hice nada  ya que era normal pero fue bajando su mano hasta la altura de mi miembro y comenzó a acariciarlo; yo, intente separarlo sin violencia, pero insistió mas  y sus caricias me estaban excitando; me puse boca abajo pero el insistía con su mano, yo como haciéndome el dormido y sin decir ni  una palabra, volví a la posición anterior dejándole hacer  y ya muy excitado.</p>
<p>Ahora su mano me busco debajo del slip y su tacto no me resultó desagradable por lo que abrí un poco mis piernas  e intenté corresponderle de la misma forma pero el no me dejó , intensifico mas sus caricias  con esa veteranía  que le daban los dos años que me llevaba  y viendo que yo me dejaba hacer sin decir ni una palabra, pero escuchando mi respiración agitada comenzó a bajarme el calzoncillo y se fue acercando más. Yo note su pene acariciándome  y era enorme, tenía ya todo el desarrollo y  sentí deseos de agarrárselo.</p>
<p>Lo tome en mi mano y estaba durísimo, quise masturbarlo con la mano , pero no me dejaba, sólo me acariciaba y se movía en mi mano, de pronto lo rozó contra mis nalgas  y yo cogí un poco de miedo  ante aquella bestia , pero no tenía prisa, continuaba con sus caricias  y cuando yo estaba a punto de terminar , con sus dedos apretaba mi polla, lo dejaba así unos instantes  y volvía a las caricias pero con una cadencia distinta a la anterior por lo que mi deseo era cada  vez mayor.</p>
<p>Lo metió entre mis piernas y comenzó a bombear, eso me ponía cada mas más encendido, su  propia excitación aumentaba la mía  y de pronto se puso encima de mi  y note como humedecía sus dedos  y me acariciaba el ano, sentí como su dedo se iba introduciendo un poco, sin hacerme daño y  sin cesar en sus caricias  en mi pene  y ocurrió, sin más, sentí su pollón justo en ese lugar , no podía ni respirar, pero estaba a punto de un orgasmo   y se paró, eso me desesperaba y con mi culito hice un poco de fuerza  contra su polla  y note como si algo se me rompiera en el interior , la sentía como iba penetrando cada centímetro  y una mezcla de dolor y deseo de más  se iba apoderando de mi;  de pronto  me acarició  un poco más y apreté mis nalgas aun con dolor   y en ese instante sentí como algo  ardiendo penetraba en mis entrañas  y me corrí como jamás  había sospechado y la sensación de su semen en mi culo  fue una de las más hermosas que recuerdo en mi vida.</p>
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