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	<title>Puro incesto &#187; caricias</title>
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	<description>Historias de sexo entre familiares</description>
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		<title>Reencuentro</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Nov 2010 12:13:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi hermana Pilar se casó hace unos diez años, como su marido no me gusta, es un pedante y fatuo, apenas nos vemos, salvo en algún acontecimiento familiar. Cuando éramos jovencitos, pily y yo teníamos nuestros propios juegos que guardamos como nuestro gran secreto. Juegos que nunca pasaron más allá del nivel de caricias hasta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi  hermana Pilar se casó hace unos diez  años,  como su marido  no  me gusta, es un pedante y fatuo, apenas  nos vemos, salvo en algún acontecimiento familiar.</p>
<p>Cuando éramos jovencitos, pily y yo  teníamos  nuestros propios juegos que guardamos como  nuestro gran secreto. Juegos  que nunca pasaron más allá del  nivel de caricias hasta alcanzar  un placer que a los dos nos dejaba  muy inquietos.</p>
<p>Fue  hace un mes más  o  menos,  yo estaba de vacaciones y  decidí ir por su  casa  a media mañana a  buscarla para tomar un café  juntos o  una cervecita en alguna terraza. Cuando llegué a su portal eran menos de las once de la mañana, toque al timbre desde abajo  y me respondió  por el telefonillo. Su voz  aun estaba algo cascada  como  recién levantada y me dijo que subiera que acababa de despertarse.</p>
<p>Cuando me abrió la puerta, estaba aun con una camiseta larga que ella  usa para dormir, unas zapatillas  y su pelo alborotado. Le dije que venía a buscarla para tomar algo, que si era un mal momento. Ella me dijo que no  pero que antes tomábamos un café o algo que lo necesitaba para despertar. Pasamos a la cocina  y el olor a café recién hecho era muy agradable.</p>
<p>Mientras tomábamos el café, fuimos  hablando  de nuestras cosas  y  claro  como  siempre salió  mi  vida, mi  vida  que era  para  todos como  un misterio; nadie me conocía novias ni  amigas  más o menos íntimas, en realidad  nadie sabía  mucho  de mí. No  se como  fue, la conversación derivó  hasta el sexo  y vi en su rostro ciertos signos de tristeza. No me atrevía a preguntarle  nada de eso pero de pronto noté que en sus ojos había un brillo como de estar a punto de llorar. Ya no pude contener más mi educado silencio y le pregunté como le iba a ella.<span id="more-323"></span></p>
<p>Mi hermana me contó  que apenas tenía  vida sexual  con su marido, que siempre estaba como desganada e incómoda y  que simplemente cuando  insistía, accedía a ello pero  sin más. Pasamos  un buen rato  hablando del sexo y del deseo, yo estaba notando  que volver a hablar de esas cosas con ella  me excitaba muchísimo. Estaba algo cortado ya que me estaba empalmando y sentía ese cosquilleo que sólo ella  había logrado (en otros  tiempos)   y  que me hacia desear sexo y sexo  sin descanso.</p>
<p>Ella  iba cambiando la expresión de sus ojos, ahora tenían  brillo de felicidad, brillo de mujer, brillo de deseo. Se colocaba, se movía en la silla, se rascaba el escote y yo seguía su mano  como  si aquella fuera mi polla acariciándola.
<p>De repente como  si no pudiera contenerse, se levanto y me dijo  que se daba una ducha rápido  y  salíamos  si  yo  quería. Yo pensé que no, que no quería ir a ningún lado, que quería  seguir allí  hablando de aquello con ella  y deseándola como siempre.</p><p style="float: right;margin: 4px;"><!-- Inicio código JUGUETESPARADULTOS.com -->
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</p></p>
<p>Su cuarto de baño está  justo detrás de la puerta que comunica el salón con las habitaciones. Yo  me quede mirándola, viendo su precioso culo moverse  y adiviné  que no tenía  braguita.</p>
<p>Ella entró al  baño pero no cerró la puerta, yo  escuchaba el sonido de la ducha  y no pude contenerme, me levanté  como  si quisiera ver los libros  de su salón , pero  miraba hasta la puerta,  pretendiendo  ver algo pero tenía que meterme al pasillo. Lo hice  con cuidado  y la vi  completamente desnuda en la ducha, su cuerpo era igual que siempre , escultural, algo más redondita, más  mujer  pero igual de buenísima.</p>
<p>Mi polla estaba a punto  de explotar, volví al salón  tratando de disimular , pero era imposible. Ella se acercó , traía puesto  solamente el albornoz, se quedó mirando y  me dijo: yo  conozco esa cara, esa forma de mirar- creo  que me puse colorado y  bajé  la  vista -¿Aun?  Yo le sonreí y ella me acarició el rostro.  Mientras lo hacía se soltó el cinturón de su albornoz  y justo delante de mí estaba Venus desgarrando mis deseos.</p>
<p>Casi temblando del deseo, alargue  mi mano a  su cintura para acariciarla  y ella  se pegó más a mí, agachándose  un poco, sus pechos a la altura de mi boca eran una enorme provocación que no dejé escapar. Mi lengua acariciaba sus pezones ardiente de deseo  y ella se retorcía entre mis manos. Nos dejamos caer sobre el sofá nuestros  cuerpos en un nudo de desesperado deseo y me ayudó a sacar la  ropa para quedar los dos desnudos. Su piel era tan tersa como yo recordaba, su olor a mujer me embriagaba y aumentaba mi feroz deseo.</p>
<p>Separé sus piernas y arrodillado en el suelo, fui  metiendo mi  lengua  dentro de su precioso coño. Ella gemía y levantaba su culito para  ofrecerme mejor el manjar, hasta que me pidió que se la metiera. La tumbé  recostada sobre el mismo  sofá  y metí mis piernas entre las suyas  y mi poya no  acertaba en el  nerviosismo  hasta que ella con su mano  la  guió   al más profundo de mis placeres. Hice  unos movimientos de mi pelvis circulares  y  ella  no pudo  evitar un grito de orgasmo  mientras   yo notaba aquel baño de humedad ardiente en su chocho.<br />
Me separó y ahora se puso  ella de rodillas entre mis piernas  y sus carnosos labios rodearon  mi polla de una forma  que me estaba haciendo  estallar el corazón. Noté  que no  podía contenerme  y ella  también lo noto pero se apartó un poco dejando libre su presa  y se sentó en mis piernas mirándome de frente  y de nuevo con su mano  introdujo mi miembro  en su coño  en esa posición en la que ella  dominaba  y me cabalgo como  una valkiria  mientras el sudor  caía entre sus pechos. Esta vez quería dominar yo  y me levanté un poco, la tumbé  y comencé a acariciarle las nalgas con mi lengua, ella estaba a punto de llorar de placer  cuando separé sus cachetes y pasé mi lengua sobre su culito mojándolo con mi saliva; la  punta  de mi lengua se iba introduciendo en su ano , ella se estremecía de placer, con mi dedo, fui explorando el camino ; ella al notarlo se contrajo  un poco; le di un golpe en las nalgas  suave y se soltó; apoyé mi cuerpo en el suyo, sobre su espalda y esta vez ayudé a mi  cipote a  entrar  en su  cuerpo  en una opresión casi imposible. Ella me pedía más  y mis cuidados cesaron, lo introduje hasta el fondo, ella golpeaba con sus puños cerrados el sofá  como tratando  de calmar su placer, esos movimientos  y  sus jadeos   hicieron reventar mei semen hasta  sus entrañas  y los dos nos rendimos  de placer culminado.</p>
<p>Nos dío tiempo a bajar a  una terraza  y con nuestras cervezas apenas nos miramos. Ella me acarició la mano y contemplamos el paso del mundo  llenos de paz.</p>
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		<title>Mi hermanito gigante</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Sep 2010 11:24:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi nombre es Nuria, tengo diecinueve años y estoy pasando un momento “comprometido” en mi vida, un momento que hace un tiempo necesito compartir pero que me costaba ya que tal vez yo nunca lo entendiera de otra persona. Desde muy niña tengo despierto el apetito sexual, siempre sentí el deseo de acariciarme de arrancarle [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi  nombre es Nuria, tengo diecinueve años y estoy pasando un momento “comprometido” en mi vida, un momento que hace un tiempo  necesito compartir  pero que me costaba ya que tal vez  yo  nunca lo entendiera de otra persona.</p>
<p>Desde muy  niña tengo despierto el apetito sexual, siempre sentí el deseo de acariciarme de arrancarle placer a  mi cuerpo de la forma que pudiese, mis manos fueron siempre mis grandes aliadas como  una especie de explorador que enviaba a recorrer  mis recovecos  y que me traían los tesoros del placer.</p>
<p>Mi primera vez, fue con un compañero del instituto, los dos teníamos quince años y fue en la fiesta del pueblo de mis abuelos. La familia  íbamos todos los años y  teníamos  allí  nuestros amigos, muchos chicos que querían ser amigos de mi hermano que ya por entonces  comenzaba  ser famoso y  salir en los periódicos deportivos  como la mejor promesa joven del baloncesto  nacional.<br />
<span id="more-316"></span><br />
También las chicas  revoloteaban cerca ya que aun con su altura  mi hermano era muy bien parecido.</p>
<p>Uno  de los chicos del pueblo, ya desde mi pequeños, siempre estaba conmigo, a  mi me gustaba coquetear con él  y algunas veces le llevaba hasta extremos de deseo que lo desencajaban un poco. Un día regresábamos de la verbena los dos solos, la noche era muy calurosa  y decidimos bajar hasta la playa, nos echamos en la arena  y note como Pablo  (que así se llamaba) acercaba su cuerpo al mío, aquello me resultaba agradable pero me daba un poco de miedo, no había nadie más en la arena y me beso, era  el primer beso no infantil, era el primer beso que despertaba mis deseos, esos deseos que jamás había compartido  con nadie  y que esa noche parecían recibir eco en Pablo.</p>
<p>Nuestros besos comenzaron torpes pero poco a poco nos fuimos acoplando y sus manos iban recorriendo mi cuerpo en una prolongación real de todas mis fantasías. Mi sujetador dejó libres mis pechos turgentes y abundantes  y sus manos los estrujaban en torpes caricias  que yo intentaba conducir entre mis  besos. Sus manos iban encontrando los resortes  en mi que en realidad no estaban escasos ni escondidos, una de sus manos me acarició por encima de la braguita y casi doy  un grito mezcla de sorpresa y deseo, pero lo contuve en sus labios.</p>
<p>Nuestras caricias   eran circulares, ya no avanzaban más, besos, manos, insinuaciones y otra vez besos y el roce de nuestros cuerpos; algunas veces se ponía encima de mí  y  otras era yo  la que dejaba que mi  cuerpo sintiera  el deseo manifiesto del suyo.</p>
<p>No podía contenerme, deseaba más y me atreví  con mis manos a buscar sus genitales  y acariciarlos con las yemas de mis dedos, era la primera vez  que sentía el tacto de un pene, la verdad  es que apenas sabía que podía hacer con él, pero  notaba como se ponía  nervioso, tenso y lleno de excitación, había visto imágenes de cómo se chupaba  pero no me atrevía, no  quería que pensara que era  una perra, pero  cerré los ojos  y me lo metí  entre los labios, comencé a succionar   y  Pablo  gemía  a punto  de correrse en mi  boca; me di cuenta y paré  y el  estaba como loco, se puso  encima  y mordía mis pechos, con su mano apartó mi ropa  y  note sus dedos acariciando mi coñito; separé las piernas como indicándole y note su polla como  contactaba con mi cuerpo, dio  un golpe con su cadera  y  aquello parecía abrasarme por dentro, me dolía, tenía ganas de sacármelo de encima, el  se estremeció y  se separo bruscamente dejándome su  semen en las piernas.<br />
No  fue  la mejor de las experiencias, la sensación de estar con un niño  nada tenía que ver con mis sueños  de un hombre, de una persona más desarrollada   que me llenara plenamente.</p>
<p>Desde ese día, cada vez  que encontraba una película porno o alguna revista, siempre comparaba  esos hombres con Pablo  que aun era un niño y la idea de pensar en esas pollas enormes, llenando todo mi coño  me producía  un enorme placer en mis caricias, la  sensación de sentir una polla grande enorme  era  mi gran fantasía.
<p>Un día estábamos  en casa Juan José  (mi hermano)  y  yo, era verano  y habíamos estado  en la piscina, los dos corrimos a la ducha grande  peleándonos por ella, Juan José, iba corriendo  y separándome al tiempo  que tiró  el traje de baño en el camino,  yo  apenas me fijaba tratando de correr más que él, pero  se volvió en la puerta para cerrarme el paso  y  allí estaba mi hermanazo  de más de dos metros de altura  y entre sus piernas pendía  un enorme pollón  proporcional  a su  gran altura. No pude evitar mirar  con cierta sorpresa, mi  hermano  se dio  cuenta y  se tapo un poco y yo me fui  al otro baño a ducharme.</p><p style="float: left;"><iframe scrolling="no" frameborder="0" src="http://banners.promocionesweb.com?id=12&login=blogin&lop=false&color=000000" width="686" height="180"></iframe></p></p>
<p>Durante mi  ducha no podía apartar de mi mente la imagen de mi  hermano, el agua caliente, el  jabón y  mis manos, fueron  haciendo aparecer  mis deseos e imaginaba como sería aquella enorme verga excitada  y eso me excitaba cada vez más a mí.</p>
<p>Los  días iban pasando  y  cada vez  aquella fantasía con mi  hermano  iba tomando  más forma y más deseo. Cuando desayunábamos juntos, miraba con la discreción que podía  tratando de ver  por debajo de su ropa, lo imaginaba empalmado, deseoso pidiéndome que se la chupara o  me la metiera, pero me avergonzaba de mis pensamientos    y trataba de buscar   la forma de evadirme.</p>
<p>Cada día era peor, le vigilaba a todas horas, si estábamos en la piscina, veía su enorme paquete, si se acostaba  en una tumbona  pasaba por delante tratando de ver lo  que fuera. Después me iba a mi habitación y  me desnudaba completamente   y me acariciaba con la mano, cerraba mi puño  y lo pasaba por mi sexo ya que imaginaba su polla como  mi mano cerrada,  no podía  intentar meterme aquello,  pensaba en como  sería recibirlo deseoso.</p>
<p>Un día sentados en la piscina, yo estaba de espaldas con el sostén del biquini  desatado, para broncearme, Juan José me hablaba  y me di  la vuelta, la prenda se me cayó al  suelo y mis tetas quedaron delante de su vista; yo me fijé en su rostro, tratando de adivinar sus sensaciones, como  sin darle importancia, pero  el no sacaba sus ojos de mis tetas, me acerque a el  como  queriendo jugar, pero estaba caliente como  una perra; le agarré por la cintura y note como  mis pezones le rozaban, el me abrazó y entre juegos noté su polla que estaba durísima , tiesa  y muy deseosa. No me corté  y  seguí  rozándome, sabiendo  que el efecto  que  causaba en mi  hermanito era de deseo  y  que este era cada vez mayor.</p>
<p>Entre juegos  le pellizque una nalga con fuerza  y  comencé a correr hasta dentro de la casa, Juan José, vino corriendo detrás de mí, me metí en mi habitación y me dejé capturar  por sus enormes brazos que me tumbaron sobre la cama  quedando  su  cuerpo encima del mío.<br />
Ahora su poya  ya no era imaginaria, la sentí  contra  mi sexo y  lo llenaba todo, mi hermanito estaba   ardiendo de deseo y con su lengua lamía mis pechos, mis pezones estaban de punta  y ya no pude resistir más, bajé mi mano  y sobre su bañador agarré lo que pude de su  enorme polla. Él me desnudó sin preámbulos y se bajo el traje de baño y sujetando  con su mano su falo, comenzó  a rozármelo, creía morirme de deseo y miedo, pero  lo apreté contra mí  como  invitándole  a hacerlo  ya, con un dedo  abría  mi sexo  y  toda esa mole comenzó a presionar  y fui notando esa invasión  de placer  que rozaba cada célula de mi  coño  que se rompía a su paso.</p>
<p>Ya dentro de mí apenas nos movíamos, el miedo y  el placer se mezclaban  con un deseo  irrefrenable  de  llenarme de polla. Poco a poco comenzó  unos movimientos de balanceo que hacía que la sangre corriera por mi  cuerpo como lava de un volcán.  No  pude aguantar más, lo  abrace por la cintura con todas mis fuerzas  y  me corrí  como  jamás  había soñado. Mi  hermanito quiso  seguirme, se quería separar  pero  no le deje, lo apreté más dentro de mí  y  noté   un rio de ardiente semen salpicando las paredes de mi interior   y  explotando  en mi locura.</p>
<p>Los dos quedamos rendidos   sobre la cama, como  dos amantes  repletos de placer , me ardía el sexo  pero tenía necesidad de más, de disfrutar de aquello que  tal  vez  nunca se repitiera. Me fui aproximando más a  su cuerpo, hasta sentirlo de nuevo  en contacto  con el mío, mi  hermanito me beso en la espalda y su mano  iba recorriendo mis nalgas, su dedo  acarició  mi culito, separó  las nalgas  y su lengua comenzó  a rozar  mi  ano, me asusté  muchísimo, no podía querer eso  o me mataría,  pero  su lengua entraba abriéndose paso  en mi  culito y ya no  pude pensar, sentí su peso sobre mi espalda  y  su enorme polla tratando  de encontrar  un camino  imposible,  de nuevo sus dedos me acariciaban y  note como me los introducía, apreté fuerte mis ojos, trataba de soportar el dolor  cuando presiono y su polla abrió mi culito como  si se tratara de un parto doloroso, note ese hierro candente que me abrasaba, no podá  moverme, no podía ni respirar cuando de pronto noté como  su  leche entraba en mi  culo  recorriendo todo mi interior, sin apenas moverme  me corrí , me corrí  tanto  que todos los orgasmos de mi  vida  me parecieron insignificantes, y  mientras su  semen serbala por mi  cuerpo  creí morirme de placer.</p>
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		<title>MI Cuñadita</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Mar 2010 10:22:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Siempre me había llevado muy bien con la hermanita de mi mujer, a los dos nos gustaba burlarnos en buen tono el uno del otro y siempre había un poco de coquetería entre nosotros pero nada importante. Mi cuñada vive en mi misma manzana unas casas más arriba. Algunas veces cuando bajo al pueblo caminando [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Siempre  me había llevado  muy bien con la hermanita de mi  mujer,  a  los  dos  nos  gustaba  burlarnos en buen tono el uno del  otro y siempre  había  un poco de coquetería entre nosotros pero  nada  importante.<br />
Mi  cuñada  vive en mi  misma manzana  unas casas  más arriba. Algunas veces cuando  bajo  al  pueblo  caminando a comprar la prense, me encuentro  con ella  y charlamos   en el jardín un rato los dos solos.<br />
Se llama  África y está casada  con  Angel  un  político local   al que no soporté  nunca,  las  ocasiones  familiares  en las que  nos reunimos, yo  me limito  a charlar   lo  que puedo  con ella  si  nos  dejan solos, pero  rápidamente el “cuidaconchas” de su marido  se nos  viene encima.</p>
<p>Hace  ya un mes,  yo iba a comprar la prensa  como  siempre y al pasar por delante de su casa, la  vi  en una pelea  con el tendal de la ropa,  se le había caído  y luchaba por  levantarlo  y  tensarlo,  yo, viéndola  tan apurada, me ofrecí  para  ayudarle y entre los dos  tiramos por las cuerdas  en una buena pelea   hasta lograr ponerlas bien.</p>
<p>Ella  se vió  un poco obligada a  invitarme a un café  y  nos sentamos en el  sofá de su salón. Ella  se notaba que   recién había salido de la ducha, tenía una bata puesta por encima del  camisón.  Cuando se sentó  en su  sofá, subió las piernas  para recostarse ,  y  por debajo del camisón vi  sus preciosas  rodillas    y  un poco  de sus muslos.  La  verdad  es  que  no  pude evitar ponerme cachondísimo, sus piernas un poco rellenitas, se ven de carnes durísimas y prietas, ella tiene una voz angelical   y  unos labios  que son una invitación a los pensamientos mas  concupiscentes.<span id="more-312"></span></p>
<p>Según íbamos  hablando, ella se mostraba más simpática, reía todos mis  chistes y de vez  en cuando  me soltaba alguna puya contra su maridito. La  conversación  derivó   rápidamente al sexo,  y no  se cortaba nada en sus detalles. Me dijo  que el sexo para ella resultaba aburrido  o  por lo menos monótono, que su  marido era muy tradicionalista, que a ella le gustaba mucho más  la  fantasía pero  que claro  eran personas  muy  distintas.</p>
<p> A  mí me pareció  una puerta abierta a  mis  deseos  su forma de contarme  así  que no  la desperdiciaría,  tan pronto  vi  la  ocasión me lancé a  contarle   algo  sobre mi mundo , sobre mis relatos, ella  no  sabía  que  yo escribía    y  me dijo  que quería leer alguno.</p>
<p>Subimos  al escritorio de su marido  y allí  puso esta url   y  comenzó  a leer  uno de mis relatos.  Yo , estaba a  su lado   y podía verla  toda interesada, apenas respiraba  y  de vez  en  cuando  se le escaba alguna exclamación  o  asombre  ante mi descaro  al  narrar.  Yo,  no  quería quedarme atrás, prefería un corte que   quedarme escaso, así que apoyé  mis manos en sus  hombros mientras  leía,  yo  le  iba acariciando  su  cuello  y el pelo y  ella   no  parecía  incomoda. El relato estaba en su  clímax   y  ella parecía estar igual, su rostro estaba  colorado  y  su respiración se iba entrecortando,  parecía no darse  cuenta  de lo  que hacían mis manos  pero yo sabía  que sí, que lo estaba disfrutando,  me atreví a  lanzarme un poco más y mis manos desde atrás comenzaron a acariciar  su escote, ella se movía  como  queriéndome indicar por donde  deberían ir mis caricias.</p>
<p>En ningún momento paraba de leer pero  no bajaba la página así que    me di  cuenta que ya  no leía, que simplemente simulaba  estar distraída. Bajé mis dedos  hasta que las yemas   notaron sus senos, mi  cuerpo estaba  electrizado, mi polla estaba durísima   y apunto de reventar  de deseo. Ella se inclinó  un poco  a un lado y mi mano  se bajo  hasta acariciar sus pezones, mis dedos comenzaron a dibujar su pecho  y  con la  otra mano  abrí  un poco su camisón, para  meter mis dos manos  y  alcanzar    sus tetas  con mis dedos, ella ya no  podía más  y echó  su cabeza para atrás   dejándome aquellos carnosos  labios   ardientes de  deseo, no  dudé y la  basé, se dio la vuelta en la silla, yo me agaché  un poco   y mi lengua acariciaba la suya  como intentando emparejarlas   en un beso    tan sexual que   ya hubiera merecido la pena.</p>
<p>Se levantó y me volvió  a besar  mientras sus manos  tiraron de mi  camiseta, dejando el pecho descubierto, me empujo  sobre una pequeña camita que tenían allí para  algún invitado  y se abalanzó  encima   de mi cuerpo. Mientras  con sus manos intentaba desabrocharme el  cinturón, no  dejaba de besarme, noté  como  abría la hebilla, sus manos eran ágiles   y bajaba mi  cremallera,  mi polla parecía querer  romper  mi  calzoncillo, ahora  yo le abría el camisón y ella  me ayudó sacándoselo por la cabeza  y  dejándome todo  su cuerpo desnudo, con sus manos  bajó mi calzoncillo  y mi polla se disparó deseosa. Ella  parecía poseída   al  verla  la agarró  con las dos  manos, se agacho  un poco  y se la metió  en su  boca como  queriendo devorarla.</p>
<p>Los  dos  estábamos completamente desnudos  y  yo  deseaba metérsela, pero   no  podía  hacer del sexo  lo que  siempre había sido para ella, le di  la  vuelta y me puse encima, me dejé deslizar hasta alcanzar  el suelo  con mis rodillas , separé sus muslos  y  ante mi  tenía aquel tesoro  que tanto  había deseado, tenía el  bello  recortadito  y  muy  rizado, lo aparte discretamente con mis labios  y  poco a poco  fui  acariciándola con mi lengua, ella  se estremecía, se notaba que aquello era nuevo para ella, apenas respiraba, introduje la  punta de mi  lengua  y  comencé a rozársela, muy delicadamente pero sin tregua, yo  iba notando  su humedad en mi  boca  y  escuchaba su agitada respiración entremezclada con suspiros y  jadeos. Alcancé  su  clítoris y comencé   unos movimientos  en circulo  con mi lengua  y  cuando  sentía  que ella  se iba  acorrer, lo apretaba un poco  con mis labios,  en una de estas no  pude parar, ella  gritaba,  me llamaba cabrón y  me apretó la  cabeza  contra su coño. Yo  baje la  intensidad de mis lametones, ahora eran caricias  suaves.</p>
<p>Africa, to mi cara en sus manos y me atrajo  hacia arriba, hasta sus labios, yo noté  su  húmedo chocho en la punta de mi polla, estaba encima y apreté pero no acertaba sin ayuda de mi mano, tomé  mi polla con ella  y la  conduje a  su  coño, la  pinté  un rato   dulcemente y apreté, noté  como   su  coño  atenazaba mi  polla  y me deslice en su  interior, comenzamos a movernos los dos y  me estaba volviendo loco.  Ella  me mordía suavemente en las tetillas    yo  sujetaba sus muslos  buscando más penetración  y  los  dos    nos  aceleramos  y en medio de su orgasmo  mi polla  se brotó  en un chorro   de deseo contenido.</p>
<p>Ella  me dio  la  vuelta dejando  que mi espalda reposara  en el colchón y   bajó a  mi  mojada polla   con sus labios   y  su lengua, me hizo  una mamada   que poco a poco  iba recuperando mi  deseo, la agarré por el pelo  y la apreté  contra mí  y de nuevo me corrí  pero esta vez  en su boca. Ella  no se separó  y saboreaba mi  polla  como  si fuera un helado  mientras yo  me quedaba derrotado   dejándome hacer  sobre la cama.</p>
<p>Cada día  bajo  a buscar la prensa y  dedicamos  un tiempo  a  disfrutar   de nuestro  sexo  sin limitaciones .</p>
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		<title>Mi papaito -III-</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Feb 2010 18:45:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cada día mis deseos, la necesidad de mi padre era mayor, a todas horas me acariciaba pensando en nuestros momentos. Cuando llegaba a casa mis besos eran más que tiernos pero no teníamos un momento para nosotros. Era verano y continuaba de vacaciones, mama, pretendía que fuéramos a pasar unos días a la playa, para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cada día mis deseos, la necesidad de mi padre era mayor, a  todas  horas  me acariciaba  pensando en nuestros momentos. Cuando llegaba a casa  mis besos eran más  que tiernos pero  no teníamos un momento para nosotros.</p>
<p>Era verano  y continuaba de vacaciones, mama, pretendía que fuéramos  a pasar  unos días  a la playa, para mí, era  una catástrofe, no podía estar tantos días sin verlo, sin notar sus brazos rodeándome o sus caricias escondidas. No  había solución, tenía  que irme  y la  idea  no me gustaba, pensé en ponerme enferma pero no  serviría de nada, mama no  se iría sin mí. Por fín llegó el día de partir y  nos fuimos en el coche de mi madre.</p>
<p>Cada día mi padre cuando llamaba quería hablar conmigo y disimuladamente me decía  cosas  muy picantes que cada vez  me ponían más a cien. Papa me dijo que vendría a buscarme, para comprar los libros y todo el material escolar. Vendría el viernes para  ir el sábado de compras  y el domingo regresaría a la playa con mama.</p>
<p>No me lo podía creer, iba a pasar dos  noches enteras  con mi papaíto, los dos solos en el piso ¿ocurriría? Llevaba mucho  tiempo pensando en ese momento, soñaba con entregarle  mi sexo a mi padre, tenía un poco de miedo, alguna de mis amigas me había dicho  que dolía pero  nada  podía dolerme, lo deseaba tanto  que  no podía dejar de pensar en ello.</p>
<p>El viernes apareció  mi padre, los vi retirarse a la habitación de mama  y por primera vez  sentí celos, muchos  celos, se la estaría follando, pensaba que todo ese deseo  tenía que ser para mí, pero  me conformé. No tardaron mucho en salir y  vi cierta tensión entre ellos como  si hubieran discutido. Sin  querer, me alegré, pensé en que el no  había querido  hacer nada con ella, que me esperaba, que deseaba  mis caricias y eso me hizo sentir  muy bien.</p>
<p>Apenas tenía que hacer maleta ya que  en casa tenía de todo y  volveríamos el  domingo, en un bolso de playa puse las cosas imprescindibles  y  ya  anochecía cuando salimos. Cuando llegamos a la ciudad, papa  llamó  a  Ana su secretaría  y la invitó a cenar con nosotros en un restaurante  precioso  en el centro. Ana era  guapísima, la secretaria de papa me parecía ser algo más que su secretaria pero  los dos guardaron las formas. Ana  tendría  unos veinticinco años, y  un cuerpo de esos de película.  Era muy dulce  y  muy simpática conmigo, yo no podía verla  como mi rival ya que era un encanto y  me parecía la  mujer ideal para papa.</p>
<p> Después  de una buena sobremesa donde hablaron del trabajo  y  algo de mí, de mi cuerpo, mi belleza o mi simpatía, Ana se fue  y papa  y yo  fuimos para casa. Nada más llegar, le dije que me iba a dar una ducha, que todo el día con calor  me hacía estar incómoda. Me metí en la ducha  con una braguita y un pijama corto que yo sabía que era muy sexy. </p>
<p>Cuando salí, fui corriendo al sofá y me recosté  como  siempre que podía en las piernas de mi papa. Él me quedo mirando sorprendido, parecía  que yo  había dado  un estirón o había quitado más cuerpo  ya que el pijama   me quedaba más ceñido  y mi pecho parecía a punto de explotar.<br />
<span id="more-297"></span></p>
<p>No tardó nada  en comenzar sus caricias, sus manos iban dibujando todo mi cuerpo  y  yo estaba ardiendo de deseo, quería apretarlo contra mi cuerpo, quería  hacerlo desearme   hasta que perdiera el control. </p>
<p>Desabroché su camisa y metí mis manos en su pecho, se lo iba acariciando con suavidad   mientras  el ya estaba  con su mano  en mis muslos, internamente  y  yo  notaba como algunas veces tocaba en mi sexo. Abrí  un poco más su camisa  y  con mi lengua comencé a lamer su pecho, el estiraba las piernas y  yo podía notar aquel enorme bulto en su pantalón, bajé con mi lengua hasta su ombligo  y el  no pudo resistir más, sus dedos comenzaron a acariciar mi rajita, era  muy delicado  y  suave, yo quería que apretara más, que me lo agarrara  con fuerza  o me iba a morir de deseo. </p>
<p>Tenía que excitarle más, tenía  que hacerle perder la cabeza  y  perder el miedo  a mi poca edad, quería  que me  viera  como  una mujer.  Desabroche  su pantalón  y su polla se salía del calzoncillo, ahora sus dedos  ya no  dibujaban mi coñito con suavidad, me estaba agarrando  el  coño con deseo, estiré mi  cuerpo, él seguía  agarrándome el chochito pero  yo quería más, conduje su mano por mi cintura, debajo del pijama, yo  notaba ardiendo  mi sexo y comenzó a tocarme por encima de la braguita, yo  acariciaba su polla con la punta de mis dedos, quería volver a meterla en mi boca pero sabía  que eso  tal  vez  calmara su deseo y  no era  lo que yo quería.</p>
<p>Comencé a  moverme  en su mano, movía mi  cadera adelante y atrás, quería darle  a entender   que deseaba que lo  hiciera con su polla. En uno de los movimientos atrás, su mano se metió por debajo de mi braguita y con sus dedos jugaba con mi vello , me moví hacia arriba y  sus dedos alcanzaron mi rajita, estaba muy mojada, papa comenzó sus caricias, y  yo  me apretaba contra su mano. Alcancé su cuello  y  comencé a besárselo, papa ayudado por  su brazo,  empujo o arrastró mi ropa hacia abajo, la bajó  casi hasta la rodilla  y me dejo el chocho al aire.</p>
<p>Iba a lamerme el coño, pero  yo quería más , lo subí un poco como  si no me gustara y bajé sus calzoncillos, su polla salía fuera  y  metí  mi  boca para comérmela. Papa  estaba  a cien por hora   y  comenzó en mi boca un mete y saca. Tenía sus pantalones bajados  hasta la rodilla.  Yo, me separé y le saque los calcetines y tiré por su pantalón para abajo, saque su camisa, y mi pantaloncito, estábamos casi  desnudos los dos. Me senté con cuidado en sus piernas  y saque la camisa de mi pijama, mis tetas  estaban enormes  y duras,  mis pezones amenazantes  eran una provocación para él  que no tardo en lanzarse a ellos , yo sentada en sus piernas  me fui moviendo hacia adelante, hasta sentir que su  enorme polla me rozaba.  Mi  padre estaba  ardiendo, se movía con cuidado como  si no  quisiera romperme  o tacarme demasiado. Me tumbé sobre el sofá y  separé mis piernas. Él estaba de pie delante y  su polla tan dura  que a mi me parecía que  no  podría follarme, yo  no me veía capaz de meterme aquella  enorme tranca.  Papa no lo pensó más, me tomó en sus brazos  como cuando era chica y  hacíamos nuestros juegos  y me llevó a su  habitación, separó la colcha   y volvió  a besar  mi coño; yo le subí la cara hasta mis tetas y el sin apenas apoyar su  cuerpo en el mío, comenzó a lamerme el pecho; yo me atreví y metí  mi mano por debajo  hasta alcanzar  su polla, el apenas respiraba, la tenía en mis dedos   y comencé  a jugar con ella  pasándola por mi ardiente raja, papa  mordía mis tetitas y se apoyaba en sus brazos, yo seguía rozando su polla contra mi  coñito  y trataba de meter la punta, sentía como me llenaba toda   y me parecía imposible    que pudiera entrar , se soltó una mano  y entonces agarró  su polla con ella. La noté más fuerte  en mi  coño  y de pronto dejó caer el peso  de su cuerpo un poco y empujo con su cadera, fue  algo desgarrador,  entro   hasta hacerme morder los  labios para no  gritar. Su polla estaba entrando  y parecía destrozarme por dentro, contraje  mi  coño y el  dolor era casi insoportable, me relaje  de nuevo   y noté como entraba un poco más. </p>
<p>Mi padre apenas se movía  mientras mi  coño  se iba acostumbrando, comenzó de nuevo a acariciar mis tetas, yo estaba aterrada, ¿Cómo podía dolerme tanto? Pero sus labios jugando con mis pezones, lograron hacerme olvidar  de aquello que quemaba mi  coño. Me estaba poniendo caliente hasta no poder más  y  mi  cuerpo  no se aguantaba quieto, comencé a moverme un poco, el dolor se mezclaba con el placer, pero llegó un momento  en que no  había dolor, lo  quería  cada  vez más  dentro  de mí . Papa  viendo que ya no  me dolía comenzó a bombear    era  una locura aquello,  de pronto  se puso  como  a temblar  y se separo  de mí, me dolió  cuando la sacaba  tan rápido  y noté  que su leche caía sobre mi  vientre, le abrace la cabeza  y  acaricié su pelo mientras   dejaba que se corriera  hasta la última gota.</p>
<p>Mientras papa se duchaba , yo  trate de limpiar con una tolla  la  cama, había  un poco de sangre  pero  nada  importante, saqué la sabana    la metí  en la lavadora  y puse otras. Cuando papa salió  del baño la  camita estaba cambiada  y  entré yo. No  sentía dolor en el baño, pero no  me había corrido  y  al lavarme   volvía  a sentir deseo, pero  sabía que si volvía a metérmela me dolería. </p>
<p>Me perfume un poco y completamente desnuda , bueno  con una braguita, volví a los  brazos de papa que  con sus caricias   colmó  todos mis deseos. Los dos  quedamos dormidos en un abrazo.</p>
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		<title>Mi Papaito-II</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Feb 2010 23:58:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los días iban pasando y en casa papa y yo parecíamos más alejados cada vez, era como si los tuviéramos miedo a nuestro secreto. Papa me guiñaba un ojo, o me hacía una caricia normal pero yo recordaba nuestro día en su oficina. Algunas veces miraba a la altura de su sexo como si quisiera [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los días iban pasando y  en casa papa y  yo parecíamos más alejados cada vez,  era como si los tuviéramos miedo  a nuestro secreto. Papa me guiñaba un ojo, o me hacía una caricia normal pero yo recordaba  nuestro día en su oficina. Algunas veces  miraba  a la altura de su sexo como  si quisiera verlo excitado, pretendía recordar  esa sensación de tenerlo en mi mano o  de acariciarlo hasta hacerlo feliz. Seguía soñando y  buscando  formas de hacerlo  feliz cuando volviéramos a estar solos.</p>
<p>Llegaron mis vacaciones, los últimos días de curso con exámenes, apenas había tenido tiempo para nada, me gustaba sacar buenas notas para que se sintiera orgulloso de mí  y sobre todo para tener más tiempo para el verano y soñar y  soñar.</p>
<p>Ya hacía una semana que  estaba esperando  en casa, papa  había ido de viaje y mis deseos  eran cada vez más fuertes, pero  no  quería acariciarme, no  quería más que alimentar ese deseo  para ser capaz de hacer todo lo que soñaba.  Un día   me preguntó  si le acompañaba a una ciudad   cercana   que esta a unos cien kilómetros de la nuestra, tenía que ir a comer con un cliente y me dijo que si me apetecía acompañarle   y  no lo dudé.  Como íbamos a comer con un  cliente, aproveché para ponerme  lo más guapa que pude, suelo andar siempre muy arregladita  pero ese día tenía una disculpa para ponerme mis mejores galas. Pensé en ponerme lo más atrevido pero  a mi papa  seguro  que no le gustaría que yo pareciera su putita, así  que me arreglé destacando mi  figura y mi pecho.<br />
<span id="more-295"></span></p>
<p>Durante el viaje, fuimos hablando de todas las cosas, él como siempre muy cariñoso conmigo, algunas veces me cogía la mano y en mitad de camino paramos a tomar un refresco, me llevaba cogida por la cintura  como si fuera su amante pero con la suficiente discreción para que no dejaran de notar que éramos padre e hija. Su mano en mi cintura, me envolvía y al caminar  casi me rozaba el pecho  y  yo  estaba   ya excitadísima.</p>
<p>Cuando llegamos al restaurante  su cliente nos estaba esperando, era  una persona mayor pero muy  agradable con nosotros, durante la comida  pude  ver como se desenvolvía mi padre en su trabajo  y me quede  encantada,  mi príncipe  además  era   muy inteligente. Nos despedimos del cliente   que me dio dos besos y  emprendimos el viaje de regreso  cuando comenzaba a oscurecer.</p>
<p>Papa parecía especialmente contento  por algo de su trabajo  y me dijo que me tenía que llevar de viaje con más frecuencia que le había dado  mucha suerte.</p>
<p>Cuando ya de regreso llegamos a  la zona de servicios  de la autopista, era ya noche oscura , papa me abrió la puerta para ayudarme a bajar y cuando pasé por su lado   lo rocé, no  fue sin querer, yo  quería rozarme con él, tenía que hacer algo para  iniciar nuestro juego. </p>
<p>Pedimos algo para cenar  en el restaurante  y papa llamó a casa para decir que ya “salíamos” me llamó la atención ya que estábamos a medio camino, mi padre  captó mi mirada  y  sonrió  y a mi comenzó a recorrerme algo  por dentro de mi  cuerpo ¿Qué íbamos hacer?  No  había hoteles, ni  nada  y llevarme a su oficina a esa hora   podía resultar raro. No dije  nada  pero me quedé pensando  y  sobre todo frenando todos mis deseos    que   eran  una estampida de emociones en mi cuerpo.</p>
<p>La zona donde habíamos dejado el coche estaba especialmente oscura y la noche aun siendo de verano  era  sin luna, papa se acercó a mi como  si fuera a abrocharme el cinturón de seguridad  y me dio un beso en la mejilla,  yo suspiré sin querer,  era tal mi deseo que no pude contenerme y comenzó a besarme  por el cuello, me acariciaba con la lengua, pasaba justo  por el nacimiento de mi cabello, por mi cuello, mientras  sus manos  me acariciaban los pechos por encima de la ropa, pensé que no  aguantaría más, me abrió  la camisa  y comenzó a  pasarme la lengua  por el escote y  por encima al borde de sujetador,  estaba tan deseosa  que  quería  que me lo sacara  o  soltarlo yo para dejarle que me comiera  mis  ardientes tetas. Cuando estaba  disfrutando de sus caricias en mi pecho, mi sexo estaba  ardiendo  y mojado, papa metió su mano por debajo de mi  falda   y sentí  sus dedos acariciando  mi  chochito por encima de la braguita, no podía más, comencé a respirar fuete, estaba temblando, levantó  mi  braguita por una pierna y medio sus dedos.  Yo recordaba su  polla en mi mano  y pensaba que aquel dedo era su polla, papa me acariciaba claro  si intentar meterlo, yo  abría mis piernas   por el placer  y una yema de su dedo comenzó a acariciar suavemente mi  clítoris, No pude más, eche mi mano desesperada  a su  pantalón pero  sus caricias   eran increíbles   como  un gran maestro, grite, me asustó  que alguien pudiera oírnos, me mordí los labios  y tuve un orgasmo  increíble. Papa  paró  su  caricia y con toda  su mano sujetaba  mi  coño mientras me corría  hasta perder el aliento.</p>
<p>Justo en ese momento, un coche maniobraba para ponerse a nuestro lado, nos  recompusimos  y papa encendió el coche para salir. Mientras daba para atrás   apoye mi mano en su polla, estaba durísima,  me dio pena que se quedará así  y  pensé en que podía hacer,  no  había ningún sitio para parar pero se arrimó a su derecha y bajó la velocidad, apenas había coches  y yo comencé a  bajarle la cremallera, él seguía conduciendo y yo estaba sacando su enorme polla con mis dedos. Sabía que si se la sacudía un poco   podía correrse en mi mano como la otra vez así que me puse a la preciosa tarea y  su polla cada vez se ponía mas tiesa   y viéndola crecer   crecían mis deseos  de caricias.</p>
<p>Papa apenas podía conducir, iba superlento cuando no venía  ningún coche detrás, yo  quería darle placer todo el tiempo  sin prisa, me sentía torpe, pensaba en las formas de acariciarle su polla  y por fía  se me ocurrió ¿Me dejaría? ¿Sabría hacerlo? Afloje un poco el cinturón, me incline a su lado   y bajé mi cabeza.  Papa  casi se para, yo me la metí en mis labios y comencé a pasarle la lengua. No tenía ni idea pero aquello parecía gustarle y  a mí me parecía   como lamer el cielo.</p>
<p>Algún coche al pasar nos daba luces,  a mí la idea de pensar que alguien me viera  haciéndole esa mamada  me encantaba, papa algunas veces me acariciaba el pelo  con su manó, fui perdiendo el miedo y encontrándome con el enorme deseo  de meterla dentro de mi boca  y así lo  hice, se la chupaba como uno de esos caramelos  que   aun me gustaban. Papa estaba jadeando, parecía que  yo  había encontrado la forma  de hacerlo disfrutar  y me entregaba con ardor a ello. Bajaba y  subía la  cabeza , de vez en cuando me paraba y le rozaba la lengua por la punta o  abría más mi boca tratando de meterla hasta la garganta para volver aese ritmo  de mi cabeza subiendo y  bajando  por su polla. Papa encontró una salida de autopista  y se metió, yo  no paraba de chupar, pasamos por el peaje automático  y solamente salir  mi padre más que parar  se tiro con el coche  a un lado, paró y al mismo tiempo me agarró la cabeza.<br />
El sitio era menos peligroso que la autopista para  un accidente, pero  cualquiera  que pasara  le llamaría la atención ese coche parado  ahí   así  que me esforcé, llenaba de saliva su polla para  que   se rozara suavemente  , la metía hasta  el fondo  y acariciaba sus pelotas como  había  visto    en aquel video  de nuevo la lengua  y otra vez más  caricias, note como  si  su polla se hinchara , como  si algo pasara  dentro, me emocioné la quería tragar toda   me llegaba hasta la garganta y de pronto sentí aquel enorme chorro  que me golpeaba casi dejándome sin respiración , y mi boca se llenaba  de su  leche , me la trague, tenía un sabor como  a limón  y  canela, se la lamí  con cuidado toda mientras él se dejaba  reposar en el asiento.</p>
<p>Cuando me levante, aun noté que un poco de su semen corría por la comisura de mi  boca, papa cogió mi cara con su mano  y me besó en los labios.  Había tanta ternura en aquel beso  que  no lo cambiaría por nada del  mundo.</p>
<p>Quería hacerme mayor, quería hacerme mujer, quería hacerlo disfrutar, quería aprender  todo sobre el sexo para  ser su  hija, su novia, su amante, su puta.<br />
continuará</p>
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		<title>La herencia</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Jan 2010 11:22:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi nombre es Elena, tengo casi cuarenta años y estoy separada desde hace quince, en realidad me separé a los cinco años de casarme. Cosas de el alcohol y los gritos. Desde que me separé volví a vivir con mis padres hasta que cuando tenía treinta mi madre se murió y yo vivo con mi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi nombre es Elena, tengo casi cuarenta años y estoy separada desde hace quince, en realidad me separé a los cinco años de casarme.  Cosas de el alcohol y los gritos.</p>
<p>Desde que me separé volví a vivir con mis padres  hasta que cuando tenía treinta mi madre se murió y yo vivo con mi padre. Somos cuatro hermanos y todos están casados  y viven lejos en otros países o ciudades. Mi padre  es  un hombre adinerado pero muy tacaño por lo que mis hermanos no le visitan mucho.<br />
Mi padre aun es relativamente joven, no ya tanto en edad que cumple los setenta como en su estado que se conserva muy bien. Tal vez demasiado bien.</p>
<p>Hace cosa de dos años  una noche después de cenar, estábamos sentaos en la cocina tomando un café  y se me ocurrió  preguntarle por su testamento, le pregunté si había hecho algo y me respondió que total para lo que había, no le parecía importante. Pensé que con eso daba por concluida la conversación cuando de pronto  me miró  y me  dijo ¿estás preocupada? Yo me puse colorada  y le dije que no, que sólo  era por hablar. Mi padre se levantó y fue a su habitación después de decirme que esperara un momento. Vino  con una carpeta, se sentó frente a mí  y comenzó a abrirla, me fue mostrando extractos de cuentas y las cantidades acumuladas a lo largo de su vida más lo que ya había recibido de herencia de sus antepasados, suponía una cifra mareante que ni  yo ni mis hermanos podíamos imaginar.<br />
<span id="more-290"></span><br />
Yo observaba  todo eso  tratando de disimular la impresión que me estaba dando, mi padre estaba muy serio y me iba danto una explicación muy detallada de todo.</p>
<p>Se me ocurrió preguntarle  por la razón de su forma austera de vivir, cuando todo ese dinero le podía haber permitido vivir siete vidas a cuerpo de rey. Mi padre me quedó mirando  y me dijo  que su vida  había sido feliz con mi madre y que tardó un tiempo en reponerse del palo que supuso para él su desaparición. Que después mi regreso a casa  y un poco la postura de mis hermanos  le había hecho  tomar una decisión que fue posponiendo por falta de ánimos y por mí.</p>
<p>Se levantó y se fue a guardar su tesoro mientras yo me quedé con ganas de conocer su decisión. No había por mi parte ningún temos, las cantidades eran tan absolutamente sorprendentes, que aun repartidas  como fuera con mis hermanos, la parte que me correspondería, sería más que suficiente para permitirme un futuro más que desahogado.</p>
<p>Mi padre  volvió y se sentó de nuevo a mi lado, yo ardía de deseo por saber más cosas y él comenzó a hablar:  Verás, me dijo,  Mi salud es francamente buena, recientemente me hice un chequeo general  y  me encuentro bien, por lo que había decidido, vivir mis últimos años a  tope. Pensé en encontrar una mujer que fuera  para mí como fue tu madre, que me hiciera disfrutar  el resto de mi vida, sin hacerse ninguna pregunta,  que se quedará con todo ya que tus hermanos no se preocupan de mí  para  nada  ni lo hicieron de tu madre. </p>
<p>Me asusté  y le pregunté ¿pero tienes a alguien? No, esta es la parte más interesante y no  sé si quiero contártela o prefiero dejar que pase el tiempo, se que para  tí, puede resultar muy dura y no  quiero perder a mi hija.  Ni podía imaginar de que se trataba, cual era aquel secreto  tan grave de mi padre y que no se atrevía a compartir conmigo.</p>
<p>Le dije, pero tú puedes contarme lo que quieras y sabes que jamás saldrá de mí. Me respondió tal vez esto  no, tal vez esto nunca quieras saberlo. En ese momento, comenzaron a desfilar por mi mente todas las posibilidades ¿Tendría otra familia? ¿Alguna o algún amante? Habría algún negocio oscuro de donde había salido tantísimo dinero? Todas eran preguntas  que se iban acumulando pero que no me atrevía a formularle.</p>
<p>Mi padre  al ver mi inquietud, me insistió en la posibilidad de que lo que podía contarme fuera  muy sorprendente y desagradable para mí.  Yo le dije que estaba dispuesta para escuchar lo que fuera   y  que nada me molestaría, si él quería decírmelo  que lo hiciera y  entre los dos podríamos llevar mejor su secreto.<br />
Bien, dijo mi padre   pues allá va: Verás  hace más de veinte años me enamore locamente de una mujer, lo miré sorprendida, ya que me había dicho  que no había nadie) continuó, cada día se hacía insoportable para mí, mi amor era tan grande que  tu madre  lo notó y lo hablamos, tu madre ya estaba enferma y me pidió  que no hiciera nada en el tiempo que le quedaba de vida. Yo le prometí callar  y no decir nada, ni hacer nada, hasta que se murió, después las cosas se precipitaron y comenzó mi miedo a la soledad y todos estos años  permanecí callado. ¿Pero quien es ella? Mi padre, bajo la vista, se quedó en silencio unos  segundos que me parecieron eternos  y de pronto me dijo: Tu, esa mujer eres tú, casi me da un patatús, no podía creerme lo que estaba oyendo, mi padre  había estado  veinte años enamorado de mí  y mi madre lo sabía. Me dieron deseos de pegarle, de arañarle  de matarlo pero me quedé pálida en silencio esperando más.</p>
<p>Bueno, ahora ya sabes la razón por la que no hice nada, tenía en mi casa  todo lo que me importaba en la vida  y  no iba a buscarlo fuera. En un momento, pensé en la posibilidad de irme muy lejos, de alejarme de ti para  siempre   pero no tuve fuerzas para hacerlo. Me había conformado con la imposibilidad  y prefería vivir contigo   sin contarte nunca nada que alejarme de ti. Cuando te casaste, lo pasé muy mal el tiempo que duró tu matrimonio  y cuando volviste a casa  era como si fuera el destino. Lo miraba con incredulidad, toda mi  vida con mi padre iba pasando en imágenes por mi mente. Por fin le dije: pero es algo enfermizo, ruin, ¿Cómo te pudiste enamorar de tu propia hija? ¿De tu propia sangre? Tú no eres de mi sangre, casi me caigo al suelo, ¿Qué estaba diciendo? Sí eres mi hija, ya que siempre te acepté como tal, pero no eres de mi sangre, tu madre  tuvo una historia con otra persona, yo lo supe siempre, ella me pidió perdón y me contó la verdad y yo la perdoné y te acepté como una hija más. ¿Y quién es mi padre?  Tu padre se fue  para América antes de que tu nacieras, y murió allí de un accidente.</p>
<p>No podía creerme nada de aquello, todo me parecía imposible, los días iban pasando  y apenas hablábamos en casa; yo no me atrevía a mirarle a los ojos, de repente, me daba como vergüenza, al vestirme o al sentarme o andar por casa como era normal en mí. Aquel hombre   ya no era mi padre, pensaba que esa persona me deseaba, que durante muchos años  yo había sido el centro de sus sueños, de sus fantasías.  Tenía que acostumbrarme a mi nueva vida, todo me parecía increíble.</p>
<p>Un día, mi padre  me cogió  de la mano y me hizo sentar a  su lado y comenzó a hablar: No podemos seguir así, sin apenas hablarnos,  yo te conté todo  porque suponía que tu eras suficientemente madura para conocer la verdad; no esperaba ni espero nada de ti, pero tampoco puedo perder lo que tenía por haber sido sincero.  Siempre te respeté  y te traté como  una hija y si ahora  se rompió todo entre nosotros prefiero desaparecer, no te preocupes por tu futuro o tu vida ya que quedarás completamente cubierta de todo. Yo no puedo vivir así y más cuando tu conoces la verdad.</p>
<p>Cogí sus manos con las mías y le dije  que no quería que se fuera pero que necesitaba tiempo, tiempo para recuperar mi nueva identidad, tiempo para saber que quería o que esperaba de la vida.  </p>
<p> Mi padre había dejado de ser mi padre, ahora era un hombre, un hombre cariñoso y respetuoso conmigo pero un hombre que siempre me había deseado como  mujer.  Yo me preguntaba  hasta donde aquel hombre  podía tener fantasías conmigo. Tengo que reconocer que mi mundo más íntimo  comenzó a cambiar. Algunas noches encerrada en mi habitación, imaginaba que él venía y me forzaba o simplemente era yo quien le provocaba.</p>
<p>Pasaba el tiempo y ninguno de los dos parecía querer  volver a hablar del tema, mi padre parecía más triste cada vez hasta que un día dijo que se encontraba mal; le pregunté si quería que llamara al médico  y me dijo que no que se iba a acostar un rato  a  ver si le pasaba.</p>
<p>Cuando llegó la hora de la comida, me acerque a su habitación para ver como se encontraba y me dijo que bien, pero  no le apetecía levantarse o comer; le dije que le traería algo y  así  lo hice, le preparé una bandeja  con algo de comida  y  se la llevé. Me senté a su lado, como  esperando a que  comiera algo, lo intentó pero lo separó. Yo le toqué en la frente  por ver si tenía fiebre pero no me pareció; le coloque un poco la ropa y él me cogió la mano y me atrajo hacia la cama. No sabía si resistirme o dejarme ir , así que simplemente  dejé que el me guiara. Quedé recostada a su lado y comenzó a acariciarme el rostro. No puedo decir que me sintiera mal, pero creo que no me hubiera importado. Tenía una edad que ya  no me parecía la ideal para buscarme un trabajo y hacer una nueva vida. Ese hombre era  un hombre cariñoso y muy limpio y para mí la gran solución, al final nadie tenía que saber nada.</p>
<p>Mi padre me acariciaba el pelo y de pronto sus labios se posaron en los míos, era una sensación increíble, se juntaba la visión de mi futuro con mis deseos de mujer  y esa increíble sensación de trasgredir. Me estaba desabrochando la ropa, yo no me atrevía a  hacer nada, pero poco a poco me fui soltando y respondiendo a sus caricias. ¿Qué debería hacer? Responder  a sus caricias y dejarme hacer o tomar iniciativas? Mi cuerpo estaba quedando desnudo a su disposición, me limitaba  a responder a cada caricia,  con besos suaves pero mi parte de mujer  se iba alterando.</p>
<p>Metí mis manos  por debajo de la sabana hasta su pecho y estaba sólo con el  calzoncillo, mis mans le acariciaban el pecho, el abrió mi boca con un beso  increíble y mi  mano bajo a su vientre, mis dedos comenzaron a acariciar hasta que toque su pene,  nadie podía imaginar su edad tocando aquello, estaba duro como  un jovencito. Era mi primera vez  tocando un hombre en muchos años.</p>
<p>Con su mano buscaba mi entrepierna, me acariciaba por encima de las bragas, yo  sabía que ya no había vuelta atrás, me metí a su lado ya desnuda solo con la braguita, me subí  a su cuerpo  y comenzó a acariciarme los pezones como jamás nadie había hecho. Rozaba con su lengua, mordía un poco los pezones  y metía todo lo  que podía de mis tetas en su boca.</p>
<p>El tiempo parecía no contar, estaba saboreando todo mi cuerpo como  si  fuera  un gran banquete que uno no quiere que termine. Yo pasaba mi lengua por sus tetillas, e iba bajando por su cuerpo. Me metí debajo de las sábanas  y bajé sus calzoncillos, su polla estaba durísima  y tiesa, la  acaricie con mis labios, me sentía algo torpe después de tanto tiempo. Tampoco quería que pensara  que era una golfa, pero no podía contenerme, la acaricie con mi lengua, pequeños toques casi  avergonzada, me bajó un poco la cabeza y abrí mi boca, su polla me entró  hasta lo más profundo y cerré un poco mis labios, mojándolo con mi lengua. Era delicioso, sentir toda su virilidad en mi boca. Ya  desinhibida comencé  a lamer con soltura, quería darle todo lo  que él había soñado. Me separó y ahora era el quien con su lengua iba bañando mi cuerpo, con sus dedos separó mis labios vaginales y  con una maestría increíble, me metía su lengua en mi  rajita, era como pequeños sorbos de mi sexo, creía  volverme loca, tanto tiempo de deseo no pude aguantarme y me llegó el primer orgasmo, el lo notó y simplemente apretó su lengua contra mi coño.<br />
Me volvió a acariciar muy suave con su lengua , mientras  yo ensortijaba su pelo. Fue subiendo por mi cuerpo y de nuevo acariciaba mis pezones  que estaban durísimos  de deseo, se metió entre mis piernas y note s polla rozándome, pasé mis manos por su cintura y apreté un poco, era mi invitación a penetrarme y lo hizo, ya lo creo  que lo hizo, era tal mi deseo quenada más meterla, me contraje, quería apretar con mis músculos  vaginales aquella preciosa polla en mi interior, de nuevo sentí como me empapaba el bombeo con fuerza, notaba el calor de su polla dentro de mí  con una sorpresa enorme, era  un gran amante  y de nuevo me corrí como una loba en celo. Al  hacerlo lo abracé con fuerza, el jadeaba y me besaba y de pronto sentí  un gran chorro en mi interior. No habíamos tomado ninguna precaución ni me importó nada en ese momento. Le besaba  llena de pasión , retiré la  ropa de la cama   y con mi lengua iba limpiando su polla, seguía muy firme y no tardó en ofrecerme más, la tenía en mi  boca y la acariciaba con mis labios, pude sentir como  subía su leche, era  como una corriente  viva que iba a llegar a mi boca, pensé en separarme un poco, pero quería hacerle disfrutar  sin límites y sacudió mi boca con un chorro de fuego, que libé  como néctar con mi lengua mientras el quedaba rendido a mis caricias.</p>
<p>El mundo éramos nosotros los dos, nadie podía molestarnos aquella tarde, nuestros cuerpos desnudos, descansaban de aquella dura batalla, mientras nuestras manos  continuaban en caricias  llenas de pasión. Sus dedos pasaban por mi sexo, sin prisas en una caricia constante que me encendía de deseo, no quería forzarle, teníamos todo el tiempo para nosotros pero él no necesitaba hacer esfuerzos, de nuevo su verga estaba como el mástil de un gran velero y yo la acariciaba entre mis dedos. Me empujo con suavidad, yo ni sabía lo que pretendía ya que  no esperaba eso, me dio la vuelta y comenzó a acariciar mis nalgas, nunca nadie me había tocado allí, con uno de sus dedos comenzó a acariciarme el ano, era una increíble sensación cuando  intentó meterlo,  yo estaba algo cortada, sus dedos mojados de mí se iban abriendo paso en mi culito. Se colocó encima  y me rozó con su polla, sabía por lo  que  había leído que me tenía que relajar todo lo posible  y en eso pensaba cuando noté que hacía presión, fue como un puñal que me entraba  desgarrando mi culo, quemándome por dentro, sentí deseos  de pedirle que parara que se saliera pero, el dolor iba remitiendo, el no se movía, solo dejaba que aquello  fuera entrando en mí. Ya no me dolía, era una sensación terrible de posesión, de pertenencia, deseaba que me la metiera más, al mismo tiempo  que la sentía abriéndose paso. Se quedaba quito cada vez que me penetraba un poco más. Después de unos instantes, comenzó a bombear, su mano buscaba mi coño y trataba de acariciarlo, pero yo sentía un enorme placer que me excitaba cada vez más en mi culito. Se movía  y  deseaba ser suya como jamás lo había sido de nadie, estaba bombeando en mi interior, llenándome de él , era como estar a punto de un orgasmo continuamente y  que no podía llegar, era  como esos instantes antes cuando sabes que te vas a correr; se clavó de nuevo en mi interior y noté una increíble sensación cuando  llenó mi culo con su semen. Se fue retirando dejándome completamente  llena de su corrida, me coloco con suavidad  y de nuevo comenzó a lamer mi  chocho, fue un orgasmo seco, duro como una sacudida de todo mi cuerpo, apreté su cabeza contra mí y no pude contener unas lagrimas de enorme placer.</p>
<p>Bueno  desde entonces vivo en un sueño  pero eso ya  no es importante en este relato.</p>
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		<title>Incesto con el Sabio</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Jan 2010 09:51:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola soy Dorleta, tengo veinte años y vivo en el Norte, soy una persona muy alegre con muchas ganas de vivir, siempre muy vital  y podíamos decir que feliz.</p>
<p>Vivimos en casa Mi padre, mi madre mi hermano y yo, bueno mi hermano se marcha pronto pues ya encontró un trabajo nada más salir de la universidad y se va a Suiza. Mi hermano  quiere que me vaya con él, que así podemos ayudarnos los dos, pero yo no terminé mis estudios, trabajo en una tienda de calzado y aunque mis padres son todavía muy jóvenes me da pena dejarlos solos.</p>
<p>Por otra parte os cuento  todo lo que pasó y  que al mismo tiempo es la causa mayor de mis temores.<br />
Desde niños, mi hermano y  yo siempre nos llevamos muy bien, el tiene cuatro años más que yo  y siempre fui un poco su juguete y él el mío. De niños corríamos por la playa y nos revocábamos por la arena, nos disfrazábamos y hacíamos peleas de luchadores o de soldados.<br />
<span id="more-241"></span></p>
<p>Durante los años de su adolescencia, nos distanciamos un poco, el me rehuía enlas luchas, prefería irse con sus amigos y  me decía que yo era muy pequeña.</p>
<p>Pasó el tiempo y él se fue a Barcelona a la universidad, apenas venía al pueblo, mis padres le iban a visitar a casa de mis tíos para  que no se distrajera mucho con los estudios. Después en el verano lo mandaban  a distintos países para que practicara los idiomas que hablaba y desde los catorce años a los diecinueve prácticamente no nos vimos.</p>
<p>Cuando terminó su carrera, se había hecho ya un hombre mayor, y yo  toda una mujer. Desde el primer día que volvió a casa  volvimos los dos a estar muy unidos. Él, salía conmigo y con mis amigos, las chicas todas estaban coladitas por Andoni, que así se llama  mi hermano. Cuando alguna me decía algo, todas me parecían poco para él, era  una especie de Dios para mí, había hecho la carrera inmaculada con unas notas buenísimas. Y hablaba siete idiomas perfectamente. Mi hermanito se había convertido  en uno de esos científicos coquito.</p>
<p>No salía mucho en casa, siempre metido entre sus libros, eso lo hacía mas interesante para todas las chicas, ya que todas me preguntaban por él. Como consecuencia de un trabajo suyo que le habían publicado en la universidad, lo llamaron de algún programa de la televisión autonómica y de la dos en algún programa. Por lo que el coquito aun era más admirado por todos.</p>
<p>Un día hacía mucho calor  y yo estaba de vacaciones, así que decidí irme a la playa y le animé a que viniera conmigo; dudó como siempre pero al fin se animo; cogió un traje de baño y una toalla, lo metió  en mi bolsa y nos fuimos en mi Megán a una calita, que está un poco alejada de la ciudad, pero  que es muy tranquila y mucho más por la semana.</p>
<p>Llegamos a la playa, no había casi nadie, así que se cambio, se tapó un poco con la toalla y en la misma playa se puso su bañador. Yo llevaba mi biquini, pero en esa playa me gustaba hacer toplees, claro que al ir con él pensé que no debería hacerlo por si se cortaba. Nos sentamos en la arena y él con un libro como siempre, mientras yo me broceaba a su lado.</p>
<p>Pasó un buen  rato, y yo tenía mucho calor por lo que le dije de darnos un baño, me dijo que quería ver  antes una cosa. Yo me marche sola, me metí en el agua y cogí un poco en mis manos para mojarlo y obligarle a venir conmigo. </p>
<p>Cuando llegué a su lado poco agua tenía  pero el se levantó haciéndose el enfadado y yo corrí hasta el agua, vino detrás era desde niño un excelente nadador y me alcanzo enseguida. Comenzamos a jugar en el agua, el intentaba hundirme y yo a él. En una de estas me agarró en sus brazos, me dejó caer  al agua. La verdad es que nos reímos mucho y yo me di un buen trago.</p>
<p>El se escapó corriendo   y cuando me recuperé fui detrás, el se estaba secando  y le tiré arena en la espalda. Corrió detrás de mí, me agarró por una pierna, me tiro al suelo y los dos rodamos por la arena como cuando éramos niños.</p>
<p>Decía que como cuando éramos niños pero  había una diferencia, en uno de los giros por la arena, quedó encima de mí, sus piernas entre las mías  y noté que ya no éramos niños. Lo sentí pegado a mi cuerpo, el niño se había hecho un hombre  y por lo que yo notaba, ¡qué hombre! Los dos reíamos , pero seguíamos en esa posición y a mí me estaba encantando.</p>
<p>Por lo que fui notando a  el tampoco parecía desagradarle, ya que por instantes le iba notando más duro  y el contacto se hacía mayor. No se como pasó pero ahora su juego se había convertido en un beso en mis labios, yo aparenté que no me gustaba y me resistía, tratando de mover mi cadera, creo  que el fin era conseguir más roce. El buscaba mis labios, yo notaba su cimbel y me estaba poniendo cachondísima.</p>
<p>Dejamos de jugar, nos fuimos de nuevo al agua para limpiarnos la arena, y yo comencé a echarle agua en la espalda  y con la mano le iba quitando la arena, mi mano es su cuerpo  me ponía tanto que ni el frío del agua podía enfriarme. Él hizo lo mismo, pero sus manos eran una caricia en mi cuello, bajó limpiándome la arena  y  con las yemas de sus dedos acariciaba mis pechos. Me estaba volviendo loca de deseo.</p>
<p>Corrimos a la arena, nos secamos con las toallas  y nos tumbamos al sol. Yo no quería dejar de sentir lo que estaba sintiendo; sabía que era una locura pero no quería pensar en nada que no fuera  volverlo a sentir entre mis piernas, volver a sentirme dominada como en la arena.</p>
<p>Utilicé mis artimañas de mujer, me desabroche la parte de arriba del biquini y sin sacármelo, lo dejé car de mis brazos para que mi espalda quedara libre de posibles marcas. Mientras miraba sus reacciones, el trataba de disimular pero no podía evitar mirarme la parte de mis pechos descubierta.</p>
<p>Entonces , se acostó  pasándome un brazo por el cuello y me dijo ._ Te convertiste en una preciosa mujercita. Mi corazón era un “tam tam” volví el rostro y estaba pegado el suyo, le di un beso en los labios, le dije que también él era un hombre muy atractivo. Ahora fue él quien no se conformo, con rozar mis labios, abrió los suyos y yo me estaba haciendo agua. Sus labios con la boca abierta, acariciaban los míos y ya no pude aguantar, le besé, pero con todo mi ser, mi lengua jugaba con la suya. Me abrazó y de nuevo  sobre la toalla se puso encima de mí. ¡Dios mío! Estaba a mil por hora y su polla tan dura que podía follarme con los dos trajes de baño por el medio.</p>
<p>Ya había más gente en la playa por lo que decidimos  irnos. Durante el camino prácticamente no hablamos nada, no sabíamos que decirnos, había tanto fuego entre los dos, que si uno da un paso, nos ponemos a follar en el coche o el ascensor.</p>
<p>Ya en casa, todo volvió a la normalidad, parecía que no hubiera pasado nada, seguía todo normal hasta que una mañana nos cruzamos en el pasillo y él sin parar me apretó una mano.</p>
<p>Ese fin de semana, mis padres tenían que ir a Barcelona a llevar unas cosas a casa de mis tío y a traerse ya el resto de ropa y libros de mi hermano por lo que quedamos los dos solos el viernes en la tarde.<br />
Yo estaba con las faenas de casa, mis padres hacía ya más de una hora que se habían ido, el fue a la cocina y preparó dos batidos, como los hacía cuando éramos niños y me lo trajo a la sala. Yo le sonreí y el me dio un beso y después otro  y ya se desato todo el fuego contenido. Nos besamos con pasión, me apretaba contra su cuerpo, yo notaba su polla que estaba dura y deseosa. Otra vez, su lengua jugando con la mía, me metió la mano por debajo de la camiseta, yo no tenía sujetador y me acarició las tetas mientras me besaba. Me subió la ropa, se agachó un poco y comenzó a comérmelas, lo hacía bien el cabrón, tan bien que pensé que me iba a correr de gusto. Por fin me saco la camiseta y yo hice lo mismo con la suya. Nos volvimos a besar, cada vez nuestros besos eran mas de deseo desesperado. Desabroche su pantalón  y bajé dándole besos por el cuerpo, es estaba apoyado contra un mueble, bese su ombligo, bajé a su pubis, le bajé del todo el calzoncillo y su polla salió disparada como un látigo enorme contra mi boca, no me paré en juegos, la metí en mi boca y comencé a hacerle una mamada, el agarraba mi cabeza y se retercía de placer. Me levantó y me sacó mi pantalón, después me tumbó en el sofá y bajo suavemente mis braguitas; se fue hasta la puerta y pasó el pestillo, volvió sobre mi, me besó de nuevo y ahora era él quien hacia mi mismo camino. Yo sentada en el sofá, mi hermano entre mis piernas, me sentó al borde mismo y metió su cabeza en mi coño.</p>
<p> Sabía muy bien donde tocaba ya que en unos segundos me puse a jadear  y me vino un orgasmo terrible. El seguía comiéndome el coño y ya estaba a punto de tener otro orgasmo. Se sentó en el sofá y me subió sobre sus piernas; me sentó en su polla y fui notando como me penetraba todo su deseo. Yo comencé a moverme de arriba abajo y el con sus manos acariciaba mis nalgas, me estaba  rompiendo de placer, noté que me corría y el estaba conteniéndose, de pronto di un grito y justo en ese momento sentí como su leche me llegaba hasta lo más adentro.</p>
<p>Nos quedamos un rato quietos descansando, comenzó a bombear de nuevo, yo pensaba que le podía pesar, me separé y de rodillas en el suelo, le pasaba la lengua por sus testículos y recorría su polla, de nuevo estaba inmensa, le di la mano  y nos fuimos a mi cama, nos tiramos encima de la ropa y de nuevo me clavo toda su polla, era muy fuerte y estaba en muy buena forma física ya que bombeaba una y otra vez incansablemente. Estaba muy caliente, quería más, me dio la vuelta  y sin ninguna preparación note como me rompía el culo. Toda su polla dentro, me dolía  un poco, pero cuanto más me metía más quería, se aceleró, yo  jadeaba  como una perra  cuando se corrió dentro de mi culo. Note toda su leche que entraba con furia y aquello lejos de tranquilizarme me aceleró más.</p>
<p>Me dio la vuelta, levantó mis piernas sobre sus hombros  y metió su lengua, o tenía una lengua muy larga o conocía algún embrujo que me hacía sentirla como la mejor de las pollas, me estaba follando con la lengua, no era una comedura de coño, era una auténtica penetración.</p>
<p>Todo el fin de semana  lo pasamos follando, parábamos solo para comer y ducharnos y vuelta a follar a mi me dolía el culito y el chocho estaba rozado pero no podía parar.</p>
<p>Ahora quiere que me vaya con el a Suiza ¿Me voy a convertir en su amante? Es una relación incestuosa pero me da igual si es mi hermano, su polla es la mejor para hacerme sentir todo el placer del mundo.</p>
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		<title>Incesto en el frío</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Jan 2010 02:54:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>El invierno es muy traicionero, bueno tal vez somos las personas las que nos retorcemos  tratando de encontrar disculpas que nadie nos pide, nadie más que nuestra conciencia que es la víctima de una  determinada educación. Como a  mi  hacer un relato de mi conciencia o mi educación me sería muy difícil y  más para este blog; dejarme  que os cuente un relato sobre lo crudo que puede ser el invierno.</p>
<p>Tengo pocos años, tan pocos que  os lo dejo a vuestra imaginación ya que os puede dar una pista el propio relato y mi edad importa poco.</p>
<p>Vivo en una zona del campo muy fría del norte de España.  Antes todos los años  hacíamos un esfuerzo en casa para comprar el gasoil de nuestra calefacción, una herencia que nos dejó mi padre a mi madre y a mí.  Ahora mi padre no está  y este año fue imposible llenar el depósito. La crisis tiene estas cosas  y la nuestra  es muy aguda.</p>
<p>Intentamos combatir el frío con un brasero en la cocina, pero tenemos miedo a quedarnos dormidos con él, así que en la noche lo apagamos y para no morirnos helados ponemos más mantas en la cama. No logramos sacarnos el frío de encima, así que acordamos mama y yo dormir juntos, siempre nos daríamos más calor.<br />
Por las noches, nos metemos en la cama y nos abrazamos y conseguimos dormirnos sin despertar helados.<br />
Los primeros días las cosas iban de forma normal, mi madre es una mujer joven  tiene treintaicuatro años, a mi me tuvo muy jovencita así que no nos llevamos  muchísimo tiempo. Cuando vamos para la cama, nos ponemos unos pijamas de algodón, nos abrazamos  y poco a poco vamos entrando en calor.<br />
<span id="more-236"></span></p>
<p>Como decía, los primeros días fueron normales, pero con el tiempo para mí resultaba difícil, yo tengo la costumbre de masturbarme en la cama, por el día con el trabajo de la granja y el frío la verdad es que ni me acordaba y en las noches estaba mama.</p>
<p>Un noche, mama se había dormido y yo aun estaba despierto, no lograba conciliar el sueño y estaba pensando en ir al baño y darme una alegría pero hacía tanto frío que la idea de levantarme  era menos tentadora.  De pronto aun con mis ojos abiertos, note que mama me ponía un brazo encima, no le di importancia y me acurruqué mas en ella; pasaron unos minutos y de ponto noté que su mano me estaba acariciando por encima del pijama; me quise separar un poco, pensaba que estaría dormida pero ya no había más espacio. Ahora mi madre, movía sus dedos y me tocaba en la pinga; no pude evitar empalmarme, que corte si se despertaba, lo mejor era hacerme el dormido también, así si se despertaba, pensaría que yo dormía pero que no me daba cuenta de nada. </p>
<p>Ella se animaba más cada vez, ya tenía en sus dedos  mi polla que dura le permitía acariciarla. La había cogido de una forma rara, ya que no era con la mano, lo hacía con la punta de los dedos por encima del pantalón, pero separaba mi prepucio, me descabezaba la polla y en pequeños movimientos  me estaba poniendo  a tope. Yo ni respiraba, pero cada vez estaba más tieso, no sabía que hacer, como librarme si yo no quería; me estaba encantando, pero no tanto como para correrme, además  no quería correrme así y ponerme perdido o despertarla a ella con su mano mojada por mi leche.</p>
<p>Un nuevo movimiento y sacó la mano, pensé que se acababa  mi tormento de placer , pero dos minutos después, la metía por mi cintura, apenas podía llegar, metí un poco la barriguita, y despacito me subí  poniéndome algo más de lado para que pudiera alcanzarla. </p>
<p>Mi polla estaba ya  a punto de explotar, tenía una erección enorme y ahora era su mano  la que me acariciaba un rato y como si notara cuando me iba a correr, me tocaba en los testículos y de nuevo volvía a mi polla.</p>
<p>Con un poco de miedo, eché mi mano para atrás y alcancé su muslo, la fui subiendo poco a poco hasta ponerla en la altura de su coño, y comencé a acariciarla muy despacito  con un dedo, buscando su rajita por encima de la ropa. La posición no era muy cómoda y cuando yo tenía su coñito más centrado y notaba su humedad, ella paraba un poco como si no pudiera atenderme.</p>
<p>Cada vez estaba más seguro de que no  podía hacer todo eso estando dormida, pero acepté que lo estaba, me puse mirando al techo para permitirle más y mejor y ella, continuó sus caricias con una maestría de madre. Yo cambié de mano, ahora con la derecha la podía acariciar mejor. Mi dedo seguía buscando su raja y ya notaba mojadito su pijama, extendí la mano e intenté agarrarle el coño, todo esto aun por encima de la ropa. Ella adaptó mejor su cuerpo para que pudiera acariciarla mejor pero yo aun no conforme, seguí como ella y metí mi mano por su cintura, cuando quise meterla por debajo de su braga, el elástico me hacía estar muy forzado. Desesperado acariciaba por encima de la braga pero tenía mucho vello y  apenas notaba la sensibilidad en mis dedos.</p>
<p>Ella me tiró por el pijama y el calzoncillo para abajo en las piernas, y ahora me tenía totalmente con la polla a su disposición. Yo no pude aguantar más y haciendo un esfuerzo, logre meterle la mano por debajo de la braga, pero estaba muy incomodo  así que intenté bajarle la ropa, pero ella estaba apoyada en la pierna y no podía. Después de forzar un rato, ella levantó su cadera  y baje su ropa hasta sus muslos. Tenía un conejo precioso, mucho vello rizado  y algo duro, mis dedos buscaban la humedad y el calor.  Yo no sabía nada de mujeres, una vez había ido a la ciudad a  putas con un vecino y esa era toda mi experiencia, además de lo que podía ver en alguna película de la tele. Metía mis dedos en su chocho, e intentaba follarla con ellos. Ella me cogió la mano, y colocó mi dedo en su clítoris y me movió la mano indicándome como quería las caricias. Aprendí muy rápido, cuando lo hacía bien  ella se movía tratando de conducirme y si me salía del sitio, me llevaba la mano  o el dedo al punto exacto.</p>
<p>De pronto levantó un poco la ropa y se metió debajo, yo no sabía que pasaba, hasta que note sus labios y su lengua en mi polla. Me estaba haciendo una mamada, la primera de mi vida, algo que había imaginado en mis masturbaciones, pero que  no sabía como se sentía. Juro que se siente y mucho, la mojaba con saliva y la metía en su boca. Yo de vez en cuando sólo tocaba su sexo, pero no podía apenas moverme de tanto placer.</p>
<p>Ya no pude más y puse una pierna encima de ella, al ver que ella se ponía más mirando al techo, me subí a ella; cogí la polla con mi mano  y la llevé a su coño. Sus pelos pe rozaban  pero  la metí con facilidad y casi me corro. Tuve que respirar fuerte, traté de pensar  en otra cosa para no irme y conseguí empujar un poco más. Mi madre me subió el jersey del pijama y comenzó a besarme en el pecho, yo me movía cada vez más fuerte, tratando de meterle más, hasta el fondo y note como se estremecía, aquello me hizo pensar  que era un orgasmo de mujer, quería dejarla satisfecha, la agarre por la cintura, apreté con fuerza y ella se sacó la ropa, tenía delante de mi boca sus tetas, eran grandes con unos pezones muy de punta. No sabía como hacerlo, las recorría con mi lengua y agarraba su pezón como si fuera a mamar. Los dos estábamos sudando, había un olor humano propio de personas como nosotros que trabajamos y vivimos del campo. Mi polla entraba y salía, ella me agarraba las piernas con los pies, yo no podía más , ella se  volvía a correr  y yo me quise separar, no fuera a ocurrir algo grave. Al salirme me corrí todo en sus muslos y dejé caer el peso de mi cuerpo sobre ella.</p>
<p>Mamá me acarició el pelo, no dijo nada y yo había vivido el momento más increíble de toda mi vida. No nos dijimos nada, de nuevo ella me acariciaba con su mano, tocándome la polla suavemente. Con discreción me limpié un poco con la sábana y de nuevo separé sus piernas. Yo estaba otra vez como mi burro, se la fui metiendo muy despacito y ella iba moviéndose muy lentamente como queriendo saborear cada envestida mía. Comenzó a gemir y otra vez se corrió apretándome por la cintura como pidiéndome que me corriera dentro. Aguanté unos segundos. Mama me fue aflojando y me hizo darme la vuelta. Otra vez metió su cabeza debajo de la ropa y lamía mi polla como queriendo limpiarla. Yo quería más y le apreté la cabeza, pareció entenderlo y la metió en su boca, no puedo contar con palabras tanta delicia, note como la leche llegaba, no sabía que hacer y ella me obligo a no salirme y me corrí en su boca  mientras ella apretaba con los labios y aflojaba tragándose toda mi leche.</p>
<p>El frío se terminó en nuestra casa, cada día a cualquier hora nos metemos en la cama o donde coincide y follamos hasta quedar extenuados.</p>
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		<title>Las hijas de Lot</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Dec 2009 11:23:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Las hijas de Lot  viendo que en su pueblo no había hombres jóvenes y deseando tener descendencia, decidieron yacer con su padre y acordaron darle vino en abundancia y primero se acostó con el la mayor y  fornicó con él y después lo hizo la menor  dando de beber al padre para que el no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“Las hijas de Lot  viendo que en su pueblo no había hombres jóvenes y deseando tener descendencia, decidieron yacer con su padre y acordaron darle vino en abundancia y primero se acostó con el la mayor y  fornicó con él y después lo hizo la menor  dando de beber al padre para que el no se enterará y se acostó  con él.”</p>
<p>Algo que ya la Biblia nos contaba sigue sucediendo hoy pero en el secreto y el silencio de la sociedad. El relato de hoy cuenta una historia real sobre una familia muy especial: mi familia.</p>
<p><span id="more-62"></span></p>
<p>Hace ya muchos años que me quedé viudo y  vivo en el campo con mi hijas. Tenemos una granja de tamaño medio que está un poco aislada en la montaña y la atendemos mis dos hijas y yo. Mis hijas  Idoia y Chus tienen  veintidós y dieciocho años, son dos jóvenes fuertes  y muy atractivas que aun viviendo  en la montaña recibieron de su madre  esa educación de mujer que yo le  hubiese podido dar.</p>
<p>Ellas  cuidan de la casa y  de mí con mucho esmero  pero  no olvidan  para nada ponerse guapas cada día y se ayudan entre ellas  para lucir bien hermosas.</p>
<p>Mientras fueron niñas yo las llevaba al pueblo  que queda  muy lejos de casa  y las iba a buscar al terminar sus clases. Ninguna de las dos quiso recibir enseñanza superior y  se incorporaron en ese momento al trabajo de la granja.</p>
<p>Eran de gran ayuda  y  aun faltando mi esposa, siempre teníamos la casa limpia y la comida  a la hora; también ayudaban con los animales y cuidaban de  mi como si fuera  su hijo.</p>
<p>Bajar al pueblo era siempre muy complicado, los caminos eran infernales y el pueblo apenas ofrecía nada que resultara atractivo. Un par de veces al año hacíamos acopio de los útikes  que podíamos necesitar  y también de esas pequeñas cosas de las mujeres. Ninguno de nosotros sentíamos atracción alguna por el pueblo  por lo que  cuando teníamos que  hacer las compras  no resultaba una fiesta.</p>
<p>Nuestra vida   era realmente bonita pero las niñas se fueron haciendo mujeres  y a  mi me gustaría que conocieran algo más de mundo  y tal  vez se enamoraran  o se casaran me dieran algún nieto pero ellas no querían moverse de mi lado para nada. Las dos decían que no necesitaban ningún hombre  que su vida era completa con nuestra familia.</p>
<p>Pero algo cambio el orden de las cosas y mi visión  de la realidad.  Un día tenía que ir a una finca muy lejana a la que iba   una vez por semana  y donde pasaba el día  y la noche y regresaba siempre al día siguiente.</p>
<p>Bien, ese día, después de  preparar todos mis enseres en mi caballo, me despedí como siempre de las chicas con un beso y comencé mi andadura  a la lejana finca. Ocurrió que al llegar la noche  comencé a encontrarme mal  ya que había olvidado mis pastillas  de la tensión  y un poco asustado decidí regresar sin esperar al día siguiente.</p>
<p>Ya era tarde cuando llegué a casa y entré sin hacer ruido para no despertar a las chicas, oí unas risitas en su habitación y subí despacio para darles  una sorpresa, tenían la puerta abierta  y desde el pasillo pude verlas. Las dos completamente desnudas retozando  sudorosas  sobre la cama. No pude ni moverme  Idoia estaba encima de  Chus y le besaba las tetas  mientras rozaba su coñito contra el de su hermana. De entrada  la sorpresa me había paralizado, pero en unos segundos  comencé a ponerme empalmado como un toro, no pude evitar sacar mi polla y comencé a sacudírmela desesperadamente. En ese momento  las chicas me vieron  y no sabía que hacer, la situación me resultaba muy incomoda, allí en medio del pasillo con mi pollón en la mano viendo a mis hijas haciendo un bollo.  Fue  Idoia quien se levanto rápido  y vino corriendo hacia mí y detrás su hermana , que me rodearon , las dos desnudas sin ninguna vergüenza de lo que había pasado.</p>
<p>Comenzaron a besarme  ya  mi polla se había bajado al verlas venir, quise guardarla pero mi hija pequeña  la agarró con sus manos y sin decir nada se puso de rodillas y comenzó a pasarme lu lengua por ella. No sabía que hacer, mientras Idoia me besaba y trataba de arrastrarme al interior de la habitación; me dejé llevar y  entre las dos comenzaron a sacarme la ropa  y según lo hacían  iban lamiendo todo mi cuerpo. No quise quedarme atrás  o tal vez no pude y mis manos pasaban de las tetas  duras y perfectas de Chus  a el culo o el coñito de Idoia; mientras  mi verga  completamente tiesa iba rozando de una a otra . nos quedamos en el suelo sobre una gran alfombra a los pies de la cama, nadie decía nada ni preguntaba nada , las dos como salvajes comenzaron a pasarme la lengua por la polla y los huevos   y yo creía volverme loco cuando atrape con mi boca el coñito de Chus, aun estaba mojado y caliente, intente meterle uno de mis dedos , y me dijo que no , que las dos eran aun vírgenes, debí de poner una cara muy de sorpresa que las dos rompieron a reír.  Desde hoy dejaremos de serlo para ti.</p>
<p>Los tres cuerpos completamente desnudos, rodaban por la alfombra  y cogí a  Idoia en mis brazos  para ponerla sobre la cama, Chus se levantó para acompañarnos y se separó un poco para acariciar los pies de su hermana ,  después  metió mi pinga en su boca  con intención de mojarla con su saliva  y se separó  dejándome las  Piernas de Idoia ante mis ojos y aquel precioso coño esperándome.</p>
<p>Acerque mi polla mojada, la agarré con mis dedos y comencé a rozársela  como si fuera un pincel que pretendía pintarla de la pintura del placer, Idoia paso sus manos a mis nalgas y apretó, era su indicación de que estaba preparada, metí  la punta un poco, y note que no podía entrar; no quería hacerle daño y fui haciendo presión con cuidado ella apretó mis nalga contra ella, soltó un  ay suave  y mi polla noto como rompía sus barreras en medio de una gran sensación de humedad , me pidió que no me moviera y me quede unos segundos quieto con toda la verga metida y ardiendo.  Ella comenzó a moverse un poco, suavemente   y su coñito apretaba muy fuerte mi polla. Entonces me separó .</p>
<p>Con la sabana limpio un poquito mi cimbel  y después lo llevó a su boca, con dulzura  mientras  con la otra mano acariciaba  el coñito de Chuss   que  se fue abriendo de piernas  preparada  para mi envestida. Envestida que no tardó, esta vez me costó un poco más de esfuerzo, pero su himen terminó cediendo  y cuando ya le pasó ese pequeño dolor , puso sus piernas enganchando las mías y  ya no pude resistir más, tenía miedo a dejarlas embarazadas y logre separarme  y correrme sobre sus piernas, mientras ellas me acariciaban. Me dieron la vuelta con mucho cuidado y las dos comenzaron a limpiarme son sus lenguas   hasta que de nuevo estaba preparado para seguir . La noche fue eterna  y se repite cada día pero yo os iré contando  y tal vez logre que una de ellas  nos cuente su visión de este amor incestuoso pero divino</p>
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		<title>Una noche de truenos</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Dec 2009 22:59:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<category><![CDATA[caricias]]></category>
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		<description><![CDATA[Desde hace dos años, mi sobrina Alicia , vive con mi mujer y conmigo, está estudiando  en nuestra ciudad  y duerme en nuestra casa. Para  nosotros eso no supuso ningún problema ya que nuestra casa es grande y Alicia es muy cariñosa y ordenada. Los tres nos llevamos francamente bien y continuamente  nos estamos riendo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde hace dos años, mi sobrina Alicia , vive con mi mujer y conmigo, está estudiando  en nuestra ciudad  y duerme en nuestra casa. Para  nosotros eso no supuso ningún problema ya que nuestra casa es grande y Alicia es muy cariñosa y ordenada. Los tres nos llevamos francamente bien y continuamente  nos estamos riendo por algo.</p>
<p>Alicia y Marta son muy amigas  y muchas tardes salen juntas de compra  o simplemente a tomar café . A su regreso me cuentan sus conquistas o los admiradores que les surgen ya que las dos son jóvenes y muy guapas.</p>
<p><span id="more-26"></span></p>
<p>Nuestro matrimonio había tenido una pequeña crisis antes de llegar Alicia, pero entre su simpatía  y su cariño volvió el nuestro.</p>
<p>Algunas veces el viernes, para burlarme de ellas, les pongo un rato la película porno  y ellas se burlan de mi  tirándome cojines  y gritándome, siempre entre risas  y sin más maldad seguramente que la mía.</p>
<p>Siempre fue un juego que a mi  me daba un puntito de morbo  pero no iba más allá hasta que este viernes sucedió:</p>
<p>No había nada en la tele y  mientras ellas trajinaban por la cocina preparando algo, puse la película porno  con intención de verla un momento. Era una película con dos protagonistas preciosas, la  verdad es  que no se de que iba muy bien pero el vestuario   era muy correcto y no se veían como pornostar , parecían chicas como  Alicia y Marta.</p>
<p>Las chicas pusieron algo para cenar en la mesa de centro y comentaron eso mismo sobre la película  por lo que yo la dejé puesta. La  noche era infernal de viento, rayos y  truenos  y granizadas fuertes que ametrallaban nuestra casa. Las chicas sentadas en el mismo sofá cada vez que la luz de un relámpago o el ruido de un trueno llegaba , se abrazan asustadas  pero no por ello dejaban de ver la película que cada  vez era mas caliente. De repente se fue la luz  y   esperamos un momento y al ver que no volvía decidimos ir a la cama. Yo tenía que hacer unas cosas en el portátil  así que Alicia le dijo a Marta</p>
<p>–Yo me acuesto contigo que estoy temblando y Marta que también tiene miedo a esas cosas estaba encantada.</p>
<p>Cada vez parecía  que el tiempo se ponía más crudo y a mi escritorio iban llegando las risitas de las dos chicas que llamaron mi atención. Cerré el portátil  y con el mechero  fui acercándome a su habitación. Ellas al verme dieron un grito  y nos pusimos a reír los tres. Marta me dijo- Te quedaste sin cama así que a dormir a la habitación de Alicia y Alicia  dijo enseguida   -yo de aquí  no me voy” y de nuevo las risas, puse cara de inocente o de bueno   y Marta dijo –Si prometes ser bueno te dejo  un sitio aquí en este ladito y  otra vez risas y un nuevo trueno   que las hizo gritar y reir.</p>
<p>Yo me senté en la orilla de la cama y al siguiente relámpago, los brazos de Marta me rodearon el cuello y los de Alicia a Marta, yo jugando  con ellas  como  si pretendiera ser un fantasma que surgía de la  tormenta, las dos me agarraron  y me tiraron en la cama; me sujetaron los brazos  a lo que yo me dejé gustoso y una de ellas dijo –Ahora nos lo vas a pagar- y comenzaron a desabrocharme la camisa mientras yo simulaba oponer resistencia sus cosquillas y juegos pero  aun un poco cortado con Alicia.</p>
<p>Fue Marta quien tomó la iniciativa  y de pronto me dijo como parte del juego ¡Vamos a por ella! Y los dos, nos lanzamos contra  mi sobrina tratando de hacerle cosquillas  cuando un fortísimo trueno hizo retumbar toda la casa  y  Alicia esta vez se abrazó  a mi, que no dudé en corresponder a ese abrazo mientras mi esposa  acariciaba su pelo. Ya no podíamos separarnos. Su cuerpo era como un imán que se aferraba al mío y notaba su pecho suelto bajo el pijama rozando el mío. Mi cuerpo se puso a todas las revoluciones que podía dar y  un incontrolable deseo  se fue apoderando de mi.</p>
<p>Marta me invitó a meterme en medio de las dos  y no dude ni un segundo, ninguno de los tres hablamos, era como si se cortara el aire  con la tensión pero de nuevo los relámpagos nos ayudaron y las de abrazaron a mi. Con cada una en mis brazos y sin luz fui acercando a mi cuerpo el de Alicia notando su desnudez bajo  el pijama mientras Marta como queriendo analizar la tensión  posó su mano en mi calzoncillo y no pude disimular  mis deseos. Marta no habló, simplemente busco la mano de Alicia y la condujo al mismo sitio que ya parecía a punto de reventar del deseo.</p>
<p>Alicia no se cortó y su mano fue más lejos, justo debajo de mi calzón sujetando mi verga  entre sus dedos mientras acercaba sus labios  a los de Marta. Aquello era como el disparo de salida de una carrera desenfrenada  por el placer. La ropa comenzó a desaparecer y los tres cuerpos desnudos  y abrazados  entre enormes deseos.</p>
<p>Sus besos se mezclaron con los míos y las dos mujeres se metieron bajo las sabanas  y note como sus lenguas iban lamiendo mi pene . No podía distinguir cual era cada una pero la imagen de Alicia  chupando mi  sexo   tenía una enorme fuerza en mi.  Fue en ese instante cuando conocí a mi esposa  como nunca la había visto, ella tomaba la iniciativa en todo y se apodero de Alicia poniéndose sobre su cuerpo desnudo mientras  mi sobrina repartía sus manos entre los dos.</p>
<p>Yo me limité a acompañar sus caricias  mientras ellas se besaban  y Marta fue bajando por el cuerpo de la chica  recorriéndolo con sus enfebrecidos  labios hasta su sexo que ya abierto se le ofrecía  y dejándome a mi su boca que llene con mis besos para en pleno éxtasis meter mi polla que enorme llenaba su boca mientras ella  gozaba  con su coño lleno con la Lengua de Marta.</p>
<p>Sentía sus jadeos y estaba a punto de correrme en su boca , cuando mi mujer se acercó a besarme dejando a mi sobrina con las puertas del deseo abiertas entre sus piernas. No  dudé y me puse encima  de la joven  y  sin ninguna paciencia  mi polla busco su mojado chocho  y tuve que hacer un enorme esfuerzo par ano correrme en ese momento.  Las dos chicas pasaban de los labios a los pechos  y la visión de eso me ponía más pero  no quería que se terminara la noche.</p>
<p>Las posturas iban cambiando entre los tres  de vez en cuando una de las chicas tenía un orgasmo y al poco la otra le seguía. Ya no podía más y me senté un instante a contemplarlas para relajarme  sus  piernas entrecruzadas  y sus coños  pegados  y  las dos sudorosas se rozaban  entre besos  cuando  a la vez  elevaron sus  gemidos y jadeos hasta convertirlos en un grito de enorme placer. Marta quedó rendida  mirando al techo y con una respiración rápida  y profunda  mientras  Alicia me agarraba invitándome a besarla.</p>
<p>Ya  no pude contenerme  y  mi polla se introdujo en ella mientras Marta apretaba mi mano en un gesto increíble de complicidad,  mi polla  explosionó dentro de su coño y deje doblar mis brazos sin más fuerza quedando  derrotado  de placer .</p>
<p>Con delicadeza las dos me dieron la vuelta   y comenzaron a hacerme una mamada   larga y  suave  y la noche continuó entre truenos y rayos.</p>
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