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	<title>Puro incesto &#187; areola</title>
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	<description>Historias de sexo entre familiares</description>
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		<title>Mi papaito-I-</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Feb 2010 19:02:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mi infancia transcurrió entre las manos de mi papa, no sé cuando comenzó todo ya que siempre pareció unido a mi vida, recuerdo que era muy pequeña cuando me di cuenta de que lo que me hacía papa, era algo malo para los demás aun cuando a mi no me lo pareciera. Papa le llamaba [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi infancia transcurrió entre las manos de mi papa, no sé cuando comenzó todo ya que siempre pareció unido a mi vida, recuerdo que era muy pequeña  cuando me di cuenta de que lo que me hacía papa, era algo malo para los demás aun cuando a mi  no me lo pareciera. Papa le llamaba “nuestro juego secreto” y a  mí me gustaba mucho jugar a ello pero no tanto tener que disimular con mama y con la abuela.</p>
<p>Cuando papa estaba en su cama, yo me iba corriendo a su habitación y él me acaricia, algunas veces si no había nadie en casa me lamía como si yo fuera “su caramelo” así me llamaba.</p>
<p>Los años fueron pasando y yo me hice una mujercita, comencé a desarrollar  todas mis formas y la  vida era generosa conmigo en eso; pronto usé más talla de sujetador que mi madre.  Ninguna de mis compañeras de colegio tenía ni la mitad  y los chicos  me miraban con deseo; bueno y algunos no tan chicos.<br />
<span id="more-292"></span><br />
Los juegos con mi papa eran ahora más escasos; queríamos mantener nuestro secreto, era  algo que nos pertenecía a nosotros solamente y yo  ya era consciente de a que juegos jugábamos pero de ninguna forma quería perder esos momentos tan íntimos con papa.</p>
<p>Mis padres vivían en discusiones permanentes y simplemente se soportaban por mí, por la familia  y seguramente por razones económicas. Mi padre tenía otra vida y yo lo sabía, el me había dicho que un día me contaría su verdad, yo sentía pena de que ese ser tan adorable  no fuera más feliz.</p>
<p>Un día salí del instituto temprano y en mi casa sabía que no había nadie, así  que llamé a la oficina y mi padre me preguntó si quería ir a buscarle y  daríamos un paseo por ahí. La idea de estar en la ciudad a solas con mi padre me pareció magnífica, tal vez papa tendría en la oficina un lugar privado donde los dos pudiéramos jugar a nuestro juego  sin miedo. Tal vez esta vez y fuera de casa   yo pasara a ser algo más que su caramelito. </p>
<p>Pasé por la oficina y rápidamente le dijo a Ana su secretaría que no le molestara nadie que quería estar a solas con su hija. Ana me pareció  muy guapa, la verdad es que me sentí un poco celosa, me pareció  ver una sonrisa cómplice con papa.
<p>Mi padre nada más que verme, me había abrazado y besado, cuando los dos quedamos solos en su despacho, cerró bien la puerta. Su despacho era muy grande, con un saloncito y un baño completo. De los muebles en las paredes bajaban las cosas más increíbles como un bar muy surtido, una pantalla de cine y tele, un equipo de sonido impresionante. Papá se lo tenía muy bien montado.</p><p style="float: right;margin: 4px;"><!-- Inicio código JUGUETESPARADULTOS.com -->
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</p></p>
<p>Después de mostrarme su enorme despacho, nos sentamos en el sofá, papa con una cerveza y yo con  una coca con mucho hielo como a  mí me gustaba. </p>
<p>Yo estaba deseando jugar a nuestro juego en realidad ya no  era nuestro juego, era que papa me tocara mis tetas  y me comiera el coño mientras yo veía algunas veces como crecía su polla, pero el,  jamás me había invitado a acariciársela  y yo haciéndome la tonta me moría de ganas de hacerlo pero lo disimulaba.<br />
Una vez en el sofá, papa me rodeó con sus brazos, yo sabía que había iniciado el juego y ya me hacia cosquillas el cuerpo. Esta vez, no  había ningún peligro, estábamos los dos solos, como dos adultos, como dos amantes; aquello me emocionaba, hacía que mis fantasías volaran en mi imaginación hasta lugares a donde nunca había llegado. Cuando comenzó el juego, yo le dije a papa si podía usar su ducha. Venía del instituto y me apetecía ponerme muy cómoda. Papa llamó a la abuela para avisar que yo estaba con él y  que no se preocupara. Me  metí en el baño, me di una deliciosa ducha y me puse un albornoz que él tenía  en un armario y sin nada más en mi  cuerpo. Me miré en el espejo, la verdad es que tenía un cuerpo muy bonito y con su albornoz enorme  sin otra prenda  resultaba muy picante.</p>
<p>Cuando salí de nuevo al despacho, mi padre  me sonreí de admiración, me cogió  por los hombros y me dijo que estaba preciosa, yo disimulando solté el cinturón y el albornos se abrió dejando  mi cuerpo como un caramelo desenvuelto. No dudó  me recostó sobre el sofá y comenzó a pasarme su lengua por mis piernas, me cogió los pies y comenzó a lamerlos, mi lívido estaba por las nubes, deseaba que subiera  hasta mi  coño y lo chupara sin miedo, mucho tiempo. No se lo tomó con prisa, como si quisiera volver a lavar mis pies son su lengua,  y fue subiendo por mis piernas , yo quería  ver su paquete, quería saber hasta que extremo  mi padre se excitaba con nuestro juego. </p>
<p>Esta vez no me iba a limitar a ser su caramelo, yo también quería participar, mi padre acariciaba mis piernas y me iba recorriendo con su lengua, yo  ya notaba un cosquilleo en mi sexo, quería que llegara pronto  y me lo comiera  pero al mismo tiempo aquellos preliminares en mis muslos me ponían a  tope. Separó del todo el albornoz y mi cuerpo completamente desnudo, tendida en el sofá se ofrecía  como el de una sacerdotisa. Papa, se quedó contemplándome en sus ojos se podía ver la admiración y el deseo. Me dijo:  _ Ya eres toda una mujer  y de mis muslos subió a mis pechos, el estaba agachado  delante del sofá en una postura que no me pareció muy cómoda y yo  con el albornoz abierto, los ojos entrecerrados disfrutaba de sus caricias, y pensaba en como era su excitación, como estaría su sexo.</p>
<p>Mis pechos son grandes, con una areola oscura, los pezones  aun no  son muy grandes, pero tan pronto me toco se ponen muy duros. Él, comenzó a pasar su lengua, intentaba meter mi teta en su boca, pero sólo podía abarcar  una parte por más que se esforzaba  en darme bocados de deseo, y de nuevo volvía  a rozar mis pezones, mi  cuello. Se alzó un poco descansando su cuerpo en el sofá con el fin de alcanzar mi otro pecho yo seguía pensando en darle placer  en aportar algo que compensara aquel goce   y dejé caer mi mano como distraída  entre sus piernas  y casi  doy un salto  cuando sobre el pantalón mis dedos notaron todo su enorme deseo.  No me pude frenar  un deseo irreprimible de agarrársela, él me miró sorprendido y  volvió a la carga  pero voraz en mis pechos, yo torpemente  intentaba bajar su  cremallera con una sola mano, me estaba poniendo muy nerviosa y cada vez más torpe, mi padre a cada avance mío se encendía más , por fin logré bajar la cremallera y mi  mano se metió por la petrina tenía su bóxer y no podía tocarle, pero ya mis dedos notaban  como  su polla estaba como un palo, nunca había tocado  algo así, fue como una descarga en mi cuerpo, apretar mis dedos sobre la tela de su calzoncillo y su pinga parecía  tener vida propia, autonomía, mi papa apenas podía moverse, simplemente cuando yo me paraba  con mi mano el  lamía  con fuerza  mis pezones, ya no  podía seguir por encima de la ropa y metí  mi s dedos buscando tocársela  y por fin encontré el camino y mis dedos la rozaron con un poco de miedo , era grande o eso me parecía, era muy suave y  caliente, mi padre se cambió de posición  ahora estaba mas erguido y mi mano rozaba con torpeza su polla, había visto alguna película pero no tenía nada claro lo que debería hacer pero a él parecía gustarle. Se agacho  sobre mi chochito, separaba mis pelitos con su lengua, él siempre lo  hacía como  algo  natural pero esta vez  se notaba muy excitado, a mi esa situación y tener  su polla en la mano me estaba poniendo  sin frenos, note como  se estremecía mi cuerpo, esta vez  estaba teniendo  un orgasmo de mujer, ya no era el  gusto de una niña, estaba mojada  y  mi estremecimiento era más interior- Papá  comenzó  a moverse   como con compulsiones, jadeaba sobre mi  chocho y noté como mojaba mi mano con algo viscoso y caliente, me di  cuenta que se había corrido y sentí unos enormes deseos de abrazarlo y llenarlo de besos.</p>
<p>Continuará </p>
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		<title>El hermano de mama</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Jan 2010 08:08:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Era un día de esos que no pasa nunca nada, un día gris, oscuro y triste: Yo estaba en casa, tumbada en el sofá leyendo una novela. Mi madre había ido a la aldea y no volvería hasta el lunes. Como era viernes, tenía toda la casa para mi sola. Cuando me quedo en casa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Era un día de esos que no pasa nunca nada, un día gris, oscuro y triste: Yo estaba en casa, tumbada en el sofá leyendo una novela. Mi madre había ido a la aldea  y no volvería hasta el lunes. Como era viernes, tenía toda la casa para mi sola.</p>
<p>Cuando me quedo en casa sola leo, veo la tele o hablo con algún amigo de internet. Pero ese día, no me apetecía ninguna película, estaba tomando un café, fumando un cigarro y con mi libro cuando sonó el timbre del portal. Estuve a punto de no contestar, la verdad es que no quería que nadie me diera la lata. Me decidí y ea mi tío, el hermano menor de mi madre. Es una persona muy simpática, muy agradable y siempre muy cariñoso conmigo. El oír su voz me alegró, como el telefonillo no va muy bien, le abrí el portal para que subiera. Oí el ascensor que subía, estaba realmente contenta de verlo. Él apareció, estaba muy guapo y elegante como siempre.</p>
<p>Casi me lancé a sus brazos muy efusiva, pero era auténtica, mi tío era el favorito de mi familia, siempre me defendía cuando mi madre no me entendía, él siempre estaba de mi lado. </p>
<p>Le invité a pasar, le pregunté si le apetecía un café, me dijo que si lo tenía hecho que sí,<br />
<span id="more-238"></span></p>
<p> ._ Ahora mismo lo acabo de hacer, de hecho me estaba tomando uno</p>
<p>._¿Y tu madre?</p>
<p>._ Se fue a la aldea a casa de mis vuelos (los padres de mi padre)</p>
<p>._vaya, debí haber llamado antes.</p>
<p>:_ ¿Es algo urgente?</p>
<p>,_ No que va, simplemente venía a visitaros.</p>
<p>._ Bueno pues visitas a tu sobrina favorita, ¿no?</p>
<p>Los dos nos reímos. Le serví un café en el salón  y cerré mi libro y comenzamos a hablar, me preguntó por mis estudios y yo le fui contando, el que tiene una vasta cultura, me preguntaba los temas que tratábamos y me hacia alguna anotación de lo que consideraba importante.</p>
<p>Después me preguntó  que tal de amores y le dije que nada, que los chicos de mi edad me parecían muy torpes y sosos y que prefería estar sola que perdiendo el tiempo con alguien que me atrofiara la poca inteligencia que me quedaba. De nuevo risas y me dijo que era terrible que pobre del hombre que me tocara en suerte.</p>
<p>._ Bueno tan mal no estoy ¿no? – de nuevo nos echamos a reir, el me dijo que no, que nada mal, que cada día era mas hermosa.</p>
<p>._ ¿Y tu tío, cuando te vas a casar?
<p>._ Cuando tu seas un poco más mayor, me dijo con gracia, me sentí muy alagada y le dije ._ Claro, es lo que te decía, ¿Cómo me vana gustar los chicos de mi edad? De nuevo risas y ._ Si conociera una chica como tú, me casaría mañana, pero no las hay, la mayoría de las mujeres (perdóname) son tontas y a las dos horas te aburres con ellas.</p><p style="float: left;"><iframe scrolling="no" frameborder="0" src="http://banners.promocionesweb.com?id=12&login=blogin&lop=false&color=000000" width="686" height="180"></iframe></p></p>
<p>Yo muy picante le solté._ ¿Dos horas nada mas? Y de nuevo esas risas de complicidad que los demás de la familia nunca entendían. Mi tío y yo apenas necesitábamos las palabras pare entendernos y los otros pensaban que éramos algo idiotas._ ¿ Y Pilar?</p>
<p>._ Ya no salimos hace tiempo, lo dejamos, ella quería casarse y yo no pienso en eso ._ ¿Por alguna razón? . _ por ti ya te dije, estoy esperándote. </p>
<p>Me pareció tan dulce que me acerque para abrazarlo y darle un beso. Le rodee el cuello con mis brazos y el hizo lo mismo, cuando le fui a besar el también lo hizo ¡Caray si lo hizo! Nuestros labios chocaron y  no se apartó, todo lo contrario, me agarró mejor y me besó como besa un hombre que desea.</p>
<p>Me puse muy nerviosa, no sabía que hacer o que decir, el se levantó y dijo,._ mejor me voy, ya vendré otro día</p>
<p>No podía creerme mi respuesta, pero estaba escuchándola, estaba saliendo de mis labios.</p>
<p>._ Te podías quedar y cenar conmigo, preparo algo rápido y cenamos juntos.</p>
<p>._ Bueno, si me dejas ayudarte.   _Ya estaba arrepentida de mis palabras, pero ya no había vuelta atrás, después del beso  mi invitación sonaba a quédate que  quiero más. La verdad es que no pensaba en eso, algo dentro de mí  me gritaba que no lo dejara marchar pero era mi tío.</p>
<p>Preparamos algo de la nevera, con un poco de vino y lo pusimos en el salón con un mantelito en la mesa del centro. Estar con el hombre de mis sueños, los dos solos en casa, con la seguridad de que nadie nos iba a molestar me hacía sentirme mujer, mujer ya que quien estaba conmigo no era mi pariente, era mi hombre, el hombre de mi fantasía.</p>
<p>La velada iba transcurriendo entre miradas furtivas, deseo contenido y risas de felicidad. Pero volvimos a los temas del alma, al amor, a los sentimientos, a mi forma de ser mujer a como compatibilizaba esa parte de mí, con mis pocos años y los menos que tenía la mayoría de gente de mi edad.</p>
<p>Sus palabras arañaban en esa parte oculta que nunca queremos mostrar, la perdida de mi padre, la soledad con mi madre y el amor perdido antes de aparecer: Ningún chico me había hecho sentir, no negaba ese acceso a mí por principios, simplemente era una constante decepción de semejantes.</p>
<p>Me emocionó cuando me contó que el también había desechado  la esperanza de amar, que se había esfumado con relaciones que no llenaban, amores que no duraban más que unos cuantos suspiros y me emocioné, mientras el me iba mostrando su alma desnuda mis ojos se llenaban de lágrimas. Se acerco a mí y me tomó en sus brazos, me volvió a besar y yo necesitaba entregarle toda aquella pasión. Devolví cada uno de sus besos con el interés de mi deseo que se iba acrecentando en esa sensación de aislamiento del mundo. El nuevo mundo lo formábamos para siempre, para todo el tiempo que durara la eternidad el y yo. Lágrimas y besos se confundían en un sabor salado en mis labios y en enormes latidos de mi corazón. Estaba abrazada a él, le apretaba fuerte contra mí, mis labios le buscaban en el único lenguaje de los besos y el deseo.</p>
<p>Ya los besos traspasaban  nuestros labios, su lengua era un falo que penetraba mi boca en una copula de fuego; sus manos acariciaban mi cuerpo con tanta suavidad como deseo, con tanta fuerza como amor y otra vez mi parte de mujer se había hecho suya. Besé su cuello y su pecho y cada beso me llevaba mas al abismo del  deseo irrefrenable. Me saco la chaqueta del pijama y sus labios se adueñaron de mi pecho, mi pecho  ya formado de mujer incipiente, de regalo al placer.</p>
<p>No podía contenerme, en sus brazos, sentía esa virilidad que mojaba mi sexo, quería pertenecerle, ser su amante, su  gata en celo, su puta de placer. Nos revolcamos en el sofá en el suelo  y en la cama y tal vez  en el paraíso  ya que perdí la consciencia de lo real. Nuestros cuerpos desnudos, formaron un todo de concupiscencia salvaje. Su lengua iba llenando mi boca, saciaba mis pechos, alteraba mis pezones, bajaba por mi cuerpo hasta lo más profundo de mi virginidad y me bañaba  en su ardor.</p>
<p>Separó mis piernas y note esa flecha de fuego clavándose en mis entrañas y me sentí suya, me sentí nacida para él que encajaba perfectamente en mi  cuerpo. Nuestro  deseo se aferraba a una danza mágica y se broto dentro de mí, abriéndome las esclusas de ímpetu, le abracé y le entregue mi alma para siempre.<br />
Pasamos todo el fin de semana juntos y el fue llenando todo mi cuerpo atiborrándolo de la realización de  mis eternas fantasías.</p>
<p> Cuando se fue, apenas podía caminar, me miré en el espejo y mis ojos habían cambiado, ahora estaban llenos de una luz especial que él me había dejado.</p>
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		<title>Las hijas de mi mujer</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Jan 2010 02:24:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
				<category><![CDATA[Tiestes]]></category>
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		<description><![CDATA[Nuestro matrimonio iba mal, cada día las discusiones eran más frecuentes, las caras largas de todos para todos, el sin amor permanente y el aburrimiento. Yo sabía que nuestra pareja se rompía, juntos formábamos un buen equipo: Mi esposo se encargaba del negocio, las niñas eran buenas estudiantes y además ayudaban un poco a mi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nuestro matrimonio iba mal, cada día las discusiones eran más frecuentes, las caras largas de todos para todos, el sin amor permanente y el aburrimiento.</p>
<p>Yo sabía que nuestra pareja se rompía,  juntos formábamos  un buen equipo: Mi esposo se encargaba del negocio, las niñas eran buenas estudiantes y además ayudaban un poco a mi esposo y yo me encargaba de la casa.</p>
<p>Todo  había funcionado perfectamente pero comenzó a cambiar, mi esposo que era muy activo sexualmente, se estaba alejando de mí. Yo pensé en mi imagen, si me había descuidado y no era así, me mantenía en un peso aceptable, cuidaba siempre de estar  lo más bonita que podía ya que estaba muy enamorada de mi marido pero nada funcionaba. Nuestro sexo se había hecho monótono y aburrido.  Los dos intentamos darnos todo tipo de placer sin limitaciones, compartíamos algunas fantasías pero yo notaba que él tenía otras  que no se atrevía a contarme.<br />
<span id="more-230"></span></p>
<p>Durante un tiempo pensé en darle  u poco de celos, me arreglaba aun más, algunas veces no estaba en casa cuando llegaba o  una amiga me llamaba por teléfono y en vez de hablar delante de todos como  hacía siempre  me retiraba   a otro lugar para hablar tranquila o  poniendo una voz de misterio.  Todo eso no importó demasiado a mi marido así que un día decidí tomar el toro por los cuernos  y preguntarle que le pasaba.</p>
<p>El me dijo que eran cosas de su trabajo, pero yo sabía por las niñas que todo en la empresa funcionaba mejor que bien, así que le insistí, mientras me mostraba muy cariñosa con el. Le estaba acariciando los testículos y el pene con mi mano, mientras besaba dulcemente sus labios. Para provocarlo un poco, le pregunté si le gustaría tener un intercambio sexual con nuestros amigos Marta y Juan, él reaccionó ante esa propuesta  pero me dijo  , ¿tú estas loca? Yo  con el afán de estimularlo más  le conté que un día  me lo había insinuado, un poco de bromas, me dijo que tu estabas muy bueno  y  que no le importaría cambiar de cama una noche  y que a juan también le gustaba yo.  Eso hizo  que mi esposo se pusiera como  una moto. Yo levanté la ropa de la cama, me senté en sus piernas y cogí su polla y me propuse hacerle la mejor mamada de mi vida.</p>
<p>En plena mamada, me separo suavemente  y me atrajo  a sus brazos, apoyé mi cabeza en su  hombro y me dijo: Me prometes que diga lo que diga, no te vas a enfadar conmigo, que lo vas a tomar como una de nuestras fantasías y lo vas a olvidar, sea lo que sea  y más aun si te molesta mucho.</p>
<p>._ Si, respondí con amor._ siempre compartimos estas cosas los dos.</p>
<p>._ Me gustaría que nos lo montáramos con las niñas, tú, yo y ellas.</p>
<p>._Me reí  un poco forzada, pero ya la situación  estaba ardiendo en mi cabeza. Mis hijas se habían convertido en dos hermosas mujercitas muy  apetecibles. Mi marido no era su padre y eso haría que fuera menos traumático, pero claro tendrían que querer ellas,   y si tenía que ser con alguien  mejor que quedara en casa entre nosotros. ¿Y yo? Como iba a participar yo de aquello, con mis propias hijas. Nos besamos e hicimos el amor, los dos teníamos en nuestra menta lo hablado pero  no  soltamos ni una palabra más, sólo follamos como fieras  locos de deseo.</p>
<p>Durante unos días no se volvió a hablar del tema, como si hubiese sido una fantasía compartida  y nada más.   Yo sabía la verdad, sabía que no  fuera una fantasía y si una propuesta en firme que ya estaba tomando forma en mi cabeza.  Yo  ya había superado mis limitaciones, y  pensaba  en el placer para todos  compartir ese grado de intimidad. Sabía que mis hijas no eran virgen ya que ellas me contaban  casi todo.  Pero no encontraba la forma de plantearles un asunto tan delicado.</p>
<p>Esa noche, comencé a hablar con mi Antón sobre el tema, le hablaba casi al oído como si estuviéramos conspirando, al mismo tiempo  que con su mano acariciaba mis ingles. El  según yo le iba contando, se ponía más duro  y su mano ya acariciaba mi rajita, subía la tensión y le hablaba de los cuatro desnudos allí en nuestra cama y el cada vez más caliente, me folló con desesperación, nuestro orgasmo fue mejor que en los mejores tiempos.</p>
<p>Cuando terminamos de follar, el se quedó mirando al techo pensativo  y entonces le dije:<br />
._ Creo que la mejor forma de lograrlo con éxito es que tú  se lo vayas proponiendo a cada una, tu las tienes en tu oficina y puedes separarlas e ir  intentando follarte una a una, sólo si ellas caen el encuentro entre los cuatro será posible.</p>
<p>._ Pero ¿Cómo las atraigo? Puede resultar un  cirio si una de las niñas  o las dos se niegan, yo  no creo que resulte atractivo ya para ellas.</p>
<p>._ Yo ya me encargué de tantear ese tema, las dos te ven muy atractivo y además deseable, pero tendrás que hacer el trabajo de conseguirlas sin enamorarlas mucho o les harás daño. Cuentas con mi complot, mi silencio  y el saber que yo  no os voy a descubrir.</p>
<p>Los días iban pasando y Antón era muy cariñoso con Celia y Anita, les hacía regalos en la oficina por separado, un día salía a comer con una mientras la otra hacía guardia y al día siguiente con la otra. Las llevaba a sitios muy lujosos donde las niñas se sentían princesas  y galanteaba con ellas todo lo que sabía.<br />
Un día les dijo  que tenían que viajar a Barcelona y que le gustaría que una de ellas le acompañara para tomar notas y hacerle de secretaria en la reunión. Las dos querían ir pero  se decidió  que iría Anita, la más joven  y así llegó el día de partir y salieron los dos emocionados y felices.</p>
<p>Antón cuando llegaron a Barcelona, llevo a  Anita a las mejores tiendas, y le compro  ropa para que estuviera muy guapa en las reuniones y además cosas para ella. Juntos  fueron a una lencería y ella le consultaba  sus prendas íntimas que la verdad eran impresionantes.</p>
<p>En la noche cenaron el u restaurante cercano al hotel  y antes de irse a la habitación tomaron una copa en el piano bar.  Anita estaba radiante  muy feliz, se sentía importante. Cuando llegaron a la habitación, ella no podía bajarse la cremallera de su vestido y le pidió ayuda a Antón. </p>
<p>Antón según la iba bajando la fue acariciando por la espalda con sus manos, Anita se estremeció, pero no dijo nada, inclino su cuello hacia atrás   y con su rostro acarició el del hombre. El ya no  dudo, le dio la vuelta y la beso apasionadamente. Estaban deseosos, no hablaron, no se preguntaron nada , solo se desnudaron y dejaron que sus cuerpos se unieran con pasión, sin reservas de ningún tipo. Antón procuró ser el amante más dulce para ella, él no importaba nada esa noche, solo buscaba su dicha su felicidad y que se sintiera muy bien.</p>
<p>Cuando regresaron a casa cargados de regalos, Antón me guiño un ojo, y  al retirarnos a nuestra habitación me contó todo con todo tipo de señales, y cada palabra que había hablado, Mientras los dos nos corríamos  enfebrecidos.</p>
<p> Ya teníamos dado el primer paso, Anita estaba más cariñosa con Antón pero no se mostraba enamorada persiguiéndole o reprochándole nada: Ella continuaba con su vida como si  no pasara  nada. </p>
<p>Mientras tanto Celia, se mostraba más distante, al principio pensamos que si su hermana le habría contado algo, pero no, de entre sus palabras fuimos sonsacando que era por el viaje de Barcelona, que ella estaba algo celosa.  </p>
<p>Antón que tenía mi complicidad, iba tratándola de acuerdo  con lo que yo le decía. Quiso la fortuna que Anita cogió una gripe y se puso muy mala por lo que  no podía ir por la oficina, Anton aprovecho  esos días para  hacerle la corte  a Celia, regalos, salidas, mimos y por fin un día en su despacho la sentó  sobre sus piernas. Antón creía volverse loco, cuando notó el calor de su sexo al sentarse, no pudo contenerse, la echó un poco para atrás y la beso.</p>
<p>Ella no dijo nada y agarro su cuello y sus labios se aferraron a  los Antón y sus manos iban recorriendo los cuerpos. Sobre el enorme sofá que tenía en su despacho los dos completamente desnudos follaron hasta que les salieron ojeras.  Ojeras que cuando llegaron a casa yo  vi con una sonrisa. Ya teníamos una parte del trabajo hecho. Esa noche di un masaje a mi esposo  y le dejé descansar tranquilo, mi  guerrero se había portado   y por la expresión de felicidad de mi  hija se portó  muy, muy bien.</p>
<p> Al día siguiente,  mientras Antón me iba contando cada segundo, todo mi coño se iba empapando de deseo. Ya no sólo deseaba a  mi esposo, quería tener así para mí  a mis  hijas: Juntos trazamos un plan y sería en nuestro chalet en el campo, donde teníamos un jacuzzi  enorme, y ese sería el punto de contacto.<br />
Todos nos fuimos contentos al chalet, Antón hablaba a cada  una de las chicas como si ese fuera  un viaje especial para ellos dos, y yo ayudaba en todo, entretenía a la otra cuando él me lo pedía o intentaba estar muy cariñosa y simpática con ellas.</p>
<p>Ya en el Chalet, pedimos una cena  a Ramón el del restaurante del pueblo, que nos sirvió  alguna de sus delicias. Después unas copas, hacía calor  y los cuatro estábamos felices, así que fue Antón cuando dijo, preparamos un jacuzzi, las dos niñas dijeron que si   y  los cuatro nos fuimos a la sala.</p>
<p>Antón fue el primero en entrar y se sacó su slip, tirándolo en el suelo, yo ni miré a la chicas, hice lo mismo, así que ellas, no se quedaron atrás y los cuatro completamente desnudos  nos relajamos a las burbujas.<br />
No tardamos en comenzar los juegos, Antón y yo   nos hacíamos bromas y las niñas desinhibidas , participan en nuestras bromas metiendo se con Antón, que entre bromas comenzó a relatar  una historia de sexo en grupo, donde él ara acosado  por tres ninfómanas sedientas de sexo. Las chicas  metiéndose con se lanzaron al unísono  sobre él como si estuvieran deseosas de placer y yo me uní a la fiesta, Antón se defendía tocando los senos de una, metiendo su mano al sexo de otra y a la que agarraba, la besaba en los labios. Cada vez buscamos más el contacto, no importaba de quien era una teta o la mano que acariciaba. De ponto teníamos sujeta la poya de Antón a tres manos y tres bocas. Manos  de hombre y de mujer rozaban mi chocho y ver a mi marido tan super-empalmado me ponía ciega de deseo, deseo de lo que mis manos o mis labios encontraran , y encontraron un coñito precioso, completamente depilado que correspondía a Anita y que se deshacía en placer en mi lengua.</p>
<p>Ya todos estamos en aquella bacanal  ardiendo de deseo, nos fuimos  al salón donde una enorme alfombra de piel nos sirvió de  “tatami” los cuerpos rodaban buscando contactos. Anita tenía en su boca la polla de Antón y este con su mano, acariciaba mis pechos, mientras yo me comía el riquísimo chochito de Celia. En medio del juego, las tres  lamiamos su polla, como si la quisiéramos comer pero sin dejar de acariciarnos. Antón comenzó metiéndole su enorme polla a Celia, mientras Anita y yo rozábamos  nuestros ardientes coños. Ver a mi marido follándose a una de mis hijas me ponía como loca. Celia dejó la polla de Antón libre y Anita se sentó sobre ella. Celia se metió entre mis piernas húmedas  de mis jugos. Me condujo a besar a Anita, se levantó y pensé que se iba y nos rompería la fiesta, pero apareció a los pocos segundos, traía una cajita y de ella sacó un juguete, era un pene doble y rápidamente me acarició con él. Jamás había sentido nada así y aquella vibración en mi clítoris era un milagro Con mucha paciencia, fue abriendo mi raja, y lo iba metiendo, primero  sólo la punta sin apagar el vibrador, y después lo fue enterrando dentro de mí. Tenia un pene pequeño que se fue introduciendo en mi culo. No pude aguantar más y me sobrevino el primer orgasmo.  Cuando me estaba corriendo mi hija metió su lengua entre mis labios vaginales como tratando de absorber  todos mis líquidos  y no podía contener mis gritos, cuando Antón me metió toda su polla, para bañarlo con mi corrida.</p>
<p>Las dos chicas jugaban ahora con el consolador, Antón se puso detrás de Anita y enfoco  su polla a su culito, dio un golpe la apretó contra él y no pudo contener un suspiro cuando se deslizó dentro de su culo. Yo pensando en que aquello podía dolerle, quise remediarlo acariciando su clítoris con mi lengua, ella se corría una vez detrás de otra.  Antón se estremeció, y en mi boca llegaba el sabor de su semen que resbalaba desde el culito de la niña. Mi marido, era incansable. Salió de Anita  y fue a por Celia, ella no se hizo de rogar, dispuso su culo en pompa y otra vez la polla de Antón en forma  se hundía en su interior. Ahora Anita y yo nos comíamos el coño en un precioso 69. No pude aguantar más y otro orgasmo enorme me broto desde más allá de mi cuerpo. Me quedé tumbada boca abajo y desde allí escuchaba los jadeos y gemidos   de Celia. Y de nuevo Antón corriéndose en su culo.</p>
<p>Las tres comenzamos de nuevo a lamer su polla, que parecía resistirse, pero que respondía a nuestras lametadas con una erección potente  que enterró en mi culo, mientras mis hijas lamian con  frenesí mis tetas. Sentí su leche en mi interior. Los tres caímos rendidos sobre la alfombra, hasta que el sueño se apoderó de nosotros. Cuando íbamos despertando, ardientes por el recuerdo de las imágenes, íbamos buscando otro cuerpo con quien compartir el calor  del incesto.</p>
<p>Este relato que puede parecer increíble, sucedió y sucede desde entonces cada día. Somos una familia muy bien unida.</p>
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		<title>Mi hermana es mi puta</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Dec 2009 04:07:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuando terminé mi carrera, ya tenía un buen empleo por lo que comencé a ganarme muy bien la vida, me independicé y eso dio un respiro a mis padres ya que las cosas en casa no iban muy bien económicamente. Tengo una hermana mucho más joven que yo y también más idiota. Mi hermana no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando terminé mi carrera, ya tenía un buen empleo por lo que comencé a ganarme  muy bien la vida, me independicé y eso dio  un respiro a mis padres  ya que las cosas en casa no  iban muy bien<br />
económicamente. </p>
<p>Tengo  una  hermana mucho más joven que yo  y  también más idiota. Mi hermana no pudo aceptar nunca la nueva vida que le tocaba cuando mi padre perdió uno de sus negocios. Las cosas iban cada vez peor y  yo salvé mi último año de carrera al  tener ya la matrícula pagada pero en casa se hicieron restricciones de todo. Fuimos perdiendo los clubs, la tele de pago, el coche de mama y una asistenta que teníamos. Todos dejamos algo en el camino, todos menos mi hermana que seguía comprando en las tiendas donde mis padres tenían crédito de muchos años  pero no decía nada  hasta que llegaban las facturas.</p>
<p>Cuando yo me independicé, ayudé un poco a mis padres pero las costumbres en casa ya habían cambiado y mi padre no quería volver   a  situaciones de apuros por lo  que los gastos estaban restringidos totalmente.</p>
<p>Mi hermana comenzó a  ir a la universidad  y les pidió a mis padres el dinero para quedarse en un piso ya que para ir en el autobús tenía que madrugar mucho y aquí en invierno hace mucho frío. Papá le dijo que ese año  el  no podía meterse en un piso, que tal vez podía pagar los plazos si  no eran muy altos, pero no podía darle nada para la entrada y que tendría que esperar.<br />
<span id="more-214"></span></p>
<p>Mi madre que era u poco  su cómplice le dijo  que  hablara conmigo, que tal vez yo podía ayudarla pero ella conmigo no tenía una gran amistad. Ella pensaba que yo era un mujeriego  y que solamente me importaban mis trabajos y mis ligues, me llamaba el picaflor, le molestaba que no tuviera  una novia formal y si muchas amiguitas. Alguna de sus compañeras, formaba parte del grupo de mis  amigas de fin de semana y le contaban cosas de mi, no muy agradables pero algunas ciertas, cosas  como que no me importaban nada las mujeres, que era un misógino, que solamente pensaba en la cama  y  que por lo visto en eso  era  muy bueno.</p>
<p>Un día, apareció  en mi oficina a la  hora de salir me dijo que tenía ganas de verme  y  que además quería hablar conmigo. Le dije que si quería ir a tomar un café, pero que no tenía mucho tiempo ya que esperaba una llamada en casa de uno  de los jefes de obra y que era muy importante ya que estaba reunido  con los empleados y seguramente necesitaba consultarme la propuesta.</p>
<p>Ella me dijo  que me acompañaba y  los dos llegamos a casa, me di una ducha rápido  me puse un pijama y justo en ese momento sonó el teléfono, las noticias eran muy buenas, los obreros habían acepta nuestra oferta para ese año  y  yo me quedé muy  feliz. </p>
<p>Le pregunté a mi hermana si se quedaría a cenar conmigo  y me dijo  que sí  que no tenía ningún plan. Preparamos algo frugal y fresco y nos sentamos a la mesa, ella sabe que en la mesa no me gusta hablar de cosas serias, así  que hablamos de lugares, de discotecas  o pubs  donde ella paraba y que yo había dejado por mi responsabilidad.</p>
<p>Ya cuando terminamos de cenar, nos sentamos en el salón  y preparé dos  cubatas, mi hermana recostada en un sofá estaba realmente preciosa, con esa falta larga que por su postura dejaba ver sus muy bien torneadas piernas.</p>
<p>.<strong>_Bueno pues tu dirás hermanita, ¿que era  eso tan importante que tenías que decirme? Ella me miró  como con miedo y lo soltó de carrerilla como si le costara  decirlo.<br />
</strong><br />
<strong>_. Necesito dinero para comprarme un apartamento y papa no puede…<br />
</strong><br />
Casi me desmalló, no se trataba de una cantidad para  un vestido   o un libro, ella  me hablaba de un piso y por supuesto  conociéndola sabía que  tenía que ser nuevo.  Apenas lo pensé y  simplemente le dije “No”</p>
<p> <strong>._ No así,  si, no así, como  te voy a dejar ese dinero, tu no  quieres un préstamo, me pides un regalo de  mucho  dinero y  no  quiero dártelo.</strong></p>
<p>Comenzó a contarme su necesidad y lo mal que lo estaba pasando  y  terminó diciéndome que para mi no  sería  una cantidad importante.  Yo le volví a decir que no, que <strong>¿Cuándo me lo  vas a pagar? Que  saco yo de todo eso  y no se trata de un regalo por  tu  cumpleaños o  una ayuda en tus estudios.</strong><br />
Ella dijo  que tenía algo que ofrecerme pero que tal vez a mi me pareciera poca cosa. Interesado  le pregunté que era eso  que podía ofrecerme, me miró y me dijo:  <strong>YO</strong></p>
<p>Me quedé pegado, me dieron ganas de agarrarla de un brazo  y ponerla en la calle pero no pude evitar un cosquilleo en las tripas  y quería  ver hasta donde llegaba. La miré interrogante  y me dijo:<strong>.- Yo se que te encantan las mujeres que muchas de mis amigas pasaron por tu cama y ninguna de ellas tiene tanto para ofrecerte como tengo  yo.</strong></p>
<p><strong>._¿Te volviste loca?</strong></p>
<p><strong>._ No, para nada, soy muy consciente de lo que te ofrezco y también de que puedes  rechazarme, pero como me da igual  tu opinión de mí, si me dices que no, me iré y veré de conformarme o de encontrarlo de otra forma. Tal vez mi virginidad no valga para nadie ese dinero o tal vez sí, sólo  que a la hora de entregarla  pensé  que nadie me trataría como tú.</strong></p>
<p>No sabía que hacer  ni que decir, le pedí que se fuera, que necesitaba pensar, que quería madurar todo lo  que me había dicho y  leer en mi interior las respuestas de mi  cuerpo  y de mi mente. Cogió  sus cosas  y se fue con sus tacones y ese  caminar  que sólo ella tenía. No pude evitar seguirla con la mirada  y por primera  vez  su  cuerpo me pareció algo muy apreciable, y me fijé en su culo alto y duro que sería la delicia de cualquier hombre.</p>
<p>Por la  noche  no podía dormir, daba vuelta en la cama y estaba  muy excitado, imágenes de mi  hermana en todas las posiciones me ponían más duro cada  vez. Me levanté aun era temprano en casa de mis padres  y sabía  que si estaba ella cogería el teléfono, marqué el número, sonó dos veces y ya iba a colgar cuando escuché:</p>
<p><strong>._ Diga  ¿Quién es?  Hola Lorena, soy yo, no digas nada  que no quiero  hablar con nadie, ¿Cuándo sería y como? ._ en tu casa el sábado…  ._ Bien de acuerdo respondí, te espero a  las ocho. </strong></p>
<p>Lo dije y colgué el teléfono  como si me quemara en las manos, estaba como sofocado, me senté en el sillón, encendí un cigarro y me negué a pensar en aquello. Era incesto con mi hermana, pero me daba igual la idea me estaba volviendo loco y me ponía a  mil por hora.</p>
<p>No  sé, que disculpa dio  a mis padres pero el sábado  a las ocho en punto  llamó a  mi puerta, traía un traje  muy juvenil, sus zapatos de tacón, el pelo  de  peluquería  muy colocado, un poco maquillada y un olor dulce, sutil y a la vez embriagador. En su mano un fin de semana y en su rostro una sonrisa mezcla de decisión y temor. </p>
<p>Yo estaba más nervioso que ella, un hombre como  yo acostumbrado a las citas, estaba temblando ante la  mujer que más horas  había pasado a mi lado. Le ayudé solícito con su chaqueta y charlamos  u rato  sobre el tiempo, había  mucha tensión,  como si  fuéramos desconocidos.  Al poco, llamaron a la puerta, eran los chicos de la marisquería, que nos montaron la mesa y sirvieron la cena; ostras que dicen que son afrodisíacas, cigalas  y champan frio. Nos sentamos a cenar, mi cuerpo era un hormiguero, de vez en cuando la miraba, estaba radiante y su rostro se veía ya sin tensión y sonriente. Mi mente, estaba  volando a escenas  imaginadas, ella comió  una ostra y la  verla llegando a sus labios, me pareció muy erótico: Hablamos de trivialidades, de vez en cuando nuestros ojos se encontraban,  yo pensaba que mi  hermana era mi puta y de nuevo mi cuerpo ebullía con el deseo.</p>
<p>Terminamos de cenar y acercamos nuestras copas en un chin chín  y sus ojos  me acariciaron mucho más de lo que habían hecho tantas manos.</p>
<p>Parecía que ninguno de los dos daba el paso, la noche se hacía larga y por fin ella, propuso:<br />
<strong>._¿Nos vamos a la habitación?</strong> Yo le sonreí y la tome en mis brazos, la miré a los ojos y le dije que no tenía que hacer aquello, que le daría el dinero igual, ella me respondió que no, que estaba decidida y que quería que fuera conmigo. Le di  un suave beso  en los labios  y la acompañe. Ella se disculpo en el cuarto de baño   y yo me senté en la cama, no sabía que hacer  y después de unos minutos, salió  vestida  con una tentación de seda preciosa y debajo solo  unas braguitas.  Era una escultura  perfecta, se acerco  a mí y comenzó a sacarme la camisa, después pasó  sus manos y sus uñas por mi  piel; ella vio como mi pantalón iba creciendo, me fue acariciando, me besó las tetillas, y yo ya no  podía más, sus manos fueron a mi  cinturón  y comenzó a soltarlo, su mano me acariciaba  por encima de la polla, a  mí, no me parecía una mujer virgen, era muy resuelta  y decidida, bajo sus besos por mi ombligo, me bajo el pantalón y me ayudó a sacarlo, entonces su mano me agarró la polla por encima del bóxer, metió su mano por la  cintura  y sus dedos me acariciaron , mientras con su lengua iba recorriendo mi pecho, su mano por debajo del calzoncillo me acariciaba arrastrando mi prepucio. </p>
<p>Me tocaba a mí, era mi turno, mi momento de mostrarme como ella esperaba, de ser un buen amante digno de esa diosa. Saque su camisola de seda  y  dos hermosos y redondos pechos  con sus pezones apuntaban a mi boca  como gritando el deseo, eran rosados, no muy grandes  su areola si era grande y oscura, no estaban nada caídos aun siendo de un tamaño considerable y lleve mi lengua y mi boca ellos, ella volvía a tener su mano en mi polla  apenas la movía, de vez en cuando  la apretaba un poco  y  yo  me perdía entre sus tetas.</p>
<p>Seguíamos de pie, al lado de la cama, mi mano comenzó a buscar su sexo, no lo tenía depilado, tenía su vello rizado no muy abundante, propio de su edad y  sus labios externos eran morenos, baje por su cuerpo mi lengua s y mis besos  y abría  su tesoro con mi lengua en movimientos  constantes  y cada vez mas mojados. Me atrajo  hasta ella y se recostó  sobre la cama, me besó los labios y yo volví a recorrer sus tetas, su ombligo, sus muslos  y otra vez en su sexo, sentía que no quería salirme de allí nunca, su coñito estaña muy mojado y me dijo :</p>
<p><strong>._ ¡Métemelo ya!  Quiero tenerlo dentro de mí.</strong></p>
<p>Lo coloque en su entrada, lo roce de arriba abajo una vez y  otra, ella pasó sus manos por mis nalgas  y apretó, era  como una indicación, forcé un poco, pero  no lograba entrar, la besaba, apreté un poco mas y mi polla  se apoderó de ella que se contraía unos segundos, me quedé así parado, con mi polla dentro y sentía como si tuviera  una coma apretándome. No pude contenerme  y la embestí  sin piedad, ella al  principio no  decía nada, pero  poco  a poco se fue sumando  a la cadencia, ahora era ella la que marcaba el ritmo, no pude más  y aceleré mis ondulaciones , sentí como  sus dedos se cavaban en mis nalgas  y los dos nos corrimos  desesperadamente. </p>
<p>Nos abrazamos y ninguno dijo nada, así nos quedamos dormidos, no se quien fue antes pero me despertó una sensación maravillosa en mi polla que me tenía aun en sueños  muy empalmado, era ella que me acariciaba  con la lengua, barría desde mis testículos   hasta cada rincón  y  después la metía en su boca. </p>
<p>Me desperté del todo y la subí hasta mí  para besarla con pasión, ella estaba completamente desnuda y noté su sexo  rozando el mío, le di la vuelta y se la fui metiendo despacito, ella, a cada impulso mío parecía gozar, ya estaba muy lubricada, levanté sus piernas  y alce un poco  su cuerpo  y note que mi polla tropezaba en el fondo de su interior, los dos  estábamos desenfrenados, ella me pedía que se la metiera   más y más y sus palabras  acompañadas de jadeos y pequeños gritos de placer me excitaban mucho  más, ella era incansable, se movía,  gemía, me agarraba y se corría una y otra vez . Le di la  vuelta, ella me dijo que fuera despacito, estaba pensando en su culo, la puse a cuatro patas y mi polla entró directamente en su chocho, el tenerla así me hacía imaginar  su culito deseoso y no  pude más   me corrí, mi polla se salió  y mi leche bañó su culo, me quedé así un instante pero mi excitación era tan fuerte  que la polla n se me bajaba y un enorme deseo de seguir follando se apoderaba de mí, roce su culo con mi polla y lo mojaba con mi leche, intenté metérsela pero  le dolía, la acaricia con uno de mis dedos, y  volví  a la carga pero  ella no  soportaba el dolor cuando logré meterle la punta, como estaba desesperado  volví a su apretado coño y bombeé con todas mis  fuerzas, ella me dijo <strong>¡Ahora! Ahora!</strong> y se la enterré  sin preámbulos en el culo, se contrajo apretó mi polla y de nuevo  me corrí ahora en su culo  sin apenas disfrutarlo.</p>
<p>Sería a mediodía después de haber dormido  un  par de horas  cuando de nuevo  lo intentamos con muchos juegos y sus deseos, al final mi polla estaba clavada en todo su culo   y  de nuevo mi poca leche fue mi regalo de ese día.</p>
<p>Mi hermana compró su apartamento y muchos fines de semana dice que se va con sus amigas pero  los dos tenemos una fiebre que nos hace follar hasta rendirnos. No nos importa si es incesto, no nos importa la sociedad, no nos importa ninguna otra cosa que no sea disfrutar el uno del otro.</p>
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		<title>Tía incestuosa</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Dec 2009 12:58:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tiestes</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>La hermana de papa es  una mujer joven e independiente: Cuando murieron los abuelos, ella se quedó con su casa ya que tenía entonces veinte años y estaba soltera; mi padre era quince años mayor que ella y mi tío Nicolás dieciocho.</p>
<p>Mi tía  Fátima me lleva a  mi unos seis años, por lo que nuestra relación fue siempre más de amigos  que de tía y sobrino.  Yo soy  de todos su favorito desde siempre  y algunos fines de semana o en verano  me voy  a su casa.  Ella me mima muchísimo y  siempre está pendiente de  mí.</p>
<p>Yo siempre la había visto como eso “mi tía” no era  una mujer pero con el paso de los años, comencé a descubrir que mi tía soltera estaba buenísima, era un tipazo, tenía mucho pecho, grandes caderas, y un rostro muy lindo con unos grandes ojos negros y una boca preciosa, dientes muy blancos y labios perfectos y jugosos.<br />
<span id="more-209"></span></p>
<p>Algunas veces cuando me abrazaba, me gustaba rozarme con aquellas tetas enormes, sentía el calor de su cuerpo y siempre me preguntaba  como sería su vida íntima. Nadie le había conocido ningún novio, papa decía que  había tenido un amor en la ciudad pero que debía de ser con alguien prohibido ya que nunca hablaba de ello.</p>
<p>Para mi las noches en su casa, se iban haciendo más imaginativas, la escuchaba en la ducha, o por la noche en su cama, cuando  se ponía su pijama; si estábamos en la sala viendo la tele y ella más ligera de ropa, intentaba ver como  le marcaba, que tipo de braguitas llevaba, o si tenía sostén o  no.</p>
<p>Todo aquello me iba poniendo por el día y en la noche  me hacía unas pajas de gloria a su cuenta. Poco a poco  fui descubriendo toda  su  vida, que champú o que gel usaba, si  se bañaba o se duchaba incluso  tenía controlado su ciclo menstrual. Ya en la cama prestaba oído atento a su habitación tratando de descubrir  sus masturbaciones y en la mañana, miraba sus ojos tratando de descubrir como habían sido sus sueños.</p>
<p>Las conversaciones con ella, cada vez eran más intimas, yo le contaba mis cuitas con mis novias o amigas  y algunas veces exageraba un poco para darle más picante mientras observaba su rostro o  sus ojos  para ver el efecto de mis relatos. Ella cuando mis relatos eran subidos de tono, jamás me cortaba y mostraba interés pero aparentando  no darle importancia. Yo conducía mis relatos al sexo, tratando de recrearme en los preliminares y haciéndole ver que   cometía torpezas,  torpezas que seguro que sí cometía pero no  tantas como le contaba a ella. Algunas veces  me corregía, diciéndome lo que no debería  hacer con las chicas, como conseguir más de ellas. Yo por mi parte me dejaba guiar  y le hacía preguntas sobre las mujeres.</p>
<p>Un día nuestra conversación versaba sobre ese tema, y yo le decía que claro cuando  conseguía tocar el pecho de una chica, no sabía muy bien que hacer, que me limitaba a apretárselo un poco y ellas no mostraban  un gran placer. Mi tía me preguntaba si  siempre lo hacía con la mano, si nunca usaba mi boca, yo le respondía que me daba corte, que cuando llegaba a ese punto, no  sabía seguir.</p>
<p>Mientras le contaba eso, me iba subiendo  la presión hasta tener que disimular  los empalmes  que me cogía. No podía aguantar más y mientras ella preparaba unos cafés,  me metí  en el baño y no pude evitar hacerme una paja enorme, pensando en sus tetas, en su boca y en aquel hermoso culo. Pensaba en ella escuchándome mojada y en como llevar la conversación  hasta el contacto físico ya que me estaba matando de deseo  y  pajas.</p>
<p>Regresé del baño, después de una enorme corrida  y fue ella quien volvió  a la conversación, ese matiz me dio alguna esperanza, pensé que la muy  zorra, se pondría  esa noche  a tope con mis relatos de sexo juvenil.</p>
<p>Volví sobre el tema del pecho, que para mí  era traumático, que todo lo que había visto en películas  no resultaba y  que algunas veces las chicas me apartaban la mano. Ella me dijo que no todas las mujeres eran iguales. Que los pechos  estaban  llenos de terminaciones nerviosas  y que si se acariciaban bien podían incluso conducir al orgasmo o  cuando menos prepararlo. Me contaba que partes debería tener en cuenta, yo volvía a estar como un toro, me habló de los pezones y de la areola, me dijo que esta solía tener unos vellos muy finitos.</p>
<p>Que no todos eran iguales pero que si eran muy sensibles, algo parecido  a nuestros testículos y que el trato   debería ser  parecido al que daríamos  a nuestros huevos en frío. Yo le decía que la mayoría de las chicas los tenían muy pequeños  y ella me decía que eso era igual que las terminales nerviosas eran las mismas y que podían despertar el placer y el deso  de la misma forma que los grandes. Yo  no desaproveche el momento para decirle que me moría de ganas de acariciar unos pechos grandes, que debía de ser una gozada, se lo decía sin recato ninguno mirando  sus hermosas tetas con todo el deseo. Ella elevó el tono  hablándome de la conexión  íntima de los pechos con el clítoris y  de la preparación para el coito.</p>
<p>Otra vez me hice el ingenuo y le solté que si ella con su pecho precioso, no sentiría más  que esas chicas sin apenas tetas, me dijo que para ella era una parte que despertaba su libido a niveles muy altos. Que además de acariciarlos, podía lamerlos, succionarlos o darles  pequeños mordiscos pero con mucho cuidado sobre todo al principio. Yo intentaba con mi mano preguntarle como y  otra vez lo hacía con torpeza. Ella cogió mi mano y sobre ella trató de explicarme con movimientos suaves de la mano, sobre los pezones y debajo. Su mano  haciéndome aquellas caricias, hacia latir mi polla  a punto de salirse del pantalón.</p>
<p>Yó le cambié la posición y  ahora era quien hacia las caricias en su mano, ella se estaba poniendo a  tono, le costaba ya articular las palabras y sopló como para decirme  que eso la estaba poniendo a ella nerviosa, que lo  hacía  muy bien. Le dije que me encantaba´, me miró sonriendo y llevó mi mano  sobre su camisa, para que yo hiciera el mismo gesto. En el momento que  puse allí la mano, creí  que me iba a correr, la sensación era increíble y comencé con delicadeza, haciendo  cada cosa  que ella me había enseñado más lo que yo ya sabía, ella entorno los ojos y se recostó la cabeza en el sofá dejándome hacer, su respiración se iba agitando   y  con cierto miedo comencé a desabrochar  los botones de su camisa, debajo  apareció  un sujetador que contenía aquellos hermosos monumentos de placer. El  sujetador era liso de licra y mi mano iba notando como sus pezones se iban poniendo de punta y  duros.</p>
<p>Ella desabrochó el sujetador y condujo mis manos  por debajo  de la tela, quería echarme encima y comerlos, pero me mostré paciente y continué mis caricias, ella medio se retorcía en el sofá y en ese momento acerque mi boca  a  todo ese enorme manjar. Comencé con mi lengua suavemente por todas partes, no  me limité a sus pezones, su areola y todo el pecho. Ella estaba disfrutando  no se si tanto como yo.  Introduje su pezón en mi boca y  comencé a presionarlo  entre la lengua y el paladar succionándolo  suavemente. Iba pasando de uno al otro, ella levantaba su culo como ofreciéndome los botones de su pantalón y sin dejar de mamar aquellos cantaros de ambrosía, mis manos fueron abriendo botones y cremalleras, y descubrí  sus braguitas que ocultaban un coñito precioso, muy abultado  y perfectamente depilado. En ese momento pensé en para quién lo prepararía así  y llegué a la conclusión de que ella  pensaba que en cualquier momento iba a suceder. Mi boca sobre sus preciosas tetas y mi mano  acariciando por encima de su coño ya húmedo y muy caliente. Me ayudó con sus pantalones, yo no dejaba de acariciar su chocho que ella me ofrecía  alzando su cadera. Con mi lengua traté du hundir su pezón en la areola y ella gemía en deseos, bajé  su braguita  y lo  que vi me pareció  la obra de arte más hermosa que había soñado. Me sujeto la cara para besarme, mientras yo me bajé el pantalón a los pies y mi polla quedó cimbreando tiesa de febril deseo.</p>
<p>Ella separó  sus piernas un poco y en medio de un beso mi polla entró  como un cuchillo en la mantequilla. Estaba muy mojada  y cuando comencé a moverme, sentía esa humedad que me ponía cada vez más; dobló sus piernas sujetándome con los pies me claro dentro de ella  mientras mi  cara se enterraba  entre sus tetas. Ella jadeaba, se movía aceleradamente , me mordió en el cuello  como un vampiro que quisiera  sorber mi sangre  y los dos entre jadeos nos corrimos.</p>
<p>Ella era mi maestra  y lo quiso demostrar, me tumbó sobre el sofá  y de rodillas en el suelo comenzó a lamer mis testículos   y mi polla haciendo dibujos con su lengua en la cabeza del  glande, dejaba su saliva, todo era como cálido y suave, apenas  embravecido, me corrí en sus labios y ella los fue limpiando en mi  cuerpo.</p>
<p>Tanto tiempo soñando  se había hecho realidad, era nuestro secreto de amantes  que íbamos a mantener para siempre. Mi tía me folla como nadie.</p>
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