Sexo tántrico
Escrito por Tiestes el Domingo 27 dic, 2009Mi hermano siempre fue mi amigo del alma, muchas noches salíamos juntos de juerga, algunas veces yo ligaba con algún chico pero a la hora de retirarnos siempre nos íbamos juntos. El me cuidaba como a una amante.
Algunas veces hablamos de sexo, de nuestros sueños. Yo era virgen y no tenía muchas cosas que contar que no fueran mi onanismo y mis constantes experimentaciones con el placer.
Desde hacía tiempo, mi hermano se había vuelto huraño y cada vez estaba más alejado de mí. Yo intentaba como siempre hablar de todo con el y cuando nuestra conversación llegaba al sexo, mi hermano parecía molesto y se evadía.
Un día cuando quiso huir como siempre, lo frené y le pregunte que le pasaba, el quiso evadirse pero mi constante insistencia y la base de nuestra amistad pudieron más; mi hermano me confesó sus problemas.
Su vida sexual fue muy prematura, ya muy jovencito, tenía poluciones nocturnas o sueños húmedos. Se masturbaba con mucha frecuencia y sus pensamientos eran muy variados, algunas veces con tintes que el consideraba aberrantes Yo le pregunté hasta que extremo pero él no quería decirme y ante mi insistencia y viendo que no pretendía burlarme me comento que hasta se imaginaba con animales. Yo le conté que también mis fantasías eran terribles, que me gustaba leer relatos de incesto, que imaginaba sexo con papa y con él.
Nuestra charla y mis confesiones parecían dar confianza a mi hermano y me iba contando. Que su pene era muy grande y sobre todo grueso más que largo, que siempre había tenido mujeres, desde la mujer de nuestro vecino que era un putón y que yo ya sospechaba, hasta compañeras de estudios y una prima nuestra.
Según mi hermano se iba confesando, en mi interior se removía algo. Algo a lo que no di mucha importancia, mi hermano siguió contándome:
He intentado llegar a la perfección en este del sexo, leía todo lo que encontraba, técnicas para alargar su tiempo sin eyacular, como buscar el dichoso punto “G” de las chicas o el suyo propio.
Técnicas para alargar su tiempo sin eyacular, como buscar el dichoso punto G de las chicas o el suyo propio.
Yo estaba interesadísima en el tema y encima aquello me estaba produciendo un cierto placer interno.
._ Fui aprendiendo a buscar cada vez más placer en las chicas con el fin de asegurarme un sexo continuado. Mis avances eran grandes. ._ yo sabía por alguna amiga que me había contado que mi hermano tenía fama de ser un grandísimo amante.ç
._Un día vi un anuncio de sexo tántrico y dado que para mí el sexo se había hecho una forma de expansión de mi espiritualidad, pensé que debería investigar por ese camino en búsqueda de la perfección de mi placer y del que podía dar.
._ Comencé a adentrarme en ese mundo, y en ir practicando todo aquello que podía darnos placer.
Aquello aumentaba mi seguridad y mi autoestima por lo que me parecía haber descubierto la “piedra filosofal” Mi estado físico y mental iban mejorando, hasta que un día, comencé a tener dificultades. Apareció una disfunción eréctil que en principio me sorprendió pero a la que no di ninguna importancia, ya que estaba con Virginia, teníamos confianza y habíamos follado muchas veces, yo pensé que el hecho de repetir por enésima vez con ella, podía ser la causa, la falta de alicientes.
Pero ya cuando intentaba masturbarme, me era imposible, no se dilataban mis arterias y comencé a asustarme. Ahora mi situación es desesperada, me da miedo el ir al médico y no se que hacer.
._ ¿te puedo ayudar de alguna forma?
Me dijo que no, pero entonces por mi cabeza, pasó un plan diabólico me ruboricé y mi hermano pareció notarlo, me acarició en la cara y me revolvió el pelo. Se fue y yo me quedé pensando en que podía hacer por el. Me parecía imposible que tan joven y tan deseado que no se le levantara, ¿Serían ellas? ¿sería que no encontraba suficiente estimulación?
Pasaron unos días y yo miraba a mi hermano y no necesitaba preguntarle nada para saber que seguía con sus preocupaciones, me estaba dando pena verle tan triste.
Ese fin de semana, nuestros padres se iban a casa de mi hermana mayor a otra ciudad y mi hermano y yo quedamos solos. Después de cenar, pusimos la tele y haciendo zapping me encontré que en Canal Plus estaban poniendo una peli porno; a mi no me gusta eso ni me pone mucho, pero le pregunté si lo dejábamos un poco, que me hacía gracia los gemidos de la chicas y los diálogos tan torpes. Me dijo que sí, que a ver si así se ponía un poco. Pasaron los minutos y la verdad que la película estaba bien, no era porno puro, tenía cierto argumento y a mí me estaba produciendo un cierto cosquilleo.
Mi hermano parecía interesado. Yo, me recosté en su pierna, y mientras veía la peli, la iba acariciando sin darme cuenta y me iba poniendo cada vez más cachonda. Por mi mente comenzaron a desfilar imágenes y notaba como se iban humedeciendo mis braguitas. Mis manos fueron subiendo de las piernas de mi hermano hasta alcanzar por encima del pantalón su sexo, que por cierto aun en reposo, era un buen bulto.
Mi hermano parecía no prestar atención a mis caricias, y miraba la tele muy concentrado. Yo que cada vez estaba más caliente, me atreví a bajar su cremallera, el, no hizo ningún ademán de rechazarme y continué con mis dedos buscando debajo de su calzoncillo. Se la saque, era un buen cacharro, ¿Cómo sería empalmado?, comencé a acariciarla con mis dedos, y apenas notaba que se inmutara, pero entonces bajé con mi boca, mi hermano se encogió un poco para después estirar más su piernas y dejarme hacer. Yo iba dándole besos en su glande muy suaves pero húmedos, mi hermano, me acariciaba la cabeza como animándome.
Pasé con mi lengua abriendo su meato, pasando la punta muy suave como si aquello fuera mi vagina. Sentí una pequeña respuesta, eso me animó a seguir con mi lengua recorriendo y tropecé con su frenillo, me puse como loca, y lo lamí suavemente, la polla de mi hermano comenzó a levantarse como si tuviera un resorte, me animó más y la metí dentro de mi boca todo lo que pude. Tenía un sabor especial muy agradable, su piel era muy suave y yo notaba como crecía en mi boca, tuve que sacármela un poco, mi hermano ensortijaba mi pelo o pasaba su mano por mi cuello a la espalda. La situación me ponía cada vez , mis braguitas estaban empapadas, podía tener un orgasmo en esa situación sin tocarme: Ver a mi hermano superempalmado gracias a mi boca y mi lengua me hacía sentir eufórica y entregarme a el totalmente; La saqué de mi boca y con mi lengua la iba recorriendo toda, me parecía inmensa, yo no era una experta pero si había acariciado la de dos compañeros y nata tenían que ver con aquello. Baje mi lengua a sus huevos y comencé a lamerlos, me los metía en la boca y dentro los acariciaba con mi lengua, mi hermano encogió sus piernas y mi lengua iba en recorrido circular por esa zona que va de sus pelotas a su culo, yo estaba de rodillas en e suelo y con delicadeza me subió a su lado; por mi escote metió una mano y comenzó a acariciar mis tetas, retorcía mis pezones o con la palma hacia círculos en ellos; yo estaba a punto de morderle de placer, le dije ¡Fóllame! Quiero que tu seas el primero, me sacó la camiseta, yo le ayudé con mi pantalón y sobre mis bragas comenzó a pasar su lengua por mi coño, estaba empapada y cuando me las separó a un lado, sentí mi orgasmo que llegaba como una ola en la playa. Su lengua era hábil aun con la braguita puesta, de pronto en mis ingles para ponerme, o sobre mi rajita para regalarme. Me la bajó y su exploración se hizo más profunda, jamás había sentido nada igual, estaba conteniéndome me daba vergüenza mojarlo mucho, pero su lengua comenzó a entrar en mi como si fuera mi primera polla, explote de placer, apreté su cabeza contra mí y no le dejaba moverse o me moriría de tanto gusto. Él continuo sus caricias, yo no sabía que hacer, necesitaba algo de dolor, que me golpeara en las nalgas, que me retorciera los pezones o apretara mis tetas hasta que parara ese torrente que recorría mis huesos.
Nos tiramos sobre el parquet, nuestra manta de ver la tele debajo, mi hermano me puso un cojín en la cabeza, aparto mis piernas, me besó en los labios y sentí su polla que se abría paso en mi interior, me dolió un poco pero lo necesitaba, no podía quedarme quieta, no había dolor que me frenara, comencé a mover mi pelvis, pensé que con esos movimientos se podría salir pero estaba bien metida, no importaba lo que hiciera, toda su tranca me llenaba hasta el fondo , le mordí con fuerza en un brazo, no podía más sentí de nuevo un golpe de su cadera y se estiró de placer. Nada lo detuvo, todo aquel tiempo de abstinencia entró en mi cuerpo y se desbordó por mis muslos. Mi hermano Tenía su mirada fija en el horizonte como si no viera nada delante, dobló sus brazos y dejo caer todo el peso de su cuerpo sobre mis tetas y lo abracé, no podíamos hablar, solamente abrazados de mis labios se escapó un “mi niño” y beso mi cuello,le miré y sus ojos estaban repletos de lagrimas de felicidad.


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