PINGÜINOS (incestuoso)

Escrito por Tiestes el Lunes 7 dic, 2009

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Hace ya muchos años que  en Valladolid  hay una kdd de motos a la que llamamos Pingüinos. Moteros de toda España concurren allí en sus motos impresionantes y la fiesta es espectacular, gentes venidas de todas partes ocupan hoteles campings y la ciudad se llena de color y olor a gomas quemadas.

Este relato que os  cuento , sucedió este año en esta fiesta y en un viaje cargado de sexo incestuoso que jamás podré olvidar.

Todo comenzó durante las navidades en casa de mi madre, nos reunimos toda la familia y yo  como siempre bajó en mi moto, ante las críticas de mis hermanos que parecen más serios. Yo vivo con pasión desde muy jovencito el mundo de las dos ruedas, cosa singular en la familia, con la excepción de Alicia   la hija de mi Hermano Joaquín el mayor de todos.

Alicia y yo más que tío y sobrina somos amigos, tal vez mi  forma de ser, mi mundo, mi trabajo en la informática y muchas cosas  nos unen más que con el resto de la familia  llena de funcionarios aburridos.

En estas fiestas Alicia y yo nos sentamos juntos   y hablamos entre nosotros como dos amiguetes, ella también es motera  y creo  que si no  fuera por Joaquín lo sería mucho más.

Antes de la cena, nos sentamos los dos en la escalera  y hablamos de motos y ella me pregunta si no voy a Pinguinos, dudo y le digo que no, que este año no va nadie de mi grupo y que solo  no me apetece ir, se hace muy largo y pesado  el viajea  lo que ella responde, yo iría contigo encantada y pone un gesto de complicidad que me encanta. –Pues venga, anímate y vamos, pero tu moto va a aguantar ese viaje? ¡No, iría de buena gana pero contigo si me llevas de paquete. ¿No te da miedo? -¿Contigo? Pues venga anímate y lo preparamos, creo  que aun puedo encontrar hotel.- Pues si me llevas  voy, pero mejor no decimos nada a mis padres, no quiero estar aguantándoles todos estos días. – Pásate mañana por mi oficina y  lo hablamos –Mira que si voy -¡Pues claro! ¿Mañana a las  once es buena hora? Si perfecta y preparamos todo y vemos el tiempo que disponemos y eso  ¿Bueno yo podría ir el viernes y regresar el domingo  ya que el lunes tengo que trabajar.  ¡Bien fantástico!  Mañana te espero.

La noche pasó  como todos los años  y al día siguiente  aun cuando era festivo yo estaba en mi oficina esperando a Alicia, que llegó en su moto, tan fresca como siempre. –Hola tío favorito- Me levante y di dos besos en sus mejillas y comenzamos a preparar  la ruta. Llamaos al hotel  pero no encontramos nada , ni habitaciones en uno  o en otro, todo estaba ocupado y lo que podíamos encontrar ya era muy lejos de la fiesta. ¿y la tienda? Ya, ya pensé en eso , pero tal vez es un poco incomodo el viaje cargando con todo eso- No, nada  solo los sacos, algo de abrigo para cambiarnos si nos mojamos  y los enseres de aseo, no es una fiesta de gala.  Bien pues preparo todo , tu sólo encárgate de tus cosas   y yo ya preparo la tienda y los sacos.

Los días fueron pasando y yo estaba  con la ilusión de ir con Alicia ya que además de mi sobrina me caía muy bien, era muy simpática y   sería una  excursión muy agradable. Mi moto es una LT de BMW   , es una moto grande con muy buenas maletas  y con calefacción en los asientes, bueno una moto muy preparada  para ese tipo de viajes.

Por fin llegó el viernes y  eran las 8 de la mañana cuando pase a recogerla cerca de su casa, pero no en el portal, ya que seguía sin querer  contar a nadie donde iba. Ella era una chica independiente  y tenía libertad para salir los fines de semana con sus amigas y  no daba ninguna explicación  por lo que salió de su casa  con su ropa de moto y nadie preguntó nada.

Cuando la vi estaba equipada perfectamente con ropa motera de muy  buena marca  y por cierto que ella lucía mejor que nadie  ya que era un cañón de mujer. Bajé para ayudarle a guardar sus cosas en la maleta, le pregunté si quería tomar un café y me dijo que mejor ya en ruta, para calentarnos. Encendí la moto y con suavidad fuimos saliendo de la ciudad  en busca de la autovía, ya que en este tiempo la carretera  podía ser muy peligrosa o estar cerrada.

Alicia me rodeo con sus brazos y con cuerpo pegado al mío comenzamos a devorar kilómetros,  como ya habíamos salido algunas veces juntos , teníamos unas señas convenidas, ella tocaría mi hombre para que parara, y yo le tocaba en la pierna para preguntarle si estaba bien. En muy poco tiempo hicimos los primeros cien kilómetros  y llegamos a Lugo donde me salí de la autovía, para llenar el depósito de gasolina  y tomar un café.

Así lo hicimos y de nuevo en la moto, pero ya el frio era  grande  así que Alicia se pegaba más  a mí y me abrazaba con fuerza, yo notaba su pecho en mi espalda y aquello me estaba poniendo… alegre.

En mitad de la ruta, paramos  en una tasca que conozco y pedimos un poco de queso y jamón, para mi una cerveza sin alcohol y Alicia dijo que normal para el frío y los dos nos reímos. Ella estaba cariñosísima conmigo, me cogía las manos para calentármelas con las suyas y yo la trataba como  un enamorado más que como su tío. El viaje estaba resultando  increíblemente agradable.

Ya en la zona de concentración buscamos un lugar donde montar nuestra tienda, limpiamos bien la zona  y  nos dispusimos a dar una vuelta por el campamento. Alicia agarrada de mi cintura, era el centro de atención de todas las miradas, aun dentro de su ropa motera. Nos  invitó un grupo a compartir un café con ellos y un poco de guitarreo y cante. Yo aproveché para cantar alguna cosa para Alicia  que sabía que le gustaba. Era como si ninguno de los dos quisiéramos dar el paso de ir a dormir  pero la hora llegó  irremediablemente.

Ya  en la tienda  comenzamos a preparar los sacos, el frio era intenso y los dos nos quejamos de ello , Alicia decidió poner los dos sacos juntos , a mi me dio un vuelco el corazón, mi sobrina me resultaba muy atractiva y deseable como mujer y su cercanía me daba un poco de miedo. Unimos los dos sacos, y los dos nos metimos dentro, con un montón de ropa no parecía muy sexy  nada.

Ya dentro de los sacos  Alicia se fue arrimando a mí , hasta que sentí todo su cuerpo pegado al mío y comencé a excitarme  por lo que afloje un poco la distancia pero mi sobrina no dudó en acercarse  y una de sus manos se colocó en una zona muy peligrosa de mi anatomía

-¿Tienes sueño? me preguntó. – No, nada no puedo dormir, esto es muy duro  y reímos.

Comenzamos  una conversación sobre nuestras conquistas y así pude enterarme que en la vida de Alicia no había nada importante  y  en la mía tampoco ya que nunca quise esas ataduras. La conversación fue derivando  al sexo y cada vez el morbo se iba apoderando más de mí, ahora ya no rehusaba el contacto, sentí su cuerpo pegado al mío y ese calor que me embriagaba. La conversación derivó a los besos, los besos agradables  y la forma de besar  y sin darnos cuenta estábamos abrazados como dos amantes y una de mis piernas sobre la suya. De pronto me sorprendió con un beso en los labios, yo no sabía como reaccionar, simplemente ahora tomé la iniciativa  y bese el nacimiento de su pelo, suavemente fui llenándola de besos  y ya nos vimos envueltos en una vorágine de deseo.

De ponto metió  sus manos por debajo de mi camisa para acariciar mi pecho  y yo busque  sus labios con pasión , el frio se había hecho fuego , todas las prendas nos sobraban , el calor de nuestros cuerpos era un volcán  y su torneado pecho en el mío, en mis manos  en mi boca esa sensación de su piel electrizante, mi lengua recorriéndola en cada poro, hasta llegar a su sexo, ya enterrado en los sacos , comencé a libar el elixir  de  ser , mi lengua rozaba los labios de su sexo, abriendo un mundo de placeres, sentía deseos de morderla , de meterme en ella o a ella en mi para  vivir  el incesto propio. Ella no se entregaba  y me buscaba motivándome más  a besarla a lamerle su coñito que ya mojaba mi lengua , me subió hasta ella  y mi polla rozó  su coño , era la locura mil deseos concupiscentes, mil amores y pasiones atávicas  guardadas en nuestros genes  que  se volvían locos en  una guerra de sexo sin cuartel , nos cambiamos de posición y ahora la motera  era quien gobernaba moviendo su precioso culito como para tumbar en cada curva y al salir de ese movimiento recuperaba la verticalidad y se aceleraba sobre mi, su pelo suelto sobre el pecho y en cada movimiento de placer volaba al viento como serpentinas en una fiesta de carnaval. Mi polla estaba disfrutando de mil remolinos de placer . Mas velocidad, como  acelerando a tope, sus músculos vaginales que se contraen y de mi polla brota un manantial  de lava ardiendo sobre su chocho que se rompe en un desbordar  de humedad.

El tiempo en Pinguinos será siempre   la mejor ruta de mi vida.

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