Mi papaito -IV
Escrito por Tiestes el Lunes 1 Mar, 2010El tiempo iba transcurriendo, comenzaba un nuevo curso y yo tenía que estudiar, sabía que mi tiempo libre dependía mucho de mis estudios.
Papa no perdía ninguna oportunidad de besarme o acariciarme a escondidas. Algunas veces incluso con la presencia de mama pero eso sí muy discreto, lo normal entre un padre y una hija.
Cuando coincidíamos solos en casa, aprovechaba para acariciarme las tetas e incluso me pasaba la mano por el coño mientras me besaba. No podíamos hacer nada más ya que el temor a ser descubiertos nos tenía atenazados.
Ocurrió llegando a navidad, mama, tenía una cena con sus compañeros de trabajo , era un viernes por la noche. Yo la vi arreglándose y papa estaba en su escritorio como disimulando. Yo deseando que se fuera , por fin lo hizo y desde la ventana la vi salir con su coche. Mi padre debía estar viendo lo mismo ya que al alejarse el coche pude escuchar sus pasos, me volví y venía hacia mí con sus brazos abiertos, corrí hasta él y me lancé en su cuello. Me abrazó y sus manos me buscaban con fervor, acariciaba mis tetas, las apretaba y trataba de abrir mi camisa, de repente las bajaba a mi culo y me acariciaba las nalgas, o trataba de pasar sus dedos por mi pantalón marcando mi rajita.
Nos fuimos a mi habitación , mi cama es pequeña pero en ella están mis olores y siempre está bajo mi responsabilidad y control. Mi padre comenzó a sacarme la ropa, y yo trataba de ayudarle con la suya, estábamos acelerados, nerviosos, nuestra respiración muy agitada. Nuestros cuerpos quedaron completamente desnudos, papa me besaba por todas partes , recorría mi cuerpo con su lengua y al llegar a mi rajita, la lamía tratando como metérmela dentro y yo estaba desesperada de deseo.
Nos revolcábamos en la cama completamente desnudos y yo notaba su polla dura y deseosa que me rozaba en cada movimiento. Me abrió las piernas y comencé a notar como me rozaba mi coñito con su polla, no pensé en el dolor, no había dolor sólo el deseo de que me la metiera toda sin importar nada más. Me besó, era un beso increíble, como si quisiera libar mi alma, creo que con sólo ese beso iba a llegar mi orgasmo y cuando estaba entregada a esa delicia, movió un poco su pelvis y noté como toda su tranca se apoderaba de mi coño.
Pensé en lo que estaba pasando gráficamente, quería dibujar en mi mente la imagen de mi coñito abierto por su polla entrando dentro de mí.
Comenzamos a movernos los dos y papa me acariciaba por todas partes, no pude contenerme más, quería morderle, arañarle, entregarme más y aquel orgasmo llegó como un latigazo de incontrolado placer. Decidí darle lo mismo, responderle con todo mi deseo y hacer que se corriera hasta la última gota, no me importaría nada lo que pasara, le abrace con toda mi fuerza por la cintura decidida a no dejar que se separara, papa se movía y de pronto se paró, sus dedos acariciaban mis glúteos y buscaba algo más, yo ni podía imaginar lo que quería hasta que uno de sus dedos toco mi ano, casi doy un salto, le animé con un beso a que hiciera lo que quisiera, no me importaba nada sólo hacerlo feliz, su dedo intentaba abrirse camino en mi culito, para mí era una nueva caricia pero me estaba poniendo como una moto. Pro fin logró meterme la puntita, me dolió un poco, pero papa no hacia fuerza con su dedo ni intentaba metérmelo más, yo estaba caliente de nuevo como una perra. Su polla parecía más dura y rozaba dentro de mi coño produciéndome un enorme placer.
Durante unos instantes, pensé que no iba a poder aguantarme y que de nuevo otro orgasmo me iba a invadir pero papa se separó, no sabía que había pasado, si le había molestado algo o si había terminado y yo no me había enterado. Papa no se veía molesto ni mucho menos, me besaba por todas partes, me acariciaba y de golpe me dio la vuelta, en ese momento entendí lo que iba a pasar, me asusté un poco, había leído algo sobre eso pero me daba miedo ya que con la punta de su dedo me había dolido imaginaba lo que sería meterme todo aquello.
Papa comenzó a pasar su lengua por mi espalda y fue bajando hasta mi culito, yo estaba algo cortada y muy expectante. Su lengua comenzó a jugar con mi ano, y con su saliva lo iba mojando mientras con uno de sus dedos lo masajeaba, comenzó a introducirlo y note como salivaba mi culito, ahora el dedo ya entraba con facilidad y a mi me estaba volviendo loca, era una sensación nueva, muy extraña pero terriblemente placentera. Fue subiendo un poco su cuerpo y con sus manos separó mis nalgas y por primera vez noté su polla entre ellas. Papa la cogió con su mano derecha mientras con la izquierda intentaba mantener su cuerpo sin dejarlo caer sobre el mío. La noté en su sitio y cerré los ojos , papa apretó un poco y no pudo evitar un pequeño grito de dolor, su polla se había metido abriendo mi culo, que sentía mojado por su saliva o tal vez por mi sangre ya que el dolor era enorme pero decidí no quejarme, le debía eso y todo lo que quisiera para hacerlo feliz, me mordía los labios tratando de aguantar, papa apenas se movía, su polla iba entrando suavemente en mi culito, yo trataba de relajarme, sabía que no podía contraerme o el dolor sería ya insoportable, él me besaba por la espalda. Pasaba su lengua en una caricia muy relajante, yo apenas podía respirar.
Pasamos unos minutos así donde sus besos y sus caricias a lo largo de mi espalda se contraponían a el dolo en mi culito, pero poco a poco fue remitiendo, parecía dolerme menos pero no me atrevía a moverme, papa noto mi relajación y comenzó a bombear muy suavemente, despacito, volvía algo el dolor pero esta vez acompañado de una gran sensación de placer, yo estaba más cómoda y un poco maravillada de encontrar ese placer en esa zona , papa lo fue metiendo un poco más y ahora yo era como si necesitara el dolor, quería más y se lo pedí y papa me agarro con sus brazos y metió la almohada debajo de mi barriguita, apretó fuerte su polla estaba llenando mi cuerpo y me cabalgó en una mezcla de placer salvaje y enorme deseo. Una mano de papa me acariciaba mi rajita torpemente, papa me cogío la mano y me la condujo a mi coño invitándome a acariciármelo, me cortaba un poco pero la verdad es que me parecía de una gran complicidad entre los dos y delante de mi padre mientras el me la metía en el culo hasta el fondo me hice un dedo, el mas increíble que jamás había podido imaginar. Mi padre viendo mi aceleración, también comenzó a acelerarse y de pronto note como ese mar impetuoso de semen me inundaba hasta el pensamiento.
Los dos caímos rendidos sin separarnos, yo iba notando su leche corriendo en mi cuerpo, pero no podía ni hablar una enorme sonrisa se dibujaba en mi rostro y mi padre completamente relajado, respiraba su paz a mi lado.
Jamás podré olvidar ese día el día en que mi amado padre descubrió para mí el sexo anal.
|
|
|
|

/rating_on.png)
/rating_half.png)
(3 votos, Total: 3.33 de 5)