Mi papaito -III-
Escrito por Tiestes el Jueves 11 Feb, 2010Cada día mis deseos, la necesidad de mi padre era mayor, a todas horas me acariciaba pensando en nuestros momentos. Cuando llegaba a casa mis besos eran más que tiernos pero no teníamos un momento para nosotros.
Era verano y continuaba de vacaciones, mama, pretendía que fuéramos a pasar unos días a la playa, para mí, era una catástrofe, no podía estar tantos días sin verlo, sin notar sus brazos rodeándome o sus caricias escondidas. No había solución, tenía que irme y la idea no me gustaba, pensé en ponerme enferma pero no serviría de nada, mama no se iría sin mí. Por fín llegó el día de partir y nos fuimos en el coche de mi madre.
Cada día mi padre cuando llamaba quería hablar conmigo y disimuladamente me decía cosas muy picantes que cada vez me ponían más a cien. Papa me dijo que vendría a buscarme, para comprar los libros y todo el material escolar. Vendría el viernes para ir el sábado de compras y el domingo regresaría a la playa con mama.
No me lo podía creer, iba a pasar dos noches enteras con mi papaíto, los dos solos en el piso ¿ocurriría? Llevaba mucho tiempo pensando en ese momento, soñaba con entregarle mi sexo a mi padre, tenía un poco de miedo, alguna de mis amigas me había dicho que dolía pero nada podía dolerme, lo deseaba tanto que no podía dejar de pensar en ello.
El viernes apareció mi padre, los vi retirarse a la habitación de mama y por primera vez sentí celos, muchos celos, se la estaría follando, pensaba que todo ese deseo tenía que ser para mí, pero me conformé. No tardaron mucho en salir y vi cierta tensión entre ellos como si hubieran discutido. Sin querer, me alegré, pensé en que el no había querido hacer nada con ella, que me esperaba, que deseaba mis caricias y eso me hizo sentir muy bien.
Apenas tenía que hacer maleta ya que en casa tenía de todo y volveríamos el domingo, en un bolso de playa puse las cosas imprescindibles y ya anochecía cuando salimos. Cuando llegamos a la ciudad, papa llamó a Ana su secretaría y la invitó a cenar con nosotros en un restaurante precioso en el centro. Ana era guapísima, la secretaria de papa me parecía ser algo más que su secretaria pero los dos guardaron las formas. Ana tendría unos veinticinco años, y un cuerpo de esos de película. Era muy dulce y muy simpática conmigo, yo no podía verla como mi rival ya que era un encanto y me parecía la mujer ideal para papa.
Después de una buena sobremesa donde hablaron del trabajo y algo de mí, de mi cuerpo, mi belleza o mi simpatía, Ana se fue y papa y yo fuimos para casa. Nada más llegar, le dije que me iba a dar una ducha, que todo el día con calor me hacía estar incómoda. Me metí en la ducha con una braguita y un pijama corto que yo sabía que era muy sexy.
Cuando salí, fui corriendo al sofá y me recosté como siempre que podía en las piernas de mi papa. Él me quedo mirando sorprendido, parecía que yo había dado un estirón o había quitado más cuerpo ya que el pijama me quedaba más ceñido y mi pecho parecía a punto de explotar.
No tardó nada en comenzar sus caricias, sus manos iban dibujando todo mi cuerpo y yo estaba ardiendo de deseo, quería apretarlo contra mi cuerpo, quería hacerlo desearme hasta que perdiera el control.
Desabroché su camisa y metí mis manos en su pecho, se lo iba acariciando con suavidad mientras el ya estaba con su mano en mis muslos, internamente y yo notaba como algunas veces tocaba en mi sexo. Abrí un poco más su camisa y con mi lengua comencé a lamer su pecho, el estiraba las piernas y yo podía notar aquel enorme bulto en su pantalón, bajé con mi lengua hasta su ombligo y el no pudo resistir más, sus dedos comenzaron a acariciar mi rajita, era muy delicado y suave, yo quería que apretara más, que me lo agarrara con fuerza o me iba a morir de deseo.
Tenía que excitarle más, tenía que hacerle perder la cabeza y perder el miedo a mi poca edad, quería que me viera como una mujer. Desabroche su pantalón y su polla se salía del calzoncillo, ahora sus dedos ya no dibujaban mi coñito con suavidad, me estaba agarrando el coño con deseo, estiré mi cuerpo, él seguía agarrándome el chochito pero yo quería más, conduje su mano por mi cintura, debajo del pijama, yo notaba ardiendo mi sexo y comenzó a tocarme por encima de la braguita, yo acariciaba su polla con la punta de mis dedos, quería volver a meterla en mi boca pero sabía que eso tal vez calmara su deseo y no era lo que yo quería.
Comencé a moverme en su mano, movía mi cadera adelante y atrás, quería darle a entender que deseaba que lo hiciera con su polla. En uno de los movimientos atrás, su mano se metió por debajo de mi braguita y con sus dedos jugaba con mi vello , me moví hacia arriba y sus dedos alcanzaron mi rajita, estaba muy mojada, papa comenzó sus caricias, y yo me apretaba contra su mano. Alcancé su cuello y comencé a besárselo, papa ayudado por su brazo, empujo o arrastró mi ropa hacia abajo, la bajó casi hasta la rodilla y me dejo el chocho al aire.
Iba a lamerme el coño, pero yo quería más , lo subí un poco como si no me gustara y bajé sus calzoncillos, su polla salía fuera y metí mi boca para comérmela. Papa estaba a cien por hora y comenzó en mi boca un mete y saca. Tenía sus pantalones bajados hasta la rodilla. Yo, me separé y le saque los calcetines y tiré por su pantalón para abajo, saque su camisa, y mi pantaloncito, estábamos casi desnudos los dos. Me senté con cuidado en sus piernas y saque la camisa de mi pijama, mis tetas estaban enormes y duras, mis pezones amenazantes eran una provocación para él que no tardo en lanzarse a ellos , yo sentada en sus piernas me fui moviendo hacia adelante, hasta sentir que su enorme polla me rozaba. Mi padre estaba ardiendo, se movía con cuidado como si no quisiera romperme o tacarme demasiado. Me tumbé sobre el sofá y separé mis piernas. Él estaba de pie delante y su polla tan dura que a mi me parecía que no podría follarme, yo no me veía capaz de meterme aquella enorme tranca. Papa no lo pensó más, me tomó en sus brazos como cuando era chica y hacíamos nuestros juegos y me llevó a su habitación, separó la colcha y volvió a besar mi coño; yo le subí la cara hasta mis tetas y el sin apenas apoyar su cuerpo en el mío, comenzó a lamerme el pecho; yo me atreví y metí mi mano por debajo hasta alcanzar su polla, el apenas respiraba, la tenía en mis dedos y comencé a jugar con ella pasándola por mi ardiente raja, papa mordía mis tetitas y se apoyaba en sus brazos, yo seguía rozando su polla contra mi coñito y trataba de meter la punta, sentía como me llenaba toda y me parecía imposible que pudiera entrar , se soltó una mano y entonces agarró su polla con ella. La noté más fuerte en mi coño y de pronto dejó caer el peso de su cuerpo un poco y empujo con su cadera, fue algo desgarrador, entro hasta hacerme morder los labios para no gritar. Su polla estaba entrando y parecía destrozarme por dentro, contraje mi coño y el dolor era casi insoportable, me relaje de nuevo y noté como entraba un poco más.
Mi padre apenas se movía mientras mi coño se iba acostumbrando, comenzó de nuevo a acariciar mis tetas, yo estaba aterrada, ¿Cómo podía dolerme tanto? Pero sus labios jugando con mis pezones, lograron hacerme olvidar de aquello que quemaba mi coño. Me estaba poniendo caliente hasta no poder más y mi cuerpo no se aguantaba quieto, comencé a moverme un poco, el dolor se mezclaba con el placer, pero llegó un momento en que no había dolor, lo quería cada vez más dentro de mí . Papa viendo que ya no me dolía comenzó a bombear era una locura aquello, de pronto se puso como a temblar y se separo de mí, me dolió cuando la sacaba tan rápido y noté que su leche caía sobre mi vientre, le abrace la cabeza y acaricié su pelo mientras dejaba que se corriera hasta la última gota.
Mientras papa se duchaba , yo trate de limpiar con una tolla la cama, había un poco de sangre pero nada importante, saqué la sabana la metí en la lavadora y puse otras. Cuando papa salió del baño la camita estaba cambiada y entré yo. No sentía dolor en el baño, pero no me había corrido y al lavarme volvía a sentir deseo, pero sabía que si volvía a metérmela me dolería.
Me perfume un poco y completamente desnuda , bueno con una braguita, volví a los brazos de papa que con sus caricias colmó todos mis deseos. Los dos quedamos dormidos en un abrazo.
|
|
|
|

/rating_on.png)
(9 votos, Total: 4.44 de 5)