Mi Papaito-II
Escrito por Tiestes el Sábado 6 Feb, 2010Los días iban pasando y en casa papa y yo parecíamos más alejados cada vez, era como si los tuviéramos miedo a nuestro secreto. Papa me guiñaba un ojo, o me hacía una caricia normal pero yo recordaba nuestro día en su oficina. Algunas veces miraba a la altura de su sexo como si quisiera verlo excitado, pretendía recordar esa sensación de tenerlo en mi mano o de acariciarlo hasta hacerlo feliz. Seguía soñando y buscando formas de hacerlo feliz cuando volviéramos a estar solos.
Llegaron mis vacaciones, los últimos días de curso con exámenes, apenas había tenido tiempo para nada, me gustaba sacar buenas notas para que se sintiera orgulloso de mí y sobre todo para tener más tiempo para el verano y soñar y soñar.
Ya hacía una semana que estaba esperando en casa, papa había ido de viaje y mis deseos eran cada vez más fuertes, pero no quería acariciarme, no quería más que alimentar ese deseo para ser capaz de hacer todo lo que soñaba. Un día me preguntó si le acompañaba a una ciudad cercana que esta a unos cien kilómetros de la nuestra, tenía que ir a comer con un cliente y me dijo que si me apetecía acompañarle y no lo dudé. Como íbamos a comer con un cliente, aproveché para ponerme lo más guapa que pude, suelo andar siempre muy arregladita pero ese día tenía una disculpa para ponerme mis mejores galas. Pensé en ponerme lo más atrevido pero a mi papa seguro que no le gustaría que yo pareciera su putita, así que me arreglé destacando mi figura y mi pecho.
Durante el viaje, fuimos hablando de todas las cosas, él como siempre muy cariñoso conmigo, algunas veces me cogía la mano y en mitad de camino paramos a tomar un refresco, me llevaba cogida por la cintura como si fuera su amante pero con la suficiente discreción para que no dejaran de notar que éramos padre e hija. Su mano en mi cintura, me envolvía y al caminar casi me rozaba el pecho y yo estaba ya excitadísima.
Cuando llegamos al restaurante su cliente nos estaba esperando, era una persona mayor pero muy agradable con nosotros, durante la comida pude ver como se desenvolvía mi padre en su trabajo y me quede encantada, mi príncipe además era muy inteligente. Nos despedimos del cliente que me dio dos besos y emprendimos el viaje de regreso cuando comenzaba a oscurecer.
Papa parecía especialmente contento por algo de su trabajo y me dijo que me tenía que llevar de viaje con más frecuencia que le había dado mucha suerte.
Cuando ya de regreso llegamos a la zona de servicios de la autopista, era ya noche oscura , papa me abrió la puerta para ayudarme a bajar y cuando pasé por su lado lo rocé, no fue sin querer, yo quería rozarme con él, tenía que hacer algo para iniciar nuestro juego.
Pedimos algo para cenar en el restaurante y papa llamó a casa para decir que ya “salíamos” me llamó la atención ya que estábamos a medio camino, mi padre captó mi mirada y sonrió y a mi comenzó a recorrerme algo por dentro de mi cuerpo ¿Qué íbamos hacer? No había hoteles, ni nada y llevarme a su oficina a esa hora podía resultar raro. No dije nada pero me quedé pensando y sobre todo frenando todos mis deseos que eran una estampida de emociones en mi cuerpo.
La zona donde habíamos dejado el coche estaba especialmente oscura y la noche aun siendo de verano era sin luna, papa se acercó a mi como si fuera a abrocharme el cinturón de seguridad y me dio un beso en la mejilla, yo suspiré sin querer, era tal mi deseo que no pude contenerme y comenzó a besarme por el cuello, me acariciaba con la lengua, pasaba justo por el nacimiento de mi cabello, por mi cuello, mientras sus manos me acariciaban los pechos por encima de la ropa, pensé que no aguantaría más, me abrió la camisa y comenzó a pasarme la lengua por el escote y por encima al borde de sujetador, estaba tan deseosa que quería que me lo sacara o soltarlo yo para dejarle que me comiera mis ardientes tetas. Cuando estaba disfrutando de sus caricias en mi pecho, mi sexo estaba ardiendo y mojado, papa metió su mano por debajo de mi falda y sentí sus dedos acariciando mi chochito por encima de la braguita, no podía más, comencé a respirar fuete, estaba temblando, levantó mi braguita por una pierna y medio sus dedos. Yo recordaba su polla en mi mano y pensaba que aquel dedo era su polla, papa me acariciaba claro si intentar meterlo, yo abría mis piernas por el placer y una yema de su dedo comenzó a acariciar suavemente mi clítoris, No pude más, eche mi mano desesperada a su pantalón pero sus caricias eran increíbles como un gran maestro, grite, me asustó que alguien pudiera oírnos, me mordí los labios y tuve un orgasmo increíble. Papa paró su caricia y con toda su mano sujetaba mi coño mientras me corría hasta perder el aliento.
Justo en ese momento, un coche maniobraba para ponerse a nuestro lado, nos recompusimos y papa encendió el coche para salir. Mientras daba para atrás apoye mi mano en su polla, estaba durísima, me dio pena que se quedará así y pensé en que podía hacer, no había ningún sitio para parar pero se arrimó a su derecha y bajó la velocidad, apenas había coches y yo comencé a bajarle la cremallera, él seguía conduciendo y yo estaba sacando su enorme polla con mis dedos. Sabía que si se la sacudía un poco podía correrse en mi mano como la otra vez así que me puse a la preciosa tarea y su polla cada vez se ponía mas tiesa y viéndola crecer crecían mis deseos de caricias.
Papa apenas podía conducir, iba superlento cuando no venía ningún coche detrás, yo quería darle placer todo el tiempo sin prisa, me sentía torpe, pensaba en las formas de acariciarle su polla y por fía se me ocurrió ¿Me dejaría? ¿Sabría hacerlo? Afloje un poco el cinturón, me incline a su lado y bajé mi cabeza. Papa casi se para, yo me la metí en mis labios y comencé a pasarle la lengua. No tenía ni idea pero aquello parecía gustarle y a mí me parecía como lamer el cielo.
Algún coche al pasar nos daba luces, a mí la idea de pensar que alguien me viera haciéndole esa mamada me encantaba, papa algunas veces me acariciaba el pelo con su manó, fui perdiendo el miedo y encontrándome con el enorme deseo de meterla dentro de mi boca y así lo hice, se la chupaba como uno de esos caramelos que aun me gustaban. Papa estaba jadeando, parecía que yo había encontrado la forma de hacerlo disfrutar y me entregaba con ardor a ello. Bajaba y subía la cabeza , de vez en cuando me paraba y le rozaba la lengua por la punta o abría más mi boca tratando de meterla hasta la garganta para volver aese ritmo de mi cabeza subiendo y bajando por su polla. Papa encontró una salida de autopista y se metió, yo no paraba de chupar, pasamos por el peaje automático y solamente salir mi padre más que parar se tiro con el coche a un lado, paró y al mismo tiempo me agarró la cabeza.
El sitio era menos peligroso que la autopista para un accidente, pero cualquiera que pasara le llamaría la atención ese coche parado ahí así que me esforcé, llenaba de saliva su polla para que se rozara suavemente , la metía hasta el fondo y acariciaba sus pelotas como había visto en aquel video de nuevo la lengua y otra vez más caricias, note como si su polla se hinchara , como si algo pasara dentro, me emocioné la quería tragar toda me llegaba hasta la garganta y de pronto sentí aquel enorme chorro que me golpeaba casi dejándome sin respiración , y mi boca se llenaba de su leche , me la trague, tenía un sabor como a limón y canela, se la lamí con cuidado toda mientras él se dejaba reposar en el asiento.
Cuando me levante, aun noté que un poco de su semen corría por la comisura de mi boca, papa cogió mi cara con su mano y me besó en los labios. Había tanta ternura en aquel beso que no lo cambiaría por nada del mundo.
Quería hacerme mayor, quería hacerme mujer, quería hacerlo disfrutar, quería aprender todo sobre el sexo para ser su hija, su novia, su amante, su puta.
continuará
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