Mi hermana y yo 30 años atras (Por José Pescador Osuna)

Escrito por admin el Lunes 11 ene, 2010

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Somos de México, de Acapulco, y me da mucha emoción relatar que hace 30 años mi hermana y yo nos convertimos en amantes.

Ella se llama Malena y es cinco años menor que yo, siempre me gustó y es tuvo una madurez precoz. A los doce, trece años ya era dueña de un par de tetas deliciosas. Tetas que yo no dejaba de admirar cada vez que íbamos al mar. Debido al trabajo de nuestro padre, se fueron a vivir dos años a España, y a su regreso la vi más mujer, hermosa, radiante. Siendo hijos únicos y de padres sumamente ocupados, pasábamos la mayor parte del tiempo solos en casa. Así que una vez, cuando ella ya tenía 17 años me asomé por la ventana del baño para verla desnuda. ¡Qué sensación! Ver su panochita tapizada de gruesos rizos de vello rojizo y sus amplias nalgas, rotundas, de mujer costeña. Recuerdo que esa noche me masturbé varias veces pensando en su desnudez.


Y sabía que estaba mal lo que hacía, que era un pecado enorme desear a mi hermana de esa forma, pero ella era tan linda, tan tierna y cariñosa conmigo que olvidaba todos mis prejuicios. Debido al calor yo dormía desnudo y una vez ella entró a mi cuarto cuando yo me estaba masturbando. No olvido la cara de sorpresa que puso cuando vio mi gruesa y venosa verga ante sus ojos. Estuvo unos segundos como hipnotizada mirándola y luego salió del cuarto balbuceando excusas.

A los pocos días, aprovechando que estábamos solos, me colé a su cuarto y la sorprendí desnuda saliendo del baño. Ella se tapó el pubis con una mano y con la otra trató de cubrir los globos de sus tetas. Yo me acerqué a ella y la abracé cálidamente. Su cuerpo se estremecía al sentir mi verga sobre sus muslos y para mi sorpresa me ofreció los labios. Nos besamos larga y sensualmente. Le quité la mano de sus tetas y me prendí goloso  los rojos y erectos pezones que parecían dos fresas a punto de reventar. Male empezó a sollozar suavemente, pero se dejó hacer y llevó su manita hacia la gruesa verga que frotaba su pubis. Para mi asombro, ella se hincó y me la empezó a mamar de una manera que me dejó asombrado. Era obvio que no era la primera verga que mamaba en su vida. Yo sentía que me iba a venir de un momento a otro, pero no me atreví a metérsela, ni ella lo iba a aceptar. Así que me monté sobre de ella para hacer una delicioso sesenta y nueve, lamiendo de arriba a abajo sus rojos labios vaginales, mientras ella se tragaba mi verga. A los pocos minutos se empezó a venir en mi boca mientras yo hacía lo mismo en la de ella. Los dos gemíamos y nos retorcíamos como poseídos batiéndonos de nuestros jugos internos.

Esa noche y muchas noches más la pasamos juntos en su recámara, y otras en la mía.

Nuestros padres vivían su mundo de compromisos laborales y sociales sin enterarse jamás de lo que pasaba entre nosotros. Nunca la penetré porque las pocas veces que lo intenté ella se negó terminante a hacerlo, aunque yo ya sabía que tenía relaciones completas con uno de sus novios, pero conmigo no se atrevió a hacerlo.

Así duramos casi tres años, hasta que poco a poco nos fuimos separando, y primero me casé yo, y a los cinco años ella. Lo que pasó a partir del 2005 será tema de otra historia.

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3 comentarios para “Mi hermana y yo 30 años atras (Por José Pescador Osuna)”

  1. Carlos Nieto G. Says:

    Rico relato, ¿pasó algo más después? Ojalá que siga la serie.


  2. Yocasta Says:

    Realmente es una magnifica historia la que nos ha enviado José, esperamos que nos haga llegar la continuación de su historia para que podamos disfrutar de ella, desde Puro Incesto estaremos encantados de publicarla en nuestras páginas.


  3. Manolín y Chilinsky Says:

    Se ve que el incesto cuando se da así, puede ser algo grandioso, y seguro, algo súper cachondo. Esperamos la segunda parte.


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