Mi hermana es mi puta
Escrito por Tiestes el Jueves 31 dic, 2009Cuando terminé mi carrera, ya tenía un buen empleo por lo que comencé a ganarme muy bien la vida, me independicé y eso dio un respiro a mis padres ya que las cosas en casa no iban muy bien
económicamente.
Tengo una hermana mucho más joven que yo y también más idiota. Mi hermana no pudo aceptar nunca la nueva vida que le tocaba cuando mi padre perdió uno de sus negocios. Las cosas iban cada vez peor y yo salvé mi último año de carrera al tener ya la matrícula pagada pero en casa se hicieron restricciones de todo. Fuimos perdiendo los clubs, la tele de pago, el coche de mama y una asistenta que teníamos. Todos dejamos algo en el camino, todos menos mi hermana que seguía comprando en las tiendas donde mis padres tenían crédito de muchos años pero no decía nada hasta que llegaban las facturas.
Cuando yo me independicé, ayudé un poco a mis padres pero las costumbres en casa ya habían cambiado y mi padre no quería volver a situaciones de apuros por lo que los gastos estaban restringidos totalmente.
Mi hermana comenzó a ir a la universidad y les pidió a mis padres el dinero para quedarse en un piso ya que para ir en el autobús tenía que madrugar mucho y aquí en invierno hace mucho frío. Papá le dijo que ese año el no podía meterse en un piso, que tal vez podía pagar los plazos si no eran muy altos, pero no podía darle nada para la entrada y que tendría que esperar.
Mi madre que era u poco su cómplice le dijo que hablara conmigo, que tal vez yo podía ayudarla pero ella conmigo no tenía una gran amistad. Ella pensaba que yo era un mujeriego y que solamente me importaban mis trabajos y mis ligues, me llamaba el picaflor, le molestaba que no tuviera una novia formal y si muchas amiguitas. Alguna de sus compañeras, formaba parte del grupo de mis amigas de fin de semana y le contaban cosas de mi, no muy agradables pero algunas ciertas, cosas como que no me importaban nada las mujeres, que era un misógino, que solamente pensaba en la cama y que por lo visto en eso era muy bueno.
Un día, apareció en mi oficina a la hora de salir me dijo que tenía ganas de verme y que además quería hablar conmigo. Le dije que si quería ir a tomar un café, pero que no tenía mucho tiempo ya que esperaba una llamada en casa de uno de los jefes de obra y que era muy importante ya que estaba reunido con los empleados y seguramente necesitaba consultarme la propuesta.
Ella me dijo que me acompañaba y los dos llegamos a casa, me di una ducha rápido me puse un pijama y justo en ese momento sonó el teléfono, las noticias eran muy buenas, los obreros habían acepta nuestra oferta para ese año y yo me quedé muy feliz.
Le pregunté a mi hermana si se quedaría a cenar conmigo y me dijo que sí que no tenía ningún plan. Preparamos algo frugal y fresco y nos sentamos a la mesa, ella sabe que en la mesa no me gusta hablar de cosas serias, así que hablamos de lugares, de discotecas o pubs donde ella paraba y que yo había dejado por mi responsabilidad.
Ya cuando terminamos de cenar, nos sentamos en el salón y preparé dos cubatas, mi hermana recostada en un sofá estaba realmente preciosa, con esa falta larga que por su postura dejaba ver sus muy bien torneadas piernas.
._Bueno pues tu dirás hermanita, ¿que era eso tan importante que tenías que decirme? Ella me miró como con miedo y lo soltó de carrerilla como si le costara decirlo.
_. Necesito dinero para comprarme un apartamento y papa no puede…
Casi me desmalló, no se trataba de una cantidad para un vestido o un libro, ella me hablaba de un piso y por supuesto conociéndola sabía que tenía que ser nuevo. Apenas lo pensé y simplemente le dije “No”
._ No así, si, no así, como te voy a dejar ese dinero, tu no quieres un préstamo, me pides un regalo de mucho dinero y no quiero dártelo.
Comenzó a contarme su necesidad y lo mal que lo estaba pasando y terminó diciéndome que para mi no sería una cantidad importante. Yo le volví a decir que no, que ¿Cuándo me lo vas a pagar? Que saco yo de todo eso y no se trata de un regalo por tu cumpleaños o una ayuda en tus estudios.
Ella dijo que tenía algo que ofrecerme pero que tal vez a mi me pareciera poca cosa. Interesado le pregunté que era eso que podía ofrecerme, me miró y me dijo: YO
Me quedé pegado, me dieron ganas de agarrarla de un brazo y ponerla en la calle pero no pude evitar un cosquilleo en las tripas y quería ver hasta donde llegaba. La miré interrogante y me dijo:.- Yo se que te encantan las mujeres que muchas de mis amigas pasaron por tu cama y ninguna de ellas tiene tanto para ofrecerte como tengo yo.
._¿Te volviste loca?
._ No, para nada, soy muy consciente de lo que te ofrezco y también de que puedes rechazarme, pero como me da igual tu opinión de mí, si me dices que no, me iré y veré de conformarme o de encontrarlo de otra forma. Tal vez mi virginidad no valga para nadie ese dinero o tal vez sí, sólo que a la hora de entregarla pensé que nadie me trataría como tú.
No sabía que hacer ni que decir, le pedí que se fuera, que necesitaba pensar, que quería madurar todo lo que me había dicho y leer en mi interior las respuestas de mi cuerpo y de mi mente. Cogió sus cosas y se fue con sus tacones y ese caminar que sólo ella tenía. No pude evitar seguirla con la mirada y por primera vez su cuerpo me pareció algo muy apreciable, y me fijé en su culo alto y duro que sería la delicia de cualquier hombre.
Por la noche no podía dormir, daba vuelta en la cama y estaba muy excitado, imágenes de mi hermana en todas las posiciones me ponían más duro cada vez. Me levanté aun era temprano en casa de mis padres y sabía que si estaba ella cogería el teléfono, marqué el número, sonó dos veces y ya iba a colgar cuando escuché:
._ Diga ¿Quién es? Hola Lorena, soy yo, no digas nada que no quiero hablar con nadie, ¿Cuándo sería y como? ._ en tu casa el sábado… ._ Bien de acuerdo respondí, te espero a las ocho.
Lo dije y colgué el teléfono como si me quemara en las manos, estaba como sofocado, me senté en el sillón, encendí un cigarro y me negué a pensar en aquello. Era incesto con mi hermana, pero me daba igual la idea me estaba volviendo loco y me ponía a mil por hora.
No sé, que disculpa dio a mis padres pero el sábado a las ocho en punto llamó a mi puerta, traía un traje muy juvenil, sus zapatos de tacón, el pelo de peluquería muy colocado, un poco maquillada y un olor dulce, sutil y a la vez embriagador. En su mano un fin de semana y en su rostro una sonrisa mezcla de decisión y temor.
Yo estaba más nervioso que ella, un hombre como yo acostumbrado a las citas, estaba temblando ante la mujer que más horas había pasado a mi lado. Le ayudé solícito con su chaqueta y charlamos u rato sobre el tiempo, había mucha tensión, como si fuéramos desconocidos. Al poco, llamaron a la puerta, eran los chicos de la marisquería, que nos montaron la mesa y sirvieron la cena; ostras que dicen que son afrodisíacas, cigalas y champan frio. Nos sentamos a cenar, mi cuerpo era un hormiguero, de vez en cuando la miraba, estaba radiante y su rostro se veía ya sin tensión y sonriente. Mi mente, estaba volando a escenas imaginadas, ella comió una ostra y la verla llegando a sus labios, me pareció muy erótico: Hablamos de trivialidades, de vez en cuando nuestros ojos se encontraban, yo pensaba que mi hermana era mi puta y de nuevo mi cuerpo ebullía con el deseo.
Terminamos de cenar y acercamos nuestras copas en un chin chín y sus ojos me acariciaron mucho más de lo que habían hecho tantas manos.
Parecía que ninguno de los dos daba el paso, la noche se hacía larga y por fin ella, propuso:
._¿Nos vamos a la habitación? Yo le sonreí y la tome en mis brazos, la miré a los ojos y le dije que no tenía que hacer aquello, que le daría el dinero igual, ella me respondió que no, que estaba decidida y que quería que fuera conmigo. Le di un suave beso en los labios y la acompañe. Ella se disculpo en el cuarto de baño y yo me senté en la cama, no sabía que hacer y después de unos minutos, salió vestida con una tentación de seda preciosa y debajo solo unas braguitas. Era una escultura perfecta, se acerco a mí y comenzó a sacarme la camisa, después pasó sus manos y sus uñas por mi piel; ella vio como mi pantalón iba creciendo, me fue acariciando, me besó las tetillas, y yo ya no podía más, sus manos fueron a mi cinturón y comenzó a soltarlo, su mano me acariciaba por encima de la polla, a mí, no me parecía una mujer virgen, era muy resuelta y decidida, bajo sus besos por mi ombligo, me bajo el pantalón y me ayudó a sacarlo, entonces su mano me agarró la polla por encima del bóxer, metió su mano por la cintura y sus dedos me acariciaron , mientras con su lengua iba recorriendo mi pecho, su mano por debajo del calzoncillo me acariciaba arrastrando mi prepucio.
Me tocaba a mí, era mi turno, mi momento de mostrarme como ella esperaba, de ser un buen amante digno de esa diosa. Saque su camisola de seda y dos hermosos y redondos pechos con sus pezones apuntaban a mi boca como gritando el deseo, eran rosados, no muy grandes su areola si era grande y oscura, no estaban nada caídos aun siendo de un tamaño considerable y lleve mi lengua y mi boca ellos, ella volvía a tener su mano en mi polla apenas la movía, de vez en cuando la apretaba un poco y yo me perdía entre sus tetas.
Seguíamos de pie, al lado de la cama, mi mano comenzó a buscar su sexo, no lo tenía depilado, tenía su vello rizado no muy abundante, propio de su edad y sus labios externos eran morenos, baje por su cuerpo mi lengua s y mis besos y abría su tesoro con mi lengua en movimientos constantes y cada vez mas mojados. Me atrajo hasta ella y se recostó sobre la cama, me besó los labios y yo volví a recorrer sus tetas, su ombligo, sus muslos y otra vez en su sexo, sentía que no quería salirme de allí nunca, su coñito estaña muy mojado y me dijo :
._ ¡Métemelo ya! Quiero tenerlo dentro de mí.
Lo coloque en su entrada, lo roce de arriba abajo una vez y otra, ella pasó sus manos por mis nalgas y apretó, era como una indicación, forcé un poco, pero no lograba entrar, la besaba, apreté un poco mas y mi polla se apoderó de ella que se contraía unos segundos, me quedé así parado, con mi polla dentro y sentía como si tuviera una coma apretándome. No pude contenerme y la embestí sin piedad, ella al principio no decía nada, pero poco a poco se fue sumando a la cadencia, ahora era ella la que marcaba el ritmo, no pude más y aceleré mis ondulaciones , sentí como sus dedos se cavaban en mis nalgas y los dos nos corrimos desesperadamente.
Nos abrazamos y ninguno dijo nada, así nos quedamos dormidos, no se quien fue antes pero me despertó una sensación maravillosa en mi polla que me tenía aun en sueños muy empalmado, era ella que me acariciaba con la lengua, barría desde mis testículos hasta cada rincón y después la metía en su boca.
Me desperté del todo y la subí hasta mí para besarla con pasión, ella estaba completamente desnuda y noté su sexo rozando el mío, le di la vuelta y se la fui metiendo despacito, ella, a cada impulso mío parecía gozar, ya estaba muy lubricada, levanté sus piernas y alce un poco su cuerpo y note que mi polla tropezaba en el fondo de su interior, los dos estábamos desenfrenados, ella me pedía que se la metiera más y más y sus palabras acompañadas de jadeos y pequeños gritos de placer me excitaban mucho más, ella era incansable, se movía, gemía, me agarraba y se corría una y otra vez . Le di la vuelta, ella me dijo que fuera despacito, estaba pensando en su culo, la puse a cuatro patas y mi polla entró directamente en su chocho, el tenerla así me hacía imaginar su culito deseoso y no pude más me corrí, mi polla se salió y mi leche bañó su culo, me quedé así un instante pero mi excitación era tan fuerte que la polla n se me bajaba y un enorme deseo de seguir follando se apoderaba de mí, roce su culo con mi polla y lo mojaba con mi leche, intenté metérsela pero le dolía, la acaricia con uno de mis dedos, y volví a la carga pero ella no soportaba el dolor cuando logré meterle la punta, como estaba desesperado volví a su apretado coño y bombeé con todas mis fuerzas, ella me dijo ¡Ahora! Ahora! y se la enterré sin preámbulos en el culo, se contrajo apretó mi polla y de nuevo me corrí ahora en su culo sin apenas disfrutarlo.
Sería a mediodía después de haber dormido un par de horas cuando de nuevo lo intentamos con muchos juegos y sus deseos, al final mi polla estaba clavada en todo su culo y de nuevo mi poca leche fue mi regalo de ese día.
Mi hermana compró su apartamento y muchos fines de semana dice que se va con sus amigas pero los dos tenemos una fiebre que nos hace follar hasta rendirnos. No nos importa si es incesto, no nos importa la sociedad, no nos importa ninguna otra cosa que no sea disfrutar el uno del otro.


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