MI Cuñadita
Escrito por Tiestes el Lunes 29 Mar, 2010Siempre me había llevado muy bien con la hermanita de mi mujer, a los dos nos gustaba burlarnos en buen tono el uno del otro y siempre había un poco de coquetería entre nosotros pero nada importante.
Mi cuñada vive en mi misma manzana unas casas más arriba. Algunas veces cuando bajo al pueblo caminando a comprar la prense, me encuentro con ella y charlamos en el jardín un rato los dos solos.
Se llama África y está casada con Angel un político local al que no soporté nunca, las ocasiones familiares en las que nos reunimos, yo me limito a charlar lo que puedo con ella si nos dejan solos, pero rápidamente el “cuidaconchas” de su marido se nos viene encima.
Hace ya un mes, yo iba a comprar la prensa como siempre y al pasar por delante de su casa, la vi en una pelea con el tendal de la ropa, se le había caído y luchaba por levantarlo y tensarlo, yo, viéndola tan apurada, me ofrecí para ayudarle y entre los dos tiramos por las cuerdas en una buena pelea hasta lograr ponerlas bien.
Ella se vió un poco obligada a invitarme a un café y nos sentamos en el sofá de su salón. Ella se notaba que recién había salido de la ducha, tenía una bata puesta por encima del camisón. Cuando se sentó en su sofá, subió las piernas para recostarse , y por debajo del camisón vi sus preciosas rodillas y un poco de sus muslos. La verdad es que no pude evitar ponerme cachondísimo, sus piernas un poco rellenitas, se ven de carnes durísimas y prietas, ella tiene una voz angelical y unos labios que son una invitación a los pensamientos mas concupiscentes.
Según íbamos hablando, ella se mostraba más simpática, reía todos mis chistes y de vez en cuando me soltaba alguna puya contra su maridito. La conversación derivó rápidamente al sexo, y no se cortaba nada en sus detalles. Me dijo que el sexo para ella resultaba aburrido o por lo menos monótono, que su marido era muy tradicionalista, que a ella le gustaba mucho más la fantasía pero que claro eran personas muy distintas.
A mí me pareció una puerta abierta a mis deseos su forma de contarme así que no la desperdiciaría, tan pronto vi la ocasión me lancé a contarle algo sobre mi mundo , sobre mis relatos, ella no sabía que yo escribía y me dijo que quería leer alguno.
Subimos al escritorio de su marido y allí puso esta url y comenzó a leer uno de mis relatos. Yo , estaba a su lado y podía verla toda interesada, apenas respiraba y de vez en cuando se le escaba alguna exclamación o asombre ante mi descaro al narrar. Yo, no quería quedarme atrás, prefería un corte que quedarme escaso, así que apoyé mis manos en sus hombros mientras leía, yo le iba acariciando su cuello y el pelo y ella no parecía incomoda. El relato estaba en su clímax y ella parecía estar igual, su rostro estaba colorado y su respiración se iba entrecortando, parecía no darse cuenta de lo que hacían mis manos pero yo sabía que sí, que lo estaba disfrutando, me atreví a lanzarme un poco más y mis manos desde atrás comenzaron a acariciar su escote, ella se movía como queriéndome indicar por donde deberían ir mis caricias.
En ningún momento paraba de leer pero no bajaba la página así que me di cuenta que ya no leía, que simplemente simulaba estar distraída. Bajé mis dedos hasta que las yemas notaron sus senos, mi cuerpo estaba electrizado, mi polla estaba durísima y apunto de reventar de deseo. Ella se inclinó un poco a un lado y mi mano se bajo hasta acariciar sus pezones, mis dedos comenzaron a dibujar su pecho y con la otra mano abrí un poco su camisón, para meter mis dos manos y alcanzar sus tetas con mis dedos, ella ya no podía más y echó su cabeza para atrás dejándome aquellos carnosos labios ardientes de deseo, no dudé y la basé, se dio la vuelta en la silla, yo me agaché un poco y mi lengua acariciaba la suya como intentando emparejarlas en un beso tan sexual que ya hubiera merecido la pena.
Se levantó y me volvió a besar mientras sus manos tiraron de mi camiseta, dejando el pecho descubierto, me empujo sobre una pequeña camita que tenían allí para algún invitado y se abalanzó encima de mi cuerpo. Mientras con sus manos intentaba desabrocharme el cinturón, no dejaba de besarme, noté como abría la hebilla, sus manos eran ágiles y bajaba mi cremallera, mi polla parecía querer romper mi calzoncillo, ahora yo le abría el camisón y ella me ayudó sacándoselo por la cabeza y dejándome todo su cuerpo desnudo, con sus manos bajó mi calzoncillo y mi polla se disparó deseosa. Ella parecía poseída al verla la agarró con las dos manos, se agacho un poco y se la metió en su boca como queriendo devorarla.
Los dos estábamos completamente desnudos y yo deseaba metérsela, pero no podía hacer del sexo lo que siempre había sido para ella, le di la vuelta y me puse encima, me dejé deslizar hasta alcanzar el suelo con mis rodillas , separé sus muslos y ante mi tenía aquel tesoro que tanto había deseado, tenía el bello recortadito y muy rizado, lo aparte discretamente con mis labios y poco a poco fui acariciándola con mi lengua, ella se estremecía, se notaba que aquello era nuevo para ella, apenas respiraba, introduje la punta de mi lengua y comencé a rozársela, muy delicadamente pero sin tregua, yo iba notando su humedad en mi boca y escuchaba su agitada respiración entremezclada con suspiros y jadeos. Alcancé su clítoris y comencé unos movimientos en circulo con mi lengua y cuando sentía que ella se iba acorrer, lo apretaba un poco con mis labios, en una de estas no pude parar, ella gritaba, me llamaba cabrón y me apretó la cabeza contra su coño. Yo baje la intensidad de mis lametones, ahora eran caricias suaves.
Africa, to mi cara en sus manos y me atrajo hacia arriba, hasta sus labios, yo noté su húmedo chocho en la punta de mi polla, estaba encima y apreté pero no acertaba sin ayuda de mi mano, tomé mi polla con ella y la conduje a su coño, la pinté un rato dulcemente y apreté, noté como su coño atenazaba mi polla y me deslice en su interior, comenzamos a movernos los dos y me estaba volviendo loco. Ella me mordía suavemente en las tetillas yo sujetaba sus muslos buscando más penetración y los dos nos aceleramos y en medio de su orgasmo mi polla se brotó en un chorro de deseo contenido.
Ella me dio la vuelta dejando que mi espalda reposara en el colchón y bajó a mi mojada polla con sus labios y su lengua, me hizo una mamada que poco a poco iba recuperando mi deseo, la agarré por el pelo y la apreté contra mí y de nuevo me corrí pero esta vez en su boca. Ella no se separó y saboreaba mi polla como si fuera un helado mientras yo me quedaba derrotado dejándome hacer sobre la cama.
Cada día bajo a buscar la prensa y dedicamos un tiempo a disfrutar de nuestro sexo sin limitaciones .
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