La dulce boca de mi sobrina Angie (Por Lalo20)

Escrito por admin el Viernes 15 ene, 2010

JUGUETESPARADULTOS.com Sex Shop

Soy el menor de tres hermanos y nacido con muchos años de diferencia respecto a Elvira María, mi hermana mayor, que es 20 años mayor que yo, y 12 con Augusto, mi hermano. MI madre se casó muy joven con mi padre, se quedó embarazada antes de tiempo, con 17 años, se casó con mi padre y les salió bien, aun están juntos en una larga vida de convivencia y amor (o eso dicen), la cuestión es que, después de un montón de años, decidieron tenerme a mí y realmente aun eran jóvenes, mamá tenía 37 años cuando yo nací, pero claro, ya tenía una hermana de 20, universitaria que, errores del destino, se quedó embarazada con 20 años y Angelina nació siendo dos años y medio (aproximadamente) menor que yo.

Elvira se vio incapaz de cuidar de Angie, estaba terminando la carrera y no entraba dentro de sus planes, mis padres le ofrecieron cuidar de Angelina durante un tiempo para que ella pudiera terminar y encontrar un trabajo, total, ya tenían un niño pequeño en casa.

Al pasar el tiempo, Elvira volvió a su vida de soltera, la hija con nuestra madre y ella volvía a tener su libertad, el padre de Angelina no quiso saber nada y Elvira ni dijo quien era siquiera, la cuestión es que, lo que serian unos años mientras mi hermana estabilizaba su vida, se convirtieron en toda una vida en sí mismos, 17, Vivi (así llamamos a mi hermana en casa) siempre tenía alguna excusa o motivo para no llevarse a Angelina consigo, primero no tenía trabajo, luego tuvo que irse fuera, terminó en Francia, lejos de nosotros y de su primera hija, con un trabajo importante para su empresa y un marido francés, con el que tuvo nuevos hijos francesitos.

A nosotros nos dedicaba alguna llamada o alguna carta ocasional pero yo creo que a su nueva familia no le había dicho nada de la existencia de Angelina.

Angelina y yo nos criamos juntos, casi como dos hermanos, pero siendo tío y sobrina, y yo estaba enamorado de mi querida sobrinita Angelina, no puedo definirlo de otra manera, adoraba cada cosa que hacía, de niños, cubría siempre sus travesuras y la mimaba, la protegía y la defendía.

Angelina llevaba únicamente los apellidos de su madre, mi hermana, por lo que todos pensaban que éramos hermanos y la familia no lo desmentía, eso hacia las cosas mucho más fáciles para todos y evitaba problemas a Angie.

La relación entre nosotros siempre fue muy especial, incluso salíamos juntos por ahí y nos hacíamos confidencias, cuando yo me vine a la universidad, hace dos años, la echaba mucho de menos, tanto su presencia, como poder verla cada día y soñar con ella, yo tenía 18 y realmente la deseaba, quería estar con ella, practicar sexo con ella.

Mis dos primeros años universitarios fueron buenos, disfruté, tuve novias y me inicié en el sexo con mis amigas y compañeras, lo normal, pero no podía olvidar a mi preciosa sobrina, yo solo iba en las fiestas a casa, pero a menudo hablábamos por MSN o por teléfono, un día saltó en mi ventana una frase picante, evidentemente hablaba con otra persona a la vez y se había confundido de ventana pero esa confusión, que a ella le dio mucha vergüenza, fue aprovechada por mí para entrar con ella en conversaciones de otro tipo, no digo que yo sea una persona experimentada, pero ahora se liga mucho por internet, tanto con conocidas como con desconocidas, y durante el último año las conversaciones con mi sobrina se han tornado cada vez más calientes, poco a poco, casi sin darnos cuenta o, más bien, casi sin darse cuenta ella, porque he sido yo quien la he conducido hasta esa situación que pretendía conseguir desde el principio.

Una noche, de madrugada, yo vivo solo en un piso propiedad de mis padres, era sábado y me había quedado en casa para charlar con Angelina, que no iba a salir esa noche porque mis padres habían salido fuera el fin de semana (otra daría una fiesta salvaje en casa, pero ella es muy responsable), era jugarme el todo o nada, hasta entonces todo había sido un decir sin decir nada, sin implicarse, yo sabía que a veces conseguía calentarla, y ni que decir de lo que ella me calentaba a mí, aun sin querer, pero yo sabía que ella tenía sus ligues a través de internet.

La conversación empezó normal, y también como venía siendo normal últimamente derivó en temas de sexo, ella me contaba, yo le contaba (reconozco que diciendo lo que creía que ella quería oír), cada vez la conversación era más caliente, ella me dijo poner la webcam y me la puso, me quedé sin aliento, llevaba un pijama escasísimo y, al menos, estaba sin sujetador, porque se le transparentaban los pezones a través de la tela.

Estaba algo alterada, la conversación la estaba poniendo a tope, yo seguí hablando, “inocentemente” y a ella cada vez se la notaba mas como estaba, yo intentaba mantener la compostura y que ella no notara nada pero tenía la polla como un poste ya, la veía a ella, su carita, como cambiaba de postura constantemente, en un momento, sin más, “se cayó” de internet, al cabo de 10 min me mandó un sms diciendo que se le había caído la conexión y que no volvía, sonreí para mí mismo, había desconectado el cable y había dos opciones, o no quería seguir con aquello o bien no quería que yo notase que le gustaba, habría que esperar hasta vernos la próxima vez.

Yo me pajeé merecida y placenteramente aquella noche pensando en el cuerpo de mi sobrina Angie, en su dulce voz y en promesas de una felicidad mayor si actuaba con cuidado, aun cabía la posibilidad de que ella no quisiera seguir adelante, aun gustándole y yo podía equivocarme, pero creía que le había gustado.

Las semanas siguientes todo volvió a la normalidad, ella no volvió a ponerse tan escasa de ropa al poner la webcam y nuestras conversaciones no volvieron a ser tan calientes como la de aquella noche, aunque seguían en la línea habitual y yo continuaba trabajándomela, sin embargo todo volvió al cauce anterior tan rápido que ya comenzaba a pensar que había sido un espejismo.

Llegaron las vacaciones de navidad, yo me fui para casa, que estaba abarrotada casi a diario, yo ansiaba alguna oportunidad de quedarme a solas con Angelina, pero no hubo ocasión, estaba rabioso, la última noche que iba a dormir allí no podía conciliar el sueño, había contado con esos días para conseguir por fin el amor de mi sobrina, pero no había forma, ya eran las tantas y no conseguía dormirme, vi que la puerta se abría muy despacio y, entre las sombras, escuché la voz de Angelina:

- ¿Lalo? ¿estás despierto?

Mi nombre es Gonzalo, pero todo el mundo me llama Lalo, encendí la lámpara de la mesilla:

- Si Angie, ¿Qué haces despierta a estas horas? Es tardísimo
- No podía dormir, tengo que hablar contigo.

Se echó en la cama a mi lado, no era algo anormal que se echara así conmigo o yo con ella, pero tenerla cerca ahora me suponía casi una tortura. Empezamos a hablar pero aun si dependiera mi vida de ello, no podría recordar de qué hablamos, tampoco sé quien comenzó, si ella o yo, yo quien dio el primer beso, pero me encontré besando la boca de mi sobrina Angie, comiéndole la boca y dándonos besos encendidos de pasión.

Nos acariciábamos, yo abrí la camisa de su pijama y, efectivamente, iba sin sujetador, me dediqué a chuparle las tetas como si no hubiera visto una en mi vida, realmente era solamente un magreo, no iba a hacer nada más en casa de mis padres y realmente ya era demasiado lo que estábamos haciendo, ella se dejaba hacer, jadeaba y gemía muy bajito, se ponía una mano entre las piernas, apretándolas, mientras yo pasaba mi lengua por cada rincón de su piel que había quedado al descubierto.

Se corrió, se corrió a mi lado mientras la acariciaba, con la mano metida entre sus piernas, por encima del pijama y no es que no me gustara, pero a esas alturas yo ya estaba más que empalmado y tenía un considerable dolor de huevos, no íbamos a follar allí ni en esas condiciones pero yo ya prefería que se marchara, por mucho que no quisiera hacerle un feo, y pajearme a gusto.

Sin embargo, ella me empujó hacia atrás para que quedara echado y empezó a bajar hasta mi entrepierna, empezó a acariciarme con la mano por encima del pantalón del pijama, yo me recosté un poco, medio incorporado, y creí besar el cielo cuando ella metió la mano por debajo del elástico de mi pantalón y del calzoncillo y me sacó la polla, tirando de la ropa hacia abajo.

Al quedar libre se hizo evidente la erección que llevaba, pensé que Angelina me masturbaría, simplemente, pero aplicó sus labios a mi capullo y empezó a hacerme una lenta mamada recorriendo toda mi polla.

Besaba la punta del capullo, succionaba, lamia, comía, bajaba despacio haciendo caricias con la lengua hasta la base de los testículos, los lamía con la lengua, volvía a subir y se metía mi polla en su boca, comenzando a mamarla con una intensidad que me estaba llevando al orgasmo inmediatamente. Intenté pensar en otra cosa, no podía correrme tan pronto, aun cuando cuanto más tiempo pasara más riesgo habría de que nos pudieran pillar (y menudo escándalo).

Ella seguía chupando con fruición, recorriendo mi verga como si no hubiera hecho otra cosa en su vida que comer pollas, yo estaba asombradísimo pero está claro que era muy joven y sus encuentros sexuales eran más así que de folleteo puro y duro, tal vez incluso aun era virgen.

Me dediqué a mirarla, tenía los ojos cerrados, a veces los abría para mirar mi reacción y yo la veía así, amarrada a mi entrepierna y comiéndome la polla sin parar, se la metía en la boca, me masturbaba a la vez con la mano, a veces jugaba con la punta del glande en el interior de su boca, haciéndome caricias con la lengua justo en la punta, chupeteando solo el capullo o soplando despacito, el placer me golpeaba en oleadas que me llegaban a lo más profundo de mi.

Llegué al orgasmo, sintiendo y viendo la dulce boca de Angelina comiéndome la polla, me aparté de ella sin brusquedad al notar que iba a correrme y puse la mano en mi polla para no eyacular en su cara o en su boca, no la primera vez.

Quedé derrotado, exhausto, ella me dio un beso en los labios y se fue de puntillas a su habitación.

Al día siguiente, Angelina tenía una sonrisa especial y un brillo en los ojos cuando me dio un casto beso en la mejilla al marcharme.

Hablamos mucho por internet, conversaciones picantes y subidas de tono y le cuento todo lo que le haría y ella todo lo que me haría a mí, es complicado porque ella vive con mis padres y no suelen dejarla sola, cuando voy allí, pasa igual, no hay momento para nosotros, y no queremos ir a un hotel ni hacerlo en el coche o donde alguien pueda vernos, pero mantenemos nuestra relación de amor y sexo viva a nuestra manera.

Este año, ella empieza la universidad, a mi aun me quedan dos años más, vamos a vivir juntos en el piso de mis padres, es lo más económico y, por supuesto, lo que queremos nosotros, ella se las ha apañado para conseguir plaza en una universidad en la misma ciudad que la mía y, por fin, podremos tener todo el tiempo que queramos para nosotros solos.

Sin embargo, y aunque espero con muchas ganas lo que está por suceder, creo que no podré olvidar nunca la primera vez que sentí la dulce boca de mi sobrina Angie acariciar mi polla como lo hizo.

Valora este relato:
1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (4 votes, average: 4,25 out of 5)

¿Quieres opinar sobre el relato?