Incesto en el mar

Escrito por Tiestes el Martes 19 ene, 2010

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Hace ya algunos años que tenemos un velero de doce metros, normalmente salimos a navegar toda la familia, mi padre, mi madre, mi hermano y yo. El barco es todo automaico por lo que no tenemos que ir trabajando siempre.

Mama y yo nos encargamos del aseo y la cocina y los chicos de la cubierta y de la navegación. Papa y mi hermano son excelentes navegantes y mama y yo que también tenemos la titulación nunca salimos solas.

En la primavera mis padres decidieron irse a Canarias desde Galicia. Mi hermano y yo quedamos con mi abuela ya que por los estudios no podíamos ir en esa fecha.

Llegando a Tenerife, mi madre tuvo un accidente y se rompió un tobillo así que decidieron dejar el barco atracado y venirse en avión. Bueno la cosa no tenía demasiada importancia, pero decidimos que había que ir a buscar el barco, mi padre ya tenía que incorporarse a su trabajo y acordamos que iríamos Victor y yo.

Nos llevamos bien y la idea de pasar un mes navegando con mi hermano me parecía que podía unirnos aun más.

Mi hermano es un chico atlético, es muy alto y fuerte, su carácter es siempre alegre, tiene una sonrisa preciosa y siempre está muy pendiente de mí.

Ya en el barco revisamos: arboladura, jarcias, velas, herrajes, los dos somos muy meticulosos, no dejamos escapar ningún detalle. Cuando consideramos que todo estaba en su punto, salimos amurados a estribor.

El mar estaba tranquilo, por lo que apenas había que hacer otra cosa que preparar las camas, las comidas, estibar bien todo y disfrutar del sol.

La idea era hacer la travesía hasta la península, tranquilamente y entrar en las costas del sur de Portugal para reponer víveres o lo que fuera necesario.

Hacía un tiempo fantástico y yo pasaba muchas horas recostada sobre una colchoneta en la cubierta, Victor algunas veces me hacía compañía con una cerveza o con su guitarra cantando una de esas canciones suyas.

En el tercer día el sol pegaba muy fuerte y después de un tiempo tumbada, decidí refrescarme con la ducha de la bañera. Me volví a echar en la colchoneta y como tenía el bikini mojado, me saque el sostén. Victor se estaba duchando y estaba completamente desnudo. No pude evitar mirar con disimulo y la verdad es que merecía la pena, mi hermano estaba superbién dotado; pensé que si duchándose y en reposo estaba así como sería excitado. Noté que me ruborizaba con ese pensamiento y volví mi vista a otro lado.

Victor, estaba sentado a mi lado, mirándome, pensé que quería hablar y me levanté pero no tenía la parte de arriba de mi bañador, intenté taparme con las manos pero me pareció ridículo, así que me despreocupé. Como hacía calor, me senté como estaba, justo delante de mi cara estaban las rodillas de Victor y cuando las separaba su pene quedaba justo enfrente de mis ojos.

Él me miraba, me pareció que observaba mi cuerpo al detalle y parecía por su gesto aprobar lo que veía. Hablamos del tiempo, de la bondad del mar y de tonterías, ya que ninguno de los dos estaba demasiado atento a lo que hablaba y si a lo que veía. Me giré un poco separando mis piernas y la mirada de mi hermanito era libidinosa fija en mi entrepierna o mis muslos. Me pareció que se turbaba y como si mi parte de animal se pusiera en marcha con el celo. Pasé mi mano por mis pechos casi disimuladamente y de pronto vi que no había duda. La enorme polla de mi hermano fue tomando unas dimensiones de vida que hicieron que mi interior se revolucionara. Me quedé fija como hipnotizada, mirando aquello. Mi hermano trató de juntar las piernas y yo sonreí, el al verme, comenzó a reírse y me acarició el pelo.

Durante las noches dejamos el piloto automático descansamos. Como hacía calor yo dejé mi camarote abierto y me metí en la cama, todo me estorbaba así que estaba completamente desnuda tapada por la sabana. Victor hacía su turno de guardia, pero cómodamente viendo alguna película en el DVD . Me di una vuelta durmiendo, por el calor y el sueño con lo que había visto en la tarde. Mi hermano desde el sofá podía verme , ver mi cuerpo desnudo, mis piernas abiertas y seguramente mi mano recorriendo inconsciente mi deseo.

Me desperté, con los ojos cerrados, me di cuenta de la situación sin mirar, intente taparme disimuladamente, me quedé quieta, escuchaba su respiración agitada, abrí un poco los ojos y vi a mi hermano haciéndose una paja a mi salud. Pensé en que si era eso lo que quería lo iba a tener de verdad, de nuevo haciéndome la dormida, deje mi cuerpo al descubierto, me di una vuelta para mostrarle mi culito, él seguía con su propia fiesta, así que decidí darle más. De nuevo me volví y dejé car mi mano distraídamente sobre mi sexo y como quien no quiere, me acariciaba suavemente quería que él lo disfrutara.

Victor parecía no tener prisa y estar pasándoselo muy bien, mis dedos rozaban mi clítoris, de vez en cuando abría un poco los ojos para ver aquella enorme polla excitada en su mano y sin pretenderlo cada vez me encontraba más caliente, ahora mis caricias ya no eran para provocarle, ahora realmente estaba buscando mi placer y decidí echarle más valor; me pose así boca arriba y como soñando le dije : Ven, ven , ven conmigo. No pareció dudar mucho, se acerco a mí y comenzó a acariciarme las piernas con su mano, yo pensaba en que que no debería perder el tiempo y meterme todo aquello de una vez o me volvería loca, separé más mis piernas y noté como metía su cara entre ellas, le dejé hacer y su lengua era virtuosa, iba de arriba abajo , de pronto acariciaba mi clítoris, yo me notaba completamente mojada, no podía creerse que estaba dormida, se puso en postura del 69 y me rozó los labios con su pollón. Yo lo quería en mi coño pero me moría de vergüenza para decírselo, quería seguir simulando un sueño y abrí mi boca, más que un 69 me estaba follando la boca, pensaba que estaba teniendo una relación incestuosa con mi hermano, pero el muy cabrón lo hacía francamente bien, apreté su polla con mis labios y me vino un orgasmo, con su polla en mi boca casi no podía respirar y de pronto noté un chorro de semen ardiendo en mi garganta. Mi hermano se levantó y yo me dí una vuelta para seguir durmiendo.

Ya en la mañana, desayunamos juntos, le dije que había dormido mal que había tenido un sueño muy raro. Mi hermano me sonrió, acaricio mi pelo y se fue a descansar de su guardia.

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