Incesto deportivo homo

Escrito por Tiestes el Domingo 10 ene, 2010

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Hola amigos.

Me llamó Ángel, soy el hijo menor de mi padre y único de su segunda esposa Clara, tengo dos hermanos mayores. Adolfo y Leonardo, que son hijos de su primera mujer. Vivimos en una gran ciudad durante el invierno y en el verano, tenemos una casa en el campo. Es una casa muy grande que ya era del abuelo de mi abuela la madre de mi padre y que ahora pertenece a este.

Mi padre es un empresario de la construcción importante, mis hermanos estudian arquitectura los dos y yo de momento voy al instituto.

No nos llevamos muy bien, en realidad mis hermanos me ignoran con mucha frecuencia algunas veces no desperdician la ocasión de hacerme alguna maldad, darme algún empujón o ponerme alguna zancadilla pero no mucho más allá. De niño me hacían salir de la habitación en la que estaban ellos, no me dejaban participar en sus juegos o me insultaban si estaba practicando mis clases de ballet. Para ellos eso era de afeminados.

Yo me entretengo en mi mundo, me gusta leer, tocar el piano, hacer gimnasia y escuchar música clásica. Nunca participo en los deportes o juegos de mis hermanos, ellos practican deportes como básquet, futbol o lucha, que se me dan bien ya que en el insti formo parte de los equipos y el entrenador y mis compañeros me dicen que soy bueno.

En la parte de atrás de la casa, tenemos una especie de pista polideportiva, que hizo nuestro padre ya hace tiempo, está cubierta y se adapta a distintos deportes . Mis hermanos suelen pasar allí mucho tiempo y yo para evitar choques con ellos, algunas veces les espío desde fuera, no me envidia verlos o deseos de jugar, pero como son muy brutos entre ellos se dan unos mamporros enormes.

Alguna s veces vienen amigos de la ciudad, como tenemos vestuarios se duchan todos allí y gritan muchísimo. Yo aprovecho sus invitados para sentarme en una pequeña grada, donde se ponen los amigos que acompañan o las novias y me divierte ver como se toman todo tan seriamente. Hacen apuestas considerables y los que ganan se suelen burlar de los perdedores.

Hay unos chicos de la ciudad, que tienen una enorme rivalidad con mis hermanos, por lo que yo se en todo pero que se manifiesta de una forma total en las chicas y el deporte. Son amigos-enemigos-rivales pero la tensión entre ellos es grande. Algunas veces hacen carreras ilegales con las motos ya que todos son muy aficionados y tienen motos muy grandes.

En los días que llevamos de verano, yo oía a mis hermanos hablar del gran día, al principio no sabía de que se trataba, pero después me enteré que había organizado dos grupos de cuatro para jugar un partido de baloncesto. Había una apuesta muy grande entre ellos, pero no sabía de cuento. La verdad es que me pareció interesante. Sabía que los que perdieran no lo iban a llevar muy bien y que seguramente las palabras no serían las que dieran por terminada su discusión.

La idea de ver a mis dos prepotentes hermanos derrotados, me hacía ilusión, claro que no se me ocurría decirles nada ni de opinar.

Llegó el día de la cita y me llamó la atención que no había más que chicas viéndolo, novias de unos y de otros, pero ni un solo chico además de los contendientes. Yo aproveche los en este caso las invitadas para sentarme con ellas. Ocurrió que del cuarteto rival, faltaba uno de los chicos, pensaron en hacer los equipos de tres, pero ninguno quería sentarse y además tres ya eran muy pocos. Como no encontraban solución, Andrés, uno de los rivales, propuso que jugara yo con ellos, Mis hermanos se burlaban, sus compañeros le decían que no y yo estaba a punto de echarme a correr. Mis hermanos aceptaron burlándose y Andrés me llamó para que me vistiera. Las chicas que me conocían murmuraban, Andrés traba de convencer a sus compañeros que no importaba que yo fuera una bailarina, que ellos tres solos podían ganar.

Por fin comenzó el partido, nadie me pasaba el balón, jugaban entre ellos y el equipo de mis hermanos se iba adelantando cada vez más. Andrés estaba nervioso y en un momento se le escapo que iba a perder su moto. (esa era la apuesta).

Comenzamos a jugar de nuevo y todo seguía igual, ellos eran cuatro y los nuestros tres ya que a mi no me llegaba nada. Me decidí a buscar la pelota, buscar rebotes y tratar de chupar un poco. Logré ponerle un tapón a Leonardo, y me escapé solo a su canasta y di un salto de ballet con adornos y logré un mate. Mis hermanos me miraban con un odio infinito, Andrés estaba entusiasmado, comenzaron a llegarme balones y yo me movía como lo que soy, para ellos imposible cubrirme. Cuanto mas cabreado estaba Adolfo, más intentaba lucirme, hasta llegué a hacer puntas. Leonardo se me tiro encima y decidieron antideportiva.

Faltaban quince segundos y estábamos empatados a noventa puntos. Andrés sacaba de banda, me mandó un pase muy largo, casi desde la línea de tiros libres di un salto por encima de todos y me colgué de la canasta, justo cuando se terminaba el tiempo.

Las discusiones fueron enormes, no quise meterme, discutían que había sido fuera de tiempo, pero la verdad es que no, yo me retiré y vi como Adolfo le tiraba a Andrés las llaves de malas maneras. Los de mi equipo vinieron a felicitarme, las chicas me besaban y las burlas y risas eran enormes
.
Los chicos marcharon todos sin ducharse, para no poner más fuego, mis padres no estaban en casa, así que nos duchamos en los vestuarios.

Ahí fue donde comenzó todo. Yo me estaba enjabonando cuando mis hermanos me agarraron. Entre los dos me golpearon y Leonardo me sujetaba con los brazos atrás retorcidos, me hizo agachar. Adolfo se acercó mi cara, y comenzó a rozarme su polla en la cara, buscando metérmela en la boca. Me propuse no resistirme tenía miedo, así que acepté disimulando un poco, comencé a mamársela lo mejor que sabía, Adolfo que me sujetaba se estaba poniendo cachondo y su pija rozaba mi culito. Yo intentaba por todos los medios darle placer a Adolfo que estaba a punto de correrse en mi boca. De pronto noté como Leonardo me metía un dedo en el culo, me agarraba las dos nalgas tratando de separarlas y me envistió con su pollón hasta el fondo. Adolfo viendo a su hermano de esa forma se corrió en mi boca, yo no hice nada por separarme y continué lamiendo su polla, mientras Leonardo me la tenía metida y bombeaba en mi culo . Adolfo, le mandó cambiarse para ser ahora él quien follara mi culito, su polla era más grande, noté como me entraba y no pude evitar una erección, Leonardo la había metido en mi boca, los dos gemían, se meneaban locos de placer y casi al unísono me llenaron de nuevo con su leche. No conformes, siguieron abusando de mi, me hacían lamer su polla una y otra vez hasta que me dejaron allí tendido.

Nadie habló nada de aquello, los días iban pasando y ahora mis hermanos cada uno por su cuenta trataba de acercarse a mí, me mostraban su deseo continuamente aunque cuando estaban juntos seguían con sus bromas pesadas, pero ya no tanto.

En la intimidad, me gozaron los dos muchas veces y entre ellos comenzaron los celos, por lo que terminaron pegándose. Esas vacaciones terminaron, ahora mis hermanitos, son gays y vienen los fines de semana alternos, nunca juntos, mis padres están encantados y yo la verdad estoy muy bien protegido.

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