Incesto con mi hija -I-

Escrito por Tiestes el Sábado 5 dic, 2009

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Cuando me encontré este blog, me puse a leer  ávido de saber que no era  un enfermo, de encontrar algún caso parecido al mío  y  que me sirviera para aclarar mis ideas. Como quiera que leerlo me hizo sentir menos el estar en una isla de la conciencia, me atrevo a contaros mi  historia.

Tengo cuarenta y siete años, siempre fui un amante del deporte por lo que me mantengo muy bien, sin kilos de más  y físicamente  fuerte.

Hace ya doce años que mi esposa se fue  sin dar ninguna explicación, un día simplemente al llegar a casa   me encontré  que no estaba  y mi hija estaba en casa de mi madre. No sabía que hacer, no éramos la pareja perfecta pero nuestro matrimonio  era o parecía estable, vivíamos desahogadamente  en una casíta en las afueras de Madrid  con nuestra hija que  entonces tenía siete años.

Bueno me encontré sólo con una niña  sin saber muy bien que hacer  y aunque mi madre se ofreció para cuidarnos a la niña y a mí,  pensé que  le debía eso a  mi hija, criarla como padre y madre y darle lo mejor que pudiera.

Los años fueron pasando, yo tenía alguna amiguita pero nunca nada serio ni nada que quisiera llevar a mi casa,  la casa era  nuestro castillo, el de mi princesa y el mío solamente. Fátima  que así se llama mi hija fue creciendo preciosa, cada día más dulce  con lo que para mí, el regreso a casa era una delicia. Era muy buena estudiante  por lo que fue sacando con muy buenas notas todos sus estudios  y  ahora su carrera, me siento  muy orgulloso de ella.

En casa me ayuda con las comidas  y  tenemos una chica que nos ayuda en esos quehaceres, pero  a Fátima le gusta cocinar y la comida , sobre todo las cenas las suele preparar ella. Como veis es  una vida  agradable y muy feliz.

Mi niña se fue haciendo una mujer espectacular  y siempre es muy cariñosa conmigo, después de cenar , nos tiramos en el sofá grande a ver la tele  y ella se recuesta sobre mis piernas  y  alguna veces se queda dormida mientras acaricio su pelo.

Pues bien el sábado pasado fue mi cumpleaños   y cuando  llegue a casa por la noche Fátima tenía preparada  una cena especial para los dos, la mesa adornada con flores y velas, una luz tenue  y una enorme sonrisa cuando me acerqué a besarla como siempre.

Durante la comida abrimos una botella de nuestro mejor vino  y ella alago mi aspecto a  mi edad, me decía que todas sus amigas estaban enamoradas de mí. Yo sonreía al ver su cara de complicidad  y ella me pregunto  sin ambages  por mis conquistas.

-          La verdad  es que nada, no tengo ni tiempo ni confianza para eso. Fátima bajo su mirada  algo triste de recuerdos  - ¿pero algo tendrás?  Eres muy joven y supongo que tienes necesidades - Bueno tengo algunas amigas , pero nada importante ni ningún compromiso, mi vida eres tú. – Ella sonrió y me regalo un beso de esos que ella me daba en los labios y aquello parecía  mi mejor regalo.

-          Ya en los postres, Fátima me trajo una cajita de regalo que yo abrí con cariño y era un pijama de seda  realmente bonito.

-          Te lo tienes que probar –me dijo, yo sonreía pero insistió,  así que me fui a mi alcoba  y me puse el pijama  para salir como un modelo y hacerle un pase. Ella   corrió a abrazarme   y me dijo que estaba guapísimo- Gracias princesa y ella me dijo que sí que esa noche se sentía como mi princesa.

-          Ya  en el sofá  comenzó a preguntarme - ¿y tu vida sexual? Yo haciéndome el escandalizado  le respondí  -  ¿Y la tuya?  Por esas cosas no se pregunta y ella estalló en  una carcajada  -  No tengo me dijo can cara  inocente-  No tengo tiempo para esas cosas ni apareció ninguna persona que me hiciera sentir ese deseo. Mi novio eres tú . y tomo mi cara en sus manos  y  me dio un sinfín de besos  cortos.

-          -¿Pero tu, como  es tu vida en ese aspecto? nada , algunas veces  salgo con mis amigos, no me gustan las profesionales  así que  entre mis amigas  alguna cosa hay pero sin  ataduras de ningún tipo y  con muy poca frecuencia , ya sabes el sentido de la propiedad que tienen algunas personas .

-          -Lo que me parece realmente rarísimo es que tu que eres preciosa, no tengas pretendientes  locos de deseo.

-          _ No doy pie a nadie, quiero pasar  mi vida con mi  único amor, con el único hombre  que puede llenarla en todo.

-          Sus brazos me rodearon  y apoyó su cabeza en mis piernas  como buscando  sus caricias en el pelo que siempre le hacía. Yo lo entendí y  mientras seguíamos hablando del amor y el sexo la iba acariciando. Como el pijama era de esos cortos , note sus besos en mis muslos , eran como ligeras cosquillas que al principio me parecieron muy tiernas  pero poco a poco  me fueron creando un cosquilleo por dentro de los huesos  y en un movimiento de cabeza, note que me estaba poniendo duro. Creí dar un salto, avergonzado, pero apenas me dejo  moverme aferrada a mis piernas. Cerré los ojos, y mis manos cariciaron su cabello ahora  con más intensidad, de pronto, sentí como sus besos ya no eran en mis piernas  e iban subiendo por el pantaloncito de mi pijama, seguían con la misma ternura de niña pero ahora se acercaban peligrosamente a mi intimidad , tenía vergüenza de que ella  notara que me estaba empalmando así que me moví un poco y en ese momento noté  sus labios justo depositando uno de esos besos en mi erecto rabo. Agarré su pelo con más fuerza, no podía creer lo que estaba pasando.

Fátima se levantó un momento  y pensé en hacer alguna cosa o encerrarme en mi escritorio o en el baño pero escuché su voz que me decía _Espérame  ya regreso, es sólo un minuto- No pude moverme, tome mi copa para mojar mis labios y no quise pensar, no quería bajar  de esa nube en la que me encontraba- Cuando salió, estaba vestida  con una tentación, de esas en seda y muy, muy provocativa. Mi niña se había convertido en una mujer impresionante. Sus piernas largas, sus muslos redonditos y bien torneados, una cadera con formas de mujer que reclamaban unas manos que la sujetaran, su culito redondo y un poco respingón, una cintura perfecta  y ese ombliguito  que dejaba ver entre las dos piezas, no llevaba sujetador pero su pecho era firme , no demasiado grande  pero dejaba entrever su aureola por debajo el tejido y unos pezones pequeños pero bien marcados. No podía  ni pestañear al verla con su melena suelta caminado  hasta mí,  ¡Estas preciosa! Ella sonrió  y vino corriendo a estrecharse en mis brazos.

Ya no podía contener el fuerte deseo y me negué a luchar contra mis principios, yo no iba a forzar nada pero tampoco a oponer resistencia a tanta tentación. Sus besos en mi cuello y como con un descuido su mano acariciaba  por encima de mi short  ya no había nada que disimular , sus dedos fueron palpando mi pene que en ese momento estaba en todo su esplendor. Fátima tomo una de mis manos y la llevó a su pecho invitándome a cogerlo y  mis dedos temblaban de deseo, mas besos y más caricias y sus palabras en mi oído –Tu eres mi hombre, el que siempre esperé- Ya nada  se podía detener,  en terremoto se había desencadenado en nuestro interior, ahora mi mano buscaba debajo de su camisa, el contacto con sus pechos, su piel era delicada  como  el terciopelo, y desprendía un calorcillo que me quemaba el pensamiento.

Ahora su mano se metía por mi cintura  y cuando sus dedos me tocaron creí morir de deseo, unas ligeras caricias y sus dedos  agarraron mi polla y una exclamación de sorpresa  casi inaudible pero sus ojos abiertos  eran todo un mapa de intenciones.  Mi mano fue acariciando su cuerpo, aquel vientre plano, hasta sus muslos, fuertes  tan duros  como no se podía ni imaginar, no pude pararme  y mis dedos  sobre su pantaloncito acariciaron su sexo, lo tenía allí en mis manos, la sensación  era  de entrega total de mi  alma al placer.

Ella fue bajando, y sacó mi polla en su mano, y comenzó a besarla dulcemente, sólo rozando los labios, yo pensaba que se me rompía de tanto crecer y en ese instante lo hizo, con su lengua la fue recorriendo  hasta meterla en su boca, sentí que me iba a correr , no podía más  así que intente centrarme en ella , le metí los dedos por la pernera  y entonces sentí se sexo depiladito en mis yemas  de los dedos, tenía unos labios vaginales abultaditos y desprendía como fuego; no le dejé hacer mas y le bajé su ropa interior, quedando ante mis ojos el coñito más hermoso que se pueda imaginar, no dude ni un instante  en besarlo, pero ya mi lengua comenzó  su trabajo iba rozándole poco a poco lamiendo su sabor y su olor a mujer, apenas tocaba su clítoris, mi lengua la iba explorando primero la punta y cada vez ofreciéndole mas superficie  de contacto. Ella abría sus piernas  mientras con su mano apretaba la mía y comencé  con unos movimientos regulares y repetidos  de mi lengua  a buscar su placer. Podía notar como se iba humedeciendo, con la lengua, busque su clítoris pequeño y redondito  y muy suavemente casi sin rozarla  comencé a hacer giros de mi lengua en caricias sobre el , ella respiraba agitadamente y  yo ya no podía parar, la tome en mis brazos recostada yla levé a mi habitación, ya sobe la cama, ella se sacó las pocas prendas que le quedaban , y yo la iba acariciando con mi lengua por todas partes, cuando sintió mi pene que rozaba en una de las caricias su piel tomó mi cabeza con sus manos y me dijo – Es mi primera vez …

Otro día  os contaré   si pasó algo, ahora estoy tan excitado que ni puedo escribir.

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3 comentarios para “Incesto con mi hija -I-”

  1. carlos Says:

    q exitante relato niña,yo tengo 40añ y deseo mi hija d 18 se meta en mi cama y me caliente para q la penetre le haria el amor como a nadie.muero x penetrarla profundamente,dejo mi msn maqn12@hotmail.com


  2. charly Says:

    q exitante relato,tengo 35añ soy d uruguay y tengo tamb 1 nena de 18 q muero x enseñarle buen sexo,esta bien rica y exitante para darle todos los dias,cualquier opinion bird40@hotmail.es


  3. quevedo Says:

    exelente relato tengo una hija pero en verdad no se si haria algo asi probablemente si pero ya seria en un momento q no alla vuelta atras….


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