Incesto con mi abuela

Posted by Tiestes on Viernes ene 1, 2010 Under Tiestes

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Mi madre es una hermosa mujer de cuarenta años escasos, es alta, con unas largas piernas, hermosos pechos una melena imponente y unas caderas que con cuerdas sonarían celestialmente.

Todas las mujeres de mi familia son así, mis hermanas jóvenes aun, apuntan a ese tipo de mujer pero sin duda todas heredan de mi abuela ese porte.

Yo , vivo más en casa de mi abuela que con mis padres. Mi abuela es viuda desde los treinta años y jamás se le conoció ninguna pareja. Mi madre cuenta que estaba muy unida a su esposo y que ella de niña, les oí muchas noches con una tremenda fiesta.

Mi abuela se casó muy jovencita, tenía diecisiete años cuando nació mi madre y en la actualidad tiene cincuenta y seis. Es una persona, culta, elegante y aun muy guapa. Me llama la atención comprobar cuando voy con ella, como los hombres aun muy jóvenes vuelven la vista cuando ella pasa. Yo siempre pienso que con su cuerpo y su forma de caminar va como pidiendo guerra.

Yo me llevo muy bien con ella, vemos la televisión juntos, intercambiamos libros, jugamos a las damas o el ajedrez. Algunas veces jugamos a príncipes y princesas, ella me sirve la cena como si yo fuera su príncipe o soy yo quien le prepara algo como si fuera mi reina.

Las cosas en su casa transcurren muy plácidamente y a mi me permite cierta independencia de mi casa, mis padres y mis hermanas que aunque quieren mucho a su abuelita, nunca se quedan a dormir aquí.

Todo comenzó hace una semana, fue el viernes pasado, teníamos puesto música y yo le había bajado unos boleros, la verdad es que era muy agradable escucharlos mientras estaba conectado a la red haciendo mis cosas.

Mi abuela se movía por la casa como bailando aquellas canciones y cuando yo terminé me invitó a bailar, protesté como siempre, ¡pero abuela si no se! Pero ella me decía que si, que claro que sabía y muy bien. Bueno tengo que decir que sabía lo que ella me había enseñado y si alguna vez estando en la disco con mis amigas, sonaba algo así, todas querían bailar conmigo, decían también que lo hacía muy bien.

Estaba sonando “Corazón loco” y mientras bailábamos íbamos cantando; cuando terminó comenzó “Bésame mucho” y mi abuela me abrazó más fuerte, me dijo, esta siempre fue mi canción favorita. Yo quise hacerle el juego y mientras bailábamos, comencé a rozarle su pelo con mis labios, como un enamorado muy dulce. Mi abuela tenía sus ojos medio abiertos y su cuerpo se dejaba llevar por el mío al tiempo que yo seguía mis besos por la línea del cabello.

Mi mano un poco más alta de su cintura, la ciñó con fuerza a mí, podía escuchar sus latidos entremezclados con su respiración, no sé como ocurrió, pero me olvidé de quien era, para mi era una mujer, una deliciosa y deseada mujer. Un hormigueo por mi cuerpo me dieron la señal de retirada pero cuando me quise separar una nueva canción comenzaba “Nosotros” y mi abuela me abrazó, no podía alejarme, así que asumiendo el riesgo continué bailando: “Nosotros que fuimos tan sinceros, que desde que nos vimos amándono , estamos” Ya mis labios rozaban su oreja y su cuello, ya la situación se había hecho embriagadora para mí, el cosquilleo bajaba por mi sexo y note como una erección se iba adueñando de mi.

Mi abuela que por ser abuela, también noto mi excitación, no hizo ningún ademan de separarse, es más me pareció que arrimaba mas su vientre a mí; mis manos acariciaban su espalda y fueron subiendo a su cuello donde mis dedos la acariciaban con tierno deseo. Ella me correspondió con un beso en mis parpados, sus labios eran dulces, quise pensar en que era la ternura la que la conducía y apartar aquellos pensamientos de mi, pero el roce de su cuerpo duro y apetitoso no me dejaban serenar mis impulsos.

Sonaba “Perfidia” era como una declaración de mis sentimientos “quien sabe que secretos tendrás” y mis manos bajan por su cuello a su escote y ella toma mi mano con la suya y la introduce hasta su sujetador. Juro que cuando llegué a sus tetas, no noté ninguna diferencia con las pocas de algunas amigas que había acariciado. Su tacto era suave, caliente, agradable y para mi irrefrenable el deseo de tenerlas en mi boca, tal vez mas blanditas pero increibles.

Ella se doblo para atrás en un giro, sentí deseos de besarla ya estaba encendido, desabroche su vestido un poco para que su pecho quedara al descubierto con su blanquísimo sostén. Mis labios comenzaron a besar su escote y la redondez de su pecho. Su mano, con enorme delicadeza, acariciaba mi sexo por encima del pantalón y de vez en cuando con sus dedos lo apretaba un poco, yo pensaba que no iba a aguantar. Nos besamos, su boca era fresca y estaba llena de mil promesas, y las promesas se iban a cumplir cuando nos fuimos a su habitación.

Ella me fue desnudando, con su mano experta pero con urgencia de mujer deseosa, yo trataba de corresponderle pero mis dedos se perdían en ese mundo de botones y cremalleras. Con ese saber que ella tiene, mientras yo la besaba en sus tetas, agarró mi polla en su mano. Aquello era el delirio. Le solté el pecho de la presa de su sujetador, y sus preciosas tetas eran aun firmes amenazantes y muy hermosas. Sus pezones un poco grandes, una invitación a la lujuria. Los dos desnudos en posición “ventro-ventral” Hicimos de la cama un campo de batalla. Sus piernas se enroscaban a las mías y mi polla se deslizaba dulcemente en aquel fuego de pasión.

No tardó mas de unos minutos en tener su primer orgasmo y yo no pude contener el mío, no había que tener precauciones de ningún tipo, era el sexo en libertad y con esa libertad solté toda mi contención en su interior.

Ella, me besaba con pasión enloquecida, bajo sus besos por mi cuerpo hasta alcanzar mi falo, lo metió en su boca y me entraron deseos de gritar con fuerza. De nuevo mi polla se estaba poniendo rígida y firme. Mi abuela se puse en posición “levrette” y con su mano introdujo mi pene en su ardiente coño. Un movimiento con su cuerpo y noté que la penetraba hasta lo mas profundo de su ser. Sus orgasmos ahora se repetían, estaba muy mojada, era como un baño de jugos mezclados. Yo ya no podía más y cuando notó que me iba a correr; apretó mi polla con sus dedos como queriendo frenar la salida de mi semen. Me aguantó así unos segundos. Me beso por todas partes, acaricio mis tetillas. Se colocó ahora en “Andrómaca” sentada sobre mi y nada mas meterla ella grito su orgasmo y yo deje que escaparan casi veinte años de pasión.

Este relato de incesto, puede ser verdad, puede ser imaginado pero lo que si fue es vivido.

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