Incesto con el Sabio

Escrito por Tiestes el Sábado 9 ene, 2010

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Hola soy Dorleta, tengo veinte años y vivo en el Norte, soy una persona muy alegre con muchas ganas de vivir, siempre muy vital y podíamos decir que feliz.

Vivimos en casa Mi padre, mi madre mi hermano y yo, bueno mi hermano se marcha pronto pues ya encontró un trabajo nada más salir de la universidad y se va a Suiza. Mi hermano quiere que me vaya con él, que así podemos ayudarnos los dos, pero yo no terminé mis estudios, trabajo en una tienda de calzado y aunque mis padres son todavía muy jóvenes me da pena dejarlos solos.

Por otra parte os cuento todo lo que pasó y que al mismo tiempo es la causa mayor de mis temores.
Desde niños, mi hermano y yo siempre nos llevamos muy bien, el tiene cuatro años más que yo y siempre fui un poco su juguete y él el mío. De niños corríamos por la playa y nos revocábamos por la arena, nos disfrazábamos y hacíamos peleas de luchadores o de soldados.

Durante los años de su adolescencia, nos distanciamos un poco, el me rehuía enlas luchas, prefería irse con sus amigos y me decía que yo era muy pequeña.

Pasó el tiempo y él se fue a Barcelona a la universidad, apenas venía al pueblo, mis padres le iban a visitar a casa de mis tíos para que no se distrajera mucho con los estudios. Después en el verano lo mandaban a distintos países para que practicara los idiomas que hablaba y desde los catorce años a los diecinueve prácticamente no nos vimos.

Cuando terminó su carrera, se había hecho ya un hombre mayor, y yo toda una mujer. Desde el primer día que volvió a casa volvimos los dos a estar muy unidos. Él, salía conmigo y con mis amigos, las chicas todas estaban coladitas por Andoni, que así se llama mi hermano. Cuando alguna me decía algo, todas me parecían poco para él, era una especie de Dios para mí, había hecho la carrera inmaculada con unas notas buenísimas. Y hablaba siete idiomas perfectamente. Mi hermanito se había convertido en uno de esos científicos coquito.

No salía mucho en casa, siempre metido entre sus libros, eso lo hacía mas interesante para todas las chicas, ya que todas me preguntaban por él. Como consecuencia de un trabajo suyo que le habían publicado en la universidad, lo llamaron de algún programa de la televisión autonómica y de la dos en algún programa. Por lo que el coquito aun era más admirado por todos.

Un día hacía mucho calor y yo estaba de vacaciones, así que decidí irme a la playa y le animé a que viniera conmigo; dudó como siempre pero al fin se animo; cogió un traje de baño y una toalla, lo metió en mi bolsa y nos fuimos en mi Megán a una calita, que está un poco alejada de la ciudad, pero que es muy tranquila y mucho más por la semana.

Llegamos a la playa, no había casi nadie, así que se cambio, se tapó un poco con la toalla y en la misma playa se puso su bañador. Yo llevaba mi biquini, pero en esa playa me gustaba hacer toplees, claro que al ir con él pensé que no debería hacerlo por si se cortaba. Nos sentamos en la arena y él con un libro como siempre, mientras yo me broceaba a su lado.

Pasó un buen rato, y yo tenía mucho calor por lo que le dije de darnos un baño, me dijo que quería ver antes una cosa. Yo me marche sola, me metí en el agua y cogí un poco en mis manos para mojarlo y obligarle a venir conmigo.

Cuando llegué a su lado poco agua tenía pero el se levantó haciéndose el enfadado y yo corrí hasta el agua, vino detrás era desde niño un excelente nadador y me alcanzo enseguida. Comenzamos a jugar en el agua, el intentaba hundirme y yo a él. En una de estas me agarró en sus brazos, me dejó caer al agua. La verdad es que nos reímos mucho y yo me di un buen trago.

El se escapó corriendo y cuando me recuperé fui detrás, el se estaba secando y le tiré arena en la espalda. Corrió detrás de mí, me agarró por una pierna, me tiro al suelo y los dos rodamos por la arena como cuando éramos niños.

Decía que como cuando éramos niños pero había una diferencia, en uno de los giros por la arena, quedó encima de mí, sus piernas entre las mías y noté que ya no éramos niños. Lo sentí pegado a mi cuerpo, el niño se había hecho un hombre y por lo que yo notaba, ¡qué hombre! Los dos reíamos , pero seguíamos en esa posición y a mí me estaba encantando.

Por lo que fui notando a el tampoco parecía desagradarle, ya que por instantes le iba notando más duro y el contacto se hacía mayor. No se como pasó pero ahora su juego se había convertido en un beso en mis labios, yo aparenté que no me gustaba y me resistía, tratando de mover mi cadera, creo que el fin era conseguir más roce. El buscaba mis labios, yo notaba su cimbel y me estaba poniendo cachondísima.

Dejamos de jugar, nos fuimos de nuevo al agua para limpiarnos la arena, y yo comencé a echarle agua en la espalda y con la mano le iba quitando la arena, mi mano es su cuerpo me ponía tanto que ni el frío del agua podía enfriarme. Él hizo lo mismo, pero sus manos eran una caricia en mi cuello, bajó limpiándome la arena y con las yemas de sus dedos acariciaba mis pechos. Me estaba volviendo loca de deseo.

Corrimos a la arena, nos secamos con las toallas y nos tumbamos al sol. Yo no quería dejar de sentir lo que estaba sintiendo; sabía que era una locura pero no quería pensar en nada que no fuera volverlo a sentir entre mis piernas, volver a sentirme dominada como en la arena.

Utilicé mis artimañas de mujer, me desabroche la parte de arriba del biquini y sin sacármelo, lo dejé car de mis brazos para que mi espalda quedara libre de posibles marcas. Mientras miraba sus reacciones, el trataba de disimular pero no podía evitar mirarme la parte de mis pechos descubierta.

Entonces , se acostó pasándome un brazo por el cuello y me dijo ._ Te convertiste en una preciosa mujercita. Mi corazón era un “tam tam” volví el rostro y estaba pegado el suyo, le di un beso en los labios, le dije que también él era un hombre muy atractivo. Ahora fue él quien no se conformo, con rozar mis labios, abrió los suyos y yo me estaba haciendo agua. Sus labios con la boca abierta, acariciaban los míos y ya no pude aguantar, le besé, pero con todo mi ser, mi lengua jugaba con la suya. Me abrazó y de nuevo sobre la toalla se puso encima de mí. ¡Dios mío! Estaba a mil por hora y su polla tan dura que podía follarme con los dos trajes de baño por el medio.

Ya había más gente en la playa por lo que decidimos irnos. Durante el camino prácticamente no hablamos nada, no sabíamos que decirnos, había tanto fuego entre los dos, que si uno da un paso, nos ponemos a follar en el coche o el ascensor.

Ya en casa, todo volvió a la normalidad, parecía que no hubiera pasado nada, seguía todo normal hasta que una mañana nos cruzamos en el pasillo y él sin parar me apretó una mano.

Ese fin de semana, mis padres tenían que ir a Barcelona a llevar unas cosas a casa de mis tío y a traerse ya el resto de ropa y libros de mi hermano por lo que quedamos los dos solos el viernes en la tarde.
Yo estaba con las faenas de casa, mis padres hacía ya más de una hora que se habían ido, el fue a la cocina y preparó dos batidos, como los hacía cuando éramos niños y me lo trajo a la sala. Yo le sonreí y el me dio un beso y después otro y ya se desato todo el fuego contenido. Nos besamos con pasión, me apretaba contra su cuerpo, yo notaba su polla que estaba dura y deseosa. Otra vez, su lengua jugando con la mía, me metió la mano por debajo de la camiseta, yo no tenía sujetador y me acarició las tetas mientras me besaba. Me subió la ropa, se agachó un poco y comenzó a comérmelas, lo hacía bien el cabrón, tan bien que pensé que me iba a correr de gusto. Por fin me saco la camiseta y yo hice lo mismo con la suya. Nos volvimos a besar, cada vez nuestros besos eran mas de deseo desesperado. Desabroche su pantalón y bajé dándole besos por el cuerpo, es estaba apoyado contra un mueble, bese su ombligo, bajé a su pubis, le bajé del todo el calzoncillo y su polla salió disparada como un látigo enorme contra mi boca, no me paré en juegos, la metí en mi boca y comencé a hacerle una mamada, el agarraba mi cabeza y se retercía de placer. Me levantó y me sacó mi pantalón, después me tumbó en el sofá y bajo suavemente mis braguitas; se fue hasta la puerta y pasó el pestillo, volvió sobre mi, me besó de nuevo y ahora era él quien hacia mi mismo camino. Yo sentada en el sofá, mi hermano entre mis piernas, me sentó al borde mismo y metió su cabeza en mi coño.

Sabía muy bien donde tocaba ya que en unos segundos me puse a jadear y me vino un orgasmo terrible. El seguía comiéndome el coño y ya estaba a punto de tener otro orgasmo. Se sentó en el sofá y me subió sobre sus piernas; me sentó en su polla y fui notando como me penetraba todo su deseo. Yo comencé a moverme de arriba abajo y el con sus manos acariciaba mis nalgas, me estaba rompiendo de placer, noté que me corría y el estaba conteniéndose, de pronto di un grito y justo en ese momento sentí como su leche me llegaba hasta lo más adentro.

Nos quedamos un rato quietos descansando, comenzó a bombear de nuevo, yo pensaba que le podía pesar, me separé y de rodillas en el suelo, le pasaba la lengua por sus testículos y recorría su polla, de nuevo estaba inmensa, le di la mano y nos fuimos a mi cama, nos tiramos encima de la ropa y de nuevo me clavo toda su polla, era muy fuerte y estaba en muy buena forma física ya que bombeaba una y otra vez incansablemente. Estaba muy caliente, quería más, me dio la vuelta y sin ninguna preparación note como me rompía el culo. Toda su polla dentro, me dolía un poco, pero cuanto más me metía más quería, se aceleró, yo jadeaba como una perra cuando se corrió dentro de mi culo. Note toda su leche que entraba con furia y aquello lejos de tranquilizarme me aceleró más.

Me dio la vuelta, levantó mis piernas sobre sus hombros y metió su lengua, o tenía una lengua muy larga o conocía algún embrujo que me hacía sentirla como la mejor de las pollas, me estaba follando con la lengua, no era una comedura de coño, era una auténtica penetración.

Todo el fin de semana lo pasamos follando, parábamos solo para comer y ducharnos y vuelta a follar a mi me dolía el culito y el chocho estaba rozado pero no podía parar.

Ahora quiere que me vaya con el a Suiza ¿Me voy a convertir en su amante? Es una relación incestuosa pero me da igual si es mi hermano, su polla es la mejor para hacerme sentir todo el placer del mundo.

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1 comentario para “Incesto con el Sabio”

  1. maria Says:

    haces muy bien en irte con tu hermano, yo llevo 6 años viviendo incestuosamente con el y me considero la mujer mas feliz de la tierra. felicidades.


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