Crisis e incesto
Escrito por Tiestes el Miércoles 6 ene, 2010Hace ya un par de años que tenemos una enorme crisis en España, los jóvenes no encontramos trabajo, los bancos no dan crédito para iniciar algún proyecto y a mi me cogió con la carrera recién terminada y con veinticuatro años y unas enormes ganas de comenzar a trabajar.
Terminé mi carrera de económicas y me puse a buscar empleo de lo que fuera, no me importaba tanto el sueldo como ir adquiriendo experiencia pensando en la salida de esta crisis. Era desesperante, ni una entrevista, ni una llamada.
Un día en una fiesta familiar, estaban mis tíos Raúl y Agueda y salió el tema de mi trabajo, mis tíos tienen un hotel de cinco estrellas en Alicante y otro en Palma de Mallorca. Mi tía me preguntó que idiomas hablaba, le dije que inglés, francés y alemán y un poco de italiano y portugués. Mi tía me preguntó si me gustaría trabajar de asistente de dirección en el hotel de Mallorca, a mí se me iluminaron los ojos, era mi gran oportunidad. Me dijo que podía crearme ese puesto si no con ella en Mallorca con mi tío en Alicante.
Me dijo que tal vez lo de Mallorca si se me daba bien, tuviera más futuro. Que ellos estaban pensado en abrir otro hotel en Valencia y que en poco tiempo si el trabajo me gustaba podía ascender y quedarme al cargo del hotel.
Quedamos en que me mandaban el pasaje para Mallorca y que iría a ver el hotel por dentro, conocer en que iba a consistir mi trabajo y las condiciones.
Estaba muy ilusionado cuando cogí el avión, trabajar con mi tía podía ser duro ya que yo sabía que era una mujer con mucho carácter, pero conmigo siempre había sido muy cariñosa y que desde fuera la idea de dirigir un gran hotel me parecía muy atractiva.
Cuando llegué a Mallorca, me estaba esperando un chofer del hotel que me saludo muy cortés y nos trasladamos hasta el edificio. El hotel que yo lo recordaba de haber estado cuando era un niño, era impresionante. Catorce pisos y quinientas habitaciones. SPA, restaurante, campo de golf, varias canchas de tenis, piscinas en fin era una maravilla y contaba con más de cuatrocientos empleados, lo que suponía una enorme responsabilidad.
Me acompañaron al despacho de mi tía, era un enorme despacho forrado de madera, con una mesa muy grande, unos sofás de piel, muchos libros y algún cuadro de valor. Me acerqué a mi tía y ella me dio un abrazo muy cariñosa. Lo primero que me enseño fue mi despacho que estaba unido al suyo por una pequeña puerta, no era tan grande ni tan lujoso, pero a mi me pareció de un lujo avasallador. Desde mi despacho, una puerta me conducía a una sala de estar y lo que sería mi enorme y lujosísima habitación.
Juntos vimos todo el hotel, los empleados que mi tía me fue presentando todos eran muy amables conmigo. Yo me sentía muy seguro y pensaba que podía ser un gran futuro para mi. Nos fuimos después a su despacho, me pidió que me sentara y me habló del sueldo. La cantidad no la voy a decir ya que me parece irreverente. Era mucho más dinero cada mes del que yo contaba con ganar en un año.
Todo me parecía mucho y encima el trabajo me estaba pareciendo muy agradable. Mi tía me dijo que la única condición era obedecer ciegamente todo lo que ella me ordenara y mantener en el hotel una vida ejemplar. Yo le respondí que eso no sería ningún problema. Fuimos juntos a las tiendas del hotel y entre los dos escogimos todo un vestuario para mí. Peluquería, manicura y me dijo que siempre tendría que estar así impecable. Que era muy importante nuestra imagen, que nosotros éramos la carta de presentación del hotel. Me fue explicando como funcionaba cada departamento y mandó llamar a los jefes de cada sección y a los de planta.
Mi tía me arregló mi corbata, me dijo que me sentara a su lado, que el trato con los empleados tenía que ser muy correcto pero distante. Que yo era aun muy joven y debería marcar desde el principio la distancia.
Cuando todos se fueron, mi tía me preguntó si podría con el trabajo y le respondí con mucha seguridad que sí entonces mi tía, me dio un beso, me parecía normal y me dispuse para darle las gracias con otro beso y todo mi cariño. Ella se acercó, era una mujer alta, muy elegante subida a sus tacones, un traje de corte perfecto que marcaba su figura, no era una sílfide, pero tampoco se podía decir que era gorda, más bien era una mujer “grande” Al acercar mi rostro, me sorprendió besándome los labios. Me quedé un poco cortado, ella me sonrió, estaba pegada a mí, muy pegada, tanto que su olor y su cercanía, me excitaron un poco y me dijo. Harás muy bien todo tu trabajo, ya lo creo que lo harás bien. Y su mano rozó mi entrepierna. Yo estuve a punto de dar un salto, aquello no era accidental, me estaba metiendo mano descaradamente. No dijo nada más, me condujo hasta las oficinas y allí me dejó con el responsable de contabilidad para que me fuera informando de todo.
Ya en la noche, Alberto que era un hombre de confianza de mi tía, que en realidad no se sabía muy bien cual era su trabajo ya que era un poco el decorador, el estilista, el relaciones públicas y casi todo lo que mi tía necesitaba. Era un hombre amanerado en realidad una “mariquita” Me indicó la ropa que debía de poner para la cena. El comedor, era una especie de museo, mucha gente en las mesas, y como si de un trasatlántico se tratara había una mesa principal de la “capitana”. Las personas que estaban a su mesa, tenían más títulos nobiliarios y más oro encima que años y estos eran muchos. Yo me senté al lado de mi tía y cuando estábamos cenando, sentí que con su pie, acariciaba mi pierna, pie estaba descalzo debajo del gran mantel y mi tía me iba acariciando casi sin inmutase. Yo la miré un poco de reojo, pero no me aparté, abrí mis piernas para dejarle que hiciera, ella tenía una increíble habilidad, su cuerpo parecía recto, sus gestos eran perfectos pero ya su pie estaba rozándome la entrepierna, allí delante de todo el mundo y a mí me estaban entrando unos sudores mortales.
Llegó la hora de retirarnos, mi tía se disculpo con todo el mundo, y me pidió que la acompañara, que estaba un poco mareada. Le ofrecí mi brazo y ella, se enganchó en él. Llegamos a su habitación y me invitó a pasar, me pidió que preparara dos copas, y se retiro a su vestidor. Casi me caigo de espaldas cuando salió envuelta en un conjunto de seda precioso que marcaba su cadera y su pecho de una forma que era imposible no mirarla.
La hermana de papa era una mujer increíblemente atractiva y sensual, yo que estaba un poco alertado por sus mimos, pensé que tenía que prepararme para lo que fuera y decidí resistir. ._¿Te está gustando tu trabajo? ._ Me encanta, la verdad es que es un mundo de fantasía ._ ¿Te gusta todo? Me pregunto insinuándose, me temblaban las piernas , le respondí que todo aun no lo conocía muy bien. ._ ¿Quieres conocerlo? Me dijo ya con sus labios pegados a los míos y le respondí que me encantaría. Sus manos en mi cuello, y yo cerré mis ojos, para lanzarme en sus labios ¡Que forma de besar! Era como una ventosa enorme que me quería absorber , mi lengua entró en su boca recorriéndola, su lengua luchando con la mía. Me fue sacando prendas a besos. Su mano era de una destreza increíble, con enorme habilidad la metió en mi cintura y con fuerza sujetó mi polla, me hacía un poco de daño, pero al mismo tiempo me tenia loco de deseo. Me abrió la cremallera y me bajó el pantalón. Mi tía se quedó mirando mi erecta polla y me dijo que hacía honor a los hombres de su familia. Comenzó a lamerla, yo estaba apunto de correrme cuando ella me dijo: ven, comienza tu trabajo, se recostó un poco en el sofá dejándome su coño perfectamente dibujado frente a mi cara. No dudé ni un momento y me lancé entre sus piernas.
Ella me iba corrigiendo, situando mi lengua donde quería y subiendo mi ritmo o bajándolo . Estaba muy mojada, pensé que aquello le estaba gustando, me dijo más, más así, fóllame toda, métemela hasta romperme y yo obedecí las ordenes de mi jefa. Le metí la verga, ella levantó una pierna que cogí con mi mano, la apreté contra el respaldo del sofá, gemía, jadeaba y levantó la otra pierna, quedó en el aire, clavada por mi polla y apoyados los riñones en el sofá. Sentí sus unas clavarse en mi piel, eso no me frenaba, me hacía desearla más y más los dos respirábamos con fuerza, gritábamos y me corrí en su coño con toda mi fuerza. Después ya en su cama, continuemos el trabajo hasta el amanecer.
Pasaron dos días y yo la estaba deseando, pero ella parecía no acordarse de mí para nada. En la noche cuando yo iba a la mesa de unos condes muy conocidos y jóvenes, se acercó a mi lado y me dijo, esta noche te espero, tengo una sorpresita para ti.
Apenas podía atender la charla estúpida de mis clientes, estaba pensando en nuestro tiempo, estaba pensando en como dominar a aquella fiera del sexo. Me recorría un calorcillo, que no daba resultados muy discretos. Una de las niñas pijas, se me estaba insinuando y mi tía al otro lado del comedor, me miraba con una sonrisa muy prometedora. A su lado había una preciosa mujer, que no estaba hospedada en el hotel, las dos hablaban con mucha complicidad. Cuando mi tía se retiró en compañía de su misteriosa amiga, me dijo al pasar , no tardes te espero.
No necesité más ordenes, estaba cachondo a más no poder y me fui directo a su habitación, me mandó entrar y me encontré con las dos besándose sobre la cama. No sabía que hacer mi tía me llamó y yo estaba asustado ¿Qué podía hacer con aquellas dos leonas? Me fui sacando la ropa, y me echa sobre la cama, la amiga de mi tía, Ingrid que así se llamaba, se echó sobre mí y me besó mientras mi tía me agarraba la polla para acariciarla. Yo estaba ya a tope, Ingrid era bellísima, tenía unas tetas preciosas, redonditas y quería probar aquel manjar. Las dos mujeres se dedicaron a mí, sus manos, sus labios, sus tetas todo eran caricias. Yo buscaba la forma de metérsela a Ingrid , aquellas piernas enormes y aquel coñito deseoso y totalmente depilado me parecían un increíble manjar.MI tía se metió entre las piernas de su amiga y comenzó a comerle el coño, mientras su culo se me ofrecía, el culo de mi tía era respingón y sus nalgas muy apretadas. Me acerque y metí mis dedos en su cosita, mojándolos y se los pasé por el culo ella se abrió un poco y entré con mi polla a saco, iba muy apretada, aun no estaba bien lubricada, pero eso me ponía más ciego, subió un poco el culo y sentí como se deslizaba toda mi polla en su interior, ella lamía el chocho de Ingrid desesperadamente y yo intentaba llegar a sus preciosas tetas. Los tres jadeábamos, cambiamos de posición, ahora mi tía sentada en la cara de su amiga con las piernas abiertas, me dejaba todo el cuerpo de Ingrid para mí y metí mi cara y mi lengua, era algo increíble, no pude aguantarme más, le clave toda la polla .mientras pasaba la lengua por el culazo de mi tía. Uno detrás de otro fuimos alcanzando nuestros orgasmos y terminé mirando al techo mientras dos lenguas muy deseosas lamían mi polla.
Bueno, mi trabajo me encanta, mi tía me cuida, tengo un coche descapotable precioso y dos mujeres increíbles que se disputan cada palmo de mi cuerpo. ¿Quién dijo que no había buenos trabajos?


