La hermosa polla de mi sobrino

Escrito por admin en la categoría Amigos el Viernes 20 ene, 2012
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Lo que voy a relatar me ocurrió en estas ultimas navidades, soy una mujer de 54 años, soy bajita, aunque tengo unos pechos grandes y mi cuerpo no está nada mal para la edad que tengo, mantengo una cintura estrecha y mis caderas son anchas sin llegar a estar gorda, tengo un buen culo respingón. Mi marido es 15 años mayor que yo, antes no se notaba la diferencia de edad, pero ya si, y es por lo que a mí empezaron a atraerme otros hombres.

Estas navidades estaban invitados a nuestra casa, un sobrino mío y su mujer, el hijo mayor de mi hermana, mi sobrino tiene 37 años, y no está nada mal, nada más llegar en el abrazo que nos dimos de llegada, la mano de mi sobrino se quedo entre su mujer y mi cuerpo cuando nosotras nos abrazábamos, su mano quedo en mi pecho, y pude sentir que él en vez de sacarla, la dejo apretando mi pecho, manoseándome, aquello en vez de irritarme me gusto, y pude sentir como un calor inundaba mis bragas. Nuestras miradas se cruzaron y él mantuvo su vista fija en mis pechos. Pase toda la tarde pensando en aquella mano y cuando llegó la noche todos nos disponíamos a irnos a dormir, mi marido hacía ya rato que se había metido en la cama, y Susana la mujer de Luis fue la siguiente en decir que se iba, yo noté como la mirada de Luis me seguía a todas partes, sentía el deseo que tenía de que yo dijera que no me iba aun, y sin saber porque dije que yo aun me quedaría un rato más, Luis dijo enseguida que él también se quedaba un poco más.

Mi ropa era cómoda, pero le dije que iba a ponerme el camisón, a lo que él asintió con la cabeza, pude notar como él se levantaba del sofá, y me seguía a través del pasillo, yo entré en mi dormitorio y deje la puerta un poco abierta, vería la sombra si se acercaba a la puerta, mi marido dormía profundamente, yo hasta ese momento sentía frió, pero estando allí se me estaba quitando todo, y un calor invadía mi bajo vientre quitándome el frío por completo, me quite rápidamente los pantalones y la blusa y saqué un camisón nuevo del aparador, era un camisón de invierno, en ese momento pensé que nada de lo que tenía era sexy, y que nada atraería a mi sobrino a mí, me sentí desilusionada, pero quise probar, me quite el sujetador y las bragas y me coloqué el camisón dejando todos los botones desabrochados, solo tenía que meter un poco la mano para dejar mis pechos al descubierto, casi di un grito cuando le vi que estaba parado en la puerta del dormitorio, se acercó un poco más, yo casi no me atrevía a pronunciar palabra, aunque sabía que nada despertaría a mi marido, pero él también lo sabía, yo me acerqué pero antes de que me diera tiempo a decir nada, se sacó la polla, estaba dura y grande, mis ojos no podía apartarse de ella, sin decir nada yo me deje hacer, me colocó las manos en los pies de la cama, tiró de mi cuerpo hacía el y abrió con sus manos mis piernas, lo suficiente para ponerme en pompa, sentí sus manos en mi culo y como subía mi camisón metiendo sus manos por dentro, apretó con fuerza y con deseos mis pechos y sentí como su polla buscaba la entrada de mi coño, no pude emitir ningún ruido mientras él metía su polla dentro de mi coño, pero sentí un calor extremo, y una sensación de placer que hacía tiempo no sentía, la polla de mi sobrino no tenía nada que ver con la de mi marido ni con las zanahorias que en mi desesperación había metido en mi coño, me cogió por la cintura y fue sacando y metiendo aumentando cada vez más el ritmo de las embestidas, yo no sabía que hacer para evitar que se me escaparan los gemidos de mi boca, solo podía morderme los labios con fuerza y aguantar sus embestidas, gracias a que él me tenía cogida por la cintura, ya que no tardé ni dos minutos en correrme como una loca, sin poder emitir ni un solo gemido, podía sentir como Luis estaba ya a punto, ya que sus movimientos eran cada vez más fuerte y rápidos, estaba haciendo sonar mis nalgas contra sus piernas, temiendo que mi marido pudiera despertar, pero no quise romper el momento y lo dejé que terminara, cuando se fue a correr, la sacó y tiró de mi para que me agachara, aquello era una sorpresa para mí, quede de rodillas delante de aquella polla que ahora podía ver de cerca, pero no tardé en quedar ciega por la corrida que tuvo, mi cara quedo toda llena de aquella leche espesa, era la primera vez que un hombre se corría en mi cara, y nunca se la había mamado a ningún hombre, Luis no me dio opción la apretó en mis labios forzándome a abrir la boca y aceptar el último chorro de aquella leche caliente, su polla entró en mi boca llenándola toda, no tuve más remedio que tragar y chupar, aunque no sentí ninguna repugnancia al hacerlo, todo lo contrario, sentí el deseo de aprender a mamar, lo hubiera hecho, si no hubiera sido porque mi marido tosió y Luis se encaminó hacia fuera del dormitorio, yo con mi mano me limpie toda la leche que había en mi cara y chupe mis dedos recogiendo el sabor salado de la leche de mi sobrino, aquello me gustó y estaba dispuesta a exprimir de nuevo esa polla hasta sacarle lo que tuviera dentro, respiré hondo y salí del dormitorio, cerrando la puerta tras de mi.

Luis estaba en el sofá, sentado con la polla fuera, estaba medio flácida y palpitaba cada vez más rápida, me acerqué y sin decirle nada me puse de rodillas delante de él, quite sus manos y se la cogí apretándola, aun pude ver como una gota salía de su capullo, y sin pensármelo me acerque y me la metí en la boca, para mi aquello era nuevo, y solo podía imaginar lo que se debía hacer por las películas que había visto en la tele, pero no me costó aprender y sobre todo lo que a mi sobrino le daba más placer, su polla no tardó en estar dura como una piedra y yo aprendí rápido a chupársela, yo pensaba que el se correría rápidamente pero no lo hacía y a mi me empezaba a doler toda la boca, había tenido que aguantarme algunas arcadas, ya que de ves en cuando él empujaba hasta tocar mi campanilla. Cuando alzaba la vista podía ver como sus ojos estaban abiertos mirándome, tiró de mi cabeza hacía arriba y no tuve más remedio que subir, su cuerpo quedó entre mis piernas y sin pensármelo subí mi camisón hasta dejarlo por mi cintura, cogí su polla con mi mano y la encaminé hasta la entrada de mi coño, que lo esperaba completamente mojado, hacía años que no sentía esa sensación de calor, la sensación de estar completamente llena en mi interior, su polla entraba y salía de mi coño con fuerza, y su boca mordía como loco mis tetas por fuera de mi camisón, me lo subí para dejarlo chupar mis pezones, sentí la furia de su boca, de su cuerpo, y me corrí en unos de los orgasmos más largo que recordaba, yo botaba literalmente sobre su polla, y sentía como esta entraba cada vez más fuerte dentro de mí, hasta sentir el calor de su leche dentro, dejando que lo hiciera con toda su fuerza, su boca mordía mis tetas ahogando su gemido, yo no dejé de moverme sobre ella, hasta sentir sus últimas palpitaciones.

Lo que no podía ni sospechar es que después de haberse corrido dos veces, siguiera aun deseando más, me levanté sentándome a su lado, podía sentir como su liquido caliente salía de mi coño, y como su polla seguía palpitando delante de mí, se levantó del sofá y tiró de mi, levantándome, me besó en los labios a la vez que sus manos apretaba mis pechos por fuera de mi camisón, yo sentía como su leche corría entre mis muslos, me giró con sus manos, colocándome de espaldas a él, empujó mi cuerpo, hasta hacerme que colocara mis manos sobre el respaldar del sofá, mi hizo abrir las piernas, por lo que quedé en pompa delante de él, sentí sus manos subiéndome el camisón y de pronto sentí su lengua sobre mis muslos y sus manos acariciándome las piernas, sentía como su lengua iba recogiendo la leche que corría por mi entrepierna, hasta sentir el calor de su boca en mis labios, sentí como un torrente de flujo llegaba a mi coño, podía sentir como se afanaba por recogerlo todo sin dejar escapar ni una gota, su lengua jugaba con mi clítoris, que ya estaba grande y duro, sentía sus dientes mordiéndolo a veces produciéndome algo de dolor, pero el placer era más grande, sus manos apretaban mis nalgas con fuerza, sentía sus dedos jugando con la entrada de mi ano, nunca antes lo habían hecho, sentía miedo, pero era incapaz de decir que no, estaba rendida a su lengua, que ya empezó a pasar de mi coño a mi ano, sentía como intentaba entrar en él, mi excitación era extrema, y ya solo deseaba que lo hiciera, deseaba sentir esa lengua dentro de mi ano, yo misma con mi mano me abrí las nalgas, y sentí como su lengua abría la entrada, las piernas me temblaban, y sentía como se me iban las fuerzas, quito mi mano para poner las suyas, estaba tirando de mis nalgas, abriéndola todo lo que podía, por unos segundo dejé de sentir su lengua caliente jugando con mi culo, me parecieron una eternidad, yo solo deseaba sentir esa lengua dentro de mi, de pronto sentí su polla entrar despacio en mi coño, sus manos seguían tirando de mis nalgas, no podía evitar que se me escaparan ventosidades, sentía vergüenza, pero me era imposible quitarme, ni dejar que siguiera entrando dentro de mí, sentía la extraña sensación de que su polla estaba más grande, produciendo en mi, aun más placer, mi clímax llegó a su techo cuando sentí que salía despacio y subía hasta la entrada de mi ano, sentía su cabeza en mi entrada, y sentía la imposibilidad de que esa polla entrara por mi ano estrecho y virgen, sentía que mi culo estaba mojado y que si empujaba llegaría a entrar, podía sentir su cabeza empujando mi entrada, era como si todo se hubiera parado, solo sentía su miembro en mi culo, podía sentir como se me escapaban ventosidades, era una sensación de vergüenza y lujuria que nunca había sentido, hasta que por fin sentí como su cabeza rompía la barrera de mi esfínter, fue como si algo se rompiera dentro de mi, en ese momento soltó mis nalgas y las apretó sobre su polla, fue una sensación de relax, sabía como debía hacerlo, sentía que no era la primera vez que rompía un culo, solo movía sus manos por mis nalgas, para que me fuera acostumbrando a su cabeza en mi culo, fui yo misma la que deseé sentir más dentro de mi, y la que empujé con miedo, podía sentir como esta entraba fácilmente, en unos cuantos empujones míos pude sentir, como sus huevos llegaban a tocar mi coño, sentía su vara ocupando todo mi interior, cuando me cansé de moverme, y las piernas me temblaban, no pude evitar dejarme caer sobre el sofá colocándome de rodillas, su polla se había salido de mi culo, y fue como una sensación de frío en mi interior, deseaba sentir el calor de su polla, él lo entendió rápido y no tardé en volver a sentirla dentro de mí, ahora en esta posición era él el que embestía y cada vez lo hacía más rápido y más fuerte, su polla llegaba hasta lo más hondo de mí, sentía el golpear de sus piernas en mis nalgas, y la tremenda excitación que aquello le producía, yo me concentré en lo que estaba sintiendo, y no tardé en sentir un largo y caliente orgasmo, que llegó a su punto más alto cuando me sentí invadida por un calor extremo, se estaba corriendo dentro de mi culo, estaba quieto, dejando que su leche saliera a borbotones, me tenía bien sujeta por la cintura, yo apretaba mi esfínter y era como si su polla creciera dentro de mi, ambos nos quedamos quietos hasta que su polla fue menguando de tamaño, al hacerlo dentro de mi, la sensación fue grata, mi ano, tomaba su tamaño a medida que su polla menguaba, cuando terminó de salir y volví mi cara, me dijo que había sido la corrida más grande de su vida, y que aquello le había encantado, yo le dije lo mismo, que era la primera vez que alguien entraba por ese agujero, y lo volveríamos a repetir en cuanto pudiéramos, sin decir nada, cogió camino de su dormitorio y me dejó en pompa con la cara en el respaldar.

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Profesora sexual de mi hijo

Escrito por admin en la categoría Amigos el Lunes 16 ene, 2012
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Hola a todos, lectores de relatos de Amor Filial. Me llamo María y les voy a contar como me inicié en el mundo de las relaciones entre familiares, en mi caso con mi hijo. Empezaré describiendo a mi familia y a mi misma. Me casé muy joven, con 18 años, con un hombre del que estaba perdidamente enamorada, pero que es 12 años mayor que yo, es decir que cuando nos casamos él tenía 30. Justo al año tuvimos a nuestro único hijo, Carlos. Es un chico estupendo, cariñoso, buen estudiante, si bien he de decir que es un poco tímido con las chicas, y sin ser un chico modelo de belleza, no es para nada feo. Es un poco más alto que yo, apenas 2 cm., y yo soy una mujer alta para mi generación, pues mido 1,78. Es moreno, como yo.

Por mi parte yo soy morena y a base de un poco de dieta y ejercicio regular conservo una línea bastante aceptable. Tengo un 95 de talla de sujetador, con unas areolas medianas, oscuras y unos pezones igualmente oscuros y de un tamaño bastante grande, que cuando se ponía erectos se notaban incluso a través de la blusa y el sujetador. Y un culo firme. No creo ser una belleza de quitar el hipo pero si resultona, y más de un hombre se gira cuando paso por la calle.

Cuando sucedió todo lo que les voy a narrar tenía 37 años y como he dicho mi hijo 18. Mi marido por ese entonces ya andaba por los 49, y desde hacía algún tiempo parece que había perdido algo de interés por mí, ya que solo echábamos el polvo del sábado por la noche y el resto de la semana, nada. A pesar de todo era y es muy cariñoso y un buen padre. Al principio incluso pensé que podría tener una amante, pero luego me convencí que no. Tanto mi marido como yo trabajamos, por lo que podemos vivir con desahogo, incluso nos podemos permitir ciertos lujos, como una buena casa y dos coches de segmento medio-alto.

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Ese año por las vacaciones nos íbamos a ir mi marido y yo solos, ya que necesitamos descansar. Por su parte mi hijo iría con mis padres que viven en Cádiz, y así podría estar con sus primos, y claro con sus abuelos. Como la idea era desconectar de todo, decidimos ir a una de las islas griegas, un tanto exclusiva, pero ideal para no tener contacto con el mundo.

A falta de una semana para la partida resultó que a mi marido le surgió un grave problema en su trabajo, por lo que tendría que posponer sus vacaciones. Por el contrario, yo ya no podía cambiar las mías, así que me vi con un viaje al que no podría ir, pero entonces mi marido dijo que me llevara a Carlos a la isla. Al principio estaba un poco decepcionada, pero realmente necesitaba unas vacaciones, así que acepté. Hicimos los cambios en la agencia de viajes y lo preparamos todo para la salida.
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Jovenes Primos Calientes

Escrito por admin en la categoría Amigos el Jueves 12 ene, 2012
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Hola soy Karin otra vez. A los que recién me conocen quiero comentarles que mi vida ha sido sexualmente muy feliz y satisfactoria. Mantengo relaciones desde muy pequeña y las he disfrutado enormemente. El relato que muchos esperaban de cómo comenzó todo para mí, es el siguiente:

Yo tenia 10 años en ese entonces. Como muchos sabrán, somos una familia de cuatro personas, mi tío, mi tía, mi queridísimo primo un año mayor, y yo. Desde niños era frecuente que nos viéramos mi primo y yo en ropa interior o completamente desnudos y algunas veces oíamos jadeos discretos y ruidos que hacían mis tíos cuando hacían el amor, aunque no teníamos la total conciencia de lo que adentro sucedía.

Desde pequeños mi primo y yo, nos bañábamos juntos sin problemas ni objeciones, lo que para nosotros resultaba inocentemente muy excitante. Una vez terminado el baño, nos íbamos con una toalla a mi habitación o a la de él a vestirnos y me gustaba mucho ver como mi primo, mientras nos vestíamos, comentaba sobre mis partes intimas o algo de mi ropa interior.

Cuando regresábamos del colegio era muy agradable ya que nos encontrábamos solos y nos quitábamos los uniformes, y cuando me quedaba solo con mis calzoncitos y mi primo en truza, empezábamos a jugar a las luchas lo que me parecía muy excitante ya que su verga se le ponía muy dura.
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El tio

Escrito por admin en la categoría Amigos el Domingo 8 ene, 2012
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El se acercó despacio; en sus ojos no había emoción y la pregunta era tan inocente como la sonrisa de Laura al recibir el pequeño llavero de peluche que el Tío le regalaba.
¡Que bonita blusa! ¿Dónde la compraste sobrina? -Decía al tiempo que su mano se deslizaba por los pliegues de la tela a escasos milímetros del nacimiento de sus ya casi formados senos.
En “la comer” –dijo ella mirándole a los ojos mientras sus manos seguían jugueteando con el llavero de peluche que su Tío le regalara en esa visita a media semana.
Es preciosa, y te queda muy bien pero… creo que aquí tiene una pequeña mancha. -Le dijo al tiempo que su índice tocaba la tela elástica de la minúscula prenda sobre el pequeño pezón de un seno.
No es mancha Tío, es el adorno para que se vea mas bonita, acá tiene también una igual, mira –dijo al tiempo que con su índice, señalaba un dibujo similar al lugar en donde su Tío aprisionaba suavemente entre el índice y pulgar, el pezón cubierto por la tela.
¿Y no te lastima la blusa tan apretada? – le decía mirándole a los ojos mientras colocaba la otra mano en el dibujo indicado sobre el otro seno-
Si, un poco, pero más me aprieta el brassier, creo que ya necesito uno más grande –contesto Laura al tiempo que su mirada, bajó hasta quedar clavada en el sitio donde el Tío palpaba los senos cual si fuesen melones en busca de sitios maduros
Pero… este es de buena marca –afirmó el Tío al tiempo que lentamente le bajaba hasta la cintura la pequeña prenda sin mangas ni cuello.
Si Tío, también me lo compraron en “la comer” -decía Laura mientras pasaba de una mano a otra el pequeño llavero de peluche y su mirada se clavaba en el lugar donde su Tío aprisionaba el pequeño pezón bajo la prenda. Seguir leyendo ‘El tio’

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A mi propio hermano

Escrito por admin en la categoría Amigos el Jueves 5 ene, 2012
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Quiero contar la primera vez de mi hermano , no , no es que él me la haya contado: yo fui su primera mujer.

Yo viví siempre en un departamento con mi mamá y mi hermanita que me lleva 8 años de diferencia ( las dos somos de diferentes papás ) Nunca había conocido a mi verdadero padre, ya que siempre sentí que no podía más que odiarlo , el muy bastardo que dejó embarazada a mi madre y se desapareció al poco tiempo de saberlo.

Cuando cumplí 17 (el mismísimo día de mi cumpleaños), me dijo mi mamá que hace un tiempo que estaba teniendo contacto con mi padre, que tenía una enfermedad terminal (cáncer a los pulmones) y que estaba internado porque no le quedaban más que unos días de vida. Me impactó mucho la noticia, dejé todo mi orgulo de lado, y fuimos a visitarlo a la clínica. Había mucha gente que estaba ahí con la intención de despedirse de él, me impacté; conocer a mi abuela , tías , primos . En realidad no estaba triste por la pronta muerte de este hombre, que para mi no era más que un desconocido. Recuerdo que a la hora que llegamos, el médico dijo que ya no podía recibir más visitas, en ese momento vi como un chico , lo más atractivo que he visto en mi vida, comenzó a llorar en la mitad del pasillo.Wow. Era mi hermano. Mi propio hermano. No conocí fisicamente a mi padre. Alos pocos días, fue el velorio y el funeral. Yo no podía dejar de ver a ese chico, metalero, de pelo ondulado y negro hasta la altura de las orejas, hermosos ojos . Hasta ahí , él ni siquiera me había visto. Pasó el tiempo, y como 2 meses después de la muerte de nuestro padre, me lo encontré un día en el centro comercial. Andaba con uniforme de colegio, así que debía tener aproximadamente la misma edad que yo. Fui a presentarme y lo saludé. Me cautivó su olor a perfume. Le dije algo así como tu papá murió hace un tiempo , y me enteré que él tb era mi padre…. en fin nos pusimos a conversar , cambiamos numeros de telefono movil , y al poco tiempo ya la atracción era demasiada, que un día que estábamos solos en su casa, en su pieza comenzamos a besarnos, a los pocos segundos llegamos a su cama, él estaba sobre mi, ( a todo esto , él tenía 16 años pero aparentaba como 19) , me confesó que era virgen y que hace muchos años estaba esperando un momento como este. me sacó la blusa que tenía, y quedé solo en polera, una muy ajustada para que mis senos se vieran más grandes, en menos de 2 segundos me sacó la polera , y a la vez comenzó a bajarme el cierre de mi pantalón.Yo le saqué la polera , (Gamma Ray) , y le bajé el pantalón del buzo que usaba ese día. Seguir leyendo ‘A mi propio hermano’

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Abriendo las piernas por 1ra vez

Escrito por admin en la categoría Amigos el Lunes 2 ene, 2012
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Esto sucedió cuando tenia 15 años. Siempre fui una niña muy caliente, no se porque, aunque las maestras en el colegio dijeran siempre que no era de nuestra edad, que nos cuidáramos de los chicos, etc. a mis tempranos quince años, todo en lo que yo podía pensar, era en acostarme con alguien. Soñaba muchas veces en mi clases de ingles, que el profesor me retenía después de clase para cogerme, podía imaginarme como me abría para meterme su verga bien grande hasta lo mas profundo, era tanta mi afición a tener sexo que incluso me le insinué a varios profesores con los que apenas llegué a tener algún encuentro furtivo, me tocaban pero parecía que ninguno se atrevía a metermela. Nunca se me hubiera cruzado por la mente lo que después ocurriría.

Un día estaba viendo tele con mi papi, estábamos los dos solos. Desde pequeña he tenido la costumbre de sentarme en sus piernas para ver tele pues el siempre fue muy cariñoso conmigo. Ese día me senté con el, yo llevaba aun puesto mi uniforme que consistía en una falda amplia a cuadros y camisa blanca. Debo decir que ese día me sorprendí de sentirme que con solo estar encima de mi papi, estaba mojada y entonces empecé a excitarme una vez mas con la idea de tener sexo. Pero, con papa? Sería posible? De repente sentí su bulto bastante grande lo que me indicaba que el también estaba emocionado. No lo podía creer, mi papa estaba emocionado con tenerme en sus piernas.
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Mi hijo, mi amor… mi dolor

Escrito por admin en la categoría Amigos el Viernes 30 dic, 2011
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Me dirijo a Vds., con gran angustia y desesperación, porque veo que tocan el tema que a mi me atormenta el ¡INCESTO!. No se que hacer, estoy confusa; me gustaría que dieran una orientación. Tengo 40 años y dicen que no estoy mal, soy rubia y unas buenas curvas. El caso es que me quede viuda hace dos años, y como la pensión era pequeña, a la vez que tenia un hijo en edad escolar (Carlitos que ya tiene 18 años y esta para entrar en la Universidad) tuve que sopesar la posibilidad de ponerme a trabajar, así que hice de la necesidad virtud, y lo que tuve mas a mano fue ofrecerme de masajista, que era lo que había hecho de soltera, trabajando en un salón de belleza.

Al principio para coger practica y seguridad atendí a vecinas y amigas etc.,luego fui abriendo las posibilidades poniendo un anuncio…. primero a mujeres pero luego lo amplié a servicio mixto recibiendo a caballeros, porque los ingresos eran insuficientes. Aquí dieron comienzo mis problemas.

Porque soy joven y siempre he sido muy ardiente sexualmente, mi marido me satisfacía no todo lo que yo quería. Así que cuando atendía a hombres jóvenes y no tanto y los veía excitados me ponía malísima, y tenia que apagar estas calenturas con duchas y frías y muchos tocamientos solitarios y sórdidos. No obstante lo peor estaba por venir. Y ocurrió cuando Carlitos llego un día a casa diciendo que jugando al baloncesto, le habían dado un golpe en los riñones, y que le dolía mucho, como solución no se me ocurrió otra cosa, que darle un masaje, para aliviarle ese dolor agudo que tenia.
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La tía y la sobrina

Escrito por admin en la categoría Amigos el Miércoles 28 dic, 2011
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Esta historia transcurre hace ya bastante tiempo.

Ella era dos años menor que yo (20) y había llegado desde el interior de la provincia para estudiar en la Escuela de Bellas Artes de la capital de mi provincia.

Yo la conocí por que era amigo de su tía, una mujer, en esos momentos, de 44 años, viuda ella, de muy buena estampa.

Ana (así llamaremos a mi novia) era muy reacia a mantener relaciones sexuales, pero era muy calentona. Así es que al principio, solo se animo a agarrarme la pija y a hacerme unas hermosas pajas. Al tiempo ya me permitió que yo también se las hiciera a ella. Por ultimo, y a iniciativa de ella, un día me la empezó a chupar: lo hacia lentamente e iba aumentando la velocidad y la fuerza de succión poco a poco. Cuando me sentía cerca de acabar, suavemente le tocaba la frente, ella sacaba la pija de su boca y me hacia terminar como pocas veces recuerdo.

Cierto día se molestó porque yo le hacia sacar la boca de mi pija antes de acabar. En realidad lo hacia por una cuestión de delicadeza. Pero a partir de esa vez, le acabé en la boca y ella se la tomaba toda.

Para nuestras sesiones de sexo oral, casi siempre íbamos a la terraza del edificio de departamentos en el que ella vivía con su tía. Nos íbamos detrás del tanque de agua, nos sentábamos en el suelo y allí nos dábamos masa.Una noche de luna llena, con el cielo muy despejado ( es decir, con la noche iluminada casi a giorno) estábamos en nuestra acostumbrada sesión de placer, cuando alcanzo a ver que lentamente se entre abre la puerta de la terraza. Yo estaba con mi dedo metido en su concha desde atrás, y ella chupando dedicadamente. Al ver que había alguien en la puerta, me pongo rígido y eso hace que arremeta con fuerza mi dedo en su concha: parece que fue en el momento justo ya que ella también se tensó por la llegada de su orgasmo y comenzó a chupar mas fuerte. No la quise cortar, con la esperanza de que no entrara nadie. Me quede mirando fijamente la puerta y alcance a ver a una mujer que se estaba tocando las tetas mientras nos miraba. Grande fue mi sorpresa al reconocer entre las sombras a la tía viuda.
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