Mis Maravillosas Hijas Parte II

Escrito por admin en la categoría Amigos el Domingo 5 feb, 2012
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Luego de la fantastica noche que pase con mis hijas, ellas y yo seguimos llevando nuestras vidas normales. Catherine termino su relacion con el novio, lo que me alivio un poco ya que permitio que ella estuviera mas tiempo con nosotros. Y por supuesto sabia que su hermoso culo quedaba disponible y sin dueño. Los fines de semana saliamos siempre juntos y la relacion de padre e hijas era mas solida. Ademas, el alivio de la deuda de la casa me habia quitado un peso de encima y estaba haciendo los pagos mensuales cumplidos.

A pesar de que por mi mente pasaban los recuerdos intactos de Sara sobre el sillon y yo clavando su vagina por detras y Catherine en la cama en posicion doggy mientras que mi verga se le derramaba en lo profundo de su ano, trataba de no pensar en una noche de sexo con ellas. Claro que esto no era posible cuando algunas veces viendo television, ellas entraban a mi habitacion luciendo sus sensuales pijamas que les dejaban ver su hermosos traseros y resaltaban sus juveniles cuerpos. Sara usaba una camiseta que le llegaba solo hasta la cintura y se colocaba una tanga hilo dental de color azul que le dejaba ver perfectamente sus divinas nalgas y escasamente ocultaba su vagina. Cuando se acostaba sobre la cama boca abajo a ver la TV, yo disfrutaba de una vista sensacional. Sus redondas y delicadas nalgas mostraban la belleza de su culo y la tanga me permitia ver perfecto, su vulva, su vagina y ese exquisito clitoris colgante. Catherine por su parte usaba un delicado camison de seda transparente que dejaba ver sus tetas y sus pezones mientras que su trasero y su vagina quedaban a la vista pues la cortisima falda roja sin tanga que se ponia me permitia verle su sexo cuando se sentaba al lado mio. Yo las deseaba y me parecia increible que esos dos cuerpos los comparti con el abogado toda una noche.

Pasaron seis meses y el dia de mi cumpleaños coincidio con el evento de integracion familiar que normalmente la empresa para la que trabajo organizaba una vez al año. Normalmente participaban todos los empleados con sus familias, asi que el evento reunia cerca de 400 personas. Sara y Catherine se colocaron sus apretados blue jeans los cuales se ajustaban a sus piernas y caderas, resaltando esos deliciosos culos. Como ambas tenian cinturas de reina, sus juveniles caderas se contorneaban al caminar y sus traseros se notaban exquisitos y delicados. Su cabello rubio suelto las hacia ver muy atractivas y deseables.

Estaba yo tomando un fresco al lado del barbecue principal, cuando escuche detras mio la sigiuiente conversacion:

-”Hey Alberto, sabes quien son esas dos bellezas de jovencitas rubias?”, pregunto el presidente de la compañia.

-”Te refieres a las rubias que tienen el blue jean y esos culos perfectos?…..pues imaginate que yo ya habia preguntado y me dijeron que son hijas de un empleado del departamento de correspondencia llamado Walter…”, contesto otro de los managers de la empresa quienes detras mio hablaban.

Por supuesto se estaban refiriendo a mis hijas y ellos sin conocerme, no sabian que su padre estaba muy cerca.

-”que cuerpos tan espectaculares… verdad Alberto?…. te imaginas uno montando una mujercita asi toda la noche?… te imaginas la derramada formidable que tendra uno al venirse dentro de esas bellezas de culos?”, volvio a preguntar el presidente.

-”Con cual de las dos te quedarias?”, pregunto el otro directivo, llamado Alberto.

-”Vaya… vaya… vaya… esa si es una decision dificil… esas dos diosas merecen ser montadas al mismo tiempo…”, respondio el presidente dando a entender que Sara y Catherine eran igual de deseables y estaban en su mira.

-”Que ese tal Walter me pida lo que quiera con tal de estar encima de una de sus hijas toda la noche…”, comento el tal Alberto.

Ambos sonrieron y se retiraron del sitio donde yo estaba, acercandoseles a ellas quienes conversaban con las demas teenagers. Yo me retire del lugar y observe como empezaban a conversar con ellas sin quitarles la miradas de sus frescos y juveniles cuerpos. Hablaron por un rato y cuando una de las esposas de ellos se acerco, ellas se retiraron y observe como los ojos de ellos seguian el movimiento sensual y tierno de los culos de mis hijas.

Esa noche llegue muy excitado de ver como mis hijas fueron el centro de atencion de la reunion. Al salir con ellas vi como las miraban y las deseaban sin misericordia. Llegamos a la casa y ellas me dijeron que me tenian un regalo sorpresa de cumpleaños, por lo que debia entrar a mi habitacion y esperar.

Espere 10 minutos mientras las escuchaba reirse y susurrar en su habitacion.

-”Ven papa..”, las escuche gritarme desde la habitacion de Sara.

Cuando entre, recibi una calida sorpresa. Sara y Catherine estaban sobre la cama. Sara tenia un conjunto de ropa interior de color rojo, su brasier permitia ver la parte alta de su tiernas tetas y su tanga dejaba expuesta parcialmente su vagina afeitada y su delicada vulva. Tenia medias veladas del mismo color que le llegaban hasta la entrepierna donde el ligero se abrochaba a la tanga. Sus deportivas piernas lucian sensacionales y su trasero mostraba esas exquisitas nalgas. Catherine, por su parte, estaba completamente desnuda. Solo tenia un cordon atado a su cintura del cual colgaba un letrero que decia “Feliz cumpleaños Papa”. El letrero ocultaba parcialmente su vagina.

Entre sonriendo y recibi ese regalo especial de cumpleaños. Mientras Sara me observaba, clave primero la vagina y el culo de Catherine descargandole formidables calidos chorros de semen y pensando cada vez que me derramaba dentro de ella, muchos hombres me envidiaban en ese momento, en especial, el presidente de la empresa para la que trabajo. Mis gritos de placer y los de ella reflejaban la intensidad del momento. Al cabo de una hora, Catherine salio y me quede con Sara para disfrutar una vez mas de su exquisito culo y su deseable y jugosa vagina. Me parecia increible que yo aun tenia energias para penetrarla, despues de disfrutar por una hora del cuerpo de Catherine. Mi verga seguia firme y taladraba cada rincon de Sara. La delicadeza de su culo y sus tiernas nalgas me excitaban y me daban mas motivos para seguirla montando toda la noche.

Luego de la ultima eyaculacion, Sara estaba en posicion doggy. Yo, por detras, arrodillado sobre la cama, tenia su cintura aferrada con mis brazos. Mi verga yacia inmovil en lo mas profundo de su deliciosa vagina y por supuesto, me habia pegado una fenomenal derramada minutos antes. Estabamos relajandonos despues del orgasmo y las pulsaciones de mi corazon volvian a su ritmo normal.

-”Hoy muchos hombres te desearon…Sara”, le dije mientras le acariciaba su espalda.

-”Si… me di cuenta que el presidente de la compañia no nos quitaba los ojos de encima”, respondio ella.

-”Harias cualquier cosa por mi?”, le pregunte.

-”Las dos hariamos lo que tu digas…” me respondio ella muy seguramente, incluyendo a Catherine en la respuesta.

Lentamente le saque mi verga de su vagina y me quede por un rato mirandola en esa posicion. Su clitoris se veia hermoso y colgaba pidiendo ser lamido. Su vulva y sus labios estaban enrojecidos. Sus redondas nalgas seguian igual de inmaculadas y perfectas. De su vagina salian flujos femeninos. De su ano escurria semen el cual bajaba hasta su vulva. Al parecer el culo de mi hija estaba ya lleno pero su vagina aun podia recibir otra de mis cargas.

Nos quedamos dormidos, abrazados como amantes, para amanecer al otro dia nuevamente como padre e hija.

La semana siguiente Manuel Hernandez, el presidente de la empresa me mando llamar a su oficina.

-”Walter, me he enterado de que usted es un trabajador muy habil y astuto, asi que hemos decidido con su supervisor llevarle a cabo un especial aumento de sueldo”, dijo el con voz energica.

-”Gracias, doctor Hernandez”, le respondi sonriente, aunque yo sabia para donde iba.

El doctor Hernandez me explico entonces de que se trataba el aumento. Era muy atractivo y quedaba cobijado con prestaciones y beneficios.

-”A proposito tiene usted dos hijas maravillosas, Sara y …..”, dijo el pensando por un rato.

-”..Catherine, doctor Hernandez”, agrege, recordandole el nombre de ella.

“Ohh si.. Sara y Catherine…”, dijo el notando cierta duda al hablar.

Parecia que me quisiese decir algo pero no estaba seguro de contarmelo.

-”Walter, me gustaria invitarlos a mi Hacienda de recreo un fin de semana para premiarle su dedicacion al trabajo, claro eso si, seria bueno que Sara y Catherine estuvieran presentes…”, dijo el notandose nervioso y dubitativo.

-”Maravilloso, doctor Hernandez”, le respondi inmediatamente.

Hubo silencio y el se tomaba las manos nerviosamente. Al verlo en esa situacion, rompi el hielo y lo saque de sus dudas:

-”Quiere hacer el amor con una de ellas?”, le pregunte.

Su mirada quedo fija en mi. Estaba sorprendido por mi pregunta pero no dudo en responder y empezamos a hablar claro.

-”Si… quiero a Sara toda una noche… que quiere de mi a cambio?”, me respondio muy seguro.

-”Sara, 18 años recien cumplidos, trasero perfecto, cheerleader de la Universidad, una verdadera diosa en la cama, son USD$2,000 por una noche. Podra disfrutar de su tierna y fresca vagina cuantas veces quiera. Si desea sexo anal y disfrutar de su exquisito culo son USD$1,000 adicionales”, le conteste describiendole las cualidades y el precio de mi hija.

-”Es demasiado… olvidelo Walter”, me dijo mirando hacia la ventana.

-”Ok, entonces olvidemolo y dejemolo asi…”, le respondi mientras me levantaba de la silla y avanzaba hacia la puerta.

-”Walter, espere… venga…”, me llamo el doctor Hernandez al ver que yo me retiraba.

-”Le doy USD$6,000, me quedo con las dos y tengo derecho a sus culos y sus cuerpos el fin de semana completo”, me dijo el nerviosamente.

-”Trato hecho, usara condon todo el tiempo y yo estare presente vigilandolas”, le conteste aprobando el acuerdo.

-”Que? .. condon? voy a clavar mi verga dentro de semejantes bellezas de mujeres por las cuales pagare USD$6,000 y me dice usted que tengo que usar condon?”, me pregunto el sorprendido.

-”Si quiere sin condon, son USD$1,000 adicionales, y le garantizo que penetrando sus vaginas, la derramada sera brutal…. pero si penetra sus tiernos culos, sentira que toca el cielo cuando eyacule…. eso si, sera el primero y unico fin de semana de su vida que su verga entrara dentro de mis hijas”, le enfatize.

El me miro y observe como el bulto de su pantalon se crecia. Habia tenido una ereccion de solo pensar que mis hijas serian todas suyas.

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Mi hermana Jessica

Escrito por admin en la categoría Amigos el Miércoles 1 feb, 2012
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¿Hola como están? Mi nombre es David y tengo 20 años. Mi familia consiste de mi madre (Adais), mi hermana menor (Jessica) y yo. Mi papá se fue con otra mujer cuando mi madre era aun joven. Desde que tenia 7 años no he vuelto a ver a mi padre. Me hizo mucha falta cuando era adolescente pero mi mama me apoyo en esa etapa.

Como somos tres en la familia siempre hemos tenido una relación mas de amigos que como familia. Pasamos mucho tiempo juntos y hablamos sin censura de todo tipo de temas. El tema del sexo sin embargo tendemos a evitarlo a menos que sea en tono de broma. Mi madre ha tratado de salir con varios hombres y siempre regresa frustrada ya que ellos solo quieren acostarse con ella y luego ni la llaman. Es por eso que esta bastante frustrada y ya ni sale casi. La mayoría del tiempo se la pasa en su cuarto o leyendo. Jessica y yo por el contrario salimos mucho y nos divertimos. A veces parece que no somos hermanos sino novios. Ella me tiene mucha confianza y me cuenta regularmente sus problemas. Hasta ese momento nunca había pensado en mi hermana de alguna manera sexual. De hecho no me resultaba atractiva como mujer. La realidad es que ella si lo es. Es una chica rubia, ojos azules y de facciones delicadas. Piernas largas que terminan en un trasero redondo pero pequeño. Mide unos 5 con 4 y pesa unas 120 libras. Sus pechos son grandes para su tamaño o sea una copa C pero lo más lindo que tiene son sus piernas. Me encanta verla en zapatos con tacón alto y abiertos. Son perfectos sus pies.

Esto que les voy a contar paso hace un año atrás y cambió el rumbo de nuestra relación como familia. Mi mama le gusta visitar mucho a su hermana y tiende a dejarnos solos la mayoría de las veces. Ese día no fue la excepción. Mi hermana había salido con unas primas a comprar ropa y yo decidí quedarme en la piscina descansando ya que hacia un calor horrendo. Entonces se me ocurrió la idea de quitarme los pantalones cortos ya que tenia calor. En ese momento escuche la voz de mi hermana que me llamaba. Salí corriendo de la piscina y luego que encender el jacuzzi entre en él tratando de ponerme los pantalones. Mi hermana llega con mis dos primas Milka y Jomaris.

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Hacia tiempo que no las veía. Milca se había divorciado hacia un año y para olvidar sus problemas se había dedicado a ir al gimnasio. El gimnasio había hecho un excelente trabajo ya que tenia un cuerpo fabuloso. Su falda a pesar de que no enseñaba mucho, se le entallaba en sus caderas. Su pelo negro y largo le daba una figura imponente. Sus anchas caderas y pechos grandes la hacían ver muy bien. La visión era maravillosa. Jomaris tampoco se quedaba atrás. Ella era este tipo de chica que a pesar de que comiera siempre seguía delgadita. Era una chica petite y solo media 5 con 1. Se había pintado el pelo de rubio y sus pechos habían crecido desde su ultimo embarazo. Era una copa 34 DD y muy firmes. Yo me quede atontado viendo aquellas bellezas.

Jessica me pregunto por nuestra madre y yo le dije que se había ido a casa de nuestra tía. Jomaris dijo: Esa no regresa hasta la noche! Entonces Jessica le dijo a Milca y a Jomaris que si deseaban entrar a la piscina. Ella le dijeron que luego. Jessica dijo que pensaba beber algo y que regresaba luego. Yo aun trataba de ponerme los pantalones pero finalice sentándome en ellos. Temía que salieran a flote. Las burbujas camuflajeaban mi desnudez. Milca y Jomaris se acercaban a mí mientras me preguntaban por mis estudios. Yo me puse nervioso ya que el sol estaba a las espaldas de Milca y el reflejo hacia que se viera su silueta a través de su vestido. Eso hizo que me diera una erección. Sus bellos pubicos se podían ver en forma de sombra. Definitivamente lo que tenia entre sus piernas era una selva.
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Trío con mi novia y su madre

Escrito por admin en la categoría Amigos el Sábado 28 ene, 2012
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Un día llegué a casa de mi novia por la mañana, serían las 11:30. Me abrió la puerta su madre, una cuarentona muy bien conservada.

- Hola, ¿cómo estás? -me dijo.

- Bien, ¿y usted?

- Pues bien, recién levantada.

Ya se veía que estaba recién levantada ya que llevaba un salto de cama a través del cual se le notaban unas redondas tetitas con unos inmensos pezones.

- ¿Donde está su hija Elena? -pregunté.

- Está en su habitación.

- Bueno, voy a pasar.

- Vale, pues hasta ahora.

Entré en la habitación de mi novia y le dije:

- Hola, ¿cómo estás?

- Bien, ¿y tu? -me respondió ella.

- Pues muy bien.

Entonces la abracé y nos comimos la boca como locos. Empecé a subir mis manos por debajo de su blusa. Acababa de salir de la ducha y no tenía sujetador ni bragas. Me encontré con sus pezones y me dijo:

- Jose, pongámonos contra la puerta por si acaso entra mi madre.

Así lo hicimos. Estábamos cachondísimos. Le metí mano al clítoris y empecé a masturbarla. Ella estaba como loca. Después cogió mi polla y se la llevó a la boca chupándomela como nunca lo había hecho. Le bajé del todo los pantalones para penetrarla pero mientras lo hacía, sentí que estaba un poco tensa por el hecho de que su madre estuviese en la casa y yo ni corto ni perezoso fui a hablar con la madre.

- Cristina, ¿puedo hablar con usted? -le dije.

- Claro, ¿Qué quieres? -me preguntó.

- Mire, es que Elena y yo llevamos mucho tiempo sin estar juntos y queremos un poquito de intimidad si a usted no le importa.

- Sí, vale. Cerrad la puerta y no os molestaré -me dijo mordiéndose los labios, pero por fin teníamos vía libre.

Entré en la habitación de Elena y le dije:

- Todo arreglado. Acabo de hablar con tu madre y ha dicho que mantengamos la puerta cerrada y no nos molestará.

- Y a qué esperas… -me dijo con una voz que casi me derrite.

Cerré la puerta y empecé a comerle el clítoris y a meter mi lengua en su coño lo más profundo que pude. Luego me levanté y ella sentada en la cama empezó a comerme la polla como una loca. Después la puse a cuatro patas y empecé a penetrarla mientras ella gemía.

- ¡Sigue follándome…! -me decía

- ¡Sí, cariño…!

Y mientras me la follaba por su precioso coño me di cuenta de que, con la excitación que teníamos los dos, nos habíamos dejado la puerta entreabierta y allí estaba su madre mirándonos. Elena se volvió y me dijo:

- Te voy a lubricar bien esa polla con mi saliva para que me la metas por el culo.

- Cariño, lo que tú quieras -le contesté yo.

Empezó a chuparme la polla para dejarla bien lubricada y que así entrase de una vez. Volvió a ponerse otra vez a cuatro patas y me dijo:

- Fóllame por detrás.

Pero mientras yo me preparaba para penetrarla por aquel precioso culo, percibí un olor que no era el de su coño y miré hacia la puerta. ¡La madre se estaba masturbando! Pero yo seguí con lo mío y se la metí a Elena.
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Mi hermana y la piscina

Escrito por admin en la categoría Amigos el Martes 24 ene, 2012
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En el verano en mi ciudad hace un calor infernal, la gente emigra hacia las playas y los que desgraciadamente nos quedamos buscamos cualquier pretexto para enfriarnos, porque el calor es insufrible y desde muy temprano hace un bochorno horrible.

Soy Luis, tengo 19 años y acabo de salir de la secundaria, vivo solo en un apartamento de estudiantes, pero en el verano voy a casa de mi hermana quien vive en la misma ciudad pero sola, en un apartamento de lujo que paga gracias a su trabajo de ejecutiva de ventas de una compañía telefónica móvil. Se llama Brenda, tiene 25 años, trabaja 10 horas diarias y cuida de mi como su único familiar. No tiene una pareja estable, me ha contado que de vez en cuando sale con compañeros de trabajo a tomar un par de tragos para aliviar el calor del atardecer, pero que no hay ninguno que llene sus expectativas, en fin es una tanto solitaria.

Sin embargo tiene un gran cuerpo gracias a la genética, cuando estaba mas joven estaba en la escuela de ballet y gracias a ello desarrollo y conserva un fisico muy sexy. Es ligeramente delgada, con unas pierna blancas y con gemelos algo desarrollados, un trasero espectacular y bueno a pesar de que es mi hermana confieso que me encanta, creo que por el hecho de que nunca vivimos juntos, yo desde pequeño viví con mis tíos y ella desde los quince abandono a mis padres para estudiar y luego independizarse.

Ese fin de semana largo, me invito a pasarlo en su lujoso apartamento en el norte de la ciudad. Es un pequeño museo déjenme decirles, da miedo tocar algunas esculturas que ha conseguido en subasta y tiendas raras, adora la lectura de los clásicos griegos, tiene un librero lleno de obras maestras y en una gabeta bajo llave (me di cuenta mas adelante) guarda algunas obras del Marques de Sades.

Llegue el viernes por la noche, en el momento en que puse un pie dentro del apartamento me di cuenta que era especial. Me dio un gran abrazo pues hacia mucho que no nos mirábamos, me pareció espectacular, solamente vestía un pequeño short para dormir y una camisa de botones, muy parecido a las guayabera cubanas para hombres, la tela era tan delicada de la camisa que el sudor la habia humedecido y se comenzaba a notar unos pezones rosados muy rosados. Cenamos en un restaurante italiano, ella ravioli y yo una ensalada de alcachofas. Durante toda la cena me percate de que en los intervalos de silencio ella me veía y sus ojos color miel destellaban una malicia sexualmente atractiva, su sonrisa completaba lo que su mirada no decía. “Que” dije sin más preámbulo, “¿Tienes novia?” pregunta. “Claro” dije contrario a la verdad, soy un poco tímido confieso y todavía temo hablar muy directo con las nenas del cole. “¿Cómo se llama?”, como tarde en contestar se dio cuenta que mentía, pero no dijo nada, el resto de la noche se fue entre vanidades y nos fuimos a casa.

Eran aproximadamente las once de la noche cuando escuche algo en el cuarto de mi hermana. Creo que deliberadamente habia dejada una ventana abierta, asi que fui al lugar de donde provenía el ruido y pude ver como hojeaba rápidamente una revista con la mano derecha, mientras con la otra se acariciaba el clítoris por encima del pijama, estaba deliciosa, pensé, inmediatamente mi pija se paro y amenazo con salirse fuera de mi pantalón de dormir, el corazón me latía a mil yo de pie viendo a mi hermana fantasear con una revista que luego distinguí como “People en español”. Me fije de que se estaba masturbando con una vieja foto en la cual John John Kennedy salía en un Kayak, remando sin camisa en el río Hudson de NY. Solo esa foto miraba porque no habia otra en la página, asi que la seguí viendo, creo que le daba placer masturbarse con alguien que ya no esta entre nosotros.

No aguantaba las ganas de tocarme, empezaba a sudar a chorros y decidí hablarle, la llame “Brenda”, ella se sonrió y dijo “pensé que estabas muerto, hace 15 minutos que me masturbo y no venias” cerro la revista de pronto y se quedo viéndome desde su cama “¿Quieres que entre?” le pregunte, “Es tu decisión” me contesto. Entre en su cuarto, toda la estancia olía a su sexo, vi mas revistas en el suelo y en su TV con el mute puesto dos lesbianas embarradas en aceite se estaban comiendo entre ellas. Apenas podía caminar de la erección que tenia, me lance encima como perro y comencé a besarla, la sensación de pecado era irresistible y necesitaba más manos para comerme a mi hermana.

“Tranquilo, tranquilo no voy a ir a ningún lado, quiero que lo hagas como si trataras de violarme”, entonces fui a su mesita de noche y encontré un abre cartas y la amenacé, “Quiero que te quites la ropa puta de mierda y nada de llantos porque te voy a dejar irreconocible esa vagina, te voy a coger como se cogen a las putas de la calle y te voy a lastimar como perra, como a un animal” Brenda estaba a mil con mis palabras y estaba repentinamente asustada, se quito toda su ropa y se sentó con las piernas cerradas, entonces, reconocí un lunar de familia a un costado de su sexo pero suficientemente cerca de la pierna para reconocerlo, me di cuenta de que iba a coger con mi hermana, asi que trate de desistir de la idea, cuando se dio cuenta de que titubeaba se me abalanzó y me dijo “Quiero que me cojas como a una perra porque me encanta el pecado, y quiero que me llenes de semen el estomago y luego los intestinos, quiero chuparte los huevos y tu ano y que vos me hagas lo mismo”.

La tire sobre la cama y comencé a chupar su vagina, metí la lengua dentro y se retorcía en la cama, el calor era insoportable, que rico le olía el coño, entonces dijo “Yo estoy todavía virgen y quiero que me revientes la concha y el ano, no tengas compasión, va a costar que entre tu verga en mi, pero incluso voy apretar mi vagina para que te cueste más, vas a reventar a tu hermana, asi que hazlo bien”. La bese como animal, le lamía incluso el sudor que chorreaba por sus axilas, le lamía las axilas bien rasuradas, su concha raspaba porque tambien estaba recién rasurada, mi verga estaba súper parada, asi que me dispuse a penetrarla, debido a mi inexperiencia no encontraba su vagina y le dije luego de un par de intentos de metérsela “No encuentro el agujero” ella dijo: “Ahí esta, solo métela de una vez” por arte de magia cuando acabo de hablar lo encontré y sentí en mi cabeza del glande la presión de su orificio, solo metí la cabeza y no cabía mas, le dije “Cuesta mucho” a lo que contesto “Métela toda de un solo empujón” asi lo hice y el gemido que dio despertó a medio vecindario, gritó como perra, la perra de mi hermana.

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La hermosa polla de mi sobrino

Escrito por admin en la categoría Amigos el Viernes 20 ene, 2012
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Lo que voy a relatar me ocurrió en estas ultimas navidades, soy una mujer de 54 años, soy bajita, aunque tengo unos pechos grandes y mi cuerpo no está nada mal para la edad que tengo, mantengo una cintura estrecha y mis caderas son anchas sin llegar a estar gorda, tengo un buen culo respingón. Mi marido es 15 años mayor que yo, antes no se notaba la diferencia de edad, pero ya si, y es por lo que a mí empezaron a atraerme otros hombres.

Estas navidades estaban invitados a nuestra casa, un sobrino mío y su mujer, el hijo mayor de mi hermana, mi sobrino tiene 37 años, y no está nada mal, nada más llegar en el abrazo que nos dimos de llegada, la mano de mi sobrino se quedo entre su mujer y mi cuerpo cuando nosotras nos abrazábamos, su mano quedo en mi pecho, y pude sentir que él en vez de sacarla, la dejo apretando mi pecho, manoseándome, aquello en vez de irritarme me gusto, y pude sentir como un calor inundaba mis bragas. Nuestras miradas se cruzaron y él mantuvo su vista fija en mis pechos. Pase toda la tarde pensando en aquella mano y cuando llegó la noche todos nos disponíamos a irnos a dormir, mi marido hacía ya rato que se había metido en la cama, y Susana la mujer de Luis fue la siguiente en decir que se iba, yo noté como la mirada de Luis me seguía a todas partes, sentía el deseo que tenía de que yo dijera que no me iba aun, y sin saber porque dije que yo aun me quedaría un rato más, Luis dijo enseguida que él también se quedaba un poco más.

Mi ropa era cómoda, pero le dije que iba a ponerme el camisón, a lo que él asintió con la cabeza, pude notar como él se levantaba del sofá, y me seguía a través del pasillo, yo entré en mi dormitorio y deje la puerta un poco abierta, vería la sombra si se acercaba a la puerta, mi marido dormía profundamente, yo hasta ese momento sentía frió, pero estando allí se me estaba quitando todo, y un calor invadía mi bajo vientre quitándome el frío por completo, me quite rápidamente los pantalones y la blusa y saqué un camisón nuevo del aparador, era un camisón de invierno, en ese momento pensé que nada de lo que tenía era sexy, y que nada atraería a mi sobrino a mí, me sentí desilusionada, pero quise probar, me quite el sujetador y las bragas y me coloqué el camisón dejando todos los botones desabrochados, solo tenía que meter un poco la mano para dejar mis pechos al descubierto, casi di un grito cuando le vi que estaba parado en la puerta del dormitorio, se acercó un poco más, yo casi no me atrevía a pronunciar palabra, aunque sabía que nada despertaría a mi marido, pero él también lo sabía, yo me acerqué pero antes de que me diera tiempo a decir nada, se sacó la polla, estaba dura y grande, mis ojos no podía apartarse de ella, sin decir nada yo me deje hacer, me colocó las manos en los pies de la cama, tiró de mi cuerpo hacía el y abrió con sus manos mis piernas, lo suficiente para ponerme en pompa, sentí sus manos en mi culo y como subía mi camisón metiendo sus manos por dentro, apretó con fuerza y con deseos mis pechos y sentí como su polla buscaba la entrada de mi coño, no pude emitir ningún ruido mientras él metía su polla dentro de mi coño, pero sentí un calor extremo, y una sensación de placer que hacía tiempo no sentía, la polla de mi sobrino no tenía nada que ver con la de mi marido ni con las zanahorias que en mi desesperación había metido en mi coño, me cogió por la cintura y fue sacando y metiendo aumentando cada vez más el ritmo de las embestidas, yo no sabía que hacer para evitar que se me escaparan los gemidos de mi boca, solo podía morderme los labios con fuerza y aguantar sus embestidas, gracias a que él me tenía cogida por la cintura, ya que no tardé ni dos minutos en correrme como una loca, sin poder emitir ni un solo gemido, podía sentir como Luis estaba ya a punto, ya que sus movimientos eran cada vez más fuerte y rápidos, estaba haciendo sonar mis nalgas contra sus piernas, temiendo que mi marido pudiera despertar, pero no quise romper el momento y lo dejé que terminara, cuando se fue a correr, la sacó y tiró de mi para que me agachara, aquello era una sorpresa para mí, quede de rodillas delante de aquella polla que ahora podía ver de cerca, pero no tardé en quedar ciega por la corrida que tuvo, mi cara quedo toda llena de aquella leche espesa, era la primera vez que un hombre se corría en mi cara, y nunca se la había mamado a ningún hombre, Luis no me dio opción la apretó en mis labios forzándome a abrir la boca y aceptar el último chorro de aquella leche caliente, su polla entró en mi boca llenándola toda, no tuve más remedio que tragar y chupar, aunque no sentí ninguna repugnancia al hacerlo, todo lo contrario, sentí el deseo de aprender a mamar, lo hubiera hecho, si no hubiera sido porque mi marido tosió y Luis se encaminó hacia fuera del dormitorio, yo con mi mano me limpie toda la leche que había en mi cara y chupe mis dedos recogiendo el sabor salado de la leche de mi sobrino, aquello me gustó y estaba dispuesta a exprimir de nuevo esa polla hasta sacarle lo que tuviera dentro, respiré hondo y salí del dormitorio, cerrando la puerta tras de mi.

Luis estaba en el sofá, sentado con la polla fuera, estaba medio flácida y palpitaba cada vez más rápida, me acerqué y sin decirle nada me puse de rodillas delante de él, quite sus manos y se la cogí apretándola, aun pude ver como una gota salía de su capullo, y sin pensármelo me acerque y me la metí en la boca, para mi aquello era nuevo, y solo podía imaginar lo que se debía hacer por las películas que había visto en la tele, pero no me costó aprender y sobre todo lo que a mi sobrino le daba más placer, su polla no tardó en estar dura como una piedra y yo aprendí rápido a chupársela, yo pensaba que el se correría rápidamente pero no lo hacía y a mi me empezaba a doler toda la boca, había tenido que aguantarme algunas arcadas, ya que de ves en cuando él empujaba hasta tocar mi campanilla. Cuando alzaba la vista podía ver como sus ojos estaban abiertos mirándome, tiró de mi cabeza hacía arriba y no tuve más remedio que subir, su cuerpo quedó entre mis piernas y sin pensármelo subí mi camisón hasta dejarlo por mi cintura, cogí su polla con mi mano y la encaminé hasta la entrada de mi coño, que lo esperaba completamente mojado, hacía años que no sentía esa sensación de calor, la sensación de estar completamente llena en mi interior, su polla entraba y salía de mi coño con fuerza, y su boca mordía como loco mis tetas por fuera de mi camisón, me lo subí para dejarlo chupar mis pezones, sentí la furia de su boca, de su cuerpo, y me corrí en unos de los orgasmos más largo que recordaba, yo botaba literalmente sobre su polla, y sentía como esta entraba cada vez más fuerte dentro de mí, hasta sentir el calor de su leche dentro, dejando que lo hiciera con toda su fuerza, su boca mordía mis tetas ahogando su gemido, yo no dejé de moverme sobre ella, hasta sentir sus últimas palpitaciones.

Lo que no podía ni sospechar es que después de haberse corrido dos veces, siguiera aun deseando más, me levanté sentándome a su lado, podía sentir como su liquido caliente salía de mi coño, y como su polla seguía palpitando delante de mí, se levantó del sofá y tiró de mi, levantándome, me besó en los labios a la vez que sus manos apretaba mis pechos por fuera de mi camisón, yo sentía como su leche corría entre mis muslos, me giró con sus manos, colocándome de espaldas a él, empujó mi cuerpo, hasta hacerme que colocara mis manos sobre el respaldar del sofá, mi hizo abrir las piernas, por lo que quedé en pompa delante de él, sentí sus manos subiéndome el camisón y de pronto sentí su lengua sobre mis muslos y sus manos acariciándome las piernas, sentía como su lengua iba recogiendo la leche que corría por mi entrepierna, hasta sentir el calor de su boca en mis labios, sentí como un torrente de flujo llegaba a mi coño, podía sentir como se afanaba por recogerlo todo sin dejar escapar ni una gota, su lengua jugaba con mi clítoris, que ya estaba grande y duro, sentía sus dientes mordiéndolo a veces produciéndome algo de dolor, pero el placer era más grande, sus manos apretaban mis nalgas con fuerza, sentía sus dedos jugando con la entrada de mi ano, nunca antes lo habían hecho, sentía miedo, pero era incapaz de decir que no, estaba rendida a su lengua, que ya empezó a pasar de mi coño a mi ano, sentía como intentaba entrar en él, mi excitación era extrema, y ya solo deseaba que lo hiciera, deseaba sentir esa lengua dentro de mi ano, yo misma con mi mano me abrí las nalgas, y sentí como su lengua abría la entrada, las piernas me temblaban, y sentía como se me iban las fuerzas, quito mi mano para poner las suyas, estaba tirando de mis nalgas, abriéndola todo lo que podía, por unos segundo dejé de sentir su lengua caliente jugando con mi culo, me parecieron una eternidad, yo solo deseaba sentir esa lengua dentro de mi, de pronto sentí su polla entrar despacio en mi coño, sus manos seguían tirando de mis nalgas, no podía evitar que se me escaparan ventosidades, sentía vergüenza, pero me era imposible quitarme, ni dejar que siguiera entrando dentro de mí, sentía la extraña sensación de que su polla estaba más grande, produciendo en mi, aun más placer, mi clímax llegó a su techo cuando sentí que salía despacio y subía hasta la entrada de mi ano, sentía su cabeza en mi entrada, y sentía la imposibilidad de que esa polla entrara por mi ano estrecho y virgen, sentía que mi culo estaba mojado y que si empujaba llegaría a entrar, podía sentir su cabeza empujando mi entrada, era como si todo se hubiera parado, solo sentía su miembro en mi culo, podía sentir como se me escapaban ventosidades, era una sensación de vergüenza y lujuria que nunca había sentido, hasta que por fin sentí como su cabeza rompía la barrera de mi esfínter, fue como si algo se rompiera dentro de mi, en ese momento soltó mis nalgas y las apretó sobre su polla, fue una sensación de relax, sabía como debía hacerlo, sentía que no era la primera vez que rompía un culo, solo movía sus manos por mis nalgas, para que me fuera acostumbrando a su cabeza en mi culo, fui yo misma la que deseé sentir más dentro de mi, y la que empujé con miedo, podía sentir como esta entraba fácilmente, en unos cuantos empujones míos pude sentir, como sus huevos llegaban a tocar mi coño, sentía su vara ocupando todo mi interior, cuando me cansé de moverme, y las piernas me temblaban, no pude evitar dejarme caer sobre el sofá colocándome de rodillas, su polla se había salido de mi culo, y fue como una sensación de frío en mi interior, deseaba sentir el calor de su polla, él lo entendió rápido y no tardé en volver a sentirla dentro de mí, ahora en esta posición era él el que embestía y cada vez lo hacía más rápido y más fuerte, su polla llegaba hasta lo más hondo de mí, sentía el golpear de sus piernas en mis nalgas, y la tremenda excitación que aquello le producía, yo me concentré en lo que estaba sintiendo, y no tardé en sentir un largo y caliente orgasmo, que llegó a su punto más alto cuando me sentí invadida por un calor extremo, se estaba corriendo dentro de mi culo, estaba quieto, dejando que su leche saliera a borbotones, me tenía bien sujeta por la cintura, yo apretaba mi esfínter y era como si su polla creciera dentro de mi, ambos nos quedamos quietos hasta que su polla fue menguando de tamaño, al hacerlo dentro de mi, la sensación fue grata, mi ano, tomaba su tamaño a medida que su polla menguaba, cuando terminó de salir y volví mi cara, me dijo que había sido la corrida más grande de su vida, y que aquello le había encantado, yo le dije lo mismo, que era la primera vez que alguien entraba por ese agujero, y lo volveríamos a repetir en cuanto pudiéramos, sin decir nada, cogió camino de su dormitorio y me dejó en pompa con la cara en el respaldar.

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Profesora sexual de mi hijo

Escrito por admin en la categoría Amigos el Lunes 16 ene, 2012
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Hola a todos, lectores de relatos de Amor Filial. Me llamo María y les voy a contar como me inicié en el mundo de las relaciones entre familiares, en mi caso con mi hijo. Empezaré describiendo a mi familia y a mi misma. Me casé muy joven, con 18 años, con un hombre del que estaba perdidamente enamorada, pero que es 12 años mayor que yo, es decir que cuando nos casamos él tenía 30. Justo al año tuvimos a nuestro único hijo, Carlos. Es un chico estupendo, cariñoso, buen estudiante, si bien he de decir que es un poco tímido con las chicas, y sin ser un chico modelo de belleza, no es para nada feo. Es un poco más alto que yo, apenas 2 cm., y yo soy una mujer alta para mi generación, pues mido 1,78. Es moreno, como yo.

Por mi parte yo soy morena y a base de un poco de dieta y ejercicio regular conservo una línea bastante aceptable. Tengo un 95 de talla de sujetador, con unas areolas medianas, oscuras y unos pezones igualmente oscuros y de un tamaño bastante grande, que cuando se ponía erectos se notaban incluso a través de la blusa y el sujetador. Y un culo firme. No creo ser una belleza de quitar el hipo pero si resultona, y más de un hombre se gira cuando paso por la calle.

Cuando sucedió todo lo que les voy a narrar tenía 37 años y como he dicho mi hijo 18. Mi marido por ese entonces ya andaba por los 49, y desde hacía algún tiempo parece que había perdido algo de interés por mí, ya que solo echábamos el polvo del sábado por la noche y el resto de la semana, nada. A pesar de todo era y es muy cariñoso y un buen padre. Al principio incluso pensé que podría tener una amante, pero luego me convencí que no. Tanto mi marido como yo trabajamos, por lo que podemos vivir con desahogo, incluso nos podemos permitir ciertos lujos, como una buena casa y dos coches de segmento medio-alto.

Ese año por las vacaciones nos íbamos a ir mi marido y yo solos, ya que necesitamos descansar. Por su parte mi hijo iría con mis padres que viven en Cádiz, y así podría estar con sus primos, y claro con sus abuelos. Como la idea era desconectar de todo, decidimos ir a una de las islas griegas, un tanto exclusiva, pero ideal para no tener contacto con el mundo.

A falta de una semana para la partida resultó que a mi marido le surgió un grave problema en su trabajo, por lo que tendría que posponer sus vacaciones. Por el contrario, yo ya no podía cambiar las mías, así que me vi con un viaje al que no podría ir, pero entonces mi marido dijo que me llevara a Carlos a la isla. Al principio estaba un poco decepcionada, pero realmente necesitaba unas vacaciones, así que acepté. Hicimos los cambios en la agencia de viajes y lo preparamos todo para la salida.
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Jovenes Primos Calientes

Escrito por admin en la categoría Amigos el Jueves 12 ene, 2012
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Hola soy Karin otra vez. A los que recién me conocen quiero comentarles que mi vida ha sido sexualmente muy feliz y satisfactoria. Mantengo relaciones desde muy pequeña y las he disfrutado enormemente. El relato que muchos esperaban de cómo comenzó todo para mí, es el siguiente:

Yo tenia 10 años en ese entonces. Como muchos sabrán, somos una familia de cuatro personas, mi tío, mi tía, mi queridísimo primo un año mayor, y yo. Desde niños era frecuente que nos viéramos mi primo y yo en ropa interior o completamente desnudos y algunas veces oíamos jadeos discretos y ruidos que hacían mis tíos cuando hacían el amor, aunque no teníamos la total conciencia de lo que adentro sucedía.

Desde pequeños mi primo y yo, nos bañábamos juntos sin problemas ni objeciones, lo que para nosotros resultaba inocentemente muy excitante. Una vez terminado el baño, nos íbamos con una toalla a mi habitación o a la de él a vestirnos y me gustaba mucho ver como mi primo, mientras nos vestíamos, comentaba sobre mis partes intimas o algo de mi ropa interior.

Cuando regresábamos del colegio era muy agradable ya que nos encontrábamos solos y nos quitábamos los uniformes, y cuando me quedaba solo con mis calzoncitos y mi primo en truza, empezábamos a jugar a las luchas lo que me parecía muy excitante ya que su verga se le ponía muy dura.
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El tio

Escrito por admin en la categoría Amigos el Domingo 8 ene, 2012
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El se acercó despacio; en sus ojos no había emoción y la pregunta era tan inocente como la sonrisa de Laura al recibir el pequeño llavero de peluche que el Tío le regalaba.
¡Que bonita blusa! ¿Dónde la compraste sobrina? -Decía al tiempo que su mano se deslizaba por los pliegues de la tela a escasos milímetros del nacimiento de sus ya casi formados senos.
En “la comer” –dijo ella mirándole a los ojos mientras sus manos seguían jugueteando con el llavero de peluche que su Tío le regalara en esa visita a media semana.
Es preciosa, y te queda muy bien pero… creo que aquí tiene una pequeña mancha. -Le dijo al tiempo que su índice tocaba la tela elástica de la minúscula prenda sobre el pequeño pezón de un seno.
No es mancha Tío, es el adorno para que se vea mas bonita, acá tiene también una igual, mira –dijo al tiempo que con su índice, señalaba un dibujo similar al lugar en donde su Tío aprisionaba suavemente entre el índice y pulgar, el pezón cubierto por la tela.
¿Y no te lastima la blusa tan apretada? – le decía mirándole a los ojos mientras colocaba la otra mano en el dibujo indicado sobre el otro seno-
Si, un poco, pero más me aprieta el brassier, creo que ya necesito uno más grande –contesto Laura al tiempo que su mirada, bajó hasta quedar clavada en el sitio donde el Tío palpaba los senos cual si fuesen melones en busca de sitios maduros
Pero… este es de buena marca –afirmó el Tío al tiempo que lentamente le bajaba hasta la cintura la pequeña prenda sin mangas ni cuello.
Si Tío, también me lo compraron en “la comer” -decía Laura mientras pasaba de una mano a otra el pequeño llavero de peluche y su mirada se clavaba en el lugar donde su Tío aprisionaba el pequeño pezón bajo la prenda. Seguir leyendo ‘El tio’

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